Paso
una edición más de Cosquín y como siempre queda tela para
cortar, la cual alcanza para todo los años por cierto.
En
primer lugar nos detendremos en los turistas, estos que vienen
a visitar Punilla y que se han quejado de los precios
desorbitantes que tiene la Capital del Folklore, costos que
por la escasa hotelería que tiene están proporcionalmente más
altos que veranear en centros de primer nivel nacional y de países
vecinos.
Hoteles
mal categorizados que escasamente pueden llegar a dos y cuando
máximo alguno a tres estrellas cuesta iguales que a uno de
cinco y las casas particulares, la inmensa mayoría con baños
compartidos y habitaciones para cinco o seis personas
amontonadas estaban cobrando más de doscientos pesos por
persona por día, cuando en Mina Clavero, La Falda o
Calamuchita hay hoteles de esa cantidad de estrellas con aire,
televisión, cochera y baño privado por ciento veinte pesos,
ah y con desayuno incluido.
Otro
tanto pasa con la gastronomía, la cual tiene precios muy
“inflados” por un servicios que dejan muchísimo que
desear, tanto en calidad como en prestaciones. Si la
Municipalidad no entiende que hay que cuidar la “gallina de
los huevos de oro” terminará matándola por extraerle
ganancias injustificadas.
En
las calles no hemos observado las multitudes de otros años y
ello se debe a los costos y a que la ecuación entre estos y
las prestaciones definitivamente no cierran. Por ello plazas
cercanas como Bialet Massé o Casa Grande que nunca fueron turísticamente
hablando relevantes hoy son las elegidas, así pasa lo mismo
con Valle Hermoso y La Falda.
En
lo referente al espectáculo salvo algunos números centrales,
en líneas generales no ha sido buena, demasiados conjuntos
que suenan iguales, exceso de electrónica, la cual ha sido,
al menos en las conversaciones personales, criticadas
reiteradamente por el abuso de aquella y la batería, al grado
que cuando por caso Alfredo Abalos, Rafael Amor o Los Arrieros
actuaron fueron ovacionados por el sonido puro que muchos han
ido a buscar y que desgraciadamente no está presente. También
sucedió esto cuando al mejor estilo Chalchaleros, uno de Los
Tekis cantó con Polo Román, ex del desaparecido grupo, lo
cual si no es tenido en cuenta por los organizadores será
solamente por la ceguera que tengan porque señales que algo
no anda bien han tenido y en cantidades suficientes.
Otra
detalle que hay que atender de manera urgente es el de los
conductores, ya que la ausencia del recordado Miguel Ángel
Gutiérrez se hace sentir y en demasía. Definitivamente Nadia
Soswky no nos termina de convencer y creo que nunca lo hará,
la frivolidad de los vestidos y la distinción con el poncho
coscoínoal modisto que la vistió Benito Fernández estuvo
totalmente fuera de lugar y es una señal de lo que james
puede volverse a hacer. Cosquín jamás fuedesfile de modas, ha sido siempre sobriedad y ello no
puede ser borrado por más orientación marketinera que se
quieran imponer.
Micho
se ha criticado el corte la actuación de Raly Barrionuevo
cuando pasaba imágenes criticando a la minería a cielo
abierto y apoyando a los campesinos de su provincia. El tiempo
permitirá saber que sucedió ralamente, aunque hay fuertes
acusaciones a que hubo detrás una mano negra. Esto claro esta
nada tiene que ve con la Comisión del Folklore, pero si habla
de la sensibilidad de los tema s sociales en una Argentina en
donde no se puede ocultar más lo que está pasando y que es
de suma gravedad.
El
gran protagonista es el publico ese que hace esfuerzos por
pagar entradas para estar junto a sus ídolos, por cantar con
ellos en un acto de liberación emocional impresionante, a
este es al que hay que cuidar porque sin público y sin músicos
que viajan desde todos los lados inimaginables a traer sus
trabajos, muchoseditados con sacrificios de toda la familia, con
ahorros diarios para estar, a esos se les debe el máximo
respeto, sin ellos Cosquín no es nada, por lo tanto se debe
“mimar” al visitante porque después de los diez días del
Festival Cosquín siempre está desierta y no se puede en esos
días tratar de paliar todo un año, sino extender ese corto
plazo para que sea una propuesta turística en serio.
Los
que ayer llenaban la plaza y estadios, hoy no puede con la
Prospero Molina, porque habrá que asumir que los ciclos se
cumplen para todos y que forzar el cariño es malo porque
luego la decepción es mayor aun. Lo de Mona Jiménez un
verdadero acierto, fue la noche de más asistencia lejos y las
noches en general estuvieron en un 60%, a los cual contribuyó
el clima con noches muy calurosas y solo alguna frescas.
Una
edición más de la catedral del folklore en donde brilló por
ejemplo Juan Falú con la sencillez de su arte, o la entrega
bajo la lluvia de Los Coplanacu, o el neo folklore de Abel
Pintos que tantos ha prendido entre los jóvenes, Arbolito
siendo una propuesta para romper el tedio de larguísimas
programaciones mal formuladas, o lo mejor del festival que a
nuestro juicio fueron las Delegaciones que educaron desde el
canto provinciano y de estas verdaderas embajadas culturales
resaltar que sobresalieron dos, la propuesta de Córdoba
celebrando la gesta del Cordobazo y la de Santa Cruz rindiendo
homenajes a los peones de las huelgas del 21, la razón de
porque gustaron tanto, es simple apelaron a la historia
regional y así lo local se transformó en nacional, siendo
verdadero federalismo.
Queremos
hacer votos, en el final de este análisis que engloba esta
nueva edición, para que quienes organizan este evento tengan
la calma para reflexionar y puedan darse cuenta que se debe
planificar de otra manera, con menos artistas, muchos de los
cuales han debido cantar a la madrugada cuando la gente había
emigrado en su mayoría, no por más cantores, debe haber más
calidad, solo es una cuestión de números, lo cual no es sinónimo
de nivelar hacia arriba.
Di
Fulvio creó un concierto memorable que se refería al sueño
de un brujo, sin dudas los brujos o cortadores de tormentas
que dicen contratan los festivales, al menos este año ha
fallado, habida cuenta de noche en que debió comenzar y
proseguir bajo la lluvia poniendo en peligro a artistas y público,
por el alto voltaje que se maneja en los equipos de audio y
luces. También recordar que el Dr. Santos Sarmiento supo
traer uno hace mas de cuarenta años que en una ceremonia
previa en la ruta 38, frente al escenario preparaba un conjuro
para desviarlas, el recuerdo de las multitudes que seguían
este procedimiento era impresionante todo hasta que un día
San Pedro dijo...”Punilla necesita la bendición de la
lluvia” y fue un diluvio sobre las sierras.
Así
de estas anécdotas se hizo Cosquín y sin dudas de las de
esta edición décadas más adelante se hará eco otro
cronista para escribir sobre uno de los más populares
encuentros de la música nativa en el mundo. Que así sea!