Antes
de cronicar la luna desde este Cosquín contradictorio,
queremos expresar el agradecimiento a dos personas por su
trato preferencial para con los corresponsales de Crónica y
Análisis, uno a el Salteño Nando que tiene una peña frente
a la Plaza Prospero Molina y que nos atiende con deferencia y
al Palenque que con amabilidad nos hace siempre entrega del
material de difusión. En ambos casos y es por esto que los
destacamos, el vinculo humano es el que prevalece y el que
enaltece el ejercicio de esta profesión.
Abre
la noche séptima, la que algunos suelen relacionar por su
vinculación lunar con cuentos de lobisones, brujas o
apariciones y que tiene la particularidad de repetirse
nuevamente un fenómeno de masas, esos que suelen ser muy difíciles
de explicar desde lo estrictamente periodístico, aquello que
requiere la suma de ciencias sociales para poder
conceptualizar y desmenuzar, pero que para el gran publico no
es nada mas que una relación especial entre ídolo y pueblo,
por ello buscar otras explicaciones, sirven para lo científico,
pero para el “soberano” solo basta con el vinculo
afectivo, el cual está por encima de todo.
El
ex Nochero Jorge Rojas inició la noche del jueves con un show
que marca la evolución de este artista que en compañía de
sus hermanos, Alfredo e Indio, han logrado adquirir un perfil
distintivo, el cual los ha colocado como preferidos de la
platea. Sin dudas hay una competencia encubierta entre éste y
los Teruel, la cual viene desde la separación misma y que hoy
por hoy gana la pulseada quien decidiera seguir sus pasos como
solista. Por ello la plaza ha adquirido nuevamente un lleno
total con este artista que siempre presenta un recital de
primer nivel por los músicos e invitados que tiene.
La
incógnita radica en que si se abre el espectáculo con un número
de esta envergadura ¿Qué pasa después? Porque habrá sin
dudas un éxodo a medida que transcurran las propuesta en el
escenario Atahualpa Yupanqui y ello puede conspirar contra lo
programado en cuanto a la asistencia masiva al terminar el
espectáculo principal.
Agregar
cosas a todo lo dicho de Jorge Rojas es pura redundancia, a
nuestro entender tiene un exceso de instrumentos electrónicos,
percusión y por sobre todo una batería estridente, una
saturación de sonidos, solo que es una gran voz que cuando se
decide a cantar en intimidad permite disfrutar de todo lo que
sabe, pero ello solo se ve en cuanta gotas, porque lo que
manda es el mercado y de eso sí que sabe este artista, que es
lo que le ha permitido “vencer” en esta “batalla”
entre los Capuletos y Montescos del folklore.
La
sucesión continuó de la mano de Guitarreros una formación
que ya recibiera la consagración, la cualtiene un encanto especial ya que son dueños de unas
voces trabajadas, de un dominio de escena y de un repertorio
que es el que les hizo merecedores a aquel premio mayor de
Cosquín.
Esta
oportunidad no ha sido diferente ya que lograron que la plaza
los aplaudiera de pie y que se recibiera el clásico bis a que
nos tiene acostumbrados. Salteños, herederos de una
provincialidad musical que respira folklore, de la cual son
representantes de lujo,que
como en años anteriores han satisfecho a una platea ávida de
nuestra música, que es definitiva, lo que viene a buscar a
este festival. Interpretaron temas como A Monteros, El
Humahuaqueño, Canción con todos y un popurrí entre los que
destacamos El bombón asesino, lo cual fue festejado por la
plaza colmada.
Desde
el litoral argentino llegaron los integrantes de Amboé una
propuesta que supo tener en el pasado una fuerte raigambre
entre quienes asistían a escuchar los chamamés de este
conjunto. Como siempre esto fue lo que han traído nuevamente
y que tiene todo el ritmo, todo el color, que aquella tierra
colorada, aquella selva aque tan bien describiera Horacio Quiroga, que viene de
la mano de estos cultores de la música de nuestra mesopotámia
Argentina.
Nuevamente
las Delegaciones oficiales nos volvieron a sorprender, en este
primer caso fue la de Santa Fe, la cual tuvo en Soledad
Pastorutti la principal figura de de esta embajada, que rindió
homenaje al bicentenario de la bandera nacional, con un espectáculo
envidiable, que no nos cansaremos de resaltar, tiene en esta
hermana provincia de la región centro, a una de las
expresiones mas seria en lo cultural y que es no solo una muy
interesante propuesta artística, sino fundamentalmente
educativa, por lo cual es un verdadero placer poder gozar de
estos momentos que el festival nos regala.
