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30/01/2012

LA INVENCIÓN DE LA MENTIRA

En su esfuerzo por cantar loas al modelo y quedar bien con la presidente, los funcionarios dan datos económicos que terminan mostrando fuertes contradicciones dejando al descubierto la falta de veracidad de los beneficios del modelo

Por Roberto Cachanosky (*)

Estaba releyendo un discurso de Débora Giorgi sobre inversiones en el país. Debo confesar que mi ex compañera de la UCA parece ser más cristinista que la misma Cristina Fernández porque nos muestra un país que, según ella, es mejor que el que nos pinta CFK. Para ser justos, en rigor, cuando uno escucha a los funcionarios del gobierno, parece estar viendo una competencia para ver quién de ellos se deshace en alabanzas al modelo y a la gestión del kirchnerismo. Pero bueno, cada uno tiene sus propias ideas y visión del mundo y no hay por qué molestarse. Lo cierto es que en ese discurso Giorgi sostuvo que: “la Argentina registró la tasa de inversión más alta de los últimos 30 años en el tercer trimestre de 2011, que llegó al 26,2 por ciento del PBI". Debo confesar que me sorprendió que no dijera en los últimos 200 años como dice Cristina. Ahí se quedó corta en sus alabanzas al modelo. La próxima vez que se acuerde que tiene que decir que todo es mejor que en los últimos 200 años porque en el relato kirchnerista nadie puede superar lo hecho por el matrimonio desde 2003 a la fecha.

Pero volviendo al discurso, agregó: "Esto es producto del proceso de reindustrialización del país que permitió, desde 2008, sustituir importaciones por más de 10.000 millones de dólares". Otra pifiada, tiene que recordar que todo lo bueno en Argentina comenzó en 2003. Nunca antes ni después que Néstor Kirchner llegó al gobierno gracias a la genial jugada política de Duhalde, el que, como gran jugador de ajedrez, pensó veinte jugadas adelante y Néstor le cantó mate en 2 jugadas.

Sigo con el discurso de Giorgi. Según la Ministro, el 28% de las inversiones anunciadas en 2011, que llegaron a los U$S 35.000 millones, según la información oficial, fueron destinados al sector de gas y petróleo.

El primer dato curioso de Giorgi es que no habla de inversiones realizadas por U$S 35.000 millones, sino que habla de ANUNCIOS de inversión. Me parece que hay una gran diferencia entre ANUNCIAR una inversión e INVERTIR. Dicho en castellano básico para que hasta un k pueda entenderlo: una cosa es decir y otra es hacer. Y la Ministro, siempre atenta a los discursos de Cristina para ver cuándo tiene que festejarle con una risa algo que diga la presidente, debería poder distinguir entre ANUNCIAR una inversión y REALIZAR una inversión.

Pero vayamos al tema de la sustitución de importaciones por el cual, el modelo (que ahora necesita sintonía fina con pequeños y quirúrgicos ajuste de tarifas de algo más del 100% superando al rodrigazo del 1975) permitió sustituir importaciones por U$S 10.000 millones. Si este número, que solo Él sabe de dónde salió, es cierto ¿por qué a Moreno le agarró el ataque de cerrar herméticamente las importaciones? Si tan exitoso fue el modelo en sustituir importaciones, hoy no estaría tan necesitado de divisas comerciales cerrando la economía. La verdad es que no se entiende. Por un lado el modelo es fantástico porque generó  sustitución de importaciones y por otro lado tienen que cerrar las importaciones para defender el trabajo argentino, según dichos de los funcionarios kirchneristas. O las inversiones que permitieron sustituir inversiones por U$S 10.000 millones producen basura que nadie quiere y por eso crecen las importaciones o en el discurso oficial hay algún dato que está mal.

Es más, según Giorgi el 28% de las inversiones fueron destinadas a gas y petróleo. Si tal es la envergadura de las inversiones del sector: ¿por qué las importaciones de combustibles aumentaron el 110% en 2011 respecto a 2010? Justamente, el 28% del aumento de las importaciones del 2011 (unos U$S 17.000 millones más que en 2010) se explican por el aumento de las importaciones de combustibles gracias a la horrorosa política energética del gobierno. Pero, por un lado Giorgi, en sus alabanzas al modelo, dice que el sector tuvo grandes inversiones y a los pocos días, Cristina Fernández despotrica contra el sector diciendo que porque no invirtieron hubo que aumentar las importaciones de combustibles en un 110%. Me parece fantástico que los funcionarios kirchneristas les canten loas al modelo y a Cristina Fernández en particular. Si se sienten cómodos en el papel de grandes aduladores, al punto de hacer el ridículo, es algo que no me corresponde juzgar porque cada uno elige el grado de dignidad con que quiere vivir, pero, por lo menos, que sean un poco más prolijos cuando dan datos y dicen cosas, porque finalmente uno se termina confundiendo. Gorgi dice que el sector de gas y petróleo bate récords de inversión y Cristina Fernández se queja porque las inversiones del sector no alcanzan y hay que importar más combustibles. Obviamente que la culpa nunca es de ellos, sino que siempre hay algún desestabilizador y conspirador que quiere terminar con la felicidad del pueblo argentino que el modelo, Él y ella le dieron al pueblo.

Cuando me tope con estas groseras contradicciones y falaces anuncios, porque, como decía antes, una cosa es ANUNCIAR inversiones y otra INVERTIR, me acordé de una película que estaba viendo con mi hijo por televisión. La película se llama La Invención de la Mentira (The Invention of Lying en inglés). En la película se plantea un mundo donde nadie miente. Nadie conoce la mentira. Si uno va a un banco y pide retirar un monto de dinero mayor al que dice el sistema que dispone, la cajera le entrega el dinero porque asume que el sistema está fallando y el cliente no miente.

En ese mundo en el que nadie miente, el personaje principal descubre que mintiendo puede obtener grandes beneficios en ese mundo en que nadie miente. Justamente lo descubre cuando va al banco a retirar un monto mayor al que tenía en su cuenta y la cajera le entrega la suma porque asume que el sistema falló. El personaje sigue mintiendo y ve cómo puede beneficiarse de la mentira, pero por momentos entra en contradicciones y tiene que inventar más mentiras para sostener la primera.

La película, que es una comedia, termina con un final feliz. La diferencia con la realidad argentina es que en la versión oficial The invention of lying es tan grande que cada vez tienen que inventar un lying mayor para poder justificar la lying anterior.

