29/07/2010

LIBERTAD DIVINO TESORO

Por Armando Ribas (*)  

           La liberación de 11 presos políticos cubanos mediante la sabia intervención de la Iglesia y del gobierno español ha puesto de manifiesto una vez más el cinismo y la hipocresía que impera en nuestro mundo occidental y cristiano.  No podemos menos que alegrarnos de que estos presos políticos hayan sido puestos en libertad. Pero al mismo tiempo no puedo menos que lamentar que este hecho aparezca ante los ojos del mundo como una gracia del régimen castrista. Es así que la dicha liberación de presos que no debieran haber estado presos, de conformidad con toda la patética doctrina de los derechos humanos, se olvidan o se pretenden ignorar 51 años de crímenes de los hermanos Castro y su pandilla. Y tampoco podemos olvidar que ya en anteriores oportunidades han liberado presos y nada cambió en el régimen totalitario que rige en Cuba.

Ante esta realidad no puedo menos que recordar con tristeza que en Octubre del año pasado, el Papa Benedicto XVI envió a La Habana al Cardenal Bertoni a felicitar a Fidel Castro. Así el Cardenal Bertoni reconoció que había crecido el respeto por la religión y que ya la apertura era total. Y como si fuera poco elogió al régimen por su insistencia en el deber de cultivar la civilización de la solidaridad, de la necesidad de ayudar a los pobres y desheredados y de promover el desarrollo humano; y añadió que Castro no ha dejado de dar el buen ejemplo". Casi al mismo tiempo que aparentemente la Iglesia en Cuba mantiene  buenas relaciones con el régimen marxista comunista, en Venezuela el Cardenal Jorge Urosa da cuenta de las  pretensiones dictatoriales y marxistas del supuesto socialismo del siglo XXI.. Parecería que lo que es bueno en Cuba sería malo en Venezuela

        Teniendo en cuenta estas relaciones, no es de extrañarse que hubiese sido a través de la Iglesia que se iniciase la nueva pantomima de la liberación de presos de "conciencia" Y por supuesto quien sino España bajo la égida socialista y desastrosa de Zapatero, y del canciller Moratinos quien habría de participar en esta falacia de liberación, en que se ignora que es la Isla una prisión. Es por esa misma razón que proponen que La Unión Europea le levante las sanciones a Cuba, y por supuesto manteniéndoselas a Honduras por haber dado un golpe de Estado.

Podemos ver entonces que Thomas Sowell, tiene razón cuando dice que la izquierda se ha apropiado de la ética, y los que se le oponen no solo están equivocados sino que son pecadores. Así vemos que cada vez más los defensores internacionales de los derechos humanos se preocupan de las diferencias de riqueza pero este hecho se ignora en Cuba. O acaso creemos que los Castro y su anturage son pobres y padecen la pobreza que lograron instaurar en el país latinoamericano que a su llegada en 1959 tenía el más alto nivel de vida. Por supuesto de la pobreza en Cuba, la culpa la tiene el bloqueo americano. Insisto no es un bloqueo sino un embargo. Y asimismo debo señalar que siempre me opuse al mismo, pues los resultados están a la  vista pues los Castro siguen en el poder después de haber cumplido las bodas de oro con el crimen, y los americanos aparecen como responsables de la destrucción causada por "Patria o Muerte".

       Pensar que esta liberación puede significar un cambio en el régimen totalitario es ignorar la historia. Acaso creer que Deladier y Chamberlain podían convencer a Hitler en Munich o Teng Tsiao Ping a Mao Tse Tung. O que Stalin habría que cambiar y liberalizar el régimen ruso. Desde la libertad pareciera que es imposible comprender la naturaleza del poder absoluto y totalitario que se engendra en nombre de la nación, el pueblo y el Estado. Y puedo decir que un espectro está rondando nuestro continente: " es el espectro del socialismo del siglo XXI".. En este proyecto subyace la pretensión de sumir al continente en el régimen que destruyera la libertad y generara la pobreza en Cuba. Y al que contribuye la subversión marxista representada hoy por las FARC en Colombia y amparada por Chávez.

       Hoy tenemos una nueva prueba del régimen totalitario que rige en Venezuela, y así se ha puesto preso a Alejandro Peña Esclusa. Presidente de UnoAméricade, cuyo delito es defender la libertad en Venezuela y oponerse al régimen que la oprime. En ese sentido no puedo menos que exaltar sus valientes palabras al momento de su detención: "La cárcel es la trinchera de los hombres libres, de aquellos que luchan por la libertad de sus pueblos".  Asimismo el presidente Uribe con la valentía que lo ha caracterizado se ha dirigido a la OEA , para acusar a Chávez por su colaboración con las FARC. Por supuesto para el Sr. Insulza esa ingerencia no pareciera ser una violación de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, ni de la soberanía colombiana, como tampoco la viola el régimen castrista.

La libertad está en riesgo en todo el continente, y lamentablemente el gobierno americano parece participar de la visión anticapitalista continental. Así con la aprobación de la ley de entidades financieras de más de 1000 páginas, el presidente Obama muestra una vez más no haber leído a los Founding Fathers. Y así en su discurso culpó a Wall Street por la crisis cuando la realidad es que esta se gestó en The White House durante la presidencia de Carter y su propuesta de que cada americano tenía el derecho a una casa propia. Ella generó la especulación en el mercado inmobiliario, por consecuencia la burbuja y finalmente la crisis.

Pero peor aún basta recordar las palabras de la Sra. Clinton en Ecuador, a las cuales ya me he referido con anterioridad, y la ignorancia pertinaz del riesgo que para la libertad, representa el Sr. Chávez en Venezuela, y quienes lo siguen Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, por supuesto Ortega en Nicaragua y decididamente el gobierno argentino. Diría que todos los amigos de  Castro son enemigos de la libertad con Lula incluído..

Todo parece indicar que hay un eje de libertad en Sud América. Ese eje lo constituyen Uribe en Colombia y Piñera en Chile. Esperemos que al mismo se sume México, y que finalmente las próximas elecciones en Estados Unidos permitan dar un giro a la política exterior que como dijera Otto Reich debe dirigirse a defender los intereses de Estados Unidos y no a ganar un concurso de popularidad.

Igualmente esperemos que Santos en Colombia no se desvíe de los presupuestos de la política de Uribe y que Estados Unidos tome conciencia definitiva del riesgo continental que implica Venezuela. Si bien en otras oportunidades he señalado mis diferencias en el plano político con el pensamiento de Martí no puedo menos que valorar lo que dijera respecto al socialismo: "Esa futura esclavitud es el socialismo. Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios ligados a la necesidad de mantenerse en una posición privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo". Esa es la descripción de lo ocurrido en Cuba entre 1959 - y el presente por más que el mundo la ignore, y volviendo a insistir: "ver un crimen en calma es cometerlo".

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo de Armando Ribas por gentileza de la Fundación Atlas 1853.

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29/07/2010

COLOMBIA - VENEZUELA: UNA RUPTURA ANUNCIADA

Por Andrés Oppenheimer (*)

Se supone que los periodistas no debemos bajarle el dramatismo a ninguna noticia, pero debo confesar que no me desvela la decisión de Venezuela de romper relaciones diplomáticas con Colombia, ni tampoco la amenaza del presidente venezolano Hugo Chávez de suspender las exportaciones de petróleo a Estados Unidos.

