JÓVENES, DROGAS Y DELITOS

Por Osvaldo Agustín Marcón

No se exagera al afirmar que, en la realidad santafesina, cerca del ciento por ciento de las personas menores de edad en conflicto con la ley penal cuentan en su historia vital con alguna forma de consumo de drogas. Es cierto que el grado de compromiso es variable pues en algunos casos se configuran cuadros adictivos mientras que en otros sólo aparece el consumo episódico o habitual sin que exista dependencia de la sustancia. Pero lo evidente es que la dimensión de la problemática tiene una incidencia tan significativa que exige acciones acordes desde el nivel de las políticas públicas.

Sin embargo como pretendida respuesta ante la masividad del problema subsiste un sistema de atención que fue diseñado en función de otra realidad, propia de un pasado en el que el delito no aparecía abrumadoramente ligado al consumo de drogas como sucede actualmente. Sobre aquella antigua base se cambiaron aspectos "epidérmicos" generando lo actualmente existente, es decir unos pocos recursos para lo que se conoce como tratamiento ambulatorio y aún menos herramientas para lo que suele denominarse tratamiento en instituciones.

Por si esto fuera poco el raquítico sistema de instituciones disponibles, a excepción de algunos valiosos logros de su personal, no ha sido transformado según la nueva relación delito-drogas sino que, por el contrario, se siguen ofreciendo respuestas desde la antigua lógica. En el mejor de los casos pareciera confundirse lo que debiera ser una auténtica reformulación institucional con -por ejemplo- la asignación de algunos profesionales del campo social y/o psicológico a trabajar en los institutos penales. Pero con esto, más otras correcciones superficiales, se configura un "como si" institucional, paradójicamente análogo a la ficción que se procura la persona que consume drogas.

En el abanico de recursos existentes tienen una significativa presencia las Organizaciones No Gubernamentales, ante lo cual podría discutirse si se trata de una estrategia planificada o más bien del efecto de cierta inercia estatal que conduce, ante la fuerza de la realidad, a convalidar las valiosas iniciativas de la sociedad civil presentándolas como parte de su política (la del Estado). Podría pensarse que más que a conductas deliberadas esta actitud obedece a una política de rápidos y episódicos sobrevuelos sobre esta parte de la realidad pero sin que tales superficiales miradas lleguen a constituirse en una adecuada interiorización en la problemática para fructificar en respuestas adecuadas. En este contexto existe otra limitación significativa: en general dichas instituciones (las de la sociedad civil) no nacieron pensadas para el campo de los jóvenes en conflicto con la ley penal, y tampoco para aquellos que no decidan voluntariamente someterse a un tratamiento.

Así dadas las cosas el tratamiento de jóvenes en conflicto con la ley penal vinculados al consumo de drogas es materia pendiente en cuanto política pública, así como también lo es la generación de posibilidades de tratamiento para aquellos en los que la necesidad es evidente pero que no lo aceptan voluntariamente, imponiéndose la necesidad de un contexto obligatorio. Es cierto que esto supone una profunda discusión pero damos aquí por aceptado que el contexto obligatorio en muchas ocasiones es indispensable, lo que plantea un profundo conflicto.

Este artículo pretende e, inclusive, evita todo lo que conduzca a suponer que necesitamos un nuevo programa o una nueva institución. Se trata de algo radicalmente distinto, es decir de una nueva política que surja como respuesta proporcional al tamaño del problema que enfrentamos pues no se trata de uno más sino de una cuestión troncal que, de no mediar una intervención eficaz, promete transformarse en una fábrica de certificados de defunción extendidos en blanco. Y nos equivocamos si creemos que los nombres que completarán dichos certificados provendrán sólo de un sector social.

  Subir

 


LOS CARTELES Y LOS FORMADORES DE PRECIO NO EXISTEN

Por Gustavo Lazzari (*)

La base monetaria se triplicó en tres años y el gasto público crece al doble que el crecimiento real de la economía. Eso poco importa. Según el presidente la causa de la inflación está en los “Cárteles y los formadores de precios”.

Para eso, formó la Liga de Seguimiento de Precios con el objeto de amedrentar “institucionalmente” las subas injustificadas y la búsqueda de “rentabilidad fuera del marco de solidaridad”.

  • Se entiende por “formador de precios” a la actitud monopólica u oligopólica de imponer precios por encima de los que regirían en un contexto competitivo. En dos palabras, los precios en los mercados competitivos son menores a los precios en los mercados concentrados. Para que haya formador de precios se requiere un elevado grado de concentración en el mercado y la presencia de barreras al ingreso de terceros competidores. Nada de eso sucede en los rubros alimentos, bebidas, indumentaria y artículos de tocador. Las empresas productoras de carnes, leches, aceites, fideos, cereales, frutas, verduras, ropa y limpieza se cuentan de cientos y en algunos casos de a miles. En ningún mercado alimenticio una empresa concentra mas del 30% de la oferta. Detrás de cada marca líder hay una fila de segundas y terceras competidoras en precio y calidad. 

  • Por “cartelización” se entiende a la conducta de pocas empresas de evitar la competencia entre ellas, de manera de constituir una suerte de monopolio de hecho y poder cobrar precios mas elevados. Tampoco hay evidencia de este comportamiento. El Presidente acusó a los supermercados de actuar de esa manera olvidándose que las cadenas compiten con decenas de miles de almacenes y miles de comercios de origen chino y coreano. La teoría económica muestra que los “cárteles” no se mantienen por mucho tiempo. La tentación de ganar clientes al competidor es imposible de contener. Lenin decía “los capitalistas son tan tontos que el día que los colguemos se van a pelear para vendernos la soga”. La naturaleza del capitalismo es la competencia, no el cartel.

  • Una apertura real de la economía espantaría cualquier temor de concentración y cárteles. No habría posibilidad alguna, siquiera teórica, que todos los productores del mundo se confabulen contra los consumidores argentinos y ningún mercado estaría tan concentrado como formar precios a discreción.

Si los formadores de precios no existen y los cárteles tampoco. ¿Por qué existe la inflación?

Milton Friedman aseguraba que “la inflación es siempre y todo lugar un fenómeno monetario”. La única causa de la inflación es la emisión monetaria del Banco Central, que con el motivo de sostener artificialmente el tipo de cambio en $ 3 emitió mas de $ 35.000 millones en tres años. Subsidiar a los exportadores está resultando demasiado caro para los argentinos.

Resulta paradójico que los gobiernos progresistas terminan cobrando el impuesto mas regresivo que cae casi exclusivamente sobre los mas pobres. La tasa de la inflación no se combate con ligas del  “lado oscuro de la política” sino con medidas monetarias y fiscales mas allá del mote o tinte que estas tengan.

(*) Crónica y Análisis publica este artículo de Gustavo Lazzari por gentileza de la "Fundación Atlas"

  Subir

 


QUIERO VOLVER A DISFRUTAR UN CHANGO LLENO !!!

Por Gustavo Lazzari (*)

Un spot publicitario muestra a un consumidor evocando los “changos” o “carritos” de supermercados llenos.

 

Dentro de la información de precios que mensualmente suministra el INDEC hay un relevamiento de 65 productos alimenticios que bien podrían llenar el chango vacío que los consumidores sufren actualmente.

 

Dichos 65 productos equivalen a casi 50 kilos de alimentos entre los que se encuentran fideos, quesos, carnes, conservas, frutas, verduras, aceites, infusiones y bebidas.

 

Dicha canasta aumentó entre Diciembre 2001 y Octubre 2005 en promedio un 120% y desde diciembre 2004 un promedio entre el 8 y el 12%, reflejando en buena medida la tasa de inflación prevista para el año 2005.

 

El costo de los 65 productos (ver tabla adjunta) alcanzó en diciembre 2001 los $ 126 en tanto que hoy llega a $ 277.

 

Claramente un billete de $ 100 “ya no es nada” frente a las góndolas de los supermercados y almacenes.

 

La ciencia económica demuestra algo que a los políticos fastidia. En especial a quienes tiene que explicar estos fenómenos inflacionarios.

 

Cuando sube un precio, hay una explicación. Cuando suben dos precios, hay dos explicaciones. Cuando suben tres precios hay tres explicaciones. Pero cuando suben todos los precios vuelve a haber una explicación y es la inflación monetaria provocada por el Banco Central.

 

Un aumento en el precio de la carne puede tener una explicación microeconómica ligada a cuestiones de exportación, acceso a los campos, engorde, etc. Sin embargo cuando suben todos los precios, la causa no hay que buscarla en la lluvia, la avaricia de los empresarios, los cárteles, o la retención de vientres. Si todos los precios suben eso es inflación y la causa está en la emisión monetaria ordenada por el Banco Central.

 

Desde la devaluación el gobierno decidió subsidiar a los exportadores con un tipo de cambio de $ 3. Para mantenerlo emite dinero y eso tarde o temprano genera inflación. Es el gobierno el causante de la inflación, no los empresarios ni los fantasmales cárteles que ve el gobierno por todas partes.

 

La inflación recrudeció en noviembre como coletazo del aumento del gasto público electoral entre agosto y octubre.

 

El gobierno debe evitar sostener el subsidio del tipo de cambio (¿ficticio?), debe reducir el gasto público y fomentar un clima de genuinas inversiones aunque para ello sea necesario morderse la lengua y callarse la boca.

 

Productos seleccionados

Diciembre

Octubre

Variación

 

2001

2005

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pan Francés

               1,63

           2,42

48%

Pan lacteado

               1,37

           2,64

93%

Facturas

               2,73

           3,57

31%

Galletitas dulces

               0,76

           1,17

54%

Galletitas de agua

               0,75

           0,82

9%

Harina de trigo

               0,51

           0,98

92%

Arroz blanco

               1,03

           2,43

136%

Fideos secos guisero

               0,99

           1,81

83%

Fideos secos tallarin

               1,49

           2,53

70%

Ravioles frescos

               1,93

           3,16

64%

Prepizza

               0,78

           1,21

55%

Asado

               3,43

           7,27

112%

Carne picada

               2,78

           6,86

147%

Paleta

               2,86

           7,35

157%

Bife angosto

               3,31

           7,72

133%

Cuadril

               3,82

           9,14

139%

Nalga

               3,85

           9,24

140%

Hamburguesas congeladas

               1,81

           4,26

135%

Pollo entero

               1,70

           4,05

138%

Filet de merluza

               4,41

         10,66

142%

Salchicha tipo viena

               0,99

           2,12

114%

Jamón cocido

               8,07

         18,96

135%

Salchichón

               4,29

           8,40

96%

Salame

               7,48

         15,75

111%

Caballa

               1,69

           4,38

159%

Aceite de maíz

               1,96

           7,35

275%

Aceite mezcla

               2,12

           4,64

119%

Margarina para cocinar

               0,66

           1,46

121%

Leche fresca

               0,78

           1,48

90%

Leche en polvo descremada

               2,85

           5,74

101%

Queso Crema

               1,88

         10,32

449%

Queso Cuartirolo

               3,55

           3,28

-8%

Queso pate grass

               5,96

         17,16

188%

Queso reggianito

             11,53

         27,14

135%

Manteca

               1,18

           2,70

129%

Yogur cremoso

               0,59

           1,08

83%

Dulce de leche

               1,69

           2,97

76%

Huevos de gallina

               1,29

           2,51

95%

Manzana deliciosa

               1,19

           2,11

77%

Limón

               0,85

           1,19

40%

Naranja

               0,52

           0,86

65%

Banana

               1,06

           1,91

80%

Duraznos en conserva

               1,27

           3,40

168%

Batata

               0,67

           1,22

82%

Papa

               0,39

           1,05

169%

Cebolla

               0,52

           1,06

104%

Lechuga

               1,18

           1,76

49%

Tomate redondo

               1,02

           2,40

135%

Zanahoria

               0,65

           0,96

48%

Zapallito

               1,07

           1,58

48%

Zapallo

               0,92

           1,49

62%

Tomate entero en conserva

               0,54

           1,16

115%

Arvejas en conserva

               0,40

           1,04

160%

Azúcar

               0,60

           1,36

127%

Dulce de batata

               1,68

           3,47

107%

Sal fina

               0,54

           0,86

59%

Mayonesa

               1,24

           3,16

155%

Polvo para flan

               0,60

           1,00

67%

Gaseosa base cola

               1,24

           2,52

103%

Agua sin gas

               1,03

           1,70

65%

Cerveza en botella

               1,02

           2,15

111%

Vino común

               1,33

           2,46

85%

Café envasado

               1,77

           3,27

85%

Yerba mate

               1,14

           2,29

101%

Te en saquitos

               1,44

           3,05

112%

 

 

 

 

Total canasta productos seleccionados

           126,38

       277,21

119%

 

(*) Crónica y Análisis publica este artículo de Gustavo Lazzari por gentileza de la "Fundación Atlas"

  Subir

 


ARGENTINA Y BRASIL FESTEJAN 20 AÑOS DE AMISTAD

LIMITANDO EL COMERCIO DENTRO DEL MERCOSUR

Por Martín Simonetta (*)

El próximo miércoles 30 de noviembre los presidentes de Argentina y Brasil se reunirán en Foz de Iguazú para celebrar los 20 años del “Día de la Amistad  Argentino-Brasileña”, que representó en 1985 el inicio de un proceso de pacificación y afianzamiento de la relación comercial y económica entre ambos países y que finalmente culminó en el establecimiento del Mercosur en marzo del 2001. 

