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COLABORACIONES

31-10-2008

EL PROBLEMA DE LAS PILAS

  Por Cristian Frers (*)

Pilas, baterías y micropilas que a diario invaden nuestros hogares. Las radios, linternas, reloj, walkman, cámaras fotográficas, calculadoras, juguetes, computadoras son solo una pequeña muestra de una enorme lista de productos que emplean estas fuentes de energía, siendo la razón de su éxito comercial la autonomía de la red eléctrica, es decir ser un objeto portátil.
Actualmente no se conoce ningún estudio que evalúe el impacto al ambiente ocasionado por la utilización y manejo inadecuado de pilas y baterías en Argentina; se sabe que varios componentes usados en su fabricación son tóxicos y por tanto la contaminación ambiental y los riesgos de afectar la salud y los ecosistemas dependen de la forma, lugar y volumen en que se ha dispuesto o tratado este tipo de residuos.

El funcionamiento de las pilas se basa en un conjunto de reacciones químicas que proporcionan una cierta cantidad de electricidad, que si bien es pequeña, permite el funcionamiento de pequeños motores o dispositivos electrónicos. Pero esta ventaja favorable de la autonomía, se contrapone a los efectos negativos de los compuestos químicos empleados en la reacción donde se produce la electricidad, ya que en su mayoría son metales pesados, que liberados al ambiente producen serios problemas de contaminación.

Las pilas son arrojadas con el resto de la basura domiciliaria, siendo vertidas en basureros, ya sean a cielo abierto o a rellenos sanitarios y en otros casos a terrenos baldíos, acequias, caminos vecinales, causes de agua, entre otros. Para imaginar la magnitud de la contaminación de estas pilas, basta con saber que son las causantes del 93% del Mercurio en la basura domestica, así como del 47% del Zinc, del 48% del Cadmio, del 22% del Níquel, entre otros metales pesados.

Solo para poner un ejemplo veamos como afecta el mercurio, en alta exposición, a la salud de las personas: 

  • Aguda: Dermatitis, ulceraciones de conjuntiva y cornea (ceguera), en forma oral colapso del aparato digestivo mortal en horas, insuficiencia renal.

  • Subagudas: Alucinaciones, diarreas, hemorragias, excitabilidad, las alteraciones por contacto vía oral, mientras que por contacto dérmico: trastornos mentales, insomnio, fenómenos vinculares periféricos, trastornos sensoriales en las extremidades, acrodia infantil (enfermedad rosa).

  • Crónica: Todas las alteraciones más delirio y psicosis maníaco depresiva. En exposiciones continuas pero en bajas dosis, en forma crónica: debilidad, anorexia, pérdida de peso, insomnio, diarrea, pérdida de dientes, gingivitis (inflamación de encías), irritabilidad, temblores musculares suaves, y sacudidas repentinas, sialorrea (salivación profunda).

Estas pilas sufren la corrosión de sus carcazas afectadas internamente por sus componentes y externamente por la acción climática y por el proceso de fermentación de la basura, especialmente la materia orgánica, que al elevar su temperatura hasta los 70º C, actúa como un reactor de la contaminación.

Cuando se produce el derrame de los electrolitos internos de las pilas, arrastra los metales pesados. Estos metales fluyen por el suelo contaminando toda forma de vida (asimilación vegetal y animal).

El mecanismo de movilidad a través del suelo, se ve favorecido al estar los metales en su forma oxidada, estos los hace mucho más rápido en terrenos salinos o con PH muy ácido.

El núcleo de la problemática radica en la amplia variedad y tipos diferentes, lo que surge de la gran cantidad de sistemas químicos posibles.  Esto resulta en una complicación para su gestión dado que sus formas de tratamiento y reciclado difieren, así como también su grado de toxicidad.

Una cuestión fundamental para el consumo de pilas y baterías es poder clasificarlas según su composición. De este modo podemos elegir aquellas que generan menor impacto ambiental una vez agotadas o que pueden ser recicladas.

Como primera clasificación de pilas y baterías podemos diferenciar las “pilas húmedas” (a base de plomo ácido y utilizadas por automóviles, motos, tractores, etc) y “pilas secas” (a base de carbón, cinc, litio, níquel metal hidruro, óxido de plata, alcalinas, etc).

Las pilas secas son las utilizadas por la mayor parte de los aparatos electrónicos domésticos y pueden clasificarse a su vez en: 

  1. Primarias: Son aquellas pilas comunes, generalmente cilíndricas, de carbón-zinc, litio y las alcalinas. Estas pilas no pueden ser recargadas, ya que se basan en sistemas electroquímicos irreversibles.

  2. Secundarias: Pueden recargarse externamente dado que están basadas en sistemas reversibles. En la mayoría de los casos están compuestas por ácidos, álcalis, sales irritantes y metales.

La gestión ambientalmente adecuada de las pilas comienza con la elección del producto que luego se convertirá en el residuo que deberemos desechar. Por ello es importante el papel del consumidor al momento de seleccionar la pila, con un papel preponderante, ya que determinará a mediano plazo la calidad de los productos ofrecidos en plaza.

Se recomienda usar los artefactos eléctricos conectados a la red, ahora si su uso es inevitable, es conveniente comprar pilas recargables, de esa manera se produce una gran reducción en el volumen de residuos a desechar, puesto que cada vez que se recarga la pila se evita tirar a la basura una unidad.

Otra alternativa es optar por las pilas alcalinas con mínimo de mercurio y preferentemente opciones de las que se puede hacer uso.

También es recomendable usar calculadoras o aparatos a energía solar y no dejar las pilas al alcance de los niños. Pueden llevarlas a la boca y hacer una inconsciente ingesta de metales pesados con su consiguiente peligro para la salud.

El Estado debe intervenir urgentemente para definitivamente establecer los mecanismos que faciliten la recolección de las mismas en recipientes adecuados y adoptar las medidas para su reciclado y destino final ambientalmente seguro (relleno de seguridad para residuos peligrosos).

Este tema compromete por igual a fabricantes, técnicos y gobiernos, quienes deben desarrollar obligatoriamente y a la brevedad, métodos eficaces para la eliminación segura de las pilas y evitar así el impacto ambiental que producen sus componentes contaminantes, poniendo en práctica políticas ambientales que hagan de la calidad de vida no una declaración sino una realidad.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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17-10-2008

LAS CONSECUENCIAS DE LA DESERTIZACIÓN

Por Cristian Frers (*)

Uno de los más graves problemas ambientales que se presenta en áreas rurales es la desertización, fenómeno de degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y sub-húmedas secas derivado de los efectos negativos de actividades humanas. Las causas son el sobrecultivo, la utilización excesiva de las tierras para el pastoreo y la deforestación, que derivan en agotamiento y erosión del suelo. La productividad del suelo disminuye, se reduce la producción de alimentos, se le quita a la tierra su cobertura vegetal y todo ello impacta en forma negativa en áreas que no están afectadas directamente por estos síntomas, causando inundaciones, salinización del suelo, deterioro de la calidad del agua y obstrucción de ríos, corrientes y reservorios con sedimentos.

La búsqueda de máximos beneficios a corto plazo de la agricultura intensiva se ha convertido en la principal causa de degradación de los suelos y el agua y, por tanto, de los procesos de desertización. El elevado consumo de agua, la fuerte mecanización y la utilización de productos agroquímicos, constituyen los elementos característicos de la agricultura intensiva, cuyo incremento en los últimos tiempos, está propiciando un aumento de la presión y degradación de nuestros suelos.

Más del 30% de la superficie del Planeta lo constituyen áreas susceptibles a la desertización. En ellas viven en torno a mil millones de personas, que en menos de unas decadas será muy difícil alimentar a la creciente población. Los más perjudicados son los países de África, de algunas zonas de Asia del este y del sur, y de Sudamérica.

