La
atmósfera es esencial para la vida por lo que sus
alteraciones tienen una gran repercusión en el hombre y otros
seres vivos y, en general, en todo el planeta. Es un medio
extraordinariamente complejo y la situación se hace todavía
más complicada y difícil de estudiar cuando se le añaden
emisiones de origen humano en gran cantidad, como está
sucediendo en estas últimas décadas.
La
contaminación de la atmósfera se ha incrementado
notablemente en los últimos años y constituye uno de los
problemas más serios que enfrenta el ser humano. Ya no es una
cuestión circunscripta a algunos lugares, el viento se ha
encargado de convertirlo en un problema global. El problema de
la contaminación atmosférica comenzó hace aproximadamente
200 años con la Revolución Industrial. Hoy, el humo
expulsado de los autos, colectivos y camiones, los procesos
industriales, los sistemas de calefacción y hasta el humo de
los cigarrillos se juntan para contaminar el aire que
respiramos provocando una gran parte de las enfermedades
respiratorias.
El
aire que respiramos está compuesto por 78% de nitrógeno, 21%
de oxígeno, 0.093% de argón y una porción de vapor de aire,
cuando hablamos de contaminación del aire, nos referimos a la
alteración de esta composición, producida por causas
naturales o provocadas por el hombre, las primeras no se
pueden evitar, pero las segundas, es nuestra obligación
evitarlas. Las fuentes que provocan la contaminación del aire
se clasifican en fijas que son toda instalación establecida
en un sólo lugar que tenga como finalidad desarrollar
operaciones y procesos industriales, comerciales y fuentes móviles,
que son todo equipo o maquinaria no fijos, con motores de
combustión y similares que con motivo de su operación
generan emisiones contaminantes a la atmósfera.
Nuestra
actividad,
incluso la más normal y cotidiana, origina
contaminación. La actividad contaminante introduce
ciertos desequilibrios en los ciclos biogeoquímicos (carbono,
nitrógeno, oxígeno, azufre, fósforo, entre otros) lo que
puede llegar a provocar reacciones de consecuencias
impredecibles ya que puede dañar la salud de las personas y
afectar a la vida de las plantas y los animales. Pero, además,
los cambios que se producen en la composición química de la
atmósfera pueden cambiar el clima, producir lluvia ácida o
destruir el ozono, fenómenos todos ellos de una gran
importancia global. En los seres humanos provoca problemas
cardiovasculares, conjuntivitis, enfermedades bronquiales, cáncer
pulmonar, cáncer en la piel, problemas de visión,
enfermedades en la sangre, problemas en el desarrollo mental
de los nonatos, entre otros. Se entiende la urgencia de
conocer bien estos procesos y de tomar las medidas necesarias
para que no se produzcan situaciones graves para la vida de la
humanidad y de toda la biosfera.
Aproximadamente
la mitad de la población mundial vive en aglomeraciones, y se
espera que esta proporción aumente en dos tercios para el año
2030, según estimaciones de las Naciones Unidas.El fenómeno de las partículas en suspensión es un
problema importante en las grandes ciudades. La contaminación
atmosférica está alcanzando niveles preocupantes en las
grandes ciudades de Asia y de Sudamérica, donde más de dos
millones de personas mueren cada año debido a sus
consecuencias.
En
un país industrializado la contaminación del aire procede, más
o menos a partes iguales, de los sistemas de transporte, los
grandes focos de emisiones industriales y los pequeños focos
de emisiones de las ciudades o el campo; pero no debemos
olvidar que siempre, al final, estas fuentes de contaminación
dependen de la demanda de productos, energía y servicios que
hacemos el conjunto de la sociedad.
En
Argentina hay una ley N° 20.284 de 1973 que marca claras
exigencias en cuanto a la calidad del aire y los máximos de
cada gas que pueden emitir los tubos de escape, pero no ha
sido nunca reglamentada, apelando a los decretos 692 y 2254 la
Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable estableció
los límites de expulsión de gases tóxicos
de
vehículos a nafta y diesel. Aunque la
rectificación obligatoria, necesaria para hacer cumplir estas
leyes, aún no está en vigencia.
En
muchas partes del mundo se están realizando esfuerzos, con éxito
variable, para combatir las causas de la contaminación atmosférica
y su corolario de efectos devastadores para los habitantes de
este planeta. Las sustancias
que contaminan el
aire causan cada vez más trastornos patológicos específicos
y no específicos.La
mayoría de las causas de la contaminación del aire se pueden
prevenir si la gente es consciente de las consecuencias de sus
acciones y si hacen algo positivo al respecto.
Una
forma de prevenir sería la medición en los focos emisores y
los niveles de inmisión. Ambos valores dependen uno del otro
aunque se alcancen luego de complejos procesos. En el caso de
las viviendas, estas liberan sobre todo anhídrido sulfuroso
(SO2) y monóxido de carbono (CO). El cambio que se ha
efectuado para disminuir la emisión de estos gases se basa en
la sustitución de las calefacciones individuales por las
centrales y las de carbón por las de gas natural que es más
limpio. También es importante que las instalaciones de
calefacción se mantengan en buen estado; esto incrementaría
un ahorro energético y disminuiría los gases. El tráfico
automotor está considerado como el responsable de las
principales emisiones dedióxido de nitrógeno (NO2), nitratos (NO3),monóxido de carbono (CO) y de algunos compuestos orgánicos
volátiles. Para disminuir la cantidad de estos gases en la
atmósfera se utilizan catalizadores o mediante una combustión
a bajas temperaturas. Una de las medidas que se ha tomado es
la utilización de gasolina sin plomo, que ha reducido
visiblemente la contaminación debida a este elemento. En el c
aso de la producción de energía, las centrales eléctricas
que funcionan con carbón son las responsables de las
emisiones de dióxido de carbono (CO2). Entre los humos de
escape de estas centrales se puede encontrar anhídrido
sulfuroso (SO2), que puede ser retenido por un absorbente y
utilizado posteriormente para la producción de acido sulfúrico.
Un uso racional de la energía eléctrica supondría un ahorro
en su producción y, por tanto, una disminución en la
contaminación atmosférica.
¿Cuál
es el costo de reducir la contaminación atmosférica y
mantener la calidad del aire? ¿Vale más la comodidad de unos
pocos que la salud de todos?
Para
tener un aire más limpio, es necesario que contribuyamos a
mejorar nuestro entorno, la naturaleza es de todos y está en
nuestras manos el conservarla para legar a nuestros hijos un
ambiente sano. Lo
concreto y real es que sólo una profunda reestructuración de
las empresas fabriles, del tránsito automotor y del mismo
estilo de vida de los grandes conglomerados humanos permitirá
alentar alguna esperanza sobre el futuro de la Tierra. Sólo
queda que las empresas pongan un poco de voluntad, para así
poder frenar la contaminación; ya que estamos viendo que el
mundo se destruye delante de nuestros ojos...Si esto se
cumple, acaso nuestros descendientes gocen los beneficios de
una vida más armoniosa y prolongada.
(*)
Crónica y Análisis publica la presente colaboración por
gentileza de su autor
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
Estamos
acostumbrados a pensar al suelo, que habitualmente denominamos
tierra, como algo muerto, donde podemos instalar, acumular o
tirar cualquier elemento sólido o liquido que ya no nos es de
provecho o que sabemos que es tóxico.
El
suelo es un recurso natural que corresponde a la capa superior
de la corteza terrestre. Contiene agua y elementos nutritivos
que los seres vivos utilizan. El suelo es vital, ya que el ser
humano depende de él para la producción de alimentos, la
crianza de animales, la plantación de árboles, la obtención
de agua y de algunos recursos minerales, entre otras cosas. En
él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y
condiciona, por lo tanto, todo el desarrollo del ecosistema.