En esta reunión conmemorativa de la amistad bilateral el tema central a tratarse será el establecimiento de una “Cláusula de Adaptación Competitiva” que permitirá la limitación del comercio entre los socios del Mercosur en los casos en que las importaciones originadas en un país miembro provoquen “daño” en los restantes. Esta demanda de mayor protección se origina en sectores no competitivos de la economía argentina ante una supuesta “invasión brasileña”. Entre estos sectores se destacan los rubros electrodomésticos, calzados y textiles, los cuales han sido protagonistas de buena parte de los conflictos comerciales intrazona dentro del Mercosur. 

Esta medida de limitación del comercio, más que una celebración de los 20 años de amistad, constituye una abierta contradicción del objetivo originario del Mercosur, que es la integración de las cuatro económías. 

Lo paradójico del caso es que a pesar de un tipo de cambio real absolutamente favorable a la Argentina, las importaciones desde el Mercosur (U$S 8.053 en los primeros 9 meses del 2005) continúan superando a las exportaciones argentinas (U$S 5.506).  La evolución del tipo de cambio (3 pesos por dólar versus 2.2 reales por dólar) y una inflación en la Argentina superior a la de Brasil constituyen un contexto que otorga una protección extra a los productores locales y una ventaja artificial adicional a los exportadores argentinos. Pero, aparentemente, todas estas ventajas extra-mercado no bastan a los sectores demandantes de mayor protección para evitar un fuerte déficit en la balanza comercial con Mercosur. 

Argentina quiere limitar más las importaciones del Brasil, a pesar de un tipo de cambio real que la favorece

 

Argentina

Brasil

Tipo de cambio nominal (cantidad de moneda local necesaria para comprar un dólar, 28/11/05)

2,97

2,22

Inflación 2005

10,7%*

5,20%**

Inflación 2004

6,1%

6,57%

Fuentes: Banco Central de la República Argentina, Banco Central do Brasil e Indec.

* Doce meses previos octubre 2005. ** Doce meses previos a octubre 2005.

 Menos oferta, más inflación

Siendo, por estos días, la inflación la gran vedette en la agenda política-económica de la Argentina, resulta llamativo que se continúen adoptando medidas que restringen la oferta de bienes a los que puede acceder el consumidores argentinos y, en consecuencia, favorecen un mayor aumento de precios. 

Más allá de aspectos que resultaron negativos en términos de apertura comercial -como el establecimiento de una elevada Tarifa Externa Común-, uno de los logros del Mercosur ha sido eliminar las barreras a comerciales entre los cuatro países socios en alrededor de un 90% de los productos.  La adopción de medidas como la “Cláusula de Adaptación Competitiva” parecen ser una indicador del renacimiento de una era de crecientes muros comerciales en el Cono Sur.

 

(*) Crónica y Análisis publica este artículo de Martín Simonetta por gentileza de la "Fundación Atlas"

  Subir


LA RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL FRENTE A LA DECADENCIA

Por Guillermo O. Teijeiro (*)

Los argentinos hemos sido artífices de nuestro propio destino como sociedad y Nación y, en ese contexto, durante las últimas décadas hemos conspirado constantemente, por acción u omisión, contra un futuro mejor y un destino de grandeza. Cómo nos encontrará el bicentenario que se aproxima rápidamente dependerá en gran medida de la reacción de la sociedad civil frente a los males endémicos que nos aquejan.  

Nuestra situación social contemporánea es el resultado de una compleja trama de conductas políticas, sociales e individuales disvaliosas: la progresiva y constante descomposición de los factores sociales aglutinantes y de los principios e instituciones republicanas; el menosprecio social de valores esenciales a la vida individual y comunitaria; el excesivo individualismo y la hipocresía reinantes en la sociedad civil; la falta de involucramiento político y social de los ciudadanos capaces y honrados; y la falta de verdaderas convicciones, o la incapacidad o falta de valentía para observarlas en la vida corriente. Finalmente, lo que es aún más lamentable, la resignación y desesperanza ciudadana frente a este calamitoso estado de situación: una humillante aceptación de la mediocridad.    

La crisis moral de nuestra sociedad nos alcanza a todos y es un tema de décadas. Revertirla es una tarea comprometida e impostergable. Solo reconocer nuestra crisis con salvaje crudeza, como actores y no como espectadores, nos permitirá comenzar a salir del pozo en que hemos caído.  

Nuestra historia político institucional contemporánea es, por cierto, causa y efecto de nuestra declinación institucional, de nuestras falencias culturales, y de nuestra claudicación personal.    

Los reiterados gobiernos de facto con el consecuente pisoteo de la República y el régimen democrático; las prácticas demagógicas que fracturaron la convivencia social y destruyeron la cultura del esfuerzo; el brutal y artero terrorismo de izquierda y los abusos de la represión estatal de los setenta; las fenomenales transferencias de ingresos asociadas a la inflación y a las crisis financieras; las aventuras bélicas; la falta de consistencia y por ende, de credibilidad, de nuestra política exterior que nos convierte en un país impredecible y poco confiable en el concierto de las naciones; el incumplimiento de los compromisos internacionales; todos estos no son hechos casuales ni atribuibles solamente a la incapacidad o el desacierto del gobierno de turno.  

En todos estos casos la dirigencia argentina y la sociedad, total o parcialmente, convalidó con su voto, su simpatía, su apatía, o su silencio cómplice, el avasallamiento de las instituciones, el ideario de jóvenes revolucionarios o los abusos de la represión, el enriquecimiento de unos a costa de otros, la torpeza política y la sinrazón de los vaivenes de la política exterior.  

Sin duda nuestra realidad es fruto de una sociedad sin rumbo, sin apego, respeto y seguimiento del ideario, las instituciones y las normas que nos legaron nuestros padres fundadores. Una sociedad donde la Constitución Nacional ha sido y sigue siendo pisoteada por las “verdades” de la hora: la verdad militar, la verdad peronista, la verdad radical, o la hora K. Una sociedad que, por lo tanto, no ha sabido crecer y proyectar su futuro sobre los aciertos y errores de administraciones anteriores.  

Un país que se refunda con el advenimiento de cada nueva administración, que no se cimienta en sólidas raíces, que se desenvuelve a espaldas de los principios, valores y garantías fundamentales plasmados en nuestra Carta Magna, no puede forjar un destino de grandeza como Nación.    

La nuestra es además una sociedad que carece de una cultura del esfuerzo, de un sistema de premios y castigos, donde la meritocracia no existe. Una sociedad donde la acumulación y la ostentación económica constituyen el paradigma del éxito, independientemente de la legitimidad del origen de la fortuna. Las conductas deshonestas no merecen en nuestra sociedad un reproche ético y mucho menos un reproche legal efectivo. La razón es que nadie es capaz de tirar la primera piedra. No cumplimos ni hacemos cumplir la ley; las reglas de juego en nuestra sociedad son otras, no escritas, surgidas del pragmatismo de la supervivencia. Todos nos revolcamos en el mismo lodo, aún los que por su competencia institucional deben hacer cumplir las leyes.         

La hipocresía se ha enquistado de tal manera en nuestro tejido social que nada es lo que parece ser, ni nadie representa lo que es. Todos vemos la paja en el ojo ajeno pero no vemos la viga en el propio. Vivimos en los altares de nuestro propio individualismo, con absoluta despreocupación por las necesidades y carencias de propios y ajenos. Los que podrían poner un poco de luz en este mar de tinieblas por su capacidad, formación ética, o desarrollo de incumbencias, viven en el más ruidoso de los silencios. Los lobos se disfrazan de ovejas y los demás nos comportamos como verdaderas ovejas de un rebaño guiado por pastores ciegos.  

En este contexto, ¿qué podemos esperar de nuestra dirigencia política, empresaria, sindical o social? ¿Serán ellos los motores del imprescindible cambio que nos saque de este calamitoso destino? Parece poco probable que así sea.  

Nuestra clase política, sea de izquierda o de derecha (no importa el color), no nos representa; se representa a si misma y, salvo honrosas excepciones, corre detrás del éxito electoral con idearios y programas de gobierno absolutamente indefinidos. Nuestros políticos carecen de la visión de largo plazo y de la grandeza de los estadistas. Eluden en campaña los temas más trascendentes y no pasan de la declamación política, las promesas o el asistencialismo electoralista. Cuando llegan al poder, lejos de intentar cambiar la realidad para bien, siguen los dictados de la volátil y confundida opinión pública para perpetuarse sin pagar los costos políticos de lo que se debe hacer. Son artífices (por acción) o cómplices (por omisión) de nuestra progresiva e incesante degradación institucional, social y moral.  

El agravio al contrincante político y la acumulación de poder concentran los esfuerzos de nuestra clase política por encima de cualquier propuesta o preocupación comunitaria. Toda esa pirotecnia verbal, particularmente exacerbada en tiempos de campaña, no hace más que ocultar prácticas que poco tienen que ver con el ideario republicano, y la transparencia en el financiamiento de la política. Predominan las ambiciones personales desmedidas y los enriquecimientos patrimoniales injustificables. Las declaraciones juradas de los funcionarios políticos son meras formalidades no sujetas a un control efectivo de los organismos competentes.  

Más allá de algunas tibias voces, nuestra dirigencia empresaria se muestra despreocupada por mejorar la calidad institucional del país. No existe en general un código de conducta compartido y efectivamente practicado. La ética empresaria se ha transformado en la “ética contextual”, hipócrita descripción de una falta de ética en el mundo de los negocios donde todo parece valer como condición de permanencia.  

La comunidad de negocios no defiende sus derechos como corresponde porque no cree, quizás con sobradas razones de las que la misma dirigencia empresarial algunas veces no es ajena, en nuestras socavadas y desprestigiadas instituciones.   

Salvo ejemplares y notorias excepciones, los empresarios son cortesanos del poder; no son en general verdaderos emprendedores, aquellos que hacen grande un país con ideas, creatividad, asunción de riesgos y responsabilidad social.   

Nuestros dirigentes gremiales no representan fielmente los intereses de los trabajadores,  se enriquecen a costa de obras sociales con clientes cautivos y otros negocios conexos a su función, y conducen huelgas de servicios esenciales brutales e inhumanas. Eso si, son intocables; conocen demasiado bien los resortes del poder político y social.  

Los líderes espirituales no aciertan en transmitir y contagiar el valor de la vida, la familia, la educación de la prole, la preocupación por el otro, la paz y la concordia social. Se repliegan cada vez más a una feligresía más pequeña, abrumados por una realidad donde los valores espirituales tradicionales parecen estar en franca retirada, sometidos a todo tipo de ataques provenientes de una cultura relativista, y reemplazados por los nuevos dioses de la vida hedonista, la falta de trascendencia, el consumismo, y similares distracciones terrenas de oriente u occidente.  

¿Cabe entonces la resignación frente al deterioro, la degradación, la injusticia, y la renuncia a un futuro mejor? Parecería que están dadas las condiciones para que ello suceda. Benjamín Constant (1767-1839) alguna vez sostuvo que “cuando las partes ignorantes de la sociedad cometen crímenes, las clases ilustradas permanecen intactas ... Pero cuando esas mismas clases ... se permiten execrables ejemplos ¿qué esperanza queda? ¿dónde encontrar el germen del honor, un elemento de virtud? Todo es lodo, sangre y polvo.”  