La imagen de Argentina como granero del mundo y productora de cereales y carnes en abundancia no se ajusta a la realidad: la porción continental de la República Argentina posee una superficie de 2.700.000 km2, en la cual aproximadamente sólo el 25% corresponde a regiones húmedas y subhúmedas. El 75% restante (15 % de zonas semiáridas y 60% de zonas áridas) presenta riesgo de desertificación. Además, un tercio de la población del país (9,5 millones de personas) vive en zonas secas, y de éstas proviene alrededor de la mitad de la producción agropecuaria nacional.

Ya no se trata de una posibilidad: el 40% de la superficie continental del país se encuentra afectado por procesos que están degradando sus tierras.

En la Pampa Semiárida , con suelos arenosos de pendientes suaves, se generalizó la agricultura con prácticas incorrectas y el sobrepastoreo en las áreas más secas. Las sequías periódicas desataron procesos de erosión eólica dando origen a médanos y exponiendo los suelos a la erosión hídrica.

En la Patagonia , estepa con relieve de mesetas, la causante principal de la desertificación está dada por el sobrepastoreo ovino. Los sistemas ganaderos extensivos establecidos hace más de un siglo no contemplaron el uso sustentable del pastizal natural, acentuando sus condiciones de aridez por disminución o eliminación de la cubierta vegetal. Coexisten en el ambiente patagónico los valles irrigados con severos procesos de salinización y revenimiento. Actualmente más de 30% de la superficie de la región se encuentra afectada por procesos erosivos eólicos e hídricos graves o severos.

El Chaco Semiárido gran planicie ubicada en el centro norte del país, presenta un ecosistema forestal sujeto a desmonte masivo y sobrepastoreo, que junto a la agricultura intensiva, expone los suelos a las precipitaciones y temperaturas extremas, generando pérdidas en fertilidad y eficiencia hídrica, y procesos erosivos.

En el área de Cuyo coexisten importantes áreas bajo riego, con problemas de salinización y revenimiento freático (oasis de cultivo), con extensas llanuras fluvioeólicas sujetas a sobrepastoreo y deforestación.

Hay que tener presente que los impactos no sólo tienen relación con el medio ambiente, repercute también en los sistemas sociales y económicos. Si bien las consecuencias ambientales corresponden a la destrucción de la fauna y flora, la reducción significativa de la disponibilidad de los recursos hídricos y deterioro físico y químico de los suelos genera una pérdida considerable de la capacidad productiva, provocando cambios sociales (como las migraciones) que desestructuran las familias y acarrean serios impactos en las zonas urbanas, para donde se desplazan las personas en busca de mejores condiciones de vida.

Los cultivos intensivos han sido y son una de las principales causas de pérdida de suelo fértil. Los países ricos aplican su tecnología y sus capitales para incrementar la producción de las tierras. Los países pobres incrementan su producción de alimentos a través de nuevas roturaciones y desmontes. La falta de mercado interior obliga a producir para mercados exteriores muy competitivos.

Las poblaciones en crecimiento sobreexplotan sus tierras y, debido a esto, tienen que emigrar cuando ya han agotado todos sus recursos. Son los problemas añadidos, consecuencia de la desertización y destrucción del medio. El incremento de la población incide en la pérdida de suelo fértil, ya que se necesita espacio para edificar. El ritmo de crecimiento demográfico actual reducirá en un tercio la superficie agrícola por persona, en las próximas generaciones.

La forma más antigua de llegar a la desertización de un terreno está ligada directamente a la supervivencia de los pueblos y la provoca el hombre. El llamado sobrepastoreo es decir, mantener demasiado ganado en una superficie dedicada a pastos acarrea la pérdida de especies comestibles y el consiguiente crecimiento de especies no comestibles. Si la excesiva presión de pastoreo continúa, la pérdida de la cubierta vegetal puede llevar a la erosión del suelo. Muy ligada a esta causa aparece la sobreexplotación , en la que el suelo se agota por la pérdida de nutrientes y la erosión. Si se acortan los periodos que las tierras quedan en barbecho, es decir, libres de todo cultivo o se abusa del uso de técnicas mecánicas que producen una pérdida generalizada de suelo, estaremos frente a un futuro de tierras infértiles y secas. También la tala excesiva de vegetación , para crear tierras agrícolas y pastizales, pero sobre todo para destinarla a leña caracteriza las tierras secas de los países en desarrollo provoca que, en regiones enteras (como el Sahel en África), los alrededores de las ciudades carezcan por completo de árboles. La salinización del suelo consecuencia directa del el uso de técnicas agrícolas rudimentarias y prácticas poco apropiadas, unido a la mala gestión de los programas de irrigación, es otra de las causas directas de la muerte de la tierra. Todos estos factores son inherentes a la presencia del hombre en la Tierra , pero en el último siglo se le sumó otra actividad humana altamente devastadora: el turismo, sobre todo la preparación urbanística destinado a alojarlo. No es raro encontrar en zonas cálidas complejos que bien parecen oasis en desiertos. Las aguas, en muchas ocasiones subterráneas, que la naturaleza destina a hectáreas se canalizan para servir a unos cuantos metros cuadrados, en clara disminución de las demás tierras.

Para dominar la desertificación es indispensable que las sociedades humanas aprendan otra vez lo que aprendieron por primera vez hace miles de años, esto es, que la vida social y cultural sólo es posible en las zonas secas si se es capaz de elaborar una economía que esté en armonía con la naturaleza, adaptada a las condiciones del lugar.

Para una lucha eficaz frente al problema de la desertificación se hace imprescindible desarrollar acciones de prevención y de recuperación. Para la prevención se requiere planificar un adecuado manejo del recurso suelo, conservar los bosques, evitar el sobrepastoreo, utilizar métodos adecuados de irrigación, mejorar los pronósticos de sequía a largo plazo y combatir la pobreza rural. Para la recuperación de áreas ya degradadas es necesario reforestar, mejorar el uso del agua y fijar medanos.

Técnicamente, las áreas afectadas por la desertificación pueden ser "restauradas" cuando se recupera el ecosistema a través del abandono del mismo, lo que reduce la presión de uso de los recursos y posibilita la recuperación de los componentes originales del ecosistema, logrando una restauración de éste y de su capacidad de sostenimiento, "rehabilitadas" cuando se recupera el ecosistema original a través de un mejor manejo, lo que produce un cambio permanente o "habilitadas" cuando se recupera el ecosistema por medio del agregado de elementos ajenos a él, tales como especies vegetales exóticas, construyendo un ecosistema distinto del original pero que puede ser manejado en forma sustentable.

En todo caso resulta imprescindible realizar las siguientes acciones, tanto para la prevención en áreas susceptibles como para la recuperación en áreas degradadas:

  • Mejorar las condiciones sociales, culturales y económicas.

  • Prevenir el avance de la erosión y el deterioro de la vegetación.

  • Planificar el uso del suelo

  • Realizar actividades agrícolas con técnicas de labranza conservacionistas

  • Utilizar sistemas de riego que eviten los peligros de sedimentación y salinización.

  • Desarrollar variedades de vegetales resistentes a la sequía.

  • Mejorar los pronósticos de sequía a largo plazo y sistemas de alerta temprana.

  • Conservar los bosques nativos.

  • Reforestar

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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30-09-2008

CÓMO DESARROLAR UNA POLÍTICA AMBIENTAL

Por Cristian Frers (*)

La política ambiental es la fijación de un conjunto armónico e interrelacionado de objetivos, que se orientan al mejoramiento del ambiente y al manejo adecuado de los recursos naturales. A estos objetivos se deben incorporar decisiones y acciones específicas destinadas al cumplimiento de los mismos, con el respaldo de normas, instituciones y procedimientos que permitan lograr la funcionalidad de dichas políticas.

