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 COSQUÍN 2012

52º FESTIVAL NACIONAL DEL FOLKLORE

Corresponsales Especiales para Crónica y Análisis

Alfredo Ferrarassi y Georgina Bernardi

 

 

 

La octava luna de este Cosquín comenzó de la mano de un cantor que parajadojicamente nació roquero, siendo consagrado en el legendario Festival del Rock de La Falda hace ya varias décadas y que desde hace algún tiempo se ha volcado por el tango. En la parte inicial, Juan Carlos Baglietto (foto), acompañado por un músico integral como Lito Vitale, interpreto temas del folklore tradicional como Tonada del Viejo Amor, Piedra y Camino y tangos como Nada, los que fueron justamente apreciados por una asistencia, que es bien sabido, es mas que exigente con aquello que no son “del palo” pero que en casos como este se valora todo lo que hacen de manera sincera, aunque no suene estrictamente ajustando a los cánones tradicionales del folklore.

Sin dudas la banda que acompañó a este dúo tuvo la capacidad de conferirle un encuadre a un escenario que se ajustó con luces, efectos y sonido a esta propuesta que, reiteramos no es folklórica, pero que se supo acomodar a un espacio ajeno y no traicionar para lo que habían sido convocados.

Posteriormente Los Guaraníes un grupo que venía hace un par de años de rearmar sus líneas por la partida de Nacho Prado y Daniel Campos, volviendo uno de los integrantes que habían debido dejar la formación para que entrara el primero y la otra ausencia, que en definitiva es la que formalmente fue tal es con la llegada de un sanjuanino de una voz extraordinaria. Así con esta nueva integración han salido a competir con sus ex amigos, la justicia fallo a favor de ellos y son los únicos que pueden usar el término. Aclarado esto, diremos que suenan muy pero muy bien, que ambas agrupaciones han logrado encontrar su perfil y ello sea tal vez lo que tenga importancia en este momento, ya que mas allá del resultado judicial, cada uno encontró lo que creo han estado buscando y las pruebas están a la vista.

En lo personal estimamos que Los Guaranies conforman un espectro de lo que se denomina el folklore romántico, para darle un tipo de ubicación dentro del genero, el cual apunta a canciones de fuerte impacto emocional en el publico y tiene también, temas del repertorio tradicional, el cual hace a la perfección dado que son dueños de excelentes voces y de un repertorio, que al mezclar ambas corrientes, tiene como resultado un numero de envergadura.

Al igual que el año pasado sus temas arrancaron el aplauso generalizado de la plaza y ha sido todo un acierto el programarlos como numero central, junto a otros, de la noche. Los Guaranies son uno de los preferidos del publico lo cual hace que se los vuelva a convocar en las próximas ediciones dado el amplísimo respaldo del público.

La cantante Mariel Trimaglio, la que subiera a este escenario siendo muy joven, es hoy una de los nuevos y mejores representantes de esa camada nueva que viene a pretender producir el recambio generacional, solo que ella no solo “lucha” por ese derecho si no por el competir casi directamente con la propia Soledad, lo cual no es poco decir.

Dueña de un garbo especial que le otorga a sus dotes una singular belleza, la cual complementada por una voz trabajada y llena de potencialidades, lo cual se nota sobre los escenarios del país. El camino no es ni fácil, ni corto, es una senda que exige profesionalismo, dedicación, entrega y eso es lo que le sobra a esta artista que tiene ante si un mas que promisorio futuro musical.

Si se observa la historia de todos los participantes de las ediciones de Cosquín se podrá observar que la mayoría de ellos han pasado por varias y variadas formaciones,  este caso no es la excepción, ya que Carlos Cabral viene de haber integrado por cinco años la formación, a nuestro juicio mejor de Los Carabajal, ya que por toda la potencialidad de si coz les permitió emprender viajes de vuelo perfeccionista a una agrupación que se ha vuelto a recluir en lo ya conocido.

Entonces podemos afirmar que se tuvo el placer de poder escuchar a un gran cantante, que seguramente le costará abrir camino dentro del rubro solista, senda que ya conoce y que con antelación plasmara en aquel trabajo Colores Primarios de un alto nivel artístico. Por otro lado Carlos Cabral es también dueño de una personalidad muy poco frecuente, ya que la modestia y el respeto son lo que priman en el, lo cual trasmite en sus presentaciones, por lo cual no es extraño que lograra ponerse a la platea en el morral que los artistas guardan sus grandes las actuaciones memorables. Es por ello que nos alegramos por el éxito de este artista, ya que es merecedor de la premiación que la Prospero Molina le hace a sus preferidos.

