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 COLABORACIONES

19-07-2010

LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA... UN PROBLEMA

Por Cristian Frers (*)

La atmósfera es esencial para la vida por lo que sus alteraciones tienen una gran repercusión en el hombre y otros seres vivos y, en general, en todo el planeta. Es un medio extraordinariamente complejo y la situación se hace todavía más complicada y difícil de estudiar cuando se le añaden emisiones de origen humano en gran cantidad, como está sucediendo en estas últimas décadas. 

La contaminación de la atmósfera se ha incrementado notablemente en los últimos años y constituye uno de los problemas más serios que enfrenta el ser humano. Ya no es una cuestión circunscripta a algunos lugares, el viento se ha encargado de convertirlo en un problema global. El problema de la contaminación atmosférica comenzó hace aproximadamente 200 años con la Revolución Industrial. Hoy, el humo expulsado de los autos, colectivos y camiones, los procesos industriales, los sistemas de calefacción y hasta el humo de los cigarrillos se juntan para contaminar el aire que respiramos provocando una gran parte de las enfermedades respiratorias.

El aire que respiramos está compuesto por 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno, 0.093% de argón y una porción de vapor de aire, cuando hablamos de contaminación del aire, nos referimos a la alteración de esta composición, producida por causas naturales o provocadas por el hombre, las primeras no se pueden evitar, pero las segundas, es nuestra obligación evitarlas. Las fuentes que provocan la contaminación del aire se clasifican en fijas que son toda instalación establecida en un sólo lugar que tenga como finalidad desarrollar operaciones y procesos industriales, comerciales y fuentes móviles, que son todo equipo o maquinaria no fijos, con motores de combustión y similares que con motivo de su operación generan emisiones contaminantes a la atmósfera.

Nuestra actividad, incluso la más normal y cotidiana, origina contaminación. La actividad contaminante introduce ciertos desequilibrios en los ciclos biogeoquímicos (carbono, nitrógeno, oxígeno, azufre, fósforo, entre otros) lo que puede llegar a provocar reacciones de consecuencias impredecibles ya que puede dañar la salud de las personas y afectar a la vida de las plantas y los animales. Pero, además, los cambios que se producen en la composición química de la atmósfera pueden cambiar el clima, producir lluvia ácida o destruir el ozono, fenómenos todos ellos de una gran importancia global. En los seres humanos provoca problemas cardiovasculares, conjuntivitis, enfermedades bronquiales, cáncer pulmonar, cáncer en la piel, problemas de visión, enfermedades en la sangre, problemas en el desarrollo mental de los nonatos, entre otros. Se entiende la urgencia de conocer bien estos procesos y de tomar las medidas necesarias para que no se produzcan situaciones graves para la vida de la humanidad y de toda la biosfera.

Aproximadamente la mitad de la población mundial vive en aglomeraciones, y se espera que esta proporción aumente en dos tercios para el año 2030, según estimaciones de las Naciones Unidas.  El fenómeno de las partículas en suspensión es un problema importante en las grandes ciudades. La contaminación atmosférica está alcanzando niveles preocupantes en las grandes ciudades de Asia y de Sudamérica, donde más de dos millones de personas mueren cada año debido a sus consecuencias.

En un país industrializado la contaminación del aire procede, más o menos a partes iguales, de los sistemas de transporte, los grandes focos de emisiones industriales y los pequeños focos de emisiones de las ciudades o el campo; pero no debemos olvidar que siempre, al final, estas fuentes de contaminación dependen de la demanda de productos, energía y servicios que hacemos el conjunto de la sociedad.

En Argentina hay una ley N° 20.284 de 1973 que marca claras exigencias en cuanto a la calidad del aire y los máximos de cada gas que pueden emitir los tubos de escape, pero no ha sido nunca reglamentada, apelando a los decretos 692 y 2254 la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable estableció los límites de expulsión de gases tóxicos

de vehículos a nafta y diesel. Aunque la rectificación obligatoria, necesaria para hacer cumplir estas leyes, aún no está en vigencia.

En muchas partes del mundo se están realizando esfuerzos, con éxito variable, para combatir las causas de la contaminación atmosférica y su corolario de efectos devastadores para los habitantes de este planeta. Las sustancias que contaminan el aire causan cada vez más trastornos patológicos específicos y no específicos.  La mayoría de las causas de la contaminación del aire se pueden prevenir si la gente es consciente de las consecuencias de sus acciones y si hacen algo positivo al respecto.

Una forma de prevenir sería la medición en los focos emisores y los niveles de inmisión. Ambos valores dependen uno del otro aunque se alcancen luego de complejos procesos. En el caso de las viviendas, estas liberan sobre todo anhídrido sulfuroso (SO2) y monóxido de carbono (CO). El cambio que se ha efectuado para disminuir la emisión de estos gases se basa en la sustitución de las calefacciones individuales por las centrales y las de carbón por las de gas natural que es más limpio. También es importante que las instalaciones de calefacción se mantengan en buen estado; esto incrementaría un ahorro energético y disminuiría los gases. El tráfico automotor está considerado como el responsable de las principales emisiones de  dióxido de nitrógeno (NO2), nitratos (NO3),  monóxido de carbono (CO) y de algunos compuestos orgánicos volátiles. Para disminuir la cantidad de estos gases en la atmósfera se utilizan catalizadores o mediante una combustión a bajas temperaturas. Una de las medidas que se ha tomado es la utilización de gasolina sin plomo, que ha reducido visiblemente la contaminación debida a este elemento. En el c aso de la producción de energía, las centrales eléctricas que funcionan con carbón son las responsables de las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Entre los humos de escape de estas centrales se puede encontrar anhídrido sulfuroso (SO2), que puede ser retenido por un absorbente y utilizado posteriormente para la producción de acido sulfúrico. Un uso racional de la energía eléctrica supondría un ahorro en su producción y, por tanto, una disminución en la contaminación atmosférica.

¿Cuál es el costo de reducir la contaminación atmosférica y mantener la calidad del aire? ¿Vale más la comodidad de unos pocos que la salud de todos? 

Para tener un aire más limpio, es necesario que contribuyamos a mejorar nuestro entorno, la naturaleza es de todos y está en nuestras manos el conservarla para legar a nuestros hijos un ambiente sano. Lo concreto y real es que sólo una profunda reestructuración de las empresas fabriles, del tránsito automotor y del mismo estilo de vida de los grandes conglomerados humanos permitirá alentar alguna esperanza sobre el futuro de la Tierra. Sólo queda que las empresas pongan un poco de voluntad, para así poder frenar la contaminación; ya que estamos viendo que el mundo se destruye delante de nuestros ojos...Si esto se cumple, acaso nuestros descendientes gocen los beneficios de una vida más armoniosa y prolongada.

(*) Crónica y Análisis publica la presente colaboración por gentileza de su autor Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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01-07-2010

PERDEMOS EL SUELO Y NO LE DAMOS IMPORTANCIA

Por Cristian Frers (*)

Estamos acostumbrados a pensar al suelo, que habitualmente denominamos tierra, como algo muerto, donde podemos instalar, acumular o tirar cualquier elemento sólido o liquido que ya no nos es de provecho o que sabemos que es tóxico.

El suelo es un recurso natural que corresponde a la capa superior de la corteza terrestre. Contiene agua y elementos nutritivos que los seres vivos utilizan. El suelo es vital, ya que el ser humano depende de él para la producción de alimentos, la crianza de animales, la plantación de árboles, la obtención de agua y de algunos recursos minerales, entre otras cosas. En él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto, todo el desarrollo del ecosistema.

