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 COLABORACIONES

02/07//2009

MEDIDAS PARA SOLUCIONAR LA CONTAMINACIÓN INDUSTRIAL

Por Cristian Frers (*)

Con los problemas a los que nos enfrentamos actualmente, problemas de tipo político, económico, social y hasta deportivos, dejamos de lado uno con el que tenemos contacto más cercano, el problema de la contaminación, un problema que nosotros creamos e incrementamos de forma gradual todos los días.

Se denomina contaminación ambiental a la presencia en el ambiente de cualquier agente físico, químico o biológico o bien de una combinación de varios agentes en lugares, formas y concentraciones tales que sean o puedan ser nocivos para la salud, la seguridad o para el bienestar de la población, o bien, que puedan ser perjudiciales para la vida vegetal o animal, o impidan el uso normal de las propiedades y lugares de recreación y goce de los mismos. La contaminación ambiental es también la incorporación a los cuerpos receptores de sustancias sólidas, liquidas o gaseosas, o mezclas de ellas, siempre que alteren desfavorablemente las condiciones naturales del mismo, o que puedan afectar la salud, la higiene o el bienestar del público.

En la actualidad, el resultado del desarrollo y progreso tecnológico ha originado diversas formas de contaminación, las cuales alteran el equilibrio físico y mental del ser humano. Debido a esto, la actual contaminación se convierte en un problema más crítico que en épocas pasadas.

La mayoría de los ciudadanos percibimos ese carácter global del problema de la contaminación; por eso nos referimos a ella como uno de los principales problemas del planeta. Pero conviene hacer un esfuerzo por concretar y abordar de una forma más precisa las distintas formas de contaminación y sus consecuencias. Es por eso que no voy a hablar solo de la contaminación que se  produce sobre el planeta, sino que hablaré de un  caso muy puntual de contaminación, como es la contaminación industrial.

Todos nosotros sabemos que en la Provincia de Buenos Aires existen graves problemas por contaminación causada por los desechos industriales.

Existen una serie de industrias que necesitan una gran cantidad de agua para funcionar como las frigoríficas y las lácteas, entre otras. Como resultado de la manufacturación muchas aguas llevan consigo desechos de la propia fábrica, que deberían previamente ser tratados y depurados, de acuerdo a las normativas ambientales. No todas, lamentablemente, cumplen con estos requisitos, constituyendo una de las causas más graves de contaminación y deterioro de los cauces de agua y el medio.

Actualmente no existe información completa sobre los contaminantes que se vierten en los cursos de agua, el aire, o los suelos. Esto refleja un problema de contaminación secreta, a veces de dimensiones desconocidas.

La única información existente se refiere a unos pocos contaminantes y está en manos de organismos oficiales, que muchas veces no la quieren dar a conocer porque existen muchos funcionarios que suponen que la contaminación y el deterioro del hábitat son el precio inevitable del progreso. Por otro lado existen miles de personas que conviven con industrias que perjudican su salud, directa o indirectamente y no gozan de su derecho a conocer los tóxicos a los que están expuestos, para poder tomar medidas preventivas o hacer valer su derecho a un medio ambiente sano.

Algunas organizaciones, como Greenpeace y la Fundación Vida Silvestre Argentina, están trabajando en una campaña para conseguir un compromiso, para llevar a cero los vertidos contaminantes a los cursos de agua, proponiendo una ley que establezca la realización de un registro anual, obligatorio y absolutamente público del uso y emisión de contaminantes, por parte de las industrias. De esta manera no sólo se le reconoce a la comunidad uno de sus derechos y se le brindan herramientas que le permitan proteger su salud y la del medio en que vive, sino también logra que las autoridades mejoren significativamente su capacidad de monitoreo, regulación y control, sobre las sustancias tóxicas y peligrosas.
Con esta ley, cualquier vecino de una Industria contaminante podría ir simplemente a la sede de un organismo oficial o consultar por Internet para saber que tóxicos vierte o emite determinada empresa.

Esto es importante pues, al analizar los datos de empleo de sustancias tóxicas, pueden aparecer oportunidades para la sustitución de esos compuestos por otros menos tóxicos o más seguros, para la identificación de procesos que puedan reemplazarse por otros menos peligrosos y para el desarrollo de nuevos métodos de reducción, que no sólo protejan a la comunidad y el ambiente, sino que permitan también ahorrar dinero y estimular el desarrollo de nuevas tecnologías.

Los gobiernos en lugar de establecer medidas destinadas sólo a controlar la contaminación, deberían promover normas para prevenirla. Es común implementar sistemas de tratamiento, que a menudo crean nuevos problemas ambientales, aplicados al final de los procesos industriales una vez generados los residuos. Los gobiernos deberían desarrollar políticas que favorezcan los productos de vida útil prolongada, las fuentes de energía limpias y renovables, el uso de materiales no tóxicos y reciclables y las tecnologías de producción más limpias.

Los distintos gobiernos municipales, provinciales y hasta el gobiernos nacional, deberían implementar las siguientes medidas:

1)- Dictar leyes de prevención de la contaminación, que obliguen a las industrias a implementar una plan de reducción de la generación de residuos y de utilización de materias primas tóxicas.

2)- Garantizar y estimular el acceso público a la información.

3)- Implementar políticas para extender la responsabilidad del fabricante de un producto.

4)- Prohibir o eliminar progresivamente los productos tóxicos. Estas medidas son básicas para evitar la contaminación.

5)- Crear centros de producción más limpia que proporcionen apoyo técnico y proveer fondos para la investigación en tecnologías más limpias.

6)- Influir en el mercado, favoreciendo el consumo de productos limpios y comprando productos más limpios para uso en las dependencias de gobierno.

7)- Establecer líneas de créditos blandos que faciliten la reconversión de las industrias.


El actual modelo industrial no es ecológicamente sostenible en el tiempo y no ha podido satisfacer las necesidades básicas para toda la humanidad. Son muestras de ello la depredación de recursos naturales no renovables para satisfacer el sobre consumo de productos descartables e innecesarios; la producción de bienes generando volúmenes exhorbitantes de residuos tóxicos y la consiguiente contaminación de los ríos, el aire y el suelo; la irreversible extinción de especies; el aumento de la incidencia de enfermedades por causas ambientales y la desaparición de suelos fértiles y productivos dando lugar a enormes desiertos y mayor pobreza. El modelo industrial tal como lo conocemos ha servido para satisfacer algunas necesidades humanas pero también ha dejado una enorme deuda con las generaciones futuras y no ha mostrado ser capaz de satisfacer las necesidades de todos.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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15/06/2009

LA INTELIGENCIA DE LOS ANIMALES

Por Cristian Frers (*)

Cuando los dinosaurios deambulaban por la tierra sin miedo a perderse y se sentían los “amos y señores” de este planeta, una gran cantidad de especies se debieron adaptar a la vida nocturna, ya que de otra manera terminarían en las mandíbulas de estos gigantes. Tuvieron que desarrollar buen olfato, buen oído y un buen cerebro: esto les permitió subsistir a la era reptiliana, de unos 170 millones de años.

Se sabe que el cerebro de un dinosaurio no era muy grande y que carecía de gran complejidad: una bestia de 20 toneladas poseía uno que pesaba menos de 200 gramos y no era más grande que el de el tamaño de una naranja. Este cerebro respondía a órdenes fijas como comer a un animal pequeño o huir de uno de mayor tamaño.

Las posibles víctimas de estos mastodontes, se debieron orientar por ruidos y olores, recibiendo una información incompleta que, evidentemente, requería una mayor elaboración. Se encontraban obligados a recordar y meditar. No respondían sólo a impulsos e instintos. También debían aprender, ya que por medio de este aprendizaje elaboraban nuevas conductas, sacando provecho de viejas experiencias. Sin embargo, ninguno de estos animales encontró oportunidad de demostrar su inteligencia hasta que el último de los grandes dinosaurios abandonó la tierra.

Para muchos científicos los animales actúan con premeditación. Trazan planes penetrando en el pensamiento de sus semejantes y adaptan su conducta para engañar las mentes de los demás. Comprenden las situaciones de una manera que sugiere una representación mental del mundo que, lejos de limitarse al presente, abarca lo que fue y podría ser. Partiendo de estas premisas, los etólogos hacen preguntas cada vez más profundas y perturbadoras debido a su connotaciones éticas: ¿A qué llamamos inteligencia entre los animales? ¿Poseen una vida interior y practican la introspección, en vez de seguir como autómatas reglas de conducta predeterminadas, ya sean genéticas o aprendidas? En otras palabras, ¿Poseen esa cosa sublime denominada conciencia?

