MEDIDAS
PARA SOLUCIONAR LA CONTAMINACIÓN INDUSTRIAL
Por
Cristian Frers (*)
Con
los problemas a los que nos enfrentamos actualmente, problemas
de tipo político, económico, social y hasta deportivos,
dejamos de lado uno con el que tenemos contacto más cercano,
el problema de la contaminación, un problema que nosotros
creamos e incrementamos de forma gradual todos los días.
Se
denomina contaminación ambiental a la presencia en el
ambiente de cualquier agente físico, químico o biológico o
bien de una combinación de varios agentes en lugares, formas
y concentraciones tales que sean o puedan ser nocivos para la
salud, la seguridad o para el bienestar de la población, o
bien, que puedan ser perjudiciales para la vida vegetal o
animal, o impidan el uso normal de las propiedades y lugares
de recreación y goce de los mismos. La contaminación
ambiental es también la incorporación a los cuerpos
receptores de sustancias sólidas, liquidas o gaseosas, o
mezclas de ellas, siempre que alteren desfavorablemente las
condiciones naturales del mismo, o que puedan afectar la
salud, la higiene o el bienestar del público.
En la actualidad, el resultado del desarrollo
y progreso tecnológico ha originado diversas formas de
contaminación, las cuales alteran el equilibrio físico y
mental del ser humano. Debido a esto, la actual contaminación
se convierte en un problema más crítico que en épocas
pasadas.
La
mayoría de los ciudadanos percibimos ese carácter global del
problema de la contaminación; por eso nos referimos a ella
como uno de los principales problemas del planeta. Pero
conviene hacer un esfuerzo por concretar y abordar de una
forma más precisa las distintas formas de contaminación y
sus consecuencias. Es por eso que no voy a hablar solo de la
contaminación que seproduce
sobre el planeta, sino que hablaré de uncaso muy puntual de contaminación, como es la
contaminación industrial.
Todos
nosotros sabemos que en la Provincia de Buenos Aires existen graves problemas por contaminación causada por los desechos
industriales.
Existen una serie
de industrias que necesitan una gran cantidad de agua para
funcionar como las frigoríficas y las lácteas, entre otras.
Como resultado de la manufacturación muchas aguas llevan
consigo desechos de la propia fábrica, que deberían
previamente ser tratados y depurados, de acuerdo a las
normativas ambientales. No todas, lamentablemente, cumplen con
estos requisitos, constituyendo una de las causas más graves
de contaminación y deterioro de los cauces de agua y el
medio.
Actualmente no
existe información completa sobre los contaminantes que se
vierten en los cursos de agua, el aire, o los suelos. Esto
refleja un problema de contaminación secreta, a veces de
dimensiones desconocidas.
La única información existente se refiere a
unos pocos contaminantes y está en manos de organismos
oficiales, que muchas veces no la quieren dar a conocer porque
existen muchos funcionarios que suponen que la
contaminación y el deterioro del hábitat son el precio
inevitable del progreso. Por
otro lado existen miles de personas que conviven con
industrias que perjudican su salud, directa o indirectamente y
no gozan de su derecho a conocer los tóxicos a los que están
expuestos, para poder tomar medidas preventivas o hacer valer
su derecho a un medio ambiente sano.
Algunas
organizaciones, como Greenpeace y la Fundación Vida Silvestre
Argentina, están trabajando en una campaña para conseguir un
compromiso, para llevar a cero los vertidos contaminantes a
los cursos de agua, proponiendo una ley que establezca la
realización de un registro anual, obligatorio y absolutamente
público del uso y emisión de contaminantes, por parte de las
industrias. De esta manera no sólo se le reconoce a la
comunidad uno de sus derechos y se le brindan herramientas que
le permitan proteger su salud y la del medio en que vive, sino
también logra que las autoridades mejoren significativamente
su capacidad de monitoreo, regulación y control, sobre las
sustancias tóxicas y peligrosas.
Con esta ley, cualquier vecino de una Industria contaminante
podría ir simplemente a la sede de un organismo oficial o
consultar por Internet para saber que tóxicos vierte o emite
determinada empresa.
Esto es
importante pues, al analizar los datos de empleo de sustancias
tóxicas, pueden aparecer oportunidades para la sustitución
de esos compuestos por otros menos tóxicos o más seguros,
para la identificación de procesos que puedan reemplazarse
por otros menos peligrosos y para el desarrollo de nuevos métodos
de reducción, que no sólo protejan a la comunidad y el
ambiente, sino que permitan también ahorrar dinero y
estimular el desarrollo de nuevas tecnologías.
Los gobiernos en
lugar de establecer medidas destinadas sólo a controlar la
contaminación, deberían promover normas para prevenirla. Es
común implementar sistemas de tratamiento, que a menudo crean
nuevos problemas ambientales, aplicados al final de los
procesos industriales una vez generados los residuos. Los
gobiernos deberían desarrollar políticas que favorezcan los
productos de vida útil prolongada, las fuentes de energía
limpias y renovables, el uso de materiales no tóxicos y
reciclables y las tecnologías de producción más limpias.
Los
distintos gobiernos municipales, provinciales y hasta el
gobiernos nacional, deberían implementar las siguientes
medidas:
1)-
Dictar leyes de prevención de la contaminación, que
obliguen a las industrias a implementar una plan de reducción
de la generación de residuos y de utilización de materias
primas tóxicas.
2)-
Garantizar y estimular el acceso público a la
información.
3)-
Implementar políticas para extender la responsabilidad
del fabricante de un producto.
4)-
Prohibir o eliminar progresivamente los productos tóxicos.
Estas medidas son básicas para evitar la contaminación.
5)-
Crear centros de producción más limpia que
proporcionen apoyo técnico y proveer fondos para la
investigación en tecnologías más limpias.
6)-
Influir en el mercado, favoreciendo el consumo de
productos limpios y comprando productos más limpios para uso
en las dependencias de gobierno.
7)-
Establecer líneas de créditos blandos que faciliten
la reconversión de las industrias.
El
actual modelo industrial no es ecológicamente sostenible en
el tiempo y no ha podido satisfacer las necesidades básicas
para toda la humanidad. Son muestras de ello la depredación
de recursos naturales no renovables para satisfacer el sobre
consumo de productos descartables e innecesarios; la producción
de bienes generando volúmenes exhorbitantes de residuos tóxicos
y la consiguiente contaminación de los ríos, el aire y el
suelo; la irreversible extinción de especies; el aumento de
la incidencia de enfermedades por causas ambientales y la
desaparición de suelos fértiles y productivos dando lugar a
enormes desiertos y mayor pobreza. El modelo industrial tal
como lo conocemos ha servido para satisfacer algunas
necesidades humanas pero también ha dejado una enorme deuda
con las generaciones futuras y no ha mostrado ser capaz de
satisfacer las necesidades de todos.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
Cuando
los dinosaurios deambulaban por la tierra sin miedo a perderse
y se sentían los “amos y señores” de este planeta, una
gran cantidad de especies se debieron adaptar a la vida
nocturna, ya que de otra manera terminarían en las mandíbulas
de estos gigantes. Tuvieron que desarrollar buen olfato, buen
oído y un buen cerebro: esto les permitió subsistir a la era
reptiliana, de unos 170 millones de años.
Se
sabe que el cerebro de un dinosaurio no era muy grande y que
carecía de gran complejidad: una bestia de 20 toneladas poseía
uno que pesaba menos de 200 gramos y no era más grande que el
de el tamaño de una naranja. Este cerebro respondía a órdenes
fijas como comer a un animal pequeño o huir de uno de mayor
tamaño.
Las
posibles víctimas de estos mastodontes, se debieron orientar
por ruidos y olores, recibiendo una información incompleta
que, evidentemente, requería una mayor elaboración. Se
encontraban obligados a recordar y meditar. No respondían sólo
a impulsos e instintos. También debían aprender, ya que por
medio de este aprendizaje elaboraban nuevas conductas, sacando
provecho de viejas experiencias. Sin embargo, ninguno de estos
animales encontró oportunidad de demostrar su inteligencia
hasta que el último de los grandes dinosaurios abandonó la
tierra.
Para
muchos científicos los animales actúan con premeditación.
Trazan planes penetrando en el pensamiento de sus semejantes y
adaptan su conducta para engañar las mentes de los demás.
Comprenden las situaciones de una manera que sugiere una
representación mental del mundo que, lejos de limitarse al
presente, abarca lo que fue y podría ser. Partiendo de estas
premisas, los etólogos hacen preguntas cada vez más
profundas y perturbadoras debido a su connotaciones éticas:
¿A qué llamamos inteligencia entre los animales? ¿Poseen
una vida interior y practican la introspección, en vez de
seguir como autómatas reglas de conducta predeterminadas, ya
sean genéticas o aprendidas? En otras palabras, ¿Poseen esa
cosa sublime denominada conciencia?
