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29/07/2010
LIBERTAD
DIVINO TESORO
Por
Armando Ribas (*)
La liberación de 11 presos políticos
cubanos mediante la sabia intervención de
la Iglesia
y del gobierno español ha puesto de manifiesto
una vez más el cinismo y la hipocresía que
impera en nuestro mundo occidental y cristiano. No
podemos menos que alegrarnos de que estos presos
políticos hayan sido puestos en libertad. Pero
al mismo tiempo no puedo menos que lamentar que
este hecho aparezca ante los ojos del mundo como
una gracia del régimen castrista. Es así que
la dicha liberación de presos que no debieran
haber estado presos, de conformidad con toda la
patética doctrina de los derechos humanos, se
olvidan o se pretenden ignorar 51 años de crímenes
de los hermanos Castro y su pandilla. Y tampoco
podemos olvidar que ya en anteriores
oportunidades han liberado presos y nada cambió
en el régimen totalitario que rige en Cuba.
Ante
esta realidad no puedo menos que recordar con
tristeza que en Octubre del año pasado, el Papa
Benedicto XVI envió a
La Habana
al Cardenal Bertoni a felicitar a Fidel Castro.
Así el Cardenal Bertoni reconoció que había
crecido el respeto por la religión y que ya la
apertura era total. Y como si fuera poco elogió
al régimen por su insistencia en el deber de
cultivar la civilización de la solidaridad, de
la necesidad de ayudar a los pobres y
desheredados y de promover el desarrollo humano;
y añadió que Castro no ha dejado de dar el
buen ejemplo". Casi al mismo tiempo que
aparentemente
la Iglesia
en Cuba mantiene
buenas relaciones con el régimen
marxista comunista, en Venezuela el Cardenal
Jorge Urosa da cuenta de las
pretensiones dictatoriales y marxistas
del supuesto socialismo del siglo XXI.. Parecería
que lo que es bueno en Cuba sería malo en
Venezuela
Teniendo en cuenta estas relaciones, no
es de extrañarse que hubiese sido a través de
la Iglesia
que se iniciase la nueva pantomima de la
liberación de presos de "conciencia"
Y por supuesto quien sino España bajo la égida
socialista y desastrosa de Zapatero, y del
canciller Moratinos quien habría de participar
en esta falacia de liberación, en que se ignora
que es
la Isla
una prisión. Es por esa misma razón que
proponen que
La Unión Europea
le levante las sanciones a Cuba, y por supuesto
manteniéndoselas a Honduras por haber dado un
golpe de Estado.
Podemos
ver entonces que Thomas Sowell, tiene razón
cuando dice que la izquierda se ha apropiado de
la ética, y los que se le oponen no solo están
equivocados sino que son pecadores. Así vemos
que cada vez más los defensores internacionales
de los derechos humanos se preocupan de las
diferencias de riqueza pero este hecho se ignora
en Cuba. O acaso creemos que los Castro y su
anturage son pobres y padecen la pobreza que
lograron instaurar en el país latinoamericano
que a su llegada en 1959 tenía el más alto
nivel de vida. Por supuesto de la pobreza en
Cuba, la culpa la tiene el bloqueo americano.
Insisto no es un bloqueo sino un embargo. Y
asimismo debo señalar que siempre me opuse al
mismo, pues los resultados están a la vista
pues los Castro siguen en el poder después de
haber cumplido las bodas de oro con el crimen, y
los americanos aparecen como responsables de la
destrucción causada por "Patria o
Muerte".
Pensar que esta liberación puede
significar un cambio en el régimen totalitario
es ignorar la historia. Acaso creer que Deladier
y Chamberlain podían convencer a Hitler en
Munich o Teng Tsiao Ping a Mao Tse Tung. O que
Stalin habría que cambiar y liberalizar el régimen
ruso. Desde la libertad pareciera que es
imposible comprender la naturaleza del poder
absoluto y totalitario que se engendra en nombre
de la nación, el pueblo y el Estado. Y puedo
decir que un espectro está rondando nuestro
continente: " es el espectro del socialismo
del siglo XXI".. En este proyecto subyace
la pretensión de sumir al continente en el régimen
que destruyera la libertad y generara la pobreza
en Cuba. Y al que contribuye la subversión
marxista representada hoy por las FARC en
Colombia y amparada por Chávez.
Hoy tenemos una nueva prueba del régimen
totalitario que rige en Venezuela, y así se ha
puesto preso a Alejandro Peña Esclusa.
Presidente de UnoAméricade, cuyo delito es
defender la libertad en Venezuela y oponerse al
régimen que la oprime. En ese sentido no puedo
menos que exaltar sus valientes palabras al
momento de su detención: "La cárcel es la
trinchera de los hombres libres, de aquellos que
luchan por la libertad de sus pueblos". Asimismo
el presidente Uribe con la valentía que lo ha
caracterizado se ha dirigido a
la OEA
, para acusar a Chávez por su colaboración con
las FARC. Por supuesto para el Sr. Insulza esa
ingerencia no pareciera ser una violación de
la Convención Americana
sobre los Derechos Humanos, ni de la soberanía
colombiana, como tampoco la viola el régimen
castrista.
La
libertad está en riesgo en todo el continente,
y lamentablemente el gobierno americano parece
participar de la visión anticapitalista
continental. Así con la aprobación de la ley
de entidades financieras de más de 1000 páginas,
el presidente Obama muestra una vez más no
haber leído a los Founding Fathers. Y así en
su discurso culpó a Wall Street por la crisis
cuando la realidad es que esta se gestó en The
White House durante la presidencia de Carter y
su propuesta de que cada americano tenía el
derecho a una casa propia. Ella generó la
especulación en el mercado inmobiliario, por
consecuencia la burbuja y finalmente la crisis.
Pero
peor aún basta recordar las palabras de
la Sra. Clinton
en Ecuador, a las cuales ya me he referido con
anterioridad, y la ignorancia pertinaz del
riesgo que para la libertad, representa el Sr.
Chávez en Venezuela, y quienes lo siguen Correa
en Ecuador, Morales en Bolivia, por supuesto
Ortega en Nicaragua y decididamente el gobierno
argentino. Diría que todos los amigos de
Castro son enemigos de la libertad con
Lula incluído..
Todo
parece indicar que hay un eje de libertad en Sud
América. Ese eje lo constituyen Uribe en
Colombia y Piñera en Chile. Esperemos que al
mismo se sume México, y que finalmente las próximas
elecciones en Estados Unidos permitan dar un
giro a la política exterior que como dijera
Otto Reich debe dirigirse a defender los
intereses de Estados Unidos y no a ganar un
concurso de popularidad.
Igualmente
esperemos que Santos en Colombia no se desvíe
de los presupuestos de la política de Uribe y
que Estados Unidos tome conciencia definitiva
del riesgo continental que implica Venezuela. Si
bien en otras oportunidades he señalado mis
diferencias en el plano político con el
pensamiento de Martí no puedo menos que valorar
lo que dijera respecto al socialismo: "Esa
futura esclavitud es el socialismo. Todo el
poder que iría adquiriendo la casta de
funcionarios ligados a la necesidad de
mantenerse en una posición privilegiada y pingüe,
lo iría perdiendo el pueblo". Esa es la
descripción de lo ocurrido en Cuba entre 1959 -
y el presente por más que el mundo la ignore, y
volviendo a insistir: "ver un crimen en
calma es cometerlo".
(*)
Crónica y Análisis publica el presente artículo
de Armando Ribas por gentileza de
la Fundación Atlas 1853.
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29/07/2010
COLOMBIA
- VENEZUELA: UNA RUPTURA ANUNCIADA
Por
Andrés Oppenheimer (*)
Se
supone que los periodistas no debemos bajarle el
dramatismo a ninguna noticia, pero debo confesar que no
me desvela la decisión de Venezuela de romper
relaciones diplomáticas con Colombia, ni tampoco la
amenaza del presidente venezolano Hugo Chávez de
suspender las exportaciones de petróleo a Estados
Unidos.
