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 COSQUÍN 2012

52º FESTIVAL NACIONAL DEL FOLKLORE

Corresponsales Especiales para Crónica y Análisis

Alfredo Ferrarassi y Georgina Bernardi

 

 

 

 

Dicen los poetas “los cielos lloran cuando llueve” y sin dudas la noche de Cosquín es un ejemplo acabado de ello porque casi al inicio del festival se conocía que había fallecido Gerardo Barrera el primer Tesorero de aquella legendaria Comisión del Folklore que diera lugar a este ya maduro evento que trasciende las fronteras nacionales. Entonces ese límpido universo de estrellas, con una luna que se engalana todas las noches para deleite de enamorados y lobisones serranos, de golpe se oscureció, se cubrió de luto para demostrar que sentía dolor por la familia festivalera y porque de aquella pléyade de padres fundadores queda un pequeño número de ellos y es como señalara en la nota inicial de este ciclo 2012, el Olimpo de los folkloristas se nutre cada vez mas de personajes entrañables a los que costará hallarles reemplazo, si es que esto es realmente posible.

El Festival empezó con una hora de atraso de acuerdo a lo señalado porque la lluvia era realmente intensa, característica que no cambio a lo largo de toda la noche y era evidente que se debía  hacer una serie de evaluaciones antes de dar la orden de que se escucha el tradicional “Aquí Cosquín…”

Con el visto bueno de los organizadores se largó la fiesta que en cuanto a fervor no fue menor a pesar que los presentes solo era un par de cientos de fieles seguidores desafiaron todo para escuchar a sus ídolos.

El inicio de la cuarta luna fue con unos cultores de la música santiagueña, Los Coplanacu, un dúo compuesto por Julio Paz y el medico Roberto Cantos, quienes en 25 años de canto han dejado sentado que no solo continúan evolucionando, sino que son respetuoso de la música nuestra y que no necesitan de golpes bajos de efectos sonoros, de sintetizadores para dejar unas canciones de nivel, para conmover con la entrega, con el trabajo vocal, con el repertorio estudiado, que en definitiva es el que le ha dado el respaldo de la asistencia.

Este dúo que comenzó a tener una gran aceptación en los sectores universitarios de Córdoba, los cuales en las peñas estudiantiles hicieron sus primeras armas y que posteriormente dedicados de Lleno a la música siguieron ampliando el marco referencial de preferencia y son hoy una de las pocos propuestas que realmente hacen folklore. Ojala que esto se así por siempre, puesto que son un referente obligatorio para las nuevas generaciones de lo que es el canto nativo y eso no es una tarea fácil, es una carga enorme, pero creemos la llevan gustosos habida cuanta el permanente apoyo del publico que tienen.

Decir canto vocal, aquel que en la décadas del sesenta y setenta siempre estuvieron presentes, es decir hoy a uno de los últimos representantes de aquel movimiento, es decir, Opus Cuatro. Estos ex cuatro estudiantes de la Universidad de La Plata, hoy dos escribamos y dos ingenieros, hicieron sus primeros Amasis como coreutas en el coro universitario y a partir de allí en lo que hoy conocemos.

Ellos son la sobriedad misma, el trabajo acabado, ensayado, pulido, el respeto por el soberano y que en ultima instancia debe ser leído también como el respeto por ellos mismo, por el orgullo de hacer las cosas bien, entonces cuando son estos los parámetro que rigen a un conjunto, ya sea vocal, instrumental o mixto, no hay otro resultado que el aplauso cerrado de un publico que sabe lo que quiere, lo que es bueno y que por ende disfruta de propuestas como esta que década tras década nos continúan deleitando con canciones de valía superlativa como es la que siempre han dejado en la Prospero Molina los Opus Cuatro.

La noche prosiguió con Mavi Díaz, la hija del recordado armoniquista Hugo Díaz, quien es dueña de una propuesta personal, de un canto directo, que la hace en cierta medida diferente al resto de las cantantes, esto sin convertirla en una exponente del folklore “intelectual” que existe en los primeros niveles, hoy ausentes de este Cosquín.

Sin embargo lo suyo ha sido bien recibido por las Plaza que es a pesar de los espacios vacíos selectiva a la hora de señalar a quienes son sus elegidos. Esta artista tiene las puertas abiertas  en los futuros festivales dada su respetable actuación.

El charango es un instrumento de no fácil abordaje, es el embajador de la música del noroeste argentino, la cual con sus particulares sonidos nos transporta a la geografía de la quebrada, la cual logra trasmitir a partir de éste los rasgos del paisaje norteño y la alegría del carnaval del altiplano.