Las respuestas van surgiendo lentamente, en parte porque por mucho tiempo la mejor formulación de estos interrogantes se consideró un faux pas científico.

Hace algunos años. Jacques Cousteau persiguió un cardumen de orcas formado por un enorme macho de por lo menos tres toneladas y diez metros de largo, una hembra casi tan grande como él, siete u ocho hembras un poco más chicas y seis u ocho crías. El macho era el líder y “dueño” del grupo. Al principio de la persecución, las orcas estaban muy seguras de sí mismas, se escondían en las aguas cada tres o cuatro minutos, reapareciendo a más de medio kilómetro. Por lo general esto hubiese bastado para perder a cualquier enemigo. Pero no así a la nave de Cousteau, a la que no podían perder de vista. Los animales aumentaron su velocidad, pero esto no resultó suficiente para perderlos. Entonces las ballenas giraron rápidamente a la derecha, en un ángulo de 90 grados, luego a la izquierda y finalmente hacia atrás. Intentaron simular giros de 180 grados. Finalmente, jugaron su “as de espadas”, el macho dominante permaneció visible nadando hacia delante y saltando cada tanto, acompañado por la hembra de mayor tamaño, en tanto que el resto del grupo escapaba en dirección opuesta. Era obvio que intentaban perder el barco.

Los monos y los simios, también suelen mentir. El chimpancé de rango inferior que se aparea subrepticiamente con una hembra de rango superior, sabe cómo debe comportarse si el macho dominante acierta a pasar justo en ese momento: el adúltero se tapa rápidamente el pene erecto, pues de otra manera sería severamente castigado por su superior.

Donald Griffin, observó la siguiente escena en las praderas de Kenia: dos leonas subieron a sendos montículos bajos, y permanecieron sin moverse tanto que parecían estatuas, ante la vista de dos manadas de gacelas, en tanto que una tercera leona avanzaba encondiéndose por una zanja paralela a una de las manadas. De pronto una cuarta leona salió del monte con la velocidad de una flecha, y las gacelas comenzaron a dar unos saltitos muy especiales y curiosos, con las cuatro patas al mismo tiempo, elevándose en el aire. La tercera leona, que había logrado acercarse lo suficiente, atrapó a una de un salto y, muy pronto, las cuatro cazadoras devoraban un excelente costillar. Las dos primeras leonas ¿Por qué habrían permanecido en posiciones visibles, si no era para impedir que las gacelas en estampida tomaran esa dirección, alejándose de la leona agazapada en la zanja? ¿Fue casual que una cuarta leona apareciera de golpe del monte para guiar a la presa hacia su congénere escondida?

La habilidad para el engaño no deja de ser un síntoma de inteligencia: hay que conocer la situación, prever sus consecuencias y montar una estrategia para modificarlas.

Para el etólogo Alejandro Kacelnik, el comportamiento de cada especie está determinado por su genoma. Pero, contra lo que suele creerse, no existe un gen específico para un comportamiento. “Un mismo comportamiento depende de muchos genes –explica Kacelnik-. Cada uno está determinado no sólo por mucho genes, sino por la interacción de éstos con la historia del individuo”.

El desarrollo biológico es epigenético: interacciona la información genética con las circunstancias en las que está se manifiesta. “Y esa interacción dinámica da lugar a lo que en biología se llama fenotipo, que es el resultado de la información genética y el proceso de desarrollo individual”. Y Wilson, E. O., conocido como el padre de la biología social, manifiesta que “los animales no se limitan a caminar respondiendo a estímulos, como vehículos exploradores enviados a Marte. Tienen una imagen mental de lo que quieren y pueden revisar las alternativas”.

Sin embargo, son pocos los científicos especializados en fauna silvestre que han podido observar semejante cooperación entre animales. Para la mayoría de ellos, estos relatos pertenecen a una mera anécdota... y éstas no son bien recibidas por la ciencia, que desea ver ejemplos repetibles y estadísticas firmes. No obstante, cuando de su conciencia animal se trata, los comportamientos habituales pueden ser justamente lo no deseado. Lo más probable es que un acto reiterado con regularidad obedezca a una regla simple y aprendida, en cuyo caso el animal tiene tanta conciencia como un termostato. De ahí que, pese al desden por lo anecdótico, algunos de los inicios más convincentes de una conciencia animal, provenga de actos poco frecuentes y hasta únicos.

Durante las décadas del 70 y del 80, los esfuerzos de los psicólogos por enseñar a los animales a responder ciertas preguntas, por ejemplo: ¿Qué es esto?, valiéndose de un teclado o un lenguaje de signos, dieron por fruto toda clase de trabajos polémicos acerca de su captación de la semántica y la estructura de las frases. Cuando las filmadoras y los lápices se llamaron a sosiego, los animales manifestaron poseer algo más que inteligencia.

El científico Heribert Schimid, manifiesta que “la rigidez, el automatismo y el carácter rutinario de la comunicación entre los animales inferiores facilitan enormemente el acceso a otras formas más complejas. Ello no significa, sin embargo, que los animales citados sean meros autómatas, si bien hay que reconocer que los animales superiores disponen de mayores facilidades de elección en lo que respecta a su forma de reaccionar ante determinadas señales, posibilidades que alcanzan sus mayores cotas en el hombre, hasta el punto que sólo en éste puede hablarse de libertad. Pero también nosotros, los seres humanos, reaccionamos automáticamente en múltiples situaciones, en muchas más de las que creemos y de las que quisiéramos.

En la naturaleza encontramos constantemente animales que se aparean con miembros de su misma especie, que cazan juntos, que se asocian para defenderse de un enemigo común y que crían conjuntamente a su prole. Entre los miembros de una misma especie tiene que existir necesariamente alguna forma de comunicación y entendimiento.

Todos sabemos que los loros hablan, pero durante los últimos 15 años. La etóloga Irene Pepperberg ha estado trabajando con un locuaz loro africano llamado Alex. Este loro hace comentarios sobre todo lo que ve. “Caliente”, le advierte con voz suave y aniñada a una visita que está a punto de tomar un café. Alex detecta un plato lleno de frutas y snuncia su elección en voz alta: “Uva”. Hasta cierto punto, Alex, aparentemente entiende que el lenguaje es un medio de interacción social y lo usa para mantener el contacto y llamar la atención. “El inglés que Alex usa no tiene necesariamente todas las características del lenguaje”, explica Pepperberg, “pero ofrece un sistema de comunicación bidireccional que permite explorar su proceso de pensamiento”. Sin embargo, sus arranques no provocados resultan aún más desconcertantes. Cierta vez, Pepperberg lo llevó al consultorio de un veterinario para someterlo a una operación de pulmón. Al ver que iba a marcharse sin él. Alex le grito: “Ven! Te amo. Lo siento. Quiero volver”. Creía que ella lo abandonaba en castigo por una mala acción.

Los monos demostraron su capacidad real para expresarse, para “hablar” en términos comprensibles para los humanos.

Algunos de estos animales llegaron a dominar más de 500 signos de lenguaje para sordomudos “Armeslan”. Constan en los informes de una hembra que utilizó –gestualmente- las expresiones “ir” y “dulce” cuando pretendía acercarse a un plato de frutillas, y de un macho que para pedir que abrieran la heladera expresó “abrir-comer-beber”. Esta capacidad de asociación es el elemento que diferencia a estos animales de otros.

El ordenador fue otro de los sistemas de comunicación empleados: una tecla cumple las funciones de signo lingüístico. Entre los experimentos se mostraba alimento y se debía informar a otro de su especie –a través del teclado- cuál era el contenido del recipiente y éste solicitar al ordenador el alimento en cuestión. El porcentaje de aciertos fue del 90%: cuando la comunicación entre los dos animales era perfecta, se abría, automáticamente, la caja cerrada.

En una pileta soleada no demasiado lejos del clamor de Waikiki Beach –Hawaii- dos delfines hembras, con la cabeza fuera del agua, esperan la orden “bien”, dice Louis Herman “ahora vamos a intentar hacer un tándem creativo”. Dos estudiantes universitarios ubicados en los extremos opuestos de un tanque de 15 metros se entregan en cuerpo y alma a la tarea de comunicar este mensaje a los delfines. Primero, los humanos, con el brazo en alto y el índice extendido, piden a Phoenix y Akeadamai que presten atención. Luego golpean los índices de ambas manos entre sí, con un gesto que, de acuerdo con lo que les enseñaron, significa tándem. A continuación: levantan los brazos formando una figura amplía que quiere decir creativo. Lo que acaban de decirles es: “Hagan algo creativo juntos”.