Debo reconocer que, por ahora, la invención de la mentira del modelo le está dando muy buenos resultados de apoyo de la gente. Eso sí, cada vez tendrán que agrandar la siguiente mentira para poder sostener el discurso de una realidad que no es tal, con lo cual, en algún momento la gente descubrirá The Invention of Lying del modelo. Lo que falta por ver es si tanto invento de mentira tiene un final feliz como el de la película, porque una cosa es la ficción de la película y otra la ficción que nos presenta el gobierno.

Como decía Lincoln: “Se puede mentir a pocos, mucho tiempo. Se puede mentir a muchos, poco tiempo. Pero no se puede mentir a todos, todo el tiempo”. 

(*) Artículo editado en "Economía Para Todos" por Roberto Cachanosky Licenciado en Economía - Universidad Católica Argentina (1980). Consultor económico. Autor del libro "Economía para todos" y "El Síndrome Argentino". Columnista de temas económicos en el diario La Nación. Con anterioridad, ejerció la misma tarea para los diarios La Prensa (1985-1992), El Cronista (1992-2001) y La Nueva Provincia de Bahía Blanca (1992-1998). Conductor del programa de TV por cable "El Informe Económico". Profesor titular de Economía Aplicada en el Master de Economía y Administración de ESEADE, profesor titular de Teoría Macroeconómica en el Master de Economía y Administración de CEYCE. Presidente del Centro de Estudios Económicos e Institucionales. Asesor económico de la Cámara Argentina de Comercio (1983-2002) y de la Cámara Argentina de Importadores (1992-1993). 

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25/01/2012

JUAN VUCETICH

87º Aniversario del fallecimiento del creador del Sistema Dactiloscópico Argentino

Por Juan de Dios González (*)  

Nació en Lésina, ciudad de la antigua Dalmacia, el 20 de julio de 1858.  Fueron sus padres Victor Vucetich y Vicenta Koracevich.  Llegó al país en 1882, y se desempeñó como empleado en Obras Sanitarias de la Nación hasta 1888, fecha en que ingresó en la Policía de la Provincia de Buenos Aires, como meritorio.  En 1890 fue designado jefe de la Oficina de Estadística, de ese organismo policial a cargo del capitán de navío Guillermo J. Nuñez.

Había conocido, y de ahí parte su investigación, un trabajo de H. de Varigny publicado en Francia sobre las investigaciones de Francis Galton, a propósito de los relieves digitales.  Este último destacaba el valor de aquellos para la identidad individual.  Comparó tales estudios con el sistema de antropometría de Alphonse Bertillon, que por entonces constituía el recurso en uso para la identificación de los delincuentes.

Vucetich estaba bien interiorizado de este sistema, y dio gran difusión a láminas que él mismo preparó y otras indicaciones que en esa época podían observarse en todas las comisarías de policía, a la vista del público; pero comprobó que era muy deficiente e inseguro y se pronunció por las impresiones digitales.

Después de pacientes estudios sobre los trabajos de Galton, y los 40 tipos de relieves digitales que éste había definido, Vucetich llegó a aumentarlos a 101, y creó un sistema que él denominó “Icnofalangometría”, poniéndolo en aplicación el 1º de setiembre de 1891.  Esa fecha se recuerda anualmente como la de implantación del sistema de identificación dactiloscópica que, con su perfeccionamiento posterior, realizado por su creador, lleva su nombre.  Por primera vez se tomaron aquel día las impresiones digitales de los diez dedos a 23 procesados por distintos delitos, según consta en el archivo que el propio Vucetich inició.

El sistema quedó así implantado, estimada la perennidad e inmutabilidad de los relieves digitales, cuyos caracteres individuales acompañan a la persona en todo el curso de su vida, y que se manifiestan a través de infinitas variedades específicas.  No pocas dificultades, propias de toda investigación creadora, debió vencer Vucetich para imponer su sistema, primero en su propia elaboración, y también por los derivados de toda innovación en otros medios que, por entonces sólo se referían a la lucha contra la delincuencia.  Además debían obtenerse comprobaciones prácticas.

Fue un paso decisivo el caso ocurrido con motivo de la muerte violenta de dos niños de corta edad en Necochea en 1892.  La madre de las víctimas denunció como autor del hecho a un vecino, pero el hallazgo de impresiones digitales en una puerta de la habitación permitió establecer, por la aplicación primera del procedimiento dirigido por Vucetich, que, lejos de pertenecer al acusado, los rastros eran de la propia madre, con lo cual se comprobó en forma fehaciente que era ella la autora del crimen.  Esto trascendió como demostración de la validez científica del sistema dactiloscópico, con lo cual el método fue incorporado a la labor investigadora de la Policía y se instalaron las primeras oficinas de identificación en las cárceles y en las comisarías.

Entretanto su creador continuaba sus investigaciones, y poco tiempo después, lograba reducir los 101 tipos digitales de sus primeros ensayos a cuatro fundamentales, que clasificó así: arco, presilla inferior, presilla exterior y verticilo.  Ese conjunto sistematizado, es lo que denominó Sistema Dactiloscópico Argentino.

La ficha creada según su sistema fue la que luego se adoptó universalmente, y es la que rige en la actualidad en todo el mundo, junto con los elementos de aplicación ideados por Vucetich que se mantienen sin variantes.

El creador no quedó satisfecho, sin embargo, y siempre con abnegación y sacrificio, cubriendo de su magro peculio gastos que los poderes públicos no podían afrontar en la medida que la importancia del asunto requería, perfeccionó aún el sistema, consiguiendo corregir insuficiencias tales como la difícil visibilidad de ciertos tipos digitales, y creó una clave de subclasificaciones que recogió el doctor Luis Reyna Almandos en su trabajo “Clave de subtipos de Vucetich para subclasificaciones”, basado en los cuatro tipos fundamentales.

En 1893, escribió ya un tratado sobre el procedimiento de filiación en Buenos Aires, y luego el gobernador Julio Costa anunciaba en su mensaje a la Legislatura la incorporación del sistema Vucetich al gabinete antropométrico de la policía local.  En esa época se escribe con César Lombroso y con Rafael Garófalo, y en los días de la gobernación del Dr. Guillermo A. Udaondo, restablecida la oficina de identificación que fuera suprimida, se le confía la dirección de la misma.

