Las
noticias y los comentarios que hacen pensar con pesimismo en
el futuro de la Argentina son, entre otros,que el campo vuelve a estar en estado de alerta y puede
volvera un nuevo
plan de lucha. Que la Sra. Presidenta insistió en su alianza
con los radicales pero sin Julio César Cobo. Que Scioli está
marcando el récord mundial de Km. recorridos en medio de
protestas. Que Eduardo Duhalde dice que no va a “internas”
pero muestra un ¿Movimiento Productivo?. Que existirían
hechos de corrupción por aportes a la campaña de la
presidenta Cristina ligados con el apellido Forza. Que cada
vez se crean menos puestos de trabajo y los narcos mexicanos
son noticias de todos los días.
TERRIBLE
REALIDAD:
Algo
tremendamente importante que sacude a la población a diario.Según expresó Angélica Gorodischer (Perfil
23/08/2008): “Si vamos a Buenos Aires en auto o en
colectivo, alguien puede destrozarnos el vidrio de una
pedrada; si sacamos fotos del monumento a la bandera, alguien
puede pasar en una moto y arrebatarte la cámara; si llevamos
la cartera colgada del hombro, alguien que viene en una moto a
contramano puede quitártela; si salimos a comer podemos
encontrar a la vuelta la casa saqueada; si nos vamos del
centro hacia barrios lejanos alguien puede estrangularte,
violarte, apuñalarte; si le abrimos al hombre del gas o de la
luz alguien que no es el hombre del gas o de la luz puede
torturarte hasta que le digas en donde guardás la
plata…”.
INEVITABLE
Me
veo obligado a repetir opiniones y análisis que vengo
publicando desde el 2002 hasta la fecha.Todo tiene actualidad pero además se ha ido
empeorando. Infinidad de veces me he referido a que la
actividad política partidaria
sigue estancada en los métodos tradicionales y que hoy, más
que nunca, se apela al asistencialismo a la miseria para sumar
“tropa para el partido y votos para las urnas”. Los
tiempos de elecciones son los tiempos de la limosna. Pasado el
comicio todo vuelve al estado normal de “anormalidad”, con
las variables de ajuste de los salarios, los aumentos de
tarifas de los servicios privatizados, las limitaciones al crédito
para los esfuerzos productivos de pequeñas y medianas
empresas y el aumento del desempleo y la deuda externa.
NECESARIO
Nada
más oportuno que recordar la advertencia del Sínodo
Episcopal de 1971 realizado en Roma, cuando dice:
“Si la acción política no sobrepasa y supera la nueva
organización industrial y tecnológica, favorecerá la
concentración de las riquezas, del poder y de la capacidad de
tomar decisiones en un pequeño grupo de dirigentes públicos
y privado”. También nos decía el Sínodo,
refiriéndose a las nuevas formas de concebir la dignidad
humana, que no sólo se debe afrontar el “cómo”
transformar el país, sino “para qué” transformarlo y
especialmente “para quién”. (V. “La Patria busca su
futuro” de Mons. Vicente Zazpe-26/05/1997).
La
verdad es que la acción política sólo ha favorecido al
“nuevo orden mundial” de la esclavitud y la dependencia.
Fernando Savater (escritor y filósofo argentino), nos advirtió
oportunamente sobre el peligro “que los partidos políticos
sean cada vez más camarillas que se autoprotegen en lugar de
instituciones que alienten la participación ciudadana”. Está
demostrado que la gran mayoría de los partidos actuales no
tienen respuestas para el hombre común, para ayudarlo a
combatir la concentración referenciada anteriormente, único
signo de funcionamiento de lo que han dado en llamar “Primer
Mundo”. Esta denominación, muy utilizada por el presidente
Menem en sus discursos, se haconvertido hoy en simple promesa y desencanto.
