PERIODISMO INDEPENDIENTE                                                       ZONA NORTE  GBA
Portada

COLABORACIONES

 

14-02-2009

EN BÚSQUEDA DE UNA EDUCACIÓN AMBIENTAL

Por Cristian Frers (*)

La preocupación por el ambiente posee una larga historia relacionada con la ciencia ecológica, ya que fueron los ecólogos los que primero dieron la voz de alerta con relación a un industrialismo contaminante y destructivo del planeta.

Frente a un panorama que se encuentra desolador ¿Quiénes comienzan a tomar al toro por las astas?... Un rol fundamental les cupo a las Naciones Unidas, quienes realizaron en 1972 la Primera Conferencia sobre el Ambiente, en el cual se creó PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente), y se identificó a la educación ambiental como una de las armas más importantes para la preservación de la Tierra.

Por otro lado se financiaban estudios como los del Club de Roma, quien les decía a los banqueros y economistas que la naturaleza posee claramente un límite. La UNESCO y el PNUMA organizaron en 1977 la Conferencia Intergubernamental en Educación Ambiental, en Tbilisi (Rusia), y aquí nació formalmente la educación ambiental como una disciplina cuyos objetivos son: "Generar una conciencia clara de la independencia económica, social y ambiental y proveer a cada ser humano con las oportunidades para adquirir conocimientos, valores y actitudes que les permitan modificar sus patrones de comportamiento para proteger y mejorar su ambiente".

De acuerdo a la propia definición de la Organización de las Naciones Unidas para la educación ambiental: Esta educación permite reconocer valores y conceptos para crear habilidades y actitudes necesarias para comprender y apreciar la relación natural y social entre el hombre y su medio biofísico circundante, al tiempo que le da posibilidades de crear normas y códigos de comportamiento para lograr el mejoramiento de la calidad ambiental.

Para lograr esto, es necesario seguir los siguientes pasos: Dar a conocer a un público cada vez más amplio las causas principales del problema y lograr en él la comprensión y concientización hacia éste, conocer, comprender, tomar conciencia y actuar, esa debe ser la dinámica y finalmente, formar una Asociación no gubernamental que congregue a todos los participantes activos en el proceso, con el objeto de organizar a profesores y estudiantes del sistema educativo nacional desde los niveles elementales hasta los posgrados, a todas las asociaciones civiles no gubernamentales y en fin a toda persona que responsable y organizadamente, basada en su propia experiencia o en la de los demás, desee actuar para ofrecer un proyecto alternativo y fundamentado que pueda dotar a los gobiernos de mecanismos de acción cuya propuesta emane de la sociedad civil organizada.

Esta asociación debe ser de cobertura nacional y debe contemplar redes de intercomunicación regional, de cooperación, capacitación e intercambio, para lograr trabajar en modificaciones y reforzamientos de la educación ambiental escolar (curricular y no curricular).

Hoy por hoy, mucho de los que se llama educación ambiental no tiene nada de educación ni de ambiental. Simplemente se la puede considerar propaganda verde, debido a la banalización de los conceptos ambientales en muchos ámbitos educativos.

A todos los que salimos a buscar una escuela o un jardín de infantes para nuestros hijos nos han ofrecido servicios como: "Minihuerto Ecológico", "Clases de Reciclado" y "Salas de Ecología". Al entrar, el minihuerto era una maceta con un tomate y una jaula con cotorritas al lado... Nadie niega lo emocionante que puede ser ver crecer una planta de tomate, pero la ecología y la educación ambiental son otra cosa, no necesariamente serias y aburridas, pero requiere una cierta metodología y especialmente un cierto cúmulo de información ecológica básica, y que si se considera a la educación ambiental como algo descolgado, automáticamente pasa a convertirse en un opción, que compite con las áreas de mayor importancia: matemática, lengua y ciencias, lo cual termina siendo contraproducente.

La clave está en la inserción en el sistema formal de educación oficial complementándose con la educación informal.

 Las organizaciones ambientalistas no deben establecer programas o actividades alternativas de ningún tipo, porque en general los conservacionistas originan el peor material educativo del mundo, simplemente porque no son docentes. Además aun en los países donde la educación no es prioritaria y recibe magros fondos, el sistema oficial siempre cuenta con más posibilidades y recursos que las entidades de bien público.

De otra forma, se están generando chicos con angustia sobre el futuro de la naturaleza que asusta, chicos que le dicen a su padre que es un asesino porque fuma, chicos que cambian lamparitas de su casa a una de menor voltaje y no soportan la paradoja de los carteles luminosos de las calles; se generan chicos que consumen "antiecológicamente" latas de gaseosas, porque en la escuela, en las clases de ecología, éstas se reciclan. Cuando el mensaje correcto sería el siguiente: La naturaleza es como un enfermo; las generaciones precedentes lo enfermaron voluntariamente y a este enfermo terminal ellos deben cuidar para que mejore y no se muera. Este enfermo todavía está vivo y vale la pena ayudarlo a mejorar. La naturaleza, ante todo, nos da la oportunidad de disfrutar y de ser más felices de una manera generosa.

La educación ambiental en la Argentina está poco más que en pañales, pese a los esfuerzos y los planes oficiales que se están tratando de implementar, tanto en el Ministerio de Educación de la Nación como en los organismos equivalentes de las provincias, debido a: La falta de conexión entre las medidas individuales que se implementan y la problemática social, el carácter temporal de las acciones propuestas (no conducen a la formación de hábitos), no se permite desarrollar la creatividad de los sujetos, ya que no hay continuidad entre el contenido que se transmite y las concepciones y representaciones de los sujetos y para finalizar, la falta de la información sobre los problemas locales en conjunción con la problemática nacional. La asistencia oficial es escasa o prácticamente nula. Esto se debe, principalmente, a la precaria importancia que frecuentemente se da a la educación, tanto desde el estado como otros sectores de la sociedad, se traduce como una contracción del sistema educativo público, como efecto de un presupuesto bajo y la ausencia de un debate acerca de la calidad y beneficios de la educación impartida.

La mayoría de los problemas de conservación siguen siendo los mismos que a fines de la década del 60 y principios del 70: la contaminación, la deforestación, la desaparición de especies. Estos problemas no sólo continúan sino que se han agravado. Este hecho contrasta con la creciente preocupación del público, que peticiona por una mayor regulación por parte de los gobiernos, que presiona para promulgar nuevas leyes y que ha motivado la creación de organismos específicos que atiendan estas cuestiones. Si gran parte de estos problemas son antiguos, entonces se puede inferir que los éxitos de la educación tradicional en materia ambiental deben ser muy pocos.

A la buena predisposición de los docentes, que roban horas de sueño a su descanso para capacitarse en los a menudos espinosos temas ambientales, hay que sumarle que muchas de las direcciones educativas existen, pero no funcionan.

Los fascículos "Nueva Escuela" no llegan, los recursos económicos no alcanzan o sencillamente no existen y para terminar las instituciones terciarias no ofrecen carreras o posgrados para todas las especialidades que se necesitan cubrir.