Los delfines se alejan de sus entrenadores y se sumergen a dos metros de profundidad, donde se los puede ver trazando círculos, hasta que empiezan a nadar en tándem. Una vez que están sincronizados, los animales, al unísono, salen del agua de un salto, arrojan chorros de agua por la boca y se zambullen de nuevo.

La comunicación entre los seres humanos y los delfines tiene lugar mediante un lenguaje gestual. Algunas de cuyas palabras las tomaron prestadas del lenguaje americano de signos. Los entrenadores hacen los gestos con grandes y entusiastas movimientos de brazos, con los que piden a Phoenix y Akeadamai que cumplan determinadas órdenes.

Herman admite que los delfines están muy alejados de los humanos en cuanto al uso del lenguaje. Pero insiste con vehemencia en que tienen dominio conceptual de las palabras que aprenden.

“Si uno acepta que la semántica y la sintaxis son atributos esenciales del lenguaje humano”, dice, “habremos demostrado que los delfines también cuentan con estas dos características dentro de los límites de este lenguaje”.

Un animal necesita especialmente un pensamiento consciente original para resolver un problema sin precedentes... Unos vándalos abrieron un gran orificio en el dique de unos castores, provocando la salida precipitada del agua retenida. El grupo jamás había sufrido semejante cataclismo. Sin embargo, cuando el macho adulto despertó al atardecer y vio el daño, actuó inmediatamente: pidió ayuda a otros castores, todos se zambulleron hasta el fondo de la laguna, recogieron lodo y vegetación y taparon con ello los agujeros por debajo del agua. Los castores rara vez reparan sus diques con cieno y desechos (prefieren las varas) pero cómo señalan Griffin, “esta vez parecieron reconocer que las varas amontonadas nada podrían contra el torrente” y alteraron su conducta normal. Al día siguiente, no bien despertó, el macho tomó una vara de su madriguera y la arrastró hasta el dique. ¿Había estado pensando concientemente en las filtraciones? Ningún programa genético, ninguna regla aprendida dice “despierta y arrastra una vara hasta el dique”.

Estas historias de animales son tanto más asombrosas por cuanto van más allá del animalito “simpático e inteligente”. Apuntan hacia una mente que no actúa reflexivamente, pero sopesa alternativas, reconoce las creencias ajenas y es capaz de concebir futuros posibles. “Si admitimos que poseen conciencia, sensibilidad y emociones, tendremos que hacer un largo y severo examen del modo en que los tratamos”. Ya que arrogante, el hombre observa con escepticismo cómo el animal destruye las barreras y se acerca a su superior tradicional.

De todos modos, el tiempo juega a favor, hasta igualarlo –si esto ocurriera alguna vez- pasarán algunos años, unos pocos millones de años.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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02/06/2009

EL PROBLEMA DE LA PANDEMIA SILENCIOSA

Por Cristian Frers (*)

Ni conflictos bélicos, ni infecciones, actualmente la contaminación ambiental se ha convertido en la principal causa de mortalidad y morbilidad en el mundo. Según la  OMS (Organización Mundial de la Salud) está causando más bajas que las propias guerras y los llamados eventos catastróficos debidos a fenómenos naturales. Algunos de estos problemas son: la contaminación del agua, aire, alimentos, radioactiva, entre otros., la mayor parte de tales desastres afectan directamente a suelos y aguas. A menudo, es el agua el vehículo causante de una buena parte de los problemas generados en el ambiente y la salud de la población afectada. Obviamente, la población infantil y la tercera edad son los segmentos demográficos que más sufren las consecuencias. Con excesiva frecuencia, y especialmente en los países denominados eufemísticamente en vías de desarrollo, la contaminación genera catástrofes de magnitud equiparables a las de cualquier otro tipo de casuística. Como lo puede ser el de los huracanes tropicales. Del mismo modo, la OMS alerta que el calentamiento climático podría agravar más aún el problema. Comienza a hablarse al respecto con vocablos como el de pandemia silenciosa. Al contrario de otros tipos de degradación ambiental, la contaminación, de uno u otro modo, afecta a todos los países del planeta. Se trata pues de un problema global

El aumento continuo de la población, su concentración progresiva en grandes centros urbanos y el desarrollo industrial ocasionan, día a día, más problemas al ambiente conocidos como contaminación ambiental. Ésta consiste en la presencia de sustancias extrañas de origen humano en el ambiente, ocasionando alteraciones en la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas que puedan ser perjudiciales para la vida vegetal o animal, o impidan el uso normal de las propiedades y lugares de recreación y goce de los mismos. La contaminación ambiental es también la incorporación a los cuerpos receptores de sustancias sólidas, liquidas o gaseosas, o mezclas de ellas, siempre que alteren desfavorablemente las condiciones naturales del mismo, o que puedan afectar la salud, la higiene o el bienestar de la población.

Los principales tipos de contaminación:

  • Contaminación atmosférica: Hace referencia a la alteración de la atmósfera terrestre por la adición de gases, o partículas sólidas o líquidas en suspensión en proporciones distintas a las naturales. El nombre de contaminación atmosférica se aplica por lo general a las alteraciones que tienen efectos perjudiciales sobre la salud de los seres vivos y los elementos materiales, y no a otras alteraciones inocuas. Los principales mecanismos de contaminación atmosférica son los procesos industriales que implican combustión, tanto en industrias como en automóviles y calefacciones residenciales, que generan dióxido y monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, entre otros contaminantes. Igualmente, algunas industrias emiten gases nocivos en sus procesos productivos, como cloro o hidrocarburos. La contaminación atmosférica puede tener carácter local, cuando los efectos ligados al foco se sufren en las inmediaciones del mismo, o planetario, cuando por las características del contaminante, se ve afectado el equilibrio general del planeta y zonas alejadas a las que contienen los focos emisores.

  • Contaminación del suelo: La contaminación de los suelos se produce por el depósito de sustancias químicas y basura. Las primeras pueden ser de tipo industrial o domésticas, ya sea a través de residuos líquidos, como las aguas servidas de las viviendas, o por contaminación atmosférica, debido al material articulado que luego cae sobre el suelo.

  • Contaminación del agua: Debe considerarse que un agua está contaminada, cuando su composición o su estado están alterados de tal modo que ya no reúnen las condiciones optimas de utilización como en su estado natural.De acuerdo a la definición que da la OMS para la contaminación debe considerarse también, tanto las modificaciones de las propiedades físicas, químicas y biológicas del agua, que pueden hacer perder a ésta su potabilidad para el consumo diario o su utilización para actividades domésticas, industriales, agrícolas, etc., como asimismo los cambios de temperatura provocados por emisiones de agua caliente (polución térmica).

En Argentina, la contaminación ambiental es mayor que lo que se podría esperar en un país con tanta legislación ambiental. Como consecuencia de la fragmentación de responsabilidades institucionales y la falta de coordinación nacional, se ha producido un cuadro de situación ambiental confuso que permite actitudes irresponsables. El mal manejo de los desechos afecta a casi todas las ciudades. La mayoría de los grandes ríos y lagos están contaminados por la basura domiciliaria, las cloacas y la actividad industrial o minera. Y hay más de 2.000 basurales a cielo abierto sin ningún tipo de control. Pareciera que en el país poco importa la salud del ambiente. En las provincias, hay graves problemas de contaminación, especialmente en los ríos, en los lagos y en las napas subterráneas. El descuido es alarmante y la falta de controles, casi infalible. Las principales causas de contaminación en la Argentina son:

  1. La contaminación del aire y el ruido, Los vehículos a motor son la fuente de contaminación del aire en las áreas urbanas. 

  2. La contaminación de aguas subterráneas, es el más importante en nuestro país. La fuente principal de la contaminación son los tanques sépticos y, las aguas residuales industriales.

  3. La contaminación de aguas superficiales, proviene  de aguas residuales industriales, y de aguas negras, es una de las principales causas de daños ecológicos alrededor de las principales áreas urbanas, de lagos, lagunas, La contaminación humana puede traer grandes daños en la actualidad y el futuro de las personas.

