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LA DEMOCRACIA NO ADMITE PREPOTENCIA

Sr. Ex presidente Kirchner, vuelva a su palacio del Calafate

Por Carlos J. González Cabral (*)  

     El ex gobernador Néstor Kirchner (1992) quien sigue  repitiendo actualmente con marcada reiteración “no me van a torcer el brazo”, tiene que entender que la injusticia social que generó en su provincia y exportó a toda la Nación,  su incapacidad para advertir los peligros contra la soberanía nacional, las maniobras para conservar el poder o transferirlo a parientes e íntimos amigos, han despertado desde hace mucho tiempo el renacimiento  de una lucha que tiene sus raíces en los pioneros,  (que no es lo mismo que aventureros), que se animaron a poblar la región patagónica.  Para ejemplo del resto del país, al igual que desde Santa Cruz, en su oportunidad, como hoy desde el campo, está más vigente que nunca una vocación unificadora nacional, fortalecida por millones de argentinos a los que usted, actualmente “Presidente fantasma”, debe estar seguro que  le va a ser imposible torcerles el brazo.  

El ejemplo  

Salvo la legendaria obra de los pioneros patagónicos, el único gran proyecto para la región austral fue el llevado adelante por el gobierno de Frondizi, basado en el desarrollo como prerrequisito de la estabilidad. A la vez que Frondizi asumía como Presidente de la Nación lo hizo el Dr. Mario C. Paradelo como Primer Gobernador Constitucional de la provincia de Santa Cruz. El mencionado ex presidente se encontró con el estancamiento de la producción primaria y, como bien se señaló a través de un estudioso de la época: “saldo de la balanza comercial perseverantemente negativo, una industria frágil, desintegrada y sin la infraestructura de apoyo necesario, una red ferroviaria obsoleta y deficitaria, una estructura vial vencida, un sistema energético incapaz de atender las exigencias del sector industrial, un parque automotor envejecido y escaso, un sistema de comunicaciones totalmente desmantelado, todo en un contexto de desborde inflacionario para los niveles que podían considerarse aceptables en aquellos tiempos”.  

Para rescatar  

     Es altamente saludable la conciencia que tomó  la dirigencia gremial de Santa Cruz en 1992.  A las expresiones del secretario general de Luz y Fuerza de Santa Cruz, Nicolás Perrotta, debemos agregar las del secretario general de la CGT, Alejandro Van Thienen, acusando al gobernador Kirchner  de implementar una “política de miedo y sometimiento”, pero a la vez reclamando radicaciones de industrias y pidiendo a los legisladores que dejen de poner las internas por sobre los intereses patagónicos.  Ello fue  una excepción en medio del cuadro reinante en las dirigencias sindicales de ese entonces,  las que en el contexto de pobreza creciente adoptaron un comportamiento burocrático, reclamativo y de marchas y contramarchas.  Lo que en el fondo estaban  pidiendo los santacruceños al gobierno nacional es que subsidiara,  si era necesario, lo que hace crecer al país y que abandonara la orientación que había  dado a la política económica, lo que sólo servía  a los intereses externos, sus socios internos y corruptos políticos.   

Realidad  

     El viernes 24 de enero de 1992, los jubilados y pensionados de la administración pública de Santa Cruz, en el momento de percibir sus misérrimos haberes, se percataron de que no cobrarían el haber jubilatorio o pensionario correspondiente al mes de diciembre de 1991 ni la segunda cuota del SAC del mismo año.  Al mismo tiempo, para su desgracia, tomaron conocimiento de que se había efectuado un descuento del 10 por ciento a quienes cobraran hasta 500 pesos y del 15 por ciento a los que percibían más de 500.  ¿Sería porque el gobernador Kirchner, identificado por la comunidad de los corrillos políticos como montonero (usaba poncho rojo), se habría  creído  de que Argentina “había recuperado  su peso?.(31/01/1992).  

     El obispo de Río Gallegos, monseñor Alemán, como fue común a los sacerdotes de la independencia, eligió con toda objetividad el lado de la causa nacional y la defensa de la dignidad y los derechos humanos, como lo son el trabajo y las remuneraciones para vivir.  No caben dudas de que su generoso espíritu cristiano y su sentido de la justicia y de la paz  orientaron  las acciones de la multisectorial de ese entonces.  

     Recuperándose de problemas vinculados con su salud en la Capital Federal hizo llegar  su mensaje al pueblo de Santa Cruz.  Expresó entre otras cosas: “Tengan ánimo.  Cada uno de vosotros debe aportar su cuota de solidaridad para resolver las graves dificultades con las que nos encontramos”.  Además agregó: “En momentos de crisis, la solidaridad y el diálogo, en lo que se compatibilizan todas las necesidades de los distintos sectores, son el único camino para preservar los problemas”.  

