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NUNCA MAS

TRAICIÓN A LA PATRIA

FALSOS IDEÓLOGOS Y FALSAS IDEAS

DIOS Y LOS ARGENTINOS

CADUCOS BADULAQUES

A 50 AÑOS DE EVITA

UNA TRAGEDIA PREVISIBLE, ANUNCIADA Y EVITABLE       

NUESTROS POLÍTICOS                               

LAS POLÍTICAS DE SEGURIDAD NO DEBEN IDEOLOGIZARSE 

Y AHORA VAN POR NUESTRAS VIDAS     

COBARDÍA O AVERSIÓN

CORAZONES ABATIDOS

LA SANCIÓN ESTA EN LAS URNAS Y EN LA JUSTICIA

EL ZORRO AL CUIDADO DE LAS GALLINAS

CRUEL REALIDAD

MARTÍN FIERRO Y EL TRABAJO

BELGRANO LA EDUCACIÓN Y LA HISTORIA

ACTITUDES MAQUIAVÉLICAS

QUE ES CRÓNICA Y ANÁLISIS 

 


NUNCA MAS

Por Juan de Dios González 

El popular actor y productor cómico “Nito” Artaza, en un programa de televisión, anunció que impulsará una suerte de CONADEP para investigar a los políticos.      

No es un simple enunciado, no es un chiste de los tantos que profiere en su profesión, tampoco es una sandez o un despropósito.

Quizás, al decirlo, no tomó la debida dimensión de lo propuesto, como no lo hicieron muchos que escucharon su mensaje; pero analizada su declaración, se la puede considerar como la necesidad de concretar “el gran juicio” contra todas aquellas autoridades del poder ejecutivo, legislativo y de la justicia, empresarios y grupos de poder, responsables de la grave situación por la que atraviesa el país.

De ser así, sería lo mas coherente escuchado en estos últimos tiempos, donde las ideas y las proposiciones felices y adecuadas brillan por su ausencia.

Para el futuro de nuestro país es necesario un escarmiento, un escarmiento que sirva de ejemplo a venideras clases dirigentes. Hace falta otro “nunca mas”. Un “nunca mas” a la injusticia, a la mentira, a la corrupción, a la degradación y a la falta de patriotismo. Un “nunca más” a la muerte de inocentes en manos de delincuentes cobijados por la interpretación garantista de las leyes por parte de oportunistas que juegan a “progresistas”.- Un “nunca más” que nos permita seguir confiando en el sistema democrático y en la justicia; de allí, lo trascendental de la propuesta, debemos enjuiciar y escarmentar a los timadores  que mediante roscas, componendas y conjuras defraudan a los ciudadanos.

Si esto no ocurre, si no existe una renovación transformadora o un escarmiento que trunque el actual modo de hacer política, algunos despiadados que intentan llegar al poder, muchos de ellos ya inmersos dentro de él, lograrán sus propósitos. 

Estos individuos, que no reparan en consecuencias y que propician el odio de clases, el aborrecimiento a las normas y pautas que regulan la convivencia en sociedad; concebirán un estallido social donde la turba -alentada y al amparo de demagogos dirigentes- provocaran grandes desmanes, usurpaciones de bienes y propiedades, persecuciones y muertes,  sin que nada ni nadie pueda frenar la acción de estas hordas, las cuales, ya sabemos, muchos fomentan y de ellas se valen para saciar sus voracidades políticas y petardistas. 

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TRAICIÓN A LA PATRIA

por Juan de Dios González

La crisis argentina no es económica ni financiera, es meramente política. Resulta realmente imposible que esto suceda en un país cuantiosamente rico. La crisis argentina  la padecemos por carecer de verdaderos Conductores Políticos. Nuestros políticos, en su mayoría,  son politiqueros que se perfeccionan en contubernios, permanentemente hacen pactos y componendas a espaldas de los ciudadanos, practican la hipocresía, el engaño, la deslealtad y son avezados en "roscas" y "chanchullos", de esa manera, siempre logran introducirse en algún organismo público de poder con el primordial propósito de canalizar sus intereses personales y sectoriales, habitualmente espurios e ilegítimos.

Sin verdadera y honorable conducción política, una nación se halla a la deriva y a merced de las incidencias externas. Esto trae aparejado un vacío de poder; y en política, todo vacío de poder resulta rápidamente ocupado por alguien, sea interno o externo. Los frecuentes desatinos de la dirigencia política engendran una imagen y un concepto de debilidad ante otras naciones y estructuras de poder mundiales, cuando el  vacío de poder es mucho mas evidente ocurre lo que nos está ocurriendo, el poder político-económico se encuentra fuera de nuestras fronteras y obra en su propio beneficio. Por consiguiente, perdemos la soberanía, el honor, la seguridad y nuestra independencia.

¿Quién es un traidor a la patria? Es aquel individuo que quebranta la fidelidad y lealtad a su Nación, es quién acomete contra la soberanía, el honor, la seguridad y la independencia del Estado.

¿Quiénes son los apátridas que nos llevaron a la ruina y pusieron nuestro Nación en situación de bancarrota? ¿Cuál es el castigo que merecen?  En tiempo de paz y democracia debería ser la cárcel, la proscripción o el ostracismo.

A pesar de la traición, algunos siguen haciendo uso del poder y otros pretenden arribar nuevamente a él estafando a los incautos argentinos, quienes despojados de memoria reinciden ofreciéndoles nuevas oportunidades a los personeros del fracaso, de la desidia y el deshonor.

Patria es amor, sacrificio y lealtad; pero no debemos amar a quienes nos mienten, nos usan y defraudan; no debemos sacrificarnos en vano y en beneficio de oportunistas o estafadores de la voluntad ciudadana; y no debemos ser leales a quienes pregonan falazmente nuestras ideologías o se encuentran enquistados en las estructuras de los partidos políticos con el único interés de encauzar sus negocios personales.

Ante situaciones críticas, necesitamos buenos políticos, que perciban y proyecten la variación y el giro que produzca el cambio. Quien nos gobierne, debe formar un gabinete armónico, eficiente y con gran flexibilidad para adecuarse ante las peores circunstancias que le toque enfrentar, de tal manera que sus respuestas sean rápidas, acertadas, coherentes, consistentes y eficaces. Es necesario que arriesgue mucho, sin dejarse paralizar ante el vértigo del abismo ni tampoco acercarse a éste en forma descuidada e imprudente. Debe tener una  sólida y férrea voluntad para elaborar sus planes de gobierno a favor y en beneficio del Interés Nacional. Debe ostentar un alto grado de motivación, convicción, decisión y carácter, y un sincero y franco deseo de asumir y ejercer sus responsabilidades. Debe portar una elevada formación intelectual y ética que le permita interpretar y saber qué, porqué, como y cuando debe ejecutarse una acción y quién ha de practicarla.

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FALSOS IDEÓLOGOS Y FALSAS IDEAS

por Juan de Dios González

     Existen ideas falsas, alejadas de la realidad. ¿ Porque falsas?, porque son imposibles de llevarlas a la práctica, porque traducen, reflejan o expresan perspectivas, intereses o percepciones artificiales y apócrifas.

     Estas ideas son manipuladas por falsos ideólogos, con el fin de obtener réditos personales, partidarios y sectarios, siempre en desmedro del pensamiento de la mayoría.

     Utilizando la doctrina gramsciana,  éstos, procuran por todos los medios conseguir la conquista de la sociedad para luego usurpar al Estado.

     Sus maniobras consisten en ir introduciendo sus falacias en todas las organizaciones (escolares, culturales, de información, religiosas, sindicales, etc.) para ir formando un aparato cultural propicio a sus intereses.

     Con habilidad, prácticamente científica, logran introducir en la mente de los ciudadanos y en las distintas estructuras sociales, el germen de sus emponzoñados conceptos, carentes de objetividad y ecuanimidad, provocando en la mente de los receptores una descomposición del razonamiento y la imposibilidad de obtener la verdad.

     El objetivo, el único propósito, es arribar al poder del Estado; y al lograrlo, inevitablemente, por no tener la visión,  la idoneidad ni el pragmatismo para desarrollar lo que resulta útil y necesario en la administración de los intereses de la nación y de sus ciudadanos, nos llevan a la anarquía, la desesperanza, al odio, la convulsión y a la desintegración social.