Para conservar nuestros ambientes, necesitamos un sistema educativo dinámico, que tenga una clara relación con la realidad y con las necesidades de la sociedad. Dentro de dicho sistema hay tres aspectos críticos, íntimamente relacionados: el currículum vitae, la capacitación docente y los recursos didácticos. Ninguno de estos aspectos se están desarrollando adecuadamente.

Para subsanar estos problemas, la idea es proponer, con base a un conocimiento científico real, a través de una sociedad promotora del cambio ambiental autónoma, libre de presiones políticas, un plan de acción que el gobierno federal impulse en el país conjuntamente con la sociedad civil, a través de la consulta sistemática y abierta, para implementar en la práctica un proyecto alternativo comunitario, que tendrá auspiciado su propio éxito, por haber surgido en forma conjunta, después de escuchar los planteamientos organizados de una sociedad civil cada vez más capacitada, conciente y dispuesta a actuar.

Para encontrar una vida en armonía con el ambiente, lo primero que debe realizarse es obtener una población consciente de su pertenencia al todo que lo rodea. Se debe educar a las personas desde la infancia para que aprendan el cuidado necesario para no malgastar los recursos del planeta, para no ensuciar su entorno y para convivir con su vecino.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

Volver a la pagina anterior


 

 

 


01-02-2009

LA PROBLEMÁTICA DE UNA FALTA DE POLÍTICA AMBIENTAL

Por Cristian Frers (*)

Hace apenas unas décadas atrás, el ambiente no formaba parte de las principales preocupaciones de la humanidad. Ese rol lo ocupaban otras cuestiones entonces más importantes en la agenda pública internacional, como la guerra fría, la deuda externa y otros problemas. Hoy en día, por suerte, la conciencia de que el ambiente en el que vivimos no es un recurso inagotable e invulnerable se está instalando en la cultura de las sociedades actuales y en la agenda pública de los estados. Sin embargo, la gestión de las políticas ambientales se halla aún en pañales frente a los urgentes desafíos de las próximas décadas en las que no es aventurado suponer que asistiremos a una profunda reconversión ambiental del desarrollo y la política.

La política ambiental es la fijación de un conjunto armónico e interrelacionado de objetivos, que se orientan al mejoramiento del ambiente y al manejo adecuado de los recursos naturales. A estos objetivos se deben incorporar decisiones y acciones específicas destinadas al cumplimiento de los mismos, con el respaldo de normas, instituciones y procedimientos que permitan lograr la funcionalidad.

Una política ambiental implica un desafío, y al mismo tiempo un compromiso.  Como parte de un concepto innovador, no se debe separar lo ambiental de lo social.  Hay que tomar conciencia de que los aspectos sociales están ligados al ambiente, así como el ambiente está ligado a la sociedad.  Una política ambiental busca que los ciudadanos sean un gran aporte a la consecución de los objetivos propuestos.  Conseguir estos objetivos va más allá de incorporar cambios de actitud en prácticas diarias de trabajo, ya que también buscamos que el ciudadano lleve estas nuevas prácticas a sus hogares, los aplique, y así generar ambientes más saludables, llenos de vida, elaborados a conciencia, y sobre todo pensando en el legado que estamos dejando a las futuras generaciones. Los conceptos de gobernabilidad e institucionalidad son fundamentales para la construcción de una política ambiental sustentable.

El continente americano ilustra muy bien la transición de la pobreza y la contaminación hacia la riqueza y la salubridad. Por un lado, Canadá y Estados Unidos son países ricos y desarrollados que hace muchos años hicieron esta transición. La gente en esta parte de América generalmente vive muchos años, se beneficia de una economía e infraestructuras totalmente integradas, y tienen pocos problemas ambientales locales como contaminación, aguas sucias, y mala salubridad. Esto trae beneficios a la salud humana, la gente por lo general vive por más años y no tienen que realizar trabajos pesados.

En contraste, los demás países del continente americano, Latinoamérica y las naciones del Caribe, se encuentran en una etapa temprana de desarrollo. Estos países cuentan con diferentes prioridades y muchos aún necesitan llevar a cabo la transición para convertirse en naciones tecnológicamente sofisticadas y completamente desarrolladas. Muchos de los países latinoamericanos aún sufren del subdesarrollo, de la corrupción, y de la carencia de instituciones que permitan el crecimiento económico. Algunos no cuentan con instalaciones sanitarias básicas, y mucho menos con las tecnologías médicas sofisticadas que disfrutan sus contrapartes de los países desarrollados. En lo referente al caso que nos ocupa, el ambiente, nos encontramos con diversas políticas: severa, lábil, suave, flexible, entre otras.

Si la problemática ambiental es de carácter político, así debe ser su tratamiento en la elaboración de planes, programas, y proyectos de desarrollo. Y así también debe ser la articulación de los distintos niveles de toma de decisiones; es decir, se debe tratar de promover el debate y la participación ciudadana, garantizando su efectividad a través de la educación ambiental, la información verídica y otros instrumentos de participación regional y local.

No hacer nada en este campo también es una política. La política del no hacer. Es una política en si misma. La falta o ausencia de una política permite el establecimiento de procesos productivos sin un control adecuado, aceptando sus inconvenientes, promoviendo su instalación, en la búsqueda de un beneficio supuesto de oferta de mano de obra.

La contracara es la política del impedimento. Las reglas del mercado pueden regular una política y viceversa. Una política hiperrestrictiva, hipercontroladora y sobredimensionada puede ocasionar el colapso de un sistema de producción.

Hace mucho que Argentina carece de política ambiental. En todos los conflictos de raíz ambiental por los que hemos transitado en los últimos años lo más notable ha sido el absoluto silencio de nuestra autoridades ambientales. Silencio que hace creer que no tenemos una oficina que se ocupe del tema.

La evolución de la política ambiental en la Argentina demuestra que uno de los principales obstáculos con que ella se enfrenta radica en la ausencia de un definido marco de distribución y coordinación de competencias entre la Nación y las provincias, incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para la formulación de las políticas y la aplicación de la legislación ambiental.

El escenario institucional ambiental de nuestro país comprende una serie de reparticiones nacionales, provinciales y locales, con competencias atomizadas, fragmentadas, que en muchos casos se superponen y hasta se contradicen. Esto genera un alto nivel de incertidumbre al momento de formular la política y, especialmente, al momento de aplicarla, lo cual impacta tanto en la calidad de nuestro ambiente como en la dinámica de la economía.

El diseño de políticas ambientales debe considerar la estrecha vinculación que existe entre el desarrollo social, el crecimiento económico y la protección del medio ambiente, priorizando las necesidades de los países en vías de desarrollo para el logro del crecimiento económico sostenido y la erradicación de la pobreza.

En este sentido, los gobiernos locales son los que actúan como primer escalón del sistema estatal y por lo tanto, los responsables de ejercer influencia sobre los modos y prácticas de la población de manera de afectar estratégicamente las condiciones de producción, consumo y estilos de vida.