     El Informador Público, que siempre siguió muy de cerca los problemas patagónicos, tuvo oportunidad en ese tiempo de dialogar en las calles de Río Gallegos con vecinos y dirigentes. Un empleado bancario que pidió reserva por su nombre, dijo: “Desgraciadamente el cólera está entrando por el Norte y el ministro Aráoz afirmó que los argentinos tendrán que acostumbrarse a vivir con la enfermedad.  Acá nos vamos a salvar tal vez del flagelo.  De lo que no se van a salvar los compatriotas es de la propagación desde el Sur patagónico de la peste del ajuste ordenado por Menem y Cavallo, siendo Kirchner un portador potencial del germen”.  Una señora con marido cesanteado en voz alta aseguró: “De seguir estas injusticias adelante, el pueblo de Santa Cruz se pondrá ‘muy caliente’, y perdone el término”. (21/02/1992).  

     El gobernador Kirchner se lo pasó  dando palos de ciego.  En la misma acción lo imitaron  los diputados justicialista Argentino Alvarez, Miguel de Cristófaro, Oscar Vázquez, Daniel Notaro, Héctor Icazuriaga y –léase bien- Cristina Fernández de Kirchner (¿ética, dónde estás?).  Los nombrados presentaron una denuncia en la que solicitaban  al Tribunal Superior de Justicia de la provincia que pusiera en marcha los mecanismos para la formación de un tribunal de enjuiciamiento contra el juez Rodolfo Milano (V. La Opinión Austral de Río Gallegos, 22 de febrero de 1992).  

     Cabe aclarar que el juez Milano fue quien hizo oportunamente lugar a la solicitud de no innovar ordenando que la caja de previsión social pagara a los jubilados las remuneraciones de diciembre, la cuota del aguinaldo y que no se descontara el 15% de los haberes jubilatorios de enero.  El fiscal de Estado en aceleradísimo y servil trámite  revocó el pedido.  

     ¿Por qué lo de palos de ciego?  ¿Cuándo Nestor Kirchner se sentó en el sillón de la gobernación no conocía el estado económico-financiero de la provincia.? El hecho de que vivía pegado al oficialismo lo hace muy difícil de creer. Si así fuera –aceptando un absurdo-, dadas las promesas vertidas en la costosa campaña política cuando accedió al poder, habría cometido una enjuiciable irresponsabilidad  y  una falta de lealtad total para con el pueblo que votó tales promesas y aún para los que no lo hicieron, dado que se trata de intereses comunes de la sociedad.  

   Por las opiniones que se recogieron  en las calles de Río Gallegos da la impresión de que la realidad fue  como se plantea anteriormente.  Esto le quitó y le sigue quitando  autoridad moral, política y constitucional para exigir sacrificios y privaciones al pueblo, para colmo “cortando el hilo por lo más delgado”.  En lo moral, fundamentalmente inhibe al doctor Kirchner para invocar la memoria de los que dieron su vida poblando las tan lejanas tierras sureñas.  

     Fueron  altamente peligrosas las declaraciones del diputado Héctor Icazuriaga, a la vez que un plagio al presidente Menem, en las que afirmó: “Entendemos que este juez –Milano- tiene unas desesperadas ansias de notoriedad… entonces torna su gestión en un verdadero acto político en vez de actos judiciales.  El riesgo de esto es parte –enfatiza- de una estrategia de desestabilizadores, porque permanentemente, con estas medidas contra el Estado provincial, lo que busca es corroer la unidad política institucional de la provincia…”(V. La Gaceta del Sur de Río Gallegos, 22 de enero de 1992, pág. 16). (28/02/1992).  

Para imitar  

     Existió un comandante del V Cuerpo de ejército que, poco antes de pasar a situación de retiro, recorrió Santa Cruz (región que era el extremo sur de la jurisdicción bajo su responsabilidad).  Su observación más destacable fue el éxodo de población hacia otras zonas del país.  Recalcó que principalmente en Río Gallegos era altamente perceptible un “marcado sentimiento de frustración y pesimismo”.  Refiriéndose al aumento de las regalías petroleras –tema de batalla de los burócratas de turno sin otra imaginación- lo calificaba el militar como un hecho positivo, pero sólo como “paliativo a la difícil situación actual, ya que no alcanza –aseguraba- para revertir el estancamiento, cuando no retroceso que vive Santa Cruz”.  