     Luego, desde el caos, surgirán otros, portadores de mesiánicos planes, o ellos mismos con disfraces ideológicos distintos, quienes bajo la excusa de ordenar el país, reparar los perjuicios causados  y dar tranquilidad a los argentinos, pueden llevarnos a otro tipo de opresión y a la pérdida total de nuestra libertad, ya, en nuestros días, seriamente afectada por la inseguridad y la injusticia imperante

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DIOS Y LOS ARGENTINOS

 POR HERMES V. ACUÑA- 8-8-02

   Más allá de la euforia triunfalista de algunos funcionarios del gobierno y de las expresiones de repudio de organizaciones de izquierda, la visita del Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O´Neill, para la gran mayoría del pueblo argentino, pasó sin pena ni gloria.

    De nada sirvió la sonrisa del ministro Lavagna, cuando el funcionario norteamericano, consultado por los periodistas, dijo que aconsejaba invertir en la República Argentina. Esa sonrisa del ministro argentino fue en realidad una expresión de alivio. Lo contrario, es decir el silencio del invitado o una respuesta negativa, hubiese sido el inmediato fin de la alicaída gestión de Lavagna.

   Tampoco se entiende la intención populista y demagógica de invitar a O´Neill a un jardín de infantes de Merlo y a una escuela secundaria de Don Torcuato. ¿Pensó acaso el Senador Duhalde a cargo de la Presidencia de la Nación y sus empleados, que lograrían conmoverlo e influenciar en sus decisiones?

   Las palabras y decisiones de funcionarios como O´Neill no se modifican por impactos emocionales, más aun cuando es evidente, como en el caso de Merlo, que la basura se escondió debajo de la alfombra. Todo estaba blanco luminoso y reluciente, recién pintado. Árboles, cordones, bancos, todo. Es deseable que las visitas de funcionarios extranjeros fueren habituales, en ese sentido por lo menos.

   La triste experiencia argentina de los últimos años demuestra que las actitudes y discursos voluntaristas, así como las falsas promesas coyunturales y electoralistas son increíbles e irritantes para la mayoría de los habitantes de nuestro país.

   Mientras que en la República Argentina los políticos tejen y destejen alianzas y acuerdos, preocupados solamente por su futuro político y no por el bien común, el país sigue al garete, “en las manos de Dios”, como dijera Duhalde poco tiempo atrás.

   Uruguay y Brasil, vecinos inmediatos, cada cual con su problema, lograron la ayuda financiera del F.M.I. y como consecuencia la del Tesoro Norteamericano, anunciada y ratificada en ambos casos por  sendas visitas a cada uno por el propio O´Neill.

   A Uruguay le fueron concedidos 3.800 millones de dólares y a Brasil 30 mil millones. En el primer caso rápidamente todas las fuerzas políticas uruguayas se alienaron detrás del presidente Batlle y juntos buscaron la solución para la emergencia nacional deponiendo diferencias políticas sectoriales.

   En el caso de Brasil, la ayuda financiera fue otorgada aun cuando al presidente Cardozo le faltan pocos meses para terminar su mandato. Ello sin duda  demuestra que el problema argentino, a más de ser económico y financiero es moral y político y así lo saben quiénes deciden  la asistencia internacional a la República Argentina.

   Durante la visita de O´Neill se habló de carta de intención, de “fast track”- autoridad negociadora por la vía rápida- es decir, facultad otorgada por ley al presidente norteamericano para cerrar con otros países acuerdos comerciales-, plan económico sustentable, etc. etc. , pero en realidad el Secretario del Tesoro no prometió ni dejó nada, excepto una cigarrera de plata como regalo protocolar para Lavagna.

   Como están las cosas en nuestro país, desde la economía hasta la desnutrición infantil, pasando por la salud, justicia, inseguridad, educación, desempleo, inoperancia e incapacidad y desenfado de gobernantes y políticos, ¿no tendrá razón, por fin, el senador Duhalde a cargo de la Presidencia de la Nación, que solo nos queda Dios a los argentinos?.

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CADUCOS BADULAQUES

 

Por Juan de Dios González

 

Parece increíble, pero seguimos hablando, hablando y hablando de la inseguridad dominante. Los irresponsables ahí, siempre en sus puestos. No reaccionan o ya no tienen capacidad de reacción. Se limitan a comentarnos que se trata de un mal de la época; que la responsabilidad es del otro, del que se fue, del que vino, del que vendrá; del que se yo y del que será.

 

Mientras tanto la delincuencia disfruta, deglutiendo del mas grande convite que jamás imaginó participar. A su libre albedrío roban, secuestran, violan, matan y vejan, a cuanto ciudadano se cruza en su camino. No tienen la mínima preocupación de ser alcanzados por la justicia, para que les haga efectivizar el pago de sus crímenes.

 

Las calles son un infierno, las rejas nos encierran en nuestras propias casas, el miedo restringe nuestra libertad y nuestros movimientos, en ningún lugar logramos estar seguros. La inseguridad ha llegado a límites totalmente insoportables.

 

¿Y las autoridades? Ahí... en sus puestos....carentes de ideas y propuestas que lleven a los argentinos, en especial a los bonaerenses, a vivir en un clima de sostenible tranquilidad. 

 

Ya no solamente se avasallan los derechos y garantías constitucionales, como el derecho a la salud, a la educación, a la propiedad, sino, además, se perdió el derecho a vivir. 

 

Los argentinos estamos en manos de histriones, de insensibles e inexpertos funcionarios, quienes solamente pretenden mantenerse en la paranoia de lo extravagante, de la monomanía, de la liviandad, de lo insustancial y en el desatino ideológico de caducos badulaques. Solamente se destacan por mancillar lo útil y necesario para retomar una semblanza de orden totalmente perdida y que resulta elemental para la paz y tranquilidad de los habitantes de este país, que alguna vez fue Argentina. 

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A 50 AÑOS DE EVITA

Por el Profesor  Gustavo Issetta 

Cuando desapareció el cadáver de Evita después de los sucesos de la Revolución Libertadora, los argentinos nos dimos cuenta que para los grandes, la muerte es tan solo un detalle. Vivimos también el odio de los que sintiéndose mejores, realizar actos ominosos hasta el extremo. La vejación de cuerpo en ritos que ni el más salvaje de los salvajes perpetraría o la saña con cual sus restos mortales fueron víctima, nos relatan no solo de las diferencias, sino entre las miserias de ciertos hombres.

Porque… ¿Qué representó ésta mujer para la política Argentina de entonces? La verdad de una Argentina que quería andar sola. Un tipo de mujer que surge en las crisis nacionales. La voz de aquellos que no pueden ni siquiera gritar de dolor. El giro copernicano de los ciudadanos cuando se sumergidos pasan a actores. Evita, en este contexto, fue el conducto por el cual la Argentina del dolor pero de la lucha también, irrumpió en la noche plácida de la injusticia, la herida constante de los sumergidos.

Pudo ser madre, pero prefirió consumirse por los hijos de otros. Podría haberse operado a tiempo de la dolencia mortal que ya incubaba, pero prefirió quemarse del todo, a consumirse lentamente. Fue la típica mujer que todo absorbe porque  jamás tuvo nada para sí. Y si se engalanó cien veces, eso no significó que se pasó de bando, antes bien, recuperó lo que se mereció siempre Belleza, coquetería. No hizo beneficencia porque en el contexto del peronismo de entonces, ayudar como ella ayudó fue fortalecer la solidaridad de lo inmediato. Del aquí y del ahora. Porque mientras Perón cumplía con el pueblo, Evita lo dignificaba…Ayudar al extremadamente pobre, al niño, al anciano, fue reedificar a la Patria en su ir y venir por el tiempo.

A 50 años vemos su figura tironeada por aquellos que al hacerla emblema de mujer militante, le sacan su esencia nacional y revolucionaria. Evita se convertiría en algo “ético”, es decir, anodino. Evita no fue ni ética, ni insípida. Antes bien, fue una tormenta con sol que todo lo abate. Y todos sabemos que a veces desde la ética se han cometido crímenes contra la realidad. Y fue un sol porque después de la lluvia y el viento, la calma, el sosiego, pasaban a formar parte del mundo que ella quería para sus descamisados.

A 50 años la veo más fuerte. Está entre la gente. Con el seño fruncido hacia algunos dirigentes que ya ni la nombran, ni se escudan tras su nombre.

A 50 años la veo emblemática. Poderosa. Vigente. Como una senda que aún cada uno de nosotros, peronistas o no, debemos recorrer y recorrer para entender que la verdadera política fue lo que Evita hizo: entrega total, militancia diaria, agallas, y mucho amor, para el pueblo, que es al final de cuentas el objetivo máximo.

