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XXVII
EDICIÓN
Nuevamente
La Falda se vestirá de Tango en el año del Bicentenario, solo que en
esta edición tendrá la novedad de ser durante dos fines de semana, más
la ya tradicional Expo Tango 2010.
La
apuesta no deja de ser un tanto riesgosa habida cuenta que hay una serie
de acontecimientos que pueden llegar a condicionar los eventos
programados en el Valle de Punilla.
En
efecto, Punilla ha programado desde hace un par de años una serie de
encuentros para no solo tener una oferta acorde al público que la
visita en las vacaciones invernales, sino como una manera de promocionar
a este alicaído valle.
Así
Cosquín propone su “Cosquín de Peñas” y Carlos Paz un Festival de
Jazz de calidad y factura indiscutida. La Falda entonces apuesta a dos
fines de semanas, el del 17 y 18 y el comprendido entre el 23 y el 25
del corriente. Pero la pregunta que todos se hacen es si existirá una
convocatoria acorde, ya que hasta este fin de semana las vacaciones son
prácticamente inexistentes, en cuanto a asistencia de turistas, un
tanto por que Córdoba y Santa Fe han salido una semana antes y otro
tanto por el impacto que en las arcas han tenido, en primer lugar la
disimulada crisis económica y por otro el tema de las compras de
aparatos de plasma, LED y
LCD que se han vendido por la euforia mundialista, que pueden
haber condicionado a quienes tenían pensado salir en Julio a gozar de
unos días de descanso.
Por
lo tanto es una jugada, los dos fines de semana festivaleros, de altísimo
riesgo para los organizadores del encuentro.
Ya que las dos provincias citadas estarán volviendo a su ritmo
habitual, aunque el recambio puede resultar una ecuación favorable. En
este panorama el segundo fin de semana será el que estará cubierto
casi en exclusividad por quienes llegan desde Buenos Aires y que por
otro lado son amantes del tango.
Otra
novedad es la presencia de artistas de amplia convocatoria pero con una
vinculación escasa con el género tanguero. Así, por caso, María
Serra Lima puede contar en su repertorio algunos tangos, no es
precisamente este su perfil más conocido, igualmente sucede con Sandra
Mihanovich o el excelente cantor cruzdelejeño que se ha convertido en
un “todo terreno” en los festivales del país.
En
cuanto al humor, en los primeros festivales hubo un espacio para el
mismo y en este caso estará representado por dos exponentes de auténticos
exponentes de Córdoba: Cacho Buenaventura (de Cruz del Eje también) y
el Negro Álvarez de la Capital de la poesía (Villa Dolores) que sin
dudas harán que se deje de añorar aquellos primeros años.
El
resto de los artistas son de primerísimo nivel y sin dudas serán del
beneplácito de los asistentes. Desde este punto de vista no hay nada
que se pueda objetar dado que los “invitados” o los tangueros tienen
tras de sí una larga y exitosa trayectoria. Sin embargo, la pregunta es
¿por que dos fines de semana? y no son pocos los que se responden por
que en el primer tercio del año será seguramente la renovación de
autoridades municipales y es el momento de poner todo en el asador para
tener una continuidad administrativa, aunque el costo puede no ser del
todo, al menos en los números, favorables a las arcas municipales,
aunque Maquiavelo mediante, el fin justifica los medios y en el momento
epocal que se avecina todo estará permitido, ya sea en la “previa”
o en la “diaria” para alcanzar la meta propuesta.
Será
entonces el propio Festival Nacional del Tango el que tenga la respuesta
o al menos la llave para las mismas cuando comience la XXVII edición
del mismo.
Alfredo
Ferrarassi
En
exclusiva para
Crónica y Análisis
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HISTORIA
DEL FESTIVAL DE TANGO DE LA FALDA
SUBIR
VOLUMEN
LOS
ORÍGENES DE
LA FIESTA NACIONAL
DEL TANGO
Corría
la década del 60 pletórica en logros, no tan altisonantes, pero sólidos
en cuanto al nivel de la sociedad argentina, ya sea en su estándar
económico, en la estabilidad laboral, en las expectativas de crecimiento
real, en la certeza que estudiando se aseguraba el futuro, en que se
habrían puertas con el esfuerzo personal, en que solo había lugar para
los decentes, que la coima era algo inusual, en que
la Argentina
era una gran familia.
La Falda
no era ajena a aquellos parámetros, era una cuidad pujante, la de mayor
desarrollo departamental, con un ingreso per capita envidiable, al grado
que se trabajan solo tres meses y
con ello alcanzaba para el resto del año.