Las
respuestas van surgiendo lentamente, en parte porque por mucho
tiempo la mejor formulación de estos interrogantes se
consideró un faux pas científico.
Hace
algunos años. Jacques Cousteau persiguió un cardumen de
orcas formado por un enorme macho de por lo menos tres
toneladas y diez metros de largo, una hembra casi tan grande
como él, siete u ocho hembras un poco más chicas y seis u
ocho crías. El macho era el líder y “dueño” del grupo.
Al principio de la persecución, las orcas estaban muy seguras
de sí mismas, se escondían en las aguas cada tres o cuatro
minutos, reapareciendo a más de medio kilómetro. Por lo
general esto hubiese bastado para perder a cualquier enemigo.
Pero no así a la nave de Cousteau, a la que no podían perder
de vista. Los animales aumentaron su velocidad, pero esto no
resultó suficiente para perderlos. Entonces las ballenas
giraron rápidamente a la derecha, en un ángulo de 90 grados,
luego a la izquierda y finalmente hacia atrás. Intentaron
simular giros de 180 grados. Finalmente, jugaron su “as de
espadas”, el macho dominante permaneció visible nadando
hacia delante y saltando cada tanto, acompañado por la hembra
de mayor tamaño, en tanto que el resto del grupo escapaba en
dirección opuesta. Era obvio que intentaban perder el barco.
Los
monos y los simios, también suelen mentir. El chimpancé de
rango inferior que se aparea subrepticiamente con una hembra
de rango superior, sabe cómo debe comportarse si el macho
dominante acierta a pasar justo en ese momento: el adúltero
se tapa rápidamente el pene erecto, pues de otra manera sería
severamente castigado por su superior.
Donald
Griffin, observó la siguiente escena en las praderas de
Kenia: dos leonas subieron a sendos montículos bajos, y
permanecieron sin moverse tanto que parecían estatuas, ante
la vista de dos manadas de gacelas, en tanto que una tercera
leona avanzaba encondiéndose por una zanja paralela a una de
las manadas. De pronto una cuarta leona salió del monte con
la velocidad de una flecha, y las gacelas comenzaron a dar
unos saltitos muy especiales y curiosos, con las cuatro patas
al mismo tiempo, elevándose en el aire. La tercera leona, que
había logrado acercarse lo suficiente, atrapó a una de un
salto y, muy pronto, las cuatro cazadoras devoraban un
excelente costillar. Las dos primeras leonas ¿Por qué habrían
permanecido en posiciones visibles, si no era para impedir que
las gacelas en estampida tomaran esa dirección, alejándose
de la leona agazapada en la zanja? ¿Fue casual que una cuarta
leona apareciera de golpe del monte para guiar a la presa
hacia su congénere escondida?
La
habilidad para el engaño no deja de ser un síntoma de
inteligencia: hay que conocer la situación, prever sus
consecuencias y montar una estrategia para modificarlas.
Para
el etólogo Alejandro Kacelnik, el comportamiento de cada
especie está determinado por su genoma. Pero, contra lo que
suele creerse, no existe un gen específico para un
comportamiento. “Un mismo comportamiento depende de muchos
genes –explica Kacelnik-. Cada uno está determinado no sólo
por mucho genes, sino por la interacción de éstos con la
historia del individuo”.
El
desarrollo biológico es epigenético: interacciona la
información genética con las circunstancias en las que está
se manifiesta. “Y esa interacción dinámica da lugar a lo
que en biología se llama fenotipo, que es el resultado de la
información genética y el proceso de desarrollo
individual”. Y Wilson, E. O., conocido como el padre de la
biología social, manifiesta que “los animales no se limitan
a caminar respondiendo a estímulos, como vehículos
exploradores enviados a Marte. Tienen una imagen mental de lo
que quieren y pueden revisar las alternativas”.
Sin
embargo, son pocos los científicos especializados en fauna
silvestre que han podido observar semejante cooperación entre
animales. Para la mayoría de ellos, estos relatos pertenecen
a una mera anécdota... y éstas no son bien recibidas por la
ciencia, que desea ver ejemplos repetibles y estadísticas
firmes. No obstante, cuando de su conciencia animal se trata,
los comportamientos habituales pueden ser justamente lo no
deseado. Lo más probable es que un acto reiterado con
regularidad obedezca a una regla simple y aprendida, en cuyo
caso el animal tiene tanta conciencia como un termostato. De
ahí que, pese al desden por lo anecdótico, algunos de los
inicios más convincentes de una conciencia animal, provenga
de actos poco frecuentes y hasta únicos.
Durante
las décadas del 70 y del 80, los esfuerzos de los psicólogos
por enseñar a los animales a responder ciertas preguntas, por
ejemplo: ¿Qué es esto?, valiéndose de un teclado o un
lenguaje de signos, dieron por fruto toda clase de trabajos
polémicos acerca de su captación de la semántica y la
estructura de las frases. Cuando las filmadoras y los lápices
se llamaron a sosiego, los animales manifestaron poseer algo más
que inteligencia.
El
científico Heribert Schimid, manifiesta que “la rigidez, el
automatismo y el carácter rutinario de la comunicación entre
los animales inferiores facilitan enormemente el acceso a
otras formas más complejas. Ello no significa, sin embargo,
que los animales citados sean meros autómatas, si bien hay
que reconocer que los animales superiores disponen de mayores
facilidades de elección en lo que respecta a su forma de
reaccionar ante determinadas señales, posibilidades que
alcanzan sus mayores cotas en el hombre, hasta el punto que sólo
en éste puede hablarse de libertad. Pero también nosotros,
los seres humanos, reaccionamos automáticamente en múltiples
situaciones, en muchas más de las que creemos y de las que
quisiéramos.
En
la naturaleza encontramos constantemente animales que se
aparean con miembros de su misma especie, que cazan juntos,
que se asocian para defenderse de un enemigo común y que crían
conjuntamente a su prole. Entre los miembros de una misma
especie tiene que existir necesariamente alguna forma de
comunicación y entendimiento.
Todos
sabemos que los loros hablan, pero durante los últimos 15 años.
La etóloga Irene Pepperberg ha estado trabajando con un
locuaz loro africano llamado Alex. Este loro hace comentarios
sobre todo lo que ve. “Caliente”, le advierte con voz
suave y aniñada a una visita que está a punto de tomar un
café. Alex detecta un plato lleno de frutas y snuncia su
elección en voz alta: “Uva”. Hasta cierto punto, Alex,
aparentemente entiende que el lenguaje es un medio de
interacción social y lo usa para mantener el contacto y
llamar la atención. “El inglés que Alex usa no tiene
necesariamente todas las características del lenguaje”,
explica Pepperberg, “pero ofrece un sistema de comunicación
bidireccional que permite explorar su proceso de
pensamiento”. Sin embargo, sus arranques no provocados
resultan aún más desconcertantes. Cierta vez, Pepperberg lo
llevó al consultorio de un veterinario para someterlo a una
operación de pulmón. Al ver que iba a marcharse sin él.
Alex le grito: “Ven! Te amo. Lo siento. Quiero volver”.
Creía que ella lo abandonaba en castigo por una mala acción.
Los
monos demostraron su capacidad real para expresarse, para
“hablar” en términos comprensibles para los humanos.
Algunos
de estos animales llegaron a dominar más de 500 signos de
lenguaje para sordomudos “Armeslan”. Constan en los
informes de una hembra que utilizó –gestualmente- las
expresiones “ir” y “dulce” cuando pretendía acercarse
a un plato de frutillas, y de un macho que para pedir que
abrieran la heladera expresó “abrir-comer-beber”. Esta
capacidad de asociación es el elemento que diferencia a estos
animales de otros.
El
ordenador fue otro de los sistemas de comunicación empleados:
una tecla cumple las funciones de signo lingüístico. Entre
los experimentos se mostraba alimento y se debía informar a
otro de su especie –a través del teclado- cuál era el
contenido del recipiente y éste solicitar al ordenador el
alimento en cuestión. El porcentaje de aciertos fue del 90%:
cuando la comunicación entre los dos animales era perfecta,
se abría, automáticamente, la caja cerrada.
En
una pileta soleada no demasiado lejos del clamor de Waikiki
Beach –Hawaii- dos delfines hembras, con la cabeza fuera del
agua, esperan la orden “bien”, dice Louis Herman “ahora
vamos a intentar hacer un tándem creativo”. Dos estudiantes
universitarios ubicados en los extremos opuestos de un tanque
de 15 metros se entregan en cuerpo y alma a la tarea de
comunicar este mensaje a los delfines. Primero, los humanos,
con el brazo en alto y el índice extendido, piden a Phoenix y
Akeadamai que presten atención. Luego golpean los índices de
ambas manos entre sí, con un gesto que, de acuerdo con lo que
les enseñaron, significa tándem. A continuación: levantan
los brazos formando una figura amplía que quiere decir
creativo. Lo que acaban de decirles es: “Hagan algo creativo
juntos”.