Si solo los buenos ejemplos arrastran y es poco probable que ellos provengan en el corto plazo de la transformación de la clase dirigente ¿debemos entonces asistir mansamente al velorio de nuestro porvenir? ¿Existe una contra-cara de esta deprimente descripción de nuestra realidad social? ¿Existen personas honestas, con buenas intenciones, cuya vida individual y social se rige por principios y valores irrenunciables que les hacen ser intransigentes frente a los males de la hora?  Por supuesto que si. ¿Y donde están? En todos los segmentos de nuestra sociedad. ¿No es esta afirmación francamente contradictoria con lo que hemos sostenido más arriba acerca del estado de nuestras clases dirigentes y la sociedad civil en general? ¿Por qué no son precisamente estas personas quienes motorizan el cambio tan necesario en nuestra sociedad?   

En primer lugar, son presas del “síndrome de la atomización”: el pensar que están solos, que nadie piensa y actúa como ellos, y que el involucramiento individual en tal contexto no basta; no alcanza para torcer un destino social decididamente declinante. ¡Gran error! Si tomáramos efectiva conciencia del valor de la conducta individual valiosa en un contexto francamente disvalioso, la sociedad se conmovería y los buenos ejemplos permearían el tejido social produciendo un cambio inimaginablemente rápido y profundo. Los malos ejemplos enquistados en nuestra sociedad a todos los niveles quedarían acorralados, denunciados, en retirada, contrastados contra la virtud y la dignidad de todos aquellos que hoy se sienten acorralados por el contexto.  

En segundo lugar, están aplastados por el relativismo imperante y la gelatinosa “opinión del ambiente” que no es necesariamente mayoritaria pero que los inescrupulosos vociferan sin frenos inhibitorios de ninguna especie, particularmente frente a un micrófono, una cámara de televisión, o cualquier foro colectivo o audiencia adicta. A principios del siglo pasado, Ortega y Gasset ya advertía en “Vieja y Nueva Política” sobre ese malsano contagio de la opinión del ambiente “...es difícil saber cuáles son nuestras verdaderas, íntimas, decisivas opiniones sobre la mayor parte de las cosas..”  La mayoría de las veces  “... no son opiniones sentidas; no son, por tanto, nuestras opiniones. Son los tópicos recibidos del ambiente, son las fórmulas de uso mostrenco que flotan en el aire público y que se van depositando sobre el haz de nuestra personalidad como una costra de opiniones muertas y sin dinamismo.”  

Por último, los que pueden arrastrar con el ejemplo de una vida esforzada, entregada, valiosa individual y socialmente, carecen muchas veces de la fortaleza de mostrarse tal como son porque, equivocadamente, creen que la única manera de llegar a los demás es a través de los reprochables procedimientos de aquellos cuyas opiniones y conductas forjan la opinión del ambiente. El camino, sin embargo, es forzar el mejoramiento de nuestras instituciones a través de las distintas formas de actuación en la vida social y política del país.     

¿Qué hacer? Quizás llegó la hora de preguntarnos seria y reflexivamente qué podemos hacer para recuperar el orgullo de ser argentinos y para que nuestra querida República alcance el destino de grandeza que se merece. Y actuar, recordando a José Ingenieros en “Las Fuerzas Morales” diciendo que “mañana es la mentira piadosa en que se ahogan las voluntades moribundas”.         

No estamos condenados al fracaso como sociedad, pero las palabras y las declamaciones no alcanzan; hay que predicar con el ejemplo en cada situación concreta que nos toque enfrentar en nuestra vida de relación laboral, social, familiar y personal. No podemos reclamar lo que no somos y representamos en el gran teatro de la sociedad. Si somos exigentes con nosotros mismos podremos exigir, y la fuerza que genera la propia conducta en tal sentido tiene un alcance fenomenal para mejorar la vida en sociedad y fortalecer las instituciones.  

Las épocas de crisis pueden ser épocas de grandes oportunidades. Así se forjó nuestra independencia y nuestra organización constitucional. En épocas de desazón por el triunfo realista, nuestros padres fundadores declararon la independencia con una visión de futuro que horadaba la hora, y la organización constitucional, luego de décadas de conmoción interna, sentó las bases de un Estado republicano y nos dejó el legado de convertir a la Argentina en una gran Nación, tarea pendiente que requiere hoy de una profunda reconversión de nuestra sociedad.  

En su discurso inaugural del 20 de enero de 1961, al asumir la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, John F Kennedy sostenía: “Esto me recuerda palabras memorables de uno de nuestros anteriores presidentes, en realidad tomadas del gran orador romano Cicerón: ‘no preguntes lo que tu país puede hacer por ti, sino que puedes hacer tu por tu país.’ Esa forma de pensar no anida ahora a menudo en la forma de pensar  de la gente que ha crecido reclamando mucho y dando poco. Esta egoísta forma de pensar se refleja en nuestra vida de familia, en las expectativas puestas en nuestros gobiernos,... o en Dios para que hagan todo por nosotros mientras esperamos ... como si todo nos fuera debido.”  

Es hora de cambiar a partir de nuestro comportamiento y nuestro ejemplo

(*) Crónica y Análisis publica este artículo de Guillermo O. Teijeiro por gentileza de la "Fundación Atlas"

  Subir


LA MAGIA DEL COMERCIO

Por Rigoberto Stewart (*)

 

El comercio -o más bien, todo el sistema de especialización e intercambio (E&I)- libre y voluntario es mágico de muchas maneras. Primero, multiplica la productividad de los recursos de producción en forma sorprendente. ¿Cómo? De la manera que lo ilustra el siguiente caso hipotético, pero muy verosímil. Cuando un agricultor guanacasteco emplea sus recursos en la producción de arroz, obtiene 4 tm/ha; pero cuando los utiliza para producir, digamos, peraltas verdes, las vende a un estadounidense (las exporta) y compra en ese país el arroz barato, obtiene 48 tm. El comercio le permite multiplicar por 12 la productividad de sus recursos. Eso es mágico.

 

Segundo, permite participación en el sistema y obtención de riqueza a los individuos que, por ser tan improductivos, tienen desventaja con respecto a los demás en la producción de todos los bienes y servicios. Tercero, permite que se lleven a acabo producciones que serían imposibles de otra manera. Tan imposibles como producir banano en Los Andes o aceite de oliva en el trópico húmedo costarricense. Un guacimeño puede, con sus propios recursos, producir salmón noruego. ¿Cómo? Cultiva buenos bananos, los vende en Noruega y, con el dinero, compra el salmón. En esencia, produce salmón, algo imposible sin el comercio.

 

Sin el comercio, el individuo estaría condenado a disfrutar únicamente de sus propios inventos y genialidades o de los bienes que él mismo pudiera generar. Sin conocimientos de electricidad y electrónica, él no podría disfrutar de la refrigeradora en su cocina, la radio, la televisión. Aun si tuviera esos conocimientos, en autosuficiencia sería muy poco viable la producción o el uso de esos artefactos. No podría disfrutar los grandes libros, ni del conocimiento y las genialidades de otros, tales como Pelé, Shakespeare, Bach, Neruda; le sería imposible disfrutar la belleza de esculturales modelos o cineastas, la voz privilegiada de excelsos cantantes, la pintura o el arte de verdaderos genios. Hoy, todo esto es posible gracias a la magia del comercio.

 

Además, el comercio no solo hace posible la creación de riqueza, sino su distribución en forma casi mágica. Ningún otro sistema ni ente -menos un gobierno- puede lograr una distribución de riqueza tan justa y equitativa como la que produce el libre intercambio de bienes y servicios entre los seres humanos.

 

El sistema de E&I reparte tan bien la riqueza creada que alguien como Bill Gates solo se apropia del 1 por ciento -o menos- de la riqueza que sus inventos le permite a los demás generar. El 99 por ciento queda distribuido en la sociedad mundial. Esta forma de compartir la riqueza alcanza su máxima expresión cuando todos los individuos pueden actuar en libertad. En la medida que intervenga el gobierno, las ganancias generadas por el sistema disminuyen y la repartición se hace más desigual; especialmente cuando la intervención se hace con el expreso propósito de mejorar la distribución de riqueza.

 

 (*) Crónica y Análisis publica este artículo por gentileza de la "Fundación Atlas", su autor Rigoberto Stewart es Presidente del Instituto para la Libertad y el Análisis de Políticas Públicas (INLAP), Costa Rica.  PhD en Economía de North Carolina State University.

  Subir


 

"BOROCOTEANDO"

Por Xan de Deus

 

Ha surgido una nueva palabra en el vocabulario popular del característico lunfardo argentino; esa expresión es “Borocoteando”, del verbo vulgar y ordinario “borocotear”, que significa traicionar, desertar, abandonar, entregar, “transfugüear”......

Borocoto” es una extensión que se usa para identificar a quien practica el “borocoteo”, es decir  que  un “borocoto” es un  tránsfuga, lo cual a la vez significa persona que pasa de una ideología o colectividad a otra, persona que con un cargo público no abandona éste al separarse del partido que lo presentó como candidato. También, se dice así del militar que cambia de bando en tiempo de conflicto. Es similar a la palabra transversal, es decir aquel que se halla o se extiende atravesado de un lado a otro o que se cruza en dirección perpendicular con aquello de que se trata. También, esta nueva palabra tiene correlación y correspondencia con el vocablo “transverso”, colocado o dirigido con inclinación  o torcimiento hacia algún lado. También es bueno aclarar que es costumbre recoger en el vocabulario del lunfardo palabras silabeadas de atrás hacia delante, como por ejemplo “ñapi” por piña, “langa” `por galan; es por ello que “toco robo” tiene acepción lunfarda de Boro-coto, lo cual justifica aún más la incorporación de “borocoteando” a esa lengua popular que tanto se propagara en la Argentina.

Luego de esta pequeña descripción del significado de “borocoteando”, hay que tener en cuenta que si bien es un término nuevo, su acepción es de vieja y constante práctica en la Argentina, especialmente en la actividad política.

Cualquier relación que descubra el lector de este nuevo término con el Dr. Eduardo Lorenzo Borocotó, corre por su cuenta e imaginación, dado a que no es el único, ni el primero ni último en practicar esta acción. La lista es muy extensa como para nombrarlos a todos y explicar cada uno de sus “borocoteos” ; existen militares que fueron montoneros, montoneros que fueron liberales, comunistas pasados al neoliberalismo, fascistas que se hicieron pseudo democráticos y viceversa; mientras que hay otros que pasaron por tantos lugares que ni siquiera ellos saben cuales son los basamentos filosóficos que los sostienen; obviamente no poseen lealtad, ética ni honradez, pues estos atributos necesarios e imprescindibles en países serios, no forman parte de las condiciones de los politiqueros argentinos, sus dualidades y constantes cambios de color se los impide, sus únicas cualidades son intervenir brujuleando “camaleónicamente” en la política, perdurando así hasta la muerte, ocupando distintos cargos y escaños con las consecuentes concesiones y privilegios, y hasta hay algunos que tienen la desvergüenza de transferírselos a sus descendientes, como si fueran títulos nobiliarios.

¿Recuerdan aquello? ¡que se vayan todos!, pues no se fue nadie, salvo algún chivo expiatorio; “borocoteando”.... “borocoteando”.... se quedaron todos.

En muchos gobiernos existieron “borocoteadores”, pero quien mas acaparó y agrupó la mayor cantidad de ellos, por no decir que está íntegramente conformado por estos, es la actual gestión del Dr. Nestor “Pingüin” Kirchner. Ahora, uno se pregunta, ¿qué pasará si estos muchachos siguen “borocoteando”? porque a decir verdad, hay una gran cuota de intriga y curiosidad por saber que sobrevendrá.

Una de las cosas que pueden suceder es que algún transverso (del latín “transversus”) disfrazado de pingüino, los haga caer en el lodo y surja un nuevo gobierno, el cual ya pasaría a denominarse “Borocoteadura”, esto traería aparejado adicionar una nueva palabra al lunfardo argentino o bien promover una extensión del significado “borocoteando”.

 

Hasta el próximo “borocoteo”., perdón quise decir  “Hasta la próxima semana”.  

 

 

XAN DE DEUS

xan_de_deus@yahoo.es

 

  Subir


"DIEGO PONE LA GUITA" Y KIRCHNER DEJÓ PASAR EL TREN"

 

Por Gustavo Lazzari (*)

 

 

1. “Diego, ahora poné la guita” :  Los personeros de la anticumbre destrozaron mas de setenta negocios en Mar del Plata y Buenos Aires.  Obviamente los blancos preferidos fueron las casas de comidas rápidas (a las cuales asisten cada vez que festejan un cumpleaños) y las agencias de teléfonos celulares (los mismos que usan a diario para enviar mensajes de texto y llamados intrascendentes)

 

La anticumbre estuvo financiada y co-organizada por el gobierno argentino a través de funcionarios mas filo chavistas que “filo argentinos”. El odio y el resentimiento emanado de la anticumbre se reflejó en las escenas de violencia.