A 50 años Evita, todavía estás presente, como aquellos días felices de la Argentinas

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UNA TRAGEDIA PREVISIBLE,  ANUNCIADA Y EVITABLE

 Por Miguel Angel Reynoso Presidente Deleg. Mar del Plata APROPOBA

            Los trágicos sucesos ocurridos la semana pasada en la ciudad de Avellaneda y que comprometen seriamente y desde varios frentes a la ya debilitada Institución Policial de la Provincia de Buenos Aires resultaban desde hace un tiempo previsibles e incluso anunciados desde organizaciones sociales hasta el análisis del periodismo informado e incluso las esferas del mismo gobierno y por lo tanto de haberse tomado a tiempo las medidas convenientes hubieran podido evitarse. 

            En marzo del corriente año nuestra delegación emitió un comunicado de prensa, que no tuvo desgraciadamente, la necesaria repercusión en los medios de información, bajo el título POLICIA Y SOCIEDAD, ALERTA PARA EVITAR EL ENFRENTAMIENTO. 

            En el mismo se detallaba una serie de informaciones procedentes de distintos estamentos de la sociedad acerca de que la continuación de una política gubernamental totalmente ineficiente para solucionar  los más afligentes problemas sociales derivaría necesariamente en un desorden generalizado. 

            También señalaba el documento que pese a la propia problemática que afronta el personal de la Policía de la Provincia de Buenos (cantidad de muertos, heridos, infructuosa y desigual lucha contra la delincuencia, falta de elementos,  retraso en el pago de haberes y pago con bonos, falta de cobertura asistencial, y otros) no se evidenciaba en la misma el desaliento de sus integrantes pese al constante ataque a los que son sometidos, no solo desde la delincuencia, sino también desde distintos intereses del poder político y por distintos medios.           

            Mas adelante se detallaba las constantes piruetas que el trabajador policial debía realizar a diario para evitar el choque contra piqueteros, desocupados, jubilados, maestros, desempleados, solicitantes de planes, y otros quejosos, al soportar las agresiones verbales o de hecho que quienes reclaman les infieren por considerarlos sostenedores y defensores de una clase política que los ignora, sin pensar que nuestros trabajadores también resultan víctimas de la misma perversidad.

            Finaliza el documento haciendo mención en la urgencia para difundir la alarma que  evitara el previsible enfrentamiento entre la fuerza policial y la sociedad misma, cuando en algún momento resultara socialmente  necesario restaurar el orden, por los costos principalmente de vidas que pudieran resultar para ambos bandos, sin descontar por supuesto el grave daño que dicha situación acarrearía a una institución que se enfrenta a una sociedad a la que tiene como deber primordial proteger. 

            Hoy, después de que pese todos estos anuncios no se adoptara ninguna medida prudente para eludir  lo que finalmente ocurrió;  un bando llora sus muertos, y  el otro lame sus heridas y paga como único responsable los resultados de una total falta de política de seguridad y un desentendimiento  de sus mínimas obligaciones con las que debería encontrarse comprometido por parte del Estado Provincial. 

            Más rápido para actuar como juez que para adoptar medidas oportunas el Jefe del Estado Bonaerense, Ingeniero Felipe Solá hizo pública su inmediata condena hacia el personal policial, que si bien miramos, arriesgó su vida, libertad y carrera en el cumplimiento de órdenes de poco menos que imposible cumplimiento a esta altura de la historia, máxime para una institución policial que viene perdiendo sustento social desde que la ya fracasada reforma policial del Dr. Duhalde la privara de sus elementos mas experimentados, desarticulara, y la hiciera propicio chivo expiatorio, campaña periodística mediante¸ de toda culpa de la que necesitara desembarazarse. 

            Temprano es aún para preguntarse si una verdadera trampa fue tendida en Avellaneda, llevando a personal policial inexperto por falta de una verdadera conducción superior a quedar encerrado entre dos fuegos, sin previo aviso de vigías aéreos o elevados de esa inminente situación, obligándolos a una  confrontación con sectores politizados que habitualmente buscan este desenlace con el posterior objetivo de enarbolar como banderas sus mártires resultantes y el consecuente desprestigio de la fuerza policial. 

            Temprano también es para analizar las distintas movidas y declaraciones gubernamentales previas a los hechos insistiendo en que,  precisamente en esta oportunidad, no se permitirían los cortes de acceso a la Capital Federal, en contra de lo que ya resultaba tradicional, y como éstas pudieron haber influenciado en los sectores más violentos de los reclamantes que siempre han buscado el enfrentamiento. 

            Mientras el tiempo pasa, no se encuentra distante el momento en que los bandos realicen nuevos movimientos en el tablero, y resulte necesaria la adopción de medidas acordes a los acontecimientos. En nuestra provincia los cambios nuevamente apuntan a una dirigencia ministerial sin la necesaria experiencia, por lo que se sigue improvisando. Humildemente al tiempo que rogamos a Dios para que ilumine las decisiones hasta ahora tan equivocadas de los gobernantes, nos permitimos recalcar aquel precepto ya citado del Congreso del Consejo Europeo de Sindicatos de Policía según el cual  “LOS GOBIERNOS NO DEBEN UTILIZAR A LAS FUERZAS POLICIALES EN LA SOLUCION DE LOS PROBLEMAS SOCIALES, SINO DISPONER LAS MEDIDAS POLITICAS NECESARIAS PARA LA SOLUCION DE ESOS PROBLEMAS”.

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NUESTROS POLÍTICOS

POR JUAN DE DIOS GONZÁLEZ

Muchos de nuestros políticos no pretenden ser los administradores o ejecutores de un proyecto social, no desean ser los encargados del cambio ni de exhibir los pasos que talentosamente conducen a la utopía, no aspiran a fomentar un lazo con sus votantes en el real sentido de ser su representante, como tampoco les interesa ser los ejecutores de las medidas que concreten el futuro deseado por el electorado; solamente pretenden que el pueblo delegue en ellos su porvenir para de ese modo poder construir mejor el propio y reunir la fuerza de muchos para vigorizar su propia fuerza.

No son realmente políticos o estadistas. En sus roles de candidatos son un producto comercial; aspiran a colocarse ventajosamente en el mercado electoral, a vender su imagen, una imagen creada y planificada por publicistas y analistas, por maquilladores y argumentistas, por especialistas en propaganda y en comunicación social. Desean que el potencial votante tenga la imperiosa necesidad de comprar una promesa, una promesa que jamás se cumplirá.

El problema que poseen estos individuos es que exista un país sin carencias, una sociedad conformada con individuos autosuficientes, reflexivos y con espíritu crítico, porque de ese modo no podrán valerse para sus fines de los defectos, las debilidades, la incultura, la desinformación y la falta de sentido común  de los electores.

Prometen un país de hombres libres, instruidos, racionales, reflexivos, pero cuando atraparon al electorado y ya ejercen su cometido acrecientan la opresión, fomentan la incultura, la insensatez y la  incomprensión, aumentando y perpetuando la atomización social.

Para ir construyendo su poder necesitan de la ignorancia, la irracionalidad, la demencia y el "sinsentido".

Son manipuladores que se reservan de hablar al intelecto de sus potenciales votantes o electores, porque es converger a la comparación, a la deducción, al análisis, es dirigirse a individuos, representa arriesgarse a los azares de la opción; solamente buscan la devoción, el éxtasis y la convulsión de las masas hablándoles al corazón.

Estos son en gran parte nuestros políticos y gobernantes, hoy hacen promesas y afirmaciones que con el mismo candor y vehemencia, mañana negarán.

Es necesario reflexionar. En un país como el nuestro; donde los tilingos y bellacos, son quienes habitualmente nos gobiernan o dirigen; el común de la gente no conoce la realidad. Solamente el pobre toma inmediata posición de la verdad (por el estómago), porque al de clase media o acomodada le llega totalmente filtrada y cuando se dan cuenta es demasiado tarde. Así pasó con los ahorristas y la gran mayoría de los argentinos, quienes apostaron al país, creyendo que la clase política y dirigente cumpliría con las políticas y promesas hechas, no sospechando, que al menor cambio de conductores se perderían todas aquellas esperanzas forjadas por el sacrificio individual y colectivo de una sociedad que hoy resulta defraudada en sus  ilusiones.

