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COLABORACIONES

A continuación transcribimos un artículo que algunos medios publicaran hace un tiempo, pero que por su actualidad resulta oportuno reproducir. 

LA SEÑAL DE LA CRUZ 

Carlos J. González Cabral (*)

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, es el primer jesuita que llega en la Argentina a tan alta jerarquía. Desde el púlpito de la Catedral lanzó el 25 de Mayo fuertes críticas a la situación social, alertando sobre posibles enfrentamientos. Textualmente dijo que la sociedad acabará enfrentada si “el tejido social se destruye” y que “a la desilusión se contrapone tibias propuestas reivindicatorias”. 

Las discrepancias de la Iglesia Católica con el modelo de la usura no son nuevas en la Argentina ni en el resto del mundo, haciéndose las mismas extensivas a la dirigencia política. Hace más de nueve meses que la Iglesia reclamó un diálogo a los políticos y aseguró en ese entonces la inexistencia de comunicación entre el Partido Justicialista y los sectores de la oposición. Este reclamo fue encabezado por el presidente del Episcopado, monseñor Estanislao Karlic y el arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl Francisco Primatesta, ello en el contexto del Noveno Encuentro de Constructores de la Sociedad, llevado a cabo en la ciudad de Tanti, provincia de Córdoba. Monseñor Karlic en un pasaje de sus exposiciones manifestó en la oportunidad que: “la moral y la política tienen que acompañar a la economía, para que  la economía no sea inhumana y no deje sin trabajo...”. 

Tengamos presente que el 4 de octubre de 1997 y ante 120 mil personas que desbordaron el estadio Maracaná de Brasil, S.S.Juan Pablo II exigió a los gobernantes leyes contra la miseria y el desempleo. “La miseria destruye las familias”, enfatizó S.S. con voz más fuerte que la acostumbrada, subrayando además que la miseria “impide el acceso a la cultura y a la educación básica, corrompe las costumbres y daña la salud de los jóvenes y los adultos”. 

MORATORIA 

Si retrocedemos algo más en el tiempo nos encontramos que en 1995 el responsable de la Pastoral del Trabajo de la Arquidiócesis de Buenos Aires, monseñor Osvaldo Musto, pidió que se humanizara la economía, proponiendo al efecto una moratoria en el pago de la deuda externa. Este sacerdote de la Iglesia Católica, sensible a los padecimientos de grandes sectores de la sociedad argentina, que sufren por la acción  de la usura internacional, ubicaba a través de su exhortación en  el debate político y económico de estos tiempos el pensamiento del Papa expresado en la Encíclica Centésimus Annus pronunciada en Roma el día 1 de mayo de 1991, fiesta de San José Obrero y Día Universal del Trabajo. 

Textualmente la Encíclica en una de sus partes dice: “es ciertamente justo el principio que las deudas deben ser pagadas. No es lícito, en cambio, exigir o pretender el pago, cuando éste vendría a imponer de hecho opciones políticas tales que llevaran al hambre y a la desesperación a poblaciones enteras. No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables...” 

Ya en 1990 (V.La Prensa-22/04/90) los obispos norteamericanos habían calificado la deuda externa como “aro de hierro alrededor del cuello de la población latinoamericana”. Recalcaron, además, que “ninguna interpretación de las escrituras obligaría a los hambrientos a morir de hambre y hacer morir de hambre a sus niños, simplemente para cumplir obligaciones contractuales a fin de reembolsar a los ricos y sus instituciones”. 

SORDERA 

En general las dirigencias argentinas y de todo el continente  han desoído las voces de la Iglesia Católica, tanto en lo relacionado con el modelo económico aplicado como en lo referente a la corrupción. Desde la década del 60 las jerarquías de la Iglesia argentina y de todo el mundo han interpretado con acierto y en profundidad la doctrina de los Papas referidas a la penosa realidad iberoamericana. El 14 de febrero de 1968 en Roma, monseñor Brandao Videla, entonces presidente del CELAM, refiriéndose a la violencia en América Latina mencionó la existencia de grupos económicos fuertes junto a enormes masas humanas abandonadas y totalmente marginadas. 

Después de veinticinco años de tal apreciación, monseñor Oscar Andrés Rodríguez como presidente del CELAM, el 3 de mayo de 1995 atacó las recetas del Fondo Monetario Internacional y clamó por la búsqueda de líneas comunes de acción contra la problemática de la deuda externa y contra los ajustes estructurales de la economía impuesta por los organismos internacionales de crédito. 

OTRO MUNDO 

Los testaferros de la usura internacional en la Argentina criticaron duramente en su momento a monseñor Musto. En uno de los programas de T.V. denominado “Hora Clave” del año 1995,  Jorge Castro, actual Secretario de Planeamiento Estratégico de la Presidencia de la Nación, refiriéndose a lo dicho por monseñor Musto y la actitud del Papa sobre el pago de la deuda externa y el genocidio que provocan los acreedores, tuvo el atrevimiento de relacionar la personalidad y la vigencia del Papa actual con la época de la guerra fría. Adujo que vivimos otro mundo diferente del de aquellos tiempos. Grave y mal intencionada interpretación de Castro, dado que si alguna virtud tiene Su Santidad es precisamente vivir actualizado, no en teoría, sino recorriendo el mundo en contacto con los seres humanos más sufridos. 