Pese a los grandes titulares sobre el conflicto colombiano-venezolano, diplomáticos latinoamericanos y estadounidenses me dicen en privado que la rencilla entre Chávez y el presidente colombiano saliente Alvaro Uribe probablemente se calme -- al menos por un tiempo -- cuando el presidente electo colombiano Juan Manuel Santos asuma su cargo el 7 de agosto.

Este último choque diplomático entre Venezuela y Colombia empezó la semana pasada, cuando el gobierno colombiano convocó una sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA) para presentar videos, fotos y mapas acusando al gobierno venezolano de dar refugio en territorio venezolano a 1,500 guerrilleros colombianos, y exigir una investigación regional del caso.

Chávez, en lo que algunos críticos definen como una maniobra para desviar la atención de la presencia de guerilleros colombianos en su pais, inmediatamente rompió relaciones diplomáticas con Colombia, y alegó que Estados Unidos y Colombia están creando excusas para invadir Venezuela. También amenazó con reducir las exportaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos, que representan el grueso de los ingresos externos de su país.

¿Qué motivó a Uribe a llevar el caso ante la OEA apenas dos semanas antes de dejar la presidencia?

Existen dos teorías: que lo hizo para atarle las manos a su sucesor y obligarlo a mantener la línea dura de Colombia en materia de seguridad, o lo hizo como parte de un acuerdo secreto con Santos para ahorrarle al nuevo presidente el problema de una confrontación directa con Chávez desde el principio mismo de su mandato.

La revista británica The Economist y muchos otros medios internacionales apoyan la primera teoría. ``Uribe intenta socavar cualquier posible reconciliación de su sucesor con el gobierno de Venezuela'', afirma un titular de esa publicación.

Aunque Santos fue ministro de Defensa de Uribe y llevó a cabo las operaciones más audaces que emprendió Colombia contra de la guerrilla, incluyendo el ataque a los campamentos de las guerrillas colombianas en Ecuador en 2008, en los círculos políticos colombianos circulan versiones de que los dos dirigentes se han distanciado en las últimas semanas.

Uribe, quien aún goza de altos índices de popularidad en Colombia, consideró hasta último momento la posibilidad de postularse para un tercer periodo presidencial, y Santos no fue su primera elección para la candidatura de su partido cuando los tribunales dispusieron que un tercer periodo presidencial sería inconstitucional.

Despues de que Santos ganó las elecciones con un 69 por ciento de los votos, un porcentaje sin precedentes en el país, el presidente electo se sintió suficientemente fuerte como para anunciar la designación de ministros de Relaciones Exteriores y de Agricultura que no fueron del agrado de Uribe, según dicen políticos colombianos cercanos a los círculos del poder.

De acuerdo con la segunda teoría, el gobierno saliente llevó el caso a la OEA para hacerle el trabajo sucio a Santos, y evitarle tomar medidas conflictivas desde el principio de su gobierno.

Pero la mayoría de los diplomáticos extranjeros coinciden en que Santos encontrará la manera de desactivar la crisis una vez que asuma, aun cuando Venezuela siga negándose a permitir una investigación internacional de los campamentos guerrilleros colombianos.

Ambos países son mutuamente dependientes en el ámbito económico: Venezuela sufre de escasez de alimentos debido a sus desastrosas políticas económicas, y Colombia necesita mantener sus importantes exportaciones de alimentos a Venezuela.

``Para ambas partes hay motivos suficientes para resolver el conflicto'', dice un funcionario de alto rango del Departamento de Estado de Estados Unidos. ``Entre los dos países hay una relación económica simbiótica''.

Mi opinión: esta última crisis diplomática pasará pronto, para volver a resurgir más tarde.

En 2008, Chávez amenazó con declararle la guerra a Colombia tras el ataque colombiano a los campamentos guerrilleros en Ecuador, y en 2009 Venezuela ``congeló'' las relaciones diplomáticas y comerciales con Colombia después de que Uribe autorizó a tropas estadounidenses el acceso a siete bases militares colombianas. Desde entonces, el comercio bilateral ha disminuído más del 70 por ciento.

Una vez que Santos asuma la presidencia, lo más probable es que veamos una tregua, y quizás una reanudación gradual del comercio bilateral. Pero la luna de miel entre ambos mandatarios difícilmente será duradera.

Santos no se quedará con los brazos cruzados mientras Chávez tolere campamentos guerrilleros colombianos en su territorio, y Chávez necesitará seguir presentándose como víctima de un supuesto complot estadounidense-colombiano para justificar sus medidas cada vez más totalitarias en el plano interno. Es una película que ya hemos visto varias veces, y nada indica que alguien cambiará el libreto.

(*) Andrés Oppenheimer es columnista de The Miami Herald y de El Nuevo Herald. Fue miembro del equipo ganador del Premio Pulitzer, ganador del Premio Ortega y Gasset , ganador del Premio Rey de España, y ganador del Emmy. Es autor de varios libros. Artículo publicado en el Nuevo Herald.

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28/07/2010

LA SUPERVIVENCIA DE LA IMPUNIDAD

Por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse (*)

       El cadáver de un enemigo …

siempre huele bien…

          Y mucho mejor aún…

  si ese cadáver enemigo…

es el de  un conciudadano

VITELIO,   Emperador de Roma,..  67 d.c.

Una multitud de impunidades…  han ido quedando arraigadas en el país en los últimos 6 años, merced a las prácticas extravagantes del raro gobierno nupcial que nos rige desde el año 2003.

La primera impunidad se halla naturalmente vinculada al propio Palacio y a la insólita saga de aprovechamientos pecuniarios del matrimonio… a partir de un Estado Nacional que les resulta, a ellos, muchísimo más munificente que al resto de los argentinos.

Pero el catálogo de impunidades se integra con una cantidad escalofriante de doscientas graves tropelías … todas ellas consagradas en una especie de código “para constitucional” que contiene sus vicios totalitarios.

Debe consignarse en forma especial que, en este asunto, el gobierno opera creando  o generando escenarios singulares,  ora para delegarlos, ora para ser transitados por ellos dos… con exclusividad.

En los últimos años, sin demasiada originalidad, decidieron inventar lo que podría llamarse  “el franchising de la impunidad”.

Trátase de una especie de concesión de áreas de impunidad específicas tal como si fuesen “áreas liberadas”… en cuyas actividades centrales, el o los señores franquiciados  pueden obtener rápidos y  alucinantes resultados para la óptica del básico entendimiento humano.  Y eso, sin tener que someterse jamás a controles fiscales ni tampoco a monitoreos por parte de organismo de control alguno.

Como todas las demás, la  impunidad de los encuestadores,  ya se halla  incorporada al torrente sanguíneo de la ciudadanía nacional. 

En verdad ese gremio variopinto,  se mira en el espejo fácil de los patrones nacionales de la estadística (el INDEC).

Su maravilloso ejemplo es casi como un curso de clases magistrales para la distorsión violenta de la realidad…a partir de la  ya famosa técnica de la ortopedia numerológica.  

En base a lo dicho… lo que sigue… es nada más que una hipótesis: 

Planteo aquí una hipótesis  temible… de supervivencia de la impunidad...

Casi un psicodrama… que se podrá reprochar  enérgicamente a quien esto escribe… por ser el peor de los pronósticos agoreros de toda su vida.

Pese a eso… y por ser planteada sólo como una hipótesis… aquí  está:

Tenemos que suponer, por lo que los encuestadores están diseñando,  que el triunfo del  domingo 23 de octubre de 2011,  será pronosticado una y mil veces para que gane otra vez… en forma inexorable  “la impunidad”.