Es bien conocido que desde Jaime Torres en adelante las cosas ya no fueron iguales, que las posibilidades del mismo ya no se limitaban a ciertos y determinados ritmos, si no que se ajustaba a una variedad de ellos que asombraba. Por esto, escuchar al maestro Rolando Goldman es gozar de la música en estado puro, es ver a un cultor de la música fina en el escenario y aunque algunos por allí han catalogado de no festivalero lo suyo por la seriedad del repertorio, no pueden, ni deben ser los mismos necesariamente distendidos, si no que estas propuestas deben estar porque es una manera de ofrecer al publico algo diferente y de esa comparación vendrá su creciendo y exigencia musical.

Desde Salta la linda, la de los grandes conjuntos, de los poetas inigualables llego su Delegación la cual trajo lo mejor que tenían y se noto en el orgullo que exhibieron sobre el escenario. Nos imaginamos lo difícil que puede llegar a ser tener que elegir representantes por que si hay una provincia donde vive el canto, donde anida el folklore es en ella, de allí que lo que se pudo observar es sin duda una muestra de todo o que tienen y pueden mostrar al mundo

La música internacional, aquella que asombra desde hace casi cincuenta años desde el Chile natal, desde la militancia política en la Unidad Popular hasta este presente en el que continúan trayendo esa fusión con nivel que tiene en ellos uno de los ejemplos que deberían seguir quienes buscan un nuevo horizonte musical, algo diferente, que contemple poder cantar “canciones con fundamento” como llamó a un trabajo Mercedes Sosa y que en ultima instancia es lo que estos hermanos allende la cordilla nos están trasmitiendo, nos están dejando en las actuaciones que tienen en Cosquín. En suma, un momento para sentarse a disfrutar, para desafiar las noches frescas de este Cosquín, que de esta manera trata de hacernos ver que a pesar de los límites inexistentes algo de nivel aun se puede escuchar.

Mendoza trajo también su embajada musical, la cual entre canto y danzas nos hicieron comprender que las provincias argentinas son muy ricas en lo artístico y que tienen propuestas, como estas, que no solo nos permiten conocer otras latitudes, otros ritmos, sino apuestas con nivel que en ultima instancia es lo que han traído hasta ahora todas las delegaciones actuantes.

Doña Jovita (Jesús Luis Serrano) junto al estupendo músico transerrano José Luis Aguirre han compuesto una propuesta que trae el color de la tonada identificadora de aquellos pagos que hiciera conocer en toda su lucha por el aislamiento el Cura Brochero y que es sin duda la de los cordobeses que se nuclean entorno a la Capital Nacional de la Poesía, como es Villa Dolores. Aportar cosas a lo que ambos son capaces es casi una redundancia, porque uno es un músico prolífero, ganador de la Revelación con una canción sobre su región y el otro ha creado un personaje que encarna una viejita atrevida de Mina Clavero y que tiene salidas inesperadas como zafadas pero que al ser tan espontaneo su propuesta llama a la ternura y a la risa. Una actuación realmente de primer nivel para una noche especial como la que nos tocó vivir.

Un numero que hace unos años era sumamente convocante, innovador, era el de Peteco Carabajal, quien en las ultimas presentaciones creemos no ha estado a la altura de lo que debería haber sido su natural evolución. Cierto es que no reitera trabajos y que no suele tener inclinación por el aplauso fácil, pero siempre nos queda la impresión que podría dar mas, que por allí queda en deuda, al menos con el folklore, porque sabemos es un excelente sucio, pero que la proyección en demasía, como es su caso por allí lo termina alejando de sus fuentes, siendo ello, posiblemente, lo que le impide ser lo que hace tres lustros supo ser.

Pasaron por el escenario José García, Los Caldenes quines llegaron desde La Pampa, Luna Payecera, un recitador, Quórum, la sachaguitarra de Elpidio Herrera, los cordobeses de La Copla, Verde Trébol, los mas que interesantes Izquierdos de la Cueva, Luis Baetti. Cada uno de ellos trajo sus ilusiones, sus esperanzas del aplauso consagratorio de esta muy difícil plaza. Algunos volverán satisfechos, otros, esperando un horario más central, pero en todos los casos ninguno será igual, ya que Cosquín cambia para siempre a quienes pisan este escenario mágico del folklore.

 

Desde Cosquín

en exclusiva para Crónica y Análisis

Alfredo Ferrarassi y Georgina Bernardi

 

   

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