El Papa sabe mejor que nadie que el mundo ha cambiado, pero en sentido negativo, y que se rige por un universalismo –globalización- que solo beneficia a la usura internacional a la vez que desata conflictos regionales y étnicos, mientras proliferan los carteles narcoterroristas y se destruyen las identidades nacionales. Estamos viviendo en  el mundo de las crisis de México, Argentina, Ecuador y Brasil, en el de la legalización de las drogas y donde se pretende considerar la existencia de cinco sexos. Es el mundo de la Iniciativa para las Américas del presidente Bush, el  de millones de seres humanos que mueren en  Asia y América Latina por las hambrunas y las epidemias que instaló el FMI, es el del genocidio de Africa y el  infierno de Sarajevo y Kosovo. Este es el “nuevo mundo” que creó la deuda externa. 

Es el mundo de la narcodemocracia de Colombia, el de las sectas maltusianas del príncipe Felipe de Inglaterra, el del control de la población , el de la estafa de las privatizaciones empujadas por el binomio Bush- Thatcher nada más que pagar la deuda pública, el de los acuerdos del especulador financiero George Soros con el FMI y el de la legalización del consumo de drogas. 

Esta es una verdad irrefutable, salvo que el señor Castro, como muchos otros que operan en Iberoamérica declamándose dirigentes de la democracia  crean que vivimos en el mundo de Disney, donde habitan el Gato Félix, los Pitufos, el Rey León, don Gato y su Pandilla, la Hormiga Atómica y la familia de los Simpsons. 

VORACIDAD 

El 1º de mayo de 1995, el Cardenal Giacomo Biffi, Arzobispo de Bolonia, dijo que cuando la Encíclica Centésimus Annus reconoce el papel de las ganancias, lo es en el sentido de un complejo de personas que trabajan “propietarios, administradores y empleados”. Para el Cardenal todo cambia frente a las ganancias de aquellos que se enriquecen jugando con números (¿derivados financieros?) y que con una proeza –no hay duda que se refiere a viveza, maniobras y especulación- mueven “enormes cantidades de capital sin importarles la múltiple realidad humana que resulta afectada”. 

Observemos que la Encíclica citada por el Cardenal Biffi es ofrecida a los fieles y a todos los hombres de buena voluntad en el centenario de la Rerum Novarum del Papa León XIII. Se analiza en ella el mal que ocasionaba la “voraz usura”, que dejaba a los obreros indefensos ante la inhumanidad de la justicia económica.  

Sabemos que en la actualidad esa voracidad está representada por el modelo del FMI impuesto a las economías de los países subdesarrollados. El Cardenal de Bolonia dijo también que había que interpretar correctamente las encíclicas sociales y con tono absolutamente terminante expresó: “...un ejemplo de la creciente deshumanización del mundo es lo exorbitante del poder financiero, que cada vez es mayor, más avaro, más decidido a buscar sus propios beneficios sin importar las repercusiones que tenga en la producción, el empleo y la vida concreta de muchos”. 

El 17 de marzo de 1985 el CELAM advirtió sobre la posibilidad de una explosión generalizada en el continente, dadas las políticas de hambre y sufrimiento aplicadas en el mismo. (V.La Razón-17/03/85-pág.5). El Cardenal Raúl Primatesta hace más de 9 años advirtió: “Los empresarios deben crear trabajo y los políticos hallar la opción de la patria, pues, ya aseguraba, que se vivían momentos muy graves. (V.La Nación-5/12/1989). La Comisión Permanente del Episcopado difundió en la Argentina en marzo de 1990 un mensaje al país puntualizando que “la crisis actual está expresando la irresponsabilidad de personas y sectores, con poder, de antes y ahora”. Agregaba: “creemos que esta es, sobre todo, una crisis de dirigencia” y censuró además que para lograr un destino mejor se dejaran de lado las necesidades elementales de los hombres que en ese momento sufrían. 

ELIGIERON AL ENEMIGO  

Se podrían escribir infinidad de páginas reproduciendo palabras de la Iglesia Católica frente a la crisis que padece el mundo y en particular los pueblos iberoamericanos, por el incontenible derrumbe del sistema financiero internacional, circunstancia que condena a los seres humanos por la vía del saqueo de las riquezas de los pueblos. 

La dirigencia ha preferido escuchar y copiar a los Guy Sorman, Luiggi Einaudi, Michel Camdessus, Jefrey Sachs, John Reed, Willian Rhodes, New Gringich, Nicholas Brady, David Mulford y tantos otros estafadores de la felicidad humana. Es hora que presten atención a la prédica de los Papas del “desarrollo y la justicia social”, considerando a la persona humana a imagen viva del Creador (imago viva Dei). Desde esta columna ya se los ha calificado a los usureros como mercaderes de la muerte. Tienen el poder para contar con miles de centímetros en las columnas de los grandes diarios y con infinidad de horas de radio y T.V. para vender la fantasía del “Primer Mundo”. El poder de la usura es el gran enemigo del cristianismo y muy hábil para montar la “contracultura” del rock, vehículo para las drogas y el libertinaje sexual.. 

Considero oportuno cerrar esta nota con un pasaje del mensaje de Su Santidad Juan Pablo II para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, el 1 de enero de 1999. Dice en una de sus partes hablando de “El secreto de la paz verdadera reside en el respeto de los derechos humanos”, que si éstos se desprecian “...o la búsqueda de intereses particulares prevalecen injustamente sobre el bien común, se siembran inevitablemente los gérmenes de la inestabilidad, la rebelión y la violencia”. Hagamos conciencia que hoy no estamos tan lejos que ello ocurra.

(*) Colaboración especial para Crónica y Análisis de Carlos J. González Cabral. Maestro normal nacional. Se desempeñó como secretario de Gobierno y Hacienda (1958-1961) y como concejal (1963-1966) en la Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos (Bs.As.) en representación de la UCRI y del MID, respectivamente. Fue electo diputado provincial por el FREJULI (1973-1976). Entre 1989 y 1995 acompañó al ex presidente Frondizi como secretario político y privado.

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