Pese
a los grandes titulares sobre el conflicto
colombiano-venezolano, diplomáticos latinoamericanos y
estadounidenses me dicen en privado que la rencilla
entre Chávez y el presidente colombiano saliente Alvaro
Uribe probablemente se calme -- al menos por un tiempo
-- cuando el presidente electo colombiano Juan Manuel
Santos asuma su cargo el 7 de agosto.
Este
último choque diplomático entre Venezuela y Colombia
empezó la semana pasada, cuando el gobierno colombiano
convocó una sesión de la Organización de Estados
Americanos (OEA) para presentar videos, fotos y mapas
acusando al gobierno venezolano de dar refugio en
territorio venezolano a 1,500 guerrilleros colombianos,
y exigir una investigación regional del caso.
Chávez,
en lo que algunos críticos definen como una maniobra
para desviar la atención de la presencia de guerilleros
colombianos en su pais, inmediatamente rompió
relaciones diplomáticas con Colombia, y alegó que
Estados Unidos y Colombia están creando excusas para
invadir Venezuela. También amenazó con reducir las
exportaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos,
que representan el grueso de los ingresos externos de su
país.
¿Qué
motivó a Uribe a llevar el caso ante la OEA apenas dos
semanas antes de dejar la presidencia?
Existen
dos teorías: que lo hizo para atarle las manos a su
sucesor y obligarlo a mantener la línea dura de
Colombia en materia de seguridad, o lo hizo como parte
de un acuerdo secreto con Santos para ahorrarle al nuevo
presidente el problema de una confrontación directa con
Chávez desde el principio mismo de su mandato.
La
revista británica The Economist y muchos otros
medios internacionales apoyan la primera teoría.
``Uribe intenta socavar cualquier posible reconciliación
de su sucesor con el gobierno de Venezuela'', afirma un
titular de esa publicación.
Aunque
Santos fue ministro de Defensa de Uribe y llevó a cabo
las operaciones más audaces que emprendió Colombia
contra de la guerrilla, incluyendo el ataque a los
campamentos de las guerrillas colombianas en Ecuador en
2008, en los círculos políticos colombianos circulan
versiones de que los dos dirigentes se han distanciado
en las últimas semanas.
Uribe,
quien aún goza de altos índices de popularidad en
Colombia, consideró hasta último momento la
posibilidad de postularse para un tercer periodo
presidencial, y Santos no fue su primera elección para
la candidatura de su partido cuando los tribunales
dispusieron que un tercer periodo presidencial sería
inconstitucional.
Despues
de que Santos ganó las elecciones con un 69 por ciento
de los votos, un porcentaje sin precedentes en el país,
el presidente electo se sintió suficientemente fuerte
como para anunciar la designación de ministros de
Relaciones Exteriores y de Agricultura que no fueron del
agrado de Uribe, según dicen políticos colombianos
cercanos a los círculos del poder.
De
acuerdo con la segunda teoría, el gobierno saliente
llevó el caso a la OEA para hacerle el trabajo sucio a
Santos, y evitarle tomar medidas conflictivas desde el
principio de su gobierno.
Pero
la mayoría de los diplomáticos extranjeros coinciden
en que Santos encontrará la manera de desactivar la
crisis una vez que asuma, aun cuando Venezuela siga negándose
a permitir una investigación internacional de los
campamentos guerrilleros colombianos.
Ambos
países son mutuamente dependientes en el ámbito económico:
Venezuela sufre de escasez de alimentos debido a sus
desastrosas políticas económicas, y Colombia necesita
mantener sus importantes exportaciones de alimentos a
Venezuela.
``Para
ambas partes hay motivos suficientes para resolver el
conflicto'', dice un funcionario de alto rango del
Departamento de Estado de Estados Unidos. ``Entre los
dos países hay una relación económica simbiótica''.
Mi
opinión: esta última crisis diplomática pasará
pronto, para volver a resurgir más tarde.
En
2008, Chávez amenazó con declararle la guerra a
Colombia tras el ataque colombiano a los campamentos
guerrilleros en Ecuador, y en 2009 Venezuela ``congeló''
las relaciones diplomáticas y comerciales con Colombia
después de que Uribe autorizó a tropas estadounidenses
el acceso a siete bases militares colombianas. Desde
entonces, el comercio bilateral ha disminuído más del
70 por ciento.
Una
vez que Santos asuma la presidencia, lo más probable es
que veamos una tregua, y quizás una reanudación
gradual del comercio bilateral. Pero la luna de miel
entre ambos mandatarios difícilmente será duradera.
Santos
no se quedará con los brazos cruzados mientras Chávez
tolere campamentos guerrilleros colombianos en su
territorio, y Chávez necesitará seguir presentándose
como víctima de un supuesto complot
estadounidense-colombiano para justificar sus medidas
cada vez más totalitarias en el plano interno. Es una
película que ya hemos visto varias veces, y nada indica
que alguien cambiará el libreto.
(*)
Andrés Oppenheimer es columnista de The Miami
Herald y de El Nuevo Herald. Fue miembro del
equipo ganador del Premio Pulitzer, ganador del
Premio Ortega y Gasset , ganador del Premio Rey
de España, y ganador del Emmy. Es autor de
varios libros. Artículo publicado en el Nuevo
Herald.
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28/07/2010
LA
SUPERVIVENCIA DE LA IMPUNIDAD
Por
el Lic. Gustavo Adolfo Bunse
(*)
“El cadáver de un enemigo …
siempre
huele bien…
Y
mucho mejor aún…
si
ese cadáver enemigo…
es el
de
un conciudadano
VITELIO,
Emperador
de Roma,..
67 d.c.
Una
multitud de impunidades… han
ido quedando arraigadas en el país en los últimos
6 años, merced a las prácticas extravagantes
del raro gobierno nupcial que nos rige desde el
año 2003.
La
primera impunidad se halla naturalmente
vinculada al propio Palacio y a la insólita
saga de aprovechamientos pecuniarios del
matrimonio… a partir de un Estado Nacional que
les resulta, a ellos, muchísimo más
munificente que al resto de los argentinos.
Pero
el catálogo de impunidades se integra con una
cantidad escalofriante de doscientas graves
tropelías … todas ellas consagradas en una
especie de código “para constitucional” que
contiene sus vicios totalitarios.
Debe
consignarse en forma especial que, en este
asunto, el gobierno opera creando
o generando escenarios singulares, ora
para delegarlos, ora para ser transitados por
ellos dos… con exclusividad.
En
los últimos años, sin demasiada originalidad,
decidieron inventar lo que podría llamarse “el
franchising de la impunidad”.
Trátase
de una especie de concesión de áreas de
impunidad específicas tal como si fuesen “áreas
liberadas”… en cuyas actividades centrales,
el o los señores franquiciados
pueden obtener rápidos y
alucinantes resultados para la óptica
del básico entendimiento humano.
Y eso, sin tener que someterse jamás a
controles fiscales ni tampoco a monitoreos por
parte de organismo de control alguno.
Como
todas las demás, la
impunidad de los encuestadores,
ya se halla
incorporada al torrente sanguíneo de la
ciudadanía nacional.
En
verdad ese gremio variopinto, se
mira en el espejo fácil de los patrones
nacionales de la estadística (el INDEC).
Su
maravilloso ejemplo es casi como un curso de
clases magistrales para la distorsión violenta
de la realidad…a partir de la ya
famosa técnica de la ortopedia numerológica.
En
base a lo dicho… lo que sigue… es nada más
que una hipótesis:
Planteo
aquí una hipótesis temible…
de supervivencia de la impunidad...
Casi
un psicodrama… que se podrá reprochar
enérgicamente a quien esto escribe…
por ser el peor de los pronósticos agoreros de
toda su vida.