La política es la ciencia social y práctica cuyo propósito es la búsqueda del bien común de los miembros de una comunidad. El bien común no es sólo la misión del poder político sino también razón de ser de la supremacía política.

La política debe poseer una base moral, debe ser practicada por hombres de bien y cultivada por quienes conocen lo que es bueno en todo lo que les concierne, es decir por seres virtuosos.

Ser un hombre de bien en la política no es solamente tener las virtudes necesarias, fundamentalmente es el uso que de ellas hace el virtuoso para concretar el bien general y no el propio. La mayor felicidad del político no debe ser concretar la propia, sino la felicidad del pueblo.  

Nuestros gobernantes no piensan en nosotros, piensan por nosotros. Así, el resultado: Se alimentan, se visten, se educan, se protegen, se medican y curan....por nosotros. Sus hijos estudian, parrandean y viajan... por nuestros hijos. Sus amigos y familiares trabajan, prosperan y evolucionan....por nosotros. Toman decisiones  para ellos, gobiernan para ellos, adoptan seguridad personal y jurídica para ellos, comprometen los intereses de la Nación y sus riquezas para ellos; pero siempre,  pensando por nosotros. Nunca, jamás,  se propondrán elevar el pensamiento del ciudadano, ni enseñarle a pensar por si mismo, sin catequizar doctrinariamente sus sentidos. Ellos poseen la exclusividad del razonamiento; ocupan nuestras mentes con extrañas intrigas, creencias e ideologías; mediante la dialéctica y acciones deterministas pretenden enclaustrar nuestros pensamientos, para qué el vuelo del raciocinio libre y reflexivo de los súbditos no les impida seguir pensando en ellos, para ellos .....y por nosotros

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LAS POLÍTICAS DE SEGURIDAD NO DEBEN IDEOLOGIZARSE

POR HERMES V .ACUÑA

   A la ola delictiva que envuelve al país en los últimos tiempos, especialmente en Capital Federal y Gran Buenos Aires, homicidios indiscriminados, tanto a particulares como a policías, asaltos a bancos, comercios, viviendas, robo de automotores, toma de rehenes y cuanta modalidad delictiva violenta se halle previsto en el Código Penal, se agregan ahora los secuestros extorsivos denominados “ express”.

   Es necesario diferenciar jurídicamente secuestro extorsivo, rapto y privación ilegal de la libertad. El secuestro extorsivo consiste, básicamente, en la sustracción, retención u ocultamiento de una persona para sacar rescate ( Art.170 Código Penal); el rapto es sustraer o retener a una mujer por medio de la fuerza, intimidación o fraude con miras deshonestas (Art.130 Código Penal) y la privación ilegal de la libertad es impedir, restringir o condicionar de cualquier modo la libertad de movimiento o de locomoción de una persona (Art.141 Código Penal).

   Las tres figuras delictivas mencionadas admiten formas comisivas calificadas por agravación, que no es del caso tratar en esta ocasión, y comparten también la figura penal de la privación ilegal de la libertad, con características exclusivas y excluyentes en cada uno de los delitos mencionados.

   Sí es necesario señalar que el/los objetivo/s perseguidos por el/los sujeto/s activo/s  es distinto para cada delito en particular,  a saber: en el secuestro extorsivo el objetivo es obtener un rescate por la víctima; en el rapto se persiguen fines sexuales y en la privación ilegal de la libertad el objetivo es impedir el movimiento o traslación de una persona.

   Se mencionan someramente estas consideraciones jurídicas con la finalidad de llevar claridad al tema que la mayoría de medios periodísticos suele confundir habitualmente, creando aun mayor confusión en la población.

   Se ve, se escucha y se lee diariamente en la prensa televisiva, radial y gráfica, de todo género y a cualquier hora, programas y notas, generalmente con invitados, opinando todos sobre la ola delictiva, sus causas, modalidades y consecuencias.

   Opinan los que saben y los que no saben. Algunos periodistas, incluso aquellos que juegan el papel de “serios”, “académicos” y “superados intelectualmente” se improvisan en detectives formulando preguntas incoducentes y hasta a veces ridículas, generalmente a víctimas y damnificados de distintos delitos, que ingenuamente y en su impotencia concurren a los distintos programas para ser objeto de “rating” y nada más.

   Comentario aparte merece el hecho, rayano en la apología del delito, de la concurrencia a programas televisivos de supuestos delincuentes que son tratados como verdaderas “estrellas del espectáculo” por los conductores de los mismos. Vergonzosa y descaradamente cuentan sus “hazañas” y en algunos casos, se empeñan en utilizar un lenguaje propio del argot delictivo para ratificar su carácter de “pibes chorros”. Ese empeño permite suponer, con fundadas razones, que no todos los delincuentes invitados sean tales y nos encontremos ante una farsa desprejuiciada e inescrupulosa de algunos medios que no trepidan en nada con tal de lograr mayor puntaje de audiencia.

   Llama poderosamente la atención el hecho de que  algunos programas de “investigación” puedan registrar con cámaras ocultas, venta ilegal de armas de fuego, bandas de delincuentes, en especial menores de edad, que relatan sus métodos para robar, para matar “giles” (víctimas) y “ratis”(policías), para traficar drogas, etc.etc. y ninguno de los que producen y conducen esos programas cumplan con el deber ciudadano de alertar a las autoridades policiales y judiciales, por supuesto antes de emitir el respectivo programa, coadyuvando, cada uno desde su lugar, a la lucha frontal contra la delincuencia.

   No se quiere decir aquí que algunos periodistas cumplan el papel de policías o jueces- zapatero a tus zapatos- sino que lo llamativo es que esos mismos programas mencionan, en la emisión de otras investigaciones, que intervino tal o cual juez o fiscal y que hubo allanamientos y detenciones. Hechos éstos, generalmente, en delitos donde participan funcionarios, policías, legisladores, políticos, todos en actividad o retirados. Esto huele a tufillo político y/o ideológico.

   Por otra parte, tampoco se sabe que juez, fiscal, o policía, en su estricta obligación de proceder de oficio ante delitos de acción pública, haya intervenido en ejercicio de sus funciones, en la averiguación de los delitos que se denuncian en las “investigaciones periodísticas” de “ pibes chorros” o aparición de los mismos públicamente manifestando impunemente cómo, dónde, cuándo y a quién hacen víctima de sus tropelías- a confesión de parte, relevo de prueba-.

   Se ven a diario “opinólogos” de todo tipo, periodistas, abogados, “expertos en seguridad”, que no se sabe dónde y cómo adquirieron su experiencia, representantes de asociaciones de todo tipo, de las que se desconoce como se sustentan, policías retirados, políticos, empresarios, etc. cada cual dando su parecer respecto de la problemática delictiva.

   Pero lo que no se ve es a los responsables de turno de la seguridad pública, nacional o provincial, gobernadores, ministros o secretarios de seguridad, legisladores, jefes policiales, que expliquen a la población que están haciendo, que políticas de seguridad han implementado y fundamentalmente, que asuman la responsabilidad de sus actos de gobierno y den cuenta de los mismos como es su obligación.

   Dar cuenta de los actos de gobierno en políticas de seguridad no implica, por supuesto, revelar detalles que puedan ser aprovechados por aquellos a quiénes se trata de neutralizar su accionar, delincuentes, pero sí llevar tranquilidad a la comunidad.

   Es necesario acometer el delito, en sus variadas modalidades, desde una óptica multidisciplinaria, ya que las causas que lo generan son multicausales y el abordaje individual, tanto personal como institucional, está condenado al fracaso.

   No ideologizar la problemática de la seguridad es vital. Debe terminarse de una vez por todas con las estrategias ideológicas, mezquinas y mentirosas, que lo único que consiguen es generar cada día más víctimas y miedo sumiendo a los habitantes de este país en la desesperanza y el horror.

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....Y AHORA VAN POR NUESTRAS VIDAS  

POR   JUAN DE DIOS GONZÁLEZ

    Asistimos, azorados y perplejos, como diariamente, mujeres, hombres, ancianos, jóvenes, niños, curas, policías, fiscales, jueces, etc., etc., son asaltados, secuestrados y atacados a balazos, por una delincuencia cada vez mas atroz y salvaje.

     Ya nos hemos acostumbrado a los merodeadores, a la prostitución callejera, a los punguistas, a los hurtos y también de las estafas constantes a nuestro patrimonio e ilusiones. 

     La delincuencia no tiene límites. Ahora, ahora van por nuestras vidas.