En otras palabras es el conjunto de los esfuerzos políticos para conservar las bases naturales de la vida humana y conseguir un desarrollo sostenible.

Los principios de la política ambiental son, todos sabemos que no existe un acuerdo general sobre los principios de la política ambiental, sin embargo, hay algunas bases generalmente aceptadas: 

  • Los principios del desarrollo sostenible.

  • El principio de responsabilidad.

  • El principio de prevención, según el cual siempre es mejor prevenir que corregir.

  • El principio de sustitución que exige remplazar sustancias peligrosas por substitutos menos contaminantes y procesos de alta intensidad energética por otros más eficientes siempre que estén disponibles.

  • El principio de: "el que contamina paga" para los casos en los que no se puede prevenir el daño ambiental, siempre que sea posible identificar el causante.

  • El principio de la coherencia que requiere la coordinación de la política ambiental con otros departamentos y la integración de cuestiones ambientales en otros campos (por ejemplo política de infraestructuras, política económica).

  • Principio de la cooperación, según el que la integración de importantes grupos sociales en la definición de metas ambientales y su realización es indispensable.

  • La política ambiental debe basarse siempre en los resultados de investigaciones científicas.

Muchas veces la falta de coordinación y de planificación de las acciones de los gobiernos han derivado en una total ineficacia de sus políticas, y han significado, en las cuestiones ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al principio, a cero. Por ejemplo, las muy pocas veces que se han establecido medidas anticontaminación de los cursos de agua, se acciona contra diversas empresas, pero no se tienen en cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se encuentran a la vera de los ríos, o se vierten líquidos cloacales sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que hacen la vista gorda. Las políticas ambientales, sobre todo aquellas dirigidas a frenar el daño que causa la contaminación deben ser a todo o nada, es decir que si se emprende una campaña no se pueden dejar fisuras o empezar por pequeñeces. No sirve llevar a los jardines de infantes a juntar papelitos, mientras se deja que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento. No es eficiente hacer un llamado a la adhesión voluntaria a un plan de producción limpia, al que acudirán los que siempre colaboran, pues aquellos a quienes la producción limpia no les interesa seguirán contaminando libremente.

Es muy difícil elaborar, acordar y ejecutar una política ambiental alejada del disparate si no nos planteamos desmitificar la cuestión ambiental, poniéndola dentro de la sociedad y al servicio de los intereses de nuestra sociedad, dentro de la política (cosa pública) como ocurre con la educación y la seguridad.

Y esto implica poner a la investigación científica al servicio de los intereses nacionales, con la promoción del Estado y las universidades, y no al servicio de la currícula personal de los investigadores y promovidas exclusivamente por fuentes internacionales.

Es importante tener en cuenta que la elaboración de una política ambiental regional satisface importantes necesidades para todos los sectores de la vida local.
Ella demanda, que cada comunidad regional haga un balance ambiental sobre el proceso histórico de desarrollo regional. También exige elaborar un diagnóstico actualizado, definiendo cómo esa realidad ambiental es afectada hoy por su entorno económico, social, cultural, institucional, nacional e internacional. Cada región muestra una realidad ambiental específica, en sus recursos naturales y potencialidades, en la diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar, en las capacidades y compromisos de sus instituciones y en la población, entre otras. Asimismo, la política obliga a cada comunidad regional a revisar sus desafíos futuros y priorizarlos, establecer plazos para su cumplimiento, definir los recursos necesarios y las responsabilidades que corresponden a cada sector como: público, privado, académico, gremios, organizaciones de base y de los ciudadanos en general, como también señalar aquellas tareas que requieren el concurso de diversos actores de la región.

Con esta información ideal en la mano, o en su defecto con el saber local disponible, se hará una convocatoria estatal (en forma asociada Nación y provincias) en cada provincia argentina, sobre un área limitada de las mismas (para que la iniciativa sea viable) a los fines de discutir con los productores y comunidades locales una estrategia sustentable para el desarrollo local y un proceso de transferencia de tecnología disponible en el país.

La idea es que si esa estrategia deviene en planeamiento con participación vinculante de productores y comunidades y logra resultados exitosos debería ser un punto de referencia para la réplica a nivel provincial.

Se trata de una estrategia de ordenamiento que va de lo particular a lo general en la ejecución y con una política centralizada en lo conceptual por ecoregión.

En el marco de esa estrategia no nos proponemos una guerra entre la soja y la ganadería, ni entre la agricultura y el bosque nativo, ni entre conservación y desarrollo, sino una concertación entre intereses que deben considerarse legítimos entre ellos, legitimados todos por la convocatoria del Estado, que es la única fuente de legitimación en nuestro orden constitucional.

Porque en esto tiene que haber un punto de convocatoria, un punto de encuentro, un punto de organización, un punto de autoridad, que no es una palabra que nos tenga que dar miedo. Un punto de autoridad que pueda ordenar a todos los factores, a todas las corporaciones, a todos los intereses que están en lucha. Lo que está faltando en Argentina es este punto de autoridad. Este punto de autoridad democrática es el Estado. Un Estado que no puede, ni debe transferir responsabilidades que le son propias.

Los intereses nacionales están relacionados a la capacidad de sostener la producción de alimentos conservando el suelo, las aguas y la biodiversidad terrestre y acuática; de aprovechar racionalmente nuestros recursos hídricos marinos y fluviales y de conservar los bosques nativos que entornan a los segundos y suelen ser sus cabeceras de cuencas; de recuperar los suelos en proceso de desertificación; de proteger los escenarios naturales que demanda el turismo nacional e internacional; de resolver el tratamiento y disposición de residuos urbanos y peligrosos; de dar claras señales de lucha contra la contaminación, focalizando la gestión y no la propaganda en la prioridad Matanza-Riachuelo; de preparar a la industria para la anulación o mitigación de impactos negativos y para implementar prácticas ambientalmente sustentables ante las crecientes barreras para-arancelarias que imponen los países desarrollados; de diversificar nuestra matriz energética con la generación de energías limpias

Cada sociedad tiene una prioridad social, económica o política diferente. El grado de interés dependerá de la realidad que les toque vivir a cada una de ellas. Es cierto que la prioridad social de los argentinos hoy se relaciona más con sus necesidades básicas. ¿Pero no es una cuestión básica el tener en cuenta el cuidado de nuestro propio planeta?

El ambiente también necesita de políticas, iniciativas y programas que abarquen los desafíos que hoy enfrenta el país y el mundo. Pero en la Argentina pasa a ser un tema más dentro de una larga lista de promesas. Tal vez entonces sea hora de que todos los habitantes de la nación incluyamos el tema ambiental en nuestra agenda. 

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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17-09-2008

CAMBIOS EN LA MENTALIDAD EMPRESARIAL PARA MEJORAR LA SUSTENTABILIDAD DEL PLANETA

Por Cristian Frers (*)

Cansados por el esfuerzo que genera poner en marcha un sistema de producción que malgasta la energía y vínculos con la sola idea de mejorar la rentabilidad cueste lo que cueste, los ingresos y las alzas de la bolsa de mercados. Los líderes empresarios comenzaron a trabajar en la utilización de un nuevo paradigma en el universo de los negocios.

El nuevo paradigma esta munido de espiritualidad. Desplaza hacia atrás el espíritu materialista de los negocios e impulsa hacia delante una actitud de servicio al cual le importa tanto lo físico como lo psíquico, como cada uno de los seres y las partículas que dan origen a este mundo. Consideran, con firmeza, en una vieja idea que manifiesta que para demostrar la influencia que tiene cada acción vegetal, animal y humana sobre la totalidad, hay que manejar el concepto: Cuando una mariposa bate la alas en Pekín, repercute en la ciudad de México.