Pese
a eso… y por ser planteada sólo como una hipótesis…
aquí
está:
Tenemos
que suponer, por lo que los encuestadores están
diseñando, que
el triunfo del domingo
23 de octubre de 2011, será
pronosticado una y mil veces para que gane otra
vez… en forma inexorable
“la impunidad”.
En
este caso particular, se pueden animar un poco más
a pronosticarlo,
a la vista de una verdadera caterva de
opositores todos los cuales
se hallan confabulados -lisa y llanamente
- para
regalar el trono.
La
impunidad, entonces, se ha de preparar muy
cuidadosamente…para ser paseada en un
carromato colmado de flores, y
para ser escoltada por los granaderos a caballo.
Unos
40 días después, el cuadro imaginable para esa
entronización de la impunidad, tiene
sólo dos variantes: a) Una auto transferencia
del bastón de mando. b)
Una devolución del mismo.
Ambos,
en medio de un mar de lágrimas…
Y un contrato histórico para la
concurrencia programada de una verdadera plétora
de pañuelitos blancos que se agitarán por
doquier. El mundo azorado dudará:
Son suicidas?
La
auditoría pertinente,
en esta transferencia de mando y el
inventario de gestión
que impone la ley,
quedarán sellados, simplemente allí,
una vez más… sólo con la complicidad
íntima de un módico guiño de ojos.
La
impunidad quedará consolidada,
pues, por
un simple símbolo físico:
Un
bastón presidencial que ya fue, seguramente,
imaginado por el platero Don Carlos Pallarols,
un artesano que algún día debería repujar una
corona de diamantes… para calzarle
especialmente… a la impunidad.
Y
quien asuma pues,
recibirá entonces… tres bandas:
1)
La banda presidencial,
(cinta celeste y blanca,
hecha a medida).
2)
La banda de la impunidad (cinta que, según Yabrán,
debe
ser amarilla)
3)
La banda de mercenarios… (no es una cinta) …
que
son los tipos que vienen con el combo de esta
gestión de mercaderes y
artífices del enorme latrocinio
del Estado.
Las
tres bandas,
forman parte del patrimonio
litúrgico conyugal que deberá dedicarse a
vejarnos, de nuevo, desde el 10 de diciembre de
2011,
Será
casi como la cesión anticipada… y el comodato
vitalicio de los bienes gananciales que
enriquecieron a ambos…con la carcoma de la República.
La
impunidad,
entronizada…habrá de
decidir nuestros destinos.
Quizás,
hasta que… un viento de profilaxis social, se
la lleve.
Hasta
que la piara que la empujó bajo el palio de la
unción, ya no encuentre nada más para comer…
en los basurales de la comarca.
Hasta
que la falacia del superávit, devenido del
salvajismo impositivo,
ya no tenga margen para alimentar el
vicio de Moyano
y de
los otros veinte parásitos de la escoria
social que viven enquistados en los intestinos
de la Nación desde hace más de 30 años.
Hasta
que una mañana gris, vestida con su toga
solemne, se presente a las puertas de sus
despachos otra señora: La
realidad,
diciéndole al oído que viene a buscar
su parte de razón, para llevársela,
allí mismo.
La
impunidad,
dirigirá pues… nuestros destinos …
Lo
hará… hasta que todas las postergaciones
hayan vencido…
Y
hasta
cuando, para seguir, haya que pasar,
indefectiblemente, por la ordalía de una
gran alfombra destapada donde se ocultaba
cualquier cosa, desde la venganza de Tutankamón,
hasta el default institucional.
Con
una infinita impotencia para muchos y con una
resignación muy difícil para otros,
habrá de verse a la impunidad,
ya instalada, luciendo envuelta en cien oropeles
y
en los repulgues faciales de algún colágeno
iridiscente, que fue diseñado, para
ciertos seres humanos, como la máscara moral más
barata que podía encontrarse.
Y
otra vez:
Sus
planes, sus propuestas, sus dudosas
idoneidades… y
su rumbo decisional, serán cosas que
deberán estar, como siempre, completamente
vedadas al conocimiento de los argentinos.
La
impunidad,
como es obvio,… no dio ni dará explicaciones
de ninguna índole… y no habrá comunicación
de los actos de gobierno hasta tanto pueda verse
a su propia imagen, ya raída… y sin la corona
de Pallarols, rodando con estrépito por las
escalinatas del palacio…
Sobrevivirá
la impunidad…
Hasta
tanto despierte… de
su estúpida modorra… la indignación
colectiva.
(*)
Crónica y Análisis publica el presente artículo del
Lic.
Gustavo Adolfo Bunse por gentileza de su autor.
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26/07/2010
QUE
SI…QUE NO…QUE LA PARRALA
(No
es una copla, es la realidad Argentina)
Por
Malú Kikuchi (*)
Que
si… que no… que la Parrala. Explicación
para jóvenes roqueros que desconocen las coplas
españolas: 1940, Valerio y Rafael León
escriben la letra de la copla “La Parrala”,
historia/leyenda de las hermanas Dolores y
Trinidad Parrales Moreno, exitosas y misteriosas
cantaoras decimonónicas.
La
copla tiene un éxito descomunal, hasta se la
canta en una película argentina “Me casé con
una estrella”, 1951, dirigida por Luis
Amadori, donde actúan Luis Sandrini y la
cantaora Conchita Piquer. Resumiendo, con la
Parrala nunca se sabe si si, o si no. Con este
gobierno, tampoco.
Lástima
que no seamos una copla que se canta y se
olvida. Lástima que no seamos una nación seria
donde los hechos se correspondan con el discurso
oficial. ¿Creemos lo que nos pasa o lo que nos
dicen que nos pasa?
Hechos.
Hace frío. Mucho frío. El gas de red no tiene
la presión habitual, las estufas calientan
menos, las cocinas funcionan con dificultad. Las
garrafas sociales a $16 (desde noviembre 2008),
no se encuentran. Si se las paga entre $25 y
hasta $50, hay.
Hecho.
El gas de garrafa en general es usado por las
personas de menos recursos. Discurso oficial.
Los K dicen ser progres preocupados por los
pobres. ¡Cuánta P! ¿Será P de pueblo, de Perón,
de pavos, de paranoicos, de…? Que si…que no…Depende.
Discurso
oficial. No hay crisis energética. Pero se le
corta el gas a las industrias, hasta a las que
pagan más por contrato, para que no se lo
corten. El gobierno insiste en que hay garrafas
a $16. ¿Dónde? La gente no las encuentra. Ha
de ser que no saben buscar o que les encanta
congelarse. ¿A quien creer, a la realidad o al
discurso? Que si… que no… Depende.
Hechos.
Argentina es hoy reconocida por su encendida,
decidida, implacable e imparable defensa de los
DDHH. En todas partes y en cualquier lugar. Los
delitos en contra de los DDHH no deben ser
perdonados, ni olvidados. Juicio y castigo a los
culpables, reales o inventados.
Discurso
oficial. ¡Qué silencio! El gobierno K jamás
ha mencionado a los presos políticos cubanos,
ni a los presos políticos venezolanos (Peña
Esclusa, la jueza Afiuni), desconoce los
horrores perpetrados por el régimen iraní, y
los monstruosos delitos de lesa humanidad
cometidos por China. Que si… que no... Depende
de la ideología y de los intereses. Depende.
Hechos.
En 2005 el gobierno K a través de una buena ley
dio libertad para elegir entre la jubilación de
reparto y las AFJP. La ciudadanía tenía 180 días
para decidir. Luego le sumaron otros 180 días.
De pronto, en 2009, se apropiaron de los dineros
de los aportantes a las AFJP.
Discurso
oficial. Las AFJP cobraban comisiones demasiado
altas, iban a estafar a los aportantes. ¡Pero
los aportantes optaron libremente por las AFJP!
No importa, todo va al reparto, justamente, para
repartir.
Hechos.
El arco opositor pretende votar una ley por la
que se les pague a los jubilados el 82% móvil
que les corresponde, partiendo de una resolución
de la Corte, el caso Badaro. Y la jubilación
hoy es de REPARTO, y reparto quiere decir
repartir, en este caso entre los jubilados.