Los
delfines se alejan de sus entrenadores y se sumergen a dos
metros de profundidad, donde se los puede ver trazando círculos,
hasta que empiezan a nadar en tándem. Una vez que están
sincronizados, los animales, al unísono, salen del agua de un
salto, arrojan chorros de agua por la boca y se zambullen de
nuevo.
La
comunicación entre los seres humanos y los delfines tiene
lugar mediante un lenguaje gestual. Algunas de cuyas palabras
las tomaron prestadas del lenguaje americano de signos. Los
entrenadores hacen los gestos con grandes y entusiastas
movimientos de brazos, con los que piden a Phoenix y Akeadamai
que cumplan determinadas órdenes.
Herman
admite que los delfines están muy alejados de los humanos en
cuanto al uso del lenguaje. Pero insiste con vehemencia en que
tienen dominio conceptual de las palabras que aprenden.
“Si
uno acepta que la semántica y la sintaxis son atributos
esenciales del lenguaje humano”, dice, “habremos
demostrado que los delfines también cuentan con estas dos
características dentro de los límites de este lenguaje”.
Un
animal necesita especialmente un pensamiento consciente
original para resolver un problema sin precedentes... Unos vándalos
abrieron un gran orificio en el dique de unos castores,
provocando la salida precipitada del agua retenida. El grupo
jamás había sufrido semejante cataclismo. Sin embargo,
cuando el macho adulto despertó al atardecer y vio el daño,
actuó inmediatamente: pidió ayuda a otros castores, todos se
zambulleron hasta el fondo de la laguna, recogieron lodo y
vegetación y taparon con ello los agujeros por debajo del
agua. Los castores rara vez reparan sus diques con cieno y
desechos (prefieren las varas) pero cómo señalan Griffin,
“esta vez parecieron reconocer que las varas amontonadas
nada podrían contra el torrente” y alteraron su conducta
normal. Al día siguiente, no bien despertó, el macho tomó
una vara de su madriguera y la arrastró hasta el dique. ¿Había
estado pensando concientemente en las filtraciones? Ningún
programa genético, ninguna regla aprendida dice “despierta
y arrastra una vara hasta el dique”.
Estas
historias de animales son tanto más asombrosas por cuanto van
más allá del animalito “simpático e inteligente”.
Apuntan hacia una mente que no actúa reflexivamente, pero
sopesa alternativas, reconoce las creencias ajenas y es capaz
de concebir futuros posibles. “Si admitimos que poseen
conciencia, sensibilidad y emociones, tendremos que hacer un
largo y severo examen del modo en que los tratamos”. Ya que
arrogante, el hombre observa con escepticismo cómo el animal
destruye las barreras y se acerca a su superior tradicional.
De
todos modos, el tiempo juega a favor, hasta igualarlo –si
esto ocurriera alguna vez- pasarán algunos años, unos pocos
millones de años.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
Ni
conflictos bélicos, ni infecciones, actualmente la
contaminación ambiental se ha convertido en la principal
causa de mortalidad y morbilidad en el mundo. Según laOMS
(Organización Mundial de la Salud) está causando más bajas
que las propias guerras
y los llamados eventos catastróficos debidos a fenómenos
naturales. Algunos de estos problemas son: la contaminación
del agua, aire, alimentos, radioactiva, entre otros., la mayor
parte de tales desastres afectan directamente a suelos y
aguas. A menudo, es el agua
el vehículo causante de una buena parte de los
problemas generados en el ambiente y la salud de la población
afectada. Obviamente, la población
infantil y la tercera edad son los segmentos
demográficos que más sufren las consecuencias. Con
excesiva frecuencia, y especialmente en los países
denominados eufemísticamente en vías de desarrollo, la
contaminación genera catástrofes
de magnitud equiparables a las de cualquier otro tipo de casuística.
Como lo puede ser el de los huracanes tropicales. Del mismo
modo, la OMS
alerta que el calentamiento climático podría agravar más aún
el problema. Comienza a hablarse al respecto con vocablos como
el de pandemia
silenciosa. Al contrario de otros tipos de degradación
ambiental, la contaminación, de uno u otro modo, afecta a
todos los países del planeta. Se trata pues de un problema
global
El
aumento continuo de la población, su concentración
progresiva en grandes centros urbanos y el desarrollo
industrial ocasionan, día a día, más problemas al ambiente
conocidos como contaminación ambiental. Ésta
consiste en la presencia de sustancias extrañas de origen
humano en el ambiente, ocasionando alteraciones en la
estructura y el funcionamiento de los ecosistemas que puedan
ser perjudiciales para la vida vegetal o animal, o impidan el
uso normal de las propiedades y lugares de recreación y goce
de los mismos. La contaminación ambiental es también la
incorporación a los cuerpos receptores de sustancias sólidas,
liquidas o gaseosas, o mezclas de ellas, siempre que alteren
desfavorablemente las condiciones naturales del mismo, o que
puedan afectar la salud, la higiene o el bienestar de la
población.
Los
principales tipos de contaminación:
Contaminación
atmosférica: Hace referencia a la
alteración de la atmósfera terrestre por la adición de
gases, o partículas sólidas o líquidas en suspensión
en proporciones distintas a las naturales. El nombre de
contaminación atmosférica se aplica por lo general a las
alteraciones que tienen efectos perjudiciales sobre la
salud de los seres vivos y los elementos materiales, y no
a otras alteraciones inocuas. Los principales mecanismos
de contaminación atmosférica son los procesos
industriales que implican combustión, tanto en industrias
como en automóviles y calefacciones residenciales, que
generan dióxido y monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno
y azufre, entre otros contaminantes. Igualmente, algunas
industrias emiten gases nocivos en sus procesos
productivos, como cloro o hidrocarburos. La contaminación
atmosférica puede tener carácter local, cuando los
efectos ligados al foco se sufren en las inmediaciones del
mismo, o planetario, cuando por las características del
contaminante, se ve afectado el equilibrio general del
planeta y zonas alejadas a las que contienen los focos
emisores.
Contaminación
del suelo:La
contaminación de los suelos se produce por el depósito
de sustancias químicas y basura. Las primeras pueden ser
de tipo industrial o domésticas, ya sea a través de
residuos líquidos, como las aguas servidas de las
viviendas, o por contaminación atmosférica, debido al
material articulado que luego cae sobre el suelo.
Contaminación
del agua: Debe
considerarse que un agua está contaminada, cuando su
composición o su estado están alterados de tal modo que
ya no reúnen las condiciones optimas de utilización como
en su estado natural.De
acuerdo a la definición que da la OMS para la contaminación
debe considerarse también, tanto las modificaciones de
las propiedades físicas, químicas y biológicas del
agua, que pueden hacer perder a ésta su potabilidad para
el consumo diario o su utilización para actividades domésticas,
industriales, agrícolas, etc., como asimismo los cambios
de temperatura provocados por emisiones de agua caliente
(polución térmica).
En
Argentina, la contaminación ambiental es mayor que lo que se
podría esperar en un país con tanta legislación ambiental.
Como consecuencia de la fragmentación de responsabilidades
institucionales y la falta de coordinación nacional, se ha
producido un cuadro de situación ambiental confuso que
permite actitudes irresponsables. El mal manejo de los
desechos afecta a casi todas las ciudades. La mayoría de los
grandes ríos y lagos están contaminados por la basura
domiciliaria, las cloacas y la actividad industrial o minera.
Y hay más de 2.000 basurales a cielo abierto sin ningún tipo
de control. Pareciera que en el país poco importa la salud
del ambiente. En las provincias, hay graves problemas de
contaminación, especialmente en los ríos, en los lagos y en
las napas subterráneas. El descuido es alarmante y la falta
de controles, casi infalible.Las
principales causas de contaminación en la Argentina son:
La
contaminación del aire y el ruido, Los vehículos a motor
son la fuente de contaminación del aire en las áreas
urbanas.
La
contaminación de aguas subterráneas, es el más
importante en nuestro país. La fuente principal de la
contaminación son los tanques sépticos y, las aguas
residuales industriales.
La
contaminación de aguas superficiales, proviene de
aguas residuales industriales, y de aguas negras, es una
de las principales causas de daños ecológicos
alrededor de las principales áreas urbanas, de lagos,
lagunas, La contaminación humana puede traer grandes daños
en la actualidad y el futuro de las personas.