En este caso particular, se pueden animar un poco más a pronosticarlo,  a la vista de una verdadera caterva  de opositores todos los cuales  se hallan confabulados -lisa y llanamente -  para regalar el trono.

La impunidad, entonces, se ha de preparar muy cuidadosamente…para ser paseada en un carromato colmado de flores,  y para ser escoltada por los granaderos a caballo.

Unos 40 días después, el cuadro imaginable para esa entronización de la impunidad,  tiene sólo dos variantes: a) Una auto transferencia del bastón de mando. b) Una devolución del mismo.

Ambos, en medio de un mar de lágrimas… Y un contrato histórico para la concurrencia programada de una verdadera plétora de pañuelitos blancos que se agitarán por doquier. El mundo azorado dudará:  Son suicidas?

La auditoría pertinente,  en esta transferencia de mando y  el inventario de gestión  que impone la ley,  quedarán sellados, simplemente allí,  una vez más… sólo con la complicidad íntima de un módico guiño de ojos.

La impunidad quedará consolidada,  pues,  por un simple símbolo físico:

Un bastón presidencial que ya fue, seguramente, imaginado por el platero Don Carlos Pallarols, un artesano que algún día debería repujar una corona de diamantes… para calzarle especialmente… a la impunidad.

Y quien asuma pues,  recibirá entonces… tres bandas:

1) La banda presidencial,  (cinta celeste y blanca,  hecha a medida).

2) La banda de la impunidad (cinta que, según Yabrán,  debe ser amarilla)

3) La banda de mercenarios… (no es una cinta) …  que son los tipos que vienen con el combo de esta gestión de mercaderes  y artífices del enorme  latrocinio del Estado.

Las tres  bandas, forman parte del  patrimonio litúrgico conyugal que deberá dedicarse a vejarnos, de nuevo, desde el 10 de diciembre de 2011,

Será casi como la cesión anticipada… y el comodato vitalicio de los bienes gananciales que enriquecieron a ambos…con la carcoma de la República.

La impunidad,  entronizada…habrá de  decidir nuestros destinos.

Quizás, hasta que… un viento de profilaxis social, se la lleve.

Hasta que la piara que la empujó bajo el palio de la unción, ya no encuentre nada más para comer… en los basurales de la comarca.

Hasta que la falacia del superávit, devenido del salvajismo impositivo,  ya no tenga margen para alimentar  el vicio de Moyano  y de  los otros veinte parásitos de la escoria social que viven enquistados en los intestinos de la Nación desde hace más de 30 años.

Hasta que una mañana gris, vestida con su toga solemne, se presente a las puertas de sus despachos otra señora: La realidad,  diciéndole al oído que viene a buscar su parte de razón, para llevársela,  allí mismo.

La  impunidad, dirigirá pues… nuestros destinos …

Lo hará… hasta que todas las postergaciones  hayan vencido…

Y  hasta cuando, para seguir, haya que pasar,  indefectiblemente, por la ordalía de una gran alfombra destapada donde se ocultaba cualquier cosa, desde la venganza de Tutankamón,  hasta el default institucional.

Con una infinita impotencia para muchos y con una  resignación muy difícil para otros, habrá de verse a la  impunidad, ya instalada, luciendo envuelta en cien oropeles y  en los repulgues faciales de algún colágeno iridiscente, que fue diseñado,  para ciertos seres humanos, como la máscara moral más barata que podía encontrarse.

Y otra vez:

Sus planes, sus propuestas, sus dudosas idoneidades… y  su rumbo decisional, serán cosas que deberán estar, como siempre, completamente vedadas al conocimiento de los argentinos.

La  impunidad, como es obvio,… no dio ni dará explicaciones de ninguna índole… y no habrá comunicación de los actos de gobierno hasta tanto pueda verse a su propia imagen, ya raída… y sin la corona de Pallarols, rodando con estrépito por las  escalinatas del palacio…

Sobrevivirá la impunidad…

Hasta tanto despierte…  de su estúpida modorra… la indignación colectiva.

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo del Lic. Gustavo Adolfo Bunse por gentileza de su autor.

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26/07/2010

QUE SI…QUE NO…QUE LA PARRALA

(No es una copla, es la realidad Argentina)

Por Malú Kikuchi (*)

            Que si… que no… que la Parrala. Explicación para jóvenes roqueros que desconocen las coplas españolas: 1940, Valerio y Rafael León escriben la letra de la copla “La Parrala”, historia/leyenda de las hermanas Dolores y Trinidad Parrales Moreno, exitosas y misteriosas cantaoras decimonónicas.

            La copla tiene un éxito descomunal, hasta se la canta en una película argentina “Me casé con una estrella”, 1951, dirigida por Luis Amadori, donde actúan Luis Sandrini y la cantaora Conchita Piquer. Resumiendo, con la Parrala nunca se sabe si si, o si no. Con este gobierno, tampoco.

            Lástima que no seamos una copla que se canta y se olvida. Lástima que no seamos una nación seria donde los hechos se correspondan con el discurso oficial. ¿Creemos lo que nos pasa o lo que nos dicen que nos pasa?

            Hechos. Hace frío. Mucho frío. El gas de red no tiene la presión habitual, las estufas calientan menos, las cocinas funcionan con dificultad. Las garrafas sociales a $16 (desde noviembre 2008), no se encuentran. Si se las paga entre $25 y hasta $50, hay.

Hecho. El gas de garrafa en general es usado por las personas de menos recursos. Discurso oficial. Los K dicen ser progres preocupados por los pobres. ¡Cuánta P! ¿Será P de pueblo, de Perón, de pavos, de paranoicos, de…?  Que si…que no…Depende.

            Discurso oficial. No hay crisis energética. Pero se le corta el gas a las industrias, hasta a las que pagan más por contrato, para que no se lo corten. El gobierno insiste en que hay garrafas a $16. ¿Dónde? La gente no las encuentra. Ha de ser que no saben buscar o que les encanta congelarse. ¿A quien creer, a la realidad o al discurso? Que si… que no… Depende.

            Hechos. Argentina es hoy reconocida por su encendida, decidida, implacable e imparable defensa de los DDHH. En todas partes y en cualquier lugar. Los delitos en contra de los DDHH no deben ser perdonados, ni olvidados. Juicio y castigo a los culpables, reales o inventados.

            Discurso oficial. ¡Qué silencio! El gobierno K jamás ha mencionado a los presos políticos cubanos, ni a los presos políticos venezolanos (Peña Esclusa, la jueza Afiuni), desconoce los horrores perpetrados por el régimen iraní, y los monstruosos delitos de lesa humanidad cometidos por China. Que si… que no... Depende de la ideología y de los intereses. Depende.

            Hechos. En 2005 el gobierno K a través de una buena ley dio libertad para elegir entre la jubilación de reparto y las AFJP. La ciudadanía tenía 180 días para decidir. Luego le sumaron otros 180 días. De pronto, en 2009, se apropiaron de los dineros de los aportantes a las AFJP.

Discurso oficial. Las AFJP cobraban comisiones demasiado altas, iban a estafar a los aportantes. ¡Pero los aportantes optaron libremente por las AFJP! No importa, todo va al reparto, justamente, para repartir.

Hechos. El arco opositor pretende votar una ley por la que se les pague a los jubilados el 82% móvil que les corresponde, partiendo de una resolución de la Corte, el caso Badaro. Y la jubilación hoy es de REPARTO, y reparto quiere decir repartir, en este caso entre los jubilados.