     Los delincuentes,  como fieras cebadas, relamiéndose, buscan a sus victimas por el solo placer de libar su sangre, sabor que ya paladearon y necesitan para saciar sus desenfrenos.

     Nada es casual. Todo tiene una razón de ser. El efecto es consecuencia lógica de una causa, un origen, un principio. Entonces, nos surgen las preguntas: ¿quiénes nos llevaron a esta macabra realidad?, ¿por qué?, ¿para que?.

     Las respuestas están bien documentadas, basta solamente con releer los diarios y con reproducir grabaciones de emisiones de televisión y radio.

     Descubriremos que son los mismos que antes actuaban subrepticiamente y en las sombras; los mismos, quienes luego de arribar a los distintos estamentos del Poder y del Estado, utilizando todos los medios deformadores de opinión a su alcance, seguros, de haber convencido a la sociedad  de que lo correcto y positivo para nuestro pueblo era imponer el garantísmo, la actitud libertaria y la anomia, promulgaron leyes sombrías, y para aquellas otras. que no lograron derogar o reformar, le propiciaron una interpretación embriagada con una ideología permisiva, confusa, anárquica y de sugestiva imparcialidad.

     Son los mismos que destruyeron las Instituciones de la democracia, infectándolas con el germen de la decadencia y el caos. Son los forjadores del Código de Convivencia de la Ciudad de Buenos Aires. Son lo que arruinaron y desmantelaron a la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Son esos mismos, los que elaboraron la Reforma Judicial en la provincia con las derivaciones y consecuencias por todos conocidas

     Son los mismos que justifican el delito agraviando y humillando a los pobres, dando a entender que  roban, violan y matan porque tienen hambre.  Los mismos que nos dicen: el crimen es producto de la droga, de la incultura, de la falta de trabajo, de la desesperanza; pero no dicen que son ellos los responsables y quienes tienen la obligación de bregar para que el ciudadano tenga pan, educación, trabajo, salud y expectativas de mejor vida. Son ellos quienes tienen el compromiso y el deber de dirigir una frontal lucha contra el narcotráfico, con inflexible voluntad política y una adecuada legislación.

     Entonces nos preguntamos ¿PORQUE? Será por desidia, por incapacidad, por algún interés; y luego nos preguntamos ¿PARA QUE? Será para disimular sus vicios, para delimitar sus ignorancias, para encubrir sus impurezas.

     Inmediatamente surge la inevitable pregunta ¿HASTA CUANDO? ¿Hasta cuando soportaremos a estos  personajes que arruinaron el país y destrozaron nuestras vidas?. ¡BASTA!  ¡Basta de perjudicar a una mayoría honesta y decente, para proteger a una minoría transgresora y decadente!.   

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COBARDÍA O AVERSIÓN 

por Juan de Dios González

       El pasado Martes 24, el Comisario Gustavo José Di Giulio fue asesinado por delincuentes, sus restos fueron velados y posteriormente inhumados con las correspondientes honras fúnebres y la presencia de familiares, camaradas, amigos y una considerable cantidad de vecinos de Lavallol, lugar donde el héroe policial prestaba servicio como titular de la Comisaría local. En la mañana de hoy se desarrolló idéntica ceremonia para despedir al Oficial Inspector Gustavo Pablo Carrera cobardemente asesinado en la víspera.

       Los responsables políticos de la seguridad en la Provincia de Buenos Aires, en definitiva los comandantes de las víctimas, apúntese, Gobernador Ingeniero Felipe Sola y Ministro de Seguridad Dr. Juan Pablo Cafiero, brillaron por su ausencia en ambas ceremonias. Ninguno de los nombrados hizo acto de presencia en la despedida de los infortunados servidores públicos.

       No existen argumentos valederos que justifiquen sus ausencias, pero si existen motivos. Los motivos pueden ser, cobardía o aversión, o ambos.

       Cobardía, porque no tienen el valor de mirar a los ojos a la esposas, hijos y compañeros de los policías asesinados, sumado ello, al temor de ser objetos de expresiones de repudio y repugnancia a causa de la política que en materia de seguridad profesan y aplican negligente y deficientemente en la Provincia de Buenos Aires.

       Aversión, porque aún no cauterizaron sus afecciones ideológicas, rencor que los lleva a transpirar una tirria indómita hacia el hombre de azul, aunque en este caso el mártir haya sido un buen policía, un buen padre, un buen ser humano.

       Cuando la policía obra mal, para estos funcionarios es producto de viejas costumbres, adquiridas en épocas de la dictadura; pero llevamos casi 20 años de democracia y si existen aún esos resabios en las filas policiales, indudablemente, es producto de fallas en las actitudes desarrolladas en la materia por estos mismos señores, quienes -por igual lapso de tiempo- vienen haciendo política en nuestro país.

       Uno, como individuo racional, pensante y deductivo, también puede hacer especulaciones y encontrar una justificación a todo lo que sucede; podríamos pensar, por ejemplo, que todo es producto de la ignominia de aquellos, quienes antes profesaban la guerrilla, la violencia insurgente, de los que arrojaban bombas, secuestraban y asesinaban, de los que antes estaban en la vereda de enfrente y que hoy no saben o no quieren vivir en armonía y concordia despojándose de viejas antinomias.

       Es saludable no olvidar el pasado, pero también debemos pensar en el futuro, en el futuro de nuestros hijos  -en definitiva- en el futuro de nuestra nación. No tenemos que transferir a las nuevas generaciones mezquinas actitudes, porque los condicionamos a seguir enfrentados y divididos, fáciles presas de falsarios coterráneos y de foráneos intereses. Como expresa el Martín Fierro, “Los hermanos sean unidos.....porque si entre ellos pelean los devoran los de ajuera”.

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CORAZONES ABATIDOS

por Juan de Dios González

    Tantos corazones laten por la virtud de su maestría y su desinterés por lo insustancial, frívolo y material, que ante la apatía de muchos argentinos, quiso ejecutar una última intervención, intentando transformar los averiados corazones de sus compatriotas. Para ello, disparó al suyo, como si su hábil bisturí pretendiera practicar un último “by pass” a la concordia, a la comprensión, a la solidaridad, a la honestidad y, fundamentalmente, despertar un aletargado pueblo que no reacciona ante la impudicia y otras tantas máculas de sus gobernantes. 

    El 14 fue el aniversario del nacimiento del Dr. René Gerónimo Favaloro y el próximo 29 de Julio se recordará el segundo de su fallecimiento. Hoy, muchos hablan con rostros de falso compungimiento sobre las condiciones y cualidades del afamado quirurgo, algunos de ellos, quizás, fueron los mismos que le cerraron sus despachos a sus justos reclamos, o quienes, desde la desaprensión e impericia, característica de nuestros representantes, dieron la espalda a una obra genial y benefactora.

    La agudeza e ingeniosidad del Dr. René Favaloro permitió cambiar el destino de millones de personas con enfermedades coronarias. Fue el primer cirujano en el mundo que utilizó la técnica de desvío coronario para enfermedades arterioscleróticas del corazón, hecho que se concretó en el año 1967, en la Clínica “Cleveland” de Ohio (Estados Unidos). Un hombre notable en su género. El primero en practicar un transplante de corazón en la Argentina y en desarrollar una multitud de técnicas quirúrgicas que actualmente se utilizan en todo el planeta.

    Agobiado por la desesperante situación económica y financiera en que se encontraba su Fundación, el domingo 29 de julio de 2000, René Favaloro se disparó al corazón con su pistola mágnum 357.

    El dinero propio no era la motivación fundamental en su vida toda vez que declinó un contrato de trabajo de dos millones de dólares en los Estados Unidos en 1972 para regresar a su querida Argentina. Una vez de regreso el doctor Favarolo creo una Clínica y Fundación que proveía la oportunidad al médico de entrenarse en esta especialidad y al paciente de bajos ingresos de poder tener un lugar de cirugía de corazón abierto y trasplante de forma gratuita. Al momento de su muerte el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro  tenia muchos aprietos económicos, producto en gran parte de las deudas que mantenían con ella diferentes entes gubernamentales, se dice que le adeudaban aproximadamente unos 18 millones de dólares. Muchas empresas privadas y del sistema social que se habían comprometido con su causa le habían retirado su apoyo. Favarolo se pasaba de puerta en puerta de burócratas mendigando el sustento económico de esta Fundación.