Para
buscar una solución a este problema, es necesario comenzar a
aplicar un plan de manejo ambiental que, de manera detallada,
debe establece las acciones que se requieren para prevenir,
mitigar, controlar, compensar y corregir los posibles efectos
o impactos ambientales negativos causados en desarrollo de un
proyecto, obra o actividad; incluye también los planes de
seguimiento, evaluación y monitoreo y los de contingencia. El
contenido del plan puede estar reglamentado en forma diferente
en cada país. El cual debe contar con:
*
Plan de Mitigación: Conjunto de medidas y obras a
implementar antes de la ocurrencia de un desastre, con el fin
de disminuir el impacto sobre los componentes de los sistemas.
*
Plan de Ordenamiento Ambiental: Documento teórico y
operativo que determina las acciones que deben adelantarse en
un espacio determinado, para garantizar el uso sostenible de
los recursos naturales y el mejoramiento de la calidad de la
vida de las poblaciones humanas que lo habitan.
*
Manejo de las Cuencas Hidrográficas: El uso del agua y
el de la tierra están interrelacionados. Es probable que las
decisiones sobre el uso del agua en una parte de la cuenca
hidrográfica, presenten oportunidades y limitaciones para los
usuarios en otra parte. Estas circunstancias constituyen un
argumento a favor de la planificación integrada a nivel de
cuenca hidrográfica, a fin de asegurar que no se comprometa
excesivamente el agua de una cuenca determinada, que los
usuarios del agua río arriba no priven de oportunidades a los
de río abajo, que los proyectos cumplan con sus propósitos,
y que el tipo y cantidad de crecimiento, mantengan un
equilibrio con los recursos hidráulicos. Existen las
herramientas y el conocimiento técnico necesarios para lograr
dicha planificación y manejo; las dificultades son,
generalmente, institucionales. Los recursos hídricos no
respetan las fronteras políticas, por lo que es necesaria una
institución con suficiente capacidad y poder como para
influir en las decisiones sobre el uso de la tierra y del agua
en múltiples jurisdicciones. Esto, con frecuencia, requiere
una voluntad recíproca por parte de dichas jurisdicciones, a
subordinar su autoridad a la institución de la cuenca hidrográfica.
En los proyectos que dependen de la planificación y el manejo
a nivel de cuenca hidrográfica, los equipos de evaluación
ambiental deben analizar cuidadosamente la estructura
institucional, las necesidades de su fortalecimiento, y si es
o no, políticamente positivo, anticipar el éxito en el
esfuerzo.
Es
muy importante que la gente tome conciencia de la contaminación
que produce. Y que no solo afecta las ciudades, ni al país
sino al planeta en su totalidad. Las autoridades deben hacerse
cargo y mantenerse al tanto de la gravedad de la situación.
Pero sobre todo fomentar en los niños el amor por la
naturaleza, la sana convivencia con ella y su protección.
Tal
vez no sea fácil reducir ahora, las emisiones de dióxido de
carbono, la tala de árboles, la contaminación del agua,
entre los innumerables problemas, pero si es más fácil que
los niños se acostumbren a no usar el automóvil si no se
necesita, a cuidar el agua, a reciclar. Y a lo mejor en un mañana,
no muy lejano, se respire un aire limpio, en nuestro planeta.
Entristece
el ver cómo las autoridades no se han preocupado como
debieran por estos temas ecológicos o ambientales. Pero si el
gobierno no pone medidas, nosotros los ciudadanos debemos
comenzar a ponerlas, porque al fin y al cabo todos somos
habitantes de este gran planeta azul, que llamamos hogar.
Hogar, que si no hacemos algo, terminaremos por destruirlo.
Porque "Cuando el último árbol haya sido abatido,
cuando el último río haya sido envenenado, cuando el último
pez haya sido pescado, sólo entonces nos daremos cuenta de
que no se puede comer el dinero."
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
BUSCÁNDOLE
UNA SOLUCIÓN AL RÍO ARECO A TRAVÉS DE LA IMPLEMENTACIÓN DE
HUMEDALES ARTIFICIALES
Por
Cristian Frers (*)
En
el imaginario popular los ríos siempre representaron las
venas del planeta a través de las que corre el líquido
elemento que alimenta, irriga y oxigena ese enorme cuerpo
celeste que conocemos como el planeta tierra... Y hoy más que
nunca salta a la vista que la manipulación de sus cauces es
un tema muy delicado y que a menudo ha provocado más
disturbios que soluciones a las poblaciones ribereñas.
Merecer
el río significa saber hacer uso de él, amarlo, amar sus
habitantes, su medio y fundamentalmente desear que nunca deje
de ser lo que es hoy, para nuestros hijos y nuestros nietos; y
actuar en consecuencia. Merecer el río significa respetar las
reglamentaciones, educarse para adoptar una actitud que
contribuya a mejorar las condiciones del mismo.
En
noviembre del 2006, tome unas muestras del agua del río Areco
para realizarles unos análisis físico/químicos, porque
evidentemente había algo que no estaba funcionando bien
debido a la cantidad de espuma blanca que tenía el río a la
altura del balneario municipal en la localidad de Carmen de
Areco, Provincia de Buenos Aires. Los detergentes producen
espumas y añaden fósforo al agua (eutrofización).
Disminuyen mucho el poder autodepurador de los ríos al
dificultar la actividad bacteriana.
Cuando
se me entregaron las muestras que había llevado a analizar en
la Facultad de Agronomía de la U.B.A – Catedra de
Edafología – en el Laboratorio de Análisis de Suelos,
Aguas y Vegetales a cargo del Ingeniero Eduardo Vella.
Se
me explicó que había que interpretar que estas aguas poseen
un alto grado de salinidad. La salinidad es un factor
ecológico de gran importancia ya que influye mucho sobre los
tipos de organismos que podrán vivir en esos cuerpos de agua.
La salinidad influye sobre las especies de plantas que podrán
vivir en determinada agua, o en tierras humedecidas con
determinadas aguas, me estoy refiriendo al uso de aguas para
el riego de chacras, campos o estancias. Cuando se le consulto
al Ingeniero Eduardo Vella si estas aguas podían ser
utilizadas para riego respondió que "no" debido a
la alta salinidad y gran cantidad de sulfatos.
Una
de las muestras dio como resultado que las aguas contienen una
cantidad importante de fósforo: 1,12 ppm. El fósforo, da
origen a nutrientes vegetales que, pueden ser contaminantes.
Cuando penetran en el agua, contribuyen a la formación de
algas, de la misma forma en que lo hacen los nitratos. De
hecho, el fósforo es el elemento cuya falta restringe el
crecimiento de las plantas acuáticas. Al incorporar fósforo
al agua de un río o lago se acelera el crecimiento de las
algas, lo que, finalmente, daña el ecosistema por la
disminución de los niveles de oxígeno que tiene lugar una
vez que las algas mueren.
Cuando
las plantas mueren, para su descomposición consume el
oxígeno disuelto en el agua provocando condiciones
anaeróbicas. Podría parecer a primera vista que es bueno que
las aguas estén bien repletas de nutrientes, porque así
podrían vivir más fácil los seres vivos. Pero la situación
no es tan sencilla. El problema está en que si hay exceso de
nutrientes crecen en abundancia las plantas y otros
organismos. Más tarde, cuando mueren, se pudren y llenan el
agua de malos olores y le dan un aspecto nauseabundo,
disminuyendo drásticamente su calidad, por lo tanto, que en
las aguas se encuentren "patos" y otros
"animalitos", eso solo nos es suficiente para
afirmar que el medio no se encuentra contaminado.
Los
fósforos provienen de diversas fuentes, las más comunes de
las cuales son los detergentes. Otros aportes de fósforo a
las redes de agua superficiales y subterráneas provienen del
escurrimiento procedente de los establecimientos de engorde de
ganado decorral, de la erosión de los suelos, de los
sistemas cloacales y aguas servidas y del excesivo uso de
fertilizantes en chacras, campos y estancias.
Al
consultar a la Dra. Olga S. Heredia, de la Universidad de
Agronomía de la UBA, sobre la cantidad de fósforo que se
había detectado, respondió "Si usted se refiere a
contaminación de agua para bebida, no existe una estandar de
calidad con respecto al fósforo. Internacionalmente se ha
establecido el valor de 0.100 ppm (USEPA) y en otros países
(Holanda, Alemania) un valor de 0,05 ppm. Estos valores se
basan en límites de calidad de agua que ingresan a cuerpos de
agua como ríos, lagos o diques ya que dan origen a la
eutoroficación, lo que aumenta la población de algas azul
verdosas de las cuales hay especies que producen
neurohepatotoxinas para animales y el ser humano, en otras
palabras, los límites son de importancia ambiental".