Poco después se declaraba texto oficial de la Policía de la provincia su libro aludido, mientras su sistema adquiría mayor difusión.  El descubrimiento de algunos crímenes por su procedimiento, afirmaron cada día su seguridad, por lo que publicó otro libro titulado “Registro de Existencia”.  Poco después se expedían las primeras cédulas de identidad, y en 1901, asistió Vucetich al II Congreso Científico Latinoamericano, de Montevideo.  Dio entonces su primera conferencia pública acerca del sistema de su creación.  En Río de Janeiro comenzó desde entonces la adopción del sistema dactiloscópico argentino, y ya su incorporación a la vida de otras naciones fue sólo cuestión de tiempo. 

En 1904, apareció la obra capital de Vucetich, “Dactiloscopia comparada”, que recibió premios y menciones.  La Policía de Roma implantó su sistema, y creció la confianza en la bondad de su invento.  La Academia de Ciencias de París sancionó el sistema, se difundió en toda América y se extendió al resto del mundo.

Se estableció el canje universal de fichas de identificación, por medio de convenios, y en 1906, el Código de Procedimientos Penales de la provincia de Buenos Aires sancionó el principio dactiloscópico de la identidad humana.

El gobierno bonaerense lo designó perito identificador, y su discípulo y amigo, el Dr. Reyna Almandos publicó otro trabajo de mérito sobre “La dactiloscopia argentina”.

Brasil había ya impuesto el sistema en la marina, y entre nosotros llegó a ser realidad un sueño del investigador: la creación del Registro Nacional de Identificación, que con algunas variantes se organizó por medio de una ley.  Vucetich fue su director.  El Congreso de la Nación le acordó una pensión por 10 años.

La incansable labor de Vucetich, hasta el día de su muerte, alternó con polémicas, viajes de estudio y propaganda por el mundo –llegó hasta la China y la India en busca de comprobaciones sobre utilización de impresiones digitales, en tiempos inmemoriales-, publicaciones, instrucciones, congresos científicos, conferencias, que llevaron a todos los ámbitos el conocimiento de los métodos hallados y que terminaron por imponerse en todas partes.

No omitió sacrificio personal en su afán altruista.  El viaje mundial que realizó en 1912 fue costeado por él, cuando acababa de jubilarse en la Policía –se habían frustrado iniciativas generosas en la Legislatura para premiar su labor- y para la impresión de su obra “La dactiloscopia y su aplicación internacional”, enajenó su biblioteca.

Poco antes de morir donó su museo particular a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata, donde el doctor Alfredo L. Palacios, entonces decano, instaló el Museo Vucetich, el 11 de octubre de 1924, en un acto al que asistió el creador de la dactiloscopia, ya gravemente enfermo.

Vucetich falleció en Dolores, el 25 de enero de 1925.  Se casó con María Etcheverry, y en segundas nupcias con María Cristina Flores.  Sus restos descansaron en el cementerio local hasta el 27 de agosto de 1941, en que fueron trasladados al Panteón de la Policía de la Provincia de Buenos Aires de La Plata, ciudad en la que residió desde su ingreso a la institución, donde se mantiene vivo el culto a su memoria, con su nombre al frente de la Escuela de Cadetes de dicha Institución.

La personalidad de Vucetich adquiere a medida que transcurre el tiempo, un perfil cada vez más esclarecido y noble, justificándose los homenajes que se le tributaron a su existencia laboriosa y contraída, expuesta en la síntesis cabal que contiene la frase de su amigo el eminente penalista italiano Enrico Ferri: “Suo Nome stará nella storia della civiltá umana” ("Su Nombre estará en la historia de la civilización humana.")

(*) El periodista Juan de Dios González es el Director de Crónica y Análisis Periódico On line y Comisario Inspector (R.A.) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

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23/01/2012

ACUMULAR PODER, EMPARCHAR Y REÍRSE DE LA GENTE

La política económica está llena de parches y subordinada a la acumulación de poder. Para ello usan los argumentos más desopilantes y se ríen de la gente.

Por Roberto Cachanosky (*)

A esta altura del partido hay algunas cosas que quienes tienen que tomar decisiones a nivel microeconómico deben tener en cuenta respecto a la política económica del gobierno. En primer lugar que la política económica se limita a generarle los recursos necesarios al gobierno para que tenga caja y pueda sostener su poder político. No existe tal cosa como un modelo de crecimiento de largo plazo, por más que el gobierno hable constantemente del modelo. Justamente, como no existe esa política económica de largo plazo podríamos decir que la segunda cuestión a considerar es que la política económica, si es que así puede llamarse, se limita a que cada mañana busquen un parche para ponerle al “modelo” para arreglar el lío que hicieron el día anterior. La tercera, que a mi juicio es muy importante, es que ellos saben que están haciendo una ensalada fenomenal, pero están dispuestos a reírse en la cara de la gente con tal de decir que lo que es negro es blanco o lo que es cuadrado en realidad es un círculo. Dicho de otra manera, por más que uno esgrima los argumentos más contundentes para explicar la inconsistencia de una medida que están tomando o mostrar sus perjuicios, ellos no están dispuestos a escuchar porque no les interesa solucionar los problemas de la gente sino solucionar los problemas que puedan producirles a ellos algún perjuicio político. Por eso pueden hoy decir A y mañana Z sin que se les mueva un pelo.

Dejemos de lado el falso positivo del cáncer de la presidente, que fue presentado de tal manera que hace pensar que el objetivo habría sido que la gente le tuviera lástima por la enfermedad, y terminó siendo un papelón de comunicación porque resulta que jamás tuvo cáncer. Supongamos que los médicos son todos muy estúpidos y el falso positivo en diagnosticar un cáncer es la cosa más normal del mundo. Si uno destaca la mala comunicación del gobierno respecto a la enfermedad de Cristina Fernández, lo que van a decir es que encima los opositores se molestan porque la presidente no tiene cáncer. Tienen una fenomenal capacidad para dar vueltas las cosas.