El objetivo de una política ambiental es lograr un desarrollo sustentable, no obstante las políticas económicas, globales y sectoriales, se formulan sin considerar que las implicancias de largo plazo en los objetivos macroeconómicos, pueden llevar a impactos negativos en  el ambiente. Por otro lado la brecha existente entre las definiciones de política ambiental en la Argentina y las acciones y resultados concretos,  indican la necesidad de generar herramientas que permitan orientar la toma de decisiones políticas en función de la revalorización de los recursos ambientales, Se debe desarrollar sobre la base de tres componentes: la económica, la de índole política e institucional y  la relativa al proceso productivo y el ambiente.

El propósito final de la política ambiental es guiar el desarrollo a fin de alcanzar una calidad de vida satisfactoria para la población de Argentina, y hacer ese desarrollo sustentable, justo y equitativo. Basado en esas metas generales, se proponen los siguientes objetivos:  

  • Disponer de información adecuada sobre la cultura y los ecosistemas nacionales para impulsar el desarrollo sustentable: Los ecosistemas naturales de Argentina están profundamente alterados y altamente explotados. El desarrollo sustentable requerirá apoyar los cambios en la forma en que se utilizan los recursos naturales y humanos. La ciencia y la tecnología -y la obtención de información - son fundamentales en ese proceso. La generación y procesamiento de la información; la transferencia y adopción de la tecnología; y, sus apropiados, dependen de una política ambiental bien constituida.

  • Conservar la biodiversidad y la información genética: Los ecosistemas naturales del Uruguay han demostrado una excepcional capacidad de producción sustentada. La conservación e investigación de los ecosistemas menos alterados especialmente los ecosistemas de praderas - deben servir de base para la definición de nuevas tecnologías que permitan la intensificación del desarrollo pecuario y apoyar otras alternativas de desarrollo. La conservación de humedales, montes y costas puede requerir su expropiación por parte del Estado o incentivos a los propietarios. El manejo puede ser atendido por organizaciones especializadas, públicas y privadas.

  • Disminuir los residuos e incrementar el reciclaje: El concepto de que aún los bienes utilizados recuperan valor a través de reciclaje está basado en una sólida experiencia y en un manejo ambiental bien orientado. Este concepto se aplica a varias escalas de productividad y de densidades poblacionales. Para alcanzar este objetivo se requiere, desde el manejo de incentivos fiscales hasta la provisión específica de financiamiento que aliente la demanda de bienes a reciclar y desincentive la dispersión de residuos contaminantes y/o biológicamente no degradables.

  • Conservar la energía e intensificar el uso de fuentes renovables: La política energética es parte esencial de la política ambiental. El aprovechamiento energético debe formularse en función de su efecto en la calidad de vida, en la conservación de fuentes de energía, en la captación de fuentes ambientalmente benignas y con potencial uso comercial. Resulta de mucho interés la generación de energía eléctrica utilizando el potencial eólico del país; si bien esto no incidirá sustancialmente en la oferta de energía comercial, permitirá en cambio continuar el desarrollo de dicha tecnología y diversificar las fuentes tradicionales, en un campo en el que Argentina es altamente vulnerable.

  • Mantener el control ambiental compartido localmente: La ejecución de la política ambiental que sea socialmente relevante requiere de una concientización social de la población y de mecanismos consistentes de gestión pública y privada. Eso, a su vez, requiere el fortalecimiento del sistema educativo formal que integre el individuo y la sociedad en un contexto donde la ciencia ambiental pueda jugar un papel de importancia. Los medios de comunicación y la organización social existente deberán tener una participación mayor y más positiva en la difusión, investigación y desarrollo de pautas y valores ambientales. Al mismo tiempo, esos dos agentes constituyen los más eficaces mecanismos de control de la calidad ambiental. De igual manera una legislación ambiental que incorpore el consenso social alcanzado servirá de apoyo al objetivo de mantener la calidad de vida.

Cada sociedad tiene una prioridad social, económica o política diferente. El grado de interés dependerá de la realidad que les toque vivir a cada una de ellas. Es cierto que la prioridad social de los argentinos hoy se relaciona más con sus necesidades básicas. ¿Pero no es una cuestión básica el tener en cuenta el cuidado de nuestro propio planeta?

El ambiente también necesita de políticas, iniciativas y programas que abarquen los desafíos que hoy enfrenta el país y el mundo. Pero en la Argentina pasa a ser un tema más dentro de una larga lista de promesas. Es una decisión de toda la dirigencia renunciar a los problemas de fondo. El poder político abandonó el proyecto de país, por lo que es coherente que hoy también abandone el tema del cuidado del planeta. Tal vez entonces sea hora de que todos lo incluyamos en nuestra agenda.

Nuestra generación se enfrenta a la oportunidad más extraordinaria de grandeza que ninguna otra generación en la historia de la humanidad haya tenido jamás. Si no cambiamos nuestro rumbo y simplemente nos detenemos a dejar que el planeta colapse, seremos más odiados que ninguna otra generación que haya existido. Las futuras generaciones sabrán que nosotros éramos concientes de la peligrosa explosión demográfica de nuestra especie, de la pérdida de la biodiversidad, del calentamiento global, de la contaminación de los mares, el aire y la tierra, del adelgazamiento de la capa de ozono. Podrán observar que teníamos información más que suficiente para comprender que los problemas que habíamos provocado requerían de soluciones: y verán con igual claridad que fallamos para actuar con la fuerza suficiente para salvar a la Naturaleza. Y nos odiarán por eso porque habremos cambiado nuestro confort por su futuro.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

Volver a la pagina anterior


 

 

 


 

16-01-2009

EL TURISMO CAMINO A LA SUSTENTABILIDAD

Por Cristian Frers (*)

La creación de áreas turísticas, junto al desarrollo urbano y al crecimiento de la población del lugar donde se establecen, provocan un fuerte impacto en el ambiente. Para que estas áreas funcionen, es necesario un mantenimiento constante e intenso que permitan conservar los atractivos naturales en el mejor estado posible para los visitantes.

Los desarrollos turísticos no deben tomar en cuenta solamente los intereses económicos, sino también el buen funcionamiento del ecosistema en el que se encuentran, puesto que, en última instancia, de este último depende su éxito en el corto y en el largo plazo.

Salta a la vista que la ecología y la gestión ambiental pueden aportar muchos conocimientos al turismo para permitir el desarrollo permanente de las actividades de este sector, conservando en primera instancia los recursos naturales y culturales del lugar en cuestión.

Los principios fundamentales del desarrollo sustentable, los cuales deben considerarse como una guía de estrategia, actitudes y hasta practicas personales, se basan en:

  • Respetar y cuidar la comunidad de seres vivos.

  • Mejorar la calidad de vida humana.

  • Conservar la vitalidad y diversidad de la Tierra.

  • Modificar las actitudes y practicas personales.

  • Facultar a las comunidades para que conserven su propio ambiente.

  • Proporcionar un marco nacional para la integración del desarrollo y de la conservación.