La
degradación del suelo consiste en el deterioro de su calidad
y, consecuentemente, de su aptitud productiva. Ese deterioro
le impide cumplir plenamente las funciones citadas para con
las plantas. Por lo general se inicia con la desaparición de
la vegetación natural que los cubre y con la roturación
excesiva. Ambas prácticas exponen al suelo a la radiación
solar directa, lo oxigenan excesivamente y facilitan la muerte
de muchos de sus pequeños habitantes. Todo conduce a acelerar
la biodegradación del humus, con lo cual desaparecen los
agregados, y con ellos la trama porosa que éstos habían
generado. El agua y el aire ya no circulan con facilidad, la
superficie del suelo se apelmaza y hasta puede tornarse
impermeable, con lo cual el agua de las lluvias, en lugar de
almacenarse en su interior, se pierde por escurrimiento
superficial y se hacen frecuentes los encharcamientos y
anegamientos cada vez que llueve. Los rendimientos de los
cultivos declinan y la explotación se hace cada vez menos
rentable.
Podemos
decir que un suelo está contaminado, cuando las características
físicas, químicas o biológicas originales han sido
alteradas de manera negativa, debido a la presencia de
componentes de carácter peligroso o dañino para el
ecosistema. Actualmente, la contaminación de los suelos se
encuentra cada vez más en el punto de mira de la gestión
medioambiental, debido principalmente al riesgo que un suelo
contaminado puede suponer para la salud humana y para el
correcto funcionamiento de los ecosistemas. Pero a pesar de
los problemas que puede ocasionar esta contaminación, el
hombre sigue abusando del suelo; utilizándolo de manera
continua e indiscriminada en muchas ocasiones, dando lugar a
que las propiedades naturales del suelo se vean negativamente
afectadas.
En
la mayoría de las ocasiones, la contaminación es producida
de una manera artificial por la actividad humana, pero también
puede ser ocasionada de una forma natural, aunque esta no sea
la más común.
La
contaminación del sueloes el resultado de la deposición final sin tratamientos
previos de una cantidad increíble de sustancias
contaminantes, además de los químicos utilizados en otras
tareas que también terminan en el sustrato de la tierra.
Tomemos como ejemplo el caso de los plaguicidas, cada vez más
utilizados para el control de plagas de una industria
competitiva y creciente como la agrícola, los productores
echan mano de productos químicos cada vez más peligrosos
para la tarea, dentro de las ramas existentes: insecticidas,
herbicidas y funguicidas. Representan el primer agente
contaminante del suelo, no solo por afectarlo directamente,
sino que además extermina tanto a la plaga como a otras
especies, generando un desequilibrio ambiental, y contaminando
además la producción alimenticia.
El
recurso suelo de Argentina ha sido la base principal del
desarrollo económico del país. Largos períodos con grandes
cosechas hicieron que al país se lo llamara “El granero del
mundo”. Desde otras latitudes, el nombre de Argentina se
asociaba con amplias planicies de inagotables suelos
profundos, oscuros, capaces de producir altos rendimientos de
granos y carne de excelente calidad. Estos conceptos son
relativamente válidos para la Pampa Húmeda que ocupa algo
menos de un tercio del territorio, donde las planicies son
dominantes, formadas por sedimentos modernos no consolidados,
con pastizales naturales y clima templado . Sin embargo, los
dos tercios restantes son altamente contrastantes, la mayor
parte dominada por clima árido. Debe aplicarse riego para la
producción de cultivos, la que sólo se practica en la
proximidad de los ríos principales o en pequeños oasis de
El
reconocimiento de procesos de deterioro de los suelos en la
Argentina se vincula primordialmente a las consecuencias de
las actividades productivas primarias y a condiciones
naturales pre disponentes. Así, fenómenos como la erosión,
la salinización, la pérdida de fertilidad química, la
desertificación, y otros, han concentrado notables esfuerzos
en investigación y gozan además de un amplio conocimiento público.
El deterioro ocasionado por el uso del suelo como cuerpo
receptor de agente contaminantes, no ha tenido, en cambio, un
equivalente desarrollo investigativo ni normativo.
Estos
factores inciden cada vez más y, hacen sentir la necesidad de
un planeamiento adecuado para la toma de decisiones. Para
lograrlo, tanto las autoridades como el sector directamente
involucrado con la producción deben contar con todos los
datos esenciales sobre las características, propiedades,
limitaciones y posibilidades de estos recursos. En función de
estos factores que determinan los problemas del suelo, pueden
establecerse como área importante que debe ser estudiada a
través de programas integrados, entre los cuales hay que
establecer:
-Monitorear
los efectos a largo plazo de las prácticas agropecuarias y
forestales, en la calidad del suelo.
-Evaluar
el impacto económico de prácticas de manejo alternativas
diseñadas para mejorar la calidad del suelo.
-
Examinar el avance de la degradación, la erosión y la
acidificación de los terrenos.
-Examinar
la efectividad de las políticas diseñadas para dirigirse al
tema de calidad del suelo agrícola.
-Mejorar
el análisis de las políticas de calidad de suelo incluyendo
no sólo valores ambientales sino también factores sociales y
económicos.
La
información disponible de investigación sobre los tipos,
causas, grado y severidad de la degradación de tierras es
todavía insuficiente en la mayoría de los países de América
Latina. Esta falta de información dificulta enormemente la
identificación y la puesta en práctica de estrategias
efectivas de conservación y rehabilitación de tierras. Para
superar los problemas mencionados, se deben considerar
soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, métodos
de prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del
deterioro causado lo puede solucionar la naturaleza misma con
sus ciclos naturales. Por ello la acción del ser humano
debiera contribuir a crear las condiciones necesarias para que
la naturaleza emprenda su obra de restauración. Sin embargo,
recuperar el suelo una vez que éste ha sido destruido es un
proceso lento si se lo deja sólo a su ritmo natural, y muy
costoso si se trata de acelerarlo. Por lo tanto, lo más
razonable es evitar que se destruya el suelo.
(*)
Crónica y Análisis publica la presente colaboración por
gentileza de su autor
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
"Una
persona inteligente resuelve los problemas, una sabia los
evita”
Albert
Einstein
Desde
tiempos remotos la tierra ha representado fuente de vida para
el hombre, proveyéndolo de todo cuanto ha necesitado para
subsistir. De esta manera el hombre ha explotado, y continúa
haciéndolo, los recursos que le brinda la naturaleza, sin
embargo en las tres últimas décadas se ha hecho evidente la
explotación indiscriminada e inconsciente de los recursos
naturales renovables y no renovables.
En
la actualidad, ya casi nadie niega la importancia de la cuestión
ambiental y que su presencia en las discusiones políticas y
económicas del mundo es cada vez más fuerte. La problemática
ambiental hoy alcanza casi todos los sectores de la vida de un
país.
Más
allá de la educación tradicional, es decir, del simple hecho
de impartir un conocimiento, la educación ambiental es un
proceso pedagógico dinámico y participativo, que busca
despertar en la población una conciencia que le permita
identificarse con la problemática ambiental tanto a nivel
general, como a nivel especifico; busca identificar las
relaciones de interacción e independencia que se dan entre el
entorno y el hombre, así como también se preocupa por
promover una relación armónica entre el medio natural y las
actividades antropogénicas a través del desarrollo
sostenible, todo esto con el fin de garantizar el
sostenimiento y calidad de las generaciones actuales y
futuras.
Este
proceso se debe basar en “aprender a aprender”, que
incluyen experiencias donde el juego, la acción y el contacto
directo con el medio, son los pilares fundamentales. Permite
que los niños se introduzcan en el proceso de bioalfabetización.
Desde edades tempranas debe inculcarse al niño las primeras
ideas sobre la conservación de la flora, la fauna y los demás
componentes del ambiente. El maestro debe realizar su trabajo
de manera que forme en los estudiantes, respeto, amor e interés
por la conservación de todos los elementos que conforman el
medio ambiente. En la escuela y en el hogar debe forjarse esta
conciencia conservacionista del hombre del mañana.
El
niño crece y se desarrolla bajo la influencia de un complejo
proceso docente-educativo, en el que la escuela cumple un
encargo social que tiene el objetivo de que el futuro
ciudadano reciba enseñanza y educación, y se integre a la
sociedad en que vive de una manera armónica, formado política
e ideológicamente en correspondencia con los principios de
nuestra sociedad. En este sentido hay que educar al niño para
que ocupe plenamente el lugar que le corresponde en la
naturaleza, como elemento componente de esta. Él debe
comprender que es parte integrante del sistema ecológico y
que, como tal, tiene deberes que cumplir.