Veamos, el problema inflacionario lo solucionan interviniendo el INDEC y diciendo que la inflación es de solo el 9% anual. Inventan utilidades del BCRA para que financie al tesoro emitiendo moneda. Están dispuestos a tirarle por la cabeza los subtes a Macri para no tener que hacerse cargo del aumento del pasaje. Un día dicen que el modelo es magnífico y un ejemplo en el mundo que merece el premio Noble de Economía porque nos blinda de la crisis internacional y luego dicen que hay que hacer sintonía fina por la crisis internacional. A los tarifazos los llaman redireccionamiento de los recursos, a la emisión monetaria desaforada la denominan crédito, ante la caída del tipo de cambio real cierran la economía y dicen que no hay problema cambiario sino defensa de los puestos de trabajo de los argentinos y que Dios ha sido reemplazado por El. Si son capaces de hacer todo esto, quiere decir que se nos ríen en la cara. Y diría que hasta son bastante inteligentes en el corto plazo porque a una buena parte de la población no le interesa que se les rían en la cara. Al contrario, una parte importante de la población tiene una muy buena imagen del gobierno a pesar que se les ríe en la cara. El por qué de semejante comportamiento social escapa a mi entendimiento y tal vez al de ellos, pero descubrieron que es una fórmula que, por ahora funciona, y la siguen usando. Claro que con estas cosas hay que tener cuidado porque bien sabemos los argentinos la volatilidad del ánimo de la gente. Solo basta recordar cómo un día el gobierno militar llenó la Plaza de Mayo con gente que apoyaba la invasión de las Islas Malvinas y un par de meses más tarde, cuando se descubrió que íbamos perdiendo, no solo se llenó la Plaza de Mayo para repudiar al gobierno sino que tuvieron que salir corriendo y llamar a elecciones.

Pero volviendo al gobierno actual, sabemos que todas las medidas económicas apuntan a sostener su poder político, que no les interesa entrar en un mar de inconsistencias, porque al otro día inventan alguna medida, sujeta a la ley o no, eso no importa, para emparchar la inconsistencia del día anterior y que para justificar ese parche pueden usar el argumento más insólito sin ponerse colorados. La primera conclusión que tiene que sacar Ud. es que estas son las condiciones en las que va a tener que trabajar para sobrevivir. No para progresar. Para sobrevivir. Y la otra cosa que tiene que tener en mente es que para el kirchnerismo no hay límites a los que tenga que someterse el gobierno. El poder es absoluto al estilo Luis XIV: El Estado soy yo. Hago lo que quiero porque tengo la mayoría de los votos y como tengo la mayoría de los votos eso me autoriza a violar el orden republicano.

Obviamente que en este contexto nadie toma decisiones económicas de largo plazo. Cada uno le busca cada mañana la vuelta a la vida para poder sobrevivir ante la asfixiante presión tributaria, las medidas arbitrarias del gobierno y los atropellos a la propiedad privada. Digamos que los argentinos estamos todos en libertad condicional y sometidos a un sistema semi esclavo por el cual tenemos que trabajar duro todos los días para generar los recursos que necesita el kirchnerismo para sostener su poder político. Protestar contra este sistema puede implicar ser tildado de traidor a la patria, terrorista o incitar a un golpe de mercado.

Como todos sabemos que el kirchnerismo necesita recursos para mantener su poder, y que cada vez necesita más pero cada vez hay menos recursos porque existen pocos estímulos para invertir e incrementar la productividad, el dato a tener en cuenta es que tienen que exprimir como un limón a quienes producen para sostener a una gran cantidad de gente que no produce pero consume. A tal punto tienen que exprimir como un limón a la gente que hasta los trabajadores en relación de dependencia empiezan a sentir el rigor del impuesto a las ganancias. Y si no pregúntele a Moyano.

¿Cuánto puede durar esta construcción de poder? Solo Dios lo sabe. Pero imaginemos que aquellos que producimos y somos esquilmados por el Estado empezamos a producir cada vez menos porque advertimos que cuánto más nos esforzamos, más nos quitan el fruto de nuestro trabajo. Ese día puede ser letal para el gobierno porque el gobierno se quedaría sin financiamiento. Es más, supongamos que todos los que producimos y somos esquilmados nos declaramos en huelga y dejamos de producir porque decidimos dejar de ser siervos de la gleba. ¿De dónde sacaría el gobierno los recursos para sostener su poder político? Porque finalmente uno se pregunta: ¿por qué deseo integrar una sociedad? Porque le delego el monopolio de la fuerza al Estado para que defienda mi derecho a la vida, a la propiedad y a la libertad. Para eso estoy dispuesto a sacrificar parte de mis ingresos y pagar cierto nivel de impuesto y sostener el aparato Estatal que tiene que cumplir esas funciones. Ahora, si el Estado no solo no me proporciona seguridad sino que, además, viola mis libertades y propiedad privada y, encima, se queda con una creciente porción del fruto de mi trabajo, pierde sentido formar parte de la sociedad.

Charles Adams escribió un par de libros sobre la historia de las rebeliones fiscales en el mundo a lo largo de la historia. Esos casos muestran que hay un límite a la paciencia de la gente a ser esquilmada. Pero mientras tanto, las reglas de juego son las mencionadas: Ud. tiene que trabajar cada vez más o disminuir su calidad de vida para aportar a la caja del gobierno que es el mecanismo que tiene para sostener su poder político. Y, también mientras tanto, ante cada nueva expoliación o entorpecimiento de su trabajo para emparchar el modelo, tendrá que escuchar argumentos que justificarán las medidas sintiendo que se le están riendo en la cara. Porque la fórmula es esa: acumular poder, emparchar y reírse de la gente usando los discursos más desopilantes.

(*) Artículo editado en "Economía Para Todos" por Roberto Cachanosky Licenciado en Economía - Universidad Católica Argentina (1980). Consultor económico. Autor del libro "Economía para todos" y "El Síndrome Argentino". Columnista de temas económicos en el diario La Nación. Con anterioridad, ejerció la misma tarea para los diarios La Prensa (1985-1992), El Cronista (1992-2001) y La Nueva Provincia de Bahía Blanca (1992-1998). Conductor del programa de TV por cable "El Informe Económico". Profesor titular de Economía Aplicada en el Master de Economía y Administración de ESEADE, profesor titular de Teoría Macroeconómica en el Master de Economía y Administración de CEYCE. Presidente del Centro de Estudios Económicos e Institucionales. Asesor económico de la Cámara Argentina de Comercio (1983-2002) y de la Cámara Argentina de Importadores (1992-1993). 

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13/10/2011

LO APRENDIDO Y LAS INFALIBLES VERDADES

Por Juan de Dios González (*)

Un buen libro no es aquel que piensa por ti, sino aquel que te hace pensar.

James McCosh

Muchos se jactan de lo que saben, pero a mí me deleita lo que he aprendido.

Mis maestros no fueron los únicos que me educaron, fue la realidad quien me ilustró, la realidad me civilizó y me hizo independiente, puliendo en mi mente el determinismo oscuro y oculto tras las enseñanzas viciadas de oscurantismo (esa forma tenebrosa para ocultar la vacuidad y que considera a la gente intelectualmente incapaz de conocer los hechos y la verdad sobre los gobiernos y sus actores). Así, se fue borrando de mi pensamiento lo relativo y se potenció en mis sentidos lo real, dejando totalmente de lado lo ficticio e ilusorio, lo mezquino y obsecuente, lo egoísta y clientélico.