El problema es el hecho de que nos hemos rodeado de productos cada vez más extraños a nuestra propia creatividad. Debido a una tecnología cada vez más sofisticada, los seres humanos se están rodeando de un número creciente de elementos extraños. Nos despertamos por la mañana, accionamos un interruptor y de algún modo se enciende una luz, tiramos de la cadena y cae el agua, hacemos girar una llave y el coche arranca. Tanto en las cuestiones importantes como en nuestra vida cotidiana nos hemos hecho cada vez más dependientes de cosas que sólo conocemos vagamente. Al estar desvinculados de las cosas a las cuales dimos origen, nuestro comportamiento de unión con el mundo quedo gravemente dañado, es decir, nos hemos apartado tanto de la naturaleza que lo natural nos resulta extraño.

El paradigma que emerge se basa en el reconocimiento del valor de la conciencia de cada ser humano, en el saber que existe la posibilidad de realizar negocios aprovechando de nosotros la sabiduría más profunda y reconectados con la conciencia propia, de los otros, de cada ecosistema y del planeta. Es tiempo de responsabilizarnos por nosotros, por los demás y por el hábitat.

No todo se modifica con aplicar tecnologías de punta, y en algunos casos ni siquiera se requiere utilizar procesos complejos y equipos muy costosos. La naturaleza abunda en soluciones posibles de aprovechar o imitar pues ofrece a los seres vivos toda una gama de oportunidad para satisfacer sus necesidades: alimentarse, cobijarse, echar raíces, invernar. Una especie vegetal o animal nunca agota todas las posibilidades; sucede que a lo largo de la evolución cada especie se ha amoldado a determinadas condiciones de su ambiente. La especialización está dirigida con tal exactitud a las particularidades del entorno, que cada una de las especies encaja perfectamente en un papel determinado por la Naturaleza. Esta naturaleza es un libro de sabiduría que muchas veces es atropellada, desvalorizada e ignorada por el olvido y la soberbia que afectan a los habitantes de la tierra. Debe comprenderse que las respuestas están allí para cada una de las preguntas o dudas que la gente tiene. Para saber aprovechar esta poderosa fuerza que nos muestra el qué, el cómo y el para qué de los diferentes procesos biológicos que suceden sin que nos demos cuenta, hay que detenerse a mirarla.

En los albores del siglo XXI, los sistemas de gestión ambiental son cada vez más sofisticados. Las estrategas, métodos y prácticas ambientales, pasando del cumplimiento reglamentario a enfoques más proactivos respecto de la minimización de residuos y la integración de cuestiones ambientales e inquietudes sociales en la estructura estratégica de las compañías. Muchas de las compañías más grandes del mundo han reducido significativamente las corrientes de residuos durante la década de 1990. No obstante dicho éxito, clientes, interesados y gobiernos exigirán éxitos muchos más importantes en los próximos diez años.

Para que las regulaciones promuevan la innovación y la productividad de los recursos, éstas deben:

  • Concentrarse en el resultado, no en la tecnología.

  • Promulgar normas estrictas.

  • Regular las fases más cercanas posibles al usuario final, y al mismo tiempo fomentar las soluciones en las primeras etapas del proceso.

  • Establecer períodos de transición.

  • Hacer que el proceso normativo sea más estable y previsible.

  • Las empresas deben participar en la elaboración de normas desde el principio.

  • Mejorar los conocimientos técnicos de quienes dictan las normas.

Los que deben dar fuerza a la idea son los mismos empresarios puesto que dirigir una compañía que debe adaptarse a cambios radicales en su estructura, requiere mucho más que una buena planificación financiera además de saber manejar clientes y empleados. El liderazgo ambiental no sólo requiere mejoras al sistema de gestión ambiental, sino que también necesita el compromiso de empleados, clientes, proveedores e interesados. Las soluciones surgen cuando se mejoran los procesos de entrega de productos, se desarrollan nuevos productos que minimizan las consecuencias ambientales, se implementan tecnologías que eliminan problemas e implicancias ambientales y se vincula cada elemento constitutivo con la empresa, la sociedad y el ambiente.

La escasa evidencia disponible en Argentina como la de otros países de América Latina e incluso de países desarrollados, nos muestra una serie de barreras a la incorporación o al desarrollo de una gestión ambiental en las pequeñas y medianas empresas. Se pueden destacar tres puntos:

    1. Un primer punto es la falta de información o la desinformación acerca de la normativa ambiental. Este dato muestra un mal punto de partida para esperar que las empresas tengan una buena gestión.

    2. Un segundo punto es la falta de incentivo de mercado. Recientemente las empresas grandes han estado enfrentando requisitos de mercado que las están llevando como una zanahoria hacia una gestión ambiental más avanzada. Para las empresas esto significa obtener un beneficio por mejorar sus gestión ambiental.

    3. Un tercer punto para la gestión ambiental de las Pymes tiene raíz social, y en especial en la importante contribución de las Pymes en la creación de empleos. Muchas veces se escucha el siguiente argumento: Si se hace una presión muy fuerte para que las empresas mejoren su gestión ambiental, necesariamente va haber muchas empresas que van a cerrar y esto tiene un impacto ambiental indeseable. Este es un falso dilema, porque existe la posibilidad de aplicar políticas y estrategias vinculadas con la Producción más Limpia.

El nuevo líder debe ser un buen administrador de sus propios pensamientos o ideas, palabras y acciones. Sólo cuando un ejecutivo ve a otro provocar el cambio, siente impulsos de cambiar. Hay que concienciar a esas personas para generar el cambio. De lo contrario es difícil, que los empresarios quieran o se animen a generar esos cambios.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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28-08-2008

PROBLEMAS DE CONTAMINACIÓN EN EL AGUA

Por Cristian Frers (*)

“Un país con problemas de agua es el latir de un corazón que lucha por existir” 

El problema de la contaminación del agua es conocido desde la antigüedad, ya que parecen relatos de la contaminación del agua incluso en las Sagradas Escrituras. Este problema es local, regional y mundial.

Del total de agua existente en el planeta, únicamente el 3% es agua dulce. Pero de este porcentaje, la mayoría (el 79%) está en forma de hielo (por lo que no está disponible para su uso) y el resto se encuentra como agua líquida: en forma de aguas subterráneas (el 20%) y, únicamente el 1% restante, como aguas superficiales. Pero estos recursos no son inagotables. Hemos de tener en cuenta que la capacidad de aprovechamiento del escaso porcentaje de agua disponible, se ve notablemente disminuida debido a los incesantes cambios en nuestra civilización que conducen inexorablemente a su deterioro y escacez.

El agua dulce es el recurso renovable más importante, pero la humanidad está utilizándolo y contaminándolo más rápidamente de lo necesita para reponerse. Efectivamente, las aglomeraciones en las grandes ciudades, la mejora en la calidad de vida, el rápido desarrollo industrial, el incremento del turismo y la agricultura, las actividades de ocio, entre otras acciones. hacen que este escaso porcentaje se vaya reduciendo de forma natural y que su composición se vea notablemente alterada. Para agravar el problema, el ciclo hidrológico es cada vez menos previsible ya que el cambio climático altera los patrones de temperatura establecidos en todo el mundo.

De todo esto se deriva, la gran importancia de un aprovechamiento integral de las aguas dulces disponibles y la preservación de su calidad, en condiciones óptimas, para su utilización.

La contaminación del agua es la acción y el efecto de introducir materias o formas de energía, o inducir condiciones en el agua que, de modo directo o indirecto, impliquen una alteración perjudicial de su calidad en relación con los usos posteriores o con su función ecológica.