La degradación del suelo consiste en el deterioro de su calidad y, consecuentemente, de su aptitud productiva. Ese deterioro le impide cumplir plenamente las funciones citadas para con las plantas. Por lo general se inicia con la desaparición de la vegetación natural que los cubre y con la roturación excesiva. Ambas prácticas exponen al suelo a la radiación solar directa, lo oxigenan excesivamente y facilitan la muerte de muchos de sus pequeños habitantes. Todo conduce a acelerar la biodegradación del humus, con lo cual desaparecen los agregados, y con ellos la trama porosa que éstos habían generado. El agua y el aire ya no circulan con facilidad, la superficie del suelo se apelmaza y hasta puede tornarse impermeable, con lo cual el agua de las lluvias, en lugar de almacenarse en su interior, se pierde por escurrimiento superficial y se hacen frecuentes los encharcamientos y anegamientos cada vez que llueve. Los rendimientos de los cultivos declinan y la explotación se hace cada vez menos rentable.

Podemos decir que un suelo está contaminado, cuando las características físicas, químicas o biológicas originales han sido alteradas de manera negativa, debido a la presencia de componentes de carácter peligroso o dañino para el ecosistema. Actualmente, la contaminación de los suelos se encuentra cada vez más en el punto de mira de la gestión medioambiental, debido principalmente al riesgo que un suelo contaminado puede suponer para la salud humana y para el correcto funcionamiento de los ecosistemas. Pero a pesar de los problemas que puede ocasionar esta contaminación, el hombre sigue abusando del suelo; utilizándolo de manera continua e indiscriminada en muchas ocasiones, dando lugar a que las propiedades naturales del suelo se vean negativamente afectadas.

En la mayoría de las ocasiones, la contaminación es producida de una manera artificial por la actividad humana, pero también puede ser ocasionada de una forma natural, aunque esta no sea la más común.

La contaminación del suelo es el resultado de la deposición final sin tratamientos previos de una cantidad increíble de sustancias contaminantes, además de los químicos utilizados en otras tareas que también terminan en el sustrato de la tierra. Tomemos como ejemplo el caso de los plaguicidas, cada vez más utilizados para el control de plagas de una industria competitiva y creciente como la agrícola, los productores echan mano de productos químicos cada vez más peligrosos para la tarea, dentro de las ramas existentes: insecticidas, herbicidas y funguicidas. Representan el primer agente contaminante del suelo, no solo por afectarlo directamente, sino que además extermina tanto a la plaga como a otras especies, generando un desequilibrio ambiental, y contaminando además la producción alimenticia.

El recurso suelo de Argentina ha sido la base principal del desarrollo económico del país. Largos períodos con grandes cosechas hicieron que al país se lo llamara “El granero del mundo”. Desde otras latitudes, el nombre de Argentina se asociaba con amplias planicies de inagotables suelos profundos, oscuros, capaces de producir altos rendimientos de granos y carne de excelente calidad. Estos conceptos son relativamente válidos para la Pampa Húmeda que ocupa algo menos de un tercio del territorio, donde las planicies son dominantes, formadas por sedimentos modernos no consolidados, con pastizales naturales y clima templado . Sin embargo, los dos tercios restantes son altamente contrastantes, la mayor parte dominada por clima árido. Debe aplicarse riego para la producción de cultivos, la que sólo se practica en la proximidad de los ríos principales o en pequeños oasis de

El reconocimiento de procesos de deterioro de los suelos en la Argentina se vincula primordialmente a las consecuencias de las actividades productivas primarias y a condiciones naturales pre disponentes. Así, fenómenos como la erosión, la salinización, la pérdida de fertilidad química, la desertificación, y otros, han concentrado notables esfuerzos en investigación y gozan además de un amplio conocimiento público. El deterioro ocasionado por el uso del suelo como cuerpo receptor de agente contaminantes, no ha tenido, en cambio, un equivalente desarrollo investigativo ni normativo.

Estos factores inciden cada vez más y, hacen sentir la necesidad de un planeamiento adecuado para la toma de decisiones. Para lograrlo, tanto las autoridades como el sector directamente involucrado con la producción deben contar con todos los datos esenciales sobre las características, propiedades, limitaciones y posibilidades de estos recursos. En función de estos factores que determinan los problemas del suelo, pueden establecerse como área importante que debe ser estudiada a través de programas integrados, entre los cuales hay que establecer:

-Monitorear los efectos a largo plazo de las prácticas agropecuarias y forestales, en la calidad del suelo.

-Evaluar el impacto económico de prácticas de manejo alternativas diseñadas para mejorar la calidad del suelo.

- Examinar el avance de la degradación, la erosión y la acidificación de los terrenos.

-Examinar la efectividad de las políticas diseñadas para dirigirse al tema de calidad del suelo agrícola.

-Mejorar el análisis de las políticas de calidad de suelo incluyendo no sólo valores ambientales sino también factores sociales y económicos.

La información disponible de investigación sobre los tipos, causas, grado y severidad de la degradación de tierras es todavía insuficiente en la mayoría de los países de América Latina. Esta falta de información dificulta enormemente la identificación y la puesta en práctica de estrategias efectivas de conservación y rehabilitación de tierras. Para superar los problemas mencionados, se deben considerar soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, métodos de prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del deterioro causado lo puede solucionar la naturaleza misma con sus ciclos naturales. Por ello la acción del ser humano debiera contribuir a crear las condiciones necesarias para que la naturaleza emprenda su obra de restauración. Sin embargo, recuperar el suelo una vez que éste ha sido destruido es un proceso lento si se lo deja sólo a su ritmo natural, y muy costoso si se trata de acelerarlo. Por lo tanto, lo más razonable es evitar que se destruya el suelo.

(*) Crónica y Análisis publica la presente colaboración por gentileza de su autor Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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17-06-2010

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL, UN PASO HACIA EL FUTURO

Por Cristian Frers (*)

"Una persona inteligente resuelve los problemas, una sabia los evita”

 Albert Einstein

Desde tiempos remotos la tierra ha representado fuente de vida para el hombre, proveyéndolo de todo cuanto ha necesitado para subsistir. De esta manera el hombre ha explotado, y continúa haciéndolo, los recursos que le brinda la naturaleza, sin embargo en las tres últimas décadas se ha hecho evidente la explotación indiscriminada e inconsciente de los recursos naturales renovables y no renovables.

En la actualidad, ya casi nadie niega la importancia de la cuestión ambiental y que su presencia en las discusiones políticas y económicas del mundo es cada vez más fuerte. La problemática ambiental hoy alcanza casi todos los sectores de la vida de un país.

Más allá de la educación tradicional, es decir, del simple hecho de impartir un conocimiento, la educación ambiental es un proceso pedagógico dinámico y participativo, que busca despertar en la población una conciencia que le permita identificarse con la problemática ambiental tanto a nivel general, como a nivel especifico; busca identificar las relaciones de interacción e independencia que se dan entre el entorno y el hombre, así como también se preocupa por promover una relación armónica entre el medio natural y las actividades antropogénicas a través del desarrollo sostenible, todo esto con el fin de garantizar el sostenimiento y calidad de las generaciones actuales y futuras.

Este proceso se debe basar en “aprender a aprender”, que incluyen experiencias donde el juego, la acción y el contacto directo con el medio, son los pilares fundamentales. Permite que los niños se introduzcan en el proceso de bioalfabetización. Desde edades tempranas debe inculcarse al niño las primeras ideas sobre la conservación de la flora, la fauna y los demás componentes del ambiente. El maestro debe realizar su trabajo de manera que forme en los estudiantes, respeto, amor e interés por la conservación de todos los elementos que conforman el medio ambiente. En la escuela y en el hogar debe forjarse esta conciencia conservacionista del hombre del mañana.

El niño crece y se desarrolla bajo la influencia de un complejo proceso docente-educativo, en el que la escuela cumple un encargo social que tiene el objetivo de que el futuro ciudadano reciba enseñanza y educación, y se integre a la sociedad en que vive de una manera armónica, formado política e ideológicamente en correspondencia con los principios de nuestra sociedad. En este sentido hay que educar al niño para que ocupe plenamente el lugar que le corresponde en la naturaleza, como elemento componente de esta. Él debe comprender que es parte integrante del sistema ecológico y que, como tal, tiene deberes que cumplir.