Discurso
oficial. En ANSES hay $142.000 millones... que
son para repartir entre préstamos a General
Motors Argentina, salvar empresas en quiebra
como la papelera Massuh, financiar el 0km, o
heladeras, cocinas, pela papas y otros
electrodomésticos. Lo que sea, pero no hay para
el 82% a los jubilados. Si se vota la ley, la
presidente la veta. Que si… que no… ¿Hay
plata o no hay? Depende, para qué y para quien.
Hechos.
Los aumentos son imparables. Los precios empujan
a los salarios y los salarios siempre pierden.
La inflación real es imposible de medir ya que
las empresas privadas no tienen la capacidad del
gobierno para hacerlo. La calculan sobre el 20%.
Discurso
oficial. En este caso, el INDEC. El dibujo del
organismo oficial dice que la inflación en el
primer semestre es del 8%. ¿Le creo a mi
bolsillo o creo lo que me dicen? Que si… que
no… Depende.
Hechos.
Basta abrir un diario, escuchar la radio o ver
la televisión para que los asesinatos, las
violaciones, los secuestros, las tomas de
rehenes, los asaltos, los accidentes de tránsito,
invadan nuestra realidad.
Discurso
oficial. “La inseguridad es una sensación
exacerbada por los medios” y “los índices
de inseguridad son los más bajos de América
Latina”. ¿Sensación o realidad? Que si…
que no…Depende.
Pregunta
impertinente. La marca Huggies de pañales tiene
como figura protagónica en la publicidad
televisiva a Florencia Peña, que defiende el
aborto. Los pañales son usados por bebés
nacidos. ¿La empresa es conciente de la
incoherencia entre el mensaje y la que lo
personifica? ¿Qué si o que no? ¿Bebés con pañales
o abortos?
Pregunta
impertinente. ¿Será verdad que Hebe Pastor,
convencida por Shoklender y a través de Nilda
Garré, está en tratativas con el batallón de
ingenieros del ejército para construir
viviendas móviles, y poder llevarlas rápido a
zonas de difícil acceso? La idea es buena, ¡pero
que difícil es imaginar a los posibles socios
trabajando juntos! ¿Ejército y mamá Hebe? Que
si…que no. Depende.
Reconozca
que además de ser muy emocionante no saber si
creer la realidad que vivimos o el discurso
oficial al respecto, es muy estresante no saber
si estamos locos, por creer que vivimos lo que
nos dicen que no vivimos, o locos por
permitirnos escuchar las mentiras que
escuchamos.
De
todos modos, sólo de nosotros depende cambiar
el “que si… que no…” que
hizo famosa a la Parrala. Hay que cambiarlo por
un rotundo SÍ, a la república y un rotundo NO,
a la mentira. Para las primarias faltan 11
meses, para las presidenciales 13. Cuando
vaya a votar, tenga memoria.
(*)
Crónica y Análisis publica el presente
artículo de Malu Kikuchi, por gentileza de su
autora.
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26/07/2010
PARADIGMA.
A
Santiago Urbani, in memoriam
Por
Julio Doello (*)
El
paradigma de los setenta gobierna la actualidad,
se mete en los intersticios de nuestras vidas de
tal modo que hace que todo acto cotidiano sea
medido con la vara de ese período en el cual se
asesinaba gente e ideas. Ningún argentino de
bien está dispuesto a permitir que ese horror
se repita. Pero el terror nos ha sumido en la
encerrona de optar por la ausencia de toda
autoridad, antes que soportar un Estado que
asesine. Sin términos medios. Cada ciudadano
adulto incorporó este dato en su subconciencia.
Es tan fuerte el recuerdo del Proceso Militar
que, hoy por hoy, toda manifestación de
autoridad goza de la sospecha de autoritarismo.
Todos sabemos que sin disciplina social ninguna
sociedad de la tierra tiene posibilidad de
progreso sustentable, pero los setenta han
quedado inscriptos a fuego en nuestros corazones
y hemos metido el pie en la trampa. Toda orden
nos resulta repulsiva y antidemocrática y toda
sanción es inhumana. Es que nos han convencido
de que la democracia es un sistema de vida
cuando por naturaleza y origen no es más que
una de las posibles formas de gobierno que ha
pergeñado el intelecto. Absolutamente mejor que
cualquier dictadura pero impura cuando
incurrimos en el democratismo. No nos olvidemos
que la democracia mató a Sócrates, quien fue
condenado a muerte porque 281 ciudadanos
ateniences contra 275 votaron a favor de su
exterminio por defender ideas de justicia.
Pilatos recurrió al voto por aclamación y, si
bien no existen estadísticas, la mayoría
condenó a muerte a uno de los hombres más
excelsos de la historia, Jesús de Nazaret, y
liberó a Barrabás, un canalla condenado por
homicidio y felonía. Si pudiéramos transportar
a través del tiempo a un grupo de psicólogos
progresistas de hoy para que evaluaran a Barrabás
terminarían convenciéndonos de que no era más
que una víctima social producto de la invasión
romana, que creció en la intemperie cósmica y
desde niño sufrió hambre y abandono lo cual lo
transformó en un antisocial y, seguramente,
trazarían planes para su reinserción social.
Por supuesto que mientras nuestros psico-progres
estarían construyendo sus adulterinas
conclusiones, Jesús de Nazaret estaría
perdiendo su vida en la cruz. Como perdieron la
vida por ejemplo, y entre muchas víctimas tan
honorables como ellos, que apenas sí ocuparon
por un día la tapa de los diarios, Agustín
“Coco” Sartori o Santiago Urbani que, si
bien no gozaban de la popularidad de Cristo,
luchaban cada día por honrar con sus acciones
las virtudes que éste propagó a pura carne y
sangre hace más de dos mil años.
Mi versión de la verdad es que las relaciones
humanas no resultan posibles sin estructuras de
mando y obediencia. Lo que ocurre es que para
poder dar órdenes resulta imprescindible el
sacrificio de las tendencias anómalas de uno
mismo, en pos de la ejemplaridad, virtud exótica
entre políticos, jueces y policías. Quien
ordena no puede hacer culto del “haz lo que yo
digo pero no lo que yo hago”. Sólo quien hace
de su conducta un ejemplo puede pretender que
quienes lo rodean le concedan la autoridad de
dar órdenes y que éstas sean respetadas. Si
una madre divorciada pretende que su hija no sea
promiscua no puede presentarle un novio por
semana ni intercambiar con ella la ropa interior
que va a utilizar en una noche intensa. Si un
padre herido por la desocupación que asola al
país permanece tirado en la cama deprimido
sorbiendo de su tetrabrik, en lugar de encarar
la desgracia con los dientes apretados, no se
puede esperar que su hijo desarrolle vocación
por el esfuerzo en lugar de delinquir. No
importa cuánta injusticia haya que enfrentar,
la cuestión es no dejarse robar el alma ni
corromperse. Y la corrupción es un disvalor que
afecta tanto a quien manda como a quien obedece.
Hay que levantarse contra las desigualdades y
celebrar a quienes luchan sinceramente por
desarticularlas por vocación de lucha e
identidad ideológica, en lugar de subirse al
camión para no perder el subsidio que garantiza
el puntero o a cambio de algún “porro” o
alguna “tiza” que patentizan nuestra
definitiva renuncia a toda resistencia.