Esta contaminación de las aguas superficiales y subterráneas (ríos, lagos, embalses, acuíferos y mar) es producto de las actividades del hombre; éste agrega al agua sustancias ajenas a su composición, modificando la calidad de la misma. Está contaminación tiene su origen en diversos factores como:

1)      Agentes patógenos: Bacterias , virus , protozoarios, parásitos que entran al agua provenientes de desechos orgánicos.

2)      Desechos que requieren oxígeno: Los desechos orgánicos pueden ser descompuestos por bacterias que usan oxígeno para biodegradarlos. Si hay poblaciones grandes de estas bacterias, pueden agotar el oxígeno del agua, matando así las formas de vida acuáticas.

3)      Sustancias químicas inorgánicas: Acidos, compuestos de metales tóxicos (Mercurio, Plomo), envenenan el agua.

4)      Los nutrientes vegetales: Pueden ocasionar el crecimiento excesivo de plantas acuáticas que después mueren y se descomponen, agotando el oxígeno del agua y de este modo causan la muerte de las especies marinas (zona muerta).

5)      Sustancias químicas orgánicas: Petróleo, plástico , plaguicidas, detergentes que amenazan la vida.

6)      Sedimentos o materia suspendida: Partículas insolubles de suelo que enturbian el agua , y que son la mayor fuente de contaminación.

7)      Sustancias radiactivas: Que pueden causar defectos congénitos y cáncer.

La contaminación de las aguas es uno de los factores más importante que rompe la armonía entre el hombre y su medio, no sólo de forma inmediata sino también a medio y a largo plazo; por tanto, la prevención y lucha contra dicha contaminación constituye actualmente una necesidad de importancia prioritaria.

Todos los contaminantes contenidos en las aguas residuales, causarían serios problemas ambientales si se incorporasen directamente a un curso de agua no contaminado. Por ello es necesario que sean tratadas antes de su vertido, con el fin de rebajar lo más posible su carga contaminante, y que estén dentro de unos límites que se consideren adecuados.

Los problemas del agua se centran tanto en la calidad como en la cantidad. La comunidad debe conocer la importancia de la "calidad" de la misma y esa misma comunidad de encargarse de su cuidado y preservación.

Tomemos el caso el arsénico en el agua. La muerte se cierne en forma de arsénico para unos 140 millones de personas en todo el mundo que, sin saberlo, beben agua contaminada, en mayor o menor medida, por la presencia de arsénico.

Según un estudio presentado por la Real Sociedad Geográfica del Reino Unido se afirma que en más de 70 países de todo el mundo, el agua destinada para el consumo humano presenta altas concentraciones de arsénico, lo que representa enormes riesgos para la salud de la población.

De hecho, en aquellos núcleos de población en los que se ha encontrado mayores niveles de concentración de arsénico en el agua de consumo humano, se ha podido constatar un aumento considerable de enfermedades pulmonares, cardiovasculares y neurológicas, dermatológicas y –lo que es más grave- diversos tipos de cáncer.

El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior que el suministro... y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado.

El problema es que el agua es un recurso que se da sentado en muchos lugares, es muy escaso para los 1.100 millones de personas que carecen de acceso al agua potable, a las que habría que sumar otros 2.400 millones de personas que no tienen acceso a un saneamiento adecuado.

Más de 2.200 millones de habitantes de los países subdesarrollados, la mayoría niños, mueren todos los años de enfermedades asociadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o alimentos contaminados, o por los organismos causantes de enfermedades que se desarrollan en el agua. Con suministros suficientes de agua potable y saneamiento adecuado, la incidencia de algunas enfermedades y la muerte podrían reducirse hasta un 75 por ciento.

En la mayoría de las regiones, el problema no es la falta de agua dulce potable sino, más bien, la mala gestión y distribución de los recursos hídricos y sus métodos. La mayor parte del agua dulce se utiliza para la agricultura, mientras que una cantidad sustancial se pierde en el proceso de riego.

Este recurso es un bien tan necesario que podría pasar a ser objeto de peleas políticas, si se lo observa sólo como un negocio: represas, canales de irrigación, tecnologías de purificación y de desalinización, sistemas de alcantarillado y tratamientos de aguas residuales. No debe olvidarse el embotellamiento del agua, puesto que es un negocio que supera en ganancias a la industria farmacéutica. El origen de esta comercialización del agua habría que buscarla en noviembre de 2001, cuando los recursos naturales al igual que la salud y la educación, empezaron a ser objeto de negociaciones en la OMC (Organización Mundial de Comercio). La meta final es la liberalización de los servicios públicos para el 2005. Esto que suena árido y aburrido, puede simplificarse: lo que hasta ahora era regulado por los estados, pasará a ser mercado de libre comercio. Dentro de este contexto, existen dos escenarios probables: La apropiación territorial: esto podría realizarse mediante la compra de tierras con recursos naturales (agua, biodiversidad), tampoco se descarta un conflicto militar.

Esta última hipótesis, nos transporta a la última guerra en Irak (Marzo 2003) y la apropiación de las grandes petroleras estadounidenses de los recursos iraquíes. No se descarta que con esa guerra hayan querido controlar los recursos hídricos de los ríos Eufrates y Tigris... ríos caudalosos en una de las zonas más áridas del planeta.

El agua es un don que la naturaleza ofreció a la vida y a cada uno de nosotros. El 70% de nuestro cuerpo está compuesto de agua. Por ser todo esto, el agua constituye una de las metáforas más significativas de lo Divino que está en nosotros y en el universo y de la sacralidad de toda la vida. ¿Cómo cuidarla y no luchar por ella?

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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07-08-2008

EL MANEJO DE LA BASURA

Por Cristian Frers (*)

"Si queréis saber cómo habita el alma en el cuerpo, os bastará observar cómo usa el cuerpo de su cotidiana habitación: si ésta es desordenada y confusa, desordenado y confuso será el cuerpo poseído por el alma". Leonardo Da Vinci.

En la basura podemos encontrar varios tipos de desechos, producto generalmente de nuestra forma de vida. Al mismo tiempo que disponemos de más aparatos para hacer nuestra vida más confortable, nos hemos ido aficionando a la adquisición de objetos útiles e inútiles, primorosamente empacados en envolturas extravagantes y costosas. Preferimos aquellos productos que vienen envueltos individualmente y con cubiertas poco o nada biodegradables o reciclables.

Parece que nos encanta comprar bebidas en envases no retornables para evitarnos la molestia de devolver el envase para que pueda ser reutilizado varias ocasiones.

De tal manera nos hemos ido acostumbrando a ciertas comodidades que por momentos consideramos que son indispensables para llevar a cabo las tareas de nuestra vida moderna.

Un buen manejo de los residuos ayuda a combatir enfermedades como la fiebre tifoidea, la diarrea, la salmonelosis, la rabia y el dengue.

Para los investigadores de las enfermedades transmitidas por el agua o por el aire resulta relativamente sencillo conocer cuántos metros cúbicos de aire respira una persona, cúantos litros de agua bebe por día y cúal es el límite aceptable de un contaminante para el ser humano.

En materia de desechos sólidos, en cambio, es más complicado establecer la relación directa con la salud, pues nadie come una cantidad específica de basura al día ni está en contacto con ella si no es por razones de trabajo, como los separadores de desechos.

Se pueden, de todas maneras, identificar algunos daños indirectos: sobre todo la contaminación de acuíferos subterráneos y superficiales, y la reproducción de vectores (rata, mosca, cucaracha) que transmiten enfermedades como la fiebre tifoidea, la diarrea, la salmonelosis, la rabia y el dengue.