     Textualmente explicaba: “Lo que allí se necesita es un cambio profundo en las estructuras económicas y sociales y, en concordancia, una conveniente estrategia poblacional”.  Consideraba además que Santa Cruz debía cumplir “un papel de avanzada para incorporar al ser nacional las zonas fronterizas”.  Señor gobernador Kirchner, los conceptos reproducidos son obra del pensamiento de un gran militar argentino, con el rango de general de división, llamado Juan Enrique Guglialmelli y vertidas en el año 1968. (Ver Geopolítica del Cono Sur, El Cid Editor SRL, febrero de 1979).  

     En marzo de 1962 la conspiración “gorila” militar, política y monopólica había frustrado la continuidad de un gobierno auténticamente revolucionario.  Su presidente, el 10 de marzo de 1962, a pocos días de su derrocamiento, le decía al país desde Comodoro Rivadavia que “el avance de la Patagonia es el fundamento de la Argentina potencia mundial”.  (06/031992).  

Urgente unidad nacional  

     Me siento en la urgente obligación de repetir lo que expresara el 26 de agosto de 2003 en el diario El Zonda de San Juan, dada la particular actualidad que adquiere: “En la Argentina cada minuto del día es significativamente valioso para trabajar por la reconstrucción moral y la solución de los graves problemas económico-sociales que la afectan.  En estos momentos la Divina  Providencia le ha brindado al Presidente (hoy Presidenta) de la Nación, al Vice y a todo el entorno de funcionarios, la histórica posibilidad de extraer, con un análisis objetivo que excluya los intereses corporativos y las ambiciones personales, las verdades del pasado para  iluminar así el camino hacia un venturoso porvenir.  Hay que aceptar que en esas verdades están involucrados muchos de ellos con errores, traiciones y conveniencias personales.  Bien se ha dicho que la historia no esa una parcialidad sino una totalidad y lo que va ocurriendo en un momento dado brinda los elementos de las etapas posteriores”.  

     La acción política, en estas horas sombrías de la vida del país llenas de interrogantes, exige un gran esfuerzo y serenidad para contener las reacciones personalistas y el amor propio, pues el país en su conjunto está hastiado de la incertidumbre que convulsiona la vida diaria.  No cumplir tal consigna constituiría un acto de alta traición a la Nación, pues se pondría en riesgo la legalidad institucional y la convivencia fraterna entre todos los argentinos.  Es la hora de exterminar los rencores que siguen dividiendo a la sociedad e impiden hallar las coincidencias para liberar a nuestra economía  del imperialismo y enfrentar con éxito la batalla por la recuperación de la soberanía y el bienestar del pueblo.  Debe grabarse a fuego en la conciencia ciudadana que: “Por encima de los partidos políticos está la unidad de los objetivos nacionales”.   

 Alerta  

     El pueblo está atrapado cada vez más por la desconfianza en su dirigencia, lo que manifiesta en las calles de todo el país  con multitudinaria presencia.  Es el momento más oportuno para resaltar y difundir el siguiente párrafo de la carta que  el periodista Alfredo Leuco (Perfil) le dirigió al Dr. Néstor Carlos Kirchner el 15/06/2008: “Me dirijo a usted para exigirle y rogarle al mismo tiempo que se retire inmediatamente del lugar en el que se encaramó aprovechando una relación conyugal que no tiene nada que ver con la Constitución Nacional.  Es hora de que respete la sagrada investidura de la presidenta constitucional, Cristina Fernández de Kirchner, y que usted se vaya a donde el pueblo con su voto lo colocó: en la jefatura del Partido Justicialista.  Salga de la Casa Rosada y deje de manchar con su veneno revanchista la gestión de su señora esposa y –aunque sea por un tiempo- haga un esfuerzo patriótico por escuchar algo más que su propia voz”.  

     Vaya un recuerdo para  el Dr. René Favaloro quien expresó: “Si resurgiera San Martín caparía a lo paisano varias generaciones de mandantes” y no olvidemos el proverbio chino que asegura “Las naciones se pudren como los peces, por la cabeza”.

(*) Colaboración especial para Crónica y Análisis de Carlos J. González Cabral. Maestro normal nacional. Se desempeñó como secretario de Gobierno y Hacienda (1958-1961) y como concejal (1963-1966) en la Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos (Bs.As.) en representación de la UCRI y del MID, respectivamente. Fue electo diputado provincial por el FREJULI (1973-1976). Entre 1989 y 1995 acompañó al ex presidente Frondizi como secretario político y privado.

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