     René Favaloro, nacido en La Plata el 14  Julio de 1923, fue magnánimo en su producción. Aunque hijo de un carpintero y una costurera, fue su tío Arturo, un médico, quien lo motivo a estudiar medicina. Favaloro creía que la medicina debe ser un servicio público que se ofrezca de forma gratuita, y que se debe mejorar significativamente el entrenamiento de los medicos. Hasta días antes de su deceso trabajaba doce horas al día. Escribió mas de 300 artículos científicos en revistas medicas. No tuvo hijos, pero crío los cuatro hijos de su hermano menor quien murió joven.

    Entre los numerosos premios nacionales e internacionales recibidos por el cardiocirujano argentino pueden contarse: siete premios de la Academia Nacional de Medicina; Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE. UU.; The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation, 1987 (Toronto, Canadá) y el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología en 1992. Fue, además, nombrado Ciudadano Ilustre de Nueva Orleans (EE.UU.) y miembro honorario de la Asociación de Cirugía Torácica y Cardiovascular de Asia, de la Asociación Médica de Israel, las sociedades de cardiología de Ecuador, Perú, Bolivia, Panamá, México, Colombia, Uruguay, Argentina, República Dominicana y Chile, la Sociedad Argentina de Biongeniería y la Florida Society of Thoracic Cardiovascular surgends (EE.UU.).

    Ha publicado Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis (1970), Recuerdos de un médico rural (1980), ¿Conoce usted a San Martín? (1987) y La Memoria de Guayaquil (1991), De la Pampa a los Estados Unidos (1992), además de trescientos cincuenta trabajos de su especialidad. También es reconocida su labor como difusor de los conocimientos básicos para la prevención y el tratamiento de las enfermedades, a través de programas de televisión.

    La partida del Dr. René Gerónimo Favaloro no debe ser en vano, ya no depende de él el éxito de su último “by pass”, sino de nosotros. Reaccionemos para que nuestros corazones sigan latiendo y para que su inmolación reciba el mas grande homenaje que sus compatricios podamos gratificarle: Un pueblo concienzudo y un gobierno íntegro, para que nuestros hombres y mujeres célebres puedan desarrollar su ciencia y capacidad, libres de perversas y sórdidas propensiones.

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LA SANCIÓN ESTA EN LAS URNAS Y EN LA JUSTICIA   

   Imprevistamente el senador Eduardo Duhalde, elegido por la Asamblea Legislativa para el cargo de Presidente de la Nación para la transición, la semana pasada anunció al país el adelantamiento de elecciones generales para marzo del 2003.

   Es indudable que el actual gobierno nacional con el titular del Poder Ejecutivo a la cabeza, muestra una debilidad política pocas veces vista.

   Jaqueada la gestión duhaldista en diversos frentes, a pesar de los discursos de sus funcionarios, que tratan de explicar lo inexplicable, la realidad es que luego de las tratativas del ministro Lavagna ante el F.M.I., Banco Mundial y gobierno de los Estados Unidos, se anunció de un día para otro el adelantamiento de las elecciones.

   Esta actitud obedece a dos motivos: imposición del F.M.I. en tal sentido como condición previa a cualquier acuerdo con la República Argentina y a que el actual gobierno es consciente de que la crisis se le escapa de las manos y busca un respiro para subsistir.

   Mientras tanto la capacidad de asombro de los argentinos sigue sacudida por la desvergüenza y temeridad de políticos de distinto color, que ante la eminencia de la conformación de listas y candidatos, comienzan a atar y desatar fórmulas y alianzas presentándose a los distintos medios como la gran y única solución a los gravísimos problemas que padece el país y sus habitantes.

   Los argentinos no queremos y no creemos más en discursos voluntaristas y mendaces de aquellos mismos que no quisieron, no supieron o no pudieron, durante toda su vida política hacer nada de lo que ahora pregonan. ¿Pensarán realmente que el pueblo argentino es desmemoriado o  en realidad lo subestiman?.

   Supuestos candidatos al cargo de Presidente de la Nación, sustentados hasta ahora solamente por algunos periodistas y alguna que otra encuesta, pintan un panorama apocalíptico y denostan a cualquiera que no sea ideológicamente afín, pero sus programas de gobierno ¿dónde están?. Lo importante para estos mesiánicos es la toma del poder por el medio que fuere.

   También están los otros, los de profesión políticos y funcionarios, anestesiados a la realidad que vive y sufre nuestro país. Sus recetas son las de siempre, encendidos discursos de campaña hablándole al hermano, al compatriota, al sufrido ciudadano, que desconocen cuando son gobierno u ocupan algún cargo.

   Tampoco la salida es Ezeiza como dicen algunos, más allá de la respetable decisión de quién se vaya. La verdadera salida es exigir y vigilar la honestidad, la idoneidad y las ganas de servir de aquellos que se postulen a cargos electivos. Somos los mandantes, los ciudadanos, los que debemos firmemente ejercer el control de gestión de quiénes gobiernan y la sanción, para los que se equivoquen, está en la justicia y en las urnas.

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EL ZORRO AL CUIDADO DE LAS GALLINAS

   Los episodios ocurridos el miércoles 26 de junio  pasado en el Puente Pueyrredón, estación de Avellaneda y alrededores donde resultaron muertos dos piqueteros, pone de manifiesto una vez más la irresponsabilidad e hipocresía de quienes gobiernan.

   Las cosas, racionalmente, hay que empezarlas desde el principio y desde el principio, tanto desde el gobierno nacional como desde el  provincial, se advirtió que no se iba a permitir el corte de los accesos a la Capital Federal en salvaguarda de las libertades individuales y que por lo tanto se iba a proceder con los recursos apropiados- léase fuerzas de seguridad- a asegurar el libre ejercicio de dichas libertades constitucionales.

   Desde muy temprano en el Puente Pueyrredón tomaron posición efectivos de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Policía de la Provincia de Buenos Aires, en un megaoperativo dirigido y coordinado por JUAN JOSÉ ÁLVAREZ, Secretario de Seguridad Interior, quién, como tampoco lo hicieran ni el ministro de seguridad de la provincia, ya renunciado, LUIS GENOUD ni los jefes máximos de ninguna de las fuerzas afectadas, se presentaron en el lugar como hubiese correspondido para dirigir y supervisar el operativo.

   ¿Dónde estaban el ex ministro GENOUD, el jefe de policía, subjefe, directores generales, jefe departamental, jefe de infantería, etc. de la Policía de la Provincia de Buenos Aires?, ¿ qué están esperando los que no fueron echados todavía para presentar su renuncia al cargo y asumir dignamente su incompetencia y su falta de conducción? ¿ O es que ya no hay dignidad y vergüenza? Y en esto va incluido el secretario ALVAREZ a pesar de las explicaciones que se esfuerza en brindar a la opinión pública y que nadie le cree.

   El gobernador Solá se acuerda recién ahora que a la Policía de la Provincia de Buenos Aires le falta formación profesional, que es necesaria una profunda reforma y que para ello va a estudiar legajo por legajo para saber quién es quién. ¿No conocía el Sr. Gobernador las trágicas consecuencias de la “reforma” implementada en su momento por Duhalde y Arslanián?. La pregunta es ¿ si recién ahora el gobernador va a estudiar los legajos, como se hicieron las designaciones hasta el momento de quiénes condujeron la Policía?.

   Por otra parte son llamativas las afirmaciones de Solá al referirse a que fue engañado por el Comisario Inspector Alfredo Franchiotti, jefe del operativo, al referirle los pormenores de los hechos en los que interviniera y que se trataba de un psicópata y un perverso.

   También se sintió engañado por el piquetero y diputado Luis D´Elía, en ocasión de una entrevista que mantuvieran tiempo atrás, cuyo contenido revelara aquel a los medios sorprendiendo su buena fe.

   La candidez que pretende demostrar el gobernador Solá no es creíble y menos aun aceptable para quién gobierna el primer estado argentino.

   Más allá de la responsabilidad penal que les corresponda a los funcionarios policiales imputados y detenidos por la muerte de los dos piqueteros, que la justicia deberá determinar, con los dos ojos bien abiertos, y no con uno como es habitual, ¿la responsabilidad política de los Duhalde, Atanasof, Solá, Genoud, Álvarez y otros, como la pagan?.

   No bastan las declaraciones hipócritas, altisonantes y hasta sensibleras de algunos gobernantes, funcionarios y políticos para enmascarar su propio fracaso, haciendo responsable a una institución formada por 45 mil hombres y mujeres de la inconducta de unos pocos.