Se estima que cada habitante de América Latina y El Caribe produce entre medio kilogramo  y un kilogramo de basura por día. O sea que una familia de cinco personas genera en un mes de 100 a 160 kilogramos de desperdicios.

En casi todos los países existen ejemplos aislados de una labor buena o aceptable en el tratamiento de la basura, sobre todo en las grandes ciudades. Sin embargo, el panorama integral es menos alentador por las grandes deficiencias en las ciudades del interior.

En muchos casos, el desconocimiento de los intendentes y consejales municipales, así como la falta de voluntad política sumado al desinteres de la población en general, hace que la situación se agrave contaminando el agua, aire, atmósfera y suelo además de que permite la proliferación de flora y fauna nociva, así como de las múltiples enfermedades que se trasmiten al ser humano al contacto de estos agentes.

La basura en muchos municipios y ciudades de Argentina es un reflejo de sus habitantes y de sus autoridades. No sólo se trata del poco hábito por la higiene que mostramos en forma cotidiana, sino de los lugares que se eligen como destino final de los desperdicios.

En los debates preelectorales, el problema de la basura aparece concentrado en la discusión de la limpieza. Cómo lograr retirar la basura de las calles y los domicilios es un debate que pasa del problema del prestador (concesión privada o servicios propios) al problema de la medición: si el pago de ese trabajo debe realizarse según la tonelada de basura, como sucede actualmente, o si debe hacerse mediante el reconocimiento de un canon por zona limpia. Pero la realidad es que la recolección es la parte menor del problema de la basura. Su fase crítica se encuentra antes y después de la recolección: en la producción y en la disposición de la basura.

La política en cuanto a residuos urbanos no ha cambiado demasiado desde tiempos inmemoriales. Puede resumirse en un único concepto: llevarlos a otro lado.

Para comenzar a cambiar estos habitos es necesario tomar las siguientes acciones: 

1) Como primer paso se deben realizar actividades de reflexión y concientización sobre el problema, con los niños y adolescentes de la comunidad.

2) Luego se debe convocar a todos los líderes comunales del distrito, para un taller de dos días para discutir la problemática que tiene la comunidad por la contaminación por basura, y la búsqueda de soluciones. 

Aunque las autoridades ambientales regulan la disposición técnica para el tratamiento de los desechos municipales, pocos son los municipios que pueden sufragar los costos de un relleno sanitario que cumpla con todas las normas de seguridad.

Una de las soluciones sería unificar el tratamiento y disposición final de la basura entre ciudades de un mismo municipio o región. Basadas en la construcción de un galpón, de un cerco perimetral y de la adquisición de maquinarias tales como una trituradora, una prensa para plásticos y una ensiladora, entre otras inversiones. De esta manera, a partir de la separación que  se debe realizar desde los hogares, se podrá mejorar el tratamiento de los residuos inorgánicos y pasar a la fase de producción de compost con el material orgánico. Es necesario que el personal, en este centro cuente al menos con guantes, tapabocas, lentes y botas para prevenir cualquier problema de salud para sus trabajadores.

El principal freno que detiene el desarrollo de la industria de reciclaje es la falta de conciencia sobre cómo manejar la basura y el potencial económico que representa. En Alemania, por ejemplo, donde se promueve este negocio mediante la aplicación estricta de la ley, el reciclado de empaques de plástico se traduce en ingresos aproximados de 500 dólares por tonelada.

Al tirarse todo de manera desordenada, mezclándolo además con desperdicios orgánicos, la basura se vuelve sucia, mal oliente y peligrosa para la salud. Su destino son los basureros a cielo abierto, en donde los deshechos inorgánicos pueden quedar enterrados sin descomponerse durante cientos de años. . La cultura del derroche debería ser poco a poco sustituida por una conciencia del mundo más amplia que abarque también a nuestros deshechos. Para empezar, nuestro personal kilo diario de basura tendría que ir reduciéndose progresivamente a la mínima expresión mediante el consumo racional.

Sólo cuando la ciudad imponga un precio a la recolección y a la disposición de la basura en el momento de su fabricación, ese costo se incorporará al precio de los productos, y cada uno de nosotros podrá actuar antes de producir la basura, o sabrá al menos cuál es el precio que está pagando por ese insensato lujo. Una política responsable y racional debería discutir estas cuestiones que están antes y después de la recolección de la basura.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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15-07-2008

LOS PROBLEMAS DE DEGRADAR EL SUELO

Por Cristian Frers (*)

El suelo es vital, ya que el ser humano depende de él para la producción de alimentos, la crianza de animales, la plantación de árboles, la obtención de agua y de algunos recursos minerales, entre otras cosas. En él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto, todo el desarrollo del ecosistema.

La erosión del suelo se está acelerando en todos los continentes y está degradando unos 2.000 millones de hectáreas de tierra de cultivo y de pastoreo, lo que representa una seria amenaza para el abastecimiento global de víveres. Cada año la erosión de los suelos y otras formas de degradación de las tierras provocan una pérdida de entre 5 y 7 millones de hectáreas de tierras cultivables. En los países subdesarrollados, la creciente necesidad de alimentos y leña han tenido como resultado la deforestación y cultivo de laderas con mucha pendiente, lo que ha producido una severa erosión de las mismas. Para complicar aún más el problema, hay que tener en cuenta la pérdida de tierras de cultivo de primera calidad debido a la industria, los pantanos, la expansión de las ciudades y las carreteras. La erosión del suelo y la pérdida de las tierras de cultivo y los bosques reduce además la capacidad de conservación de la humedad de los suelos y añade sedimentos a las corrientes de agua, los lagos y los embalses.

Los problemas más comunes en relación al suelo tienen que ver con las actividades de las personas. Al respecto, los problemas directamente derivados del uso antrópico de los suelos son actualmente muy severos. La erosión, la desertificación, la contaminación, la compactación, el avance de las ciudades y urbanización, y la pérdida de fertilidad, se encuentran entre los problemas más graves que afectan hoy a los suelos. 

Erosión:
La erosión es la pérdida de suelo fértil, debido a que el agua y el viento normalmente arrastran la capa superficial de la tierra hasta el mar. El ser humano acelera la pérdida de suelos fértiles por la destrucción de la cubierta vegetal, producto de malas técnicas de cultivo, sobrepastoreo, quema de vegetación o tala del bosque. Las prácticas productivas sin criterios de protección, contribuyen en gran medida a que este problema se agrave cada día más.

La degradación del suelo reviste gran importancia, porque su regeneración es en extremo lenta. En zonas agrícolas tropicales y templadas, se requiere de un promedio de 500 años para la renovación de 2,5 centímetros de suelo.

El cultivo de tierras en lugares con pendiente aumenta la posibilidad de agotamiento del suelo fértil, ya que es muy fácil el arrastre de tierra por acción de la lluvia.

La actividad minera ha utilizado grandes cantidades de leña, eliminando así la cubierta vegetal, imprescindible para la protección del suelo. Estas prácticas se remontan a la época de la colonia, cuando la deforestación acabó con ricas áreas forestales y las desertizó.

La erosión también puede afectar ecosistemas lejanos, como los de la vida marina. El suelo arrastrado al mar se deposita como sedimento y cambia la composición del fondo marino, sepultando vegetación y cuevas, y transformando el contenido químico de las aguas.

Es importante destacar que la erosión del suelo, además de afectar y alterar los ecosistemas, afecta seriamente a la gente y a la economía de un lugar. Hay una relación directa entre la disminución de la capacidad productora del suelo y la disminución de los ingresos de la comunidad. 

Contaminación:
Los suelos poseen una cierta capacidad para asimilar las intervenciones humanas sin entrar en procesos de deterioro. Sin embargo, esta capacidad ha sido ampliamente sobrepasada en muchos lugares, como consecuencia de la producción y acumulación de residuos industriales, mineros o urbanos.
Otra actividad con riesgo ambiental de contaminación de suelos es la minería, por su poder modificador del paisaje y sus descargas de residuos tóxicos.