Para buscar una solución a este problema, es necesario comenzar a aplicar un plan de manejo ambiental que, de manera detallada, debe establece las acciones que se requieren para prevenir, mitigar, controlar, compensar y corregir los posibles efectos o impactos ambientales negativos causados en desarrollo de un proyecto, obra o actividad; incluye también los planes de seguimiento, evaluación y monitoreo y los de contingencia. El contenido del plan puede estar reglamentado en forma diferente en cada país. El cual debe contar con: 

* Plan de Mitigación: Conjunto de medidas y obras a implementar antes de la ocurrencia de un desastre, con el fin de disminuir el impacto sobre los componentes de los sistemas.

Plan de Ordenamiento Ambiental: Documento teórico y operativo que determina las acciones que deben adelantarse en un espacio determinado, para garantizar el uso sostenible de los recursos naturales y el mejoramiento de la calidad de la vida de las poblaciones humanas que lo habitan.

Manejo de las Cuencas Hidrográficas: El uso del agua y el de la tierra están interrelacionados. Es probable que las decisiones sobre el uso del agua en una parte de la cuenca hidrográfica, presenten oportunidades y limitaciones para los usuarios en otra parte. Estas circunstancias constituyen un argumento a favor de la planificación integrada a nivel de cuenca hidrográfica, a fin de asegurar que no se comprometa excesivamente el agua de una cuenca determinada, que los usuarios del agua río arriba no priven de oportunidades a los de río abajo, que los proyectos cumplan con sus propósitos, y que el tipo y cantidad de crecimiento, mantengan un equilibrio con los recursos hidráulicos. Existen las herramientas y el conocimiento técnico necesarios para lograr dicha planificación y manejo; las dificultades son, generalmente, institucionales. Los recursos hídricos no respetan las fronteras políticas, por lo que es necesaria una institución con suficiente capacidad y poder como para influir en las decisiones sobre el uso de la tierra y del agua en múltiples jurisdicciones. Esto, con frecuencia, requiere una voluntad recíproca por parte de dichas jurisdicciones, a subordinar su autoridad a la institución de la cuenca hidrográfica. En los proyectos que dependen de la planificación y el manejo a nivel de cuenca hidrográfica, los equipos de evaluación ambiental deben analizar cuidadosamente la estructura institucional, las necesidades de su fortalecimiento, y si es o no, políticamente positivo, anticipar el éxito en el esfuerzo. 

Es muy importante que la gente tome conciencia de la contaminación que produce. Y que no solo afecta las ciudades, ni al país sino al planeta en su totalidad. Las autoridades deben hacerse cargo y mantenerse al tanto de la gravedad de la situación. Pero sobre todo fomentar en los niños el amor por la naturaleza, la sana convivencia con ella y su protección.

Tal vez no sea fácil reducir ahora, las emisiones de dióxido de carbono, la tala de árboles, la contaminación del agua, entre los innumerables problemas, pero si es más fácil que los niños se acostumbren a no usar el automóvil si no se necesita, a cuidar el agua, a reciclar. Y a lo mejor en un mañana, no muy lejano, se respire un aire limpio, en nuestro planeta.

Entristece el ver cómo las autoridades no se han preocupado como debieran por estos temas ecológicos o ambientales. Pero si el gobierno no pone medidas, nosotros los ciudadanos debemos comenzar a ponerlas, porque al fin y al cabo todos somos habitantes de este gran planeta azul, que llamamos hogar. Hogar, que si no hacemos algo, terminaremos por destruirlo. Porque "Cuando el último árbol haya sido abatido, cuando el último río haya sido envenenado, cuando el último pez haya sido pescado, sólo entonces nos daremos cuenta de que no se puede comer el dinero."

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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23/05/2009

BUSCÁNDOLE UNA SOLUCIÓN AL RÍO ARECO A TRAVÉS DE LA IMPLEMENTACIÓN DE HUMEDALES ARTIFICIALES

Por Cristian Frers (*)  

En el imaginario popular los ríos siempre representaron las venas del planeta a través de las que corre el líquido elemento que alimenta, irriga y oxigena ese enorme cuerpo celeste que conocemos como el planeta tierra... Y hoy más que nunca salta a la vista que la manipulación de sus cauces es un tema muy delicado y que a menudo ha provocado más disturbios que soluciones a las poblaciones ribereñas.

Merecer el río significa saber hacer uso de él, amarlo, amar sus habitantes, su medio y fundamentalmente desear que nunca deje de ser lo que es hoy, para nuestros hijos y nuestros nietos; y actuar en consecuencia. Merecer el río significa respetar las reglamentaciones, educarse para adoptar una actitud que contribuya a mejorar las condiciones del mismo.

En noviembre del 2006, tome unas muestras del agua del río Areco para realizarles unos análisis físico/químicos, porque evidentemente había algo que no estaba funcionando bien debido a la cantidad de espuma blanca que tenía el río a la altura del balneario municipal en la localidad de Carmen de Areco, Provincia de Buenos Aires. Los detergentes producen espumas y añaden fósforo al agua (eutrofización). Disminuyen mucho el poder autodepurador de los ríos al dificultar la actividad bacteriana.

Cuando se me entregaron las muestras que había llevado a analizar en la Facultad de Agronomía de la U.B.A – Catedra de Edafología – en el Laboratorio de Análisis de Suelos, Aguas y Vegetales a cargo del Ingeniero Eduardo Vella.

Se me explicó que había que interpretar que estas aguas poseen un alto grado de salinidad. La salinidad es un factor ecológico de gran importancia ya que influye mucho sobre los tipos de organismos que podrán vivir en esos cuerpos de agua. La salinidad influye sobre las especies de plantas que podrán vivir en determinada agua, o en tierras humedecidas con determinadas aguas, me estoy refiriendo al uso de aguas para el riego de chacras, campos o estancias. Cuando se le consulto al Ingeniero Eduardo Vella si estas aguas podían ser utilizadas para riego respondió que "no" debido a la alta salinidad y gran cantidad de sulfatos.

Una de las muestras dio como resultado que las aguas contienen una cantidad importante de fósforo: 1,12 ppm. El fósforo, da origen a nutrientes vegetales que, pueden ser contaminantes. Cuando penetran en el agua, contribuyen a la formación de algas, de la misma forma en que lo hacen los nitratos. De hecho, el fósforo es el elemento cuya falta restringe el crecimiento de las plantas acuáticas. Al incorporar fósforo al agua de un río o lago se acelera el crecimiento de las algas, lo que, finalmente, daña el ecosistema por la disminución de los niveles de oxígeno que tiene lugar una vez que las algas mueren.

Cuando las plantas mueren, para su descomposición consume el oxígeno disuelto en el agua provocando condiciones anaeróbicas. Podría parecer a primera vista que es bueno que las aguas estén bien repletas de nutrientes, porque así podrían vivir más fácil los seres vivos. Pero la situación no es tan sencilla. El problema está en que si hay exceso de nutrientes crecen en abundancia las plantas y otros organismos. Más tarde, cuando mueren, se pudren y llenan el agua de malos olores y le dan un aspecto nauseabundo, disminuyendo drásticamente su calidad, por lo tanto, que en las aguas se encuentren "patos" y otros "animalitos", eso solo nos es suficiente para afirmar que el medio no se encuentra contaminado.

Los fósforos provienen de diversas fuentes, las más comunes de las cuales son los detergentes. Otros aportes de fósforo a las redes de agua superficiales y subterráneas provienen del escurrimiento procedente de los establecimientos de engorde de ganado de corral, de la erosión de los suelos, de los sistemas cloacales y aguas servidas y del excesivo uso de fertilizantes en chacras, campos y estancias.

Al consultar a la Dra. Olga S. Heredia, de la Universidad de Agronomía de la UBA, sobre la cantidad de fósforo que se había detectado, respondió "Si usted se refiere a contaminación de agua para bebida, no existe una estandar de calidad con respecto al fósforo. Internacionalmente se ha establecido el valor de 0.100 ppm (USEPA) y en otros países (Holanda, Alemania) un valor de 0,05 ppm. Estos valores se basan en límites de calidad de agua que ingresan a cuerpos de agua como ríos, lagos o diques ya que dan origen a la eutoroficación, lo que aumenta la población de algas azul verdosas de las cuales hay especies que producen neurohepatotoxinas para animales y el ser humano, en otras palabras, los límites son de importancia ambiental".

La Dra. Heredia, prosiguió con su explicación "De todas maneras, la muestra enviada por usted, están teniendo un aporte de fósforo que es importante, ya sea por la actividad agrícola o por carga orgánica y si se me pregunta si esta agua es apta desde el punto de vista ambiental le diría que NO".