Además
se debe ofrece educación y capacitación para adolescentes y
adultos. El programa tiene que incluir talleres para niños,
talleres para docentes, cursos cortos, seminarios, simposios
nacionales e internacionales y charlas.
Este
proceso es dirigido a la comunidad en general y se esquematiza
como una orientación de temas ligados a los procesos de
desarrollo que tiendan a corto, mediano y largo plazo a
establecer herramientas que prevengan el deterioro natural de
los recursos naturales e integren cambios de sensibilización
en las formas de conducta, siempre hacia ambiente a la
consecución de la sustentabilidad.
La
educación ambiental, más que limitarse a un aspecto concreto
del proceso educativo, debe convertirse en una base
privilegiada para elaborar un nuevo estilo de vida. Ha de ser
una práctica educativa abierta a la vida social para que los
miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades,
en la tarea compleja y solidaria de mejorar las relaciones
entre la humanidad y su medio
Lo ambiental es, al mismo tiempo, un espacio donde confluyen lo social y
lo natural y por lo tanto, un espacio en donde conviven las
distintas disciplinas del conocimiento para comprender las
determinaciones biunívocas entre lo natural y lo social. Este
mecanismo pedagógico además infunde la interacción que
existe dentro de los ecosistemas. Los procesos y factores físicos,
químicos así mismo biológicos, como estos reaccionan, se
relacionan e intervienen entre sí dentro del medio ambiente,
es otro de los tópicos que difunde la educación ambiental,
todo esto con el fin de entender nuestro entorno y formar una
cultura conservacionista donde el hombre aplique en todos sus
procesos productivos técnicas limpias, dándole solución a
los problemas ambientales y permitiendo de esta forma el
desarrollo sostenible.
El objetivo de la
educación ambiental es lograr que tanto los individuos como
las comunidades comprendan la complejidad del ambiente natural
y el creado por el bombre, resultado este último de la
interacción de los factores biológicos, físico-químicos,
sociales, económicos y culturales, para que adquieran los
conocimientos, valores, actitudes y habilidades; prácticasque
les permitan participar de manera responsable y efectiva en la
previsión y resolución de los problemas ambientales.
Otro Objetivo es
el de mostrar claramente la interdependencia económica, política
y ecológica del mundo moderno, debido a la cual las
decisiones y las acciones de diferentes países pueden tener
repercusiones internacionales. Desde esta perspectiva, la
educación ambiental contribuirá a desarrollar el sentido de
responsabilidad y solidaridad entre países y regiones, como
base de un nuevo orden internacional, para garantizar la
conservación y el mejoramiento del ambiente.
Podemos
afirmar entonces que educación ambiental pretende lograr este
cambio de enfoque, desempeñando un papel esencial en la
comprensión y análisis de los problemas socioeconómicos,
despertando consciencia y fomentando la elaboración de
comportamientos positivos de conducta con respecto a su relación
con el medio ambiente, poniendo de manifiesto la continuidad
permanente que vincula los actos del presente a las
consecuencias del futuro.
La
educación ambiental en la Argentina está poco más que en pañales,
pese a los esfuerzos y los planes oficiales que se están
tratando de implementar, tanto en el Ministerio de Educación
de la Nación como en los organismos equivalentes de las
provincias, debido a: La falta de conexión entre las medidas
individuales que se implementan y la problemática social, el
carácter temporal de las acciones propuestas (no conducen a
la formación de hábitos), no se permite desarrollar la
creatividad de los sujetos, ya que no hay continuidad entre el
contenido que se transmite y las concepciones y
representaciones de los sujetos y para finalizar, la falta de
la información sobre los problemas locales en conjunción con
la problemática nacional. La asistencia oficial es escasa o
prácticamente nula. Esto se debe, principalmente, a la
precaria importancia que frecuentemente se da a la educación,
tanto desde el estado como otros sectores de la sociedad, se
traduce como una contracción del sistema educativo público,
como efecto de un presupuesto bajo y la ausencia de un debate
acerca de la calidad y beneficios de la educación impartida.
La
mayoría de los problemas de conservación siguen siendo los
mismos que a fines de la década del 60 y principios del 70:
la contaminación, la deforestación, la desaparición de
especies. Estos problemas no sólo continúan sino que se han
agravado. Este hecho contrasta con la creciente preocupación
del público, que peticiona por una mayor regulación por
parte de los gobiernos, que presiona para promulgar nuevas
leyes y que ha motivado la creación de organismos específicos
que atiendan estas cuestiones. Si gran parte de estos
problemas son antiguos, entonces se puede inferir que los éxitos
de la educación tradicional en materia ambiental deben ser
muy pocos.
La educación con un enfoque ambiental,
permitirá abrir nuevas perspectivas de trabajo en ámbitos
como la protección del patrimonio, crear una conciencia
social sobre los problemas del deterioro del ambiente, tanto
en bienes culturales como naturales, así como la generación
de nuevos conocimientos, nuevas técnicas y nuevas
orientaciones en la formación profesional.
El conocimiento
de los problemas ambientales, puede, bajo principios
orientados a ayudar a comprender un poco más lo complejo de
la realidad que vivimos. Esto no significa que los contenidos
por si solos conduzcan a un cambio de actitudes.
La educación
ambiental debe ir más allá de la simple transmisión de
conceptos que favorezcan la actitud pasiva del estudiante.
Exige la capacidad para analizar y proponer soluciones a los
problemas. Éstas pueden alcanzarse mediante el
cuestionamiento de ideas, la formulación de nuevas hipótesis,
además de la integración y práctica de valores.
(*)
Crónica y Análisis publica la presente colaboración por
gentileza de su autor
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
CÓMO
MINIMIZAR EL DAÑO AMBIENTAL EN LOS RÍOS UTILIZANDO HUMEDALES
ARTIFICIALES
Por
Cristian Frers (*)
¿Somos
conscientes de la importancia del agua
en el mundo y de la importancia de la
biodiversidad?, ¿Somos conscientes de que millones de
personas carecen de acceso al
agua potable?, ¿Somos conscientes de cuántos
millones de personas mueren cada año, principalmente niños,
de enfermedades causadas por el agua insalubre?
El agua dulce es el recurso renovable más
importante, pero la humanidad está utilizándolo y contaminándolo
más rápidamente de lo necesita para reponerse. Efectivamente, las aglomeraciones en las grandes ciudades, la mejora en
la calidad de vida, el rápido desarrollo industrial, el
incremento del turismo y la agricultura, las actividades de
ocio, entre otras acciones. Hacen que este escaso porcentaje
se vaya reduciendo de forma natural y que su composición se
vea notablemente alterada. Para agravar el problema, el ciclo
hidrológico es cada vez menos previsible.
La contaminación de las aguas es uno de los
factores más importante que rompe la armonía entre el hombre
y su medio, no sólo de forma inmediata sino también a medio
y a largo plazo; por tanto, la prevención y lucha contra
dicha contaminación constituye actualmente una necesidad de
importancia prioritaria.
Los problemas del agua se centran tanto en la
calidad como en la cantidad. La comunidad debe conocer la
importancia de la calidad de la misma y esa misma comunidad de
encargarse de su cuidado y preservación.
Por
este motivo principal, luchar contra la contaminación
de los ríos es algo de vital importancia, no
sólo para la protección del propio ambiente, sino de la
fauna y de la vegetación que vive en ellos.
Merecer el río significa saber hacer uso de
él, amarlo, amar sus habitantes, su medio y fundamentalmente
desear que nunca deje de ser lo que es hoy, para nuestros
hijos y nuestros nietos; y actuar en consecuencia. Merecer el
río significa respetar las reglamentaciones, educarse para
adoptar una actitud que contribuya a mejorar las condiciones
del mismo.
Los ríos, por su capacidad
de arrastre y el movimiento de las aguas, son capaces de
soportar mayor cantidad de contaminantes. Sin embargo, la
presencia de tantos residuos domésticos, fertilizantes,
pesticidas y desechos industriales altera la flora y fauna acuáticas.