Cosquín
había puesto en marcha el Festival del Folklore y comenzaba a ser un
notable convocante turístico al que había que imitar, sino se quería
correr el riesgo de quedar fuera de esta modalidad de festivales
veraniegos.
Así
un grupo de inquietos vecinos de
La Falda
comenzaron a gestar la idea de hacer una fiesta que fuera representativa
de la idiosincrasia de esta ciudad y dado que entre los habitantes había
una notable cantidad de vecinos de origen “porteño” y que eran la
mayoría de los turista de se origen, se pensó que la convocatoria debía
estar en torno a música ciudadana.
Pretender
centrar en una sola figura o en unas pocas la “paternidad” de esta
idea sería un despropósito, ya que la misma surgió, no solo de una
necesidad concreta, sino del esfuerzo y apoyo de todo un pueblo que se
sumo a un proyecto que la representaba y la proyectaba.
Sin
dudas las figuras de los Hermanos Rametta, dueños de la única Disquería
de
La Falda
, del Doctor Enrique Laperie, del Dr.
Reinaldo Cicarilli, Director del Hospital Regional de
La Falda
, del Dr. Juan Carlos Vigliocco, de Amador Almozny, de Arnaldo Carulli, de
Tito Pousa corresponsal de
La Capital
de Rosario, de Pablo Mazzuco, de Don Alda Tamburini, que puso su generador
eléctrico a disposición por si había cortes del luz por alguna
tormenta, siendo así el Primer Festival encontrar con este adelanto, de
Roberto Chaumont y de otros tantos que la memoria nos hace evocarlos, en
algunos casos habiendo olvidados sus nombres, como el del Sr. Canepa o el
de los cientos de comerciantes que de manera silenciosa compraron los
abonos sin los cuales no se hubiera podido contar con una base de dinero
que permitiera este gran paso.
El
sitio elegido para erigir el Anfiteatro Municipal del Tango fue sobre
la Ruta
38, Córdoba Sur en aquellos años, Boulevard Dante Alighieri, la actual
Carlos Gardel, completando la manzana la actual Ingeniero Copello.
La
vieja estructura de Primer Auditorio en nada se parece a la actual, por
ello estimamos necesario describirlo para poder entender lo que significó
aquella estructura imponente con capacidad para 7000 personas cómodamente
sentadas.
El
estrado y vestuarios se levantaron sobre la parte oeste del manzano, como
buscando protección del Cerro
La Banderita
que cobijaba sus espaldas. Aquel escenario fue construido totalmente en
piedra bola con una amplitud de boca que permitía no solo Orquestas
compuestas por varios músicos, sino además el despliegue de
escenografía y bailes.
El
piso del Auditorio era de granito pulido, con lo cual se había pensado
dotar al mismo de otras alternativas, cosa que ocurrió con un Festival de
Patín Artístico, o la inolvidable Semana del Pugilismo. Aquel piso
tenía una superficie de
24000 metros
cuadrados
y estaba protegido por un techo de chapas de aproximadamente 60 por 40,
con lo cual se daba cobijo en caso de un fuerte meteoro a los asistentes.
Dado
que las lluvias estivales en las sierras de Córdoba son acompañadas de
vientos, se hizo un inteligente cerramiento “casero” del mismo
colocando “cortinas de nylon enrolladas en las vigas del techo las
cuales iban de columna a columna y que al producirse un empeoramiento del
tiempo se desenrollaban hasta el suelo estando tensadas por un caño que
se había incorporado y que servía para enrollarlas sobre él.
Demás
esta decir que las lluvias se produjeron y que el sistema daba resultados,
pero lo que interesa destacar era que por precaución, dado que siempre
había una pequeña cantidad de agua que salpicaba, los amplios espacios
entre pasillos de los tres sectores en que se había divido en mismo, A, B
y C, derecho e izquierdo, de
acuerdo a la cercanía al escenario, más el pasillo central que producía
esta división, se modificaban con el corrimiento de las sillas,
sucediendo todo esto en un clima de respeto por los lugares y por el
vecino y turista que nos acompañaba en esta fiesta.
Los
lugareños, como buenos conocedores de las inclemencias de tiempo,
preferían las sillas que estaban sobre los tres sectores izquierdo, ya
que el derecho daba al sur, que no solo era más frió, sino que el
sufría los vientos o las lluvias en caso de bruscos cambios de tiempo.