Además se debe ofrece educación y capacitación para adolescentes y adultos. El programa tiene que incluir talleres para niños, talleres para docentes, cursos cortos, seminarios, simposios nacionales e internacionales y charlas.

Este proceso es dirigido a la comunidad en general y se esquematiza como una orientación de temas ligados a los procesos de desarrollo que tiendan a corto, mediano y largo plazo a establecer herramientas que prevengan el deterioro natural de los recursos naturales e integren cambios de sensibilización en las formas de conducta, siempre hacia ambiente a la consecución de la sustentabilidad.

La educación ambiental, más que limitarse a un aspecto concreto del proceso educativo, debe convertirse en una base privilegiada para elaborar un nuevo estilo de vida. Ha de ser una práctica educativa abierta a la vida social para que los miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades, en la tarea compleja y solidaria de mejorar las relaciones entre la humanidad y su medio

Lo ambiental es, al mismo tiempo, un espacio donde confluyen lo social y lo natural y por lo tanto, un espacio en donde conviven las distintas disciplinas del conocimiento para comprender las determinaciones biunívocas entre lo natural y lo social. Este mecanismo pedagógico además infunde la interacción que existe dentro de los ecosistemas. Los procesos y factores físicos, químicos así mismo biológicos, como estos reaccionan, se relacionan e intervienen entre sí dentro del medio ambiente, es otro de los tópicos que difunde la educación ambiental, todo esto con el fin de entender nuestro entorno y formar una cultura conservacionista donde el hombre aplique en todos sus procesos productivos técnicas limpias, dándole solución a los problemas ambientales y permitiendo de esta forma el desarrollo sostenible.

El objetivo de la educación ambiental es lograr que tanto los individuos como las comunidades comprendan la complejidad del ambiente natural y el creado por el bombre, resultado este último de la interacción de los factores biológicos, físico-químicos, sociales, económicos y culturales, para que adquieran los conocimientos, valores, actitudes y habilidades; prácticasque les permitan participar de manera responsable y efectiva en la previsión y resolución de los problemas ambientales.

Otro Objetivo es el de mostrar claramente la interdependencia económica, política y ecológica del mundo moderno, debido a la cual las decisiones y las acciones de diferentes países pueden tener repercusiones internacionales. Desde esta perspectiva, la educación ambiental contribuirá a desarrollar el sentido de responsabilidad y solidaridad entre países y regiones, como base de un nuevo orden internacional, para garantizar la conservación y el mejoramiento del ambiente.

Podemos afirmar entonces que educación ambiental pretende lograr este cambio de enfoque, desempeñando un papel esencial en la comprensión y análisis de los problemas socioeconómicos, despertando consciencia y fomentando la elaboración de comportamientos positivos de conducta con respecto a su relación con el medio ambiente, poniendo de manifiesto la continuidad permanente que vincula los actos del presente a las consecuencias del futuro.

La educación ambiental en la Argentina está poco más que en pañales, pese a los esfuerzos y los planes oficiales que se están tratando de implementar, tanto en el Ministerio de Educación de la Nación como en los organismos equivalentes de las provincias, debido a: La falta de conexión entre las medidas individuales que se implementan y la problemática social, el carácter temporal de las acciones propuestas (no conducen a la formación de hábitos), no se permite desarrollar la creatividad de los sujetos, ya que no hay continuidad entre el contenido que se transmite y las concepciones y representaciones de los sujetos y para finalizar, la falta de la información sobre los problemas locales en conjunción con la problemática nacional. La asistencia oficial es escasa o prácticamente nula. Esto se debe, principalmente, a la precaria importancia que frecuentemente se da a la educación, tanto desde el estado como otros sectores de la sociedad, se traduce como una contracción del sistema educativo público, como efecto de un presupuesto bajo y la ausencia de un debate acerca de la calidad y beneficios de la educación impartida.

La mayoría de los problemas de conservación siguen siendo los mismos que a fines de la década del 60 y principios del 70: la contaminación, la deforestación, la desaparición de especies. Estos problemas no sólo continúan sino que se han agravado. Este hecho contrasta con la creciente preocupación del público, que peticiona por una mayor regulación por parte de los gobiernos, que presiona para promulgar nuevas leyes y que ha motivado la creación de organismos específicos que atiendan estas cuestiones. Si gran parte de estos problemas son antiguos, entonces se puede inferir que los éxitos de la educación tradicional en materia ambiental deben ser muy pocos.

La educación con un enfoque ambiental, permitirá abrir nuevas perspectivas de trabajo en ámbitos como la protección del patrimonio, crear una conciencia social sobre los problemas del deterioro del ambiente, tanto en bienes culturales como naturales, así como la generación de nuevos conocimientos, nuevas técnicas y nuevas orientaciones en la formación profesional.

El conocimiento de los problemas ambientales, puede, bajo principios orientados a ayudar a comprender un poco más lo complejo de la realidad que vivimos. Esto no significa que los contenidos por si solos conduzcan a un cambio de actitudes.

La educación ambiental debe ir más allá de la simple transmisión de conceptos que favorezcan la actitud pasiva del estudiante. Exige la capacidad para analizar y proponer soluciones a los problemas. Éstas pueden alcanzarse mediante el cuestionamiento de ideas, la formulación de nuevas hipótesis, además de la integración y práctica de valores.

(*) Crónica y Análisis publica la presente colaboración por gentileza de su autor Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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30-05-2010

CÓMO MINIMIZAR EL DAÑO AMBIENTAL EN LOS RÍOS UTILIZANDO HUMEDALES ARTIFICIALES

Por Cristian Frers (*)

¿Somos conscientes de la importancia del agua en el mundo y de la importancia de la biodiversidad?, ¿Somos conscientes de que millones de personas carecen de acceso al agua potable?, ¿Somos conscientes de cuántos millones de personas mueren cada año, principalmente niños, de enfermedades causadas por el agua insalubre?

El agua dulce es el recurso renovable más importante, pero la humanidad está utilizándolo y contaminándolo más rápidamente de lo necesita para reponerse. Efectivamente, las aglomeraciones en las grandes ciudades, la mejora en la calidad de vida, el rápido desarrollo industrial, el incremento del turismo y la agricultura, las actividades de ocio, entre otras acciones. Hacen que este escaso porcentaje se vaya reduciendo de forma natural y que su composición se vea notablemente alterada. Para agravar el problema, el ciclo hidrológico es cada vez menos previsible.

La contaminación de las aguas es uno de los factores más importante que rompe la armonía entre el hombre y su medio, no sólo de forma inmediata sino también a medio y a largo plazo; por tanto, la prevención y lucha contra dicha contaminación constituye actualmente una necesidad de importancia prioritaria.

Los problemas del agua se centran tanto en la calidad como en la cantidad. La comunidad debe conocer la importancia de la calidad de la misma y esa misma comunidad de encargarse de su cuidado y preservación.

Por este motivo principal, luchar contra la contaminación de los ríos es algo de vital importancia, no sólo para la protección del propio ambiente, sino de la fauna y de la vegetación que vive en ellos.

Merecer el río significa saber hacer uso de él, amarlo, amar sus habitantes, su medio y fundamentalmente desear que nunca deje de ser lo que es hoy, para nuestros hijos y nuestros nietos; y actuar en consecuencia. Merecer el río significa respetar las reglamentaciones, educarse para adoptar una actitud que contribuya a mejorar las condiciones del mismo.