En las aguas no contaminadas existe cierto equilibrio entre
los animales y los vegetales, que se rompe por la presencia de
materiales extraños. Así, algunas especies desaparecen
mientras que otras se reproducen en exceso. Además, las aguas
adquieren una apariencia y olor desagradables. Los ríos
constituyen la principal fuente de abastecimiento de agua
potable de las poblaciones humanas. Su contaminación limita
la disponibilidad de este recurso imprescindible para la vida.
En
todo el mundo se han construido en los últimos años numerosos
humedales artificiales. Su uso está
especialmente extendido en los Estados Unidos de Norteamérica
y en el norte de Europa, y se ensayan e investigan diferentes
estructuras de humedales artificiales para conseguir los
mejores resultados. Optimizarlos es importante, especialmente
en zonas en que el suelo es caro y escaso con objeto de
incrementar su eficiencia.
Estos
sistemas sirven para mitigar la
contaminación del agua en el ambiente, para
depurar los efluentes de pequeños núcleos urbanos antes de
que vayan a parar a los ríos, para tratar aguas residuales de
industrias, de zonas mineras, o para reducir el impacto de la
agricultura.
Son,
además, una alternativa ecológica puesto que no requieren prácticamente
energía para su funcionamiento, no producen residuos y al
tener vegetación, pueden contribuir a reducir
el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera.
Se
ha demostrado que los humedales artificiales pueden eliminar
muchos de los contaminantes que hay en las aguas,
como los patógenos de origen fecal, metales pesados,
plaguicidas y fertilizantes de origen agrícola, ácidos volátiles
y compuestos con azufre, responsables del mal olor de las
aguas y, incluso, contaminantes emergentes como los fármacos.
Así
es como comenzó mi preocupación por el río Areco en la
Localidad de Carmen de Areco – Provincia de Buenos Aires. Todo
comenzó en Enero del 2005, me llevaron a conocer el Balneario
de la Ciudad de Carmen de Areco. Ese mismo día, me di cuenta
que algo no andaba bien por la cantidad de espuma blanca que
tenia el cauce a la altura de un pequeño salto. Los
detergentes producen espumas y añaden fósforo al agua
(eutrofización). Disminuyen mucho el poder autodepurador de
los ríos al dificultar la actividad bacteriana. Prosiguió
desde junio del 2005 hasta primeros días de septiembre del
2006, con el programa de ecología “El Planeta Azul”
emitido por FM Síncope. Durante todo el ciclo de este
programa, hablé cuantas veces pude sobre la contaminación de
las aguas tanto superficiales como de las napas freáticas.
En noviembre del 2006, tome unas muestras
del agua del río Areco para realizarles unos análisis físico/químicos
para confirmar las dudas que tenía sobre la calidad de sus
aguas.
Cuando se me entregaron las muestras que había
llevado a analizar en la Facultad de Agronomía de la U.B.A
– Cátedra de Edafología – en el Laboratorio de Análisis
de Suelos, Aguas y Vegetales a cargo del Ingeniero Eduardo
Vella.
Se me explicó que había que interpretar
que estas aguas poseen un alto grado de salinidad. La
salinidad es un factor ecológico de gran importancia ya que
influye mucho sobre los tipos de organismos que podrán vivir
en esos cuerpos de agua. La salinidad influye sobre las
especies de plantas que podrán vivir en determinada agua, o
en tierras humedecidas con determinadas aguas, me estoy
refiriendo al uso de aguas para el riego de chacras, campos o
estancias.
Una de las muestras dio como resultado que
las aguas contienen una cantidad importante de fósforo: 1,12
ppm. El fósforo, da origen a nutrientes vegetales que, pueden
ser contaminantes. Cuando penetran en el agua, contribuyen a
la formación de algas, de la misma forma en que lo hacen los
nitratos. De hecho, el fósforo es el elemento cuya falta
restringe el crecimiento de las plantas acuáticas. Al
incorporar fósforo al agua de un río o lago se acelera el
crecimiento de las algas, lo que, finalmente, daña el
ecosistema por la disminución de los niveles de oxígeno que
tiene lugar una vez que las algas mueren.
Los fósforos provienen de diversas fuentes,
las más comunes de las cuales son los detergentes. Otros
aportes de fósforo a las redes de agua superficiales y
subterráneas provienen del escurrimiento procedente de los
establecimientos de engorde de ganado de corral, de la erosión
de los suelos, de los sistemas cloaca les y aguas servidas y
del excesivo uso de fertilizantes en chacras, campos y
estancias.
Al consultar a la Dra. Olga S. Heredia, de
la Universidad de Agronomía de la UBA, sobre la cantidad de fósforo
que se había detectado, respondió “Si usted se refiere a
contaminación de agua para bebida, no existe una estándar de
calidad con respecto al fósforo. Internacionalmente se ha
establecido el valor de 0.100 ppm (USEPA) y en otros países
(Holanda, Alemania) un valor de 0,05 ppm. Estos valores se
basan en límites de calidad de agua que ingresan a cuerpos de
agua como ríos, lagos o diques ya que dan origen a la
eutoroficación, lo que aumenta la población de algas azul
verdosas de las cuales hay especies que producen
neurohepatotoxinas para animales y el ser humano, en otras
palabras, los límites son de importancia ambiental”.
La Dra. Heredia, prosiguió con su explicación
“De todas maneras, la muestra enviada por usted, están
teniendo un aporte de fósforo que es importante, ya sea por
la actividad agrícola o por carga orgánica y si se me
pregunta si esta agua es apta desde el punto de vista
ambiental le diría que NO”.
Es obvio, que desde el 2006 hasta la fecha,
se ha hecho poco y nada por el río; es por esto que unas de
las medidas que yo impulsaría para buscar su saneamiento, o
por lo menos a ayudar a que la contaminación no lo convierta
con los años en una cloaca a cielo abierto, como ha pasado
con tantos arroyos y ríos en nuestro país. Es que se impulse
el uso de humedales artificiales, en las proximidades de
frigoríficos, chancherías y las más diversas industrias,
para que las aguas residuales no desemboquen directamente en
las causes del río.
¿Por qué utilizaría este sistema? Porqué
los humedales artificiales actúan como filtros naturales.
Ubicados entre la planta y los recursos acuáticos (ríos,
lagos, lagunas), estos sistemas, además de no necesitar
mantenimiento ni consumir energía eléctrica, cuestan menos
que la cuarta parte de un sistema de tratamiento tradicional.
Los humedales se construyen utilizando diferentes especies de
plantas que abundan en la zona: totoras, repollitos de agua,
camalotes o juncos.
Resulta evidente que la gravedad del
problema abarca y compromete distintos sectores involucrados
frente a los problemas que sufre un río que puede ofrecer
todavía mejores posibilidades, de las que se aprovechan en
estos momentos. Lo cierto es que, como en tantos otros casos,
los argentinos disponemos en el Río Areco de un rico
patrimonio y muy poco es lo que se hace por preservarlo. La
lucha por el saneamiento es una batalla contra la corrupción,
la burocracia, la incapacidad, la apatía y la mentira; es en
definitiva una lucha emblemática contra la mediocridad.
El
agua es un don que la naturaleza ofreció a la vida y a cada
uno de nosotros. El 70% de nuestro cuerpo está compuesto de
agua. Por ser todo esto, el agua constituye una de las metáforas
más significativas de lo Divino que está en nosotros y en el
universo y de la sacralidad de toda la vida. ¿Cómo cuidarla
y no luchar por ella?
(*)
Crónica y Análisis publica la presente colaboración por
gentileza de su autor
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
EL
TEMA AMBIENTAL ES UN PROBLEMA SERIO... SI NO SE LO ENCAUZA
Por
Cristian Frers (*)
Ningún tema ha atraído tanto interés y
compromiso mundial como ha sido y es, el tema relacionado con
los problemas del ambiente, por la realidad insoslayable de
que el ambiente les pertenece a todos, les afecta a todos y,
por tanto, les importa a todos. El ambiente, si se intenta
conceptualizar, no es más que el conjunto de elementos abióticos
(energía solar, suelo, agua y aire) y bióticos (organismos
vivos, incluyendo al ser humano) interrelacionados entre sí,
que integran la delgada capa del planeta tierra, sustento y
hogar de los seres vivos.