El Intendente de Mar del Plata, Daniel Katz, aseguró que el presidente Kirchner va a financiar todos los destrozos en la ciudad de Mar del Plata. Sostuvo, ante las radios de todo el país, que “el estado Nacional integrará los gastos de todos los arreglos”

 

Los gastos deben ser financiados por quienes ejecutaron los destrozos y por los mentores del odio. Diego Maradona, el diputado Bonasso, Silvio Rodríguez, León Gieco, Víctor Heredia, Luis D Elía, Nestor Pitrola, Fernando Esteche, Fontova, son los que deben hacer una “vaquita” y juntar los pesos necesarios para financiar los arreglos.  Quienes generan y esparcen resentimiento deben ser co-responsables de los destrozos que provocan sus seguidores.

 

La actitud del gobierno de Kirchner y la intendencia de Katz es irresponsable con los recursos de los ciudadanos. La “chequera veloz” del presidente no puede utilizarse para financiar los resentimientos de los “nenes ricos” de la anticumbre. Los daminificados merecen una indemnización, pero debe ser pagada por los responsables directos o por sus míticos inspiradores.

 

 

2. “Kirchner dejó pasar otro tren”: El discurso de Kirchner en la cumbre de presidentes fue otra vez orientado al público local. El “no” al ALCA no solo proviene de una posición estratégica de política exterior sino por el temor y la devoción que el presidente tiene por algunos pensadores vernáculos, que jamás le perdonarían una posición seria en materia internacional.

 

La posición argentina de “aislamiento voluntario” es solo compartida por pocos países en la región. Solo Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela comparte la postura anti ALCA.

 

En tanto que otros veinte países, aun con matices, están de acuerdo con favorecer inversiones, comercio y transparentar las compras gubernamentales.

 

Al afirmar que “el acuerdo no es un viaje de una sola vía” claramente refleja que no ve beneficios en el comercio con el mercado mas importante del mundo ni con los vecinos de América Latina.

 

La Argentina debe aferrarse a normas supranacionales para evitar la volatilidad en las reglas de juego que no solo son una bomba de tiempo a cualquier inversión sino que aleja las posibilidades reales de generar empleo genuino.

 

Otros países que se integraron a acuerdos como el ALCA esparcieron beneficios por toda la población. La incorporación de México al Nafta, Irlanda y los países del este europeo a la UE demuestra el beneficio que los pueblos perciben del comercio y las inversiones. México multiplicó el comercio por cinco. Irlanda es el segundo PBI/Cápita de Europa cuando antes era el tercero mas pobre de Europa.  Chile reduce año a año la pobreza a medida que mas se integra al mundo bajando aranceles y liberando el comercio.

 

Lamentablemente Kirchner prefirió congraciarse con los principios de la “anticumbre” antes que pensar, en serio, la formación de normas para generar empleo y crecimiento sustentable en causas reales y no solo en buenos precios internacionales.

 

Prefirió volver a culpar al FMI de todos nuestros males como aquellas tribus que buscan desesperadamente un enemigo externo para justificar sus frustraciones.

 

Un acuerdo de libre comercio con todos los países de América fortalecerá nuestras ventajas comparativas, nuestras exportaciones y la generación de empleo genuino. Además fortalecerá las instituciones democráticas y debilitará la acción de los grupos de presión tan ligados a los gobiernos.

 

(*)Crónica y Análisis publica este artículo de Gustavo Lazzari por gentileza de la Fundación Atlas.

 

  Subir


 

EL CHETAJE DE LA ANTICUMBRE

 

Por Gustavo Lazzari (*)

 

En los años setenta comenzó a utilizarse una palabra de difícil traducción. “El Cheto” era una suerte de institución juvenil, moderna y subida a la última ola de la moda. Era algo así como la frivolidad socialmente aceptada. Un joven era o no era “cheto” de acuerdo a su vestimenta, costumbre y lenguaje.

 

El “no cheto” era catalogado de “groncho”, “pardo” o simplemente fuera de moda.

 

En los ochenta, cuando las modas cambiaban, se empezó a hablar de “concheto” (una versión modernizada del cheto). Luego fueron los “in”, los “top”, los “yuppies”, etc, etc..

 

En los próximos días, se realizará una cumbre de presidentes americanos. Uno de los mandatarios que arribará a la ciudad de Mar del Plata es el presidente de los Estados Unidos George W. Bush

 

Como toda tribu primaria, muchos movimientos latinoamericanos erigen en alguna figura la culpabilidad de todas sus frustraciones. Se realizará la llamada “cumbre de los pueblos” o bien “anticumbre” que nucleará a distintos movimientos sociales, políticos y artísticos.

 

La anticumbre no es otra cosa que una nueva moda “cheta”, “concheta” o simplemente frívola. Los personeros de la anticumbre haran “turismo progresista”  en Mar del Plata, en coquetos hoteles, y discursarán de la misma manera que los presidentes que mas denostan.

 

Con algunas contradicciones flamantes como el hecho que la “anticumbre” eligió como lugar de reunión un estadio construido por la dictadura militar. Paradójicamente los supuestos defensores de los derechos humanos eligieron como lugar de festejos un estadio diseñado por Massera y Videla. (¿???)

 

La mayor de las contradicciones es sin duda la participación de Diego Maradona encabezando los actos de protesta contra la venida de Bush.

 

La religión maradodiana obliga a “creyentes y no creyentes” a no criticar al astro. Sin embargo, las virtudes de sus pies son quebradas por las contradicciones de su cabeza.

 

La anticumbre contra el capitalismo y la globalización está encabezada por la empresa mas capitalista y globalizada del planeta. La marca “maradona” es mas conocida en todo el mundo que Microsoft, IBM, o incluso Mc Donalds.

 

Maradona factura por segundo lo que miles de chicos de Africa necesitan para comer por día. En el festejo del cumpleaños del diez, los invitados exhibieron autos de afamadas marcas alemanas y japonesas. Las ropas mas caras, los platos mas selectos y los gustos mas frívolos acompañan al astro de anticumbre.

 

La anticumbre debió haberse realizado en un club social de Berazategui (una zona carenciada del Gran Buenos Aires) y sus protagonistas deben respetar sus principios y distribuir sus ganancias como pretenden que lo hagan el resto de las personas.

 

La anticumbre es un lujo de nenes ricos. Chávez, Maradona, Fidel Castro, Silvio Rodríguez, Perez Esquivel, son auténticos capitalistas en sus vidas privadas. Constituyen el selecto grupo de personas adineradas y potentadas en América Latina. Cuentan los dólares de a cientos de miles y sus actividades están globalizadas.

 

Difícilmente los ideales de la anticumbre se efectivicen de la mano de frívolos y “conchetos”  protestones de ocasión.

 

 

(*)Crónica y Análisis publica este artículo de Gustavo Lazzari por gentileza de la Fundación Atlas.

 

  Subir

 


DESPUÉS DE SALAMANCA PERO ANTES DE MAR DEL PLATA

Por Julio A. Cirino (*)

La cumbre Iberoamericana que acaba de concluir en Salamanca debería ser una fuerte luz amarilla en el camino. Podríamos analizar actitudes personales, como las de Zapatero, o las más esperables de Hugo Chávez, pero creo que esto no es ni lo importante ni lo preocupante.

Tampoco me angustia demasiado la declaración respecto del bloqueo a Cuba (será por qué no tengo demasiada fe en creer que el bloqueo hoy tenga mucho sentido, pero esto es otro tema, abierto a debate)

Donde comienzo a preocuparme en serio es cuando veo a Hugo Chávez – convertido ya en el escudero y porta estandarte de un Fidel Castro fantasmagórico – no solamente recibido como el más democrático de los mandatarios, sino que, en un marco de enorme pobreza intelectual, sus planteamientos parecen cosechar aplausos entre todos los presentes.

Ciertamente podemos argumentar que la profundidad de sus bolsillos y la abundancia de sus cheques le compran muchos admiradores (y no sólo en tierras de América Latina) lo cual es cierto, pero no menos cierto es que ni una voz se levantó para señalar en público que la situación de la libertad en Cuba es el camino que recorre Venezuela hoy.

La idea que el populismo revolucionario es la forma de llegar al poder, tanto como el mecanismo para mantenerse en él, es una noción que – expresa o tácita – se extiende con rapidez y por virtud del efecto imitación, el mismo o similar derrotero parecen aguardar a Bolivia, El Salvador; Nicaragua; Argentina; y posiblemente a Chile y a México.

Si esto es así, y creo que lo es, no pasaría demasiado tiempo analizando el origen y la descripción de este fenómeno, sino que dedicaría el grueso del esfuerzo a pensar cómo salimos de él.

Los errores de las clases dirigentes, su miopía y egoísmo durante los últimos 50 años, no admiten mucha discusión y los resultados están a la vista; pobreza, desigualdad, miseria, analfabetismo, enfermedad, violencia y desocupación no son la culpa directa ni de Fidel ni de Hugo Chávez (que los aprovechen es otro tema).

Cuando se derrumbó el muro de Berlín y se cayó el imperio moscovita, sus seguidores , después de un breve período de desconcierto, comenzaron, primero en Europa y luego en nuestro Hemisferio a reelaborar una idea que les permitiera volver aspirar al poder y desde hace un par de años que la encontraron. No solamente encontraron la idea (lo cual es muy importante) sino que además dieron con quien – o quienes – la financien y definidas las estrategias, elaboran hoy la tácticas para llevarlas a la práctica.

Los errores cometidos se convirtieron en puerta de entrada para que conceptos tales como: capitalismo; liberalismo; Estados Unidos; libre mercado y ni que decir del “neoliberalismo” aún cuando no se pueda decir muy bien que representan, estén hoy demonizados a tal punto que su mera mención produce un rechazo emocional de tal magnitud que toda argumentación racional se hace imposible en la práctica.

Esto incide directamente en el comportamiento de las clases políticas: Nadie quiere estar del lado perdedor; luego, por convencimiento, por cálculo o por conveniencia coyuntural, más y más líderes políticos de la región van a volcarse en apoyo de planteos populistas rivalizando en su radicalización.

Poco importa que el “Socialismo para el Siglo XXI” – versión actual del populismo revolucionario – no tenga ni sustento filosófico ni posibilidad de tener éxito en el mediano y largo plazo; importa quien se lleva los votos HOY.

En la medida que esta tendencia se hace más fuerte recibe más apoyo de la televisión que dogmatiza y simplifica expandiendo y multiplicando entre las poblaciones una especie de “evangelio socialista” que como todo “mito” no se analiza racionalmente, y que por sus virtudes milagrosas va a llevarnos hacia el “hombre nuevo” (película que ya vimos varias veces y conocemos el final). 

UNA IDEA

Solo puede combatirse un idea con otra, no solo mejor sino con mejor marketing y esto no está sucediendo.

Así como pudimos generar el Consenso de Washington hoy es urgente lograr la capacidad de concebir un nuevo set de ideas, una visión concreta para una alternativa de futuro.

La enorme ventaja del populismo es su capacidad para “repartir” hoy; hay que encontrar la forma de contrarrestar esto y no va a ser fácil.

El envase será tan importante como el contenido; conceptos abstractos y complejos servirán para la discusión en el gabinete, pero tendremos luego que “traducirlos” en ideas lineales, muy simples y que convoquen a la acción. 

Lo sucedido en Salamanca es grave porque preludia lo que puede llegar a suceder en un mes en Mar del Plata; la dupla Chávez-Fidel (aún cuando este no se encuentre presente) no solamente fijará la agenda, sino que redoblará esfuerzos para capturar el aspecto conceptual de la reunión y si triunfan en cuanto a las ideas; atento a que  no parece haber otras que se les opongan, no solamente  Estados Unidos quedará cada vez más aislado en un Hemisferio que se va tornando más y más hostil, sino que ese marco de hostilidad pasiva generalizada abortará cualquier iniciativa que planteara.