Discurso oficial. En ANSES hay $142.000 millones... que son para repartir entre préstamos a General Motors Argentina, salvar empresas en quiebra como la papelera Massuh, financiar el 0km, o heladeras, cocinas, pela papas y otros electrodomésticos. Lo que sea, pero no hay para el 82% a los jubilados. Si se vota la ley, la presidente la veta. Que si… que no… ¿Hay plata o no hay? Depende, para qué y para quien.

            Hechos. Los aumentos son imparables. Los precios empujan a los salarios y los salarios siempre pierden. La inflación real es imposible de medir ya que las empresas privadas no tienen la capacidad del gobierno para hacerlo. La calculan sobre el 20%.

            Discurso oficial. En este caso, el INDEC. El dibujo del organismo oficial dice que la inflación en el primer semestre es del 8%. ¿Le creo a mi bolsillo o creo lo que me dicen? Que si… que no… Depende.

            Hechos. Basta abrir un diario, escuchar la radio o ver la televisión para que los asesinatos, las violaciones, los secuestros, las tomas de rehenes, los asaltos, los accidentes de tránsito, invadan nuestra realidad.

            Discurso oficial. “La inseguridad es una sensación exacerbada por los medios” y “los índices de inseguridad son los más bajos de América Latina”. ¿Sensación o realidad? Que si… que no…Depende.

            Pregunta impertinente. La marca Huggies de pañales tiene como figura protagónica en la publicidad televisiva a Florencia Peña, que defiende el aborto. Los pañales son usados por bebés nacidos. ¿La empresa es conciente de la incoherencia entre el mensaje y la que lo personifica? ¿Qué si o que no? ¿Bebés con pañales o abortos? 

            Pregunta impertinente. ¿Será verdad que Hebe Pastor, convencida por Shoklender y a través de Nilda Garré, está en tratativas con el batallón de ingenieros del ejército para construir viviendas móviles, y poder llevarlas rápido a zonas de difícil acceso? La idea es buena, ¡pero que difícil es imaginar a los posibles socios trabajando juntos! ¿Ejército y mamá Hebe? Que si…que no. Depende.

            Reconozca que además de ser muy emocionante no saber si creer la realidad que vivimos o el discurso oficial al respecto, es muy estresante no saber si estamos locos, por creer que vivimos lo que nos dicen que no vivimos, o locos por permitirnos escuchar las mentiras que escuchamos.

De todos modos, sólo de nosotros depende cambiar el “que si… que no…”   que hizo famosa a la Parrala. Hay que cambiarlo por un rotundo SÍ, a la república y un rotundo NO, a la mentira. Para las primarias faltan 11 meses, para las presidenciales 13.  Cuando vaya a votar, tenga memoria.      

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo de Malu Kikuchi, por gentileza de su autora.

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26/07/2010

PARADIGMA. A Santiago Urbani, in memoriam

Por Julio Doello (*)

El paradigma de los setenta gobierna la actualidad, se mete en los intersticios de nuestras vidas de tal modo que hace que todo acto cotidiano sea medido con la vara de ese período en el cual se asesinaba gente e ideas. Ningún argentino de bien está dispuesto a permitir que ese horror se repita. Pero el terror nos ha sumido en la encerrona de optar por la ausencia de toda autoridad, antes que soportar un Estado que asesine. Sin términos medios. Cada ciudadano adulto incorporó este dato en su subconciencia.

Es tan fuerte el recuerdo del Proceso Militar que, hoy por hoy, toda manifestación de autoridad goza de la sospecha de autoritarismo. Todos sabemos que sin disciplina social ninguna sociedad de la tierra tiene posibilidad de progreso sustentable, pero los setenta han quedado inscriptos a fuego en nuestros corazones y hemos metido el pie en la trampa. Toda orden nos resulta repulsiva y antidemocrática y toda sanción es inhumana. Es que nos han convencido de que la democracia es un sistema de vida cuando por naturaleza y origen no es más que una de las posibles formas de gobierno que ha pergeñado el intelecto. Absolutamente mejor que cualquier dictadura pero impura cuando incurrimos en el democratismo. No nos olvidemos que la democracia mató a Sócrates, quien fue condenado a muerte porque 281 ciudadanos ateniences contra 275 votaron a favor de su exterminio por defender ideas de justicia. Pilatos recurrió al voto por aclamación y, si bien no existen estadísticas, la mayoría condenó a muerte a uno de los hombres más excelsos de la historia, Jesús de Nazaret, y liberó a Barrabás, un canalla condenado por homicidio y felonía. Si pudiéramos transportar a través del tiempo a un grupo de psicólogos progresistas de hoy para que evaluaran a Barrabás terminarían convenciéndonos de que no era más que una víctima social producto de la invasión romana, que creció en la intemperie cósmica y desde niño sufrió hambre y abandono lo cual lo transformó en un antisocial y, seguramente, trazarían planes para su reinserción social. Por supuesto que mientras nuestros psico-progres estarían construyendo sus adulterinas conclusiones, Jesús de Nazaret estaría perdiendo su vida en la cruz. Como perdieron la vida por ejemplo, y entre muchas víctimas tan honorables como ellos, que apenas sí ocuparon por un día la tapa de los diarios, Agustín “Coco” Sartori o Santiago Urbani que, si bien no gozaban de la popularidad de Cristo, luchaban cada día por honrar con sus acciones las virtudes que éste propagó a pura carne y sangre hace más de dos mil años.

Mi versión de la verdad es que las relaciones humanas no resultan posibles sin estructuras de mando y obediencia. Lo que ocurre es que para poder dar órdenes resulta imprescindible el sacrificio de las tendencias anómalas de uno mismo, en pos de la ejemplaridad, virtud exótica entre políticos, jueces y policías. Quien ordena no puede hacer culto del “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”. Sólo quien hace de su conducta un ejemplo puede pretender que quienes lo rodean le concedan la autoridad de dar órdenes y que éstas sean respetadas. Si una madre divorciada pretende que su hija no sea promiscua no puede presentarle un novio por semana ni intercambiar con ella la ropa interior que va a utilizar en una noche intensa. Si un padre herido por la desocupación que asola al país permanece tirado en la cama deprimido sorbiendo de su tetrabrik, en lugar de encarar la desgracia con los dientes apretados, no se puede esperar que su hijo desarrolle vocación por el esfuerzo en lugar de delinquir. No importa cuánta injusticia haya que enfrentar, la cuestión es no dejarse robar el alma ni corromperse. Y la corrupción es un disvalor que afecta tanto a quien manda como a quien obedece. Hay que levantarse contra las desigualdades y celebrar a quienes luchan sinceramente por desarticularlas por vocación de lucha e identidad ideológica, en lugar de subirse al camión para no perder el subsidio que garantiza el puntero o a cambio de algún “porro” o alguna “tiza” que patentizan nuestra definitiva renuncia a toda resistencia.