El suelo también sufre la contaminación por residuos de pesticidas y otros productos agroquímicos, como los herbicidas y los fertilizantes. Algunos de ellos permanecen en el suelo, y desde allí se integran a las cadenas alimenticias, aumentando su concentración a medida que avanzan de nivel trófico.
La contaminación de suelos se da también por la mala eliminación y ausencia de tratamiento de basuras. Otro problema grave se presenta con los residuos industriales. El vertido ilegal de residuos industriales constituya un serio problema de contaminación del suelo. 

Desertificación:
La desertificación es la intensificación de la aridez. Cabe destacar que este término se utiliza para describir procesos causados por los seres humanos. En cambio, otro concepto llamado “desertización”, se utiliza para describir el proceso natural de la formación de desiertos. La desertificación, definida como la intensificación de las condiciones desérticas y el decrecimiento paulatino de la productividad de los ecosistemas, es generada principalmente por el ser humano, que actúa sobre un medio frágil y lo presiona en exceso para obtener su sustento.

Cuando se tala vegetación para despejar tierras o usar leña, la capa fértil del suelo es expuesta a la lluvia y al sol, la corteza del suelo se endurece y se seca, impidiendo la infiltración de más agua. Así comienza el proceso de desertificación, ya que disminuye la filtración acuosa a depósitos subterráneos, y la capa de suelo superficial se erosiona y se convierte en estéril.

Las principales causas de desertificación son la agricultura, la erosión hídrica y eólica, los cambios climáticos, el sobrepastoreo, la deforestación, los incendios forestales, la extinción de especies nativas de flora y fauna, y la expansión urbana. 

Perdida de fertilidad por monocultivo y salinización:

Cuando se siembra la misma especie cada año, la tierra se deteriora. El trigo agota el nitrógeno y otros nutrientes del suelo. Si se continúa cultivando trigo en la misma tierra, disminuye la producción cada año. El monocultivo de especies forestales también es un problema por la misma razón. Se está viendo que el replante de pinos en el mismo terreno ya no es tan rentable, porque en la segunda y tercera plantación disminuye el ritmo de crecimiento de los árboles. Además de agotar las tierras, el monocultivo multiplica algunas plagas, pues éstas pueden contar siempre con el tipo de alimento al que están adaptadas.
La salinización del suelo es la acumulación de sales provenientes del agua de regadío y de los fertilizantes usados. Debido al exceso de sales, el suelo pierde la fertilidad. 

Urbanización:
La urbanización es el avance y crecimiento de las ciudades y la edificación de nuevas poblaciones, las que generalmente se ubican sobre suelo fértil. De esta forma se pierde el mejor suelo agrícola, se impide la recarga de los depósitos de agua subterránea y se destruye mucha microflora y microfauna que vive en el suelo. Una gran parte de los suelos con alto potencial agrícola de muchos países se encuentran dentro de límites urbanos y el rápido crecimiento de las urbes amenaza las tierras. 

Compactación:
La compactación del suelo se produce por el paso de personas, animales y vehículos en forma repetida por el mismo lugar. Esto provoca la desaparición de los espacios existentes entre las partículas del suelo, lo cual disminuye la cantidad de oxígeno presente y, por ello, la microflora y microfauna.

La degradación de los suelos es como una crisis silenciosa que esta avanzando tan rápidamente en América Latina que pocos países tienen la esperanza de alcanzar una agricultura sostenible en un futuro próximo. Es un problema que, a pesar de estar amenazando la subsistencia de millones de personas en la región, tiende a ser ignorado por los gobiernos y la población en general.

Los Gobiernos nacionales, provinciales y locales tienen la responsabilidad urgente de crear una mayor conciencia en la población acerca del deterioro de los recursos de tierras y de su efecto negativo sobre la producción agrícola y la economía de sus países.

Las causas de la degradación de suelos tienen su origen en factores socioeconómicos, en la sobre-explotación de la capacidad de uso de las tierras y en prácticas de manejo de suelo y agua inadecuadas.
La información disponible de investigación sobre los tipos, causas, grado y severidad de la degradación de tierras es todavía insuficiente en la mayoría de los países de América Latina. Esta falta de información dificulta enormemente la identificación y la puesta en práctica de estrategias efectivas de conservación y rehabilitación de tierras.

Para superar los problemas mencionados, se deben considerar soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, métodos de prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del deterioro causado lo puede solucionar la naturaleza misma con sus ciclos naturales. Por ello la acción del ser humano debiera contribuir a crear las condiciones necesarias para que la naturaleza emprenda su obra de restauración. Sin embargo, recuperar el suelo una vez que éste ha sido destruido es un proceso lento si se lo deja sólo a su ritmo natural, y muy costoso si se trata de acelerarlo. Por lo tanto, lo más razonable es evitar que se destruya el suelo.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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02-07-2008

LA SALUD AMBIENTAL Y SU GESTIÓN

 Por Cristian Frers (*)

El ambiente y el estilo de vida tanto como la situación política, social y económica son determinantes de la situación sanitaria y la sensación de bienestar de cada persona: un ambiente sano en cada hogar y en cada comunidad es una necesidad básica e inherente a la dignidad humana.

La salud ambiental implica el desarrollo de actividades de investigación, normatización, capacitación, vigilancia, control y minimización de causales de las condiciones ambientales que afectan negativamente la calidad de vida de la población, en el marco de la promoción y la protección de la salud.

El estado de salud de las personas es una consecuencia rápidamente perceptible del deterioro del ambiente y no es extraño que las primeras manifestaciones de los problemas ambientales se vean reflejados en la salud de la población, tanto los originados por los déficits de los servicios sanitarios como por la contaminación del aire, el agua y el suelo o por las condiciones de los lugares de trabajo. Tener un ambiente sano y agradable, en armonía con la naturaleza, es un derecho básico del ser humano, indispensable para poder realizarse en la sociedad.

Ocuparse de la salud ambiental implica buscar una significativa disminución de patologías asociadas a las deficiencias de las condiciones ambientales y de los servicios básicos a través de tareas que minimicen estos factores de riesgo para la salud de la población. Esto supone implementar políticas y planes de ordenamiento territorial que incorporen instrumentos para la gestión del riesgo; promover y vigilar la calidad del agua de consumo humano a los efectos de lograr una sensible disminución de la incidencia de las enfermedades de origen hídrico; impulsar la extensión de redes de distribución de agua potable; fomentar la extensión de redes cloacales y el tratamiento de aguas servidas y excretas; contribuir a la aplicación de políticas saludables en relación con escuelas públicas y áreas cadenciadas; propender al manejo sanitario integral mediante una adecuada gestión de los residuos sólidos y en particular de los patogenos; promover la instrumentación de estrategias para la reducción de superficies sometidas a la erosión; incentivar medias para la gestión y mitigación de los efectos de desastres, entre otras acciones.

A la vez, será necesario promover el fortalecimiento de la incorporación del componente sanitario ambiental en la educación formal y no formal y la instalación de emprendimientos productivos limpios que hagan énfasis en el uso racional de la energía y en el empleo de energía renovable; controlar la proliferación de vectores como roedores y otras plagas que se constituyan en un eje de riesgo para la salud de la población; identificar áreas de riego mediante técnicas de monitoreo y análisis ambiental debido a deficiencias de la calidad de aire, tanto interior como exterior, el agua, los suelos, la vivienda y los alimentos; incorporar los principios de la epidemiología ambiental para el mapeo de áreas de riesgo y, por último, contribuir y colaborar con el diseño, funcionamiento y control de las instalaciones de los servicios sanitarios.