   Esta gravísima crisis social que vive la República Argentina ha sido generada por gobernantes y políticos, los que están y los que se fueron. Estamos a las puertas de la disolución del cuerpo social, por eso deben afianzarse y protegerse las instituciones, cualesquiera que éstas sean, separando a los indeseables pero preservando a aquéllas a ultranza.

   La designación de Juan Pablo Cafiero, como ministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires, militante progresista y con claros preconceptos hacia todo lo que signifique uniformes, augura tiempos más difíciles aun para los habitantes bonaerenses.

   Es conocida la adhesión de Cafiero a los piqueteros, baste recordar su reunión en Salta cuando era ministro nacional de Desarrollo Social de De La Rúa, con dos piqueteros que eran requeridos por la justicia.

   Tampoco es menor el hecho que el nuevo ministro de seguridad se desempeñara hasta este momento como vicejefe de gabinete de Duhalde, quién públicamente dijera que “si no era presidente, sería piquetero”.

   Por si fuera poco, el designado ministro por indicaciones de Solá, según dijo públicamente, terminará la reforma -destrucción- de la institución Policía de la Provincia de Buenos Aires iniciada por Duhalde y Arslanián.

   Aparte de los ideológicos, ¿cuáles son los diplomas de Cafiero para dirigir una fuerza policial?. Esto es lo mismo que poner el zorro al cuidado de las gallinas

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CRUEL REALIDAD

por Juan de Dios González

Los argentinos pareciéramos vivir una realidad producto cruel de nuestras actitudes y modos de ser. Somos vanidosos, pedantes e ilusos, tramposos y burlones, inestables anímicos, exitistas, indiferentes o violentos. El decir popular comenta “Dios es argentino” e imaginativamente pensamos “nos perdonará porque es su función”. 

Nos sentimos agraviados y menoscabados por la menor mención de algunas de nuestras debilidades o fallas, lejos de corregirnos potenciamos los defectos y denostamos a quienes intentan hacernos ver la naturaleza de nuestros vicios.

Con justa razón nos quejamos de las autoridades, pero nunca percatamos que son el producto fiel de nuestra esencia. 

Deseamos un cambio y para ello, impróvidamente, optamos por alguien o hacer algo, siempre sin razonar cuales son las cualidades y virtudes de ese individuo o de esa acción, simplemente, nos dejamos llevar por las corrientes especuladoras, obscurantistas, generatrices de la decadencia, del fracaso y la frustración; o nos embelesamos con la tendencia doctrinaria y filosófica en boga, sin conocer en profundidad de que se trata. Luego, ante el desmoronamiento, producto de la desatinada elección, entramos en depresión y desesperanza, buscamos responsables por doquier y no encontramos un espejo donde vernos reflejados. De no ser así, mitigamos la iracundia  con  la violencia, la manera mas cómoda e injusta de canalizar las broncas. No percatamos que la violencia sofoca la verdad, que siempre es un acto de debilidad y generalmente es conducida por quienes se sienten perdidos y no tienen ideas ni proyectos. La violencia nunca será el remedio y sus propiciadores son quienes, desde las consecuencias,  fomentaran una mayor opresión y angustia.

Seguimos siendo noticia en el mundo, no precisamente por actos que prestigien a nuestra Nación o a nuestros conciudadanos; todo lo contrario, siempre propiciamos la noticia triste, descolorida, violenta, amarga, reprensible,.....nunca rompemos el “status quo” con hechos, actitudes o acciones que propaguen nuestras cualidades, virtudes y bondades. Muchos pensarán que no las tenemos.

Pregunto ¿hacia donde vamos los argentinos? ¿cuál será nuestro destino?.

Al no encontrar nuestra propia identidad, sumado el vacío de poder existente, por lo desacreditada que se encuentra la clase dirigente, mas la presencia de una inmensa crisis sociocultural y económica, la República se ha convertido en un gigantesco polvorín.

La acumulación explosiva se ha ido incrementando por impericias, corruptelas, mentiras, por despotismo y absolutismo político. Solo falta saber quién provocará la chispa que origine la detonación.

Tal vez desapareceremos para siempre, o quizás, de las cenizas, florezca una nueva nación.

Creo que aún existe una leve esperanza, y ella está fundada en un inmediato cambio de mentalidad,  en una extinción de nuestra cruel naturaleza.

El General San Martín dijo “Si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando el hombre se vence a sí mismo”.

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MARTÍN FIERRO Y EL TRABAJO

   La crisis de toda índole, moral, política, económica, que nos afecta a los argentinos, parece no tener fin. Diariamente somos bombardeados con mensajes apocalípticos, que no por ciertos, son menos preocupantes.

   La Argentina parece estar sola en el mundo, anómica, sin rumbo y lo peor aun, sin señales visibles de los gobernantes de turno que encuentren la forma de llevar a buen puerto este barco a la deriva y “en las manos de Dios” como expresara recientemente el presidente de la Nación.

   Las expresiones triunfalistas, posiblemente originadas en un pensamiento mágico de Duhalde, se suceden sin solución de continuidad, primero repitiendo lo que ya dijera mucho tiempo atrás otros nefasto personaje  en la historia argentina “el que apueste al dólar pierde” , luego “ el 9 de julio festejaremos”, más tarde “ lo peor de la crisis ya ha pasado”, en este caso hasta refutado por su propia mujer quién dijo días atrás “que lo peor estaba por venir y pasaríamos momentos más difíciles todavía”.

   Lamentablemente el crédito de los políticos y gobernantes está agotado y ya es de perogrullo decir que cuando afirman algo sabemos que la realidad marca exactamente lo contrario y lo mismo lo saben nuestros acreedores y el mundo entero.

   Por si fuera poco ahora, la incapacidad, venalidad e irresponsabilidad de los políticos argentinos, vergonzosamente ocupados con toda su energía en las intrigas palaciegas de sus propias internas, han generado con sus desaciertos el tristemente famoso “Efecto Tango” que está afectando las economía de países de América Central y del Sur. ¿ Ni siquiera con nuestros vecinos podemos llevarnos bien?.

   Idas y venidas de funcionarios argentinos, incluidos el presidente, canciller, ministro de economía, etc. a Europa, EE.UU. no han servido, hasta ahora, más que para escuchar discursos voluntaristas de esos funcionarios pero soluciones o vías concretas de solución, ninguna.

   Es más, el FM.I., Banco Mundial, Grupo de los Siete, distintos presidentes y primeros ministros de países poderosos, se han expresado concretamente acerca de lo erráticas de las políticas económica , fiscal y  monetarias de la República Argentina y que difícilmente puedan asistirnos en esas condiciones.

   Mientras tanto cierran bancos, empresas, aumenta la desocupación y el subempleo, los sueldos pulverizados por la devaluación no alcanzan siquiera para satisfacer las necesidades mínimas indispensables de la supervivencia, por la misma razón gran cantidad de argentinos no tienen acceso a la salud, a la educación y muchas, muchísimas veces, a un pedazo de pan para alimentarse.

   Cada día son más los compatriotas que revuelven tachos de basura en busca de algún alimento, ya no de noche, a cualquier hora y en cualquier lugar. Basta transitar las calles de la propia ciudad de Buenos Aires y el conurbano para comprobarlo.

   En algo coincidimos con el presidente Duhalde, sí, Dios está y en sus manos estamos, pero ayudémoslo, tiene mucho trabajo en esta Argentina de hoy para dejarlo solo.

   Las lealtades políticas y personales no pueden condicionar la vida y el destino de un país y sus habitantes. Los funcionarios deben ser designados y sentirse honrados de que se les de la oportunidad de trabajar para y por su país en base a su solvencia profesional y honestidad y no en pago a sus favores políticos, pasados, presentes y futuros y menos aun a su enriquecimiento personal.

   Los conductores de turno de la República deben dejar de lado la soberbia que los caracteriza, reconocer sus errores públicamente, renunciar a la función, si es el caso, y terminar de mendigar ayuda internacional. Para obtenerla deberán demostrar al pueblo y a quiénes requieran asistencia, seriedad, imaginación, propuestas serias y sustentables en el tiempo y no parches resultado de la mala fe y la “viveza criolla”, que precisamente nos llevaron a esta desesperanza y caos.