Actuaron
también los ganadores de Pre Cosquín canción inédita,
“Cosquín en la piel” y la solista vocal femenina de tango
Ximena Jiménez, anticipando esta lucha por quedarse con el
premio revelación que esta en marcha desde el primer día.
Ángela
Irene, esta legendaria voz que también fuera oportunamente
premia hace años en este festival, canto sus canciones mas
sentidas, aquellas que la distinguieran como una de las
artistas mas destacadas del litoral y que año tras año nos
sorprende por todo el caudal de voz que tiene, elque está intacto y que nos hace gozar de la manera tan
particular que tiene de entonar las canciones que en su voz
suenan diferente y que es en definitiva lo que la consagró.
Desde
Santiago del Estero llegaron los ya legendarios Cutio y
Roberto Carabajal, un dúo que es parte de casi todos los
festivales del país. Lo suyo ha sido y es simple, directo,
sin arabescos musicales, es chacarera de pura cepa, es
respirar todo lo que esta tierra nos viene brindando desde que
fuera fundada y tuviera en la colonización en el violín de
San Francisco Solano el origen de ese vertiginoso ritmo que el
violín supiera otorgarle a esta provincia. No debemos buscar
más en ellos, no son “intelectuales” del canto, son
exponente de una música para disfrutar a pleno en medio de
entornos como los de este Cosquín, eso es lo que ellos hacen
y lo que el público quiere oír. En esta oportunidad actuaron
como invitados Los Carabajales con lo cual la familia en pleno
lleno el escenario de la Prospero Molina.
Posteriormente
la Delegación de San Luis reiteró que describiéramos, hacer
conocer la cultura de tierras que forman un país, pero que
desgraciadamente notados conocen y que en estas delegacionestienen la oportunidad de hacerlo y eso es lo que cuenta
una vez más.
Cantaron
en el escenario mayor Eduardo Ávila, aquel recordado artista
que nuevamente emocionó a la plaza, Dalmiro Cuellar, Jesús
Mansilla, Maria Eugenia Fernández, Lucas Segovia quien vino
desde el Chaco y es hijo del recordado Zitto Segovia. También
otro chaqueño Germán Kalber y Martina González, en una
demasiado recargada noche la cual se estiró merced a
reprogramaciones que han surgido dela lluvia y de muy extensas grillas que luego se
vuelven imposibles de cumplir.
Por
lo tanto reiteramos aquella pregunta ¿es este un festival o
una serie de recitales con artistas que hacen de soporte? Aquí
radica la incógnita a resolver ya que ciertos y determinados
números acaparan la atención de todos y quienes viene después,
lamentablemente hacen el papel de “teloneros” cuando en
realidad deberían tener un espacio mas amplio y en horarios
centrales, al menos eso es lo que la equidad aconseja, aunque
sabemos no es eso lo que se aplica a la hora de conformar las
noches de todos los festivales.
Joel
Tortul rindió homenaje con el piano a aquellos recordados
ejecutantes de este instrumento que tanto supo gustar en Cosquín,
ya que es imposible no recordar la rivalidad entre Rubén Durán
y Ariel Ramírez, de tal forma que esta idea de éste joven
interprete nos pareció un brillante idea y un más que
acertado momento musical y humano.
El
mendocino Pocho Sosa, aquel de la recordada Tonada en Otoño,
aquel que Mercedes Sosa lo invitara a entonar este tema y lo
definiera como uno de los mas grandes interpretes de nuestra música,
este cuyano nos volvió a emocionar con su garganta
privilegiada y con un repertorio que fue un lujo escuchar en
un marco de una noche como esta.
Rusia
trajo al Grupo Grenada reviendo así aquellas viejas noches
donde desde lejanas tierras pasaron grandes intérpretes,
también la misionera que canta el portugués Gicela Mendez
Ribeiro, con lo cual se recobró aquella tónica tan hermosa
como es la de la hermandad artística entre los pueblos.
Decir
Gustavo Patiño es afirmar que uno de los múltiples
instrumentistas argentinos actuaba en el escenario de Cosquín,
músico este que supo actuar junto a Shakira y que en cada una
de sus presentaciones nos asombra, un momento de goce al que
este artista jujeño nos tiene acostumbrados.
La
noche concluyo con las presentaciones de Los Novas, Los
Jilgueros y Alazanes, una larga jornada de un nuevo Cosquín
folklórico.