Es obvio, que desde el 2006 hasta la fecha, se ha hecho poco y nada por el río; es por esto que unas de las medidas que yo impulsaría para buscar su saneamiento, o por lo menos a ayudar a que la contaminación no lo convierta con los años en una cloaca a cielo abierto, como ha pasado con tantos arroyos y ríos en nuestro país. Es que se impulse el uso de humedales artificiales, en las proximidades de frigoríficos, chancherías y las más diversas industrias, para que las aguas residuales no desemboquen directamente en las causes del río.

No tenemos que olvidarnos que la importancia de los humedales ha variado con el tiempo. Los humedales son zonas de transición entre el medio ambiente terrestre y acuático y sirven como enlace dinámico entre los dos. El agua que se mueve arriba y abajo del gradiente de humedad, asimila una variedad de constituyentes químicos y físicos en solución, ya sea como detritus o sedimentos, estos a su vez se transforman y transportan a los alrededores del paisaje.

Los humedales proveen sumideros efectivos de nutrientes y sitios amortiguadores para contaminantes orgánicos e inorgánicos. Esta capacidad es el mecanismo detrás de los humedales artificiales, también denominados wetlands, para simular un humedal natural con el propósito de tratar las aguas residuales de empresas y municipios.

La Solución biotecnológica consiste en la instalación de humedales artificiales que actúan como filtros naturales. Ubicados entre la planta y los recursos acuáticos (ríos, lagos, lagunas), estos sistemas, además de no necesitar mantenimiento ni consumir energía eléctrica, cuestan menos que la cuarta parte de un sistema de tratamiento tradicional. Los humedales se construyen utilizando diferentes especies de plantas que abundan en la zona: totoras, repollitos de agua, camalotes o juncos.

¿Por qué utilizaría este sistema? Porqué un humedal artificial es un sistema de tratamiento de agua residual (estanque o cauce) poco profundo, no mas de 0.60 cm, construido por el hombre, en el que se han sembrado plantas acuáticas, y contado con los procesos naturales para tratar el agua residual. Los humedales artificiales o wetlands construidos tienen ventajas respecto de los sistemas de tratamiento alternativos, debido a que requieren poca o ninguna energía para funcionar. Si hay suficiente tierra barata disponible cerca de la instalación de los wetlands de cultivo acuático, puede ser una alternativa de costo efectivo. Los humedales artificiales o wetlands proporcionan el hábitat para la vida silvestre, y son, estéticamente, agradables a la vista.

Resulta evidente que la gravedad del problema abarca y compromete distintos sectores involucrados frente a los problemas que sufre un río que puede ofrecer todavía mejores posibilidades, de las que se aprovechan en estos momentos. Lo cierto es que, como en tantos otros casos, los argentinos disponemos en el Río Areco de un rico patrimonio y muy poco es lo que se hace por preservarlo. La lucha por el saneamiento es una batalla contra la corrupción, la burocracia, la incapacidad, la apatía y la mentira; es en definitiva una lucha emblemática contra la mediocridad.

Atento al cada vez mayor deterioro ambiental del recurso y su área de influencia y en el convencimiento de que para bajar el nivel de contaminación de la cuenca no hay que trabajar sobre el agua sino en la tierra, individualizando a los contaminadores, controlando sus descargas y haciendo cumplir las normas vigentes, urge que las autoridades municipales responsables adopten, de una vez por todas, las medidas pertinentes a fin de revertir el estado de la cuenca hídrica del río Areco.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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02/05/2009

DEBEMOS TOMAR CONCIENCIA SOBRE 

EL CUIDADO DE LA BIODIVERSIDAD 

 Por Cristian Frers (*)

En la actualidad, existe un motivo común de inquietud, es el hecho que las actividades humanas han reducido la diversidad biológica a escala mundial, nacional y regional y que esta tendencia no ha mostrado signos de modificarse. Esto se manifiesta en la pérdida de poblaciones de animales y vegetales, en la extinción y agotamiento de los recursos y en la simplificación de ecosistemas y comunidades.

Un problema frecuente es la falta de información básica sobre los recursos de cada nación o región, muy pocas tienen inventarios o estudios biológicos básicos y muchas carecen de un simple mapa ambiental del área. La mayoría carecen de planes de gestión específicos o adolecen de falta de medios económicos y personal especializado, aparte de una escasa organización institucional. Es por esto, se requieren estrategias adecuadas en materia de planificación y manejo de recursos, que permitan por un lado revertir la degradación de los ecosistemas y por el otro asegurar el aporte que estos hacen al bienestar humano.

La extinción de especies vegetales y animales es uno de los síntomas más preocupantes, ya que constituye un proceso irreversible que nos priva para siempre de un material genético único e irremplazable del que tal vez ni siquiera sepamos aún que aplicaciones prácticas podrá tener en beneficio de la misma humanidad que los destruye. Este tal vez sea el concepto más fácil de comprender en el mundo materialista e interesado en que habitualmente nos movemos, pero no es el único motivo que aconseja la conservación de especies. Efectivamente ya tendría que bastarnos el solo hecho de no alterar sustancialmente la delicada trama que une a los seres vivos entre sí, y que nos recuerda que cada especie ocupa un nicho ecológico peculiar que, con su extinción, o bien queda vacante o es ocupado por otras especies más ubicuas. Con lo cual se simplifican o desaparecen cadenas alimenticias singulares, y como si esto fuera poco, el solo derecho a coexistir en el planeta Tierra en las especies vegetales y animales debería erigirse como el principal argumento para evitar la extinción por todos los medios.

La preocupación no viene por el hecho de que desaparezca alguna especie, sino porque se teme que estamos asistiendo a una masiva extinción. Lo que preocupa, y muy seriamente, es la posibilidad de provocar una catástrofe que arrastre a la propia especie humana.

Los organismos que han habitado la Tierra desde la aparición de la vida hasta la actualidad han sido muy variados. Los seres vivos han ido evolucionando continuamente, formándose nuevas especies a la vez que otras van desapareciendo. Se calcula que sólo sobreviven en la actualidad alrededor del 1% de las especies que alguna vez han habitado el planeta.

Si calculamos la tasa de extinción de este momento, basándonos en los números de especies por área, teniendo en cuenta la pérdida de bosques tropicales (aproximadamente 1/3 en los últimos 40 años), se extinguen 50.000 especies por año (sólo 7.000 de ellas conocidas). Esto representa 10.000 veces la tasa natural de extinción y significa un 5% del total de especies por década. De mantenerse estos números, a fines del siglo XXI habrán desaparecido dos tercios de las especies de la Tierra.

Es necesario tomar medidas y realizar acciones decisivas para conservar y mantener los genes, las especies y los ecosistemas, con miras a una gestión y utilización sostenible de los recursos biológicos. El gobierno nacional, los gobiernos provinciales  y las municipalidades debían emprender un camino conjunto en preocura de establecer metas que posibilitaran un mejor conocimiento de la realidad biológica y el diseño de estrategias adecuadas para que se pudieran utilizar en forma sostenida los recursos. En este sentido, es importante implementar planes y programas que desarrollaran la evaluación, el estudio y la observación sistemática de la biodiversidad. Algunas de las medidas a tener en cuenta, serían:

-Promocionar un desarrollo económico ambientalmente adecuado, en base al uso sostenible de los componentes de la biodiversidad, fomentando la participación del sector privado y público para estos fines.

-Fortalecer la coordinación entre las partes interesadas, así como el fomento a las normas y prácticas comerciales que promuevan la utilización sostenible de la diversidad biológica.

-Obtener recursos financieros y promoción de la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de la diversidad biológica, incluyendo bienes y servicios ambientales.

-Seleccionar y seguir proyectos referidos a: identificación y valorización de los componentes de la biodiversidad, rehabilitación y restauración de ecosistemas degradados, entre otros.

-Asegurar que todo uso de especies y de ecosistemas sea sustentable. 

La Argentina como integrante de esta misma nave espacial, el planeta Tierra, donde los hombres crean frontera y la naturaleza se encarga de eliminarlas, no ha permanecido al margen del problema de la extinción, que si bien no alcanzó características catastróficas, se agudiza día a día. Falta la toma de una real conciencia pública de la cuestión por parte de todos los sectores para que realmente se pegue un giro brusco de timón que nos aleje del peligro de perder en los próximos años los más significativos exponentes de nuestra flora y fauna autóctona.