Los ríos, por su capacidad de arrastre y el movimiento de las aguas, son capaces de soportar mayor cantidad de contaminantes. Sin embargo, la presencia de tantos residuos domésticos, fertilizantes, pesticidas y desechos industriales altera la flora y fauna acuáticas. En las aguas no contaminadas existe cierto equilibrio entre los animales y los vegetales, que se rompe por la presencia de materiales extraños. Así, algunas especies desaparecen mientras que otras se reproducen en exceso. Además, las aguas adquieren una apariencia y olor desagradables. Los ríos constituyen la principal fuente de abastecimiento de agua potable de las poblaciones humanas. Su contaminación limita la disponibilidad de este recurso imprescindible para la vida. 

En todo el mundo se han construido en los últimos años numerosos humedales artificiales. Su uso está especialmente extendido en los Estados Unidos de Norteamérica y en el norte de Europa, y se ensayan e investigan diferentes estructuras de humedales artificiales para conseguir los mejores resultados. Optimizarlos es importante, especialmente en zonas en que el suelo es caro y escaso con objeto de incrementar su eficiencia.

Estos sistemas sirven para mitigar la contaminación del agua en el ambiente, para depurar los efluentes de pequeños núcleos urbanos antes de que vayan a parar a los ríos, para tratar aguas residuales de industrias, de zonas mineras, o para reducir el impacto de la agricultura.

Son, además, una alternativa ecológica puesto que no requieren prácticamente energía para su funcionamiento, no producen residuos y al tener vegetación, pueden contribuir a reducir el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera.

Se ha demostrado que los humedales artificiales pueden eliminar muchos de los contaminantes que hay en las aguas, como los patógenos de origen fecal, metales pesados, plaguicidas y fertilizantes de origen agrícola, ácidos volátiles y compuestos con azufre, responsables del mal olor de las aguas y, incluso, contaminantes emergentes como los fármacos.

Así es como comenzó mi preocupación por el río Areco en la Localidad de Carmen de Areco – Provincia de Buenos Aires. Todo comenzó en Enero del 2005, me llevaron a conocer el Balneario de la Ciudad de Carmen de Areco. Ese mismo día, me di cuenta que algo no andaba bien por la cantidad de espuma blanca que tenia el cauce a la altura de un pequeño salto. Los detergentes producen espumas y añaden fósforo al agua (eutrofización). Disminuyen mucho el poder autodepurador de los ríos al dificultar la actividad bacteriana. Prosiguió desde junio del 2005 hasta primeros días de septiembre del 2006, con el programa de ecología “El Planeta Azul” emitido por FM Síncope. Durante todo el ciclo de este programa, hablé cuantas veces pude sobre la contaminación de las aguas tanto superficiales como de las napas freáticas.

En noviembre del 2006, tome unas muestras del agua del río Areco para realizarles unos análisis físico/químicos para confirmar las dudas que tenía sobre la calidad de sus aguas.

Cuando se me entregaron las muestras que había llevado a analizar en la Facultad de Agronomía de la U.B.A – Cátedra de Edafología – en el Laboratorio de Análisis de Suelos, Aguas y Vegetales a cargo del Ingeniero Eduardo Vella.

Se me explicó que había que interpretar que estas aguas poseen un alto grado de salinidad. La salinidad es un factor ecológico de gran importancia ya que influye mucho sobre los tipos de organismos que podrán vivir en esos cuerpos de agua. La salinidad influye sobre las especies de plantas que podrán vivir en determinada agua, o en tierras humedecidas con determinadas aguas, me estoy refiriendo al uso de aguas para el riego de chacras, campos o estancias.

Una de las muestras dio como resultado que las aguas contienen una cantidad importante de fósforo: 1,12 ppm. El fósforo, da origen a nutrientes vegetales que, pueden ser contaminantes. Cuando penetran en el agua, contribuyen a la formación de algas, de la misma forma en que lo hacen los nitratos. De hecho, el fósforo es el elemento cuya falta restringe el crecimiento de las plantas acuáticas. Al incorporar fósforo al agua de un río o lago se acelera el crecimiento de las algas, lo que, finalmente, daña el ecosistema por la disminución de los niveles de oxígeno que tiene lugar una vez que las algas mueren.

Los fósforos provienen de diversas fuentes, las más comunes de las cuales son los detergentes. Otros aportes de fósforo a las redes de agua superficiales y subterráneas provienen del escurrimiento procedente de los establecimientos de engorde de ganado de corral, de la erosión de los suelos, de los sistemas cloaca les y aguas servidas y del excesivo uso de fertilizantes en chacras, campos y estancias.

Al consultar a la Dra. Olga S. Heredia, de la Universidad de Agronomía de la UBA, sobre la cantidad de fósforo que se había detectado, respondió “Si usted se refiere a contaminación de agua para bebida, no existe una estándar de calidad con respecto al fósforo. Internacionalmente se ha establecido el valor de 0.100 ppm (USEPA) y en otros países (Holanda, Alemania) un valor de 0,05 ppm. Estos valores se basan en límites de calidad de agua que ingresan a cuerpos de agua como ríos, lagos o diques ya que dan origen a la eutoroficación, lo que aumenta la población de algas azul verdosas de las cuales hay especies que producen neurohepatotoxinas para animales y el ser humano, en otras palabras, los límites son de importancia ambiental”.

La Dra. Heredia, prosiguió con su explicación “De todas maneras, la muestra enviada por usted, están teniendo un aporte de fósforo que es importante, ya sea por la actividad agrícola o por carga orgánica y si se me pregunta si esta agua es apta desde el punto de vista ambiental le diría que NO”.

Es obvio, que desde el 2006 hasta la fecha, se ha hecho poco y nada por el río; es por esto que unas de las medidas que yo impulsaría para buscar su saneamiento, o por lo menos a ayudar a que la contaminación no lo convierta con los años en una cloaca a cielo abierto, como ha pasado con tantos arroyos y ríos en nuestro país. Es que se impulse el uso de humedales artificiales, en las proximidades de frigoríficos, chancherías y las más diversas industrias, para que las aguas residuales no desemboquen directamente en las causes del río.

¿Por qué utilizaría este sistema? Porqué los humedales artificiales actúan como filtros naturales. Ubicados entre la planta y los recursos acuáticos (ríos, lagos, lagunas), estos sistemas, además de no necesitar mantenimiento ni consumir energía eléctrica, cuestan menos que la cuarta parte de un sistema de tratamiento tradicional. Los humedales se construyen utilizando diferentes especies de plantas que abundan en la zona: totoras, repollitos de agua, camalotes o juncos.

Resulta evidente que la gravedad del problema abarca y compromete distintos sectores involucrados frente a los problemas que sufre un río que puede ofrecer todavía mejores posibilidades, de las que se aprovechan en estos momentos. Lo cierto es que, como en tantos otros casos, los argentinos disponemos en el Río Areco de un rico patrimonio y muy poco es lo que se hace por preservarlo. La lucha por el saneamiento es una batalla contra la corrupción, la burocracia, la incapacidad, la apatía y la mentira; es en definitiva una lucha emblemática contra la mediocridad.

El agua es un don que la naturaleza ofreció a la vida y a cada uno de nosotros. El 70% de nuestro cuerpo está compuesto de agua. Por ser todo esto, el agua constituye una de las metáforas más significativas de lo Divino que está en nosotros y en el universo y de la sacralidad de toda la vida. ¿Cómo cuidarla y no luchar por ella?

(*) Crónica y Análisis publica la presente colaboración por gentileza de su autor Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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05-05-2010

EL TEMA AMBIENTAL ES UN PROBLEMA SERIO... SI NO SE LO ENCAUZA

Por Cristian Frers (*)

Ningún tema ha atraído tanto interés y compromiso mundial como ha sido y es, el tema relacionado con los problemas del ambiente, por la realidad insoslayable de que el ambiente les pertenece a todos, les afecta a todos y, por tanto, les importa a todos. El ambiente, si se intenta conceptualizar, no es más que el conjunto de elementos abióticos (energía solar, suelo, agua y aire) y bióticos (organismos vivos, incluyendo al ser humano) interrelacionados entre sí, que integran la delgada capa del planeta tierra, sustento y hogar de los seres vivos.