La
Dra. Heredia, prosiguió con su explicación "De todas
maneras, la muestra enviada por usted, están teniendo un
aporte de fósforo que es importante, ya sea por la actividad
agrícola o por carga orgánica y si se me pregunta si esta
agua es apta desde el punto de vista ambiental le diría que
NO".
Es
obvio, que desde el 2006 hasta la fecha, se ha hecho poco y
nada por el río; es por esto que unas de las medidas que yo
impulsaría para buscar su saneamiento, o por lo menos a
ayudar a que la contaminación no lo convierta con los años
en una cloaca a cielo abierto, como ha pasado con tantos
arroyos y ríos en nuestro país. Es que se impulse el uso de
humedales artificiales, en las proximidades de frigoríficos,
chancherías y las más diversas industrias, para que las
aguas residuales no desemboquen directamente en las causes del
río.
No
tenemos que olvidarnos que la importancia de los humedales ha
variado con el tiempo. Los humedales son zonas de transición
entre el medio ambiente terrestre y acuático y sirven como
enlace dinámico entre los dos. El agua que se mueve arriba y
abajo del gradiente de humedad, asimila una variedad de
constituyentes químicos y físicos en solución, ya sea como
detritus o sedimentos, estos a su vez se transforman y
transportan a los alrededores del paisaje.
Los
humedales proveen sumideros efectivos de nutrientes y sitios
amortiguadores para contaminantes orgánicos e inorgánicos.
Esta capacidad es el mecanismo detrás de los humedales
artificiales, también denominados wetlands, para simular un
humedal natural con el propósito de tratar las aguas
residuales de empresas y municipios.
La
Solución biotecnológica consiste en la instalación de
humedales artificiales que actúan como filtros naturales.
Ubicados entre la planta y los recursos acuáticos (ríos,
lagos, lagunas), estos sistemas, además de no necesitar
mantenimiento ni consumir energía eléctrica, cuestan menos
que la cuarta parte de un sistema de tratamiento tradicional.
Los humedales se construyen utilizando diferentes especies de
plantas que abundan en la zona: totoras, repollitos de agua,
camalotes o juncos.
¿Por
qué utilizaría este sistema? Porqué un humedal artificial
es un sistema de tratamiento de agua residual (estanque o
cauce) poco profundo, no mas de 0.60 cm, construido por el
hombre, en el que se han sembrado plantas acuáticas, y
contado con los procesos naturales para tratar el agua
residual. Los humedales artificiales o wetlands construidos
tienen ventajas respecto de los sistemas de tratamiento
alternativos, debido a que requieren poca o ninguna energía
para funcionar. Si hay suficiente tierra barata disponible
cerca de la instalación de los wetlands de cultivo acuático,
puede ser una alternativa de costo efectivo. Los humedales
artificiales o wetlands proporcionan el hábitat para la vida
silvestre, y son, estéticamente, agradables a la vista.
Resulta
evidente que la gravedad del problema abarca y compromete
distintos sectores involucrados frente a los problemas que
sufre un río que puede ofrecer todavía mejores
posibilidades, de las que se aprovechan en estos momentos. Lo
cierto es que, como en tantos otros casos, los argentinos
disponemos en el Río Areco de un rico patrimonio y muy poco
es lo que se hace por preservarlo. La lucha por el saneamiento
es una batalla contra la corrupción, la burocracia, la
incapacidad, la apatía y la mentira; es en definitiva una
lucha emblemática contra la mediocridad.
Atento
al cada vez mayor deterioro ambiental del recurso y su área
de influencia y en el convencimiento de que para bajar el
nivel de contaminación de la cuenca no hay que trabajar sobre
el agua sino en la tierra, individualizando a los
contaminadores, controlando sus descargas y haciendo cumplir
las normas vigentes, urge que las autoridades municipales
responsables adopten, de una vez por todas, las medidas
pertinentes a fin de revertir el estado de la cuenca hídrica
del río Areco.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
En
la actualidad, existe un motivo común de inquietud, es el
hecho que las actividades humanas han reducido la diversidad
biológica a escala mundial, nacional y regional y que esta
tendencia no ha mostrado signos de modificarse. Esto se
manifiesta en la pérdida de poblaciones de animales y
vegetales, en la extinción y agotamiento de los recursos y en
la simplificación de ecosistemas y comunidades.
Un problema frecuente es la falta de información básica sobre los
recursos de cada nación o región, muy pocas tienen
inventarios o estudios biológicos básicos y muchas carecen
de un simple mapa ambiental del área. La mayoría carecen de
planes de gestión específicos o adolecen de falta de medios
económicos y personal especializado, aparte de una escasa
organización institucional. Es por esto, se requieren
estrategias adecuadas en materia de planificación y manejo de
recursos, que permitan por un lado revertir la degradación de
los ecosistemas y por el otro asegurar el aporte que estos
hacen al bienestar humano.
La
extinción de especies vegetales y animales es uno de los síntomas
más preocupantes, ya que constituye un proceso irreversible
que nos priva para siempre de un material genético único e
irremplazable del que tal vez ni siquiera sepamos aún que
aplicaciones prácticas podrá tener en beneficio de la misma
humanidad que los destruye. Este tal vez sea el concepto más
fácil de comprender en el mundo materialista e interesado en
que habitualmente nos movemos, pero no es el único motivo que
aconseja la conservación de especies. Efectivamente ya tendría
que bastarnos el solo hecho de no alterar sustancialmente la
delicada trama que une a los seres vivos entre sí, y que nos
recuerda que cada especie ocupa un nicho ecológico peculiar
que, con su extinción, o bien queda vacante o es ocupado por
otras especies más ubicuas. Con lo cual se simplifican o
desaparecen cadenas alimenticias singulares, y como si esto
fuera poco, el solo derecho a coexistir en el planeta Tierra
en las especies vegetales y animales debería erigirse como el
principal argumento para evitar la extinción por todos los
medios.
La
preocupación no viene por el hecho de que desaparezca alguna
especie, sino porque se teme que estamos asistiendo a una masiva
extinción. Lo que preocupa, y muy seriamente, es la
posibilidad de provocar una catástrofe que arrastre a la
propia especie humana.
Los
organismos que han habitado la Tierra desde la aparición de
la vida hasta la actualidad han sido muy variados. Los seres
vivos han ido evolucionando
continuamente, formándose nuevas especies a la vez que otras
van desapareciendo. Se calcula que sólo sobreviven en la
actualidad alrededor del 1% de las especies que alguna vez han
habitado el planeta.
Si
calculamos la tasa de extinción de este momento, basándonos
en los números de especies por área, teniendo en cuenta la pérdida
de bosques tropicales (aproximadamente 1/3 en los últimos 40
años), se extinguen 50.000 especies por año (sólo 7.000 de
ellas conocidas). Esto representa 10.000 veces la tasa natural
de extinción y significa un 5% del total de especies por década.
De mantenerse estos números, a fines del siglo XXI habrán
desaparecido dos tercios de las especies de la Tierra.
Es
necesario tomar medidas y realizar acciones decisivas para
conservar y mantener los genes, las especies y los
ecosistemas, con miras a una gestión y utilización
sostenible de los recursos biológicos. El gobierno nacional,
los gobiernos provincialesy las municipalidades debían emprender un camino
conjunto en preocura de establecer metas que posibilitaran un
mejor conocimiento de la realidad biológica y el diseño de
estrategias adecuadas para que se pudieran utilizar en forma
sostenida los recursos. En este sentido, es importante
implementar planes y programas que desarrollaran la evaluación,
el estudio y la observación sistemática de la biodiversidad.
Algunas de las medidas a tener en cuenta, serían:
-Promocionar un desarrollo económico
ambientalmente adecuado, en base al uso sostenible de los
componentes de la biodiversidad, fomentando la participación
del sector privado y público para estos fines.
-Fortalecer la coordinación entre las partes interesadas, así como el
fomento a las normas y prácticas comerciales que promuevan la
utilización sostenible de la diversidad biológica.
-Obtener recursos financieros y promoción de la participación justa y
equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización
de la diversidad biológica, incluyendo bienes y servicios
ambientales.
-Seleccionar y seguir proyectos referidos a: identificación y valorización
de los componentes de la biodiversidad, rehabilitación y
restauración de ecosistemas degradados, entre otros.
-Asegurar
que todo uso de especies y de ecosistemas sea sustentable.
La
Argentina como integrante de esta misma nave espacial, el
planeta Tierra, donde los hombres crean frontera y la
naturaleza se encarga de eliminarlas, no ha permanecido al
margen del problema de la extinción, que si bien no alcanzó
características catastróficas, se agudiza día a día. Falta
la toma de una real conciencia pública de la cuestión por
parte de todos los sectores para que realmente se pegue un
giro brusco de timón que nos aleje del peligro de perder en
los próximos años los más significativos exponentes de
nuestra flora y fauna autóctona.