La problemática ambiental es sin duda uno de los más grandes desafíos que
enfrenta la humanidad hoy. Algunos efectos de la crisis ambiental son
claramente perceptibles: aumento de las temperaturas, agujero
en la capa de ozono, desertificación, acumulación de
residuos radiactivos, extensión de enfermedades como el cáncer
o la malaria, insalubridad del agua dulce, inseguridad
alimentaría, agotamiento de los recursos renovables y no
renovables, entre
otras, sólo son algunos de los fenómenos que en nuestro
tiempo son cada vez más frecuentes y que amenazan con acabar
definitivamente con la especie humana.El causante de estos
problemas es paradójicamente el hombre mismo, pues su falta
de compromiso frente al tema ambiental y el futuro del
planeta, lo lleva a utilizar de manera inadecuada el
territorio que habita y los recursos naturales de los cuales
se sirve. ¿Qué significa esto? Que si nosotros como seres
humanos, pensáramos antes de actuar o de llevar a cabo alguna
acción, podríamos minimizar los efectos de nuestras
acciones.
Los problemas
ambientales no se pueden analizar ni entender si no se tiene
en cuenta una perspectiva global, ya que surgen como
consecuencia de múltiples factores que interactúan. Nuestro
modelo de vida supone un gasto de recursos naturales y energéticos
cada vez más creciente e insostenible. Las formas
industriales de producción y consumo masivos que lo hacen
posible suponen a medio plazo la destrucción el planeta. El
despilfarro de unas sociedades repercute directamente en la
pobreza de otras y contribuye al deterioro ambiental general.
Es sabido que con sólo el 23% de la población mundial, los
países industrializados consumen el 80% de la producción
mundial de energía comercial, el 79% del acero, el 85% del
papel y el 86% de los metales no ferrosos.
A
medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza y
aparecen nuevas necesidades como consecuencia de la vida en
sociedad, el medio ambiente que lo rodea se deteriora cada vez
más. El comportamiento social del hombre, que lo condujo a
comunicarse por medio del lenguaje, que posteriormente formó
la cultura humana, le permitió diferenciarse de los demás
seres vivos. Pero mientras ellos se adaptan al ambiente para
sobrevivir, el hombre adapta y modifica ese mismo medio según
sus necesidades. El
sistema de producción actual nos ha llevado a una crítica
situación de la cual no es fácil salir, aún poniendo el
mayor de nuestro empeño.
Sólo tomemos el caso de la contaminación
ambiental: La contaminación es uno de los problemas
ambientales más importantes que afectan a nuestro mundo y
surge cuando se produce un desequilibrio, como resultado de la
adición de cualquier sustancia al ambiente, en cantidad tal,
que cause efectos adversos en el hombre, en los animales,
vegetales o materiales expuestos a dosis que sobrepasen los
niveles aceptables en la naturaleza. La contaminación puede
surgir a partir de ciertas manifestaciones de la naturaleza o
bien debido a los diferentes procesos productivos del hombre
que conforman las actividades de la vida diaria. Las fuentes
que generan contaminación de origen antropogénico más
importantes son: industriales (frigoríficos, mataderos y
curtiembres, actividad minera y petrolera), comerciales
(envolturas y empaques), agrícolas (agroquímicos),
domiciliarias (envases, pañales, restos de jardinería) y
fuentes móviles (gases de combustión de vehículos). Como
fuente de emisión se entiende el origen físico o geográfico
donde se produce una liberación contaminante al ambiente, ya
sea al aire, al agua o al suelo. Tradicionalmente el ambiente
se ha dividido, para su estudio y su interpretación, en esos
tres componentes que son: aire, agua y suelo; sin embargo,
esta división es meramente teórica, ya que la mayoría de
los contaminantes interactúan con más de uno de los
elementos del ambiente. En general, la contaminación ambiental en
Argentina es mayor que lo que se podría esperar en un país
con tanta legislación ambiental. Esto es producto de la
fragmentación de los distintos actores, sean estos
municipales, provinciales o nacional, se ha originado un
cuadro de situación ambiental confuso que permite actitudes
irresponsables. En nuestro país, el análisis y el monitoreo
del ambiente es prácticamente inexistente en el caso de la
mayoría de los contaminantes. Como resultado de ello, no hay
una base adecuada sobre como tomar decisiones informadas
acerca del manejo de la contaminación ambiental.
La
situación del ambiente en Argentina está caracterizada por
un marcado deterioro de los ecosistemas naturales, presencia
preocupante de niveles de contaminación, una incipiente
normativa de protección y recuperación, y en general, por la
ausencia o insuficiencia de información oportuna y
calificada, lo que impide diagnósticos y proyecciones
ciertas. Nuestro
país no ha quedado ausente en la problemática de la lenta
destrucción de nuestro hogar.
El
hombre atrapado en sus ambiciones desmedidas de poder
materialista y en competencia con otros, vive en un estado de
sufrimiento y miedo que lo paraliza. Tiene una existencia
patológica. La agresividad aumenta ante el fracaso de
solucionar sus necesidades vitales, la situación se agrava al
vivir en ámbitos cada vez más pequeños y superpoblados.
Emerge la indiferencia hacia los demás y muere la auténtica
solidaridad, su mundo de afectos se reduce y no está educado
para sentirse parte del gran conjunto. Se pierde la noción de
la patria, la sociedad y la nación, es la muerte emocional en
vida.
Los
valores genuinos existen en crisis en la masa humana, se basa
en la pérdida de la herencia cultural e histórica ésta sólo
es trasmitida por la educación y la cultura que permite
contener los impulsos y canalizarlos constructivamente. El
hombre social, lo es, al ser heredero de los bienes de la
civilización. En el presente la ruptura del diálogo entre
generaciones, también es la pérdida de la tradición y el
origen. El odio, rencor, desprecio hacia el pasado es la base
de la pérdida de la jerarquía familiar y comunitaria. La
no-existencia de modelos de conductas válidas a muchos sólo
le deja el camino de los psicofármacos y las dependencias, es
decir la decadencia.
Como
es bien conocido en los últimos 150 años, el planeta ha
cambiado la estructura natural de su atmósfera y su
hidrosfera más que en todo el tiempo, millones de años, que
tiene de existencia. Por esta razón la adecuada protección y
conservación del ambiente representa uno de los retos más
importantes a los que se enfrenta la humanidad. Es evidente
que se necesitan cambios drásticos y normas muy estrictas si
se quiere conservar la calidad de vida en el planeta. Como
miembros de la sociedad debemos participar en forma activa en
la creación de leyes y reglamentos que tengan un impacto benéfico
para el ambiente, nuestra salud y la economía. Es importante
señalar que las soluciones al problema de la contaminación
están más cerca de lo que uno cree, ya que es posible en
nuestra vida cotidiana contribuir con actividades sencillas a
mejorar nuestro entorno, como por ejemplo, consumir productos
no contaminantes, disminuir el uso del automóvil, separar los
desechos reciclables en el hogar, crear espacios verdes, entre
otras medidas. Es precisamente aquí donde se manifiesta en forma
más categórica el hecho de pensar globalmente, pero actuar
localmente.
(*)
Crónica y Análisis publica la presente colaboración por
gentileza de su autor
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
LA
FALTA DE UNA POLÍTICA AMBIENTAL PERJUDICA EL AMBIENTE
Por
Cristian Frers (*)
La
conservación del ambiente constituye, hoy en día, uno de los
grandes retos para las más altas esferas políticas y económicas
en todo el mundo.
Los
problemas ambientales, entre ellos los cambios climáticos
mundiales, el agotamiento de la capa de ozono, la contaminación
del aire y los océanos, y la degradación de los recursos
-agravados por el crecimiento demográfico mundial- no
respetan fronteras y ponen en peligro la salud, la prosperidad
y los empleos en varias partes del planeta.
No
bastaran los esfuerzos para promover la democracia, el libre
comercio y la estabilidad en el mundo si la gente carece de un
ambiente donde pueda vivir. Esta preocupación ha superado el
concepto de moda para pasar a ser un elemento imprescindible
en cualquier actividad económica, en los medios de comunicación,
en el conjunto de la sociedad con especial incidencia en los
responsables políticos y en la adopción de cualquier
iniciativa legislativa que tenga consecuencias para el medio
ambiente.