Por suerte, la inmensidad del país y las vastas extensiones que cubren la mayor parte de sus ambientes naturales han permitido aún salvaguardar en nuestros días la mayoría de nuestros exponentes florísticos y faunísticos, aunque estamos lejos ya de aquella idea de virginidad ambiental que imperaba hasta hace pocos años. Estos recursos han sido aprovechados irracionalmente en los últimos 50 años, causando la pérdida de un alto porcentaje de sus componentes. Lo más lamentable, es que se desconocen las verdaderas potencialidades que los ecosistemas albergan en su integridad.

Argentina presenta una diversidad natural y cultural extensa y variada que debe conocerse y preservarse para estas generaciones y las futuras. Se deben integrar en los procesos de desarrollo a todos los sectores y actores sociales que estén involucrados, con el fin de respetar la identidad cultural de cada región. La utilización-conservante de los recursos biológicos y genéticos que diferentes biomas contienen, desempeñará un papel primordial a la hora de establecer las pautas de mejoramiento progresivo de las condiciones socioeconómicas que nuestra población posee.

El principal beneficio de la biodiversidad no es el uso directo de las especies, sino el funcionamiento equilibrado de los ecosistemas. La provisión de agua potable, la regulación del clima, el control de la erosión y de la desertización, la fertilidad de los suelos, el reciclaje de nutrientes, el combate a las plagas, el mantenimiento de los pastos, la renovación de la pesca y el tratamiento de desechos, así como otros servicios ambientales intangibles del tipo de prevención de desastres naturales, las opciones para el ocio y el turismo o la propia capacidad de la naturaleza para regenerarse, todos dependen de las funciones del planeta, de mantener las funciones básicas de unos ecosistemas que han encontrado su equilibrio a lo largo de los siglos. Todos los niveles de biodiversidad están relacionados entre sí. No es posible concentrarse en mejorar el rendimiento de las cosechas sin tomar en cuenta la fertilidad del suelo, malezas, plagas, patógenos y animales polinizadores. La tala de árboles, la desecación de humedales, la fumigación en laderas, entre otros, pueden significar impactos irreversibles sobre el ambiente y su aprovechamiento. Conservar la biodiversidad significa saber gestionar la naturaleza de una forma sostenible, para nosotros y para las futuras generaciones.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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31/03/2009

LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE

Por Cristian Frers (*)

La contaminación de la atmósfera se ha incrementado notablemente en los últimos años y constituye uno de los problemas más serios que enfrenta el ser humano. Ya no es una cuestión circunscripta a algunos lugares, el viento se ha encargado de convertirlo en un problema global. El problema de la contaminación atmosférica comenzó hace aproximadamente 200 años con la Revolución Industrial. Hoy, el humo expulsado de los autos, colectivos y camiones, los procesos industriales, los sistemas de calefacción y hasta el humo de los cigarrillos se juntan para contaminar el aire que respiramos provocando una gran parte de las enfermedades respiratorias.

La polución del aire se compone de muchos tipos de gases, gotitas y partículas que reducen la calidad el aire. Una combinación diferente de vapores y contaminantes gaseosos del aire se encuentra en ambientes exteriores e interiores. Los contaminantes gaseosos más comunes son el  monóxido de carbono, el dióxido de carbono, los hidrocarburos, los óxidos de nitrógeno, los óxidos de azufre y el ozono. Diferentes fuentes producen estos compuestos químicos pero la principal fuente artificial es la quema de combustible fósil. La contaminación del aire interior es producida por el consumo de tabaco, el uso de ciertos materiales de construcción, productos de limpieza y muebles del hogar. Los contaminantes naturales del aire provienen de volcanes e incendios y en algunas áreas pueden ser sustanciales.

Si tomamos como ejemplo el monóxido de carbono, este gas es un producto de la combustión de materiales fósiles como el petróleo y es común que se forme a partir de los vehículos en movimiento. En consecuencia, este producto se acumula en las zonas urbanas, cerca de las vías rápidas y de calles de gran movimiento y su concentración varía conforme aumenta o disminuye la circulación. Este elemento no parece afectar a las plantas, pero es muy tóxico para los seres humanos, ya que interfiere con el transporte de oxígeno en la sangre. Los efectos en la salud se hacen más graves conforme mayor sea la cantidad de monóxido de carbono en el aire y el tiempo de la exposición.

El aire puede estar contaminado tanto en la ciudad como en el campo. La polución del aire en el campo puede ser causada por el polvo de los tractores que están arando los campos, por camiones y automóviles que circulan por las diferentes rutas y por el humo de fuego de madera o de fuego de cultivos.

Esta contaminación puede causar trastornos tales como ardor en los ojos y en la nariz, irritación y picazón de la garganta y problemas respiratorios. Bajo determinadas circunstancias, algunas substancias químicas que se hallan en el aire contaminado pueden producir cáncer, malformaciones congénitas, daños cerebrales y trastornos del sistema nervioso, así como lesiones pulmonares y de las vías respiratorias. A determinado nivel de concentración y después de cierto tiempo de exposición, ciertos contaminantes del aire son sumamente peligrosos y pueden causar serios trastornos e incluso la muerte.

Sin embargo, las personas reaccionan de manera muy diferente a la polución del aire. Algunas personas pueden notar una sensación de presión en el pecho o tos, mientras que otras pueden no notar ningún efecto. Puesto que el ejercicio requiere una respiración más rápida y profunda, éste puede aumentar los síntomas. Las personas con enfermedades del corazón tales como angina, o con enfermedades del pulmón tales como enfisema o asma, pueden ser muy sensibles a ser expuestas a la polución del aire y pueden notar síntomas que los demás no notan.

Afortunadamente, para la mayoría de las personas saludables, los síntomas de la exposición a la polución del aire usualmente desaparecen tan pronto como la calidad el aire mejora. Sin embargo, ciertos grupos de personas son más sensibles a los efectos de la polución del aire que otros.

Los niños probablemente sienten los efectos de la polución a niveles más bajos que los adultos. También experimentan más enfermedades tales como bronquitis y dolores de oído en áreas de polución elevada que en áreas con aire más limpio.

Las personas con enfermedad del corazón o del pulmón también reaccionan de manera más fuerte al aire contaminado. Durante las épocas de polución alta su condición empeora hasta el punto que deben limitar sus actividades o inclusive buscar atención médica.

La polución del aire también provoca daños en el ambiente, pudiendo afectar la flora, la fauna y los lagos. La contaminación también ha reducido el espesor de la capa de ozono y ha provocado efectos climáticos.

 Que podemos hacer cada uno de nosotros, como ciudadanos, para mejorar la calidad del aire que respiramos... En primer lugar, apoyar las leyes locales que requieren un control eficaz de la contaminación del aire. El apoyo público es vital para el éxito de los esfuerzos de control de la contaminación. Además, nuestras propias de decisiones acerca del uso de los medios de  transporte y como consumidor energía también representa una diferencia. En segundo lugar, debemos apoyar políticas como:

-Fortalecimiento del programa de monitoreo y seguimiento del aire a nivel local, regional y nacional a través del desarrollo de un protocolo de monitoreo y seguimiento.

-Diseño de propuestas para incluir medidas de prevención y control de la contaminación del aire.

-Diseño de estrategias que faciliten a las microempresas y pequeñas industrias de los sectores industrial y de transporte el acceso a tecnologías limpias.

-Revisión de la legislación y estrategias sobre ordenamiento territorial.

La contaminación del aire no solo es un peligro para la salud sino que también reduce la producción de alimentos y la recolección de madera pues los altos niveles de contaminación afectan la fotosíntesis.