Saber no significa comprender, entender y mucho menos vislumbrar el futuro.  Aprender representa estar siempre en contacto con la realidad, lo que sumado a lo consabido puede ayudarnos a distinguir los matices que representan los colores del escenario y del contexto en que vivimos.

La verdad es uno de los temas centrales de la teoría del conocimiento. En la filosofía platónica, la verdad era el reconocimiento de la idea. El aristotelismo impuso el criterio de la verdad vinculando el juicio con el objeto, concepción aceptada por la escolástica y prolongada incluso en el pensamiento kantiano.

Para el marxismo, la verdad es el resultado de la correlación entre la actividad humana y unas actitudes de transformación del proceso histórico. Para las corrientes existencialistas, la verdad consiste en el desvelamiento de la realidad auténtica, el ser en contraposición con la apariencia.

Existen verdades viejas y verdades nuevas; hay verdades centrales y verdades superficiales.

Las viejas son aquellas que fueron tales en determinado momento histórico y sostenidas por la realidad del momento, luego suplantadas por verdades nuevas nacidas como consecuencia de una situación y un contexto distinto y actualizadas al instante concreto del reloj de la historia.

No obstante, la verdad central es aquella que se sostiene a través del tiempo en contraste con las verdades superficiales o simples sofismas, tan en boga en este transitorio y perverso presente.

Muchos son los que pretenden ser dueños de la verdad al momento de postularse como potencial candidato o ejercer su apoyo a determinada candidatura. Para ello, si les resulta necesario y conveniente transformar una evidencia en una mentira, lo hacen con total desparpajo y naturalidad. 

Y se dicen políticos... Confunden el objeto de la política, ésta debe ser utilizada para transformar la realidad circundante y no para desvirtuar la realidad dominante.

Este pensamiento negligente posterga la solución de los conflictos, pues estos políticos que viven con buena conciencia por mala memoria, poseen una ceguera parcial y selectiva que atenta contra ese protagonismo y compromiso adquirido en su momento, cuando eran simples aspirantes o postulantes.

Estos personajes que mienten, engañan, difaman..., en definitiva, no hacen otra cosa más que atentar contra las verdades centrales.

En ese afán de demostrar lo que en realidad no son, cometen deslices que los muestran como indefinidos e inciertos.

En el juego de las “roscas”, pactos, enroques y componendas, se juntan la Biblia con el calefón, el derecho con el traidor, el que “labura” con el ladrón; resultan más creíbles los embusteros que los evidentes y claros. 

La mayoría de nuestra clase política resulta un cambalache de sofistas, de embaucadores y de caóticos petardistas de nuestra cruel realidad.

Son muy pocos los que ante una realidad, basándose en la verdad central, promueven o intentan llegar al cambio con honestidad, capacidad, racionabilidad y virtudes verdaderas.

(*) El periodista Juan de Dios González es el Director de Crónica y Análisis Periódico On line y Comisario Inspector (R.A.) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

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30/09/2011

MONOMANÍA Y PARANOIA POLÍTICA

Por Juan de Dios González (*)

Comenzaré esta editorial preguntando... ¿estamos bien?

Díganme... ¿estamos bien?. Tenemos salud... tenemos trabajo... tenemos educación... tenemos seguridad... tenemos justicia...  y lo que más importa... ¿tenemos futuro?.

Vamos más allá... pregunto... digo... ¿tenemos federalismo?... ¿tenemos independencia?... ¿tenemos república?... ¿tenemos democracia?.

Sigamos profundizando. ¿Tenemos libertad?

¿Cuál es la realidad?. La realidad es la verdad y la verdad... la verdad es que no tenemos nada. No estamos bien... estamos en el horno.

Nuestro país se debate entre la injusticia, la perfidia y el oscurantismo. Cual voraz epidemia se extiende en el país una forma de hacer política que poco tiene que ver con el sistema democrático, que dicen, estamos deleitando. 

Persiste la prepotencia y el “patoterismo”,  a punto tal, que para justificar posicionamientos, algunos pseudos candidatos dicen “yo no recibo órdenes de nadie”, cuando en verdad, su accionar, debe ajustarse a lo que determina la Constitución y las Leyes; y, además, deben cumplir con el mandato de quienes lo designaron como su representante, es decir, se encuentran a las órdenes de quienes les delegaran el poder.

El ciudadano padece un constante atropello por parte de los tres poderes del Estado. Se adelantan, se atrasan o se postergan los actos eleccionarios, siempre de acuerdo a la conveniencia de los intereses del poder, nunca por el imperio del derecho y en favor del elector.

Se juega con la voluntad de la gente tratando de acobardarlos e impresionarlos,  para luego conferirles réditos y beneficios a minorías indeseables y proclives a corruptelas casi mafiosas.

Entre los inútiles anacoretas que juegan a “santones” y los audaces pícaros que justifican lo injustificable, se encuentran los incautos, cándidos e inocentes votantes, algunos de los cuales terminan creyendo en las promesas populistas y demagogas de ambos bandos enfrentados.

Luego llegan los resultados de los escrutinios con denuncias de fraudes, fullerías y engaños incluidos, asegurándose el triunfo a un desquicio de maldades, de inservibles y de protervos oportunistas.

Si las leyes y las urnas no les permiten obtener sus logros, no dudan en recurrir a la sedición y la barbarie.

Las consecuencias de tales actos nos agobian y avergüenzan. Concluimos juzgándonos como necios vasallos, ridiculizados ante el mundo, mundo que asiste boquiabierto observando a un gran país devastado y arruinado por gobernantes inapropiados, “turros”, fraudulentos y malintencionados.

Como consecuencia de esta situación y la aversión respecto a la política, hemos ingresado en lo que se denomina alineación política.

Esta situación se da cuando las instituciones políticas resultan impermeables a la posibilidad de participación masiva, por la ineficiencia de las entidades intermedias y por los sucesivos fracasos de los partidos políticos y su alternancia en la función dirigente.

También incide en la alineación política el “participacionismo” frustrado por esa impermeabilidad del sistema y de las estructuras partidarias, con la consecuente inaccesibilidad a los mecanismos de decisión.

Otra causa motor de la alineación política resulta la difusión de un modelo político que genera amplias expectativas, expectativas que luego son defraudadas al no ajustarse con la realidad, haciéndolas totalmente inaplicables.