Toda esta perorata viene a cuento porque sé que Julia Rapazzini, la mamá de Santiago Urbani, un chico que cometió el error de nacer de padres que por puro esfuerzo no necesitaron del subsidio del Estado para desarrollar sus vidas y fue cruelmente asesinado a escopetazos por dos delincuentes menores-adultos, está desolada. Sé que su alma combustiona a solas, sin que le alcancen las palabras de nadie, ni siquiera de sus amigos de Tigre, ni las promesas de apelación de sus abogados, para darle consuelo, hundida en la desesperación de no entender por qué nuestra sociedad carga sobre ella la doble cruz de la desgracia y la impunidad. El Tribunal de Responsabilidad Juvenil Nº 3 de San Isidro ha acatado la letra fría de la ley 22.278 y los delincuentes menores-adultos que apoyaron una escopeta sobre la cabeza de Santiago Urbani de diecinueve años y dispararon gozan de la posibilidad de una evaluación psicológica a lo Barrabás que los libere de una justa condena, por haber sido reclutados por un adulto prófugo y, de última, por su condición de marginales producto del inhumano sistema neoliberal impuesto en los noventa. El problema es que Santiago Urbani no nació por obra y gracia del Espíritu Santo ni goza de la posibilidad de la resurrección y permanecerá frío en su tumba sin que le resulten idóneos los conjuros mágicos de su madre, quien reza con la ilusión de reinsertarlo en la vida Una vez más la turba, a través de los jueces y de la ley, tal cual sucedió con Cristo, eligió a Barrabás.

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo de Julio Doello, por gentileza de su autora.

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24/07/2010

¡OTRA VEZ SOPA!

Por el Dr. Guillermo Enrique Avogadro (*)

“Me falta una verdad,

me sobran cien excusas”

Joaquín Sabina

 

         Este peculiar gobierno, que tanto se nos parece y que soportamos desde hace ya demasiados años, ha vuelto, en estos días, a su inveterada costumbre de desplegar enormes cortinas de humo para impedir que la población vea qué sucede, realmente, en la cúspide del poder y en los pestilentes espacios en que ésta se mueve.  

         La obviedad de la operación contra Macri –dispongo del texto completo de la sentencia de Cámara que ratificó su procesamiento, y lo pongo a disposición de quien lo solicite- no hace más que recordar como Kirchner armó otrora la embestida contra Enrique Olivera, uno de los políticos más prístinos y señoriales que han pisado el ruedo local. Pese a lo grosero de su armado, la denuncia de la existencia de cuentas en el exterior, luego probadamente falsa, lo ejectó de la contienda electoral.  

         Fracasó luego el kirchnerismo, apoyándose en el entonces Juez Faggionatto Márquez (a quien su desempeño en esta causa le costó la indigna carrera judicial que había recorrido hasta entonces), en otra burda operación contra Francisco de Narváez, intentando involucrarlo en la olvidada “causa de la efedrina”.  

         Al voluble Luis Juez le costó dos meses de vida desentrañar la similar madeja construida a su alrededor para desgastarlo, también sobre la base de inexistentes cuentas externas.  

         Los argentinos estuvimos un largo tiempo discutiendo un tema como el del matrimonio gay, que no figuraba en la agenda de ninguno de nosotros, salvo aquéllos poquísimos a los que su situación personal impulsaba a tomar esa bandera, mientras Gobierno y opositores dejaban de tratar temas prioritarios y urgentes, como la inseguridad, la corrupción y la inflación.  

         Terminado ese tema, comenzó el enorme circo del affaire Macri, indexado por la actitud canallesca de su padre -¡qué bien estuvo Federico Pinedo cuando, remedando al oficialismo en época electoral, acuñó su frase: “Mauricio es Macri, y Franco es Kirchner”!- que continúa ocupando primeras planas y pantallas.  

         Y ayer, como frutilla del postre, por cierto absolutamente previsible, ya que será la próxima “epopeya” del pingüino, el tucumano Manzur, proveniente de las huestes de Alperovich, cometió el sonado error -¿o mala intención para medir la reacción?- de despenalizar, por resolución ministerial, muchas hipótesis de aborto.  

         Mientras tanto, por detrás de esas humaredas –¡cómo recuerdan a la quema de pastizales en la crisis del campo!- mediáticas, doña Cristinita y don Franco hacen pasar, bajo nuestras narices, el fabuloso negociado de los trenes comprados a China, sin precios conocidos y sin licitación, por la bonita suma de diez mil millones de dólares, una cifra parecida a la que, según el Gobierno, haría falta para dar una mínima justicia a los jubilados.  

         Rápidamente recordé el episodio, ocurrido años atrás, cuando el hoy expulsado del paraíso Ricardito Jaime fue a Portugual y a España de visita. Recorriendo los depósitos ferroviarios, encontró locomotoras y vagones de pasajeros que, por su antigüedad y por los materiales contaminantes empleados en su construcción, estaban a la espera de que algún país, a cambio de una importante indemnización comunitaria, aceptara cargar con esa chatarra.  

         Pero don Jaimito, muy suelto de cuerpo, se encargó de comprar ese material, importándolo al país. De más está decir, dadas las recientes revelaciones acerca del personaje, que nunca funcionaron, salvo contadas excepciones que, además, hubo que reacondicionar y adaptar previamente.  

         El matrimonio gay, el affaire Macri y, ahora, la momentáneamente frustrada legalización del aborto, siguen ocupando los titulares escritos y televisados y, además de ese episodio ferroviario, continúan tapando la realidad.  

         Esa realidad que, por ejemplo y para confirmar las peores profecías apocalípticas, se está llenando de violencia política. Las hordas kirchneristas, que se habían ensañado con Das Neves, con Solá y con Duhalde, perfeccionaron su accionar el fin de semana pasado, al establecer verdaderas vallas humanas de energúmenos para evitar que Chiche recorriera los barrios carenciados de Derqui y Pilar.  

         Tampoco ha tenido condigna difusión la denuncia formulada por ocho ex secretarios de Energía, que han desnudado los procederes mafiosos de Kirchner y su banda, que no trepidaron en importar fueloil, innecesario y carísimo y, además, altamente contaminante; el aire de Buenos Aires se llena todos los días de azufre por obra y gracia de la utilización de ese malsano combustible en las centrales Costanera y Puerto, pero nadie reacciona.  

Para armar el escenario en el cual desarrollar los negociados con Venezuela, la primera espada de Kirchner –me refiero a De Vido- inventó la importación del fueloil, disfrazado de chavista.  

El insumo sólo tiene de caribeño el domicilio de la compañía que lo intermedió, perteneciente a Marc Rich, un famoso delincuente indultado por Clinton.  

Ese fueloil, como dije, era innecesario, puesto que Argentina exportó más de lo que importó; era carísimo, no sólo en términos absolutos sino, básicamente, en la relación precio-calidad. Y para permitir su importación, se obligó a Daniel Cameron, actual Secretario del área, a reducir sensiblemente las exigencias medio-ambientales vigentes.  

Pero, claro, resultaba indispensable hacerlo para crear el fideicomiso, ése que permitió las maniobras en el mercado negro bolivariano denunciadas por el corajudo Sadous y el cobro de las coimas de Uberti y de Olazagasti, de De Vido y, en definitiva, del propio Kirchner. Allí está la verdadera razón de las muchas valijas voladoras y de los muchos vuelos privados a Caracas.  

Detrás de las cortinas de humo, pasaron sin pena ni gloria el enriquecimiento ilícito de la parejita imperial, el financiamiento de la campaña por la mafia de los medicamentos, las valijas oficiales con cocaína en Barajas, las coimas de Skanska, la bolsa de Felisa Micheli, los desaparecidos fondos de Santa Cruz, la curiosísima “argentinización” de YPF, los negociados del juego, la expansión del “mercado” del paco y miles de otras lindezas que nos habrán legado los Kirchner con su “modelo”.  

Con el éxito mediático de don Néstor que, desde Olivos, continúa manejando e imponiendo la agenda, una sociedad totalmente apática y desmotivada a fuerza de televisores y autos en cincuenta cuotas, aparece como inerme e inane, incapaz de reacción alguna.  