  • Forjar una alianza mundial en pro de la recuperación y conservación del ambiente.

Podemos tomar como ejemplo uno de estos principios: Conservar la vitalidad y diversidad de la Tierra:

Todos sabemos que la evolución constante y creciente del hombre ha sido posible gracias a la utilización que él mismo ha hecho de los recursos que la naturaleza nos brinda. Sin embargo, en las últimas generaciones, el consumo, la utilización de dichos recursos y la forma en que los seres humanos realizan actividades, han comenzado a sobrepasar los límites de soporte del planeta.

Para controlar este problema y evitar que el deterioro continúe sin pausa. Se debe tomar una actitud que permita conservar los sistemas sustentadores de vida que provee la naturaleza: en otras palabras, se debe manejar de otra manera los sistemas que mantienen el planeta apto para la vida, como el aire, el agua, el suelo, el clima y la biodiversidad.

A ningún argentino le pasa inadvertido el auge que está experimentando el turismo en el país. Probablemente, sea una de las actividades que más oportunidades brinda para el desarrollo económico y social a nivel nacional. Sin embargo, desde la ecología surgen inquietudes acerca de la sustentabilidad, porque aunque se conocen las bondades del turismo, todo indica que al momento de distribuir los beneficios, se olvida de reinvertir en los sitios naturales o culturales que lo sostienen. Hasta ahora, casi nada es lo que vuelve a ser invertido para cuidar las áreas naturales, monumentos históricos, jardines botánicos, ruinas, ríos, lagos, lagunas, playas, sierras o montañas. Tal vez, donde mayor daño se produce es en los sitios administrados por el Estado, donde no falta quién cree que estos sitios se cuidan solos. Cuando se visitan sitios como una reserva, un parque temático o un museo privado, el tratamiento que se les da, parece ser otro.

Pero, cuidado: el desafío no consiste en privatizar todo, sino en profesionalizar el desempeño del Estado. Porque en muchos sitios turísticos claves priman políticas de descuido, donde los bienes, simplemente, duran o resisten, sin ningún tipo de manejo ni de conservación. Y, aunque no son pocos los defectos que presentan los casos bajo el dominio empresarial, replica un principio ganadero: cuidar la vaca que se ordeña, porque saben que, sin vaca, no hay leche...

Lo cierto es que sin importar quién lo administra, al recorrer los escenarios naturales o culturales donde arriba el turismo, no es difícil advertir los diversos impactos, derivados de una falta de medidas, de planificación, de manejo, de control y de programas de conservación.

El mayor déficit, se puede observar en la falta de planificación de:

  • Incendios.

  • Residuos.

  • Grafitis.

  • Infraestructura de alto impacto visual.

  • Caza y pesca ilegal.

  • Alteración de la conducta de animales silvestres en áreas protegidas.

  • Erosión de senderos naturales o salas de museos.

  • Ruidos.

  • Sustracción o compra-venta ilegal.

  • Control delegado a los propios operadores.

  • Contaminación cultural.

Podemos tomar como ejemplo: La caza y pesca ilegal:

Ya que se encuentra sin control o es desmedida, como la practicada con patos en el Litoral, palomas en el centro del país o avutardas en la Patagonia, y con la asistencia de operadores y guías locales.

En gran medida, estos problemas son consecuencias de que los estudios de factibilidad se limitan únicamente a los ingresos financieros, omitiendo las evaluaciones de impacto ambiental para medir el éxito de un modo integro. Tal vez, es hora que estas evaluaciones sean llevadas a cabo por profesionales como Técnicos en Ecología y Técnicos en Gestión Ambiental, con el apoyo del Estado para dejar de despilfarrar nuestros recursos.

Se aproximan días en que las empresas deberán calificar con certificados de calidad ambiental para posicionarse en el mercado. Y, aunque el camino es largo, es necesario iniciarlo con un primer paso. Es hora de darlo si se quiere aprovechar una de las más extraordinarias oportunidades que ofrece la naturaleza.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

Volver a la pagina anterior


 

 

 


02-01-2009

LOS PROBLEMAS AMBIENTALES EN LAS CIUDADES

Por Cristian Frers (*)

La ciudad es una de las creaciones humanas más complejas. Puede ser vista como un sistema conformado por sistemas naturales, físicos y culturales, interrelacionando en un área determinada; un sistema que no es homogéneo, y que no puede ser entendido como la simple suma de sus componentes. Al considerar los problemas ambientales urbanos, debemos tener en cuenta en primer lugar, aspectos de estructuración territorial, históricos, que explican en parte el deterioro actual del hábitat humano.

Las ciudades dependen de una gran variedad de recursos; y la forma en que estos recursos son usados, administrados, transformados y desechados después de su vida útil, tiene un profundo impacto no sólo sobre los habitantes de una ciudad en particular, sino sobre el todo el planeta y sus habitantes. Los problemas ambientales urbanos tienen una repercusión a escala local, regional y global.

Los problemas ambientales urbanos clave a los que se enfrentan las ciudades los podemos dividir en cuatro categorías, si bien no siempre actúan independientemente, y muchos son combinación de varios. Estos son: 

- La contaminación por desperdicios urbanos y emisiones

- El acceso a infraestructura y servicios públicos

- La degradación de recursos

- Los peligros ambientales 

Tomemos el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Argentina, hubo un tiempo en que Buenos Aires era conocida como una de las más limpias del mundo. Ya nadie se atrevería a postular a la ciudad para semejante lauro.

Desde hace años el sistema de recolección de residuos tiene serias deficiencias que subsisten a lo largo de diferentes gobiernos, primero los designados por el Ejecutivo Nacional, y luego con los elegidos por los ciudadanos.

A los problemas de recolección se agregan las malas prácticas de los vecinos y comerciantes, que dejan depositados los residuos a cualquier hora. De hecho, en la medida en que esta costumbre se mantenga, la suciedad persistirá aún con una recolección frecuente. Parte de la responsabilidad de esta situación es del sistema vigente, que no dispone de contenedores para depósitos fuera de hora, y de las autoridades, que no ejercen los controles y aplican las penalidades correspondientes a quienes violan las disposiciones sobre la materia.

El cuadro se agravó, finalmente, con la búsqueda de material reciclable o comida, lo cual exige apurar la implementación de sistemas de separación de resid 

El Blacksmith Institute ha publicado un listado con las diez ciudades más contaminadas del planeta. Esta lista, confeccionada de acuerdo a criterios técnicos de expertos en medioambiente, química y medicina, entre otros, pretende alertar a las personas y a las administraciones sobre los peligros de la polución de aguas, aire y tierra; y da una voz de alerta sobre los cambios que requiere con urgencia el desarrollo industrial. Los lugares más contaminados del planeta son generalmente, zonas deprimidas económicamente donde no existen regulaciones legales que controlen las emisiones y residuos industriales. La contaminación por metales pesados, los que llegan a contaminar la tierra, el agua y el propio cuerpo de las personas, provoca enfermedades, muerte y contaminación ambiental que no es solucionable sino a largo plazo.