Desde
la dictadura militar de 1976 hasta la transición
democrática incluida, en la Argentina el único beneficiado
ha sido el sistema financiero internacional. Para llegar a
esto el país transitó por la estatización de la deuda
externa privada, la convertibilidad, el 1 peso 1 dólar, el
Plan Brady, el “blindaje” financiero, la privatización
indiscriminada de los bienes del Estado, la destrucción de
las Fuerzas Armadas y el retorno del ministro Domingo Cavallo
con la mochila cargada de poderes extraordinarios otorgadospor una dirigencia política caduca y atrapada por los
negocios y negociados.
DEFRAUDACION
La
República Argentina vive cada vez más en un clima político
incoherente y confuso, al extremo que los intereses personales
priman por sobre los de la Nación.
Debe
reiterarse que jamás en su historia el pueblo argentino se
sintió, en general, tan defraudado como en estos momentos por
la gran mayoría de sus dirigentes.
El
grueso de la clase dirigente y quienes se erigen candidatos
actúan, negocian y se traicionan mientras declaman un
conglomerado de discursos demagógicos y volátiles, con lo
que logran alterar día a día las preferencias que acusan los
índices de las encuestas.Por este camino se crea mayor confusión e
incertidumbre en el pueblo el que a su vez cree en su gran
mayoría que puede ser víctima.
La
sociedad argentina está atravesando uno de los momentos más
difíciles de su historia como sostén de su Nación,
actualmente inmersaen
una realidad grave y declinante. Se han debilitado sus
reacciones, confundido su entendimiento y agotadas las
esperanzas de una vida mejor. Está haciendo un desesperado
esfuerzo para interpretar circunstancias muy particulares de
su desenvolvimiento en cuanto al orden moral, la
insensibilidad ante los que sufren, la falta de amor a la
Patria y la imparcialidad de la Justicia. Lamentablemente se
trata de integrantes de la misma Nación que cuando celebró
su centenario era la quinta potencia mundial.
El
hombre argentino está muy angustiado y extremadamente
confundido. Se resiste a convencerse que haya tanta declinación
e irresponsabilidad en las clases dirigentes. Aún sin ofertas
creíbles y consciente que lo hacía en el marco de una
democracia meramente formal siguió votando esperanzado, pese
a ser testigo que los partidos hegemónicos aceptaron como
propiala teoría
que en el mundo se ha impuesto un solo modelo económico,
social y político,regulado
por la economía de mercado
ADVERTENCIA
El
pueblo argentino, por sobre sus dirigentes, comenzó a
expresar su malestar cortando las rutas del país y las calles
de las ciudades. Sigue manifestándose con particular
reiteraciónla
imposibilidad de por lo menos sobrevivir en un país que lo ha
hecho prisionero del hambre y la inseguridad. Si en cualquier
país del mundo un científico dedicado a la química mezclara
en un recipiente de laboratorio dosis de pobreza, corrupción
generalizada, Justicia lenta y sospechada de parcialidad,
desocupación, deterioro educativo, falta de asistencia
social, indefensión, inseguridad pública y de una deuda
externa imposible de pagar, obtendría como resultado una
extremadamente poderosa “bomba
social”.
La
característica sobresaliente de la misma consistiría en que
puede explotar en cualquier momento sin necesidad de espoleta
o control remoto. La energía se desprendería de las
reacciones en cadena de las protestas y reclamos de una
sociedad que no es escuchada ni tenida en cuenta con la
sensibilidad de que es merecedor el ser humano. Simplemente
explotaría matando e hiriendo a muchos inocentes. Claro que
también perecería el químicoque se aferra a no desactivarla (Sra.Cristina por
mandato de N.K.) para no contradecir al establishment
angloamericano del cual recibe órdenes. Se destruiría
incluso el laboratorio, en este caso la Nación. Este es el
momento que esperan ansiosos los “chatarreros”
internacionales y algunos socios vernáculos, para comprar en
remate público los escombros. Con toda seguridad que colocarían
en el terreno un gran cartel con la inscripción:“Aquí
se construirá la Argentina Sociedad Anónima. Sus
acciones se cotizarán en bolsa”.