La problemática ambiental es sin duda uno de los más grandes desafíos que enfrenta la humanidad hoy. Algunos efectos de la crisis ambiental son claramente perceptibles: aumento de las temperaturas, agujero en la capa de ozono, desertificación, acumulación de residuos radiactivos, extensión de enfermedades como el cáncer o la malaria, insalubridad del agua dulce, inseguridad alimentaría, agotamiento de los recursos renovables y no renovables, entre otras, sólo son algunos de los fenómenos que en nuestro tiempo son cada vez más frecuentes y que amenazan con acabar definitivamente con la especie humana. El causante de estos problemas es paradójicamente el hombre mismo, pues su falta de compromiso frente al tema ambiental y el futuro del planeta, lo lleva a utilizar de manera inadecuada el territorio que habita y los recursos naturales de los cuales se sirve. ¿Qué significa esto? Que si nosotros como seres humanos, pensáramos antes de actuar o de llevar a cabo alguna acción, podríamos minimizar los efectos de nuestras acciones.

Los problemas ambientales no se pueden analizar ni entender si no se tiene en cuenta una perspectiva global, ya que surgen como consecuencia de múltiples factores que interactúan. Nuestro modelo de vida supone un gasto de recursos naturales y energéticos cada vez más creciente e insostenible. Las formas industriales de producción y consumo masivos que lo hacen posible suponen a medio plazo la destrucción el planeta. El despilfarro de unas sociedades repercute directamente en la pobreza de otras y contribuye al deterioro ambiental general. Es sabido que con sólo el 23% de la población mundial, los países industrializados consumen el 80% de la producción mundial de energía comercial, el 79% del acero, el 85% del papel y el 86% de los metales no ferrosos.

A medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza y aparecen nuevas necesidades como consecuencia de la vida en sociedad, el medio ambiente que lo rodea se deteriora cada vez más. El comportamiento social del hombre, que lo condujo a comunicarse por medio del lenguaje, que posteriormente formó la cultura humana, le permitió diferenciarse de los demás seres vivos. Pero mientras ellos se adaptan al ambiente para sobrevivir, el hombre adapta y modifica ese mismo medio según sus necesidades. El sistema de producción actual nos ha llevado a una crítica situación de la cual no es fácil salir, aún poniendo el mayor de nuestro empeño.

Sólo tomemos el caso de la contaminación ambiental: La contaminación es uno de los problemas ambientales más importantes que afectan a nuestro mundo y surge cuando se produce un desequilibrio, como resultado de la adición de cualquier sustancia al ambiente, en cantidad tal, que cause efectos adversos en el hombre, en los animales, vegetales o materiales expuestos a dosis que sobrepasen los niveles aceptables en la naturaleza. La contaminación puede surgir a partir de ciertas manifestaciones de la naturaleza o bien debido a los diferentes procesos productivos del hombre que conforman las actividades de la vida diaria. Las fuentes que generan contaminación de origen antropogénico más importantes son: industriales (frigoríficos, mataderos y curtiembres, actividad minera y petrolera), comerciales (envolturas y empaques), agrícolas (agroquímicos), domiciliarias (envases, pañales, restos de jardinería) y fuentes móviles (gases de combustión de vehículos). Como fuente de emisión se entiende el origen físico o geográfico donde se produce una liberación contaminante al ambiente, ya sea al aire, al agua o al suelo. Tradicionalmente el ambiente se ha dividido, para su estudio y su interpretación, en esos tres componentes que son: aire, agua y suelo; sin embargo, esta división es meramente teórica, ya que la mayoría de los contaminantes interactúan con más de uno de los elementos del ambiente. En general, la contaminación ambiental en Argentina es mayor que lo que se podría esperar en un país con tanta legislación ambiental. Esto es producto de la fragmentación de los distintos actores, sean estos municipales, provinciales o nacional, se ha originado un cuadro de situación ambiental confuso que permite actitudes irresponsables. En nuestro país, el análisis y el monitoreo del ambiente es prácticamente inexistente en el caso de la mayoría de los contaminantes. Como resultado de ello, no hay una base adecuada sobre como tomar decisiones informadas acerca del manejo de la contaminación ambiental.

La situación del ambiente en Argentina está caracterizada por un marcado deterioro de los ecosistemas naturales, presencia preocupante de niveles de contaminación, una incipiente normativa de protección y recuperación, y en general, por la ausencia o insuficiencia de información oportuna y calificada, lo que impide diagnósticos y proyecciones ciertas. Nuestro país no ha quedado ausente en la problemática de la lenta destrucción de nuestro hogar.

El hombre atrapado en sus ambiciones desmedidas de poder materialista y en competencia con otros, vive en un estado de sufrimiento y miedo que lo paraliza. Tiene una existencia patológica. La agresividad aumenta ante el fracaso de solucionar sus necesidades vitales, la situación se agrava al vivir en ámbitos cada vez más pequeños y superpoblados. Emerge la indiferencia hacia los demás y muere la auténtica solidaridad, su mundo de afectos se reduce y no está educado para sentirse parte del gran conjunto. Se pierde la noción de la patria, la sociedad y la nación, es la muerte emocional en vida.

Los valores genuinos existen en crisis en la masa humana, se basa en la pérdida de la herencia cultural e histórica ésta sólo es trasmitida por la educación y la cultura que permite contener los impulsos y canalizarlos constructivamente. El hombre social, lo es, al ser heredero de los bienes de la civilización. En el presente la ruptura del diálogo entre generaciones, también es la pérdida de la tradición y el origen. El odio, rencor, desprecio hacia el pasado es la base de la pérdida de la jerarquía familiar y comunitaria. La no-existencia de modelos de conductas válidas a muchos sólo le deja el camino de los psicofármacos y las dependencias, es decir la decadencia.

Como es bien conocido en los últimos 150 años, el planeta ha cambiado la estructura natural de su atmósfera y su hidrosfera más que en todo el tiempo, millones de años, que tiene de existencia. Por esta razón la adecuada protección y conservación del ambiente representa uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la humanidad. Es evidente que se necesitan cambios drásticos y normas muy estrictas si se quiere conservar la calidad de vida en el planeta. Como miembros de la sociedad debemos participar en forma activa en la creación de leyes y reglamentos que tengan un impacto benéfico para el ambiente, nuestra salud y la economía. Es importante señalar que las soluciones al problema de la contaminación están más cerca de lo que uno cree, ya que es posible en nuestra vida cotidiana contribuir con actividades sencillas a mejorar nuestro entorno, como por ejemplo, consumir productos no contaminantes, disminuir el uso del automóvil, separar los desechos reciclables en el hogar, crear espacios verdes, entre otras medidas. Es precisamente aquí donde se manifiesta en forma más categórica el hecho de pensar globalmente, pero actuar localmente.

(*) Crónica y Análisis publica la presente colaboración por gentileza de su autor Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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05-05-2010

LA FALTA DE UNA POLÍTICA AMBIENTAL PERJUDICA EL AMBIENTE

Por Cristian Frers (*)

La conservación del ambiente constituye, hoy en día, uno de los grandes retos para las más altas esferas políticas y económicas en todo el mundo.

Los problemas ambientales, entre ellos los cambios climáticos mundiales, el agotamiento de la capa de ozono, la contaminación del aire y los océanos, y la degradación de los recursos -agravados por el crecimiento demográfico mundial- no respetan fronteras y ponen en peligro la salud, la prosperidad y los empleos en varias partes del planeta.

No bastaran los esfuerzos para promover la democracia, el libre comercio y la estabilidad en el mundo si la gente carece de un ambiente donde pueda vivir. Esta preocupación ha superado el concepto de moda para pasar a ser un elemento imprescindible en cualquier actividad económica, en los medios de comunicación, en el conjunto de la sociedad con especial incidencia en los responsables políticos y en la adopción de cualquier iniciativa legislativa que tenga consecuencias para el medio ambiente.