   Es oportuno abrevar en las fuentes y nada mejor que el libro cabecera de los argentinos, el Martín Fierro, cuando decía: “El trabajar es la ley, porque es preciso adquirir; no se espongan (sic) a sufrir una triste situación: sangra mucho el corazón del que tiene que pedir.”

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BELGRANO, LA EDUCACIÓN Y LA HISTORIA

   Epiceto, uno de los mayores representantes del eclecticismo estoico, escuela filosófica que trata de identificar aquello que es compatible entre las diversas opiniones para formar una doctrina acerca del mundo y de la vida, entre incontables pensamientos y frases célebres, dijo “ solo las personas que han recibido educación son verdaderamente libres”, como cita Pacho O´Donnell en su obra “El Águila Guerrera”.

   Manuel Belgrano, abogado de profesión e improvisado militar, por las circunstancias históricas que le tocó vivir, y que afrontó con absoluta dignidad, valentía y entrega total a los ideales que sustentaba, hizo suyo ese pensamiento, siendo un precursor de la educación en nuestro país.

   Recordamos a Manuel Belgrano, especialmente por ser el creador de nuestra bandera, también por sus triunfos y derrotas militares, y las menos de las veces, por su vida ejemplar, dignidad, humildad, austeridad y por sus testimonios escritos, acerca de la conducta de los hombres, que no solo pregonó sino que practicó hasta los últimos momentos de su vida.

   Don Manuel incursionó en el derecho, el periodismo, la política, la guerra, la educación, etc. Fue una personalidad versátil sumamente ilustrada y con una perspectiva de futuro, que las lecturas de su autobiografía y su nutrida correspondencia, nos colocan ante un visionario en el sentido lato de la palabra.

   Se transcribe a continuación un párrafo de su autobiografía- 1770 hasta la Revolución de Mayo de 1810- “ Nada importa saber o no la vida de cierta clase de hombres que todos sus trabajos y afanes los han contraído a sí mismos, y ni un solo instante han concedido a los demás; pero la de los hombres públicos, sea cual fuere, debe siempre presentarse, o para que sirva de ejemplo que se imite, o de una lección que retraiga de incidir en sus defectos. Se ha dicho, y dicho muy bien, "que el estudio de lo pasado enseña cómo debe manejarse el hombre en lo presente y porvenir"; porque desengañémonos, la base de nuestras operaciones siempre es la misma, aunque las circunstancias alguna vez la desfiguren.”

   Nos habla Belgrano en el testimonio trascripto del egoísmo e individualismo y de la conducta de los hombres públicos la que, según el prócer, debe presentarse como ejemplo para seguir, en el caso de los procederes valiosos, o no repetir en el caso de las conductas disvaliosas.

   ¡Que desilusión sufriría Belgrano si pudiera ver el desempeño de la mayoría de los hombres públicos de nuestra Argentina de hoy!. Incapacidad, deshonestidad, mezquindad, improvisación. Cuan importante sería que hubiesen aprendido a ver el pasado para mejorar el presente y el futuro.

   Los pilares de cualquier nación, justicia, salud, seguridad, trabajo, educación, están colapsados en nuestro país sin posibilidades ciertas de recuperación a corto plazo y ello hace que no podamos ejercitar plenamente nuestra condición de ciudadanos libres.

   Justicia garantista y tuerta, hospitales carentes de insumos mínimos, delincuentes dueños de vidas y haciendas, desocupación en niveles nunca vistos y la educación cada vez más inalcanzable para los más desposeídos que solo tratan de sobrevivir, sumado a ello la profesión  docente desjerarquizada y abandonada a su suerte,  es la triste realidad que nos toca vivir a los argentinos.

   Que lejos estamos del ideal de libertad belgraniano que asignaba a la educación precisamente, como lo señalara Epiceto, el factor  imprescindible para la libertad de los pueblos.

   Prueba de su clarividencia es su “Reglamento para las Escuelas”, en el mismo Belgrano establecía una subvención para el pago del sueldo docente, para insumos y para la educación de los niños pobres; el nombramiento de maestros se haría por concurso; establecía un sistema de premios para alumnos destacados, incluido la separación de algún alumno de “ mala índole o costumbres”; fijaba la condiciones que debían reunir los maestros para desempeñarse como tales como así el trato y ubicación social que debía brindárseles en virtud a su importante función, etc..

   Como un acto de justicia póstumo debe señalarse a MANUEL BELGRANO como un avanzado en la educación argentina, que injustamente la historia  ha ignorado como asi el hecho de que entró a la función pública rico y terminó pobre y olvidado por los gobernantes de turno.           

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ACTITUDES MAQUIAVÉLICAS

por Juan de Dios González

      Nicolás de Maquiavelo, en su obra “El Príncipe”, despliega dos ideas primordiales para explicar la comunicación política entre gobernantes y gobernados. Por un lado, el príncipe debe tener o conseguir el apoyo popular: “A un príncipe le es necesario tener al pueblo de su lado; de lo contrario no tiene remedio en la adversidad”. Por otro, gobernar implica una cierta técnica de las relaciones con las actitudes del pueblo, que habrán de establecerse o reformarse por el príncipe cuando fuere preciso. Por lo tanto, en las relaciones del príncipe con el pueblo, aquél deberá cuidar su imagen, su reputación y no importará el uso que haga de la opinión pública con tal de mantenerse en el poder. Hasta la hipocresía puede convertirse en una necesidad y un deber.

      Ciertos políticos argentinos, consustanciados con tales preceptos, formularon su imagen en base a sondeos de opinión. Buscando siempre parecerse lo que en realidad no eran.

      Luego del resultado de las indagaciones y tanteos, ejercitaron alteraciones en sus conductas y formas de proceder, es decir, para confundir la voluntad popular simulan o representan una naturaleza, ecuanimidad y claridad que en verdad no tienen.

      Así fue, como, mostrándose con una fachada de estadistas sensatos, equilibrados y capacitados, engañaron a partidarios y discrepantes. Tras su paso por distintos estamentos de la administración, dejaron sus huellas marcadas en la escalofriante herencia por otros recibidas, quienes a su vez,  al ser de la misma calaña, silencian y acrecientan, venerando compromisos adquiridos.

      Mientras tanto, el ciudadano, adormecido por el ponzoñoso somnífero de la mentira  y el engaño, de manera confusa, se exhibe y reclama por el sufrimiento y el desfalco, promoviendo actitudes descontroladas, las cuales, en la mayoría de los casos, son operadas por otros híbridos manejadores de opinión, quienes tampoco tienen la solución del problema, pero muestran una imagen maquiavélicamente diseñada en la mentira y el sainete.  

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¿Que es Crónica y Análisis?

 

Crónica y AnálisisCYA” es un periódico virtual alojado en la Web, con información periodística de distintos sucesos y noticias que se producen en el mundo, el país,  la Provincia de Buenos Aires y especialmente en la Zona Norte y Noroeste del G.B.A.. Su sitio web es: http://www.cronicayanalisis.com.ar

Se actualiza los días Martes y Viernes de cada semana, sin perjuicio de poseer un vínculo denominado “Ultimo Momento”, en el cuál el visitante puede tener acceso a las últimas noticias de importancia y de interés general.

El periódico posee distintas Secciones, por ejemplo: Política, Información General, Policiales, Noticias Breves, Deportes, Cocina, Municipales, Opinión y Cartas de Lectores.

No pretende bajo ningún punto de vista compararse o competir con los prestigiosos medios que incursionan en la web, pero sí, con el tiempo, intentará constituirse en un sitio significativo, donde el visitante tenga toda la información, noticias, comentarios, opinión y participación, con una visión totalmente independiente, original y distinta a la que habitualmente ofrecen y propician los periódicos tradicionales.

En estos tiempos que nos toca vivir, donde nuestros gobernantes y funcionarios se arrogan despóticas atribuciones por sobre el pensamiento y la voluntad de sus electores; es necesario promover una activa y aguda participación ciudadana, a fin de obligarlos a cumplir cabalmente con los designios delegados.

Crónica y Análisis pretende, no solamente, ser un medio de comunicación social, sino, además, el instrumento capaz de difundir y divulgar las buenas y malas acciones de quienes tienen el deber de desempeñarse, adecuada y honradamente, en procura del bienestar general.

            Con la profunda esperanza de poder brindar un eficiente servicio, para el agrado y utilidad del público que nos honre con su visita y participación; damos comienzo a las ediciones de Crónica y Análisis, solicitando nos hagan llegar todas las sugerencias  y propuestas que crean convenientes para el progreso de este emprendimiento.

 

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