Todos los que creemos en la república, la libertad, el libre mercado y la constitución, pero además buscamos soluciones concretas a problemas reales, compartiremos la marginación y la demonización

Los tiempos se acortan muy rápido…

(*) Crónica y Análisis publica este artículo de Julio A. Cirino por gentileza de la Fundación Atlas

  Subir


IDEOLOGÍA Y CORRUPCIÓN

Por Armando Ribas (*)

            El gobierno después de crear Enarsa en remedo de YPF, cuyo costo para el país fue inconmensurable, ahora ha firmado un convenio con Hugo Chávez para que PDVSA compre las estaciones de servicio de las empresas Rhasa y Sol por la suma de U$S 92 millones. Al mismo tiempo de su llegada a la presidencia, Kirchner comenzó una cruzada contra el Ejército Argentino en nombre de los derechos humanos. Así fueron anuladas las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida. Esta aberración jurídica, que ignora la división de los poderes conforme a la Constitución , fue avalada por la Corte Suprema hecha a su imagen y semejanza. Así, arbitrariamente se sacaron a jueces de la Corte , el último de los cuales, el Dr. Boggiano,  admite que había llegado a un acuerdo con el gobierno y que éste lo traicionó. Pero más aún, las susodichas leyes fueron derogadas para los militares pero siguen vigentes para el terrorismo montonero y el ERP que se inició durante el gobierno de Perón y de Isabel. El Presidente ha manifestado su amistad con Fidel Castro, no obstante que éste no permitiera la salida de la Sra. Hilda Molina, porque los cerebros pertenecen a la revolución (sic). Por su parte, a Bielsa no le consta que en Cuba se violen los derechos humanos, y Castro fue recibido con bombos y platillos, aplaudido en el Congreso y habló en la Facultad de Derecho. Los asesores presidenciales principales son ex montoneros o más bien ex terroristas y montoneros. Amenazó a Shell y le mandó los piqueteros y ahora se dice que a los favorables al gobierno los ha armado, en tanto que le han negado la licencia para portación de armas  a ciudadanos argentinos que la habían tenido por años. 

            Por supuesto en dos años de gobierno, después de las barrabasadas cometidas por Duhalde que determinaron una caída del PBI de más del 10% durante el año 2002, la economía se ha ido recuperando. Entonces aparecen los “compañeros de ruta” como Lavagna que cree ser el mago de la economía al amparo de un “superdólar”, que la inflación lenta pero segura habrá de hacer desaparecer, particularmente al amparo del aumento del gasto público que ya se encuentra al nivel del máximo de la década del ’90. 

            Pero mi objeto no es hablar de economía, sino de un tema mucho más trascendente que es la ideología. Para cualquiera que haya tenido la experiencia que sufriera el suscripto, la línea ideológica del gobierno está más que definida. No obstante, tal como ocurriera en La Habae en 1959, no se creyó y asimismo como dice Ralph Manheim, traductor de  Mein Kampf (Mi lucha) refiriéndose a Hitler: “Mucho antes de llegar al poder, anunció un programa de terror y sangre en una autorrevelación tan abrumadora que muy pocos entre sus lectores tuvo el coraje de creerle. Una vez más quedó demostrado que la mejor manera de esconder algo es su más alta publicidad...” 

            Pues bien, parecería evidente que ante los hechos expuestos nadie parece convencido de la dirección del gobierno y de su evidente proyecto hegemónico-dictatorial, donde el Congreso ha dejado de existir y la Corte Suprema se encuentra a su disposición. Eso en cualquier parte del mundo se llama dictadura y de ahí a la tiranía no hay más que un paso que se ejerce a través del “miedo”. Miedo que hace que los empresarios a quienes ha descalificado en repetidas ocasiones, paguen 3.000 pesos en un almuerzo para escuchar “iluminadas” palabras de la primera dama, candidata a senadora. 

            Entonces se discute por los avatares políticos que todo el decir es pura demagogia y que los hechos tienen por objeto una mayor corrupción y no un proyecto ideológico. Y esa es la aparente dicotomía que me propongo discutir. La demagogia y la corrupción son dos apelativos de un mismo hecho: el engaño en la búsqueda del poder. La corrupción es el uso del poder en beneficio propio. 

            Ya Aristóteles en su Política señalaba: “Cuando el dueño único o la minoría o la mayoría gobiernan consultando el interés general, la constitución es pura; cuando gobiernan en su propio interés, sea el de uno solo, sea el de la minoría, sea el de la multitud, la constitución se desvía del curso trazado.” Así, la corrupción de la monarquía es la tiranía, la de la aristocracia, la oligarquía y la de la república la demagogia.” 

            Debe señalarse que lo que es corrupción del poder político no lo es en el ciudadano individual, ya que el mismo Aristóteles en su Moral a Nicómaco, reconoce que la “felicidad es ciertamente el fin de todos los actos del hombre”. Esta aclaración es importante pues la corrupción no es otra cosa que la búsqueda de la felicidad por vías no éticas y ese es el uso del poder político en beneficio propio. Y la demagogia es el uso de la mentira, o sea de la pretensión de la generosidad para lograr el poder político absoluto. Es así que el socialismo no es más que el nuevo nombre de la demagogia. 

            La ideología socialista, por tanto, es la demagogia para sacrificar al individuo en nombre de la compasión, que como bien señala Hannah Arend, su consecuencia es la destrucción de la libertad y la justicia. Ya hasta Marx se había percatado de esta argucia del poder político a través de la burocracia y en su Crítica Fehuerbachiana a la Filosofía del Estado de Hegel dice: “Pero dentro de la burocracia, el espiritualismo se convierte en un craso materialismo... Para el burócrata individual, el propósito del estado se convierte en su propósito privado de buscar una posición más elevada y hacer una carrera para sí mismo... La trascendencia de la burocracia puede significar sólo que el interés universal se convierte en realidad en el interés particular.” 

            Esta aseveración de Marx parece una contradicción con su filosofía socialista y la “dictadura del proletariado” que no es más que la dictadura del Secretario del Partido (Lenin) y la burocracia la sociedad en su conjunto generando lo que Milovan Djilas denominara la nueva clase. La realidad es que la teoría marxista lo que propone es el absurdo de la anarquía como consecuencia  de haberse alcanzado el reino de la libertad, en que se supera la escasez a través de la dictadura del proletariado. Así se pasaría de “cada cual de acuerdo a sus capacidades a cada cual de acuerdo a sus necesidades” (sic) y a los hechos me remito, por la superación de la escasez lograda en el mundo comunista, vista tras la caída del Muro de Berlín. 

            Ya Alberdi se había dado cuenta igualmente de la falacia de pretender una dicotomía ética entre la generosidad política y el egoísmo de los particulares. En El despotismo del Estado escribió: “El egoísmo bien entendido de los ciudadanos, sólo es un vicio para el egoísmo de los gobiernos que personifican a los Estados... Los Estados son ricos por la labor de sus individuos; y su labor es fecunda porque el hombre es libre, es decir dueño y señor de su persona, de sus bienes, de su vida y de sus logros.” Es evidente que Alberdi había recogido el pensamiento de Locke, tanto de su noción respecto a que los monarcas también son hombres y por tanto falibles como el derecho del hombre a la búsqueda de sus propia felicidad.  

            Fue precisamente ese pensamiento el que fuera recogido por la Constitución de 1853-60 y que convirtiera a la Argentina como he repetido en un milagro de la historia. Por el contrario, la pretensión de la generosidad de los gobernantes y el consiguiente desconocimiento o descalificación del interés privado es lo que significa asimismo la inseguridad jurídica que reina desde hace más de 70 años y que ha determinado su  decadencia. Y siguiendo con Alberdi y su preocupación por la seguridad de los derechos privados dice en su Sistema Económico y Rentístico: “Los tiranos más de una vez han empleado esta distinción sofística para embargar la propiedad que no se atrevían a desconocer. El socialismo hipócrita y tímido que no ha osado desconocer el derecho de propiedad, ha empleado el mismo sofisma, atacando el uso y disponibilidad de la propiedad en nombre de la organización del trabajo.” ¿Qué es lo que hemos padecido por este peronismo globalizado que ha embargado a la Argentina y que hoy se manifiesta más virulentamente en desconocimiento de los principios liminares de la Constitución en nombre de los “bolcheviques” criollos o montoneros.  

            No nos dejemos confundir por algunas manifestaciones respecto a proteger a las “pymes” o pequeños propietarios y que ahora solicita que los empresarios aumenten sus inversiones. Basta leer a Lenin y su Nueva Política Económica. Allí recomienda proteger los intereses de los pequeños propietarios para que produzcan y no que si se les expropian los granos, dejarían de producir. Y dice: “Dos cosas son necesarias para satisfacer a los pequeños propietarios. La primera es una cierta libertad de intercambio, libertad para pequeños propietarios privados; y la segunda es la necesidad de obtener los commodities y los productos... Los capitalistas americanos e ingleses nos han concedido préstamos... éste es el enfoque reformista.” Fue a partir de esa tesis que igualmente después de nacionalizar las empresas que operaban los campos petrolíferos de Bakun, los dio nuevamente en concesión para volverlo a expropiar. Así, cínicamente dijo: “los capitalistas van a competir por vender la soga, con que los vamos a colgar.” 

            Entonces no nos engañemos, la corrupción de funcionarios no es una alternativa a la corrupción ideológica que impregna al poder político en la actualidad. La demagogia es el máximo de la corrupción, pues es la corrupción del sistema  y como bien dice Tocqueville: “Hasta tal punto son más fuertes los vicios del sistema que la virtud de los hombres que lo practican.” El poder absoluto, pues, es la mayor de las corrupciones y es el que permite todas las demás. La pobreza es la consecuencia por más que la vote la mayoría

(*) Crónica y Análisis publica este artículo de Armando Ribas por gentileza de la Fundación Atlas

  Subir


LA DICTADURA DE LA ENCUESTOCRÁCIA

Por Malú Kikuchi (*)

Dice Milton Friedman en “La libertad de elegir” : “El Estado es el administrador de la violencia y la usa para mantener el control social. Las facultades del Estado son cuidar de la violencia e invasiones externas, de la opresión y de la injusticia y fecundar las sobras públicas para el beneficio social”. El Estado tiene la libertad de ejercer sus facultades. Y lo hace. ¿Pero tenemos los ciudadanos la libertad de elegir? ¿La tenemos en realidad?
 
“Elegir” según el diccionario es, escoger, preferir a alguien o algo para un fin. Se supone que los ciudadanos al votar, eligen. Lo que no es tan cierto si partimos de la base que en nuestra Argentina la ley de internas en los partidos políticos, no se ha cumplido (en muy pocos casos, sí) y son los jefes partidarios los que deciden, a dedo, quienes van a formar parte de las listas. Traducido, elegimos dentro de lo que ellos ya eligieron por nosotros. Una elección, predigerida. Primera restricción a la libertad de elegir.
 
Sufragar, siempre según el diccionario, es el ejercicio del derecho civil a votar. La legitimidad política de un gobierno depende del sufragio. A eso se le llama democracia. No confundir con sistema republicano. Se puede ser una democracia, porque la gente vota y no ser una república en el sentido del respeto a las libertades individuales y a la división e independencia de los poderes que la componen. Somos una democracia porque votamos (a Hitler también se lo votó). No somos una república ya que los poderes no están debidamente divididos ni son independientes. Todos dependen del Ejecutivo.
 
Democráticamente vamos a votar el 23 de este mes. ¿Vamos a elegir en total libertad, de acuerdo a nuestras creencias, ideologías, e intereses? No. Ya sabemos que otros hicieron por nosotros una primera selección. Como a los chicos cuando las mamás les permiten elegir ropa o juguetes entre algunos ya predeterminados por ellas. Y a esta preselección se le suman ...¡las encuestas!
 
Seguimos con el diccionario, que sin ponernos de acuerdo sobre el significado de las palabras, es imposible entenderse (Confucio). Encuestar, verbo importantísimo en nuestra Argentina de hoy, significa: conjunto de preguntas tipificadas a una muestra representativa para averiguar estados de opinión. ¿Alguna vez, alguien lo ha sometido a un “conjunto de preguntas tipificadas” para averiguar cómo y porqué Ud. elige sus amigos, su pareja, sus creencias religiosas, el médico que quiere que lo atienda, el colegio de sus hijos, o el deporte que quiere practicar? Aunque lo hicieran, Ud. no se dejaría influenciar por el resultado de esas encuestas.
 
Parece que en materia política, las cosas no funcionan de la misma manera. Esa debe ser la razón por la cual el gobierno encarga encuestas, los partidos que tienen plata para pagarlas (pocos), también. Esa también debe ser la razón por la cual los medios gráficos nos tapan las tapas con encuestas. ¿Qué pasa con la libertad del ciudadano que se ve acosado por el voto”útil” y renuncia a votar por quien realmente quiere hacerlo, no sea cuestión que “pierda” el voto? Estamos manipulando la opinión pública a través de las encuestas. El argentino es exitista, detesta perder.
 