La política ambiental es la preocupación y desarrollo de objetivos con fines para mejorar el ambiente, conservar los principios naturales de la vida humana y fomentar un desarrollo sustentable.

El factor local se ha constituido en un elemento clave en el tratamiento de la problemática ambiental y la implementación de políticas públicas que la tienen como eje. Es al gobierno local a quien corresponde, en primer término, atender los asuntos que afectan e interesan directa y personalmente a la gente en la realización de su vida cotidiana, porque es el que está más cerca, el que tiene al alcance de la mano, el que está en condiciones de conocer en forma personal y de relacionarse con sus actores sin intermediarios.

La política ambiental debe materializarse en un contexto regional heterogéneo marcado por una gran diversidad de ámbitos ecológicos, vocaciones productivas, estructuras sociales y niveles de desarrollo. Por esta razón, las autoridades y comunidades de cada una de las areas locales deben asumir la decisión de elaborar la respectiva política ambiental que precise los diagnósticos, desafíos y tareas que deberan abordarse en cada uno de los lugares en que ella regirá. La elaboración de una política ambiental regional satisface importantes necesidades para todos los sectores de la vida local.

Cada región muestra una realidad ambiental específica, en sus recursos naturales y potenciales, en la diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar, en las capacidades y compromisos de sus instituciones y en la población, entre otras. Asimismo, la política obliga a cada comunidad regional a revisar sus desafíos futuros y priorizarlos, establecer plazos para su cumplimiento, definir los recursos necesarios y las responsabilidades que corresponden a cada actor y sector regional -público, privado, académico, gremios, organizaciones de base y los ciudadanos en general.

Los conceptos de gobernabilidad e institucionalidad son fundamentales para la construcción de una política ambiental sustentable.

A pesar de las múltiples reformas económicas implantadas en la región en los últimos años, América Latina aún tiene que encontrar el camino hacia formas de progreso que podamos sostener y que satisfagan las necesidades de su gente, sus empresas y sus gobiernos a través del tiempo. La competitividad y la eficiencia son elementos clave en una economía mundial en integración. El crecimiento económico no es sostenible sin progreso social y protección ambiental. Es necesario mejorar la educación en todos los niveles, promover la actividad de la pequeña empresa, así como nuevos y más eficientes esquemas de atención a la salud y seguridad social.

El diseño e implementación de una política ambiental en los países actualmente en proceso de desarrollo, se erige como una condicionante importante para lograr la equidad, el desarrollo económico e indiscutiblemente, el cuidado del medio ambiente. Dicha política ambiental deberá reunir características de estabilidad a través del tiempo; consistencia con el desempeño institucional y general; y de consideración de las capacidades de liderazgo público y privado, así como de las condiciones económicas, políticas y sociales nacionales. Aún más, el éxito de la gestión ambiental deberá fundarse en una clara definición de objetivos y prioridades que, además de ser congruentes con las necesidades reales de la sociedad, sean cuantificables y evaluables.

Hace mucho que Argentina carece de política ambiental. En todos los conflictos de raíz ambiental por los que hemos transitado en los últimos años lo más notable ha sido el absoluto silencio de las autoridades ambientales. Silencio que hace creer que no tenemos una oficina que se ocupe del tema.

La evolución de la política ambiental en la Argentina demuestra que uno de los principales obstáculos con que ella se enfrenta radica en la ausencia de un definido marco de distribución y coordinación de competencias entre la Nación y las provincias, incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para la formulación de las políticas y la aplicación de la legislación ambiental.

El escenario institucional ambiental de nuestro país comprende una serie de reparticiones nacionales, provinciales y locales, con competencias atomizadas, fragmentadas, que en muchos casos se superponen y hasta se contradicen. Esto genera un alto nivel de incertidumbre al momento de formular la política y, especialmente, al momento de aplicarla, lo cual impacta tanto en la calidad de nuestro ambiente como en la dinámica de la economía.

La agenda ambiental argentina está completamente olvidada, así que va haber desafíos y cuestiones que resolver por todos los frentes. Cuestiones que nunca han sido encaradas con seriedad, más allá de la sobreactuación y los gestos vacíos para la tribuna de los gobiernos de turno.

Es imprescindible trazar una red de observación adecuada, para monitorear el conjunto de indicadores requeridos y, con base a ello, precisar una estrategia integral de cuidado del medio ambiente. Es de esperar que se tome la decisión política de darle, por fin, un trato prioritario a la problemática ambiental.

Las políticas y acciones en materia de ambiente y recursos naturales se sustentarán en nuevos esquemas de corresponsabilidad y participación social, mejorando la información a la sociedad y fortaleciendo las actuales formas de corresponsabilidad ciudadana en la política pública.

El éxito de estas estrategias dependerá de la conformación de una cultura de prevención, aprovechamiento sustentable de nuestros recursos y mejoramiento de la calidad de vida, planteada como una de las principales tareas compartidas entre Estado y sociedad, donde se privilegien la educación, la capacitación y la comunicación.

(*) Crónica y Análisis publica la presente colaboración por gentileza de su autor Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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17-04-2010

EL TEMA AMBIENTAL EN LAS CIUDADES

Por Cristian Frers (*)

La contaminación urbana de las grandes urbes y ciudades es uno de los problemas más críticos porque afecta directamente a millones de personas repercutiendo en su salud y calidad de vida.

Los problemas ambientales en áreas urbanas y en los alrededores de éstas son fenómenos que derivan del aumento del crecimiento urbano y que se traducen en el deterioro de las condiciones ambientales. El cambio del uso del suelo, y la concentración del uso de recursos naturales, están en el origen de los problemas ambientales. Es por este motivo que los sistemas urbanos importan grandes cantidades de recursos que son transformados en bienes y servicios y parcialmente restituidos al ambiente en forma de residuos y emisiones. Los problemas ambientales de las ciudades afectan al propio entorno urbano, pero también a muchas otras regiones de las que extraen los recursos y a las que llegan los efectos de la contaminación.

Las ciudades se instalan sobre ecosistemas naturales totalmente modificados, siendo el resultado de los avances tecnológicos que el hombre ha logrado. En estos ecosistemas la modificación del paisaje es total. La matriz original es reemplazada por el cemento que cubre el suelo alterando la relación entre la infiltración y el escurrimiento del agua de lluvia y reduciendo la circulación de nutrientes; el hábitat natural ha sido reemplazado con construcciones y la biodiversidad original ha sido reemplazada por una única especie, el hombre. Este sistema ya no es capaz de producir, para abastecerse requiere de los sistemas proveedores: naturales y productivos y tampoco es capaz de digerir los desechos que produce, debe recurrir a otros ambientes para volcar sus residuos.

Las actividades que se realizan en un centro urbano o urbano-industrial y en sus zonas periféricas, que pueden incluir la producción agrícola, ganadera, forestal, etc., generan distintos tipos de desechos que pueden convertirse en contaminantes y originar problemas ambientales y por lo tanto afectar la calidad de vida de sus habitantes.

Se pueden mencionar, entre otros: 

1. Generación de residuos sólidos provenientes de viviendas, comercios, empresas de servicios, instituciones públicas (salud, educación), industrias, barrido de calles, entre otros.

2. Generación de efluentes líquidos provenientes de viviendas, comercios, industrias, y de las precipitaciones.

3. Emisión gaseosa proveniente de vehículos, incineradores, quema e industrias.

4. Ruidos producidos por vehículos, centros de esparcimientos, industrias, entre otros.

5. Contaminación electromagnética. 

Entre todos los elementos que contaminan en la ciudad, el automóvil privado es el objeto individual que más impacto produce. Contamina el aire con la combustión, produce excesos de ruido, y ocupa gran cantidad de espacio, provocando atascos y dificultades de movilidad a los peatones. Además, necesita de una infraestructura para circular, que también es, de por sí, contaminante: las calles asfaltadas.