El listado de diez lugares más contaminados del mundo se elaboró de acuerdo a los siguientes criterios técnicos: el tamaño de la población afectada, la severidad de las toxinas involucradas en la contaminación, el impacto en la salud y el desarrollo infantil, la presencia explícita de fuentes contaminantes en la zona y la evidencia existente sobre el impacto en la salud de los contaminantes presentes. De esta manera, el resultado del estudio clasifica a las 10 ciudades más contaminadas, que son: 

Linfen, China. Contaminación de aire y agua por partículas y gases derivados de la industria minera y de procesado de alimentos.

Ranipet, India. Contaminación de agua y suelo por productos químicos para teñido industrial.

Mailuu Suu, Kirjistán. Contaminación de suelos y aguas por desechos radiactivos derivados de la industria nuclear de uranio.

Dzerzhinsky, Rusia. Contaminación de agua y suelos por la producción de armas químicas.

Norilsk, Rusia. Contaminación de aire, suelo y agua con dióxido de sulfuro, cesio y otros elementos; derivados de la producción de platino.

Rudnaya Pristan, Rusia. Contaminación del suelo por plomo, derivado de su minería.

Chernobyl, Ucrania. Contaminación de agua y suelo por residuos radiactivos emanados tras el accidente de la planta nuclear.

Kabwe, Zambia. Contaminación del suelo por plomo, derivado de su minería.

La Oroya, Perú. Contaminación de aire y suelos por plomo, derivado de su minería.

Haina, República Dominicana. Contaminación del suelo por plomo, derivado del reciclado de pilas y baterías. 

La conformación natural y tecnológica de los asentamientos humanos ha brindado a la población determinadas ventajas para la producción y para la vida. Sin embargo, la dinámica del desarrollo urbano, en especial en las últimas décadas se caracterizó por la alta presión de la población y las deficiencias de su conservación, generando procesos de contaminación que hoy padecen muchas ciudades.

La gestión ambiental urbana tiene como fin mantener y preservar el ambiente urbano, y redefinir en el tiempo y en el espacio las relaciones entre los seres humanos y su ambiente, en especial en relación a los patrones de vida y consumo. Esta redefinición procura revertir los efectos de la degradación del suelo, del aire y agua producidos por los modelos de desarrollo urbano insostenibles que reiteran la exclusión y empeoran las condiciones y calidad de vida de los seres humanos que habitan las ciudades.

Una ciudad sustentable será aquella que logre satisfacer de manera equitativa las necesidades de todos sus habitantes sin poner en peligro la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras. Esto implica que sus actividades no destruyan los recursos ni la diversidad de los ecosistemas en los cuales se sustenta, y la necesaria participación de todos sus ciudadanos para ejercer sus derechos y responsabilidades. Esta ciudad deberá ofrecer a sus habitantes servicios de calidad para toda la población, un ambiente sano, viviendas dignas y suficientes, seguridad, parques, espacios deportivos y de recreación, convivencia social intensa y fructífera, empleo digno y bien remunerado, atención sanitaria completa y eficiente, educación de calidad y acceso a la actividad cultural.

La planeación y conducción del desarrollo es una responsabilidad pública que corresponde a las instituciones gubernamentales, garantizando la inclusión de todos los sectores sociales y la sustentabilidad de la ciudad. Las políticas públicas, en materia de diseño, planificación y construcción sustentable para las ciudades del futuro, deben adaptarse al carácter dinámico y evolutivo de las necesidades de sus habitantes, presentes y futuros, y al ambiente urbano.

Las ciudades modernas padecen problemas ambientales que afectan la salud de sus habitantes actuales y condicionan negativamente la calidad de vida en el futuro. 

Las ciudades sustentables del siglo XXI demandan que se construyan nuevas formas de Hábitat, donde resistir y mitigar impactos permitan crear un nuevo ciudadano que sea colectivo. Que pueda, desde nuevos pensamientos y técnicas organizativas imaginar las ciudades, apropiándose de sus espacios, saliendo de la dependencia hacia un rol de toma de decisión. Para construir las ciudades del futuro es imprescindible salir de la sociedad del espectáculo para ingresar al campo de la dilatación de la conciencia, la participación y la solidaridad.

Una ciudad sustentable es un sistema artificial diseñado por el hombre que tiene la virtud de integrarse a la naturaleza sin contaminarla y de ser amigable, de servir a su creador con calidad. O dicho de otra forma, es un sistema artificial que no esclaviza al ser humano ni destruye al medio natural en el que se implanta. Es una ciudad que se sustenta equilibradamente entre la naturaleza, lo artificial y lo humano creando un entorno, en el espacio y en el tiempo, de calidad para todos.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

Volver a la pagina anterior


 

 

 


16-12-2008

LA PRÓXIMA GUERRA... LA GUERRA DEL AGUA

Por Cristian Frers (*)

El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior que el suministro... y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado. Se calcula que para los 6.250 millones de habitantes ha los que hemos llegado se necesitaría ya un 20% más de agua. La pugna es entre quienes creen que el agua debe ser considerado un commodity o bien comerciable (como el trigo y el café) y quienes expresan que es un bien social relacionado con el derecho a la vida. Los alcances de la soberanía nacional y las herramientas legales son también parte de este combate.

Para comprender el problema, hay que considerar un rosario de datos basados en la extracción, distribución y consumo del agua – lo muestran la Biblia o el Corán- que poseen la edad del mundo; que han dado lugar a conflictos de gran magnitud. Lo nuevo del caso es que, desde hace una década, se acumulan las cifras que presagian que el planeta se encamina a una escacez cada vez más marcada.

El problema es que el agua es un recurso que se da sentado en muchos lugares, es muy escaso para los 1.100 millones de personas que carecen de acceso al agua potable, a las que habría que sumar otros 2.400 millones de personas que no tienen acceso a un saneamiento adecuado.

Más de 2.200 millones de habitantes de los países subdesarrollados, la mayoría niños, mueren todos los años de enfermedades asociadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o alimentos contaminados, o por los organismos causantes de enfermedades que se desarrollan en el agua. Con suministros suficientes de agua potable y saneamiento adecuado, la incidencia de algunas enfermedades y la muerte podrían reducirse hasta un 75 por ciento.

La mayoría de las regiones, el problema no es la falta de agua dulce potable sino, más bien, la mala gestión y distribución de los recursos hídricos y sus métodos. La mayor parte del agua dulce se utiliza para la agricultura, mientras que una cantidad sustancial se pierde en el proceso de riego. La mayoría de los sistemas de riego funcionan de manera ineficiente, por lo que se pierde aproximadamente el 60 por ciento del agua que se extrae, que se evapora o vuelve al cauce de los ríos o a los acuíferos subterráneos. Los métodos de riego ineficiente entraña sus propios riesgos para la salud: el anegamiento de algunas zonas de Asia Meriodinal es el determinante fundamental de la transmisión de la malaria, situación que se reitera en muchas otras partes del mundo.