La
política ambiental es la preocupación y desarrollo de
objetivos con fines para mejorar el ambiente, conservar los
principios naturales de la vida humana y fomentar un
desarrollo sustentable.
El factor local se ha constituido en un
elemento clave en el tratamiento de la problemática ambiental
y la implementación de políticas públicas que la tienen
como eje. Es
al gobierno local a quien corresponde, en primer término,
atender los asuntos que afectan e interesan directa y
personalmente a la gente en la realización de su vida
cotidiana, porque es el que está más cerca, el que tiene al
alcance de la mano, el que está en condiciones de conocer en
forma personal y de relacionarse con sus actores sin
intermediarios.
La
política ambiental debe materializarse en un contexto
regional heterogéneo marcado por una gran diversidad de ámbitos
ecológicos, vocaciones productivas, estructuras sociales y
niveles de desarrollo. Por esta razón, las autoridades y
comunidades de cada una de las areas locales deben asumir la
decisión de elaborar la respectiva política ambiental que
precise los diagnósticos, desafíos y tareas que deberan
abordarse en cada uno de los lugares en que ella regirá. La
elaboración de una política ambiental regional satisface
importantes necesidades para todos los sectores de la vida
local.
Cada
región muestra una realidad ambiental específica, en sus
recursos naturales y potenciales, en la diversidad y magnitud
de los problemas que debe enfrentar, en las capacidades y
compromisos de sus instituciones y en la población, entre
otras. Asimismo, la política obliga a cada comunidad regional
a revisar sus desafíos futuros y priorizarlos, establecer
plazos para su cumplimiento, definir los recursos necesarios y
las responsabilidades que corresponden a cada actor y sector
regional -público, privado, académico, gremios,
organizaciones de base y los ciudadanos en general.
Los
conceptos de gobernabilidad e institucionalidad son
fundamentales para la construcción de una política ambiental
sustentable.
A pesar de las múltiples
reformas económicas implantadas en la región en los últimos
años, América Latina aún tiene que encontrar el camino
hacia formas de progreso que podamos sostener y que satisfagan
las necesidades de su gente, sus empresas y sus gobiernos a
través del tiempo. La competitividad y la eficiencia son
elementos clave en una economía mundial en integración. El
crecimiento económico no es sostenible sin progreso social y
protección ambiental. Es necesario mejorar la educación en
todos los niveles, promover la actividad de la pequeña
empresa, así como nuevos y más eficientes esquemas de atención
a la salud y seguridad social.
El
diseño e implementación de una política ambiental en los países
actualmente en proceso de desarrollo, se erige como una
condicionante importante para lograr la equidad, el desarrollo
económico e indiscutiblemente, el cuidado del medio ambiente.
Dicha política ambiental deberá reunir características de
estabilidad a través del tiempo; consistencia con el desempeño
institucional y general; y de consideración de las
capacidades de liderazgo público y privado, así como de las
condiciones económicas, políticas y sociales nacionales. Aún
más, el éxito de la gestión ambiental deberá fundarse en
una clara definición de objetivos y prioridades que, además
de ser congruentes con las necesidades reales de la sociedad,
sean cuantificables y evaluables.
Hace
mucho que Argentina carece de política ambiental. En todos
los conflictos de raíz ambiental por los que hemos transitado
en los últimos años lo más notable ha sido el absoluto
silencio de las autoridades ambientales. Silencio que hace
creer que no tenemos una oficina que se ocupe del tema.
La
evolución de la política ambiental en la Argentina demuestra
que uno de los principales obstáculos con que ella se
enfrenta radica en la ausencia de un definido marco de
distribución y coordinación de competencias entre la Nación
y las provincias, incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, para la formulación de las políticas y la aplicación
de la legislación ambiental.
El
escenario institucional ambiental de nuestro país comprende
una serie de reparticiones nacionales, provinciales y locales,
con competencias atomizadas, fragmentadas, que en muchos casos
se superponen y hasta se contradicen. Esto genera un alto
nivel de incertidumbre al momento de formular la política y,
especialmente, al momento de aplicarla, lo cual impacta tanto
en la calidad de nuestro ambiente como en la dinámica de la
economía.
La agenda ambiental argentina está completamente
olvidada,
así que va haber desafíos y cuestiones que resolver por
todos los frentes. Cuestiones que nunca han sido encaradas con
seriedad, más allá de la sobreactuación y los gestos vacíos
para la tribuna de los gobiernos de turno.
Es imprescindible trazar una red de
observación adecuada, para monitorear el conjunto de
indicadores requeridos y, con base a ello, precisar una
estrategia integral de cuidado del medio ambiente. Es de
esperar que se tome la decisión política de darle, por fin,
un trato prioritario a la problemática ambiental.
Las políticas y acciones en materia de
ambiente y recursos naturales se sustentarán en nuevos
esquemas de corresponsabilidad y participación social,
mejorando la información a la sociedad y fortaleciendo las
actuales formas de corresponsabilidad ciudadana en la política
pública.
El
éxito de estas estrategias dependerá de la conformación de
una cultura de prevención, aprovechamiento sustentable de
nuestros recursos y mejoramiento de la calidad de vida,
planteada como una de las principales tareas compartidas entre
Estado y sociedad, donde se privilegien la educación, la
capacitación y la comunicación.
(*)
Crónica y Análisis publica la presente colaboración por
gentileza de su autor
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
La
contaminación urbana de las grandes urbes y ciudades es uno
de los problemas más críticos porque afecta directamente a
millones de personas repercutiendo en su salud y calidad de
vida.
Los
problemas ambientales en áreas urbanas y
en los alrededores de éstas son fenómenos que derivan del
aumento del crecimiento urbano y que se traducen en el
deterioro de las condiciones ambientales. El cambio del uso
del suelo, y la concentración del uso de recursos naturales,
están en el origen de los problemas ambientales. Es por este
motivo que los sistemas urbanos importan grandes cantidades de
recursos que son transformados en bienes y servicios y
parcialmente restituidos al ambiente en forma de residuos y
emisiones. Los problemas ambientales de las ciudades afectan
al propio entorno urbano, pero también a muchas otras
regiones de las que extraen los recursos y a las que llegan
los efectos de la contaminación.
Las
ciudades se instalan sobre ecosistemas naturales totalmente
modificados, siendo el resultado de los avances tecnológicos
que el hombre ha logrado. En estos ecosistemas la modificación
del paisaje es total. La matriz original es reemplazada por el
cemento que cubre el suelo alterando la relación entre la
infiltración y el escurrimiento del agua de lluvia y
reduciendo la circulación de nutrientes; el hábitat natural
ha sido reemplazado con construcciones y la biodiversidad
original ha sido reemplazada por una única especie, el
hombre. Este sistema ya no es capaz de producir, para
abastecerse requiere de los sistemas proveedores: naturales y
productivos y tampoco es capaz de digerir los desechos que
produce, debe recurrir a otros ambientes para volcar sus
residuos.
Las
actividades que se realizan en un centro urbano o
urbano-industrial y en sus zonas periféricas, que pueden
incluir la producción agrícola, ganadera, forestal, etc.,
generan distintos tipos de desechos que pueden convertirse en
contaminantes y originar problemas ambientales y por lo tanto
afectar la calidad de vida de sus habitantes.
Se
pueden mencionar, entre otros:
1.
Generación de residuos sólidos provenientes de viviendas,
comercios, empresas de servicios, instituciones públicas
(salud, educación), industrias, barrido de calles, entre
otros.
2.
Generación de efluentes líquidos provenientes de viviendas,
comercios, industrias, y de las precipitaciones.
3.
Emisión gaseosa proveniente de vehículos, incineradores,
quema e industrias.
4.
Ruidos producidos por vehículos, centros de esparcimientos,
industrias, entre otros.
5.
Contaminación electromagnética.
Entre
todos los elementos que contaminan en la ciudad, el automóvil
privado es el objeto individual que más impacto produce.
Contamina el aire con la combustión, produce excesos de
ruido, y ocupa gran cantidad de espacio, provocando atascos y
dificultades de movilidad a los peatones. Además, necesita de
una infraestructura para circular, que también es, de por sí,
contaminante: las calles asfaltadas.