La Falda
se ponía en marcha preparando esto desde mediados de Diciembre y en la
segunda semana de Enero daba comienzo al Festival Mayor del Tango de
la Argentina.
La
Fiesta de Tango estaba tan instalada en la sociedad faldense que cada año
la elección de sus autoridades llegaba al grado de ser superior en
prestigio y popularidad a los cargos políticos.
Por
ello en vísperas del acto de
renovación de autoridades se barajaban los nombres de los posibles
candidatos y hacia ellos se inclinaban los sectores de la sociedad que no
era ajena a este acontecimiento.
De
aquellas épocas se debe rescatar como
elemento distintivo el espíritu de participación comunitaria que
había en La Falda, en donde cada vecino sentía orgullo por colaborar y
aportar lo suyo, ya que más allá de la magnitud del mismo, sabia que
ello contribuía en el crecimiento del pueblo, ya sea porque había más
ventas en los comercios o porque se ocupaban mas plazas hoteleras, todo lo
cual redundaba en mayor trabajo y mayor bienestar para los vecinos.
Debemos
destacar que los primeros miembros de las Comisiones no cobraron sueldo
alguno y que solventaron los gastos de su propio peculio, lo cual es un
indicador indiscutible del significado de la Fiesta para la comunidad y de
la importancia que tenía participar.
No
hubo en los comienzos especulaciones políticas, nadie pensaba en el
rédito que podría significar ocupar un sitio dentro de la estructura de
la Comisión. Esto la hizo grande y le posibilitó competir, no solo con
Cosquín, aunque no eran simultaneas, pero sí en los mismos días con
Festirama, que era una Fiesta que había lanzado Río Ceballos y que
comprendía todos los géneros musicales y que estaba animada por el
entonces muy popular Antonio Carrizo.
Las
calles laterales al Auditorio estaban pobladas por numerosos vecinos que
asistían a los quioscos y stans que se habían levantado en la misma, a
excepción de calle posterior al escenario que era la memos transitada y
solo servía como vía de
entrada y salida de músicos.
El
Boulevard Dante Alighieri, con sus dos manos era un permanente paseo que
quienes no entraba hacían, ya sea para degustar platos típicos en los
fogones o para mirar el festival desde la acera ya que no se concebía
obstaculizar la visón y menos privar al que no tenía de poder gozar del
mismo.
La
Ruta Nacional Nº 38 era cortada a lo largo de casi cuatro cuadras y desde
allí a la arteria principal, Avenida Edén, el transito de personas era
incesante, lo cual le daba un marco festivo difícil de olvidar.
La
Primera Comisión tuvo la brillante idea, estimamos jamás repetidas de
juntar al final de cada noche a la totalidad de las orquestas típicas
intervinientes, las cuales por aquellos años, eran de por si
numerosas, dando así un marco único y multitudinarios de
Profesores interpretando piezas como La Comparsita, El Choclo, etc,
también cuando se contaban con cantores estables en cada Gran Orquesta,
éstos entonaron a varias voces temas que hicieron poner de pie a la
asistencia aplaudiendo este regalo que concientes estaban no se volvería
a repetir.
De
aquellos épicos cierres, quedan anécdotas graciosas, como aquella de uno
de los fotógrafos mas conocidos de La Falda, de reciente desaparición,
que al ser el único que se hallaba
a la hora del cierre, se le pidió hiciera las tomas correspondientes a
tan importante acontecimiento. El mismo hizo posar a cuatro orquestas, una
de las cuales era la del maestro Aníbal Troilo, y dado el alto número de
componentes pidió que algunos se subieran en sillas para si poder tener a
la totalidad de los mismos, luego de largos minutos de ajustes escénicos
y cuando se aprestaba a sacar tan valioso documento, exclamo en vos alta
”uyyy…. no tengo rollo”, esto genero desde las rizas de los
espectadores que se habían quedado para saludar a sus ídolos, a la
reprobación de los miembros de la Comisión presente ante tan bochornoso
suceso.
Quien
escribe estas crónicas, era en aquellos años un adolescente que junto a
un grupo de compañeros, colaboraban como acomodadores ya que con lo
recaudado ampliaban los fondo para pagar el viaje de estudios a finalizar
el secundario.