Por
suerte, la inmensidad del país y las vastas extensiones que
cubren la mayor parte de sus ambientes naturales han permitido
aún salvaguardar en nuestros días la mayoría de nuestros
exponentes florísticos y faunísticos, aunque estamos lejos
ya de aquella idea de virginidad ambiental que imperaba hasta
hace pocos años. Estos recursos han sido aprovechados
irracionalmente en los últimos 50 años, causando la pérdida
de un alto porcentaje de sus componentes. Lo más lamentable,
es que se desconocen las verdaderas potencialidades que los
ecosistemas albergan en su integridad.
Argentina
presenta una diversidad natural y cultural extensa y variada
que debe conocerse y preservarse para estas generaciones y las
futuras. Se deben integrar en los procesos de desarrollo a
todos los sectores y actores sociales que estén involucrados,
con el fin de respetar la identidad cultural de cada región.
La utilización-conservante de los recursos biológicos y genéticos
que diferentes biomas contienen, desempeñará un papel
primordial a la hora de establecer las pautas de mejoramiento
progresivo de las condiciones socioeconómicas que nuestra
población posee.
El
principal beneficio de la biodiversidad no es el uso directo
de las especies, sino el funcionamiento equilibrado de los
ecosistemas. La provisión de agua potable, la regulación del
clima, el control de la erosión y de la desertización, la
fertilidad de los suelos, el reciclaje de nutrientes, el
combate a las plagas, el mantenimiento de los pastos, la
renovación de la pesca y el tratamiento de desechos, así
como otros servicios ambientales intangibles del tipo de
prevención de desastres naturales, las opciones para el ocio
y el turismo o la propia capacidad de la naturaleza para
regenerarse, todos dependen de las funciones del planeta, de
mantener las funciones básicas de unos ecosistemas que han
encontrado su equilibrio a lo largo de los siglos. Todos los
niveles de biodiversidad están relacionados entre sí. No es
posible concentrarse en mejorar el rendimiento de las cosechas
sin tomar en cuenta la fertilidad del suelo, malezas, plagas,
patógenos y animales polinizadores. La tala de árboles, la
desecación de humedales, la fumigación en laderas, entre
otros, pueden significar impactos irreversibles sobre el
ambiente y su aprovechamiento. Conservar la biodiversidad
significa saber gestionar la naturaleza de una forma
sostenible, para nosotros y para las futuras generaciones.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
La
contaminación de la atmósfera se ha incrementado
notablemente en los últimos años y constituye uno de los
problemas más serios que enfrenta el ser humano. Ya no es una
cuestión circunscripta a algunos lugares, el viento se ha
encargado de convertirlo en un problema global. El problema de
la contaminación atmosférica comenzó hace aproximadamente
200 años con la Revolución Industrial. Hoy, el humo
expulsado de los autos, colectivos y camiones, los procesos
industriales, los sistemas de calefacción y hasta el humo de
los cigarrillos se juntan para contaminar el aire que
respiramos provocando una gran parte de las enfermedades
respiratorias.
La
polución del aire se compone de muchos tipos de gases,
gotitas y partículas que reducen la calidad el aire. Una combinación diferente de vapores y contaminantes
gaseosos del aire se encuentra en ambientes exteriores e
interiores. Los contaminantes gaseosos más comunes son elmonóxido de carbono, el dióxido de carbono, los
hidrocarburos, los óxidos de nitrógeno, los óxidos de
azufre y el ozono. Diferentes fuentes producen estos
compuestos químicos pero la principal fuente artificial es la
quema de combustible fósil. La contaminación del aire
interior es producida por el consumo de tabaco, el uso de
ciertos materiales de construcción, productos de limpieza y
muebles del hogar. Los contaminantes naturales del aire
provienen de volcanes e incendios y en algunas áreas pueden
ser sustanciales.
Si
tomamos como ejemplo el monóxido de carbono, este gas es un producto de la
combustión de materiales fósiles como el petróleo y es común
que se forme a partir de los vehículos en movimiento. En
consecuencia, este producto se acumula en las zonas urbanas,
cerca de las vías rápidas y de calles de gran movimiento y
su concentración varía conforme aumenta o disminuye la
circulación. Este elemento no parece afectar a las plantas,
pero es muy tóxico para los seres humanos, ya que
interfiere con el transporte de oxígeno en la sangre. Los
efectos en la salud se hacen más graves conforme mayor sea la
cantidad de monóxido de carbono en el aire y el tiempo de la
exposición.
El
aire puede estar contaminado tanto en la ciudad como en el
campo. La polución del aire en el campo puede ser causada por
el polvo de los tractores que están arando los campos, por
camiones y automóviles que circulan por las diferentes rutas
y por el humo de fuego de madera o de fuego de cultivos.
Esta contaminación puede causar trastornos tales como
ardor en los ojos y en la nariz, irritación y picazónde la garganta y problemas respiratorios. Bajo determinadas
circunstancias, algunas substancias químicas que se hallan en
el aire contaminado pueden producir cáncer, malformaciones
congénitas, daños cerebrales y trastornos del sistema
nervioso, así como lesiones pulmonares y de las vías
respiratorias. A determinado nivel de concentración y después
de cierto tiempo de exposición, ciertos contaminantes del
aire son sumamente peligrosos y pueden causar serios
trastornos e incluso la muerte.
Sin
embargo, las personas reaccionan de manera muy diferente a la
polución del aire. Algunas personas pueden notar una sensación
de presión en el pecho o tos, mientras que otras pueden no
notar ningún efecto. Puesto que el ejercicio requiere una
respiración más rápida y profunda, éste puede aumentar los
síntomas. Las personas con enfermedades del corazón tales
como angina, o con enfermedades del pulmón tales como
enfisema o asma, pueden ser muy sensibles a ser expuestas a la
polución del aire y pueden notar síntomas que los demás no
notan.
Afortunadamente,
para la mayoría de las personas saludables, los síntomas de
la exposición a la polución del aire usualmente desaparecen
tan pronto como la calidad el aire mejora. Sin embargo,
ciertos grupos de personas son más sensibles a los efectos de
la polución del aire que otros.
Los
niños probablemente sienten los efectos de la polución a
niveles más bajos que los adultos. También experimentan más
enfermedades tales como bronquitis y dolores de oído en áreas
de polución elevada que en áreas con aire más limpio.
Las
personas con enfermedad del corazón o del pulmón también
reaccionan de manera más fuerte al aire contaminado. Durante
las épocas de polución alta su condición empeora hasta el
punto que deben limitar sus actividades o inclusive buscar
atención médica.
La polución del aire también provoca daños en el
ambiente, pudiendo afectar la flora, la fauna y los lagos. La
contaminación también ha reducido el espesor de la capa de
ozono y ha provocado efectos climáticos.
Que
podemos hacer cada uno de nosotros, como ciudadanos, para
mejorar la calidad del aire que respiramos... En primer lugar,
apoyar las leyes locales que requieren un control eficaz de la
contaminación del aire. El
apoyo público es vital para el éxito de los esfuerzos de
control de la contaminación. Además, nuestras propias de
decisiones acerca del uso de los medios detransporte y como consumidor energía también
representa una diferencia. En segundo lugar, debemos apoyar
políticas como:
-Fortalecimiento
del programa de monitoreo y seguimiento del aire a nivel
local, regional y nacional a través del desarrollo de un
protocolo de monitoreo y seguimiento.
-Diseño de propuestas para incluir medidas de
prevención y control de la contaminación del aire.
-Diseño de estrategias que faciliten a las
microempresas y pequeñas industrias de los sectores
industrial y de transporte el acceso a tecnologías limpias.
-Revisión
de la legislación y estrategias sobre ordenamiento
territorial.
La
contaminación del aire no solo es un peligro para la salud
sino que también reduce la producción de alimentos y la
recolección de madera pues los altos niveles de contaminación
afectan la fotosíntesis.
El no
saber mucho acerca del problema de contaminación atmosférica
es una decisión que actúa a favor de quienes contaminan y en
contra de la salud de la población ya que no pueden tomarse
las medidas necesarias para evitar las emisiones y disminuir
así gases y partículas en el ambiente, las consecuencias se
verán en los próximos años.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
El
término humedales engloba una amplia variedad de ambientes,
que comparten una propiedad que los diferencia de los
ecosistemas terrestres: la presencia del agua como elemento
característico. Este elemento juega un rol fundamental en la
determinación de su estructura y funciones dentro de la
ecología.
