La
octava luna de este Cosquín comenzó de la mano de un cantor
que parajadojicamente nació roquero, siendo consagrado en el
legendario Festival del Rock de La Falda hace ya varias décadas
y que desde hace algún tiempo se ha volcado por el tango. En
la parte inicial, Juan Carlos Baglietto (foto), acompañado
por un músico integral como Lito Vitale, interpreto temas del
folklore tradicional como Tonada del Viejo Amor, Piedra y
Camino y tangos como Nada, los que fueron justamente
apreciados por una asistencia, que es bien sabido, es mas que
exigente con aquello que no son “del palo” pero que en
casos como este se valora todo lo que hacen de manera sincera,
aunque no suene estrictamente ajustando a los cánones
tradicionales del folklore.
Sin
dudas la banda que acompañó a este dúo tuvo la capacidad de
conferirle un encuadre a un escenario que se ajustó con
luces, efectos y sonido a esta propuesta que, reiteramos no es
folklórica, pero que se supo acomodar a un espacio ajeno y no
traicionar para lo que habían sido convocados.
Posteriormente
Los Guaraníes un grupo que venía hace un par de años de
rearmar sus líneas por la partida de Nacho Prado y Daniel
Campos, volviendo uno de los integrantes que habían debido
dejar la formación para que entrara el primero y la otra
ausencia, que en definitiva es la que formalmente fue tal es
con la llegada de un sanjuanino de una voz extraordinaria. Así
con esta nueva integración han salido a competir con sus ex
amigos, la justicia fallo a favor de ellos y son los únicos
que pueden usar el término. Aclarado esto, diremos que suenan
muy pero muy bien, que ambas agrupaciones han logrado
encontrar su perfil y ello sea tal vez lo que tenga
importancia en este momento, ya que mas allá del resultado
judicial, cada uno encontró lo que creo han estado buscando y
las pruebas están a la vista.
En
lo personal estimamos que Los Guaranies conforman un espectro
de lo que se denomina el folklore romántico, para darle un
tipo de ubicación dentro del genero, el cual apunta a
canciones de fuerte impacto emocional en el publico y tiene
también, temas del repertorio tradicional, el cual hace a la
perfección dado que son dueños de excelentes voces y de un
repertorio, que al mezclar ambas corrientes, tiene como
resultado un numero de envergadura.
Al
igual que el año pasado sus temas arrancaron el aplauso
generalizado de la plaza y ha sido todo un acierto el
programarlos como numero central, junto a otros, de la noche.
Los Guaranies son uno de los preferidos del publico lo cual
hace que se los vuelva a convocar en las próximas ediciones
dado el amplísimo respaldo del público.
La
cantante Mariel Trimaglio, la que subiera a este escenario
siendo muy joven, es hoy una de los nuevos y mejores
representantes de esa camada nueva que viene a pretender
producir el recambio generacional, solo que ella no solo
“lucha” por ese derecho si no por el competir casi
directamente con la propia Soledad, lo cual no es poco decir.
Dueña
de un garbo especial que le otorga a sus dotes una singular
belleza, la cual complementada por una voz trabajada y llena
de potencialidades, lo cual se nota sobre los escenarios del
país. El camino no es ni fácil, ni corto, es una senda que
exige profesionalismo, dedicación, entrega y eso es lo que le
sobra a esta artista que tiene ante si un mas que promisorio
futuro musical.
Si
se observa la historia de todos los participantes de las
ediciones de Cosquín se podrá observar que la mayoría de
ellos han pasado por varias y variadas formaciones,este caso no es la excepción, ya que Carlos Cabral
viene de haber integrado por cinco años la formación, a
nuestro juicio mejor de Los Carabajal, ya que por toda la
potencialidad de si coz les permitió emprender viajes de
vuelo perfeccionista a una agrupación que se ha vuelto a
recluir en lo ya conocido.
Entonces
podemos afirmar que se tuvo el placer de poder escuchar a un
gran cantante, que seguramente le costará abrir camino dentro
del rubro solista, senda que ya conoce y que con antelación
plasmara en aquel trabajo Colores Primarios de un alto nivel
artístico. Por otro lado Carlos Cabral es también dueño de
una personalidad muy poco frecuente, ya que la modestia y el
respeto son lo que priman en el, lo cual trasmite en sus
presentaciones, por lo cual no es extraño que lograra ponerse
a la platea en el morral que los artistas guardan sus grandes
las actuaciones memorables. Es por ello que nos alegramos por
el éxito de este artista, ya que es merecedor de la premiación
que la Prospero Molina le hace a sus preferidos.