Las
ciudades crecen al mismo tiempo que lo hacen los problemas
provocados por el ruido, la contaminación, desertización o
el impacto del cambio climático. En el siglo XX se soñaba
con el ideal de ciudad jardín, que proponía una unión entre
lo urbano y lo rural. Pero las grandes urbes han crecido de
forma desmesurada. Además, debe hacer frente a nuevos
problemas ambiental. Por este motivo, el concepto de ciudad
jardín ya no es realista y las ciudades deben reinventarse
para ser un poco mas verdes y sostenibles.
Se
ha calculado que en una ciudad de un millón de personas
entran cada día 2.000 toneladas de alimentos, 625.000de agua
y 9.500 de combustible. Los residuos no son menores: 500.000
toneladas de aguas residuales, 950 toneladas de contaminación
aerea y 9.500 de residuos. El
desarrollo sostenible de las ciudades de América Latina y el
Caribe presenta grandes desafíos para la política
territorial-urbana en sus niveles locales, regionales y
nacionales. Requiere la convergencia en el espacio urbano de
la necesidad de internalizar los costos ambientales, asumir y
resolver las inequidades socialesy de reconocer y abordar restricciones económicas
relacionadas a la eficiencia.
La
experiencia muestra que los problemas no son sólo técnicos,
si no fundamentalmente de modos de vida, y que son necesarios
planteamientos políticos y actuaciones que promuevan la
responsabilidad social de los ciudadanos y las empresas, que
tiene que promover y liderar el sector público. El ambiente
urbano no es un sector, ni una cuestión técnica. Es el punto
de encuentro entre calidad de vida y sostenibilidad. Hay que
conseguir mejorar la habitabilidad de los barrios de nuestras
ciudades, con criterios de equidad, y gestionar la demanda y
los procesos productivos, con criterios de eficiencia social y
ambiental, fomentado la calidad de vida colectiva sin superar
los límites ambientales locales, regionales y globales.
Una
ciudad sustentable será aquella que cuente y ofrezca a
quienes la habiten servicios de calidad para toda la población,
un medio ambiente sano, viviendas dignas y suficientes,
seguridad, parques, espacios deportivos y de recreación,
convivencia social intensa y fructífera, empleo digno y bien
remunerado, atención sanitaria completa y eficiente, educación
de calidad y acceso a la actividad cultural. Asimismo, el
aprovechamiento del suelo es un aspecto fundamental del
planeamiento urbano, directamente vinculado al desarrollo
sustentable, tanto en la adecuada distribución de viviendas,
comercios e instalaciones industriales, como en el uso
eficiente de las áreas verdes urbanas.
Esto
significa contar con mano de obra altamente calificada en los
lugares en donde se los necesita, tener acceso a nuevas
tecnologías y procesos de producción más limpios y
eficientes, contar con la información requerida acerca de las
necesidades específicas de los consumidores de diferentes
lugares, contar con una infraestructura de buena calidad y
amplia cobertura, poseer un marco regulatorio que facilite la
creación y operación de las empresas y un sistema fiscal
competitivo, contar con gobiernos que gocen de credibilidad y
que por lo tanto, inspiren confianza y fomenten la
certidumbre, tener recursos naturales fácilmente asequibles y
buscar la posibilidad de aprovechar los mercados,
distribuyendo espacialmente las actividades de diseño,
producción y distribución de todo tipo de productos y
servicios.
Para
alcanzar un desarrollo urbano sustentable no basta la voluntad
de la dirigencia política; es imprescindible que también la
ciudadanía modifique e incorpore nuevos hábitos de consumo.
Mediante procesos de consulta y concertación, tanto los
gobiernos locales como las comunidades pueden aprender de sus
respectivas necesidades, acumulando información que les
permita formular estrategias más adecuadas.
Una
ciudad sustentable será aquella que logre satisfacer de
manera equitativa las necesidades de todos sus habitantes sin
poner en peligro la satisfacción de las necesidades de las
generaciones futuras.
(*)
Crónica y Análisis publica la presente colaboración por
gentileza de su autor
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
"El tratamiento de la basura electrónica
ha llegado a ser no sólo importante, sino que es
absolutamente urgente" - Achim Steiner.
En la película animada "Wall-E",
un simpático robot es diseñado para limpiar la chatarra que
cubre la Tierra después de que fuera destruida y abandonada
por el ser humano. Una vez más, el celuloide vaticina
posibles realidades. Hoy los países desarrollados y en vías
de desarrollo se enfrentan con graves problemas
medioambientales a causa de la acumulación de enormes
cantidades de basura electrónica.
Indiscutiblemente el avance de la tecnología
generó innumerables cambios en la vida cotidiana. El notable
incremento de los estándares de confortabilidad y de las
expectativas de vida, la simplificación de los procesos de
producción así como de las tareas diarias, y, respecto de
las comunicaciones, el hecho de que se han visto mayormente
liberadas de los obstáculos de tiempo y espacio.
No obstante, la cara menos amable del avance
tecnológico se manifiesta en un crecimiento exponencial de
los desechos electrónicos, entre los cuales podemos nombrar:
computadoras, celulares, televisores, electrodomésticos,
entre otros, problema que hoy deben enfrentar tanto los países
desarrollados como las naciones en desarrollo.
Hoy por hoy, la basura electrónica contiene
metales pesados y sustancias químicas tóxicas persistentes
que no se degradan con facilidad en el ambiente entre los
cuales podemos identificar plomo,
mercurio, berilio y cadmio. Como estos aparatos han sido diseñados
utilizando tales sustancias, cuando son desechados, no pueden
ser dispuestos o reciclados de un modo ambientalmente seguro.
La
fabricación de productos electrónicos ha crecido en los últimos
años debido a los nuevos diseños que reducen la vida útil
de los artículos. Este recambio genera grandes cantidades de
desperdicios que exigen un tratamiento diferenciado de la
basura tradicional porque contienen sustancias peligrosas para
la salud y el ambiente.
En
la producción se utilizan compuestos como el cromo (que forma
parte de las cubiertas de metal) y es cancerígeno; el cadmio
(se encuentra en las baterías recargables, contactos y
conexiones de monitores de tubo de rayo catódico) y afecta a
los riñones y los huesos; el mercurio (se usa en el sistema
de iluminación de los monitores de pantalla plana) y daña al
cerebro y el sistema nervioso; el plomo (está en los
monitores de tubo de rayo catódico y en las soldaduras) y
provoca deterioro intelectual, daños en los sistemas
nervioso, circulatorio y reproductivo; los retardantes de
flama (utilizados en tarjetas de circuito y cubiertas de plástico)
que son neurotóxicos y deterioran el aprendizaje y la
memoria.
Los problemas que producen la basura electrónica
en el ambiente
1)
Emiten toxinas cuando es quemada inapropiadamente por quienes
buscan componentes valiosos, como el cobre y el oro.
2)
Un tubo fluorescente, por su contenido en mercurio y fósforo
puede contaminar 16.000 litros de agua.
3)
Una batería de níquel cadmio de un teléfono celular puede
contaminar 50.000 litros de agua y afectar 10 metros cúbicos
de suelo.
4)
Un televisor puede contaminar 80.000 litros de agua por su
contenido de metales en las plaquetas, plomo en vidrio y fósforo
en la pantalla.
5)
Una plaqueta de un celular o una computadora tiene mercurio,
bromo, cadmio, plomo y selenio, entre otros contaminantes
peligrosos según la ley argentina de residuos peligrosos.
6)
Toda heladera o aire acondicionado tiene gases CFC que
destruyen la capa de ozono, tanto en el gas refrigerante como
en el poliuretano expandido.
Los riesgos ambientales y sanitarios que
presenta la creciente cantidad de basura electrónica en todo
el mundo son especialmente urgentes en los países en
desarrollo, ya que algunos reciben los desechos de las
naciones desarrolladas. Los desechos se están acumulando en
todo el planeta a un ritmo de 40
/ 50 millones de toneladas por año. El mayor crecimiento en
los últimos años ha sido de celulares y aparatos similares.