Todas
las siestas de esos Eneros calientes, junto a algunos miembros de la
Comisión, no solo baldean y secaban el piso del auditorio, para luego
ayudar en el reemplazo de focos que se hubieren quemado o tubos
fluorescentes que fueran defectuosos, pero la tarea que se nos encomendaba
con mayor celo, era la de llevar un martillo para volver a ajustar los
clavos los cuales al ser las sillas de madera, solían aflojarse y
producir los lamentables sietes” en los vestidos y pantalones de los
asistentes. Por suerte eran otros tiempos y ante el irreparable daño,
algunos haciendo uso de un excelente humor sostenían...”por suerte este
viene con dos pantalones”, claro que las damas no podían decir lo
mismo, ya que La Falda era una sola.
La Fiesta
Nacional
del Tango tuvo en sus primeros años como Maestro de Ceremonia al
recordado Juan Carlos Mareco “Pinocho”, quien no solo presentaba los
números, sino que entre una Orquesta
y otra, en donde se debían hacer ajustes técnicos, hacía sus
conocidas animaciones y entonces deslizaba algún “chiste verde”,
ocurrencias estas que eran
festejadas por los presentes.
Aquel
compartía el escenario con Presentador
Oficial, el cordobés Aníbal Cufré, quien tenía una hermana en
La Falda
, situación esta que lo decidió a aceptar ser quien condujera el
Festival Mayor.
La
participación de los ahora llamados “notables”, al igual que en
Cosquín, fueron haciendo grande el estival, ya que la fenómeno
artístico, se le sumaba el humano, que era en definitiva el que los
vecinos y turistas destacaban.
Por
ello es necesario destacar el caso de un famoso parto realizado por el
Doctor Enrique Laperie en el Hospital regional de
La Falda
en pleno Festival y que al tener un final feliz los flamantes padres
decidieron nombrar padrino del bebe al músico José “Pepe” Basso,
acontecimiento este que fuera destacado por diarios y revistas de todo el
país.
Tampoco
se podrá olvidar la presentación estelar del maestro Mariano Mores quien
presentaba entre otros a su hijo Nito como uno de sus cantores. El solo
nombre del autor de Adiós Pampa Mía es por si solo un atractivo, pero
para las oportunidades especiales Mores preparaba una formación
multitudinaria que era más allá de la calidad interpretativa un
acontecimiento en si mismo.
Pero
en el cierre de su número, el cual era vitoreado por mas de 7000
personas, el músico divisó de pie y en medio de los asistentes al
Presidente de
la Comisión
del Tango, Dr. Juan Carlos Vigilioco, y dejó el piano a cargo de otro de
sus músicos y en un inesperado trote bajo del escenario y se estrechó en
un emotivo abrazo con este sellando así no solo el afecto que sentía por
este Festival, sino por el esfuerzo que los interpretes reconocían de
todos los que organizaban este evento.
También
queremos destacar que los mismos no usaron sus
atribuciones de poder ocupar un lugar preferencial en
las primeras filas, ya que todos los integrantes habían renunciado
a ello para que fueran ocupados por turistas, gesto más que elocuente de
lo que sucedía dentro y era vislumbrado por todos, mereciendo la
aprobación de la sociedad.
El
Auditorio del Festival que ocupaba una parte de la manzana, tenía fuera
del recinto techado una explanada en donde se había montado una parrilla
con amplias mesas desde donde se podía ver y gozar del espectáculo. Las
mismas solían ser ocupadas por figuras del mundo artístico y por los
asistentes. Esto permitía un permanente y fluido dialogo e intercambio
entre los mismos, lo cual le daba una frescura y un clima muy particular
que hacía de este acontecimiento un fenómeno social único.
La Fiesta
del Tango no pudo
desgraciadamente contar con
la presencia de uno de los cantores más populares de la década y dueño
de un estilo y personalidad que aun perduran a pesar de su lejana muerte.
Hacemos referencia al uruguayo Julio Sosa, quien había prometido su
asistencia, la cual hubiera desbordado todos los cálculos previos, ya que
éste recio cantor había acercado o diluido los espacios generacionales y
al momento de su absurdo accidente automovilístico, era seguido tanto por
jóvenes como por los tradicionalistas amantes del 2 por cuatro.
Sin
embargo la parte mas juvenil del publico encontró una figura
representativa en el por entonces cantor de tangos con influencias de
baladas y el cual había surgido al amparo de un fenómeno único y
ampliamente convocante como fue el Club del Clan. Así la actuación de
Néstor Fabián generó un lleno total y ciertos gritos y exclamaciones de
los entonces “teen ager” que hacían sentir su afecto por el ídolo
que los representaba,
Era
pues en las primeras ediciones una verdadera fiesta popular en donde la
música ciudadana era la encargada de convocar a multitudes noches tras
noches, era una Argentina diferente, en donde para asistir en pleno Enero,
si bien se lo hacía de sport, el saco o los vestidos en las señoras eran
una constante, en donde se podía asistir luciendo joyas, en donde la
sociedad gozaba de una justificada alegría, en donde el nivel artístico
era superlativo y se podía disfrutar de estos eventos sin tener que
pensar en nada más que gozar del espectáculo o de las vacaciones que
ofrecían estas inolvidables veladas.