         Todos los días presencia el circo montado para juzgar a los militares, olvidando que nuestros peculiares campeones de los derechos humanos guardan pavoroso silencio ante las atrocidades de Fidel y de Huguito. ¿Alguien recuerda alguna manifestación de los Kirchner en defensa de la libertad de los disidentes cubanos o de los opositores venezolanos?  

         La ciudadanía tiene que convivir, cotidianamente, con atroces episodios de inseguridad, que llena de muerte y de sangre el ánimo de los argentinos, mientras don Anibalito sigue hablando de “sensaciones”. Y con aumentos de precios en los productos de primera necesidad, que licúan sueldos y jubilaciones y subsidios “universales” a un ritmo de 30% anual, mientras don Amadito sigue hablando de “reacomodamiento”. Y con escasez de garrafas “sociales”, con las cuales los más pobres pagan el gas muchas veces más caro que los ricos. Y con escándalos de corrupción que superan cuanto ha visto la historia argentina.  

         Sin embargo, como un David Copperfield nativo, don Néstor sigue desplegando sus trucos, y los argentinos de toda laya consumiéndolos, en lugar de discutir los temas verdaderamente importantes para la República. Esperemos, contra toda esperanza, que los senadores acepten convertir en ley la reforma al Consejo de la Magistratura, ya que ese debiera ser el principio del fin de este criminal reinado.

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo del Dr. Guillermo Enrique Avogadro por gentileza de su autor.

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24/07/2010

DEFICIT DE CIUDADANIA

Por el Dr. Jorge R. Enríquez (*)

En un artículo publicado la semana pasada en “La Nación”, Natalio Botana hace referencia a una reciente encuesta de Latinbarómetro sobre una muestra de más de 20.000 casos distribuidos 18 países latinoamericanos, con relación a la imagen que las personas poseen acerca de cada una y de su familia, de su país y del mundo.

Los resultados son muy elocuentes y confirman la percepción que tantas veces hemos manifestado sobre la baja calidad de nuestra cultura cívica. En la Argentina los individuos y la familia representan una opinión positiva del 82%, el país un 19% y el mundo un 21%. En Brasil los individuos  y la familia son valorados positivamente en un 91%, el país en un 75% y el mundo en un 61%. Estas cifras dan cuenta de que el estereotipo de la alegría brasileña tiene sustento fáctico. En el Uruguay los guarismos dan 84%, 59% y 35%.

En ninguna de las naciones analizadas la percepción del país y del mundo ocupa un escalón tan bajo como en la Argentina. Y, entonces Botana se pregunta si tendría razón Jorge Luis Borges cuando en un ensayo publicado en 1946, bajo el título “Nuestro pobre individualismo”, señalaba que los argentinos somos individuos y no ciudadanos, a partir de lo cual aforismos como el de Hegel “El Estado es la realidad de la idea moral” parecen bromas siniestras.

El hecho de que valoremos positivamente a nuestro núcleo familiar y negativamente al país y al mundo habla a las claras de un déficit de confianza social. Sólo confiamos en aquello que nos resulta más inmediato y concreto.

No consideramos al país como una extensión de nuestra familia. No lo sentimos como nuestra casa. De ahí que no nos sentimos obligados a cumplir la ley, en cuya elaboración no hemos participado, porque tampoco percibimos que los legisladores nos representen.

No hay, pues, república, en el sentido etimológico del término, o sea,  “cosa pública”.

Las causas de este fenómeno se hunden en nuestra historia. Si Borges detectó el problema en los años cuarenta, significa que no es nada nuevo.  Un mal entendido individualismo, opuesto al individualismo fecundo que fue la base de la prosperidad en los Estados Unidos, como lo interpretó Alexis de Tocqueville en esa obra de notable lucidez que es “La democracia en América”, es el serio obstáculo que debemos intentar remover para que el camino del desarrollo material y espiritual de nuestra sociedad pueda transitarse con sereno optimismo.

Ese individualismo positivo fortalece el poder de las personas, que no son oprimidas por el despotismo estatal, pero potencia al mismo tiempo los lazos sociales a partir de la confianza en el otro.

Sólo sobre ese suelo social es posible levantar el edificio de la república y el estado de derecho, que se fundan en la primacía de la ley.

No hay recetas mágicas para alcanzar ese fortalecimiento colectivo y es utópico creer que pueda lograrse en poco tiempo. Pero hay que avanzar firmemente en esa dirección, con conductas ejemplares de los dirigentes. La corrupción y la prepotencia del poder son perversas sobre todo porque erosionan la confianza recíproca sin la cual los países pueden tener aislados períodos de crecimiento económico, pero no encuentran nunca el rumbo que les garantice una mejor calidad de vida, oportunidades para todos y sociedades más abiertas e igualitarias.

CURIOSAS ABSTENCIONES EN EL SENADO

El miércoles pasado el Congreso de la Nación sancionó la ley del matrimonio homosexual.

No voy ahora referirme al fondo de la cuestión, sobre el cual expresé reiteradamente mi posición, sino a la forma en que fue votada la ley respectiva en el Senado, porque es sumamente reveladora de los mecanismos reales de ejercicio del poder en la Argentina, por fuera de las declamaciones políticas.

Había entre los senadores quienes estaban a favor del proyecto y quienes estaban en contra. Esto es lo natural respecto de cualquier debate legislativo. Más lo era en este, porque por  tratarse de cuestiones vinculadas a muy íntimas creencias los senadores habrían de votar de conformidad a sus conciencias y no por disciplina partidaria.

Así sucedió, por ejemplo, en la Unión Cívica Radical. La mayoría de los senadores radicales no apoyó  el proyecto sancionado en Diputados, pero sí lo hicieron algunos, como Ernesto Sanz, presidente del partido, y Gerardo Morales, presidente del bloque de senadores. Unos y otros habían manifestado cuál era su criterio y votaron en consecuencia.

Pero en otros casos hubo votaciones o abstenciones que permitieron una sanción que de otro modo no se habría producido y que se contradicen con declaraciones previas de quienes incurrieron en esos actos.

El ejemplo más notorio es el de Carlos Menem. Su posición en este y otros temas –como el del aborto- fue siempre contraria a admitir leyes que aprueben estas cuestiones. Sin embargo, no se hizo presente en la sesión en que se trataba el proyecto de matrimonio homosexual. Así, se mantuvo en la línea, que adoptó en los últimos meses, de apoyar –mediante sus ausencias o sus abstenciones- las líneas que emanan de la Quinta de Olivos.

El ciudadano común se sentirá azorado ante esa actitud. ¿Pero no era Menem el enemigo acérrimo de Kirchner? ¿No había sido vilipendiado por éste de todas las formas posibles, inclusive a través de gestos indecorosos cuando asistió a la asunción de la actual presidenta como senador? ¿No se presentaba Kirchner –ocultando su pasado menemista- como la contracara del riojano?

¿Qué pasó en el medio, como para que Menem abandonara de un día para el otro su discurso opositor, dejara en la estacada a sus compañeros del llamado “Peronismo Federal” y se plegara en los hechos al kirchnerismo?  ¿Qué oscura trama se mueve por detrás? ¿La promesa de impunidad? ¿Ayuda económica? ¿Sostén político de su candidatura a la reelección como senador?

Otras ausencias del recinto a la hora de la votación son también sospechosas.  Sus protagonistas deberían explicarlas. Es el mínimo deber de un representante del pueblo.