Es más fácil votar a ganador. Y nadie explica que esta es una elección legislativa, donde la lógica dice que todos los pensamientos políticos que están dentro del sistema, deben estar representados para darle riqueza y diversidad al futuro de la Nación. Nadie explica que en una elección legislativa hay que ponerle límites al ya excesivo poder del Ejecutivo. Nadie explica que teniendo hasta hoy mayoría el Gobierno en las dos cámaras, habiendo obtenido facultades extraordinarias (cedidas por el congreso), este Presidente ha firmado más decretos de necesidad y urgencia (DNU) en dos años y medio que Menem en diez años y medio, y Menem ostentaba el récord histórico de los mismos. ¿Ayudado por las encuestas, le vamos a dar más poder al que ya tiene casi todo el poder?
 
Los argentinos ya sufrimos bastantes limitaciones que no podemos evitar. Aceptar la dictadura de la encuestocracia es nuestra decisión. Podemos rechazarla y votar de acuerdo a nuestras convicciones.
 
¡Abajo las dictaduras!.

(*) Crónica y Análisis publica este artículo de la Periodista Malú Kikuchi quien conduce el programa "La Caja de Pandora" por el Canal de Cable "Política y Economía", por gentileza del Centro de Estudios Estratégicos Alexis Tocqueville

  Subir


UN PRESIDENTE ARGENTINO EN 2007

Por el Dr. Juan Gabriel Labaké

A menos de dos semanas de las elecciones parlamentarias del 23 de octubre, y en vista de la oferta de candidatos existente, la tarea más importante para el país y, especialmente, para el peronismo es ver cómo podemos lograr que, en 2007, termine la racha de opciones por el mal menor, y podamos elegir un presidente verdaderamente argentino. Argentino, no sólo porque haya nacido acá, sino por ser un hombre cabal, de palabra, decente, capaz, respetuoso de nuestra escala de valores espirituales y culturales y de nuestra identidad nacional, sensible ante los anhelos y necesidades de nuestro pueblo, que comprenda los desafíos de la hora actual en este mundo multipolar y globalizado, y esté dispuesto a afrontar la aventura de sacarnos de la decadencia que soportamos desde hace años.

Los resultados del 23 de octubre ya no dependen de nosotros, y apenas si nos interesan. Ésa será una nueva falsa opción de esta serie interminable que sufrimos al menos desde que retornó la democracia en 1983 y en la que siempre debimos votar por el que aparecía como el mal menor. En 2007 debe terminar la mala racha.  

Con el peronismo y algo más

El peronismo no es todo el país, ni mucho menos, pero, por distintas razones que no viene al caso analizar, en los últimos tiempos (en realidad, desde 1945) a la Argentina no se la puede gobernar contra él, ni siquiera sin él,  y hasta podríamos afirmar que el Partido Justicialista (no sólo el peronismo como movimiento amplio) es el único grupo o partido político que ha quedado con capacidad para ejercer el gobierno. Con todas sus lacras, que últimamente son muchas y graves, el PJ es hoy insustituible, y lo será en el futuro previsible, si se trata de rearmar un gran movimiento nacional que encare la tarea urgente del siglo XXI: darnos un proyecto nacional común a todos los argentinos de bien, y llevarlo al éxito en este mar proceloso del mundo actual.

La realidad (que sigue siendo la única verdad) indica, pues, que la batalla para el 2007 hay que darla por dentro del PJ, comenzarla por él.

Si el peronismo no es todo el país numéricamente hablando, menos lo es en cuanto a sus legítimas elites, a los hombres y mujeres capaces, honestos, leales a su patria y a su pueblo, y dispuestos a devolver a la Argentina un proyecto nacional común, un porvenir deseable y esperanzador y un lugar digno en el nuevo mundo que avanza a pasos acelerados.

Las gruesas fallas internas del Partido Justicialista, la corrupción, la claudicación, el sectarismo, la ausencia de capacitación y de seriedad, el juego sucio, la insensibilidad social, la falta de sentido nacional, y la  liviandad y superficialidad con que se movieron sus dirigentes y gobernantes más de una vez en estos 20 y tantos años, alejaron a muchos de los mejores talentos nacionales, y atrajeron a los oportunistas e inescrupulosos que siempre pululan alrededor de un partido político.

Quien conozca de cerca, o mejor aún, desde adentro al Partido Justicialista sabrá que, en general, ésa es la cruda realidad. También sabrá que no todo es así. Dentro del peronismo, y aún en las filas del PJ, hay muchos argentinos de bien que soportan esa situación sin poder hacer nada efectivo por impedirla, y que esperan la oportunidad para actuar, no como mártires, pero sí como verdaderos héroes, afrontando la adversidad.

Todo ello conforma la realidad desde la cual hay que partir para lograr un presidente argentino en 2007. La primera acción debe apuntar hacia el interior del peronismo y del PJ, sin olvidar que “extramuros” existe una riqueza humana y conceptual muy importante e ineludible.

Estamos como en 1972: nos hace falta renovar a fondo al PJ, para lograr un nuevo y actualizado FREJULI.  

El conformismo y sus resultados

En 1976 nos conformamos con (y hasta festejamos) el golpe militar que derrocó al gobierno constitucional, y terminamos en el genocidio.

En 1976 también aplaudimos el neoliberalismo de un ministro de Economía socio del extranjero, y terminamos endeudados de por vida y con la industria argentina destrozada.

En 1983 nos conformaron asegurando que con sólo la democracia formal se come, se educa y se cura, y terminamos en la hiperinflación, la casa en orden y la renuncia anticipada.

En 1989 nos pareció gracioso un presidente trasgresor, que hizo suya la Ferrari Testarrosa y “se mandó” a 220 km por hora a Mar del Plata, y terminamos en la megacorrupción oficializada y el contrabando  de armas más bochornoso imaginable.

En 1991 recibimos alborozados las privatizaciones masivas, y terminamos asaltados por las corporaciones extranjeras (y algunas nativas) monopólicas.

En 1995 nos conformamos con el voto cuota, y desembocamos en la mayor recesión y desempleo  de nuestra historia, y una deuda ya monstruosa.

En 1999 nos conformamos con una alianza de aprendices verborrágicos y diletantes, y terminamos en las coimas del Senado, el corralito y una segunda renuncia anticipada.

Desde 2003 nos conformamos con un par de desplantes por los derechos humanos, una actitud retórica contra los acreedores y las privatizadas, y el aumento del PBI en los sectores de alto poder adquisitivo, y terminamos aceptando una grosera mentira  del presidente (entre muchas otras) sobre la “mágica” desaparición de unos 600 millones de dólares de entre sus hábiles y rápidas manos, la mayor inequidad social de nuestra historia (porque aumenta la riqueza y también su concentración en pocas manos, mayoritariamente extranjeras), los cotidianos papelones internacionales y la permanente promoción de la división  y el odio entre los argentinos.

A todo ello nos condujo el conformismo. En 2007 debe terminar.

¿Por qué cambiar?

Es cierto que no estamos en el infierno. Tampoco en un lecho de rosas. Quizás hemos entrado al limbo de los pueblos apaciblemente anestesiados y paralizados por la inconciencia de su extravío.
Los argentinos, luego de una larga decadencia nacional, estamos cómodamente anclados en la meseta de la mediocridad y el conformismo que castran y adormecen. Resignadamente felices de vegetar en un país donde todo vale y todo se permite, aferrados ciega y visceralmente a lo  poco que nos ha quedado luego del vendaval. No hay porvenir, ni sueños, ni grandes esperanzas. Sólo la falsa alegría de estar hoy igual que ayer, y no peor (aunque quizás estemos mejor que mañana), y el engañador alivio de haber frenado la caída al final del precipicio. Hoy descansamos, conformes, en el fondo del pozo, dichosos de no seguir cayendo.
Nuestra enfermedad no es un mal agudo, de involución rápida hacia la muerte, sino una patología crónica, tediosa, adormecedora, que nos carcome de a poco y nos detiene en el tiempo como a las momias.
Una parálisis castradora y mistificadora, que transforma nuestra decadencia en costumbre; nuestros ideales, en mercadería negociable; nuestros principios, en material ilimitadamente elástico; nuestra cultura, en chabacanería mediática; nuestro poder económico, en el regateo cotidiano de la renegociación de una deuda tramposa y eterna, aceptada con ligereza y por comodidad; nuestra inteligencia, en picardía; nuestra moral,  en cálculo interesado; nuestra justicia social, en la limosna degradante de un Plan de Jefes de Hogar; la educación y la salud, en privilegio para ricos y añoranza para pobres; y nuestro destino nacional,  en un vago recuerdo de viejos utópicos.
A este paso, el final no será el infarto agudo, sino la muerte por aburrimiento, porque la condena para los  conformistas es morir sin gloria, secándose y encogiéndose poco a poco por no haber vivido con grandeza y dignidad.

Debido a que no fuimos lo que debimos ser, hemos llegado inconscientemente a no ser nada, o casi nada, y a estar conforme  con  ello.

Los argentinos no necesitamos inventar, ni copiar del exterior, sino reconquistar. Debemos reconquistar la esperaza en un porvenir promisorio, la vocación de grandeza, la decencia, la seriedad, la moral, la dignidad, el poder nacional, la economía, la justicia social, la fe en la Argentina para construir su futuro, y los sueños.

Todavía es posible.

A eso apunta el esfuerzo por lograr un presidente argentino en 2007.

  Subir


LÍMITES DEL CONOCIMIENTO Y DE LA AUTOJUSTIFICACIÓN

Por José Repiso Moyano (*)

Decir "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra" u otros tópicos como "El que tiene boca se equivoca" es decir -en el fondo- que nadie es perfecto, puesto que ya vivir es sobre todo aprender a medida que se vive, eso es: cada día "se perfecciona" en algo un ser vivo.

Pero tal acción perfeccionadora es "consecutiva" (el principio de todas las cualidades vitales) que se actualiza sólo actuando, prosiguiendo o siguiendo a un modo de tropismo, de orientación consubstancial o habitual.

Entonces no es la perfección, ni la esperanza, ni el amor, ni la tranquilidad, ni el optimismo, ni la calma, ni siquiera la agresividad, un "estado final", una llegada final determinada o comprobable, una finalidad, ni apenas una detención (stasia) holística del ser vivo en uno de sus aspectos o cualidades: un fijismo (referencial).

Se ha de entender con ello, claro, que lo vital en inherencia es un proyecto ineludible que se alarga o se desarrolla en proyección a lo precedente conseguido; por lo que es totalmente gratuito o erróneo el considerar estables tanto lo que hemos utilizado atávicamente como un "origen" (centro o inicio de algo, ¿quién es el ser humano para establecer un inicio o una tabla rasa a algo en el Universo?) o, en sentido contrario, como un "fin" (debido a que nunca se ha demostrado un "estado de fin").

Digamos que el ser humano sólo puede, en verdad, advertir las causas más o menos directas; así que él sabe experimentalmente que tal o cual motivo provoca más o menos esperanza, desde luego, en tanto y en cuanto que sopesa -contrasta- las interacciones de una forma óptima – para una intención- de las demás cualidades, las somete a un ritmo ideal o social (una referencia no existente sino necesaria, a la manera orientativa de sus proyectos sociales o de su interés por conocimientos, puesto que en lo natural indudablemente actúa también lo impredecible, eso, la infinitud de posibles reacciones o interacciones que se pueden realizar al margen del "uso referencial" ya con su denotación a contranatura o fijista) e igualmente, si son físicas, a una plena optimación o adecuación o remisión a lo precedente que corresponde a su contexto físico.

Sí, es un prejuicio que siempre es inevitable en la ciencia atendiendo a tal parcialidad de las referencias sólo en un ámbito precedente; a ver, entendamos que las referencias sirven para un proyecto de intención o bien son únicamente instrumentos racionales que se deben valorar más por lo que “hacen  en su alcance de objetividad” -en su limitado contexto- que por el final impredecible o total de lo que hay.

Piénsese que todo llega a donde llega, que nuestra esperanza no puede saber la esperanza que podría haber más allá de un presente vital por ejemplo - o la que hay en otro universo-. He ahí que la ciencia sólo advierte, así es: se limita a "reconocer" -si no se censura, pues jamás existe objetividad con censura- lo que hay -en esa parcialidad de la objetividad, por supuesto que no significa que no lo sea, sino que conoce la parte o proporción que puede conocer-.