En
aquellos primeras Fiestas la presencia de músicos de renombre dio un
perfil inimaginado, ya que era impensado, que la cantidad de Orquestas
convocadas pudieran estar juntas sino fuera en un Festival como el de
La Falda.
Córdoba
apostó a sus valores provinciales, aunque alguno de los ellos, por su
trascendencia, ya no residían en la provincia. El encargado de abrir el
fuego fue el renombrado Lorenzo Barbero, quien presento una inédita
propuesta de bailar el tango “a los saltitos” tal cual lo hacían los
jóvenes por esos años, claro que con otros ritmos. Para esto contó con
la presencia de su hijo el cual fue acompañado por una joven que desde
pequeña pasaba los veranos en ésta y así entre salto y salto, el tango
intentó ajustarse a una moda que por cierto fue muy efímera.
Otro
que hizo una aparición muy emotiva fue el clásico Ciriaco Ortiz, quien
con una agrupación pequeña, comparada con otras orquesta del
festival demostró el porque de su permanencia y su éxito, no falto por
cierto el tradicional tema suyo “Viaje a Argüello”.
En
este esquema no pudo faltar el “Fantasista del Teclado”, Don Jorge
Arduth, aquel que no solo asombró a La Falda con sus mágicas escalas
musicales en La Comparsita, sino a Japón y otros países del mundo.
Como
olvidarnos del “Gordo” bueno de Aníbal Troilo, o de las orquestas de
Armando Portier, el Quinteto Real, Osvaldo Pugliese, Florindo Sasone, el
ya citado José Basso, Mariano Mores, Donato Raciatti, Alfredo D’Angelis,
Héctor Varela, José Libertella y a los renovadores Horacio Salgán y
Ubaldo De Lio que fueron los que dieron pie a que un músico joven, Astor
Piazzolla, presentara sus
primeros temas revolucionarios, los cuales no fueron comprendidos, en ese
momento, por los asistentes, pero que años después son un clásico de la
música ciudadana argentina.
El
magnetismo de Alba Solís causó furor
y un recordado baile de ella con Tito Lusiardo, en donde terminaron
bailando solo con las frentes apoyadas, levanto de las butacas a los
presentes que aplaudieron de pie esta brillante interpretación.
La
recia voz de Enrique Dumas, o la personalidad sensual de Ruth Durante, el
particular estilo de Hugo Del Carril, la ronca voz lunfarda de Edmundo
Rivero, la simpatía de Miguel Montero y el por entonces excelente cantor
Roberto Goyeneche, por solo citar algunos de los nombres de los artistas
que pasaron por el escenario de La Falda.
Un
tornado quiso que el techo del Auditorio fuera arrojado por aires y las
chapas quedaran inutilizadas, pero esto no fue ápice para que se no se
prosiguieran realizando los Festivales con sostenido éxito y asistencia
de publico.
Pero
la Argentina comenzaba a sentir los efectos de los cambios políticos, ya
que muchos de los “pioneros” de
los primeros festivales dejaron sus puestos y fueron reemplazados por
otros, sin embargo o por inercia por continuidad de un estilo esto no
impactó de inmediato.
Pero
la característica de población aluvional de La Falda y otras localidades
serranas, hizo que se acercaran a la Comisión vecinos sin experiencia ni
convocatoria ocuparan los más altos cargos y que los nuevos aires
modificaran la idiosincrasia de la Fiesta. Así algunos vieron un filón
económico y con el argumento de que era muy caro al peculio particular,
como agotador y hacía desatender las actividades privadas viajar a Buenos
Aires para contratar los artistas se ofrecieron con un estilo cuasi
neoliberal a ser ellos (dos personas) las que contrataran a los artistas,
lo cual abarataría costos y permitiría concentrar los esfuerzos en otras
actividades.
Esto
impacto negativamente en la comunidad toda vez que estos noveles
empresarios comenzaron a tener un estándar de vida diferente, en especial
uno de ellos, que no solo llevaba músicos a los restaurante, sino luego
de cada edición cambiaba su automóvil por un imponente cero kilómetro.