El descreimiento heredado por haber experimentado en forma reiterada cualquiera de las causas antes señaladas, es también un factor de alineación política.

Nuestra democracia necesita una instrucción básica y permanente del ciudadano, para que pueda conducirse como tal y no como súbdito.

La democracia exige una información previa, puesto que si la participación es la intervención en las decisiones públicas y estas se convierten en puro “decisionismo” es necesario un planeamiento real para que la decisión sea prudente y reflexiva.

La democracia necesita también de una crítica posterior a la actuación de los gobernantes o de los representantes designados por los ciudadanos. Esta crítica es practicada generalmente por los distintos medios de comunicación e información, quienes se constituyen en uno de los controladores de la opinión pública. Es decir, ofician de instructores, cumplen una misión pedagógica y una misión crítica.

Lamentablemente, en este punto, también,  el ciudadano debe de estar alerta y advertido, pues toda información canalizada a través de los medios de comunicación lleva implícita una cuota o dosis de subjetividad y de intencionalidad, no solo, un intento de captar las opiniones ajenas, sino, además, una importante carga política que puede desvirtuar la realidad y propiciar en el receptor una descomposición de su libre razonamiento y la consecuente perdida del sentido común.

¡Que destino! el de los argentinos. Debemos cuidarnos hasta de nuestra propia sombra. Resulta imposible depositar confianza, sin antes tomar todas las precauciones; e inclusive, ello, no constituye ninguna garantía, igual podemos terminar defraudados por hábiles timadores de la voluntad popular.

Roguemos que el horno se apague y se encienda la luz de la esperanza, para lo cual, es necesario, que comencemos a ejercer nuestros derechos ciudadanos, obligando -a los sentados en los distintos estamentos del poder- a cumplir con la obligación constitucional de ser nuestros representantes en el ejercicio del mando conferido, quienes, con la arrogancia de la impunidad juegan a reyes, princesas y santurrones, desprovistos de toda responsabilidad hacia el verdadero y único soberano, el Pueblo, mezclando en sus ambiciones electoralistas, el agua con el aceite.

(*) El periodista Juan de Dios González es el Director de Crónica y Análisis Periódico On line y Comisario Inspector (R.A.) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

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18/09/2011

ALGUNAS CAUSAS DE LA INSEGURIDAD IMPERANTE

Por Juan de Dios González (*)

El sorprendente crecimiento de los índices delictivos, la ferocidad y la impunidad con que se mueven los delincuentes en nuestro país, en especial en la provincia de Buenos Aires, tiene una razón de ser.

Anteriormente, la delincuencia, si bien era de alta peligrosidad, reconocía códigos de conducta que respetaban y hacían respetar. La edad promedio de los delincuentes superaba holgadamente los 20 años.

Con la aparición en la década del 70 de las bandas organizadas de tinte ideológico y con características subversivas, hizo que ingresaran en las cárceles muchos de sus integrantes. Estos, comenzaron a tener contacto con los delincuentes comunes a quienes transfirieron todos sus conocimientos en materia de organización, adiestramiento militar, estrategia en la lucha armada y fundamentalmente en lo que respecta a la sustentación económica de las organizaciones a través del dinero obtenido de los secuestros, robos a bancos, asaltos a camiones blindados, etc..

Así nacieron las que posteriormente se denominaron “superbandas”, las cuales operan organizadamente, utilizando estrategias, apoyos logísticos, técnicos y legales; es decir, poseen elementos de comunicación de última tecnología, armas de nueva generación y de grueso calibre, explosivos, vehículos del tipo y característica que precisan para cada ocasión, chalecos antibalas de mayor comodidad y efectividad que los utilizados por las policías y; además, estudios jurídicos dispuestos a darles antes, durante y después de los hechos que comenten, toda la cobertura legal, llegando inclusive a administrarles el dinero y bienes productos de sus actos ilícitos.

El advenimiento de la democracia encontró a una policía distanciada de la población a causa de rencores producto del papel que le cupo durante el proceso militar, no obstante lo cual, el poder político de turno, lejos de propiciar una fuerza altamente profesional y efectiva en el cumplimiento de su misión y dentro del estado de derecho imperante desde 1983, la utilizó de manera similar o aún más vil para proteger sus intereses políticos y fraudulentos. Réditos estos, también acaparados por la delincuencia, a la que resulta muy común verla en el papel de víctimas y a veces protegida, consciente o inconscientemente por organizaciones sociales y por algunos medios de comunicación interesados en el raiting, mientras la sociedad resulta permanentemente defraudada.

La falta de valores y buenos ejemplos en quienes verse reflejados, la introducción de la droga en todos los niveles sociales, la falta de una buena formación y educación, la escasez de trabajo, la creciente indigencia y la pérdida de expectativas y perspectivas en el futuro, provocaron no sólo un crecimiento de la delincuencia sino una disminución en la edad de los que delinquen; siendo hoy -hasta natural y común- ver cometer delitos de distinto índole y gravedad a adolescentes y niños.

En el año 1997, al no tener la capacidad para afrontar el problema, en gran parte por él generado, el entonces gobernador Eduardo Duhalde, propicia el mayor golpe a la paz y la seguridad de los bonaerenses; destruye la Policía de la Provincia de Buenos Aires y luego le cede paso al abogado León “Sensación” Arslanian (en la actualidad muy cercano y asesorando a la ministra de seguridad de la Nación Nilda Garré) quien además de desorganizar totalmente la institución promueve la reforma Policial y Judicial, muy interesante en el papel y a los ojos de los neófitos, pero totalmente inaplicable en la realidad. Además, como si ello fuera poco, posteriormente nombró como subsecretario de seguridad a un abogado defensor de integrantes de superbandas (Héctor Lufrano – patrocinante, entre otros, de Luis “El Gordo” Valor).

Estos y otros yerros de quienes le sucedieran al frente del Ejecutivo y del Ministerio de Seguridad provocaron la gran estampida delictual que hoy tiene aterrada a toda la sociedad. A medida que pasan los días la inseguridad es cada vez más atroz, inhumana e imposible de contrarrestar.

Es tan grave el problema que hasta los candidatos a puestos políticos basan sus campañas prometiendo la solución, cuando en realidad, en la mayoría ellos, aún subyacen viejos rencores o propician soluciones mágicas, propias de culturas primitivas y también están los que propician foros donde los entendidos en el tema no tienen aforo y opinan solamente aquellos que desconocen la trama y el contexto del problema; es como por ejemplo, si se creara un foro de medicina integrado por abogados, comerciantes, policías, industriales e intentaran enseñarle al profesional galeno como utilizar su bisturí en una riesgosa operación.