Las ciudades crecen al mismo tiempo que lo hacen los problemas provocados por el ruido, la contaminación, desertización o el impacto del cambio climático. En el siglo XX se soñaba con el ideal de ciudad jardín, que proponía una unión entre lo urbano y lo rural. Pero las grandes urbes han crecido de forma desmesurada. Además, debe hacer frente a nuevos problemas ambiental. Por este motivo, el concepto de ciudad jardín ya no es realista y las ciudades deben reinventarse para ser un poco mas verdes y sostenibles.

Se ha calculado que en una ciudad de un millón de personas entran cada día 2.000 toneladas de alimentos, 625.000de agua y 9.500 de combustible. Los residuos no son menores: 500.000 toneladas de aguas residuales, 950 toneladas de contaminación aerea y 9.500 de residuos. El desarrollo sostenible de las ciudades de América Latina y el Caribe presenta grandes desafíos para la política territorial-urbana en sus niveles locales, regionales y nacionales. Requiere la convergencia en el espacio urbano de la necesidad de internalizar los costos ambientales, asumir y resolver las inequidades sociales  y de reconocer y abordar restricciones económicas relacionadas a la eficiencia.

La experiencia muestra que los problemas no son sólo técnicos, si no fundamentalmente de modos de vida, y que son necesarios planteamientos políticos y actuaciones que promuevan la responsabilidad social de los ciudadanos y las empresas, que tiene que promover y liderar el sector público. El ambiente urbano no es un sector, ni una cuestión técnica. Es el punto de encuentro entre calidad de vida y sostenibilidad. Hay que conseguir mejorar la habitabilidad de los barrios de nuestras ciudades, con criterios de equidad, y gestionar la demanda y los procesos productivos, con criterios de eficiencia social y ambiental, fomentado la calidad de vida colectiva sin superar los límites ambientales locales, regionales y globales.

Una ciudad sustentable será aquella que cuente y ofrezca a quienes la habiten servicios de calidad para toda la población, un medio ambiente sano, viviendas dignas y suficientes, seguridad, parques, espacios deportivos y de recreación, convivencia social intensa y fructífera, empleo digno y bien remunerado, atención sanitaria completa y eficiente, educación de calidad y acceso a la actividad cultural. Asimismo, el aprovechamiento del suelo es un aspecto fundamental del planeamiento urbano, directamente vinculado al desarrollo sustentable, tanto en la adecuada distribución de viviendas, comercios e instalaciones industriales, como en el uso eficiente de las áreas verdes urbanas.

Esto significa contar con mano de obra altamente calificada en los lugares en donde se los necesita, tener acceso a nuevas tecnologías y procesos de producción más limpios y eficientes, contar con la información requerida acerca de las necesidades específicas de los consumidores de diferentes lugares, contar con una infraestructura de buena calidad y amplia cobertura, poseer un marco regulatorio que facilite la creación y operación de las empresas y un sistema fiscal competitivo, contar con gobiernos que gocen de credibilidad y que por lo tanto, inspiren confianza y fomenten la certidumbre, tener recursos naturales fácilmente asequibles y buscar la posibilidad de aprovechar los mercados, distribuyendo espacialmente las actividades de diseño, producción y distribución de todo tipo de productos y servicios.

Para alcanzar un desarrollo urbano sustentable no basta la voluntad de la dirigencia política; es imprescindible que también la ciudadanía modifique e incorpore nuevos hábitos de consumo. Mediante procesos de consulta y concertación, tanto los gobiernos locales como las comunidades pueden aprender de sus respectivas necesidades, acumulando información que les permita formular estrategias más adecuadas.

Una ciudad sustentable será aquella que logre satisfacer de manera equitativa las necesidades de todos sus habitantes sin poner en peligro la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras.

(*) Crónica y Análisis publica la presente colaboración por gentileza de su autor Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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07-04-2010

¿HACIA DONDE VA LA BASURA ELECTRÓNICA?

Por Cristian Frers (*)

"El tratamiento de la basura electrónica ha llegado a ser no sólo importante, sino que es absolutamente urgente" - Achim Steiner.

En la película animada "Wall-E", un simpático robot es diseñado para limpiar la chatarra que cubre la Tierra después de que fuera destruida y abandonada por el ser humano. Una vez más, el celuloide vaticina posibles realidades. Hoy los países desarrollados y en vías de desarrollo se enfrentan con graves problemas medioambientales a causa de la acumulación de enormes cantidades de basura electrónica.

Indiscutiblemente el avance de la tecnología generó innumerables cambios en la vida cotidiana. El notable incremento de los estándares de confortabilidad y de las expectativas de vida, la simplificación de los procesos de producción así como de las tareas diarias, y, respecto de las comunicaciones, el hecho de que se han visto mayormente liberadas de los obstáculos de tiempo y espacio.

No obstante, la cara menos amable del avance tecnológico se manifiesta en un crecimiento exponencial de los desechos electrónicos, entre los cuales podemos nombrar: computadoras, celulares, televisores, electrodomésticos, entre otros, problema que hoy deben enfrentar tanto los países desarrollados como las naciones en desarrollo.

Hoy por hoy, la basura electrónica contiene metales pesados y sustancias químicas tóxicas persistentes que no se degradan con facilidad en el ambiente entre los cuales podemos identificar plomo, mercurio, berilio y cadmio. Como estos aparatos han sido diseñados utilizando tales sustancias, cuando son desechados, no pueden ser dispuestos o reciclados de un modo ambientalmente seguro.

La fabricación de productos electrónicos ha crecido en los últimos años debido a los nuevos diseños que reducen la vida útil de los artículos. Este recambio genera grandes cantidades de desperdicios que exigen un tratamiento diferenciado de la basura tradicional porque contienen sustancias peligrosas para la salud y el ambiente.

En la producción se utilizan compuestos como el cromo (que forma parte de las cubiertas de metal) y es cancerígeno; el cadmio (se encuentra en las baterías recargables, contactos y conexiones de monitores de tubo de rayo catódico) y afecta a los riñones y los huesos; el mercurio (se usa en el sistema de iluminación de los monitores de pantalla plana) y daña al cerebro y el sistema nervioso; el plomo (está en los monitores de tubo de rayo catódico y en las soldaduras) y provoca deterioro intelectual, daños en los sistemas nervioso, circulatorio y reproductivo; los retardantes de flama (utilizados en tarjetas de circuito y cubiertas de plástico) que son neurotóxicos y deterioran el aprendizaje y la memoria.

Los problemas que producen la basura electrónica en el ambiente

1) Emiten toxinas cuando es quemada inapropiadamente por quienes buscan componentes valiosos, como el cobre y el oro.

2) Un tubo fluorescente, por su contenido en mercurio y fósforo puede contaminar 16.000 litros de agua.

3) Una batería de níquel cadmio de un teléfono celular puede contaminar 50.000 litros de agua y afectar 10 metros cúbicos de suelo.

4) Un televisor puede contaminar 80.000 litros de agua por su contenido de metales en las plaquetas, plomo en vidrio y fósforo en la pantalla.

5) Una plaqueta de un celular o una computadora tiene mercurio, bromo, cadmio, plomo y selenio, entre otros contaminantes peligrosos según la ley argentina de residuos peligrosos.

6) Toda heladera o aire acondicionado tiene gases CFC que destruyen la capa de ozono, tanto en el gas refrigerante como en el poliuretano expandido.

Los riesgos ambientales y sanitarios que presenta la creciente cantidad de basura electrónica en todo el mundo son especialmente urgentes en los países en desarrollo, ya que algunos reciben los desechos de las naciones desarrolladas. Los desechos se están acumulando en todo el planeta a un ritmo de  40 / 50 millones de toneladas por año. El mayor crecimiento en los últimos años ha sido de celulares y aparatos similares.