Casi la mitad del agua de los sistemas de suministro de agua potable de los países en desarrollo se pierden por filtraciones, conexiones ilícitas y vandalismo. A medida que la población crece y aumentan los ingresos se necesita más agua, que se transforma en un elemento esencial para el desarrollo.

En algunas zonas, la extracción del agua ha tenido consecuencias devastadoras en el ambiente. La capa freática de muchas regiones del mundo se reducen constantemente y algunos ríos, como el Colorado en los Estados Unidos y el Amarillo en China, se secan con frecuencia antes de llegar al mar. En China, las capas freáticas acuíferas del norte han descendido treinta y siete metros en treinta años y, desde 1990 desciende un metro y medio cada año. El mar interior de Aral, en Asia Central, ya ha perdido la mitad de su extensión. El lago Chad era hace tiempo el sexto lago más grande del mundo, en la actualidad ha perdido casi el 90% de su superficie y esta agonizando.

Este recurso es un bien tan necesario que podría pasar a ser objeto de peleas políticas, si se lo observa sólo como un negocio: represas, canales de irrigación, tecnologías de purificación y de desalinización, sistemas de alcantarillado y tratamientos de aguas residuales. No debe olvidarse el embolletamiento del agua, puesto que es un negocio que supera en ganancias a la industria farmacéutica.

El origen de esta comercialización del agua habría que buscarla en noviembre de 2001, cuando los recursos naturales al igual que la salud y la educación, empezaron a ser objeto de negociaciones en la OMC (Organización Mundial de Comercio). La meta final es la liberalización de los servicios públicos para el 2005. Esto que suena árido y aburrido, puede simplificarse: lo que hasta ahora era regulado por los estados, pasará a ser mercado de libre comercio.

Dentro de este contexto, existen dos escenarios probables:

-La apropiación territorial:
Esto podría realizarse mediante la compra de tierras con recursos naturales (agua, biodiversidad), tampoco se descarta un conflicto militar. Esta última hipótesis, nos transporta a la última guerra en Irak (Marzo 2003) y la apropiación de las grandes petroleras estadounidenses de los recursos iraquíes. No se descarta que con esa guerra hayan querido controlar los recursos hídricos de los ríos Eufrates y Tigris... ríos caudalosos en una de las zonas más áridas del planeta.

-La privatización del agua:
En los últimos tiempos, las grandes corporaciones han pasado a controlar el agua en gran parte del planeta y se especula que en los próximos años, unas pocas empresas privadas poseerán el control monopólico de casi el 75% de este recurso vital para la vida en el planeta.

Los gobiernos de todo el mundo –incluido de países desarrollados- están abdicando de su responsabilidad de tutela de los recursos naturales a favor de las empresas, según ellos, para mejorar la provisión del servicio. Las grandes corporaciones no son muchas. Las francesas Vivendi y Suez (clasificadas en los puestos 51 y 99 respectivamente en el Global Fortune 500 de 2001). La alemana RWE (en el puesto53), que adquirió dos importantes empresas de agua, Thames Water en el Reino Unido y American Water Works, en Estados Unidos de Norteamérica. La intervención privada dio pie, en algunos lugares a un aumento exagerado del costo del agua. En la Provincia de Tucumán – Argentina-, la empresa Vivendi enfrentó la furia popular y en Sudáfrica la empresa concesionada con el suministro no tuvo problemas en cerrar la canilla de un 80% de los pobladores de Alexandra Township por falta de pago.

El Banco Mundial juega un papel clave, fomentando las privatizaciones –prestando dinero para las reformas en el sistema de agua-, invirtiendo y finalmente como juez en caso de conflicto entre los inversionistas y los Estados.

Mientras poblaciones no tienen acceso a la salubridad, grandes corporaciones venden agua pura embotellada para subsanar el mal. Entre 1970 y 2000, la venta del agua creció más de 80 veces. En 1970 se vendieron en el mundo mil millones de litros. En 2000, 84 mil millones. Las ganancias fueron de 2.2 mil millones de dólares.

Los acuíferos más grandes que se conocen son:

1) Acuífero de Areniscas de Nubia con un volumen de 75 mil millones de metros cúbicos.
2) Acuífero del Norte del Sahara con un volumen de 60 mil millones de metros cúbicos.
3) Sistema acuífero Guaraní con un volumen de 37 mil millones de metros cúbicos.
4) Gran Cuenta Artesiana con un volumen de 20 mil millones de metros cúbicos.
5) Acuífero Altas Planicies con un volumen de 15 mil millones de metros cúbicos.
6) Acuífero del Norte de China con un volumen de 5 mil millones de metros cúbicos.

El Acuífero Guaraní:

El acuífero posee 132 millones de años. Sus orígenes se remontan a cuando Africa y América aún se encontraban unidas. Su extensión tiene las conocidas dimensiones del continente americano: 1.190.000 kilómetros cuadrados, una superficie más grande que la de España, Francia y Portugal juntas. Es conocido como el Gigante del MERCOSUR porque este inmenso reservorio de agua pura se extiende desde el pantanal en el norte de Brasil, ocupa parte de Paraguay y Uruguay y finaliza en la pampa Argentina. Incluso se sospecha que, a enormes profundidades, el acuífero se encuentra conectado con los lagos de la patagonia.

El volumen total del agua almacenada es inmenso. El volumen explotable en la actualidad es de 40 a 80 kilómetros cúbicos, una cifra equivalente a cuatro veces la demanda total anual de la Argentina.

La investigación sobre el Sistema Acuífero Guaraní (SAG) estuvo, hasta 1997, a cargo de la Universidad de Santa Fe y Buenos Aires, de la Universidad de Uruguay y de varias Universidades Públicas Brasileras. Pero a partir de esa fecha paso a ser parte de un proyecto financiado por el Banco Mundial y todo se tiño de sospechas.

En la Argentina, a través de un estudio realizado por Elsa Bruzzone se llegó a una preocupante conclusión: La cíclica presencia del Comandante del Ejército Sur de EEUU, en la Triple Frontera –Brasil, Paraguay, Argentina-, la declaración del Departamento de Estado y los rumores de que allí habría terroristas tiene un objetivo el control del Sistema Acuífero Guaraní (SAG), un verdadero océano de agua potable subterráneo que tiene allí su principal punto de recarga.

Brasil, también puso el grito en el cielo, al declarar a través de Aurelio Garcia que: EEUU puso al Banco Mundial y a la Organización de Estados Americanos al frente de un proyecto que busca detectar la magnitud del recurso, asegurarse su uso de manera sustentable, evitar la contaminación y mantener un control permanente hasta cuando lo considere conveniente.

Quienes defienden la iniciativa de la Organización de Estados Americanos aseguran que por falta de dinero en las Universidades, se busco el apoyo de aportes provenientes del GEF, un fondo donde todos los países del mundo ponen dinero para desarrollar estudios y proyectos ambientales. Se presentó un buen proyecto y este fue aprobado, lo que significa que de alguna manera se están recuperando el dinero invertido en aquel fondo. El Banco Mundial maneja el aporte. Es como el operador de cuenta de un banco.