Hay muchas definiciones del término humedal, la definición
que más se acepta es la que esta relacionada con la Convención
sobre los Humedales, donde quedan incluidos todos los
ambientes acuáticos interiores y la zona marina costera y que
toma a estos como: las extensiones de marismas, pantanos y
turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen
natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o
corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las
extensiones de agua marina cuye profundidad en marea baja no
exceda de seis metros.
Los humedales juegan un papel muy importante en el ciclo del
agua: recibe agua por precipitaciones (lluvia, nieve o
granizo), agua subterránea o mediante arroyos y ríos, y la
sueltan ya sea a otros cursos de agua superficiales, por
infiltración a través del suelo formando depósitos de agua
subterránea o mediante transpiración y evaporación de las
plantas nuevamente a la atmósfera.
Por lo general el agua se acumula o su circulación es más
lenta en los humedales, su liberación sucede lentamente, y
esto tiene efectos importantes ya que los humedales funcionan
como reguladores de los excesos y deficiencias hídricas,
ayudan a mitigar las crecientes y la recarga y descarga del
agua subterránea. Mediante la retención, transporte y
transformación de nutrientes, sedimentos y contaminantes,
juegan un papel muy importante en los ciclos de la materia y
en el mantenimiento de la calidad de las aguas.
Los humedales sustentan una importante diversidad biológica y
en muchos casos constituyen hábitats críticos para especies
que se encuentran amenazadas de extinción. Así mismo, dada
su alta productividad, pueden albergar poblaciones de animales
muy numerosas. Muchas especies estan asociadas a los humedales
ya sea en una etapa de su ciclo de vida, para nidificar,
descansar o alimentarse.
Un ejemplo emblemático de los humedales está dado por las
aves playeras migratorias, que viajan todos los años, en
algunos casos miles de kilómetros desde sus áreas de
nidificación en el Hemisferio Norte, hasta diversos humedales
de la Argentina, en los que estas aves se concentran en
grandes bandadas como en la Bahía San Sebastián en la
Provincia de Tierra del Fuego.
La
Argentina posee una gran extensión territorial en donde no es
llamativo encontrar una gran variedad de ecosistemas acuáticos,
en donde mucho de ellos están contaminados y otros están en
camino de contaminarse, los más significativos son: -Esteros del Iberá y sus ambientes:
Esta zona de agua se formó a partir de un cauce antiguo
del río Paraná, el cual dejó al Iberá con su ambiente de
lagunas, esteros con vegetación abundante, ríos y arroyos.
La Provincia de Corrientes ha tomado una medida apropiada en
crear la Reserva Natural del Iberá, de aproximadamente
1.300.000 hectáreas, que garantiza la conservación de este
ecosistema único. -Lagunas del Chaco Húmedo y Sistemas de Estero:
Se encuentran palmares, esteros y cañadas, que obtienen
su agua de la asociación que realizan con el extremo sur de
los esteros del Paraguay, los que a su vez se continuan hacia
el norte hasta el Pantanal de Bolivia y Brasil. Se encuentra
una gran variedad de fauna, dependiendo de la disponibilidad
del agua. Así como también especies amenazadas como el aguará-guazú,
el lobito de río y el ciervo de los pantanos. Las
inundaciones son una característica de la región. El Parque
Nacional Río Pilcomayo, de unas 55.000 hectáreas protege una
muestra de la región. -Bajos Submeridionales:
En el norte de la Provincia de Santa Fe se encuentran
los denominados Bajos Submeridionales. Este territorio de
aproximadamente4.000.000 de hectáreas, surcada por ríos y
salpicadas por lagunas, se encuentran bajo agua de cuatro a
cinco meses al año. -Laguna Mar Chiquita:
Al norte de la Provincia de Córdoba, se halla una
enorme laguna y los bañados del río Dulce. Esta laguna cubre
una extensión de unas 200.000 hectáreas, en donde se halla
una inmensa variedad de aves acuáticas. -Lagunas pampeanas y la depresión del Salado:
La llanura pampeana está salpicada de lagunas
permanentes y temporarias, que varían de acuerdo con las
precipitaciones. La depresión del Salado, que se halla en el
centro de la Provincia de Buenos aires, es la zona más
característica. Desde principios de la década de 1960 comenzó
un ciclo húmedo en la región que provocaron inundaciones.
Esta situación se agravó por la construcción de carreteras
y por el ferrocarril. El agua comenzó a trasladarse de un
lugar a otro provocando innumerables inconvenientes. -Sistema de Lagunas altoandinas:
En la Puna existen ecosistemas acuáticos únicos. El
centro del sistema es la laguna de los Pozuelos. En la
actualidad existen explotaciones mineras que vuelcan residuos
tóxicos y sin tratamiento a los afluentes de la laguna. Sin
embargo, no hay estudios importantes acerca de la contaminación.
Se encuentran lagunas que salpican la región y también son
característicos los turbales de altura, hábitat de algunas
aves y anfibios endémicos. -Laguna de Llancanello:
Es una inmensa laguna de aguas salobres que se encuentra
en la Provincia de Mendoza. En este sistema el total de aves
acuáticas supera los ciento treinta mil ejemplares. -Lagos Andinos Patagónicos:
En el sur de la Cordillera de los Andes, los glaciares
que actuaron hace miles de años dejaron su huella en grandes
y profundos lagos, que en la actualidad reciben agua de los
deshielos. -Costa norte de la Provincia de Tierra del Fuego:
En esta isla encontramos mareas que dejan al descubierto
grandes áreas limosas intermareales. Esta zona es ideal para
varias especies de aves migratorias.
Los
humedales proporcionan recursos naturales de gran importancia
para la sociedad. A fin de conservarlos, su aprovechamiento
debe enmarcarse en el uso sostenible. Este concepto implica el
uso que produzca mayor beneficio continuo para las
generaciones presentes, manteniendo al mismo tiempo su
potencial para satisfacer las necesidades y aspiraciones de
las generaciones futuras.
La herramienta más eficaz para lograr una gestión de
humedales que promueva su conservación y utilización
sustentable a través de un manejo integrado, es el desarrollo
de planes de manejo. Estos pueden realizarse a diferentes
escalan según el objetivo perseguido. Deben tener un enfoque
interdisciplinario que, mediante el conocimiento profundo de
las características y funciones de los humedales y los
aspectos socio-económicos propios del área, examinen los
diferentes usos posibles del ambiente. Con el fin de que los
planes de manejo sean realmente eficaces, deben dar
importancia a la participación de los diferentes sectores
involucrados en la utilización de los recursos naturales y la
comunidad local. Finalmente, dado que los humedales son zonas
dinámicas que presentan variabilidad temporal, los planes de
manejo deben someterse a análisis y revisión permanentes.
Durante siglos los humedales fueron considerados tierras
marginales que debían ser drenadas o recuperadas, ya sea para
mejorar las condiciones sanitarias o para su afectación a la
producción, principalmente la ampliación del área agrícola
o urbana. Se estima que debido a la actividad humana se ha
perdido más del 50% de la superficie de humedales de todo el
mundo.
La pérdida de los humedales puede tener otras causas además
de las acciones directas para drenarlos y recuperarlos. Las
alteraciones que producen las grandes obras realizadas en las
cuencas hidrográficas (como represas y canalizaciones), la
extracción de agua para consumo, las modificaciones
ambientales que provoca la deforestación y la contaminación,
entre otros factores, también afectan seriamente a los
humedales.
Si bien en los últimos años la idea de que los humedales
deben ser conservados por los beneficios que representan para
la humanidad se ha extendido, debe profundizarse en el
conocimiento de estos ambientes par valorarlos adecuadamente.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
Queramos
reconocerlo o no, y aunque pueda parecer una opinión catastrófica,
lo cierto es que el planeta se encuentra en una encrucijada.
No lo dicen solamente los ecologistas, sino también
importantes investigadores, científicos, pensadores,
responsables sociales e incluso altos mandatarios políticos.
Sabemos
que es fácil y con frecuencia inútil, caer en la
interminable enumeración de problemas y catástrofes
ambientales que soporta nuestro Planeta. Describir calamidades
no es agradable, ni para el que las cuenta, ni para el que las
escucha, pero únicamente la información y la concientización
puede corregir situaciones equivocadas y mitigar sus
consecuencias.
Teniendo
en cuenta que en la actualidad las nacionalidades están
dejando de ser una moda, debemos entender que lo más
apropiado es hablar de americanos en el sentido global de la
palabra, ya que nadie puede negar que el ambiente o el
equilibrio ambiental se a transformado en una preocupación
fundamental. Cualquiera de los se encuentran desempeñando una
tarea laboral concreta o operativa, es un responsable del
cambio global en lo que respecta al ambiente.