Desde tierra de traslasierra llegaron Los Nieto de Don Gauna, una formación que viene desden Villa Dolores, Capital nacional de la Poesía, a traer la música de aquella región, que no solo esta influenciada por la cercanía espacial con San Luis, si no por un paisaje majestuoso que baja desde la Altas Cumbres pasando por Mina Clavero para enclavarse más allá de la Piedra Pintada, un balneario clásico de aquel terruño y precisamente en aquellos sitios existen aquellos viejos bares donde algunos parroquianos ver pasar la vida en torno a un vaso y una botella que son los compañeros inseparables de días cargados del color profundo y aromático del vino tinto, entre esos habitúes esta Don Gauna, quien seguramente, ni enterado está,  que en homenaje a esos personajes de las historia pueblerinas el grupo lleva su nombre. Lo cierto es, que José Luis Aguirre, el alma mater de esta formación y ganador de la revelación con el tema La Transerrana, ha sabido darle al grupo toda la sonoridad y toda la tonada que aquellos lugares tienen, a los cuales desde el humor también ha sabido cantarle Doña Jovita.

Un momento muy nuestro, muy regional y que sin duda alguna, tanto gusta a quines están disfrutando en este otro valle serrano al festival más grande del folklore del mundo.

Hace algunos años de la mano de Cesar Isella y de la promoción de una radio de Córdoba, una adolescente se transformó en una propuesta nueva, la cual con la impudicia que dan los pocos años, se volvió insolente hacia las tradiciones, pero a su vez atrapó a los más jóvenes y con un revolear de ponchos, saltos más parecidos a un síndrome espástico, que a danza alguna, rompió los moldes de lo conocido, para convertirse en un verdadero fenómeno de multitudes.

Soledad Pastorutti (foto) y su hermana Natalia, un soporte vocal complementario, le dieron al folklore una oxigenación en cuanto a la convocatoria, no al arte, pero como los festivales se rigen por eso que se llama “hacer que las cuentas cierren” se alentó este fenómeno, el cual fue creciendo hasta lo imaginable, la niña creció, aprendió canto, se hizo mujer, se casó y fue madre, para tener hoy una imagen diferente, más pulida, más ligada a buen canto y aunque ya no sea aquel “tsunami de Arequito” es un numero que tiene su peso en las programaciones, lo cual habla de su vigencia.

Hablar de los temas que cantó, de la nueva propuesta que tiene es señalar que se nota su crecimiento, la madurez vocal, la elección de un repertorio diferente y de su nueva vocación como conductora televisiva, lo cual es simplemente reafirmar que el paso del tiempo, corto por cierto, simplemente le ha sentado bien, que ha dejado de lado las bombacha y es ahora una cantora que actúa con pollera, toda una verdadera novedad en su carrera.

También actuaron Milena Salamanca, ganadora Pre Cosquin Vocal Femenino, otra anotada para la carrera de la Revelación, Aguamarina Trío, Tubo Moya, La Legua y Constanza Martínez.

La Delegación de Chubut fue otra sorpresa por todo lo que exhibido, lo cual asombro por la multiplicidad cultural que la provincia patagónica tiene, donde conviven tradiciones, galesas con mapuches y tehuelches, donde se bailó un loncomeo y se aprecio una danza con influencia migratoria europea. En suma un verdadero crisol de razas, donde un grupo como La Chuza hizo un aporte magnifico. Otro acierto que posibilita acceder a realidades lejanas que cuando las conocemos nos asombran por su valioso contenido.

Desde la tierra mediterránea que nos cobijan llegaron Murmullos, una formación que tiene buenas voces y un repertorio que suele navegar entre folklore en estado puro y lo romántico, el cual desde su primera presentación a la fecha ha logrado tener una aceptación total del público.

Desde el norte llegaron los tradicionales Serenateros de Salta, un grupo que nos asombra por el contenido que tiene y que es lo que reclama la asistencia noche tras noche, más folklore y menos fusión, más tradición y menos tecnología, por ello cuando se comprenda esto y cuando se pueda hacer la síntesis lógica, será cuando podamos sentir que hemos crecido en armonía.

Marcela Ceballos, Sumaimama, Juan Manuel Figueroa también pasaron por el escenario, al igual que Pablo Achaval un cantor que trajo un canto interesante y digno de ser oído con atención. Desde el sur le tocó el tiempo a Los Ranquelinos. Al igual que MJC, el excelente rio de Córdoba que ejecuta música a nivel internacional, ya sea tango o folklore, quienes  vuelve de esta manera Cosquin.

El tango estuvo de la mano de Mirta Uguet con lo cual quedó demostrado que este género es parte ya de nuestro folklore y que tiene en esta cantante una representante de fuste.

También actuó Policanto, una agrupación que presenta un nivel de jerarquía y que de la mano de Carlos Klavins como management pudieron demostrar todo lo que ellos saben y que definitivamente es muchísimo, así que celebramos esta participación por el altísimo nivel demostrado.

Una nuevamente muy larga grilla que conspira contra los artistas que deban correr tras de una maratón musical que hay sobre el escenario y algún día deberá ser replanteada como manera de organización adecuada al tipo de evento que se lleva a cabo cada años en el Valle de Punilla y que mueve multitudes.

 

Desde Cosquín

en exclusiva para Crónica y Análisis

Alfredo Ferrarassi y Georgina Bernardi

 

 

 

 

   

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