Toda esta perorata viene a cuento porque sé que
Julia Rapazzini, la mamá de Santiago Urbani, un
chico que cometió el error de nacer de padres
que por puro esfuerzo no necesitaron del
subsidio del Estado para desarrollar sus vidas y
fue cruelmente asesinado a escopetazos por dos
delincuentes menores-adultos, está desolada. Sé
que su alma combustiona a solas, sin que le
alcancen las palabras de nadie, ni siquiera de
sus amigos de Tigre, ni las promesas de apelación
de sus abogados, para darle consuelo, hundida en
la desesperación de no entender por qué
nuestra sociedad carga sobre ella la doble cruz
de la desgracia y la impunidad. El Tribunal de
Responsabilidad Juvenil Nº 3 de San Isidro ha
acatado la letra fría de la ley 22.278 y los
delincuentes menores-adultos que apoyaron una
escopeta sobre la cabeza de Santiago Urbani de
diecinueve años y dispararon gozan de la
posibilidad de una evaluación psicológica a lo
Barrabás que los libere de una justa condena,
por haber sido reclutados por un adulto prófugo
y, de última, por su condición de marginales
producto del inhumano sistema neoliberal
impuesto en los noventa. El problema es que
Santiago Urbani no nació por obra y gracia del
Espíritu Santo ni goza de la posibilidad de la
resurrección y permanecerá frío en su tumba
sin que le resulten idóneos los conjuros mágicos
de su madre, quien reza con la ilusión de
reinsertarlo en la vida Una vez más la turba, a
través de los jueces y de la ley, tal cual
sucedió con Cristo, eligió a Barrabás.
(*)
Crónica y Análisis publica el presente
artículo de Julio Doello, por gentileza de su
autora.
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24/07/2010
¡OTRA
VEZ SOPA!
Por
el
Dr. Guillermo
Enrique Avogadro (*)
“Me
falta una verdad,
me
sobran cien excusas”
Joaquín
Sabina
Este
peculiar gobierno, que tanto se nos parece y que
soportamos desde hace ya demasiados años, ha
vuelto, en estos días, a su inveterada
costumbre de desplegar enormes cortinas de humo
para impedir que la población vea qué sucede,
realmente, en la cúspide del poder y en los
pestilentes espacios en que ésta se mueve.
La obviedad de la operación contra Macri
–dispongo del texto completo de la sentencia
de Cámara que ratificó su procesamiento, y lo
pongo a disposición de quien lo solicite- no
hace más que recordar como Kirchner armó
otrora la embestida contra Enrique Olivera, uno
de los políticos más prístinos y señoriales
que han pisado el ruedo local. Pese a lo grosero
de su armado, la denuncia de la existencia de
cuentas en el exterior, luego probadamente
falsa, lo ejectó de la contienda electoral.
Fracasó luego el kirchnerismo, apoyándose
en el entonces Juez Faggionatto Márquez (a
quien su desempeño en esta causa le costó la
indigna carrera judicial que había recorrido
hasta entonces), en otra burda operación contra
Francisco de Narváez, intentando involucrarlo
en la olvidada “causa de la efedrina”.
Al voluble Luis Juez le costó dos meses
de vida desentrañar la similar madeja
construida a su alrededor para desgastarlo,
también sobre la base de inexistentes cuentas
externas.
Los argentinos estuvimos un largo tiempo
discutiendo un tema como el del matrimonio gay,
que no figuraba en la agenda de ninguno de
nosotros, salvo aquéllos poquísimos a los que
su situación personal impulsaba a tomar esa
bandera, mientras Gobierno y opositores dejaban
de tratar temas prioritarios y urgentes, como la
inseguridad, la corrupción y la inflación.
Terminado ese tema, comenzó el enorme
circo del affaire Macri, indexado por la actitud
canallesca de su padre -¡qué bien estuvo
Federico Pinedo cuando, remedando al oficialismo
en época electoral, acuñó su frase: “Mauricio
es Macri, y Franco es Kirchner”!- que
continúa ocupando primeras planas y pantallas.
Y ayer, como frutilla del postre, por
cierto absolutamente previsible, ya que será la
próxima “epopeya” del pingüino, el
tucumano Manzur, proveniente de las huestes de
Alperovich, cometió el sonado error -¿o mala
intención para medir la reacción?- de
despenalizar, por resolución ministerial,
muchas hipótesis de aborto.
Mientras tanto, por detrás de esas
humaredas –¡cómo recuerdan a la quema de
pastizales en la crisis del campo!- mediáticas,
doña Cristinita y don Franco hacen pasar, bajo
nuestras narices, el fabuloso negociado de los
trenes comprados a China, sin precios conocidos
y sin licitación, por la bonita suma de diez
mil millones de dólares, una cifra parecida a
la que, según el Gobierno, haría falta para
dar una mínima justicia a los jubilados.
Rápidamente recordé el episodio,
ocurrido años atrás, cuando el hoy expulsado
del paraíso Ricardito Jaime fue a Portugual y a
España de visita. Recorriendo los depósitos
ferroviarios, encontró locomotoras y vagones de
pasajeros que, por su antigüedad y por los
materiales contaminantes empleados en su
construcción, estaban a la espera de que algún
país, a cambio de una importante indemnización
comunitaria, aceptara cargar con esa chatarra.
Pero don Jaimito, muy suelto de cuerpo,
se encargó de comprar ese material, importándolo
al país. De más está decir, dadas las
recientes revelaciones acerca del personaje, que
nunca funcionaron, salvo contadas excepciones
que, además, hubo que reacondicionar y adaptar
previamente.
El matrimonio gay, el affaire Macri y,
ahora, la momentáneamente frustrada legalización
del aborto, siguen ocupando los titulares
escritos y televisados y, además de ese
episodio ferroviario, continúan tapando la
realidad.
Esa realidad que, por ejemplo y para
confirmar las peores profecías apocalípticas,
se está llenando de violencia política. Las
hordas kirchneristas, que se habían ensañado
con Das Neves, con Solá y con Duhalde,
perfeccionaron su accionar el fin de semana
pasado, al establecer verdaderas vallas humanas
de energúmenos para evitar que Chiche
recorriera los barrios carenciados de Derqui y
Pilar.
Tampoco ha tenido condigna difusión la
denuncia formulada por ocho ex secretarios de
Energía, que han desnudado los procederes
mafiosos de Kirchner y su banda, que no
trepidaron en importar fueloil, innecesario y
carísimo y, además, altamente contaminante; el
aire de Buenos Aires se llena todos los días de
azufre por obra y gracia de la utilización de
ese malsano combustible en las centrales
Costanera y Puerto, pero nadie reacciona.
Para
armar el escenario en el cual desarrollar los
negociados con Venezuela, la primera espada de
Kirchner –me refiero a De Vido- inventó la
importación del fueloil, disfrazado de
chavista.
El
insumo sólo tiene de caribeño el domicilio de
la compañía que lo intermedió, perteneciente
a Marc Rich, un famoso delincuente indultado por
Clinton.
Ese
fueloil, como dije, era innecesario, puesto que
Argentina exportó más de lo que importó; era
carísimo, no sólo en términos absolutos sino,
básicamente, en la relación precio-calidad. Y
para permitir su importación, se obligó a
Daniel Cameron, actual Secretario del área, a
reducir sensiblemente las exigencias
medio-ambientales vigentes.
Pero,
claro, resultaba indispensable hacerlo para
crear el fideicomiso, ése que permitió las
maniobras en el mercado negro bolivariano
denunciadas por el corajudo Sadous y el cobro de
las coimas de Uberti y de Olazagasti, de De Vido
y, en definitiva, del propio Kirchner. Allí está
la verdadera razón de las muchas valijas
voladoras y de los muchos vuelos privados a
Caracas.
Detrás
de las cortinas de humo, pasaron sin pena ni
gloria el enriquecimiento ilícito de la
parejita imperial, el financiamiento de la campaña
por la mafia de los medicamentos, las valijas
oficiales con cocaína en Barajas, las coimas de
Skanska, la bolsa de Felisa Micheli, los
desaparecidos fondos de Santa Cruz, la curiosísima
“argentinización” de YPF, los negociados
del juego, la expansión del “mercado” del
paco y miles de otras lindezas que nos habrán
legado los Kirchner con su “modelo”.
Con
el éxito mediático de don Néstor que, desde
Olivos, continúa manejando e imponiendo la
agenda, una sociedad totalmente apática y
desmotivada a fuerza de televisores y autos en
cincuenta cuotas, aparece como inerme e inane,
incapaz de reacción alguna.