Algún voto contrario a la posición asumida fue fundamentado en el debate. Tal el caso de la senadora riojana Teresita Quintela, quien después de manifestar que estaba en contra del proyecto dijo que votaría a favor para obrar de acuerdo a su bloque. No es cierto que debiera seguir el mandato del bloque en un tema de conciencia. En verdad, votó así por presión del gobernador de su provincia, a su vez coaccionado por Kirchner. Si no lograba torcer el voto de Quintela, se le “terminaban los víveres”. Una extorsión lisa y llana. Un operativo con la firma y el sello de Néstor Kirchner.

Este “modus operandi”, desplegado en forma ostensible y sin el menor recato, permite algunos triunfos legislativos pero a la larga es un veneno para la democracia, ya que mina la confianza pública en las instituciones, sin la cual aquella pierde solidez y queda despejado el camino para la anarquía y su fatal derivado, el autoritarismo.

¿FIN DE LA EMERGENCIA ECONÓMICA?

En enero de 2002, en medio de una aguda crisis económica que derivó en el corralito, el corralón, el default, la devaluación y la pesificación asimétrica, el Congreso Nacional sancionó la ley de emergencia económica.

Mediante dicha norma, se facultaba al Poder Ejecutivo a fijar tarifas, renegociar contratos de servicios públicos y, en general, disponer de medidas en el área económica por su cuenta. La gravedad de la emergencia justificaba esta amplia delegación de atribuciones legislativas en el Presidente, por la celeridad con que debía actuarse, que es difícil de alcanzar en cuerpos colegiados como las cámaras parlamentarias.

La emergencia pasó mucho más rápido que lo que se preveía.  Ya a mediados de 2002 comenzó la reactivación de la economía. En los años siguientes, merced a un escenario internacional que había cambiado sustancialmente, con la extraordinaria mejora de los precios de las materias primas que nuestro país exporta, el crecimiento se consolidó, no así la distribución de la riqueza, obscenamente injusta respecto de los sectores más postergados de la sociedad.

Desde entonces, el gobierno nacional viene ufanándose de que la Argentina crece a “tasas chinas”. Sin embargo, la ley de emergencia económica no sólo no se derogó, sino que fue varias veces prorrogada por períodos de un año, salvo a fines de 2009 cuando, como el kirchnerismo estaba por perder su control del Congreso, la hizo prorrogar por dos, hasta la expiración del mandato de Cristina Kirchner.

La oposición ha anunciado que presentará un proyecto para derogar esa ley. El anuncio despertó la airada reacción del presidente del bloque de diputados oficialistas, Agustín Rossi, quien declaró: “Es una barbaridad. Esta ley es una herramienta que el Gobierno utiliza para gestionar. Son unos irresponsables”.

Lo que es una barbaridad es que Rossi se exprese en esos términos, porque, o bien miente a sabiendas, y es un cínico, o cree en lo que dice, y es un ignorante.

Aquello que se justificaba excepcionalmente en razón de la emergencia, pierde sentido cuando la situación de apremio ya fue superada. Pero nuestros gobiernos –y en esto, como en todo, los Kirchner no han inventado nada, exacerbando lo peor- terminan enamorándose de las emergencias, que son las principales fuentes de concentración del poder y, por ende, de arbitrariedad estatal y de corrupción.

Así, cuando no hay emergencias naturales, se las crea. Lo que es un instrumento heroico para conjurar una crisis, pasa a ser “una herramienta que utiliza el Gobierno para gestionar”. Faltó en la frase de Rossi el adjetivo, que está implícito: porque esa declaración sólo tiene sentido si se agrega que la herramienta es “normal”, “habitual”, etc.  Adviértase que Rossi ni se toma el trabajo de intentar demostrar que sigamos viviendo en la emergencia. Para ser consecuente, debería proponer que se cerrara el Congreso.

Vivimos, sí, en una emergencia, la emergencia institucional. Resolver esa calamidad requiere, paradójicamente, terminar con las emergencias artificiales y restituir el equilibrio de los poderes.

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo por gentileza de su autor el Dr. Jorge R. Enríquez - Abogado - Periodista y ex legislador porteño.

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23/07/2010

¿FACULTADES DELEGADAS VERSUS RETENCIONES?

Por Susana Merlo (*)

Aunque el tema es árido, para muchos, la finalización en agosto del lapso por el cual el Poder Legislativo le “cedió” al Ejecutivo la potestad de, entre otras cosas, decidir en materia de gravámenes al comercio exterior, más conocido como “facultades delegadas”, representará, ni más ni menos, que el final de las retenciones, o impuestos a la exportación que reinstalara Eduardo Duhalde durante la crisis de 2002.

Semejante afirmación conlleva, mínimamente, un exceso de optimismo y mucho de voluntarismo, en primer lugar, porque no está claro aún que los legisladores de ambas Cámaras (diputados y senadores) vayan a aprobar, finalmente, la recuperación de la potestad legislativa de determinar en este tipo de asuntos fiscales lo que, a su vez, significa que deberían asumir la máxima responsabilidad en esta materia.

A esta altura, además, resulta obvio que la Administración Kirchner va a accionar con todas sus fuerzas para lograr una nueva prórroga, ya que perder esta potestad le significaría, por sobre cualquier otra cosa, tener que “negociar” a partir de aquí con legisladores y provincias, algo que no está acostumbrada a hacer.

Casi no es imaginable suponer que Néstor Carlos Kirchner o Cristina Fernández vayan a aceptar sin resistencia que el Congreso les saque la potestad directa sobre más de U$S 7.000 millones anuales de retenciones a los productos del campo, o sobre varios cientos de miles más de otras exportaciones también gravadas, sin mencionar los impuestos a las importaciones, entre otras herramientas que, hasta hoy, están bajo su dominio y determinación directa.

Pero además, ¿quién le aseguró a los optimistas que la no renovación de las facultades delegadas al Poder Ejecutivo significa que los legisladores van a terminar inmediatamente con estos gravámenes que afectan  a la producción y a las inversiones?. ¿No puede suceder, más vale, que una vez recuperado este poder, en lugar de eliminar impuestos, se erijan en “señores” de los mismos, o vayan a imponer arbitrariamente sus tasas, determinando una presión impositiva más intolerable aún que la actual?.

Una encuesta informal sobre este tema, entre los legisladores nacionales, causaría sorpresas (desagradables) a más de uno, y no sólo por las caprichosas distribuciones que podrían proponer.

Es cierto que, hoy por hoy, las declaraciones de varios de ellos, todos enrolados en la oposición, hablan de “eliminación” y “rebajas” en el caso de la soja. Sin embargo, a poco de ahondar algo en el asunto surge que el objetivo responde más a recortar parte de los ingresos que hoy discrecionalmente usa el Ejecutivo, que a una decisión tranquila y profundamente pensada en bien de la producción y del país. Dicho de otra forma, para varios, sería más una forma de recortar el poder económico de los Kirchner, que una medida de imperiosa necesidad de corrección económica.

Más aún, la “no” eliminación, por ley, de la potestad de fijar impuestos a la exportación, como si hizo Uruguay, responde a que, en el fondo, a muchos de los actuales legisladores les atrae especialmente la idea de poder manejar los precios y, mucho más, la de contar con una herramienta feroz y simple, que tampoco se puede evadir. Son muchos los que no están dispuestos a prescindir de ella, aún entre los “agrolegisladores”...