La ciencia sólo es lo que es, no es una panacea ni exclusividad de nada  en tanto que no va a ser referente de nada, no va a establecer o determinar, obligar al Universo a que siga unas instrucciones o que siga por otro sitio: únicamente guía el ser humano a algunos elementos de su contexto social -provocándolo eso con una intencionalidad o con un apoyo referencial que incide, como hecho, en el contexto físico en el cual lo realiza-.

En otro aspecto, asimismo, el ser humano es socialmente "consecutivo" de una justificación; de manera que será coherente en virtud de que siga o no – por su consecución- una ética común, por ejemplo: el no matar, este referente, convenido para todos como algo útil. Está claro, es algo constituido para que todo gire en torno a una sola armonía o a un equilibrio social; lo que ocurre es que a algunos les importa un pimiento eso, y empiezan por su lado a justificar a pleno capricho con el apoyo mediático: aprueban la pena de muerte, la guerra como prevención, los fusilamientos, el consentir que muchos mueran de hambre, etc.

Desde ahí la autojustificación va buscando sus recovecos o escondites o suspicacias de oportunismo circunstancial. Unos desperdician la comida con la justificación de que ven a otros que también lo hacen; otros dan sus votos para la pena de muerte porque ven -en visión de autojustificación, en su ética cabezonal o estrictamente personal- que es válido o útil para la seguridad; otros se deciden por la guerra inevitable pero -ah- primero personalmente ellos no la evitan, al instante se dejan comprar o imbuir por la justificación parcial o de la chula conveniencia.

No es de extrañar, porque ya sucede, que en los medios de comunicación salen "hijodeputas" a toda marcha justificando el aislamiento de la pobreza más y más con el no ir hacia ella (¿cómo resolverla si la aíslas con vallas o no la priorizas en tus  derroches egoístas, o cotidianos sólo para ti, ¡cabrón de mierda!).

Por ello, ante una ética lo más humana o lo más común, existe o debe existir por responsabilidad la precaución  (una disposición, una coherencia) ética para que las injusticias no sucedan, ¡vamos!, demasiado. Entonces, conforme a esa responsabilidad primordial para lo cívico o justo, a las regiones más vulnerables a los movimientos sísmicos le corresponderá una mejor infraestructura que evite daños personales –nunca, nunca el chabolismo-.

Esto lo digo cuando aún siguen incrementándose los presupuestos o gastos militares, cuando los mercados imponen  la desigualdad porque parten la mayoría con excelentes medidas arancelarias, fondos muy bien acumulados a toda costa por sobreexplotación, subvenciones oficiales, ventajas por asociacionismos discriminatorios, usuras perras, especulaciones sobre los productos de extrema necesidad, injerencias de sobreexplotación en países pobres con materias primas baratas o salarios baratos, etc.

 (*) Crónica y Análisis publica este artículo por gentileza de su autor José Repiso Moyano, pensador, poeta, narrador, ensayista español, nacido en Cuevas de San Marcos (Málaga). Ha publicado:CANTOS DE SANGRE, Ediciones Rondas,Barcelona, 1984; LA MUERTE MÁS DIFÍCIL, Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994. Forma parte de la asociación de escritores RINCOMAR; y también de diferentes tipos de foros. Utiliza a veces el seudónimo de Oswaldo Roses. Y ha escrito también crítica literaria, en revistas y en los diarios SUR, MÁLAGA-COSTA DEL SOL y EUROPA SUR entre otros. Es asesor literario de la colección Torre Tavira de Cádiz, donde ha publicado los plegables LA MUERTE MÁS DIFÍCIL (1994), CARNE DE CAÑÓN (1996), SOÑADA LUZ (1999) y LA CAJA DE CRISTAL(2000).

  Subir


RUMBO A LA DEPENDENCIA ENERGÉTICA

Por el Ing. José A. Esteves (*)

Nuevamente la Argentina se encuentra en una inexorable senda hacia la dependencia externa en materia de petróleo crudo. Dada la tendencia actual, las reservas existentes alcanzarían sólo para 8 años de abastecimiento, retornándose luego a la necesidad de importar.

Esta situación resulta paradójica, ya que en un contexto de precios record del crudo, la producción cayó un 13% entre 1999 ( 46.507,8 miles de m3) y 2004 ( 40.276,2 miles de m3). En forma paralela, en el mundo la producción de crudo creció un 11% y entre 1999 y el 2004 el precio del crudo (WTI) subió un 183%. Asimismo, si lo comparamos contra el actual precio de 60 dólares por barril, veremos que el precio se incrementó más de cuatro veces.

Durante la mayor parte de su historia, nuestro país fue importador neto en materia de hidrocarburos. Recién en 1992, como consecuencia del proceso de apertura del sector hidrocarburos y la privatizacíon de YPF y el consiguiente crecimiento de la producción local, se alcanzó el autoabastecimiento. Contrariamente a la situación actual, entre 1991 y 1999 la producción de crudo creció un 63% a pesar de que los precios internacionales, en dicho período, cayeron un 57%.

Tras la crisis 2001-2002, la política petrolera experimentó un repentino vuelco que aisló a nuestro país del mercado mundial. Entre otras medidas, el gobierno estableció retenciones variables a la exportación de crudo y productos petroleros. En este marco, con precios del barril WTI a 45 dólares o mayores, el impuesto a la exportación de crudo alcanza el 45%.

Las retenciones aislaron al sector de los incentivos provistos por estos mayores precios, abriendo un enorme defasaje entre el precio internacional y el precio pagado a los productores, que representa la recaudación del gobierno nacional en términos de derechos de exportación.

En este contexto, el precio recibido por los productores si bien resulta rentable para la explotación de yacimientos ya descubiertos no es suficiente para tomar el riesgo de invertir en nuevas exploraciones. Un factor, casi obvio, que parece no tenerse en cuenta en la determinación de la política del sector es la competencia global por inversiones por la cual las compañías petroleras invierten en los países que otorgan mayor rentabilidad, lo cual no es el caso de la Argentina con precios raleados por las retenciones.

De forma indefectible, el petróleo que no se descubra deberá ser importado y para descubrir petróleo hay que invertir a riesgo y para ello hay que ofrecer una rentabilidad competitiva con la global.

Nuevo petróleo, sin retenciones igual precio internacional

La actual política de retenciones a la exportación de petróleo crudo, beneficiosa en el corto plazo en término de ingresos fiscales, no es otra cosa que “pan para hoy y hambre para mañana”, manteniendo los precios internos artificialmente más bajos y escondiendo debajo de la alfombra los problemas reales.

Aún si lo vemos desde el miope prisma de la recaudación tributaria, debemos señar que la importación de hidrocarburos representará para el gobierno una pérdida en términos de recaudación en impuesto a las ganancias, IVA, así como ingresos a nivel provincial y municipal.

¿Cómo resucitar el incentivo a la exploración para evitar volver a caer en la dependencia energética? Una alternativa realista es liberar al petróleo por descubrir, del peso de las retenciones a las exportaciones. De esta manera, se reestablecería el vínculo entre los incentivos y las señales de escasez que da el mercado internacional.

Si se libera el precio del petroleo “nuevo”, éste seria igual al del importado pero la renta permanecería en el país. Debemos destacar que en caso de desabastecimiento, el petróleo importado le costará al país el precio internacional, lo cual quiere decir que la eliminación de las retenciones al petróleo nacional “nuevo” no representa un costo de oportunidad para el país.

El serio problema de nuestras reservas, que se agotarán inexorablemente de no haber cambios de reglas, no es de los técnicos ni de las empresas, sino de los políticos que serán los responsables directos del desabastecimiento.

La liberación del precio del “nuevo” crudo es fundamental para alentar la inversión prospectiva en cuencas inexploradas y evitar una nueva fase de dependencia energética que, ceteris paribus, es inexorable.

(*) Crónica y Análisis publica este artículo del Ing. José A. Esteves por gentileza de la Fundación Atlas

  Subir


EL CLIMA

 

Por José Repiso Moyano (*)

 

Todo clima se desarrolla en un medio o, lo que es lo mismo, es un producto de un medio: una consecuencia de él. Teniendo eso claro, como entendiendo si es preciso que el caballo blanco de Santiago es blanco o que para pensar hace falta algo de cerebro pues, entonces, si se demuestra que el ser humano ha cambiado el medio se demuestra asimismo que ha cambiado su clima o, mejor, su evolución climática natural.

Por supuesto, siendo el medio del clima en la Tierra su corteza y su atmósfera, el ser humano ha "trastornado" tanto una como otra: la dos partes del medio climático.
La corteza porque por medio de la agricultura y la industrialización ha deteriorado sus ecosistemas naturales que indudablemente intervienen en un ciclo del agua natural, porque ha hecho del suelo menos permeable asfaltando parte de él y eliminándole parte de su textura por la erosión que ha provocado el cultivo intensivo y la extracción de sus recursos ( aquí la erosión no es que rápidamente provoque desiertos, sino que el suelo es menos orgánico o potencialmente menos fértil si se entiende, con ello, que disminuye su permeabilidad o captación de agua o de humedad), y desde luego porque lo ha hecho más vulnerable a la acción y radiación calorífica del Sol al perder parte de la cubierta vegetal y parte de la refrigeración freática (un campo abierto o un desierto, como ejemplos, poseen más conductibilidad térmica: el principio esencial del clima, pues se determina por la conductibilidad térmica de ciertos mares, de corrientes de aire desértico, de corrientes marinas, etc.).

Bien, a un programa de televisión andaluz fue un señor (Antón Uriarte) a enseñar sus conocimientos sobre este tema y dijo "el CO2 en exceso no es malo".
Primero, ya he dicho que lo malo y lo bueno dentro de la naturaleza no existen en tanto que no, no se puede decir que un olmo -¡vamos!- sea malo o una nube o un roca buena; digamos, con precisión, que lo bueno sólo es una aprobación ética de una acción humana que ya ha sido responsable, o sea que se ha comportado con responsabilidad, y de ahí se compensa éticamente.

Démosle, sin embargo, un sentido de utilidad, de útil, de beneficioso al término.
Pues bien, si él sabe de biología -de un poquito, porque vaya a marearse- advertirá que en cualquier medio biológico -u organismo- el mínimo elemento que necesite para desarrollarse lo acepta o lo tolera en una medida justa o equilibrada, es decir en una calidad y cantidad que determina su naturaleza propia o consubstancial: un exceso le causa una "patía" y, por el contrario, una carencia por mínima de tal elemento que ha de "metabolizar" a la forma orgánica le causa una enfermedad o a veces la muerte.
Así que todo en exceso, lo mínimo, es contradictorio contra la homeostasia de cualquier medio orgánico -algo harto ya demostrado científicamente-, puesto que sencillamente requiere sólo lo necesario que le sustenta como "medio equilibrado", éste regulado para que funcione con una constancia o "habituación" cíclica, no más.
Es así que todo, lo mínimo, está precisamente controlado para que sea de tal forma "habitual" de acuerdo a todos los elementos de un sistema, no para uno sólo, no para las cabezonerías humanas.

Pero por extraños motivos este señor sigue afirmando cosas que con facilidad pueden ser rebatidas por cientos de pruebas frente a lo que él se imagina; algo de eso es: "No existe desertización" (considerando que ha desaparecido el 50% de la vegetación) y "Hay más verde", ¿verde?, ¿verde?, ¿qué verde?, verde lo voy a poner yo, pues aquí demuestro:
1.- En los millones de kilómetros cuadrados que ocupan las ciudades -la zona asfaltada u ocupada por viviendas- y las carreteras ya no puede haber ni verde ni verdito ni verdoso.
2.- En los bosques y en las selvas deforestadas nunca habrá igualmente ese verde que había regulando su entorno a la perfección con su natural y libre diversidad biológica.
3.- En los pantanos y en todo tipo de ensalzamiento de agua ya se ha perdido lo que de verde hubiera o hubiese y lo que de ecosistema primitivo comportaba.

En cuanto a la "desertización" no significa eso que haya más desierto, no, sino que la tierra, el suelo, pierde la fertilidad y, así, la capacidad de retención de la humedad y, como consecuencia, la capacidad de contener un ecosistema, de enamorarse de él; por lo que se va... destruyendo.

Los ciclos no se destruyen, más bien se comportan de otra manera natural o artificial -en tal riesgo- a la que seguían; asimismo cualquier clima, que cambia por mano del ser humano de acuerdo a unas provocaciones o unos excesos que indudablemente ponen en riesgo todo lo que ya había en muy corto plazo o de una forma aventurera o ajena totalmente a la natural.