Todos los días presencia el circo
montado para juzgar a los militares, olvidando
que nuestros peculiares campeones de los
derechos humanos guardan pavoroso silencio ante
las atrocidades de Fidel y de Huguito. ¿Alguien
recuerda alguna manifestación de los Kirchner
en defensa de la libertad de los disidentes
cubanos o de los opositores venezolanos?
La ciudadanía tiene que convivir,
cotidianamente, con atroces episodios de
inseguridad, que llena de muerte y de sangre el
ánimo de los argentinos, mientras don Anibalito
sigue hablando de “sensaciones”. Y con
aumentos de precios en los productos de primera
necesidad, que licúan sueldos y jubilaciones y
subsidios “universales” a un ritmo de 30%
anual, mientras don Amadito sigue hablando de
“reacomodamiento”. Y con escasez de garrafas
“sociales”, con las cuales los más pobres
pagan el gas muchas veces más caro que los
ricos. Y con escándalos de corrupción que
superan cuanto ha visto la historia argentina.
Sin embargo, como un David Copperfield
nativo, don Néstor sigue desplegando sus
trucos, y los argentinos de toda laya consumiéndolos,
en lugar de discutir los temas verdaderamente
importantes para la República. Esperemos,
contra toda esperanza, que los senadores acepten
convertir en ley la reforma al Consejo de la
Magistratura, ya que ese debiera ser el
principio del fin de este criminal reinado.
(*)
Crónica
y Análisis publica el presente artículo del
Dr.
Guillermo
Enrique Avogadro por gentileza de su autor.
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24/07/2010
DEFICIT
DE CIUDADANIA
Por
el Dr. Jorge R. Enríquez (*)
En
un artículo publicado la semana pasada en “La
Nación”, Natalio Botana hace referencia a una
reciente encuesta de Latinbarómetro sobre una
muestra de más de 20.000 casos distribuidos 18
países latinoamericanos, con relación a la
imagen que las personas poseen acerca de cada
una y de su familia, de su país y del mundo.
Los
resultados son muy elocuentes y confirman la
percepción que tantas veces hemos manifestado
sobre la baja calidad de nuestra cultura cívica.
En la Argentina los individuos y la familia
representan una opinión positiva del 82%, el país
un 19% y el mundo un 21%. En Brasil los
individuos
y la familia son valorados positivamente
en un 91%, el país en un 75% y el mundo en un
61%. Estas cifras dan cuenta de que el
estereotipo de la alegría brasileña tiene
sustento fáctico. En el Uruguay los guarismos
dan 84%, 59% y 35%.
En
ninguna de las naciones analizadas la percepción
del país y del mundo ocupa un escalón tan bajo
como en la Argentina. Y, entonces Botana se
pregunta si tendría razón Jorge Luis Borges
cuando en un ensayo publicado en 1946, bajo el título
“Nuestro pobre individualismo”, señalaba
que los argentinos somos individuos y no
ciudadanos, a partir de lo cual aforismos como
el de Hegel “El Estado es la realidad de la
idea moral” parecen bromas siniestras.
El
hecho de que valoremos positivamente a nuestro núcleo
familiar y negativamente al país y al mundo
habla a las claras de un déficit de confianza
social. Sólo confiamos en aquello que nos
resulta más inmediato y concreto.
No
consideramos al país como una extensión de
nuestra familia. No lo sentimos como nuestra
casa. De ahí que no nos sentimos obligados a
cumplir la ley, en cuya elaboración no hemos
participado, porque tampoco percibimos que los
legisladores nos representen.
No
hay, pues, república, en el sentido etimológico
del término, o sea, “cosa
pública”.
Las
causas de este fenómeno se hunden en nuestra
historia. Si Borges detectó el problema en los
años cuarenta, significa que no es nada nuevo.
Un mal entendido individualismo, opuesto
al individualismo fecundo que fue la base de la
prosperidad en los Estados Unidos, como lo
interpretó Alexis de Tocqueville en esa obra de
notable lucidez que es “La democracia en América”,
es el serio obstáculo que debemos intentar
remover para que el camino del desarrollo
material y espiritual de nuestra sociedad pueda
transitarse con sereno optimismo.
Ese
individualismo positivo fortalece el poder de
las personas, que no son oprimidas por el
despotismo estatal, pero potencia al mismo
tiempo los lazos sociales a partir de la
confianza en el otro.
Sólo
sobre ese suelo social es posible levantar el
edificio de la república y el estado de
derecho, que se fundan en la primacía de la
ley.
No
hay recetas mágicas para alcanzar ese
fortalecimiento colectivo y es utópico creer
que pueda lograrse en poco tiempo. Pero hay que
avanzar firmemente en esa dirección, con
conductas ejemplares de los dirigentes. La
corrupción y la prepotencia del poder son
perversas sobre todo porque erosionan la
confianza recíproca sin la cual los países
pueden tener aislados períodos de crecimiento
económico, pero no encuentran nunca el rumbo
que les garantice una mejor calidad de vida,
oportunidades para todos y sociedades más
abiertas e igualitarias.
CURIOSAS
ABSTENCIONES EN EL SENADO
El
miércoles pasado el Congreso de la Nación
sancionó la ley del matrimonio homosexual.
No
voy ahora referirme al fondo de la cuestión,
sobre el cual expresé reiteradamente mi posición,
sino a la forma en que fue votada la ley
respectiva en el Senado, porque es sumamente
reveladora de los mecanismos reales de ejercicio
del poder en la Argentina, por fuera de las
declamaciones políticas.
Había
entre los senadores quienes estaban a favor del
proyecto y quienes estaban en contra. Esto es lo
natural respecto de cualquier debate
legislativo. Más lo era en este, porque por
tratarse de cuestiones vinculadas a muy
íntimas creencias los senadores habrían de
votar de conformidad a sus conciencias y no por
disciplina partidaria.
Así
sucedió, por ejemplo, en la Unión Cívica
Radical. La mayoría de los senadores radicales
no apoyó el
proyecto sancionado en Diputados, pero sí lo
hicieron algunos, como Ernesto Sanz, presidente
del partido, y Gerardo Morales, presidente del
bloque de senadores. Unos y otros habían
manifestado cuál era su criterio y votaron en
consecuencia.
Pero
en otros casos hubo votaciones o abstenciones
que permitieron una sanción que de otro modo no
se habría producido y que se contradicen con
declaraciones previas de quienes incurrieron en
esos actos.
El
ejemplo más notorio es el de Carlos Menem. Su
posición en este y otros temas –como el del
aborto- fue siempre contraria a admitir leyes
que aprueben estas cuestiones. Sin embargo, no
se hizo presente en la sesión en que se trataba
el proyecto de matrimonio homosexual. Así, se
mantuvo en la línea, que adoptó en los últimos
meses, de apoyar –mediante sus ausencias o sus
abstenciones- las líneas que emanan de la
Quinta de Olivos.
El
ciudadano común se sentirá azorado ante esa
actitud. ¿Pero no era Menem el enemigo acérrimo
de Kirchner? ¿No había sido vilipendiado por
éste de todas las formas posibles, inclusive a
través de gestos indecorosos cuando asistió a
la asunción de la actual presidenta como
senador? ¿No se presentaba Kirchner
–ocultando su pasado menemista- como la
contracara del riojano?
¿Qué
pasó en el medio, como para que Menem
abandonara de un día para el otro su discurso
opositor, dejara en la estacada a sus compañeros
del llamado “Peronismo Federal” y se plegara
en los hechos al kirchnerismo?
¿Qué oscura trama se mueve por detrás?
¿La promesa de impunidad? ¿Ayuda económica?
¿Sostén político de su candidatura a la
reelección como senador?
Otras
ausencias del recinto a la hora de la votación
son también sospechosas.
Sus protagonistas deberían explicarlas.
