El
presente artículo fue publicado en el Diario el Zonda de San
Juan el 15 de junio de 2004 y se lo reedita por su vigencia a
pesar de los 4 años transcurridos.
El
Presidente de los argentinos, Néstor Kirchner,
instaló en la sociedad sus sospechas que existen núcleos de
distinta índole que trabajan para perjudicar la estabilidad
institucional del Gobierno. Según sus convicciones se busca
desgastarlo ante la opinión pública con la finalidad
perversa de obstaculizar cualquier cambio. Tales afirmaciones
han sido calificadas por una gran mayoría de los ciudadanos
como una acción política de bajo vuelo.
.Por
cierto que la denuncia del Presidente, lanzada con actitud
soberbia y en busca de consolidar su poder, desató un fuerte
debate y severas críticas en los sectores políticos e
inclusive desde el ámbito de la Justicia se reclamó el
aporte de pruebas sobre el particular, lo que llevó al primer
mandatario a acusar a un fiscal de querer “judicializar
las ideas”. Varios ministros que oficiaron de voceros del
Poder Ejecutivo – sin aportar ninguna prueba – aseveraron
que existen militares, políticos y economistas trabajando
activamente paradesestabilizar
al gobierno. El ministro del interior, Aníbal Fernández, le
inyectó una cuota de debilidad a la propia denuncia oficial
sobre la supuesta conspiración al expresar: “…los autores
todavía no pueden ser mencionados, pues no tenemos
pruebas”. En definitiva, esta catarata de denuncias vacías
de contenidos creíbles sonefímeras distracciones y operaciones mediáticas,
frente a la realidad del dramanacional, lo que resulta imperdonable.
No
deja de llamar la atención de algunos observadores políticos
y de muchos ciudadanos del común, que esta visión
conspirativa del Presidente, fuertemente promocionada por sus
equipos, salga a la luz justamente cuando sus índices de
popularidad estén descendiendo significativamente del 80% al
49%. (Ver encuesta de Giacobbe
&Asoc./27/05/2004). Si la intención del gobierno es
revertir tal tendencia sembrando rumores y alimentando
fantasmas de conmoción social debe advertir, de inmediato,
que transita por la cornisa de un error político que puede
adquirir imprevista y peligrosa dimensión.
El
resplandor y estruendo de las luces de bengala encendidas por
el Presidente son una burda e infantilmanipulación que no logrará distraer la atención del
pueblo sobre la realidad económica, la inseguridad que lo
tortura a diario, la desnutrición y la falta de trabajo. Es
oportuno recordar que el ex presidente Raúl Alfonsínutilizó una estrategia similar en momentos complicados
de su gestión esgrimiendo denuncias de un complot
militar-sindical y golpe de Estado. Como resultado tuvo que
transferir la presidencia a Carlos Saúl Menem
antes del término legal de su mandato. Ninguna de sus
denuncias de complot pudo detener la hiperinflación
incontrolable, el colapso económico y la irritación del
pueblo.
Néstor
Kirchner asumió la Presidencia de
la Nación el 25 de mayo de 2003. Oportunamente había
anunciado que no llegaría al poder para pactar con el pasado
y menos para hacer acuerdos con cúpulas de dirigentes que
pudieran convertirlo en “presa de corporaciones”. Subrayó
ante la Asamblea Legislativa que “Venía desde el sur del
mundo”(región patagónica), señalando así sólo un ámbito
de la geografía territorial, cuando en realidad quienes
acceden a dirigir los destinos del país
deben asumir que proceden desde el fondo de nuestra historia y
tienen que portar el legado de las virtudes y abnegación de
nuestros patriotas. Que lo honren o no es otro cantar. Resaltó
con énfasis que había que conciliar la política, las
instituciones y al gobierno con la sociedad. Hoy somos
testigos, frente a esta exhortación, de lo contradictorio que
significa el estímulo que desde el Gobierno recibe el frente
de piqueteros bajo el comando del diputado Luis D´Elía,
quien recientemente dijo estar peleando en la calle y que lo
haría alos
tiros si fuera necesario.
También
enfatizó: “Vamos a apoyarnos en la Constitución”. Frente
a la realidad el discurso resultauna falsedad. Si el Presidente vivió en Argentina
desde 1976 hasta la fecha no puede desconocer que todos los
argentinos fuimos víctimas, y lo seguimos siendo, de las
exigencias provenientes de la estafa de la deuda externa
configurada por la usura internacional con la participación
de la dictadura militar y las corporaciones políticas y económicas.
Es inimaginable pensar, con más razón teniendo colaboradores
de gran vinculación con el ex ministro Cavallo,
como el caso del jefe de gabinete, Alberto Fernández (ex
funcionario menemista), que
desconozca la sentencia del Juez Ballesteros del 17/07/2000
sobre la causa 14.467, que en referencia a la deuda expresa:
“El país fue puesto desde 1976 bajo la voluntad de los
acreedores externos”.
Antes
de preocuparse por enarbolar una bandera montonera y si quiere
sentirse verdaderamente un auténtico partícipe en la lucha
contra la dependencia, el Presidente debe apoyarse en la
Constitución y exigir al Congreso de la Nación que ejerza
las atribuciones que le fijan el Art. 75, Inciso 7º de la
Carta Magna, para poder castigar así los ilícitos de un
endeudamiento que condiciona el futuro de las nuevas
generaciones y por lo tanto de la Nación. No hacerlo
constituirá un verdadero complot contra sí mismo y el futuro
de la República.
El
28 de agosto del 2003 aseguré desde esta columna que
Argentina reclamaba unidad ante los objetivos nacionales y que
se debían contener las reacciones personalistas, el amor
propio y las ambiciones políticas desmedidas. De no ser así
el presidente Kirchner corre el
riesgo de convertirse, como el dijo de Menem,
en el mariscal de la derrota, no ya de un partido, sino del país.
Como está desatada la evidente rivalidad entre Kirchner
y Duhalde, día a día aumenta el
riesgo de ladesintegración
nacional para la satisfacción de los enemigos que dicen
combatir.
(*)
Colaboración especial para Crónica y Análisis de Carlos J.
González Cabral. Maestro normal nacional. Se
desempeñó como secretario de Gobierno y Hacienda (1958-1961)
y como concejal (1963-1966) en la Municipalidad de San
Nicolás de los Arroyos (Bs.As.) en representación de la UCRI
y del MID, respectivamente. Fue electo diputado provincial por
el FREJULI (1973-1976). Entre 1989 y 1995 acompañó al ex
presidente Frondizi como secretario político y privado.