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 COSQUÍN 2012

52º FESTIVAL NACIONAL DEL FOLKLORE

Corresponsales Especiales para Crónica y Análisis

Alfredo Ferrarassi y Georgina Bernardi

 

 

CONCLUSIONES

Paso una edición más de Cosquín y como siempre queda tela para cortar, la cual alcanza para todo los años por cierto.

En primer lugar nos detendremos en los turistas, estos que vienen a visitar Punilla y que se han quejado de los precios desorbitantes que tiene la Capital del Folklore, costos que por la escasa hotelería que tiene están proporcionalmente más altos que veranear en centros de primer nivel nacional y de países vecinos.

Hoteles mal categorizados que escasamente pueden llegar a dos y cuando máximo alguno a tres estrellas cuesta iguales que a uno de cinco y las casas particulares, la inmensa mayoría con baños compartidos y habitaciones para cinco o seis personas amontonadas estaban cobrando más de doscientos pesos por persona por día, cuando en Mina Clavero, La Falda o Calamuchita hay hoteles de esa cantidad de estrellas con aire, televisión, cochera y baño privado por ciento veinte pesos, ah y con desayuno incluido.

Otro tanto pasa con la gastronomía, la cual tiene precios muy “inflados” por un servicios que dejan muchísimo que desear, tanto en calidad como en prestaciones. Si la Municipalidad no entiende que hay que cuidar la “gallina de los huevos de oro” terminará matándola por extraerle ganancias injustificadas.

En las calles no hemos observado las multitudes de otros años y ello se debe a los costos y a que la ecuación entre estos y las prestaciones definitivamente no cierran. Por ello plazas cercanas como Bialet Massé o Casa Grande que nunca fueron turísticamente hablando relevantes hoy son las elegidas, así pasa lo mismo con Valle Hermoso y La Falda.

En lo referente al espectáculo salvo algunos números centrales, en líneas generales no ha sido buena, demasiados conjuntos que suenan iguales, exceso de electrónica, la cual ha sido, al menos en las conversaciones personales, criticadas reiteradamente por el abuso de aquella y la batería, al grado que cuando por caso Alfredo Abalos, Rafael Amor o Los Arrieros actuaron fueron ovacionados por el sonido puro que muchos han ido a buscar y que desgraciadamente no está presente. También sucedió esto cuando al mejor estilo Chalchaleros, uno de Los Tekis cantó con Polo Román, ex del desaparecido grupo, lo cual si no es tenido en cuenta por los organizadores será solamente por la ceguera que tengan porque señales que algo no anda bien han tenido y en cantidades suficientes.

Otra detalle que hay que atender de manera urgente es el de los conductores, ya que la ausencia del recordado Miguel Ángel Gutiérrez se hace sentir y en demasía. Definitivamente Nadia Soswky no nos termina de convencer y creo que nunca lo hará, la frivolidad de los vestidos y la distinción con el poncho coscoíno  al modisto que la vistió Benito Fernández estuvo totalmente fuera de lugar y es una señal de lo que james puede volverse a hacer. Cosquín jamás fue  desfile de modas, ha sido siempre sobriedad y ello no puede ser borrado por más orientación marketinera que se quieran imponer.

Micho se ha criticado el corte la actuación de Raly Barrionuevo cuando pasaba imágenes criticando a la minería a cielo abierto y apoyando a los campesinos de su provincia. El tiempo permitirá saber que sucedió ralamente, aunque hay fuertes acusaciones a que hubo detrás una mano negra. Esto claro esta nada tiene que ve con la Comisión del Folklore, pero si habla de la sensibilidad de los tema s sociales en una Argentina en donde no se puede ocultar más lo que está pasando y que es de suma gravedad.

El gran protagonista es el publico ese que hace esfuerzos por pagar entradas para estar junto a sus ídolos, por cantar con ellos en un acto de liberación emocional impresionante, a este es al que hay que cuidar porque sin público y sin músicos que viajan desde todos los lados inimaginables a traer sus trabajos, muchos  editados con sacrificios de toda la familia, con ahorros diarios para estar, a esos se les debe el máximo respeto, sin ellos Cosquín no es nada, por lo tanto se debe “mimar” al visitante porque después de los diez días del Festival Cosquín siempre está desierta y no se puede en esos días tratar de paliar todo un año, sino extender ese corto plazo para que sea una propuesta turística en serio.

Los que ayer llenaban la plaza y estadios, hoy no puede con la Prospero Molina, porque habrá que asumir que los ciclos se cumplen para todos y que forzar el cariño es malo porque luego la decepción es mayor aun. Lo de Mona Jiménez un verdadero acierto, fue la noche de más asistencia lejos y las noches en general estuvieron en un 60%, a los cual contribuyó el clima con noches muy calurosas y solo alguna frescas.

Una edición más de la catedral del folklore en donde brilló por ejemplo Juan Falú con la sencillez de su arte, o la entrega bajo la lluvia de Los Coplanacu, o el neo folklore de Abel Pintos que tantos ha prendido entre los jóvenes, Arbolito siendo una propuesta para romper el tedio de larguísimas programaciones mal formuladas, o lo mejor del festival que a nuestro juicio fueron las Delegaciones que educaron desde el canto provinciano y de estas verdaderas embajadas culturales resaltar que sobresalieron dos, la propuesta de Córdoba celebrando la gesta del Cordobazo y la de Santa Cruz rindiendo homenajes a los peones de las huelgas del 21, la razón de porque gustaron tanto, es simple apelaron a la historia regional y así lo local se transformó en nacional, siendo verdadero federalismo.

Queremos hacer votos, en el final de este análisis que engloba esta nueva edición, para que quienes organizan este evento tengan la calma para reflexionar y puedan darse cuenta que se debe planificar de otra manera, con menos artistas, muchos de los cuales han debido cantar a la madrugada cuando la gente había emigrado en su mayoría, no por más cantores, debe haber más calidad, solo es una cuestión de números, lo cual no es sinónimo de nivelar hacia arriba.

Di Fulvio creó un concierto memorable que se refería al sueño de un brujo, sin dudas los brujos o cortadores de tormentas que dicen contratan los festivales, al menos este año ha fallado, habida cuenta de noche en que debió comenzar y proseguir bajo la lluvia poniendo en peligro a artistas y público, por el alto voltaje que se maneja en los equipos de audio y luces. También recordar que el Dr. Santos Sarmiento supo traer uno hace mas de cuarenta años que en una ceremonia previa en la ruta 38, frente al escenario preparaba un conjuro para desviarlas, el recuerdo de las multitudes que seguían este procedimiento era impresionante todo hasta que un día San Pedro dijo...”Punilla necesita la bendición de la lluvia” y fue un diluvio sobre las sierras.

Así de estas anécdotas se hizo Cosquín y sin dudas de las de esta edición décadas más adelante se hará eco otro cronista para escribir sobre uno de los más populares encuentros de la música nativa en el mundo. Que así sea!

Desde Cosquín

en exclusiva para Crónica y Análisis

Alfredo Ferrarassi y Georgina Bernardi

 

 

   

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