Hoy, asombrosamente, “vigilantes sin chapa” que tocan de oído, son quienes manejan la seguridad y pretenden solucionar un problema en el que ellos mismos nos enclavaron.   

(*) El periodista Juan de Dios González es el Director de Crónica y Análisis Periódico On line y Comisario Inspector (R.A.) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

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11/09/2011

BASTA DE DADIVAS

Por Juan de Dios González (*)

 Más allá de las cuestiones ideológicas, dejando de lado los intereses políticos partidarios y sectarios, los egoísmos estúpidos y  otras retrógradas actitudes; es necesario planificar luego de fijarse metas concretas. Se debe proyectar para el futuro teniendo en cuenta la realidad agobiante de hoy, determinar que objetivos se deben lograr para cambiar y comenzar a transitar el camino que nos conduzca inevitablemente al éxito.

 A menudo escuchamos decir que el Fondo Monetario Internacional u otros organismos a los cuales recurrimos en búsqueda de créditos o refinanciamiento de la deuda externa, nos exigen para concederlos la elaboración de un plan sustentable. Nuestros políticos lejos de actuar coherentemente y proyectar planes realizables y que se puedan mantener en el tiempo, se limitan a pretender la obtención de recursos para repartir dadivas, jamás se proponen procurar la obtención de capitales para comenzar a solucionar los problemas que nos aquejan.

 Un territorio inmensamente rico como el nuestro resulta un verdadero desperdicio, la solución pasa por movilizar los recursos paralizados, poner el país en marcha y a la gente a trabajar. Se debe devolver la propiedad del salario al trabajador.

 Estamos en crisis, pedimos créditos para planes sociales, generamos el ocio, hay desempleo, tenemos carencias en cuestiones elementales tales como salud, vivienda, seguridad, educación, desvinculación de los pueblos con las áreas productivas por la inmensa superficie territorial de la nación y la carencia de vías (carreteras, ferrocarriles aeropuertos) para el transporte.

 Países mucho más pequeños que el nuestro, hasta iguales o más chicos que algunas de nuestras tantas provincias, hacen, por ejemplo, de la forestación y su explotación la generación de fuentes trabajo y divisas. De dieciséis a veinte millones de hectáreas útiles para tales fines, solamente utilizamos un millón.

 Se deben fijar las metas para solucionar las carencias antes mencionadas, para ello construyamos viviendas, escuelas integradas a centros deportivos, carreteras, autopistas, puentes, cloacas, plantas potabilizadoras de agua, reactivemos la explotación de nuestros recursos naturales, etc.; debemos eliminar el privilegio, asegurándose a cada ciudadano el fruto de su trabajo honrado, para lo cual deben posibilitarse horizontes y perspectivas a todas las clases sociales, que les permitan mediante su esfuerzo la concreción de un mejor porvenir.

 Constancio Vigil decía: “La verdadera calidad no es dar al necesitado, sino, evitar que él exista”, mientras que San Pablo profesaba: “El trabajo es la ley de la vida, la ley de toda la creación y de todo progreso”.

 La solución no está en regalar comida o propiciar falsas ayudas a desocupados y carenciados,  sino en propiciar la dignidad del hombre obtenida mediante el producto de su trabajo; esas dadivas representan la incapacidad de quienes nos representan en el ejercicio del poder y no asumen la obligación y la responsabilidad que tienen de remediar los problemas que nos aflige y atormenta.

(*) El periodista Juan de Dios González es el Director de Crónica y Análisis Periódico On line y Comisario Inspector (R.A.) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

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15/08/2011

EL RESULTADO ELECTORAL Y NUESTROS POLÍTICOS

Por Juan de Dios González

Muchos de nuestros políticos no pretenden ser los administradores o ejecutores de un proyecto social, no desean ser los encargados del cambio ni de exhibir los pasos que talentosamente conducen a la utopía, no aspiran a fomentar un lazo con sus votantes en el real sentido de ser su representante, como tampoco les interesa ser los ejecutores de las medidas que concreten el futuro deseado por el electorado; solamente pretenden que el pueblo delegue en ellos su porvenir para de ese modo poder construir mejor el propio y reunir la fuerza de muchos para vigorizar su propia fuerza.

No son realmente políticos o estadistas. En sus roles de candidatos son un producto comercial; aspiran a colocarse ventajosamente en el mercado electoral, a vender su imagen, una imagen creada y planificada por publicistas y analistas, por maquilladores y argumentistas, por especialistas en propaganda y en comunicación social. Desean que el potencial votante tenga la imperiosa necesidad de comprar una promesa, una promesa que jamás se cumplirá.

El problema que poseen estos individuos es que exista un país sin carencias, una sociedad conformada con individuos autosuficientes, reflexivos y con espíritu crítico, porque de ese modo no podrán valerse para sus fines de los defectos, las debilidades, la incultura, la desinformación y la falta de sentido común  de los electores.

Prometen un país de hombres libres, instruidos, racionales, reflexivos, pero cuando atraparon al electorado y ya ejercen su cometido acrecientan la opresión, fomentan la incultura, la insensatez y la  incomprensión, aumentando y perpetuando la atomización social.

Para ir construyendo su poder necesitan de la ignorancia, la irracionalidad, la demencia y el "sin sentido".

Son manipuladores que se reservan de hablar al intelecto de sus potenciales votantes o electores, porque es converger a la comparación, a la deducción, al análisis, es dirigirse a individuos, representa arriesgarse a los azares de la opción; solamente buscan la devoción, el éxtasis y la convulsión de las masas hablándoles al corazón.

Estos son en gran parte nuestros políticos y gobernantes, hoy hacen promesas y afirmaciones que con el mismo candor y vehemencia, mañana negarán.

Es necesario reflexionar. En un país como el nuestro; donde los tilingos y bellacos, son quienes habitualmente nos gobiernan o dirigen; el común de la gente no conoce la realidad. Solamente el pobre toma inmediata posición de la verdad (por el estómago), porque al de clase media o acomodada le llega totalmente filtrada y cuando se dan cuenta es demasiado tarde. Así pasó con los ahorristas y la gran mayoría de los argentinos, quienes apostaron al país, creyendo que la clase política y dirigente cumpliría con las políticas y promesas hechas, no sospechando, que al menor cambio de conductores se perderían todas aquellas esperanzas forjadas por el sacrificio individual y colectivo de una sociedad que hoy resulta defraudada en sus  ilusiones.