La  Organización de las Naciones Unidas (ONU) instó a tomar medidas urgentes contra el grave problema para el ambiente y la salud pública que supone el crecimiento exponencial de la basura electrónica. En el mundo se generan millones de toneladas de basura electrónica. Entre el 50% y el 80% de esta chatarra tecnológica acaba en ciudades-vertedero de China o de países en vía de desarrollo como India, Pakistán y Nigeria.

Guiyu, por ejemplo, una ciudad situada en la provincia de Guangdong (sur de China), se ha convertido en el mayor vertedero de basura electrónica de la Tierra. En esta urbe acaba buena parte de los residuos tecnológicos que se generan cada año en todo el planeta. De los 150.000 habitantes de Guiyu, el 95% se gana la vida abriendo y desmontando ordenadores y otros aparatos electrónicos, exponiéndose, sin ningún tipo de medida de seguridad, a numerosos componentes tóxicos, como plomo, cadmio o mercurio.

Y todo ello pese a que China suscribió la Convención de Basilea, que prohíbe a los países desarrollados exportar su basura electrónica a las naciones en desarrollo. Sin embargo, ciertas lagunas legales permiten camuflar la chatarra bajo la fórmula de reparaciones o reciclaje. Sólo en los Estados Unidos de Norteamérica., el tráfico mundial de basura electrónica genera cada año más de 500 millones de euros. En Latinoamérica, Brasil y México son los principales productores de tecnología.

Argentina sube puestos en el ranking de productores de basura electrónica: en el 2009 produjo un volumen de importante de residuos que contienen metales contaminantes debido al acelerado recambio tecnológico.

Este incremento es alarmante, ya que ante la falta de programas de reciclado, los residuos suelen terminar en rellenos sanitarios, contaminando el suelo, las napas de agua y el aire, o son incinerados, lo cual provoca la liberación de metales pesados a la atmósfera, como plomo, cadmio o mercurio. Asimismo, estos desechos contienen PVC, emiten dioxinas cloradas y furanos, componentes gaseosos que resultan cancerígenos.

Según un informe de Prince & Cooke, entre 700.000 y 800.000 computadoras quedaron en desuso. Los datos de Camoca agregan que, en los últimos dos años, el volumen de impresoras láser que quedaron fuera de circulación trepó de 90.000 a 200.000 unidades. En lo que respecta a impresoras de chorro a tinta, se incrementaron de un millón a 1,5 millones. Pero las estrellas que acumulan baterías y chips son los celulares: el año pasado, terminaron en la basura unos 10 millones de celulares.

El senador Daniel Filmus, actual presidente de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Senado de la Nación, presentó un proyecto de ley para regular el adecuado tratamiento de los desechos electrónicos en la Argentina, considerando los diversos aspectos que son tenidos en cuenta en la normativa mundial: producción de los bienes, rehúso, reciclado y recolección de los mismos. Esta normativa está en vías de aprobación y se vislumbra como el principio del camino para que los aparatos electrónicos descartados no vayan a parar a los rellenos sanitarios

Los desechos electrónicos, incluyendo ordenadores obsoletos, televisores, teléfonos móviles, baterías, equipos de audio, entre otros, son objeto de preocupación creciente entre las autoridades porque pueden convertirse en una fuente contaminante para los acuíferos, debido al plomo y otras sustancias tóxicas que contienen. La solución, dicen los expertos, es reciclar estos materiales y evitar que lleguen a la naturaleza.

Según un reciente análisis, un monitor informático o un televisor pueden contener más de 3 kilogramos de plomo. Si tenemos en cuenta que sólo en los Estados Unidos pronto se van enviar más de 12 millones de toneladas de desechos electrónicos a los vertederos, el problema ambiental se vuelve muy grave.

Mientras las autoridades revisan su legislación para evitar que ello suceda, científicos del Georgia Institute of Technology han realizado un estudio que sugiere que la "producción inversa", es decir, la extracción de materiales útiles a partir de los desechos electrónicos, será la solución a adoptar en los próximos años. De esta forma, materiales como el plomo, el cobre, el aluminio y el oro, así como varios tipos de plásticos, cristal y cables, podrían ser recuperados y reciclados en futuros productos.

El proceso, debe ser económicamente viable, y aquí reside uno de los grandes retos de la propuesta. Jane Ammons y Matthew Realff, del GIT, están diseñando estrategias para hacerlo posible. Destaca entre ellas un sistema de modelado matemático que tendrá en cuenta todas las variables que intervienen (hasta 300.000), el cual permitirá afrontar con mayor decisión cualquier iniciativa de reciclaje. Técnicamente hablando, los investigadores ya han ideado maneras de separar los diferentes metales, así como las diversas calidades de plásticos, a partir de componentes triturados y desechados.

Así es como en Argentina, se pueden encontrar empresas como Silkers S.A. La empresa brinda servicios de recolección, separación, valorización y reciclado de la basura electrónica, recuperando importantes recursos naturales y minimizando el impacto ambiental.

La empresa tiene objetivos como:

Ø       Valorización, reciclado y minimización de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), chatarras no ferrosas y scrap de catalizadores de automóviles e industria química, petroquímica, vidrio, entre otros.

Ø        Promoción de una gestión sustentable de RAEE en oficinas, industrias, comercios, organismos públicos y por particulares; incentivando procesos de recolección selectiva, transporte a sitios habilitados, desmontado, valorización y reciclaje.

Ø       Promoción el uso sustentable de tecnologías de tratamiento, reciclado y disposición final dentro de la Argentina o su exportación según Convención de Basilea y Normativa Argentina de Residuos Peligrosos.

También, existe en el país una Red de Operadores del Mercado de Metales, Residuos y Scrap de la Argentina, llamada Escrap, que tiene por misión promover el uso sustentable de los Aparatos Eléctricos y Electrónicos a lo largo del ciclo de vida de estos productos, desde su producción a su reciclado o disposición final, cumpliendo con la normativa ambiental vigente y preservando la confidencialidad de los datos presentes en el e-scrap.

Escrap desarrolla y promueve herramientas, procedimientos y procesos de mercado con el fin de incentivar la reutilización, el reciclado y otras formas de valorización de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), a fin de reducir su eliminación o disposición final en rellenos sanitarios o los basurales, o su descarte en forma clandestina en la Argentina.

Funciona como una Bolsa o Tablón para vincular la oferta de generadores de RAEE con los Operadores de Residuos Peligrosos o Recicladores de Scrap o Subproductos. El cliente puede cargar su oferta o demanda: tipo de Aparato, constituyentes, cantidad, volumen mensual, lugar de retiro, precio de referencia, licitaciones, entre otros servicios.

Debido al inquietante incremento de basura contaminante eléctrica y electrónica que se genera día a día en el planeta, Greenpeace Argentina inició la Campaña de Basura Electrónica para concientizar a la población sobre este problema, en la que se incluye la promoción del proyecto de Ley de Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos.

Greenpeace considera que es posible hacer productos limpios, durables, que sean actualizables, reciclables y fáciles de manejar al final de su vida útil y que no terminen como residuos peligrosos en basurales y rellenos contaminando el ambiente

Los desafíos a enfrentar son variados, aunque principalmente son tres las cuestiones que hoy ocupan la atención de los expertos en el tema. El reciclaje de los aparatos en desuso, consistente en la separación de los residuos tóxicos y el aprovechamiento de los materiales que pueden ser reutilizados, la creación de una legislación adecuada que haga hincapié en la llamada responsabilidad extendida del productor y la producción de bienes electrónicos cuyos componentes sean más beneficiosos con el ambiente.

La velocidad a la cual esta montaña de productos electrónicos obsoletos está creciendo generará una crisis de enormes proporciones al menos que las corporaciones de la industria electrónica, que obtienen ganancias por fabricar y vender estos aparatos, hay que asumir la responsabilidad.

(*) Crónica y Análisis publica la presente colaboración por gentileza de su autor Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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