El alcance del problema del agua no sólo apunta al bolsillo de cualquier consumidor, sino que es una estocada al estómago del fundamentalismo de mercado imperante en la aldea global, por lo cual todo tiene precio y con mayor razón lo que es escaso. La revista Fortune expresó: El agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo para el siglo XX, el bien precioso que determina la riqueza de las naciones. Sin embargo, 160 gobiernos reunidos en la Haya –Holanda- en el 2000 acordaron definir el agua como una necesidad humana y no como un derecho del hombre. No es pura semántica... Un derecho no se compra.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

Volver a la pagina anterior


 

 

 


01-12-2008

LA CONTAMICACIÓN DE LOS SUELOS

Por Cristian Frers (*)

El suelo es un recurso natural que corresponde a la capa superior de la corteza terrestre. Contiene agua y elementos nutritivos que los seres vivos utilizan. El suelo es vital, ya que el ser humano depende de él para la producción de alimentos, la crianza de animales, la plantación de árboles, la obtención de agua y de algunos recursos minerales, entre otras cosas. En él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto, todo el desarrollo del ecosistema.

Cuando un suelo ha sido continuamente utilizado, se deteriora, se degrada, y deja de poseer y aportar sus cualidades iniciales. Podemos decir que un suelo está contaminado, cuando las características físicas, químicas o biológicas originales han sido alteradas de manera negativa, debido a la presencia de componentes de carácter peligroso o dañino para el ecosistema. Entonces, la productividad que el suelo tenía se pierde total o parcialmente.
Las propiedades naturales del suelo le permiten autoregenerarse en ciertas condiciones no muy extremas, pero al someterse a actividades industriales, agrarias, entre otras acciones de gran incidencia sobre el suelo, sus propiedades quedan anuladas y pierde la capacidad de autogeneración.

Los problemas más comunes en relación al suelo tienen que ver con las actividades de las personas. Los suelos sufren el vertido constante de todo tipo de residuos, dado que son capaces de retener y acumular los agentes contaminantes durante años, siendo los más habituales los metales pesados, los hidrocarburos, los aceites minerales y los pesticidas. Aunque a corto plazo no se advierten los efectos nocivos de dichos residuos, con el paso del tiempo cualquier alteración del suelo, o incluso, los cambios climáticos pueden ocasionar la liberación de los contaminantes almacenados, pudiendo afectar a otros medios como el aire o las aguas superficiales y subterráneas. Además, como los contaminantes se mueven a través de las capas más permeables del terreno, se corre el riesgo de afectar a las zonas limítrofes.

Los problemas directamente derivados del uso antrópico de los suelos son actualmente muy severos. La erosión, la desertificación, la contaminación, la compactación, el avance de las ciudades y urbanización, y la pérdida de fertilidad, se encuentran entre los problemas más graves que afectan hoy a los suelos.

Si tomamos en cuenta la erosión, veremos que la erosión del suelo se está acelerando en todos los continentes y está degradando unos 2.000 millones de hectáreas de tierra de cultivo y de pastoreo, lo que representa una seria amenaza para el abastecimiento global de víveres. Cada año la erosión de los suelos y otras formas de degradación de las tierras provocan una pérdida de entre 5 y 7 millones de hectáreas de tierras cultivables. En los países subdesarrollados, la creciente necesidad de alimentos y leña han tenido como resultado la deforestación y cultivo de laderas con mucha pendiente, lo que ha producido una severa erosión de las mismas. Para complicar aún más el problema, hay que tener en cuenta la pérdida de tierras de cultivo de primera calidad debido a la industria, los pantanos, la expansión de las ciudades y las carreteras. La erosión del suelo y la pérdida de las tierras de cultivo y los bosques reduce además la capacidad de conservación de la humedad de los suelos y añade sedimentos a las corrientes de agua, los lagos y los embalses.

La información disponible de investigación sobre los tipos, causas, grado y severidad de la degradación de tierras es todavía insuficiente en la mayoría de los países de América Latina. Esta falta de información dificulta enormemente la identificación y la puesta en práctica de estrategias efectivas de conservación y rehabilitación de tierras

En la actualidad, , la contaminación de los suelos se encuentra cada vez más en el punto de mira de la gestión ambiental, debido principalmente al riesgo que un suelo contaminado puede suponer para la salud humana y para el correcto funcionamiento de los ecosistemas.

La gestión de un suelo contaminado consiste en un proceso gradual en el tiempo, en el que se parte de una fase inicial con poca información y se avanza por fases, en las que se va adquiriendo más conocimiento sobre la problemática de contaminación. Este proceso debe basarse en las siguientes etapas:

  1. Reconocimiento preliminar: Consiste en la recopilación de la información que permita valorar la posibilidad de que se hayan producido o se produzcan contaminaciones significativas en el suelo en el que se ha desarrollado una actividad.

  2. Evaluación preliminar: La existencia de indicios de contaminación conllevará la realización de un informe de evaluación preliminar. Se debe disponer de una primera aproximación real a la magnitud del problema, definir el origen y la naturaleza del foco de contaminación, los vectores de transferencia y los sujetos que deben protegerse, y definir si se necesitan actuaciones de emergencia.

  3. Evaluación detallada: Esta fase consiste en la realización detallada del informe de evaluación que debe permitir caracterizar con precisión los focos de contaminación, delimitar el alcance de la contaminación, determinar si el riesgo es aceptable o inaceptable y, en este segundo caso, obtener la información suficiente para pasar a la fase de estudio siguiente.

  4. Recuperación: Considerar un suelo como contaminado supone la obligación de desarrollar las actuaciones de recuperación ambiental del emplazamiento.  

Los procesos de descontaminación son caros, pero si tenemos en cuenta que el suelo es un medio natural que nos proporciona múltiples beneficios, y que necesita miles de años para formarse, tendríamos que pensar que todo lo que hagamos por el beneficio del suelo es poco. Por lo tanto sería conveniente establecer una serie de factores, en virtud de los cuales, se vayan descontaminando los suelos. Es decir, la peligrosidad de la contaminación dependerá de efectos como puede ser el poder tamponador o lo vulnerable que sea el suelo ante la contaminación, etc.

Uno de los factores a evaluar con más importancia es la extensión de la contaminación, así como la naturaleza y la medida en que los contaminantes estén concentrados. Es muy importante la naturaleza de éstos porque dependiendo del peligro que aporten al suelo, este se contaminará más o menos rápido, y con mayor o menor profundidad.
En resumen, cabe decir que la gestión por el mantenimiento de los suelos en su estado original, impidiendo su contaminación por usos excesivos y abusivos y limpiando y descontaminando aquellos emplazamientos ya deteriorados debe tomarse como una rama más de la conservación del ambiente, quizás menos llamativa a los ojos de la opinión pública, pero igual de importante que cualquier otro tipo de actuación.