Es el mínimo deber de un representante del
pueblo.
Algún
voto contrario a la posición asumida fue
fundamentado en el debate. Tal el caso de la
senadora riojana Teresita Quintela, quien después
de manifestar que estaba en contra del proyecto
dijo que votaría a favor para obrar de acuerdo
a su bloque. No es cierto que debiera seguir el
mandato del bloque en un tema de conciencia. En
verdad, votó así por presión del gobernador
de su provincia, a su vez coaccionado por
Kirchner. Si no lograba torcer el voto de
Quintela, se le “terminaban los víveres”.
Una extorsión lisa y llana. Un operativo con la
firma y el sello de Néstor Kirchner.
Este
“modus operandi”, desplegado en forma
ostensible y sin el menor recato, permite
algunos triunfos legislativos pero a la larga es
un veneno para la democracia, ya que mina la
confianza pública en las instituciones, sin la
cual aquella pierde solidez y queda despejado el
camino para la anarquía y su fatal derivado, el
autoritarismo.
¿FIN
DE LA EMERGENCIA ECONÓMICA?
En
enero de 2002, en medio de una aguda crisis económica
que derivó en el corralito, el corralón, el
default, la devaluación y la pesificación asimétrica,
el Congreso Nacional sancionó la ley de
emergencia económica.
Mediante
dicha norma, se facultaba al Poder Ejecutivo a
fijar tarifas, renegociar contratos de servicios
públicos y, en general, disponer de medidas en
el área económica por su cuenta. La gravedad
de la emergencia justificaba esta amplia
delegación de atribuciones legislativas en el
Presidente, por la celeridad con que debía
actuarse, que es difícil de alcanzar en cuerpos
colegiados como las cámaras parlamentarias.
La
emergencia pasó mucho más rápido que lo que
se preveía.
Ya a mediados de 2002 comenzó la
reactivación de la economía. En los años
siguientes, merced a un escenario internacional
que había cambiado sustancialmente, con la
extraordinaria mejora de los precios de las
materias primas que nuestro país exporta, el
crecimiento se consolidó, no así la distribución
de la riqueza, obscenamente injusta respecto de
los sectores más postergados de la sociedad.
Desde
entonces, el gobierno nacional viene ufanándose
de que la Argentina crece a “tasas chinas”.
Sin embargo, la ley de emergencia económica no
sólo no se derogó, sino que fue varias veces
prorrogada por períodos de un año, salvo a
fines de 2009 cuando, como el kirchnerismo
estaba por perder su control del Congreso, la
hizo prorrogar por dos, hasta la expiración del
mandato de Cristina Kirchner.
La
oposición ha anunciado que presentará un
proyecto para derogar esa ley. El anuncio
despertó la airada reacción del presidente del
bloque de diputados oficialistas, Agustín
Rossi, quien declaró: “Es una barbaridad.
Esta ley es una herramienta que el Gobierno
utiliza para gestionar. Son unos
irresponsables”.
Lo
que es una barbaridad es que Rossi se exprese en
esos términos, porque, o bien miente a
sabiendas, y es un cínico, o cree en lo que
dice, y es un ignorante.
Aquello
que se justificaba excepcionalmente en razón de
la emergencia, pierde sentido cuando la situación
de apremio ya fue superada. Pero nuestros
gobiernos –y en esto, como en todo, los
Kirchner no han inventado nada, exacerbando lo
peor- terminan enamorándose de las emergencias,
que son las principales fuentes de concentración
del poder y, por ende, de arbitrariedad estatal
y de corrupción.
Así,
cuando no hay emergencias naturales, se las
crea. Lo que es un instrumento heroico para
conjurar una crisis, pasa a ser “una
herramienta que utiliza el Gobierno para
gestionar”. Faltó en la frase de Rossi el
adjetivo, que está implícito: porque esa
declaración sólo tiene sentido si se agrega
que la herramienta es “normal”,
“habitual”, etc.
Adviértase que Rossi ni se toma el
trabajo de intentar demostrar que sigamos
viviendo en la emergencia. Para ser consecuente,
debería proponer que se cerrara el Congreso.
Vivimos,
sí, en una emergencia, la emergencia
institucional. Resolver esa calamidad requiere,
paradójicamente, terminar con las emergencias
artificiales y restituir el equilibrio de los
poderes.
(*)
Crónica y Análisis publica el presente
artículo por gentileza de su autor el Dr. Jorge
R. Enríquez - Abogado - Periodista y ex legislador porteño.
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23/07/2010
¿FACULTADES
DELEGADAS VERSUS RETENCIONES?
Por
Susana Merlo (*)
Aunque
el tema es árido, para muchos, la finalización
en agosto del lapso por el cual el Poder
Legislativo le “cedió” al Ejecutivo la
potestad de, entre otras cosas, decidir en
materia de gravámenes al comercio exterior, más
conocido como “facultades delegadas”,
representará, ni más ni menos, que el final de
las retenciones, o impuestos a la exportación
que reinstalara Eduardo Duhalde durante la
crisis de 2002.
Semejante
afirmación conlleva, mínimamente, un exceso de
optimismo y mucho de voluntarismo, en primer
lugar, porque no está claro aún que los
legisladores de ambas Cámaras (diputados y
senadores) vayan a aprobar, finalmente, la
recuperación de la potestad legislativa de
determinar en este tipo de asuntos fiscales lo
que, a su vez, significa que deberían asumir la
máxima responsabilidad en esta materia.
A
esta altura, además, resulta obvio que la
Administración Kirchner va a accionar con todas
sus fuerzas para lograr una nueva prórroga, ya
que perder esta potestad le significaría, por
sobre cualquier otra cosa, tener que
“negociar” a partir de aquí con
legisladores y provincias, algo que no está
acostumbrada a hacer.
Casi
no es imaginable suponer que Néstor Carlos
Kirchner o Cristina Fernández vayan a aceptar
sin resistencia que el Congreso les saque la
potestad directa sobre más de U$S 7.000
millones anuales de retenciones a los productos
del campo, o sobre varios cientos de miles más
de otras exportaciones también gravadas, sin
mencionar los impuestos a las importaciones,
entre otras herramientas que, hasta hoy, están
bajo su dominio y determinación directa.
Pero
además, ¿quién le aseguró a los optimistas
que la no renovación de las facultades
delegadas al Poder Ejecutivo significa que los
legisladores van a terminar inmediatamente con
estos gravámenes que afectan a la
producción y a las inversiones?. ¿No puede
suceder, más vale, que una vez recuperado este
poder, en lugar de eliminar impuestos, se erijan
en “señores” de los mismos, o vayan a
imponer arbitrariamente sus tasas, determinando
una presión impositiva más intolerable aún
que la actual?.
Una
encuesta informal sobre este tema, entre los
legisladores nacionales, causaría sorpresas
(desagradables) a más de uno, y no sólo por
las caprichosas distribuciones que podrían
proponer.
Es
cierto que, hoy por hoy, las declaraciones de
varios de ellos, todos enrolados en la oposición,
hablan de “eliminación” y “rebajas” en
el caso de la soja. Sin embargo, a poco de
ahondar algo en el asunto surge que el objetivo
responde más a recortar parte de los ingresos
que hoy discrecionalmente usa el Ejecutivo, que
a una decisión tranquila y profundamente
pensada en bien de la producción y del país.
Dicho de otra forma, para varios, sería más
una forma de recortar el poder económico de los
Kirchner, que una medida de imperiosa necesidad
de corrección económica.
Más
aún, la “no” eliminación, por ley, de la
potestad de fijar impuestos a la exportación,
como si hizo Uruguay, responde a que, en el
fondo, a muchos de los actuales legisladores les
atrae especialmente la idea de poder manejar los
precios y, mucho más, la de contar con una
herramienta feroz y simple, que tampoco se puede
evadir. Son muchos los que no están dispuestos
a prescindir de ella, aún entre los
“agrolegisladores”...