El no saber mucho acerca del problema de contaminación atmosférica es una decisión que actúa a favor de quienes contaminan y en contra de la salud de la población ya que no pueden tomarse las medidas necesarias para evitar las emisiones y disminuir así gases y partículas en el ambiente, las consecuencias se verán en los próximos años.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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16/03/2009

LOS HUMEDALES... ESA FUENTE DE AGUA DULCE

Por Cristian Frers (*)

El término humedales engloba una amplia variedad de ambientes, que comparten una propiedad que los diferencia de los ecosistemas terrestres: la presencia del agua como elemento característico. Este elemento juega un rol fundamental en la determinación de su estructura y funciones dentro de la ecología.
Hay muchas definiciones del término humedal, la definición que más se acepta es la que esta relacionada con la Convención sobre los Humedales, donde quedan incluidos todos los ambientes acuáticos interiores y la zona marina costera y que toma a estos como: las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuye profundidad en marea baja no exceda de seis metros.
Los humedales juegan un papel muy importante en el ciclo del agua: recibe agua por precipitaciones (lluvia, nieve o granizo), agua subterránea o mediante arroyos y ríos, y la sueltan ya sea a otros cursos de agua superficiales, por infiltración a través del suelo formando depósitos de agua subterránea o mediante transpiración y evaporación de las plantas nuevamente a la atmósfera.
Por lo general el agua se acumula o su circulación es más lenta en los humedales, su liberación sucede lentamente, y esto tiene efectos importantes ya que los humedales funcionan como reguladores de los excesos y deficiencias hídricas, ayudan a mitigar las crecientes y la recarga y descarga del agua subterránea. Mediante la retención, transporte y transformación de nutrientes, sedimentos y contaminantes, juegan un papel muy importante en los ciclos de la materia y en el mantenimiento de la calidad de las aguas.
Los humedales sustentan una importante diversidad biológica y en muchos casos constituyen hábitats críticos para especies que se encuentran amenazadas de extinción. Así mismo, dada su alta productividad, pueden albergar poblaciones de animales muy numerosas. Muchas especies estan asociadas a los humedales ya sea en una etapa de su ciclo de vida, para nidificar, descansar o alimentarse.
Un ejemplo emblemático de los humedales está dado por las aves playeras migratorias, que viajan todos los años, en algunos casos miles de kilómetros desde sus áreas de nidificación en el Hemisferio Norte, hasta diversos humedales de la Argentina, en los que estas aves se concentran en grandes bandadas como en la Bahía San Sebastián en la Provincia de Tierra del Fuego.

La Argentina posee una gran extensión territorial en donde no es llamativo encontrar una gran variedad de ecosistemas acuáticos, en donde mucho de ellos están contaminados y otros están en camino de contaminarse, los más significativos son:
-Esteros del Iberá y sus ambientes:
 Esta zona de agua se formó a partir de un cauce antiguo del río Paraná, el cual dejó al Iberá con su ambiente de lagunas, esteros con vegetación abundante, ríos y arroyos. La Provincia de Corrientes ha tomado una medida apropiada en crear la Reserva Natural del Iberá, de aproximadamente 1.300.000 hectáreas, que garantiza la conservación de este ecosistema único.
-Lagunas del Chaco Húmedo y Sistemas de Estero:
 Se encuentran palmares, esteros y cañadas, que obtienen su agua de la asociación que realizan con el extremo sur de los esteros del Paraguay, los que a su vez se continuan hacia el norte hasta el Pantanal de Bolivia y Brasil. Se encuentra una gran variedad de fauna, dependiendo de la disponibilidad del agua. Así como también especies amenazadas como el aguará-guazú, el lobito de río y el ciervo de los pantanos. Las inundaciones son una característica de la región. El Parque Nacional Río Pilcomayo, de unas 55.000 hectáreas protege una muestra de la región.
-Bajos Submeridionales:
 En el norte de la Provincia de Santa Fe se encuentran los denominados Bajos Submeridionales. Este territorio de aproximadamente4.000.000 de hectáreas, surcada por ríos y salpicadas por lagunas, se encuentran bajo agua de cuatro a cinco meses al año.
-Laguna Mar Chiquita:
 Al norte de la Provincia de Córdoba, se halla una enorme laguna y los bañados del río Dulce. Esta laguna cubre una extensión de unas 200.000 hectáreas, en donde se halla una inmensa variedad de aves acuáticas.
-Lagunas pampeanas y la depresión del Salado:
 La llanura pampeana está salpicada de lagunas permanentes y temporarias, que varían de acuerdo con las precipitaciones. La depresión del Salado, que se halla en el centro de la Provincia de Buenos aires, es la zona más característica. Desde principios de la década de 1960 comenzó un ciclo húmedo en la región que provocaron inundaciones. Esta situación se agravó por la construcción de carreteras y por el ferrocarril. El agua comenzó a trasladarse de un lugar a otro provocando innumerables inconvenientes.
-Sistema de Lagunas altoandinas:
 En la Puna existen ecosistemas acuáticos únicos. El centro del sistema es la laguna de los Pozuelos. En la actualidad existen explotaciones mineras que vuelcan residuos tóxicos y sin tratamiento a los afluentes de la laguna. Sin embargo, no hay estudios importantes acerca de la contaminación. Se encuentran lagunas que salpican la región y también son característicos los turbales de altura, hábitat de algunas aves y anfibios endémicos.
-Laguna de Llancanello:
 Es una inmensa laguna de aguas salobres que se encuentra en la Provincia de Mendoza. En este sistema el total de aves acuáticas supera los ciento treinta mil ejemplares.
-Lagos Andinos Patagónicos:
 En el sur de la Cordillera de los Andes, los glaciares que actuaron hace miles de años dejaron su huella en grandes y profundos lagos, que en la actualidad reciben agua de los deshielos.
-Costa norte de la Provincia de Tierra del Fuego:
 En esta isla encontramos mareas que dejan al descubierto grandes áreas limosas intermareales. Esta zona es ideal para varias especies de aves migratorias.

Los humedales proporcionan recursos naturales de gran importancia para la sociedad. A fin de conservarlos, su aprovechamiento debe enmarcarse en el uso sostenible. Este concepto implica el uso que produzca mayor beneficio continuo para las generaciones presentes, manteniendo al mismo tiempo su potencial para satisfacer las necesidades y aspiraciones de las generaciones futuras.
La herramienta más eficaz para lograr una gestión de humedales que promueva su conservación y utilización sustentable a través de un manejo integrado, es el desarrollo de planes de manejo. Estos pueden realizarse a diferentes escalan según el objetivo perseguido. Deben tener un enfoque interdisciplinario que, mediante el conocimiento profundo de las características y funciones de los humedales y los aspectos socio-económicos propios del área, examinen los diferentes usos posibles del ambiente. Con el fin de que los planes de manejo sean realmente eficaces, deben dar importancia a la participación de los diferentes sectores involucrados en la utilización de los recursos naturales y la comunidad local. Finalmente, dado que los humedales son zonas dinámicas que presentan variabilidad temporal, los planes de manejo deben someterse a análisis y revisión permanentes.
Durante siglos los humedales fueron considerados tierras marginales que debían ser drenadas o recuperadas, ya sea para mejorar las condiciones sanitarias o para su afectación a la producción, principalmente la ampliación del área agrícola o urbana. Se estima que debido a la actividad humana se ha perdido más del 50% de la superficie de humedales de todo el mundo.
La pérdida de los humedales puede tener otras causas además de las acciones directas para drenarlos y recuperarlos. Las alteraciones que producen las grandes obras realizadas en las cuencas hidrográficas (como represas y canalizaciones), la extracción de agua para consumo, las modificaciones ambientales que provoca la deforestación y la contaminación, entre otros factores, también afectan seriamente a los humedales.
Si bien en los últimos años la idea de que los humedales deben ser conservados por los beneficios que representan para la humanidad se ha extendido, debe profundizarse en el conocimiento de estos ambientes par valorarlos adecuadamente.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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03/03/2009

COMO AFECTA EL AMBIENTE A LA SALUD HUMANA

Por Cristian Frers (*)

Queramos reconocerlo o no, y aunque pueda parecer una opinión catastrófica, lo cierto es que el planeta se encuentra en una encrucijada. No lo dicen solamente los ecologistas, sino también importantes investigadores, científicos, pensadores, responsables sociales e incluso altos mandatarios políticos.

Sabemos que es fácil y con frecuencia inútil, caer en la interminable enumeración de problemas y catástrofes ambientales que soporta nuestro Planeta. Describir calamidades no es agradable, ni para el que las cuenta, ni para el que las escucha, pero únicamente la información y la concientización puede corregir situaciones equivocadas y mitigar sus consecuencias.

Teniendo en cuenta que en la actualidad las nacionalidades están dejando de ser una moda, debemos entender que lo más apropiado es hablar de americanos en el sentido global de la palabra, ya que nadie puede negar que el ambiente o el equilibrio ambiental se a transformado en una preocupación fundamental. Cualquiera de los se encuentran desempeñando una tarea laboral concreta o operativa, es un responsable del cambio global en lo que respecta al ambiente.