Lo mismo se podría decir de otras restricciones al comercio exterior, igual o hasta más dañinas que las propias retenciones, tal el caso de las restricciones cuantitativas (cupos, permisos, registros, ROEs, etc.) que en algunos casos, pueden llegar a ser equivalentes a una retención del 100%, al imposibilitar directamente una operación de venta al exterior.

Todavía, en la superficie, no parece ser demasiado el movimiento alrededor de estos temas (tal vez hay sectores interesados en que pase desapercibido...), y tampoco se ve que, en el caso del campo,  las organizaciones se estén preparando para un trabajo minucioso, y arduo, en la materia.

Sin embargo, sería bueno que, además de la cautela y de cierta moderación en el optimismo, haya un buen sistema de “alerta” parlamentario para tratar de evitar que la mayoría legislativa se quede a medio camino, pero más especialmente que, a último momento, desde algún sector del oficialismo se “vuelva a sacar un conejo de la galera”, y todo, finalmente, siga tal cual ahora...

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo de la Ingeniera Agrónoma Susana Merlo por gentileza de su autora y Campo 2.0.

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23/07/2010

EL ITINERARIO DE LA CLAUDICACIÓN

Por Alberto Medina Méndez (*)

Para generar cambios hay que participar en política, dice esa frase que hemos escuchado hasta el cansancio. Solo desde las organizaciones partidarias se puede influir lo suficiente como para modificar el rumbo de la realidad. También lo hemos leído por ahí.

 

Muchos insisten que para lograr las transformaciones, hay que embarrarse, meterse en el fango. La idea de “ensuciarse” aparece así como el marco ideal que genera un ámbito justificatorio habilitante de ciertas cuestiones inadmisibles que se asumen como necesarias, como derecho de piso, como parte indivisible de la verdad. Ese es el artilugio al que recurren muchos para admitirse a si mismos, determinadas liviandades.

 

Pero los que lo afirman, parecen querer sugerir que involucrarse, implica invariablemente, prestarse al juego del sistema. Recitan con ferviente pasión, esa nómina de valores con las que la sociedad se identifica plenamente, esa escala de principios que todos pretendemos en nuestros lideres. Sin embargo, cuando se incorporan a la dirigencia partidaria, abandonan esa retórica, para darle paso al endiosado pragmatismo vacío de contenidos, ese que les posibilitará la chance de hacer lo que sea, pero siempre cediendo, dejando en el camino mucho de lo antes declamado.

 

Se permiten esa mutación, porque aún no lograron comprender que la política está desprestigiada justamente por lo que sus prácticas funestas transmiten, por lo que significa renunciar a los ideales, por transigir frente a las aparentes imposiciones que plantea ese recorrido en el que la prebenda, la discrecionalidad, el clientelismo, la corrupción y los privilegios parecen demasiado habituales.

 

Algunos suponen que ese sendero hacia la deseada construcción debe hacerse sobre la base de permanentes concesiones, de la entrega de los principios y de pisotear las más férreas creencias. Habrá que decir que nada bueno puede provenir de ese proceso en el que se manipulan las convicciones propias. Nada positivo saldrá de aquel esquema en el que la moneda de cambio pasa a ser la honestidad, la franqueza y la transparencia.

 

Si en el intento de lograr mejoras para la sociedad, el precio a pagar es traspasar ciertos umbrales de la moral, para caer en la corrupción, la hipocresía y los ocultamientos de la cosa pública, habrá que decir que es un importe excesivamente elevado, que ninguna persona de bien debería abonar. Aceptar esta transacción con tanta docilidad, es solo validar un excelente argumento para formar parte de lo que tantas veces se ha criticado.

 

Estamos agotados de esta dinámica en la que los “honestos” se van desnaturalizando con el paso del tiempo, una vez que se sienten parte del sistema, con las comodidades que les propone el régimen. El recorrido incluye el entusiasmo original, ese que luego da paso a la frustración eterna ante la imposibilidad de concretar las expectativas.

 

Es que justamente, “el sistema” está preparado para impedir los embates de los románticos, de los idealistas y soñadores. Tiene anticuerpos que lo protegen de los honestos sin voluntad, de los tibios sin convicciones profundas y les propone que como “peaje” entreguen esas banderas, para lograr cualquier insignificante avance.

 

Si para lograr esos pretendidos cambios a los que aspira la sociedad, se tendrá que hacer la vista gorda, dejar pasar arbitrariedades, callar ilícitos, ser funcionales a la corrupción estructural y cómplices imprescindibles para que otros sigan haciendo de las suyas y convenciendo a tantos mas de que estas reglas son las correctas y que esto es lo que se puede hacer y no mas que esto, pues en ese caso, este es un camino a descartar.

 

Los perversos de siempre han desarrollado un conjunto de creencias que alimentan esta fábula y pretenden hacerla verosímil. Los incautos, los ingenuos, los cándidos que abundan entre los ciudadanos de bien, aceptarán estos preceptos, sin más, solo para jugar ese partido.

 

Los que abusan del sistema necesitan que el resto crea que esto “es así”, que no se puede cambiar, que estas son las pautas y hay que adherir a ellas. El favoritismo, la discrecionalidad, la malversación, las cajas ocultas, y la nómina inmensa de cuestiones que cualquier ciudadano medio aborrecería y criticaría con despiadada virulencia, se atenúan cuando el protagonista invitado pasa a formar parte del equipo reclutado.

 

Ellos intentarán convencer a todos que esos códigos son inmodificables, que la burocracia tiene sentido, que las leyes se hicieron para sostener el andamiaje que soporta su indemostrable financiamiento político y que las trampas forman parte imprescindible de su paisaje cotidiano. También dirán que pese a todo lo criticable, es mejor estar adentro que afuera, que los cambios se logran siendo parte del sistema y no estando fuera de él.

 

Resulta interesante ver  como consiguen someter a los soñadores. Los quebrantan e intimidan, los oprimen y amedrentan hasta ponerlos de rodillas. Logran derribar sus voluntades, quebrarles el espíritu, doblegarlos y hacerlos capitular para que crean que son insignificantes frente a la potencia de los hechos consumados. Es parte de la estrategia y vaya si logran ser convincentes.

 

Todos sus argumentos, sin excepción alguna, son extremadamente benevolentes con ellos mismos y altamente tolerantes con sus atropellos. Esa línea de aseveraciones los exime de dar explicaciones, los justifica, los mantiene como protagonistas secundarios que solo acatan reglas no escritas, que no son de su autoría intelectual.

 

Que todos entremos por esa variante es lo que pretenden. Habrá que recordar que el mundo solo cambió cuando los pioneros tomaron la iniciativa, esos que se animaron a decir “se puede”  para desafiar lo evidente, sin aceptar mansamente la interminable lista de razones que demuestran porque “no se puede”.

 

Dejemos de aceptar tan apaciblemente aquello de que solo ingresando a los partidos se modifica el presente. Es una verdad a medias y, como tal, vale la pena cuestionarla. Definitivamente el sistema NO se cambia desde adentro, al menos no, respetando sus normas. Se modifica desde afuera estableciendo la agenda. La otra alternativa, mas osada por cierto, es ingresar al sistema y ser parte de él, pero para pulverizar, sin contemplaciones, sus reglas una por una.

 

Es bueno recordar aquel refrán que dice que solo los peces muertos nadan con la corriente. A cuidarse de esas falacias perversamente instaladas. Se han constituido en la mayor trampa para cooptar a los más crédulos y hacerlos recorrer el itinerario de la claudicación.

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo de Alberto Medina Méndez por gentileza de su autor.

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