Lo
mismo se podría decir de otras restricciones al
comercio exterior, igual o hasta más dañinas
que las propias retenciones, tal el caso de las
restricciones cuantitativas (cupos, permisos,
registros, ROEs, etc.) que en algunos casos,
pueden llegar a ser equivalentes a una retención
del 100%, al imposibilitar directamente una
operación de venta al exterior.
Todavía,
en la superficie, no parece ser demasiado el
movimiento alrededor de estos temas (tal vez hay
sectores interesados en que pase
desapercibido...), y tampoco se ve que, en el
caso del campo, las organizaciones se estén
preparando para un trabajo minucioso, y arduo,
en la materia.
Sin
embargo, sería bueno que, además de la cautela
y de cierta moderación en el optimismo, haya un
buen sistema de “alerta” parlamentario para
tratar de evitar que la mayoría legislativa se
quede a medio camino, pero más especialmente
que, a último momento, desde algún sector del
oficialismo se “vuelva a sacar un conejo de la
galera”, y todo, finalmente, siga tal cual
ahora...
(*)
Crónica
y Análisis publica el presente artículo de la Ingeniera
Agrónoma Susana Merlo por gentileza de su autora y Campo 2.0.
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23/07/2010
EL
ITINERARIO DE LA CLAUDICACIÓN
Por
Alberto
Medina Méndez (*)
Para
generar cambios hay que participar en política, dice
esa frase que hemos escuchado hasta el cansancio. Solo
desde las organizaciones partidarias se puede influir lo
suficiente como para modificar el rumbo de la realidad.
También lo hemos leído por ahí.
Muchos
insisten que para lograr las transformaciones, hay que
embarrarse, meterse en el fango. La idea de
“ensuciarse” aparece así como el marco ideal que
genera un ámbito justificatorio habilitante de ciertas
cuestiones inadmisibles que se asumen como necesarias,
como derecho de piso, como parte indivisible de la
verdad. Ese es el artilugio al que recurren muchos para
admitirse a si mismos, determinadas liviandades.
Pero
los que lo afirman, parecen querer sugerir que
involucrarse, implica invariablemente, prestarse al
juego del sistema. Recitan con ferviente pasión, esa nómina
de valores con las que la sociedad se identifica
plenamente, esa escala de principios que todos
pretendemos en nuestros lideres. Sin embargo, cuando se
incorporan a la dirigencia partidaria, abandonan esa retórica,
para darle paso al endiosado pragmatismo vacío de
contenidos, ese que les posibilitará la chance de hacer
lo que sea, pero siempre cediendo, dejando en el camino
mucho de lo antes declamado.
Se
permiten esa mutación, porque aún no lograron
comprender que la política está desprestigiada
justamente por lo que sus prácticas funestas
transmiten, por lo que significa renunciar a los
ideales, por transigir frente a las aparentes
imposiciones que plantea ese recorrido en el que la
prebenda, la discrecionalidad, el clientelismo, la
corrupción y los privilegios parecen demasiado
habituales.
Algunos
suponen que ese sendero hacia la deseada construcción
debe hacerse sobre la base de permanentes concesiones,
de la entrega de los principios y de pisotear las más férreas
creencias. Habrá que decir que nada bueno puede
provenir de ese proceso en el que se manipulan las
convicciones propias. Nada positivo saldrá de aquel
esquema en el que la moneda de cambio pasa a ser la
honestidad, la franqueza y la transparencia.
Si
en el intento de lograr mejoras para la sociedad, el
precio a pagar es traspasar ciertos umbrales de la
moral, para caer en la corrupción, la hipocresía y los
ocultamientos de la cosa pública, habrá que decir que
es un importe excesivamente elevado, que ninguna persona
de bien debería abonar. Aceptar esta transacción con
tanta docilidad, es solo validar un excelente argumento
para formar parte de lo que tantas veces se ha
criticado.
Estamos
agotados de esta dinámica en la que los “honestos”
se van desnaturalizando con el paso del tiempo, una vez
que se sienten parte del sistema, con las comodidades
que les propone el régimen. El recorrido incluye el
entusiasmo original, ese que luego da paso a la
frustración eterna ante la imposibilidad de concretar
las expectativas.
Es
que justamente, “el sistema” está preparado para
impedir los embates de los románticos, de los
idealistas y soñadores. Tiene anticuerpos que lo
protegen de los honestos sin voluntad, de los tibios sin
convicciones profundas y les propone que como
“peaje” entreguen esas banderas, para lograr
cualquier insignificante avance.
Si
para lograr esos pretendidos cambios a los que aspira la
sociedad, se tendrá que hacer la vista gorda, dejar
pasar arbitrariedades, callar ilícitos, ser funcionales
a la corrupción estructural y cómplices
imprescindibles para que otros sigan haciendo de las
suyas y convenciendo a tantos mas de que estas reglas
son las correctas y que esto es lo que se puede hacer y
no mas que esto, pues en ese caso, este es un camino a
descartar.
Los
perversos de siempre han desarrollado un conjunto de
creencias que alimentan esta fábula y pretenden hacerla
verosímil. Los incautos, los ingenuos, los cándidos
que abundan entre los ciudadanos de bien, aceptarán
estos preceptos, sin más, solo para jugar ese partido.
Los
que abusan del sistema necesitan que el resto crea que
esto “es así”, que no se puede cambiar, que estas
son las pautas y hay que adherir a ellas. El
favoritismo, la discrecionalidad, la malversación, las
cajas ocultas, y la nómina inmensa de cuestiones que
cualquier ciudadano medio aborrecería y criticaría con
despiadada virulencia, se atenúan cuando el
protagonista invitado pasa a formar parte del equipo
reclutado.
Ellos
intentarán convencer a todos que esos códigos son
inmodificables, que la burocracia tiene sentido, que las
leyes se hicieron para sostener el andamiaje que soporta
su indemostrable financiamiento político y que las
trampas forman parte imprescindible de su paisaje
cotidiano. También dirán que pese a todo lo
criticable, es mejor estar adentro que afuera, que los
cambios se logran siendo parte del sistema y no estando
fuera de él.
Resulta
interesante ver como consiguen
someter a los soñadores. Los quebrantan e intimidan,
los oprimen y amedrentan hasta ponerlos de rodillas.
Logran derribar sus voluntades, quebrarles el espíritu,
doblegarlos y hacerlos capitular para que crean que son
insignificantes frente a la potencia de los hechos
consumados. Es parte de la estrategia y vaya si logran
ser convincentes.
Todos
sus argumentos, sin excepción alguna, son
extremadamente benevolentes con ellos mismos y altamente
tolerantes con sus atropellos. Esa línea de
aseveraciones los exime de dar explicaciones, los
justifica, los mantiene como protagonistas secundarios
que solo acatan reglas no escritas, que no son de su
autoría intelectual.
Que
todos entremos por esa variante es lo que pretenden.
Habrá que recordar que el mundo solo cambió cuando los
pioneros tomaron la iniciativa, esos que se animaron a
decir “se puede” para desafiar lo
evidente, sin aceptar mansamente la interminable lista
de razones que demuestran porque “no se puede”.
Dejemos
de aceptar tan apaciblemente aquello de que solo
ingresando a los partidos se modifica el presente. Es
una verdad a medias y, como tal, vale la pena
cuestionarla. Definitivamente el sistema NO se cambia
desde adentro, al menos no, respetando sus normas. Se
modifica desde afuera estableciendo la agenda. La otra
alternativa, mas osada por cierto, es ingresar al
sistema y ser parte de él, pero para pulverizar, sin
contemplaciones, sus reglas una por una.
Es
bueno recordar aquel refrán que dice que solo los peces
muertos nadan con la corriente. A cuidarse de esas
falacias perversamente instaladas. Se han constituido en
la mayor trampa para cooptar a los más crédulos y
hacerlos recorrer el itinerario de la claudicación.
(*)
Crónica y Análisis publica el presente artículo de
Alberto Medina Méndez por gentileza de su autor.
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