La política es la ciencia social y práctica cuyo propósito es la búsqueda del bien común de los miembros de una comunidad. El bien común no es sólo la misión del poder político sino también razón de ser de la supremacía política.

La política debe poseer una base moral, debe ser practicada por hombres de bien y cultivada por quienes conocen lo que es bueno en todo lo que les concierne, es decir por seres virtuosos.

Ser un hombre de bien en la política no es solamente tener las virtudes necesarias, fundamentalmente es el uso que de ellas hace el virtuoso para concretar el bien general y no el propio. La mayor felicidad del político no debe ser concretar la propia, sino la felicidad del pueblo.  

Nuestros gobernantes no piensan en nosotros, piensan por nosotros. Así, el resultado: Se alimentan, se visten, se educan, se protegen, se medican y curan....por nosotros. Sus hijos estudian, parrandean y viajan... por nuestros hijos. Sus amigos y familiares trabajan, prosperan y evolucionan....por nosotros. Toman decisiones  para ellos, gobiernan para ellos, adoptan seguridad personal y jurídica para ellos, comprometen los intereses de la Nación y sus riquezas para ellos; pero siempre,  pensando por nosotros. Nunca, jamás,  se propondrán elevar el pensamiento del ciudadano, ni enseñarle a pensar por si mismo, sin catequizar doctrinariamente sus sentidos. Ellos poseen la exclusividad del razonamiento; ocupan nuestras mentes con extrañas intrigas, creencias e ideologías; mediante la dialéctica y acciones deterministas pretenden enclaustrar nuestros pensamientos, para qué el vuelo del raciocinio libre y reflexivo de los súbditos no les impida seguir pensando en ellos, para ellos .....y por nosotros.

Y... nosotros... nosotros... cuando pretendemos ejercer el derecho al voto, votamos mal, miramos para otro lado o somos estafados por fraudulentos resultados.

De muestra basta un botón, el resultado de las elecciones está a la vista.

(*) El periodista Juan de Dios González es el Director de Crónica y Análisis Periódico On line y Comisario Inspector (R.A.) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

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18/05/2011

EN VISTA A LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

La cuestión es saber elegir

 Por Juan de Dios González (*)

En los políticos, que se presentan de modo seductor, yace un estilo de mendicidad; convierten a menudo la verdad en mentira; atesoran la verdad pero... constantemente la tergiversan. Utilizan el entendimiento para destruir la razón, carecen de sinceridad y mediante la dialéctica alteran el sentido de las palabras.

Esta clase de políticos, que luego se adueñan del poder, monopoliza el lenguaje del mando sin poder fáctico, están solamente en la búsqueda de una eficaz sofística, tienen por suficiente el entendimiento pero... sin la razón.

La habilidad con que se abren paso gracias a sus codos, solo es superada por la vital brutalidad con que, llegado el caso, saben valerse de ellos para ascender o perdurar en la estructura del poder.

Sus rostros siempre risueños y augurantes de prosperidad, ocultan tras su jovial apariencia la falta de seriedad con que manejan la cosa pública. En vez de pronunciar palabras de manera entendible y dúctil, gritan con estilo enigmático gozando con su notoriedad y operando caóticamente en lo inestable, escribiendo la historia en arenas movedizas, mediante lo que suponen una acción de administración y gobierno.

Cuando se considera a la política como lo absoluto de la realidad humana, cuando se politizan todos los actos y cuando el pensar analítico de Maquiavelo desciende hacia un inescrupuloso maquiavelismo, quebrantando la moral y el derecho, la verdad y el amor, la existencia y la trascendencia; nos transbordan directamente hacia un totalitarismo político.

El auténtico hombre de Estado se destaca por el amplio sentido de la idea moral y el altruismo de los individuos, El legítimo político no presiente, sino más bien sabe; no tiene únicamente en cuenta el origen del altruismo y la magnanimidad actuante en el afán de libertad y justicia; además, cuenta con dichos atributos, sin convertirlos por ello en un instrumento grosero de la política.

El hombre de Estado siempre tiene a la vista el hecho de que no están en juego sus propios intereses, sino los intereses de los demás. El político auténtico no exige, sino despierta confianza; no se toma el trabajo de orientar o alinear al electorado, lo cautiva con sus idoneidades y aciertos.

Si el ciudadano común actúa de manera irreflexiva al momento de elegir al candidato para que lo represente y gobierne, indefectiblemente se encamina al sometimiento, es prácticamente entregarse al totalitarismo.

Con estas palabras no se pretende agitar a favor o en contra de una elección; todo conocimiento o experiencia que se difunde lleva siempre algún provecho a la sociedad; el que aprende por si mismo, aprende a fuerza de errar; y los errores se pagan siempre. 

Con estas palabras simplemente procuro hacer adquirir conciencia, teniendo en cuenta que el futuro de los argentinos depende de la responsabilidad con que cada uno de nosotros decida emitir su voto en las próximas elecciones. 

Téngase en cuenta la existencia de políticos que quieren adeptos que los sigan, otros herederos que los prosigan, no para satisfacer las necesidades del conjunto sino para saciar sus propias apetencias y mezquindades y; que también existen hombres y mujeres de recta conciencia, con grandeza en sus almas, generosidad en sus sentimientos y con abnegación en sus sacrificios, dispuestos a orientar todas sus cualidades, experiencias y virtudes hacia el logro del bien común y la grandeza de nuestra Nación.

La cuestión es saber elegir, pero pareciera que los argentinos padecemos el “Síndrome de Estocolmo”, ese estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona sometida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En el caso que tratamos, sería una sociedad atrapada contra su voluntad por una corriente política que la desmerece y atribula, sociedad que luego termina siendo encubridora del poder al ofrecerle la posibilidad de continuar dirigiendo su destino, cada vez más nebuloso y oscuro.

La cuestión... la cuestión es saber elegir, pero para ello, es necesario que existan claras propuestas y no sucias o infaustas finalidades detrás de especuladoras promesas y que el soberano esclarecido sepa colocar en la urna un voto que le asegure libertad, bienestar y un futuro venturoso para él, sus descendientes y de nuestra decaída Patria.

Posdata: La cuestión es saber elegir, pero la opción debe estar conformada por decorosos postulantes... ¿los hay?  

(*) El periodista Juan de Dios González es el Director de Crónica y Análisis Periódico On line y Comisario Inspector (R.A.) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

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