Desde
tierra de traslasierra llegaron Los Nieto de Don Gauna, una
formación que viene desden Villa Dolores, Capital nacional de
la Poesía, a traer la música de aquella región, que no solo
esta influenciada por la cercanía espacial con San Luis, si
no por un paisaje majestuoso que baja desde la Altas Cumbres
pasando por Mina Clavero para enclavarse más allá de la
Piedra Pintada, un balneario clásico de aquel terruño y
precisamente en aquellos sitios existen aquellos viejos bares
donde algunos parroquianos ver pasar la vida en torno a un
vaso y una botella que son los compañeros inseparables de días
cargados del color profundo y aromático del vino tinto, entre
esos habitúes esta Don Gauna, quien seguramente, ni enterado
está,que en
homenaje a esos personajes de las historia pueblerinas el
grupo lleva su nombre. Lo cierto es, que José Luis Aguirre,
el alma mater de esta formación y ganador de la revelación
con el tema La Transerrana, ha sabido darle al grupo toda la
sonoridad y toda la tonada que aquellos lugares tienen, a los
cuales desde el humor también ha sabido cantarle Doña
Jovita.
Un
momento muy nuestro, muy regional y que sin duda alguna, tanto
gusta a quines están disfrutando en este otro valle serrano
al festival más grande del folklore del mundo.
Hace
algunos años de la mano de Cesar Isella y de la promoción de
una radio de Córdoba, una adolescente se transformó en una
propuesta nueva, la cual con la impudicia que dan los pocos años,
se volvió insolente hacia las tradiciones, pero a su vez
atrapó a los más jóvenes y con un revolear de ponchos,
saltos más parecidos a un síndrome espástico, que a danza
alguna, rompió los moldes de lo conocido, para convertirse en
un verdadero fenómeno de multitudes.
Soledad
Pastorutti (foto) y su hermana Natalia, un soporte vocal
complementario, le dieron al folklore una oxigenación en
cuanto a la convocatoria, no al arte, pero como los festivales
se rigen por eso que se llama “hacer que las cuentas
cierren” se alentó este fenómeno, el cual fue creciendo
hasta lo imaginable, la niña creció, aprendió canto, se
hizo mujer, se casó y fue madre, para tener hoy una imagen
diferente, más pulida, más ligada a buen canto y aunque ya
no sea aquel “tsunami de Arequito” es un numero que tiene
su peso en las programaciones, lo cual habla de su vigencia.
Hablar
de los temas que cantó, de la nueva propuesta que tiene es señalar
que se nota su crecimiento, la madurez vocal, la elección de
un repertorio diferente y de su nueva vocación como
conductora televisiva, lo cual es simplemente reafirmar que el
paso del tiempo, corto por cierto, simplemente le ha sentado
bien, que ha dejado de lado las bombacha y es ahora una
cantora que actúa con pollera, toda una verdadera novedad en
su carrera.
También
actuaron Milena Salamanca, ganadora Pre Cosquin Vocal
Femenino, otra anotada para la carrera de la Revelación,
Aguamarina Trío, Tubo Moya, La Legua y Constanza Martínez.
La
Delegación de Chubut fue otra sorpresa por todo lo que
exhibido, lo cual asombro por la multiplicidad cultural que la
provincia patagónica tiene, donde conviven tradiciones,
galesas con mapuches y tehuelches, donde se bailó un loncomeo
y se aprecio una danza con influencia migratoria europea. En
suma un verdadero crisol de razas, donde un grupo como La
Chuza hizo un aporte magnifico. Otro acierto que posibilita
acceder a realidades lejanas que cuando las conocemos nos
asombran por su valioso contenido.
Desde
la tierra mediterránea que nos cobijan llegaron Murmullos,
una formación que tiene buenas voces y un repertorio que
suele navegar entre folklore en estado puro y lo romántico,
el cual desde su primera presentación a la fecha ha logrado
tener una aceptación total del público.
Desde
el norte llegaron los tradicionales Serenateros de Salta, un
grupo que nos asombra por el contenido que tiene y que es lo
que reclama la asistencia noche tras noche, más folklore y
menos fusión, más tradición y menos tecnología, por ello
cuando se comprenda esto y cuando se pueda hacer la síntesis
lógica, será cuando podamos sentir que hemos crecido en
armonía.
Marcela
Ceballos, Sumaimama, Juan Manuel Figueroa también pasaron por
el escenario, al igual que Pablo Achaval un cantor que trajo
un canto interesante y digno de ser oído con atención. Desde
el sur le tocó el tiempo a Los Ranquelinos. Al igual que MJC,
el excelente rio de Córdoba que ejecuta música a nivel
internacional, ya sea tango o folklore, quienesvuelve de esta manera Cosquin.
El
tango estuvo de la mano de Mirta Uguet con lo cual quedó
demostrado que este género es parte ya de nuestro folklore y
que tiene en esta cantante una representante de fuste.
También
actuó Policanto, una agrupación que presenta un nivel de
jerarquía y que de la mano de Carlos Klavins como management
pudieron demostrar todo lo que ellos saben y que
definitivamente es muchísimo, así que celebramos esta
participación por el altísimo nivel demostrado.
Una
nuevamente muy larga grilla que conspira contra los artistas
que deban correr tras de una maratón musical que hay sobre el
escenario y algún día deberá ser replanteada como manera de
organización adecuada al tipo de evento que se lleva a cabo
cada años en el Valle de Punilla y que mueve multitudes.