  Subir


ENIGMAS, SOLO ENIGMAS

Por Rodolfo G. Civitarese (*)

Por fortuna, quedan pocos días de campaña para la elección de legisladores. Las propuestas para la sociedad ya han sido formuladas, aunque la mayoría no perciba con claridad los mensajes. Hay cuestiones públicas y de las otras. Evidentes e intangibles.  

Lo que se ve:

El PJ en sus distintas versiones ha copado el escenario. Hace de oficialismo y oposición al mismo tiempo. Kirchner y su entorno han planteado un escenario dual. El de la agresión verbal contra sus adversarios, partidos políticos, prensa independiente o empresas de servicios concesionadas, incluso actores externos como el FMI y su titular el español Rodrigo Rato.  

El no peronismo está fragmentado. El caudal electoral de Carrio, Macri, Binner en Rosario, Jorge Sobisch en Neuquén, López Murphy que va sin Patti y su PAUFE en Buenos Aires, y los partidos provinciales juntos son una amenaza, pero solos….. Algunos han realizado intentos de acercamiento, en determinados casos como en el PRO, aún con desequilibrios internos, pero en todos los casos con escasa predisposición a la aplicación del viejo lema “la unión hace la fuerza”.  Claro que  luego de la versión de la ALIANZA nadie la quiere repetir.  

La U.C .R., es un caso aparte, ya que se ha convertido desde el bastón de mando  alfonsinista, en un aliado funcional al PJ, por lo que no se lo puede catalogar seriamente como un partido opositor.  

Lo que no se ve:

Pero también en la estrategia del gobierno hay un mensaje subliminal, que sin ser claramente expuesto llega al votante. El poder es sexy, de ahí el tono sensual de la candidata y el uso del color azul de los afiches callejeros (así como el rojo y blanco es la UCR , el celeste y blanco el PJ, el rojo por la izquierda, el color azul es el utilizado por sectores de la derecha).  

Su obsesión, la Pcia. de Buenos Aires, ha sido atacada en dos frentes. Atraer para sí el aparato territorial de los punteros e intendentes que lleguen a las bases con subsidios y obra pública, y por otro lado a los sectores mas altos beneficiados por la soja y el dólar sobrevaluado, que así diluyen en parte el efecto de las retenciones y además otorga garantías de mercado a la industria nacional .  

Esto le ha dado sustento en lo político y en lo económico con fuertes lazos en los extremos de la sociedad, los más ricos y los más pobres. ¿Por que? Muy simple. El mundo cambio. No es el mismo en que creíamos vivir. Lo que dábamos por sobre entendido ya no lo es. Sin abrir juicios de valor, vemos que  hoy se pone en venta un hijo por internet, la institución matrimonial como célula de la sociedad es defendida por homosexuales que se quieren casar; el mejor jugador de golf es negro, y el rapero más famosos es blanco. Como si fuera poco la tecnología hace cosas maravillosas como que Frank Sinatra, Ray Charles o Elvis sigan cantando y generando ganancias por el mundo. La muerte ya no es obstáculo para  salir de gira.  

En este mundo el cambio es lo único inmutable. En esas condiciones no hay espacio para muchas cosas conocidas. Por ejemplo el Estado Benefactor que buscaba contener las infinitas demandas de la sociedad por salud, justicia, educación, seguridad, etc, etc.,etc., ha desaparecido, trayendo sus consecuencias inocultables.  

Hemos vuelto a la ley de la selva donde el más fuerte se come al débil y el  más rápido deja atrás al más lento.   El gran espacio donde la tradicional clase media creció y constituyó el más importante factor de asenso social, hoy  no tiene contención, ni esperanzas. Menos aún soluciones políticas y económicas.  

Mientras la oposición no peronista fragmentada en cientos de partidos no sabe dar respuestas, el gobierno de Néstor Kirchner, hace surf sobre las nuevas olas del siglo XXI.   

A partir de las extraordinarias condiciones favorables económicas internacionales, y la aplicación de retenciones a todo lo exportable a gran escala, logra distribuir  parte de ello en subsidios a la pobreza y en anuncios (en algunos casos realidades) de obras públicas. Se trata de unir los extremos pero en silencio. La respuesta es la vuelta al consumo. Ir de compras tiene un valor importante en esta sociedad donde la imagen es todo o casi. Y si no hagan el ejercicio de ir un domingo a la Iglesia , y después vayan a los Shoppings Center. ¿Donde hay más gente? El culto al mercado, al dinero, a la estética le gana en marketing al mismismo Dios. Nos guste o no es un dato de la realidad.  

Consumir da pertenencia. Si es de marca mejor por que iguala para arriba.  Aquel que no llega por su bolsillo, no se hace mucho problema, consigue una copia ilegal de esa marca sin pagar impuestos y /o derechos de propiedad.  

El nuevo slogan es “Un pueblo que consume está feliz”. Y si puede mantener esa situación lo va hacer. José Pueblo sabe o intuye que en algún momento esto termina,  pero hoy es su única posibilidad de pertenecer. No le importa demasiado eso de  la defensa de las instituciones, de la trasparencia en los actos de gobierno, o de los mil millones de dólares de la Pcia de Santa Cruz que están en el exterior. Oh paradoja del destino. La oposición aún no se dio cuenta de ello. ¡¡¡Por favor que alguien les avise!!!  

Pero hay algo que marcará el futuro próximo. Y no será poca cosa  

La oposición no peronista no cuenta aquí. Su rol futuro estará, si puede lograrlo, en establecer la libertad de elecciones internas para abrir la competencia a personas no designadas por el dedo del líder de turno. Quizás así la sociedad intente unir lo que los personalismos no pueden hacer.

La cuestión está en el peronismo. Detrás de las herramientas de cómo conseguir votos, está el objetivo final que esconden los rostros femeninos de la contienda bonaerense

Lo evidente:

Un aspecto más sexy, un discurso más elaborado, y con un tufillo de izquierda se opone a otra imagen  de madre contenedora ante la necesidad ajena.

Lo intangible:

¿Un cambio en la clase dirigente política, económica, social, empresaria? ¿Más abierta o por el contrario mas totalitaria?  

Los Duhalde representan a una sociedad conservadora y poco afecta a los cambios que el mundo globalizado impone. Lo demostró en su gestión presidencial, y en su esfuerzo particular por crear una Unión Sudamericana de base política para enfrentar al Norte poderoso.  

Los Kirchner no muestran el juego del día después al 23 de octubre. ¿La búsqueda del poder hegemónico será para luchar contra los viejos dueños del país populista, corporativo, cerrado al mundo y para beneficios de unos pocos? Hace mas de ciento cincuenta años de las entrañas mismas del poder de Juan M de Rosas,  salió su rival el Gral. Urquiza ¿Esta será el comienzo de una vieja disputa que vuelve a repetirse como fue la de Urquiza contra Rosas?  

Los argentinos y más precisamente los bonaerenses tienen la palabra. Una Argentina conocida, burocrática, empobrecida, aislada, autista, cerrada, versus un enigma sin resolver. Una apuesta azarosa por saber si es más de lo mismo, o una apertura al mundo.  

Ayer Urquiza peleó entre, otras cosas, por la libre navegabilidad de los ríos interiores para quitar el poder de la Aduana de Buenos Aires.  Hoy Kirchner ¿peleará por una apertura al mundo globalizado? ¿Se podrá mantener un flujo de intercambio comercial que aumente el consumo de bienes y servicios? ¿El retiro del Grupo Suez como concesionario de aguas es una mala señal o una oportunidad para hacer mejor las cosas? A la verborragíca idea de la hegemonía de izquierda ¿se opone una derecha conservadora populista?¿O simplemente la pelea se centra en el cambio sobre quien ocupará el sillón del poder político de una Argentina que por este senda ya ha fracasado en los últimos 70 años?  

Enigmas. Solo enigmas.

Respuestas que solo el tiempo develará.

(*) Crónica y Análisis publica este artículo de Rodolfo G. Civitarese por gentileza de la Fundación Atlas

  Subir


MENOS CUENTO

 

Por José Repiso Moyano (*)


Un sentido primordial para la inteligencia es el sentido de la vergüenza, del ridículo mental ante los problemas reales que sufren unos y otros. Por eso, cuando el que lo posee piensa, advierte el contrasentido o no teórico-práctico al propugnar sus planteamientos.

Un político o cualquier otro ser humano que intenta gobernar debería, por supuesto, pasar por esta prueba: ¿lo que pienso sobre este problema lo pensaría igual si el problema lo tuviera mi hijo?, ¿y además lo pensaría si el problema lo tuviera quien odia a mi hijo? Y es que es así, créanme, algo se desinfecta el cerebro de prejuicios o, al menos, de algunas tonterías. peliagudas. Entonces, así, sería algo más imparcial y aprensivo en la proporción responsable de sus afirmaciones.

Algunos otros temas:

El respeto es en  gran medida afectivo. Nadie puede decir que respeta a todos en la misma medida (sin embargo sí en los baremos que se han convenido de justicia social, que bien deberían ser para todos igual, en derechos humanos), a un asesino como al que no ha matado aún una mosca, a un desconocido como a una madre, a un dictador como a un trabajador humilde, es decir, hay muchos respetos en función de qué se hace, de cuál es la responsabilidad de cada uno y, también, de unos afectos propios, ineludibles. Pero el respeto no ha de ser un respeto demasiado idealizado alcanzando en vanidad una desproporcionada estupidez: algunos llegan a respetar a un futbolista con tanta atención o veneración como a sus mismas madres; en efecto, llenan sus respectivas habitaciones personales de posters de uno al cual ni siquiera conocen y, de vez en cuando, se sobrepasan en levantarles la voz a sus madres que los aguantan, que aguantan sus porquería mentales.

La educación sexual es muy importante, siempre es muy importante para amar mejor y en contra de los tabúes; pero se ha de hacer inculcando por encima de ella unos valores, los cuales concienciarán o advertirán a los jóvenes que con el sexo no se puede justificar la humillación o desprotección de una dignidad: el ir a una prostituta inmigrante, inmersa ya en problemas y en sufrimientos, para un beneficio exclusivamente sexual o... inhumano.

Los conceptos de amor, esperanza, angustia, consuelo, ternura, empatía, etc., son muy difíciles -por no decir imposibles- de cambiar porque no son constituibles, o sea no dependen de convenciones sociales, son de toda la vida, son inherentes o consubstanciales al hecho del vivir, existen en cuanto se viva. Sin embargo, algo muy distinto ocurre con nación, matrimonio, trabajo, estado, ciudad, etc., que sí son constituibles, o sea que se pueden diseñar de la manera que más convenga en virtud de un progreso lo más justo posible, sin discriminar a nadie.

La presunción de inocencia se ha de proteger siempre judicialmente en países como Bolivia, Cuba, EE.UU., etc. Porque es necesario culturizar a toda la sociedad con la presunción de inocencia como un valor; y, claro, no basta una prueba sola que se puede fabricar tendenciosamente, sino un juicio justo con las suficientes pruebas -si son de culpabilidad- irrebatibles.
La pena de muerte, asimismo, es un castigo de hipócritas y de vengadores que extermina una vida como finalidad sin duda, en tanto y en cuanto nunca se ha de desear un castigo judicialmente que no le desearías ¡nunca! a tu propio hijo, dado el caso.

Sobre la inmigración, los problemas sociales atañen a toda la sociedad y la inmigración lo es, es un problema social. Sí, su solución no se encuentra en manos de quien es inmigrante, ni siquiera en su propia resignación de pobreza, sino en las medidas que se realicen a favor -y no en contra o con pasividad- de una igualdad social, las cuales no eximirán a nadie de su responsabilidad individual frente a otro que es persona como él mismo, por empatía.

En cada país los ciudadanos pagan con sus impuestos soluciones y a nadie se le acaba el mundo si se destinan medios contra la insalubridad, contra el hambre y contra la analfabetización: tres grandes prioridades en el mundo.
Lo que pasa es que sólo con el dinero que se gasta en pornografía en España, por ejemplo, hay ya para construir bastantes escuelas en Haití, por ejemplo. En ello, o una cosa o la otra, no se puede decir que importa resolver los problemas más importantes si al mismo tiempo se practica la injusticia  y con orgullo.
O una cosa u otra, no seamos tan retorcidos -unos casi no lo son- a estas alturas de la civilización.

  Subir

 

Ver mas ponencias                                            Portada