En
la Argentina cada minuto del día es significativamente
valioso para trabajar por la reconstrucción moral y la solución
de los graves problemas económico – sociales que la
afectan. En estos momentos la providencia le ha brindado a la
Presidenta de la Nación, al Vice y a todo el entorno de
funcionarios, legisladores, jueces, empresarios y
gramialistas, la histórica posibilidad de extraer, con un análisis
objetivo que excluya los intereses corporativos y las
ambiciones personales, las verdades delpasado para iluminar así el camino hacia un venturoso
porvenir. Hay que aceptar que en esas verdades están
involucrados muchos de ellos con errores, traiciones y
conveniencias personales. “Bien se ha dicho que la historia
no es una parcialidad sino una totalidad y lo que va
ocurriendo en un momento dado brinda los elementos de las
etapas posteriores”.
La
acción política, en estas horas sombrías de la vida del país
llena de interrogantes, exige un gran esfuerzo y serenidad
para contener las reacciones personalistas y el amor propio,
pues el país en su conjunto está hastiado de la
incertidumbre que convulsiona la vida diaria. No cumplir tal
consigna constituiría un acto de alta traición a la Nación,
pues se pondría en riesgo la legalidad institucional y la
convivencia fraterna entre todos los argentinos. Es la hora de
exterminar los rencores que siguen dividiendo a la sociedad e
impiden hallar las coincidencias para liberar a nuestra economía
del imperialismo y enfrentarcon éxito la batalla por la recuperación de la
soberanía y el bienestar del pueblo. Es tiempo de grabar a
fuego en la conciencia ciudadana, que , como dijo Jacinto
Benavente (1866-1954): “Los políticos son como los trajes:
los desecha uno por deslucidos, una temporada en el armario y,
cuado va uno a ver, están como nuevos.”
FRACASO
DIRIGENCIAL
La
gran mayoría de la dirigencia política, gremial y
empresaria, volcada al neoliberalismo e infectada de corrupción,
incluidos sobornos a parlamentarios, ha sido la causante de la
tremenda crisis que afecta a la Nación Argentina. Esta
dirigencia, sin renovación generacional en los tiempos
adecuados y acorralada por fundamentadas sospechas y denuncias
de coimas y negociados, ha demostrado, salvo honrosas
excrepciones, que no está dispuesta a renunciar a ninguna
banca, cargo ni privilegio. Por otra parte ha actuado sin
mostrar capacidad, grandeza ni vocación nacional para
transformar la estructura económica del país en beneficio
del pueblo y la soberanía. Lo que si tiene es inteligencia e
ingenio para delinquir sorteando los estrados de la Justicia,
vivir en grandes mansiones y para girar sus dólares al
exterior. Reiteradas veces disimularon impotencia para
resolver los problemas del país y las angustias del pueblo,
para así justificar arrodillarse ante la usura internacional.
Es incontrastable que la acción de los dirigentes de todo
signo mostró una irresponsabilidad sin límites al soslayar
criminalmente las reales angustiasde grandes sectores marginados, lo que motivó que se
cedieran grandes espacios a las interpretaciones extremistas
del drama nacional, realidad que está alcanzando dimensiones
alarmantes y cuyas nefastas consecuencias son imposibles de
prever.
La
sociedad argentina, en casi su totalidad, repudia por
distintos medios lo anteriormente expuesto. Ya no cree en
nadie ni se siente representada por lo que dicen gobernar. De
ahí los carteles y los cánticos que expresaban “Que
se vayan todos”. El presente muestra a un
gobierno con su estabilidad comprometida y la perspectiva de
caos social y político.
Por
el momento unasola
cosa es segura. Si nuestra Presidenta no baila al compás de
la orquesta de NK, terminará “volando”.
(*)
Colaboración especial para Crónica y Análisis de Carlos J.
González Cabral. Maestro normal nacional. Se
desempeñó como secretario de Gobierno y Hacienda (1958-1961)
y como concejal (1963-1966) en la Municipalidad de San
Nicolás de los Arroyos (Bs.As.) en representación de la UCRI
y del MID, respectivamente. Fue electo diputado provincial por
el FREJULI (1973-1976). Entre 1989 y 1995 acompañó al ex
presidente Frondizi como secretario político y privado.