Para superar los problemas mencionados, se deben considerar soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, métodos de prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del deterioro causado lo puede solucionar la naturaleza misma con sus ciclos naturales. Por ello la acción del ser humano debiera contribuir a crear las condiciones necesarias para que la naturaleza emprenda su obra de restauración. Sin embargo, recuperar el suelo una vez que éste ha sido destruido es un proceso lento si se lo deja sólo a su ritmo natural, y muy costoso si se trata de acelerarlo. Por lo tanto, lo más razonable es evitar que se destruya el suelo.

 

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

Volver a la pagina anterior


 

 

 


15-11-2008

LOS PROBLEMAS DE LA PESCA EXCESIVA

 Por Cristian Frers (*)

El exceso de la pesca no sólo reduce la existencias de especies, sean o no objeto de pesca, sino que también causa un fuerte impacto en el ecosistema marino. Más aún, una mala administración sumada a esta actividad le hace perder a la industria pesquera miles de millones de dólares de ingresos potenciales.

En la última década se hizo evidente que los recursos pesqueros que se creían prácticamente inagotables, han comenzado a declinar de una manera inimaginable. Durante las décadas que se desarrollaron entre los años de 1960 y 1970, la producción de las flotas de alta mar y aguas interiores aumento significativamente, alrededor de un 6% anual en promedio. En la década de 1980, la tasa de crecimiento disminuyó y en la década de 1990, la cosecha se nivelo, la curva de producción mundial de pescado se volvió horizontal al alcanzar los 100 millones de toneladas anuales, y no se ha modificado en los años posteriores.

Sin embargo, el problema continua siendo evidente, mientras el producto de acuacultura crece, los rendimientos de las pesquerías que capturan especies no cultivadas en los océanos y aguas interiores es desparejo. Abundantes pesquerías de especies de mares profundos como el bacalao de Nueva Inglaterra y el Canadá oriental empezaron a desaparecer, las del especies del atún gigante del océano Atlántico se redujeron a niveles que ponían en peligro su capacidad de reproducción y varias especies del salmón del océano Pacífico y Atlántico fueron colocadas en la lista de especies en peligro.

La pesca sin control se ha extendido tanto en el mundo desarrollado como en el mundo en desarrollo. Este tipo de pesca tiene efectos perjudiciales obvios en las especies que son objeto de capturas y al mismo tiempo, se afecta el ecosistema en el cual viven esas especies causando perjuicios a los pescadores y sus comunidades.

La Organización de las Naciones Unidas, a través de la FAO, considera que las especies marinas de las que se dispone información, del 47 al 50% están explotadas a plenitud, del 15 al 18% se explotan excesivamente y del 9 al 10% se han agotado o se recuperan del agotamiento.

Las consecuencias ambientales de esta actividad son muchas, entre las cuales se pueden enumerar:

-Cosecha no intencional excesiva de especies que no son objeto de pesca.

-Cosechas reducidas de los peces objeto de pesca.

-Cosecha de especies protegidas.

-Modificaciones en los ecosistemas.

Si tomamos el caso de peces que no se pretende pescar o la denominada pesca colateral, se estima que representa cerca de una cuarta parte del total de la pesca mundial. La pesca colateral comprende todos los peces que son capturados pero no se desea retener o utilizar, o que se debe descartar debido a la regulación de su manejo. Pueden incluir especies especialmente protegidas como mamíferos marinos, o especies en peligro de extinción, o individuos jóvenes demasiado pequeños para comercializarlos, u otras especies de peces sin el valor que se busca o recreativo para el pescador. Es común, que las especies no deseadas se descarten en el mar o en la costa, cuando ya han perdido la vida.

Varios tipos de aparejos de pesca no son selectivos y pueden capturar pesca no deseada. Las redes verticales sostenidas por dos embarcaciones pueden capturar peces jóvenes y mamíferos marinos como los delfines. Los sedales largos capturan aves marinas, tortugas de mar y peces que no se desea comercializar, junto con la pesca que se busca recoger. Las redes verticales que capturan a los peces atrapándolos por las agallas pueden atrapar también aves marinas, y ese tipo de redes, una vez descartadas, pueden seguir capturando y matando animales marinos, lo que es conocido como pesca fantasma. Las redes de arrastre son un tipo de aparejo particularmente no selectivo y pueden realizar una pesca colateral de muchas especie diferentes. Además, aumenta la preocupación respecto de los problemas que las redes de arrastre pueden causar en los ecosistemas marinos.

La pesca persistente puede llevar a la eliminación de los ejemplares más grandes y viejos de una población o especie. Las poblaciones que sufren esta actividad se caracterizan por individuos menos productivos, lo que finalmente lleva a una declinación de las existencias. Sin embargo, si la pesca excesiva se contiene y los recursos de las pesquerías se administran de una manera sostenible, el costo del pescado capturado declina y las cosechas aumentan a pasos importantes.

Además de los numerosos costos ambientales, esta actividad implica costos económicos de gran importancia. Si los recursos de las pesquerías se administran de una forma adecuada, la cosecha total podría aumentar unos 10 millones de toneladas métricas, sumando 16.000 millones de dólares anuales a los ingresos brutos a nivel mundial.

La mala administración y la pesca excesiva han hecho que la industria pesquera se maneje deficientemente. En 1992, la FAO estimó que los ingresos mundiales por ventas de primera mano eran de 70.000 millones de dólares, en tanto que el costo operativo total de la flota pesquera mundial fue de 85.000 millones, lo que significa que la flota opera con un déficit anual de 15.000 millones de dólares.

El déficit operativo puede atribuirse al crecimiento notable de la flota pesquera mundial entre los años 1979 y 1989 que la FAO estima que había aumentado un 322%, sin un aumento concominante de los recursos pesqueros. De hecho, durante este período la cosecha de las pesquerías mundiales creció tan sólo la mitad, aproximadamente, de la tasa de aumento de las flotas, lo que es causa de exceso de la capacidad de la flota pesquera mundial. En las pesquerías, donde cualquiera puede participar, el exceso de capacidad lleva a menudo a la competencia de pesca, en la que todos los pescadores tratan de capturar tanto como pueden, tan rápido como pueden, antes de colmar la cuota. Esto crea a menudo una oferta excesiva en el mercado y reduce los precios para los pescadores, mientras da origen a problemas de abastecimiento a largo plazo para los consumidores.

La pesca colateral excesiva, que con frecuencia acompaña a esta actividad, representa costos económicos para el sector. Estos costos incluyen producción reducida de alimentos en pesquerías que se especializan en peces adultos de especies cuyos ejemplares jóvenes son descartados en otras pesquerías, provocando una reducción de empleos en las plantas de procesamiento como en los locales de venta. El sector de la pesca no es el único que experimenta costos económicos relacionados con la pesca excesiva. Hay también costos significativos para el público.

Evidentemente, la pesca excesiva implica costos ambientales y económicos importantes. Detener la pesca excesiva y permitir que las existencias se reconstruyan aumentaría la productividad y maximizaría los ingresos de la industria a largo plazo. Tal acción, es necesaria para estabilizar tanto los recursos como la industria.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

Volver a la pagina anterior


 

 

 


 
Estadísticas de visitas