El
resultado no pudo ser otro que la desinteligencia y el abandono de las
ediciones de la Fiesta, que si bien era un referente de la convocatoria
tanguera, en la practica tuvo bochornosos acontecimientos en el cuanto a
las finanzas de la misma.
Así
perdida aquella característica de festival organizado por el pueblo, con
cuentas claras y objetivos precisos, dejo lugar a experiencias que años
posteriores también se repetirían en otros lugares con resultados
nefastos al privatizar festivales.
En
lugar de luchar por reconstruir el techo, una comisión de una sociedad
internacional de servicios de origen francés, ante la supuesta necesidad
de tener que realizar un encuentro de ribetes “mundiales” de su
organización pidió permiso para realizar obras y en un gobierno de
facto, las topadoras arrasaron con el piso
que era un orgullo y se hicieron tres ollas, no solo aislando el auditorio
del pueblo, sino que al no respetar la topología del suelo se inundaba
cuando llovía.
Luego
vinieron privados que trataron en nombre de su pasado artístico
organizarlo y entonces ya no fue en verano, sino que paso a ser un
festival corto en invierno y aunque había ahora, con el advenimiento de
la Democracia, recuperado su techumbre, era insoportable el frió en las
noches invernales.
Hace
pocos años se pudo calefaccionar y esta tratando, con menos días de
aquellos primeros años, de recobrar la grandeza que tuviera.
Sin
dudas de no haberse perdido ese espíritu,
modalidad y convocatoria a todos los sectores de la sociedad local,
sin banderías, orígenes sociales, solo el deseo de trabajar por el
pueblo, hoy estaríamos celebrando el 43º Festival Nacional del Tango de
La Falda.
Hacemos
votos para el éxito de esta Fiesta, para que vuelvan aquellos duendes
comunitarios a impulsar el barco de los emprendimientos que se hagan, para
que se tenga en claro que solo cuando se deja de lado el egoísmo
personal, el mercantilismo, las empresas comunales siempre arriban a buen
puerto.
Alfredo
Ferrarassi
En
exclusiva para
Crónica y Análisis
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PROGRAMA

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Programación
del Festival Nacional de Tango 2010
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SABADO
17
MARIA MARTA
SERRA LIMA
MARIA GRAÑA
SOLEDAD
VILLAMIL
ARIEL ARDIT Y
SU ORQUESTA TÍPICA
ORQUESTA DE MÚSICA
CIUDADANA DE CÓRDOBA
CRISTINA ZARATE
SEXTETO
MARCELO SANTOS
*MILONGA*
DOMINGO 18
GUILLERMO FERNÁNDEZ
Y SU ORQUESTA TIPICA
CACHO
BUENAVENTURA
EL SEXTETO
MAYOR
JUAN CARLOS
GODOY Y LALO MARTEL
MARIA JOSÉ
ROJAS
LUCILA JUÁREZ
ORQUESTA DE
CARLOS NIETO
VIERNES 23
JAIRO
ORQUESTA DE
MÚSICA NACIONAL JUAN DE DIOS FILIBERTO
CON
LA DIRECCIÓN DEL MAESTRO ATILIO STAMPONE
Y
LAS VOCES DE RAMONA GALARZA Y FILIPELLI
ESTEBAN RIERA
ANNA SAEKI
LUCIANA
MIGUEL BACCOLA
LOS HERMANOS
HEREDIA
1ER.
NOCHE DEL CERTAMEN DE VOCES
SABADO 24
SANDRA
MIHANOVICH
EL SHOW DEL
VIEJO ALMACEN CON VIRGINIA LUQUE , HUGO MARCEL Y ELENCO
ERIKA DI SALVO
Y SU ORQUESTA TÍPICA
OSVALDO PIRO Y
OMAR MOLLO
SILVIA LALLANA
PABLO FUNES
JUAN PEINADO
CARLOS ABIAGUE
2DA.NOCHE
DEL CERTAMEN DE VOCES
*MILONGA*
DOMINGO
25
NELLY
OMAR
RAUL LAVIE Y ULTRATANGO
EL NEGRO ALVAREZ
RODOLFO LEMOS
LAS ROSITAS
ORQUESTA DE TANGO DE RAFAELA
FINAL DE CERTAMEN
DE VOCES
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CRÓNICA
Y ANÁLISIS cubrirá esta Fiesta Nacional de nuestra música ciudadana
como en 2009, haciendo llegar a Uds. cada noche los comentarios de este
acontecimiento musical.
Alfredo
Ferrarassi
En
exclusiva para
Crónica y Análisis
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