LaOrganización de las Naciones Unidas (ONU) instó a tomar
medidas urgentes contra el grave problema para el ambiente y
la salud pública que supone el crecimiento exponencial de la
basura electrónica. En el mundo se generan millones de
toneladas de basura electrónica. Entre el 50% y el 80% de
esta chatarra tecnológica acaba en ciudades-vertedero de
China o de países en vía de desarrollo como India, Pakistán
y Nigeria.
Guiyu,
por ejemplo, una ciudad situada en la provincia de Guangdong
(sur de China), se ha convertido en el mayor vertedero de
basura electrónica de la Tierra. En esta urbe acaba buena
parte de los residuos tecnológicos que se generan cada año
en todo el planeta. De los 150.000 habitantes de Guiyu, el 95%
se gana la vida abriendo y desmontando ordenadores y otros
aparatos electrónicos, exponiéndose, sin ningún tipo de
medida de seguridad, a numerosos componentes tóxicos, como
plomo, cadmio o mercurio.
Y
todo ello pese a que China suscribió la Convención de
Basilea, que prohíbe a los países desarrollados exportar su
basura electrónica a las naciones en desarrollo. Sin embargo,
ciertas lagunas legales permiten camuflar la chatarra bajo la
fórmula de reparaciones o reciclaje. Sólo en los Estados
Unidos de Norteamérica., el tráfico mundial de basura electrónica
genera cada año más de 500 millones de euros. En Latinoamérica,
Brasil y México son los principales productores de tecnología.
Argentina
sube puestos en el ranking de productores de basura electrónica:
en el 2009 produjo un volumen de importante de residuos que
contienen metales contaminantes debido al acelerado recambio
tecnológico.
Este
incremento es alarmante, ya que ante la falta de programas de
reciclado, los residuos suelen terminar en rellenos
sanitarios, contaminando el suelo, las napas de agua y el
aire, o son incinerados, lo cual provoca la liberación de
metales pesados a la atmósfera, como plomo, cadmio o
mercurio. Asimismo, estos desechos contienen PVC, emiten
dioxinas cloradas y furanos, componentes gaseosos que resultan
cancerígenos.
Según
un informe de Prince & Cooke, entre 700.000 y 800.000
computadoras quedaron en desuso. Los datos de Camoca agregan
que, en los últimos dos años, el volumen de impresoras láser
que quedaron fuera de circulación trepó de 90.000 a 200.000
unidades. En lo que respecta a impresoras de chorro a tinta,
se incrementaron de un millón a 1,5 millones. Pero las
estrellas que acumulan baterías y chips son los celulares: el
año pasado, terminaron en la basura unos 10 millones de
celulares.
El
senador Daniel Filmus, actual presidente de la Comisión de
Ambiente y Desarrollo Sustentable del Senado de la Nación,
presentó un proyecto de ley para regular el adecuado
tratamiento de los desechos electrónicos en la Argentina,
considerando los diversos aspectos que son tenidos en cuenta
en la normativa mundial: producción de los bienes, rehúso,
reciclado y recolección de los mismos. Esta normativa está
en vías de aprobación y se vislumbra como el principio del
camino para que los aparatos electrónicos descartados no
vayan a parar a los rellenos sanitarios
Los desechos electrónicos, incluyendo
ordenadores obsoletos, televisores, teléfonos móviles, baterías,
equipos de audio, entre otros, son objeto de preocupación
creciente entre las autoridades porque pueden convertirse en
una fuente contaminante para los acuíferos, debido al plomo y
otras sustancias tóxicas que contienen. La solución, dicen
los expertos, es reciclar estos materiales y evitar que
lleguen a la naturaleza.
Según un reciente análisis, un monitor
informático o un televisor pueden contener más de 3
kilogramos de plomo. Si tenemos en cuenta que sólo en los
Estados Unidos pronto se van enviar más de 12 millones de
toneladas de desechos electrónicos a los vertederos, el
problema ambiental se vuelve muy grave.
Mientras las autoridades revisan su legislación
para evitar que ello suceda, científicos del Georgia
Institute of Technology han realizado un estudio que sugiere
que la "producción inversa", es decir, la extracción
de materiales útiles a partir de los desechos electrónicos,
será la solución a adoptar en los próximos años. De esta
forma, materiales como el plomo, el cobre, el aluminio y el
oro, así como varios tipos de plásticos, cristal y cables,
podrían ser recuperados y reciclados en futuros productos.
El
proceso, debe ser económicamente viable, y aquí reside uno
de los grandes retos de la propuesta. Jane Ammons y Matthew
Realff, del GIT, están diseñando estrategias para hacerlo
posible. Destaca entre ellas un sistema de modelado matemático
que tendrá en cuenta todas las variables que intervienen
(hasta 300.000), el cual permitirá afrontar con mayor decisión
cualquier iniciativa de reciclaje. Técnicamente hablando, los
investigadores ya han ideado maneras de separar los diferentes
metales, así como las diversas calidades de plásticos, a
partir de componentes triturados y desechados.
Así
es como en Argentina, se pueden encontrar empresas como
Silkers S.A. La
empresa brinda servicios de recolección, separación,
valorización y reciclado de la basura electrónica,
recuperando importantes recursos naturales y minimizando el
impacto ambiental.
La
empresa tiene objetivos como:
ØValorización,
reciclado y minimización de los Residuos
de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE),
chatarras no ferrosas y scrap de catalizadores de automóviles
e industria química, petroquímica, vidrio, entre otros.
ØPromoción de
una gestión
sustentable de RAEE en oficinas, industrias,
comercios, organismos públicos y por particulares;
incentivando procesos de recolección selectiva, transporte a
sitios habilitados, desmontado, valorización y reciclaje.
ØPromoción
el uso sustentable de tecnologías de tratamiento, reciclado y
disposición final dentro de la Argentina o su exportación
según Convención de Basilea y Normativa Argentina de
Residuos Peligrosos.
También, existe en el país una Red de
Operadores del Mercado de Metales, Residuos y Scrap de la
Argentina, llamada Escrap, que tiene por misión promover el
uso sustentable de los Aparatos
Eléctricos y Electrónicos a lo largo del ciclo de vida de
estos productos, desde su producción a su reciclado o
disposición final, cumpliendo con la normativa ambiental
vigente y preservando la confidencialidad de los
datos presentes en el e-scrap.
Escrap desarrolla y promueve herramientas, procedimientos y procesos de mercado
con el fin de incentivar la reutilización,
el reciclado y otras formas de valorización
de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos
(RAEE), a fin de reducir su eliminación o disposición final
en rellenos sanitarios o los basurales, o su descarte en forma
clandestina en la Argentina.
Funciona como una Bolsa
o Tablón para vincular la oferta de
generadores de RAEE con los Operadores de Residuos Peligrosos
o Recicladores de Scrap o Subproductos. El cliente puede
cargar su oferta o demanda: tipo de Aparato, constituyentes,
cantidad, volumen mensual, lugar de retiro, precio de
referencia, licitaciones, entre otros servicios.
Debido
al inquietante incremento de basura contaminante eléctrica y
electrónica que se genera día a día en el planeta,
Greenpeace Argentina inició la Campaña de Basura Electrónica
para concientizar a la población sobre este problema, en la
que se incluye la promoción del proyecto de Ley de Gestión
de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos.
Greenpeace
considera que es posible hacer productos limpios, durables,
que sean actualizables, reciclables y fáciles de manejar al
final de su vida útil y que no terminen como residuos
peligrosos en basurales y rellenos contaminando el ambiente
Los
desafíos a enfrentar son variados, aunque principalmente son
tres las cuestiones que hoy ocupan la atención de los
expertos en el tema. El reciclaje de los aparatos en desuso,
consistente en la separación de los residuos tóxicos y el
aprovechamiento de los materiales que pueden ser reutilizados,
la creación de una legislación adecuada que haga hincapié
en la llamada responsabilidad extendida del productor y la
producción de bienes electrónicos cuyos componentes sean más
beneficiosos con el ambiente.
La
velocidad a la cual esta montaña de productos electrónicos
obsoletos está creciendo generará una crisis de enormes
proporciones al menos que las corporaciones de la industria
electrónica, que obtienen ganancias por fabricar y vender
estos aparatos, hay que asumir la responsabilidad.
(*)
Crónica y Análisis publica la presente colaboración por
gentileza de su autor
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.