Los poderes del hombre se han hecho extraordinarios, fruto de una evolución cultural que le ha proporcionado conquistas en el campo de la técnica, adelantos en medicina y progresos obtenidos en diferentes sectores, haciendo al hombre cada vez más independiente de su ambiente, de esta forma invirtiendo la relación: ya no es el hombre el que se adapta a su entorno, sino el entorno el que se adapta a sus necesidades.

El ambiente y el estilo de vida tanto como la situación política, social y económica son determinantes de la situación sanitaria y la sensación de bienestar de cada persona: un ambiente sano en cada hogar y en cada comunidad es una necesidad básica e inherente a la dignidad humana.

La salud y el ambiente son un prerrequisito para el desarrollo sustentable. Sin embargo, un problema real en el desarrollo sustentable respecto a salud es que mucha gente piensa que la salud ambiental es competencia del sector salud cuando la realidad es que se trata de un asunto multidisciplinario que compete a todo el mundo. El sector salud no podrá enfrentar los problemas de salud ambiental por sí mismo.

La salud ambiental es aquella parte de las ciencias ambientales que se ocupa de los riesgos y efectos que para la salud humana representan el medio que habita y donde trabaja, los cambios naturales o artificiales que ese lugar manifiesta y la contaminación producida por el mismo hombre a ese medio.

El proceso de industrialización por sustitución de importaciones, que se aceleró en América desde el siglo XX, es uno de los principales desencadenantes de la actual crisis del ambiente. El desarrollo macrocéfalico de las grandes ciudades provocó graves problemas de vivienda, transporte, luz, comunicaciones y agua. La industrialización y la urbanización masiva provocaron un elevadísimo consumo de energía. Las nuevas pautas del consumismo aceleraron el gasto energético, promoviendo la adquisición de los más variados y superfluos artefactos eléctricos.

El acelerado proceso de urbanización trajo consigo un gran número de enfermedades, originadas por el desempleo, la vivienda precaria, la congestión vial, la contaminación atmosférica, la acumulación creciente de desechos domésticos e industriales, entre otros. También se producen y fomentan estilos de vida negativos para la salud, como el consumo de tabaco, el sedentarismo y la sobre utilización del transporte del automóvil. Se establece así una relación que reafirma la concepción integral y moderna que plantea la salud ambiental, lo cual sugiere que un entorno saludable sustenta y mantiene un modo de vida saludable y viceversa.

En el área de saneamiento básico se deben contemplar aquellas actividades relacionadas con el mejoramiento de las condiciones básicas que afectan a la salud, o sea, el abastecimiento de agua, disposición de excretas, residuos sólidos, vivienda y control de la fauna nociva. Entre los componentes operativos del saneamiento básico se deben tener en cuenta: agua potable, alcantarillado; disposición de excretas en el medio rural, aseo urbano, mejoramiento de la vivienda, protección de los alimentos, control de fauna nociva y control de zoonosis.

Mientras que en el área de calidad ambiental hay que basarlo en la caracterización del impacto del desarrollo, como la contaminación ambiental, y su efecto sobre la salud pública. Los componentes operativos de calidad ambiental, refieren a siete rubros que involucran desafíos globales para la salud y el ambiente; alimentación y agricultura; agua; industria; asentamientos humanos y urbanización; y problemas transfronterizos e internacionales

Los principales factores que atentan contra la salud ambiental son:

-Microbios, insectos y animales.

-Contaminación ambiental.

-Desordenes alimentarios.

-Adicciones (alcohol, tabaco, drogas).

-Exceso de actividad.

-Problemas sociales y económicos.

El impacto sobre la salud por el deterioro ambiental es a menudo tenue y se pone de manifiesto solo cuando al tratar de corregirlo no siempre es posible. Los resultados de la contaminación frecuentemente se conocen tan tardíamente, que solo unos pocos pueden establecer una relación entre la causa y el efecto.

La salud y el desarrollo tienen una relación directa. Tanto el desarrollo insuficiente que conduce a la pobreza como el desarrollo inadecuado que redunda en el consumo excesivo, combinados con el crecimiento de la población mundial, pueden motivar graves problemas de salud relacionados con el ambiente en los países desarrollados y en los países en desarrollo.

La salud de una comunidad esta directamente relacionada con factores que condicionan la relación entre salud y enfermedad, y la necesidad básica humana de un ambiente seguro, y uno que provea condicionantes idóneos de salud, y que se expresen en agua pura, alimento y techo adecuados.

Ocuparse de la salud ambiental implica buscar una significativa disminución de patologías asociadas a las deficiencias de las condiciones ambientales y de los servicios básicos a través de tareas que minimicen estos factores de riesgo para la salud de la población. Esto supone implementar políticas y planes de ordenamiento territorial que incorporen instrumentos para la gestión del riesgo; promover y vigilar la calidad del agua de consumo humano a los efectos de lograr una sensible disminución de la incidencia de las enfermedades de origen hídrico; impulsar la extensión de redes de distribución de agua potable; fomentar la extensión de redes cloacales y el tratamiento de las aguas servidas y excretas; contribuir a la aplicación de políticas saludables en relación con escuelas públicas y áreas carenciadas; propender al manejo sanitario integral mediante una adecuada gestión de los residuos sólidos y en particular de los patogénicos; promover la instrumentación de estrategias para la reducción de superficies sometidas a la erosión; incentivar medidas para la gestión y mitigación de los efectos de desastres.

Se podría organizar un proyecto de prevención, como por ejemplo una campaña de cuidado de la salud ambiental en la comunidad, a través de la elaboración de materiales para la comunicación: un folleto, un video, un programa de radio, mega-afiches con imágenes y consignas, una producción de graffiti, entre otras actividades. Si se ha planteado armar redes con la comunidad, hasta los niños y adolescentes pueden elaborar mensajes para difundir, instituyéndose en agentes de prevención. Siempre que se plantee el objetivo de realizar una campaña de prevención, es importante que previamente se analicen los mensajes de prevención que circulan: cuáles nos impactan y en qué sentido, cuáles nos permiten actuar y cuáles no, a quiénes están dirigidos. Luego se orientará la ponderación de estas alternativas, invitando a considerar su pertinencia, los pro y contra y la posibilidad de que las mismas sean sostenidas en el tiempo. Si no se tienen en cuenta cada una de estas actividades, no es conveniente embarcarse en una campaña, porque la tendencia será reproducir, tal vez con más crudeza, los mensajes que tratan de infundir miedo y angustia.

Abordar el problema de la salud ambiental en el municipio es una ocasión para hablar de lo que nos está pasando. Habilitar la escucha es estar dispuesto a respetar aquello que va más allá de lo que se espera oír. Es aceptar lo que es, aunque sea distinto de lo que conocemos o elegimos. Es necesario proponer promover la reflexión sobre la salud ambiental en la propia localidad, valorarla y proponer alternativas saludables.

En el Municipio se debe entender que la misión se basa en la planificación, organización, control y evaluación de las actividades interdisciplinarias tendientes a preservar o mejorar la salud del individuo y del cuerpo social al que pertenece, mediante acciones específicas dirigidas al ambiente urbano y rural.

La Salud Ambiental constituye uno de los  pilares fundamentales de la medicina para el Siglo XXI. La Salud Ambiental es mucho más que el saneamiento ambiental o la lucha contra la contaminación, es una supra-especialidad aceptada y reconocida por la Organización Mundial de la Salud y la Comunidad Científica Internacional. 

Que el ambiente deteriorado enferma no es una novedad, pero sí representa un nuevo escenario. Antes la salud ambiental se vinculaba a condiciones puntuales como los efectos de la contaminación nuclear o ciertas profesiones peligrosas, y se creía que la ciencia resolvería cualquier problema. Ahora, el agujero de ozono, la gestión de residuos, la calidad del agua, y los riesgos ambientales que el ser humano todavía no sabe manejar, sumados a la pobreza y la marginación, brindan un panorama más complejo que afecta la salud pública.

La diversidad natural y social, aunado a la multidisciplinaridad de la salud ambiental, encara la búsqueda de acciones sistemáticas, por lo cual es imposible pretender que sea interpretación de una sola disciplina científica en particular. Por lo cual la problemática ambiental que actualmente es patente, demanda la incorporación de nuevas aptitudes profesionales, la eliminación de la subordinación de numerosas disciplinas a la racionalidad de una sola, y finalmente que la interdisciplina no es una sumatoria de capacidades sectoriales sino que debe entenderse como una activa interacción, alrededor de una situación concreta de salud ambiental.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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