Los
poderes del hombre se han hecho extraordinarios, fruto de una
evolución cultural que le ha proporcionado conquistas en el
campo de la técnica, adelantos en medicina y progresos
obtenidos en diferentes sectores, haciendo al hombre cada vez
más independiente de su ambiente, de esta forma invirtiendo
la relación: ya no es el hombre el que se adapta a su
entorno, sino el entorno el que se adapta a sus necesidades.
El ambiente y el
estilo de vida tanto como la situación política, social y
económica son determinantes de la situación sanitaria y la
sensación de bienestar de cada persona: un ambiente sano en
cada hogar y en cada comunidad es una necesidad básica e
inherente a la dignidad humana.
La
salud y el ambiente son un prerrequisito para el desarrollo
sustentable. Sin embargo, un problema real en el desarrollo
sustentable respecto a salud es que mucha gente piensa que la
salud ambiental es competencia del sector salud cuando la
realidad es que se trata de un asunto multidisciplinario que
compete a todo el mundo. El sector salud no podrá enfrentar
los problemas de salud ambiental por sí mismo.
La salud ambiental es aquella parte de las
ciencias ambientales que se ocupa de los riesgos y efectos que
para la salud humana representan el medio que habita y donde
trabaja, los cambios naturales o artificiales que ese lugar
manifiesta y la contaminación producida por el mismo hombre a
ese medio.
El
proceso de industrialización por sustitución de
importaciones, que se aceleró en América desde el siglo XX,
es uno de los principales desencadenantes de la actual crisis
del ambiente. El desarrollo macrocéfalico de las grandes
ciudades provocó graves problemas de vivienda, transporte,
luz, comunicaciones y agua. La industrialización y la
urbanización masiva provocaron un elevadísimo consumo de
energía. Las nuevas pautas del consumismo aceleraron el gasto
energético, promoviendo la adquisición de los más variados
y superfluos artefactos eléctricos.
El
acelerado proceso de urbanización trajo consigo un gran número
de enfermedades, originadas por el desempleo, la vivienda
precaria, la congestión vial, la contaminación atmosférica,
la acumulación creciente de desechos domésticos e
industriales, entre otros. También se producen y fomentan
estilos de vida negativos para la salud, como el consumo de
tabaco, el sedentarismo y la sobre utilización del transporte
del automóvil. Se establece así una relación que reafirma
la concepción integral y moderna que plantea la salud
ambiental, lo cual sugiere que un entorno saludable sustenta y
mantiene un modo de vida saludable y viceversa.
En el área de saneamiento
básico se deben contemplar aquellas actividades
relacionadas con el mejoramiento de las condiciones básicas
que afectan a la salud, o sea, el abastecimiento de agua,
disposición de excretas, residuos sólidos, vivienda y
control de la fauna nociva. Entre los componentes operativos
del saneamiento básico se deben tener en cuenta: agua
potable, alcantarillado; disposición de excretas en el medio
rural, aseo urbano, mejoramiento de la vivienda, protección
de los alimentos, control de fauna nociva y control de
zoonosis.
Mientras que en el área de
calidad ambiental hay que basarlo en la caracterización
del impacto del desarrollo, como la contaminación ambiental,
y su efecto sobre la salud pública. Los componentes
operativos de calidad ambiental, refieren a siete rubros que
involucran desafíos globales para la salud y el ambiente;
alimentación y agricultura; agua; industria; asentamientos
humanos y urbanización; y problemas transfronterizos e
internacionales
Los
principales factores que atentan contra la salud ambiental
son:
-Microbios,
insectos y animales.
-Contaminación
ambiental.
-Desordenes
alimentarios.
-Adicciones
(alcohol, tabaco, drogas).
-Exceso
de actividad.
-Problemas
sociales y económicos.
El
impacto sobre la salud por el deterioro ambiental es a menudo
tenue y se pone de manifiesto solo cuando al tratar de
corregirlo no siempre es posible. Los resultados de la
contaminación frecuentemente se conocen tan tardíamente, que
solo unos pocos pueden establecer una relación entre la causa
y el efecto.
La salud y el desarrollo tienen una relación
directa. Tanto el desarrollo insuficiente que conduce a la
pobreza como el desarrollo inadecuado que redunda en el
consumo excesivo, combinados con el crecimiento de la población
mundial, pueden motivar graves problemas de salud relacionados
con el ambiente en los países desarrollados y en los países
en desarrollo.
La salud de una comunidad esta directamente
relacionada con factores que condicionan la relación entre
salud y enfermedad, y la necesidad básica humana de un
ambiente seguro, y uno que provea condicionantes idóneos de
salud, y que se expresen en agua pura, alimento y techo
adecuados.
Ocuparse de la
salud ambiental implica buscar una significativa disminución
de patologías asociadas a las deficiencias de las condiciones
ambientales y de los servicios básicos a través de tareas
que minimicen estos factores de riesgo para la salud de la
población. Esto supone implementar políticas y planes de
ordenamiento territorial que incorporen instrumentos para la
gestión del riesgo; promover y vigilar la calidad del agua de
consumo humano a los efectos de lograr una sensible disminución
de la incidencia de las enfermedades de origen hídrico;
impulsar la extensión de redes de distribución de agua
potable; fomentar la extensión de redes cloacales y el
tratamiento de las aguas servidas y excretas; contribuir a la
aplicación de políticas saludables en relación con escuelas
públicas y áreas carenciadas; propender al manejo sanitario
integral mediante una adecuada gestión de los residuos sólidos
y en particular de los patogénicos; promover la instrumentación
de estrategias para la reducción de superficies sometidas a
la erosión; incentivar medidas para la gestión y mitigación
de los efectos de desastres.
Se podría
organizar un proyecto de prevención, como por ejemplo una
campaña de cuidado de la salud ambiental en la comunidad, a
través de la elaboración de materiales para la comunicación:
un folleto, un video, un programa de radio, mega-afiches con
imágenes y consignas, una producción de graffiti, entre
otras actividades. Si se ha planteado armar redes con la
comunidad, hasta los niños y adolescentes pueden elaborar
mensajes para difundir, instituyéndose en agentes de prevención.
Siempre que se plantee el objetivo de realizar una campaña de
prevención, es importante que previamente se analicen los
mensajes de prevención que circulan: cuáles nos impactan y
en qué sentido, cuáles nos permiten actuar y cuáles no, a
quiénes están dirigidos. Luego se orientará la ponderación
de estas alternativas, invitando a considerar su pertinencia,
los pro y contra y la posibilidad de que las mismas sean
sostenidas en el tiempo. Si no se tienen en cuenta cada una de
estas actividades, no es conveniente embarcarse en una campaña,
porque la tendencia será reproducir, tal vez con más
crudeza, los mensajes que tratan de infundir miedo y angustia.
Abordar el problema
de la salud ambiental en el municipio es una ocasión para
hablar de lo que nos está pasando. Habilitar la escucha es
estar dispuesto a respetar aquello que va más allá de lo que
se espera oír. Es aceptar lo que es, aunque sea distinto de
lo que conocemos o elegimos. Es necesario proponer promover la
reflexión sobre la salud ambiental en la propia localidad,
valorarla y proponer alternativas saludables.
En el Municipio se
debe entender que la misión se basa en la planificación,
organización, control y evaluación de las actividades
interdisciplinarias tendientes a preservar o mejorar la salud
del individuo y del cuerpo social al que pertenece, mediante
acciones específicas dirigidas al ambiente urbano y rural.
La Salud Ambiental constituye uno de los
pilares fundamentales de la medicina para el Siglo XXI. La
Salud Ambiental es mucho más que el saneamiento ambiental o
la lucha contra la contaminación, es una supra-especialidad
aceptada y reconocida por la Organización Mundial de la Salud
y la Comunidad Científica Internacional.
Que
el ambiente deteriorado enferma no es una novedad, pero sí
representa un nuevo escenario. Antes la salud ambiental se
vinculaba a condiciones puntuales como los efectos de la
contaminación nuclear o ciertas profesiones peligrosas, y se
creía que la ciencia resolvería cualquier problema. Ahora,
el agujero de ozono, la gestión de residuos, la calidad del
agua, y los riesgos ambientales que el ser humano todavía no
sabe manejar, sumados a la pobreza y la marginación, brindan
un panorama más complejo que afecta la salud pública.
La
diversidad natural y social, aunado a la multidisciplinaridad
de la salud ambiental, encara la búsqueda de acciones sistemáticas,
por lo cual es imposible pretender que sea interpretación de
una sola disciplina científica en particular. Por lo cual la
problemática ambiental que actualmente es patente, demanda la
incorporación de nuevas aptitudes profesionales, la eliminación
de la subordinación de numerosas disciplinas a la
racionalidad de una sola, y finalmente que la interdisciplina
no es una sumatoria de capacidades sectoriales sino que debe
entenderse como una activa interacción, alrededor de una
situación concreta de salud ambiental.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.