Abordar el problema de la salud ambiental en el municipio es una ocasión para hablar de lo que nos está pasando. Escucharnos es estar dispuesto a respetar aquello que va más allá de lo que se espera oír. Es aceptar lo que es, aunque sea distinto de lo que conocemos o elegimos. Es necesario proponer o promover la reflexión sobre la salud ambiental en la propia localidad, valorarla y proponer alternativas saludables.

Para generar proyectos sobre la salud ambiental se requiere un mínimo de intercambios y de acuerdos previos, sobre como se abordará el tema. Para intervenir en la localidad habrá que indentificar el eje de riesgo, esto es, el riesgo ambiental. Se sugiere como metodología para lograr tal propósito seguir estos pasos: detectar el riesgo, evaluar la situación, hacer un diagnóstico, formular una propuesta de proyecto de solución técnica y económicamente viable, aprobar e implementar el proyecto propuesto, poner en marcha el proyecto y, por último, evaluar los resultados y realizar correcciones de ajuste.

Se podría organizar un proyecto de prevención, como por ejemplo una campaña de cuidado de la salud ambiental en la comunidad, a través de la elaboración de materiales para la comunicación: un folleto, un video, un programa de radio, mega afiches con imágenes y consignas, una producción de graffiti, entre otras actividades. Si se ha planteado armar redes con la comunidad, hasta los niños y adolescentes pueden elaborar mensajes para difundir, instituyéndose en agentes de prevención. Siempre que se plantee el objetivo de realizar una campaña de prevención, es importante que previamente se analicen los mensajes de prevención que circulan: cuáles nos impactan y en qué sentido, cuáles nos permiten actuar y cuáles no, a quiénes están dirigidos. Luego se orientará la ponderación de estas alternativas, invitando a considerar su pertenencia, los pro y los contras y la posibilidad de que las mismas sean sostenidas en el tiempo. Si no se tienen en cuenta cada una de estas actividades, no es conveniente embarcarse en una campaña, porque la tendencia será reproducir, tal vez con más crudeza, los mensajes que tratan de infundir miedo y angustia.

Para aplicar todo esto en el Municipio se debe entender que la misión se basa en la planificación, organización, control y evaluación de las actividades interdisciplinarias tendientes a preservar o mejorar la salud del individuo y del cuerpo social al que pertenece, mediante acciones específicas dirigidas al ambiente urbano y rural.

Basadas en las siguientes medidas: 

  1. Elaborar el Programa Municipal de Salud Ambiental.

  2. Controlar y evaluar las actividades de los Departamentos que la componen y de los niveles operativos zonales y locales.

  3. Organizar el sistema municipal de información de actividades efectuadas en el marco de los programas del área.

  4. Coordinar actividades intrasectoriales y extrasectoriales con Municipios y otros Organismos Provinciales y Nacionales.

  5. Supervisar las actividades de campo efectuadas por el personal de Salud Ambiental.

  6. Asegurar la operatividad de las unidades zonales y locales de Salud Ambiental y de los programas específicos del área.

  7. Organizar y supervisar la Residencia en Salud Pública Veterinaria.

  8. Auditar las rendiciones de gasto y recaudación efectuados por las unidades regionales y de salud ambiental.

Que el ambiente deteriorado enferma no es una novedad, pero sí representa un nuevo escenario. Antes la salud ambiental se vinculaba a condiciones puntuales como los efectos de la contaminación nuclear o ciertas profesiones peligrosas, y se creía que la ciencia resolvía cualquier problema. Ahora, el adelgazamiento de la capa de ozono, la gestión de los residuos, la calidad del agua, y los riesgos ambientales que el ser humano todavía no sabe manejar, sumados a la pobreza y la marginación, brindan un panorama más complejo que afecta a la salud pública.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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BUSCÁNDOLE UNA SOLUCIÓN A LA BALLENA FRANCA AUSTRAL

Por Cristian Frers (*)

La Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro en el año 1992, representó sin lugar a dudas un nuevo hito histórico a favor del medio ambiente. Renacía el Espíritu para la Conservación del planeta y su gente, contemplando las futuras generaciones al que llamaron: Desarrollo Sostenible o Sustentable. Los pueblos originarios lo han aplicado sin saberlo desde antaño. Más sabios y pragmáticos, demostraron que es posible obtener bienestar económico, crecimiento cultural y calidad de vida sin agredir a la naturaliza.

En este mismo sentido se inserta la importancia de la Ballena Franca Austral y su conservación en la región del Atlántico Sur. Rescatada de la extinción, hoy se recupera lentamente y la visión como recurso ha cambiado.

Además de representar una alternativa potencial para el turismo ecológico o sustentable, es referencial histórico y cultural para la región del MERCOSUR. Nos enseña la manera de incorporar en un futuro inmediato a la Ballena Franca Austral, viva y protegida, para el desarrollo costero y de su gente. El éxito de ésta integración dependerá de su protección perenne contra nuevas posibles amenazas y un desarrollo ordenado, racional y consciente como Patrimonio Natural, Turístico y Cultural.

Recuperar el Espíritu de Río y asegurar la protección de esta ballena, así como del resto de la biosfera será nuestro gran desafío en el corto plazo para las generaciones que nos precedan.

El Acuerdo Marco sobre el medio ambiente del MERCOSUR firmado por la República Argentina, la República Federativa del Brasil, la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay, el 22 de Junio del 2001, tiene por objeto el desarrollo sustentable y la protección del medio ambiente, mediante la articulación de las dimensiones económicas, sociales y ambientales, contribuyendo a una mejor calidad del ambiente y de la vida de la población a través de las siguientes acciones:  

1- Incrementar el intercambio de información sobre leyes, reglamentos, procedimientos, políticas y practicas ambientales, así como sus aspectos sociales, culturales, económicos y de salud, en particular, aquellos que puedan afectar el comercio o las condiciones de competitividad en el ámbito del MERCOSUR.

2- Incentivar políticas e instrumentos nacionales en materia ambiental, buscando optimizar la gestión del medio ambiente.

3- Buscar la armonización de las legislaciones ambientales considerando las diferentes realidades ambientales, sociales y económicas de los países del MERCOSUR.

4- Promover la adopción de políticas, procesos productivos y servicios no degradantes del medio ambiente.
Incentivar la investigación científica y el desarrollo de tecnologías limpias.

5- Promover el uso de instrumentos económicos de apoyo a la ejecución de las políticas para la promoción del desarrollo sustentable y la protección del medio ambiente.

6- Promover la educación ambiental formal y no formal y fomentar conocimientos, hábitos de conducta e integración de valores orientados a las transformaciones necesarias para alcanzar el desarrollo sustentable en el ámbito del MERCOSUR.

7- Desarrollar acuerdos sectoriales, en temas específicos, conforme sea necesario para la consecución del objeto de este Acuerdo.  

Es imprescindible la creación de un Santuario Ballenero en el Atlántico Sur, ya que a esta zona se la podría definir como: Cualquier área del territorio intermareal o submareal, cuyos fondos, aguas, flora y fauna asociadas, así como sus aspectos históricos y culturales, han sido preservados por las leyes o cualquier medida efectiva para proteger todo o parte del medio ambiente incluido en la misma. Además, el objeto de su creación es para:  

1- Proteger y gestionar áreas de importancia para el ciclo vital de especies económicamente importantes.

2- Prevenir actividades externas que afecten negativamente al área protegida.

3- Acomodar, con los regímenes de gestión apropiados, el amplio espectro de actividades humanas compatibles con los objetivos primarios del área protegida.

4- Proteger las poblaciones de ballenas severamente disminuidas y permitir su recuperación.

5- Complementar y mejorar la efectividad del Santuario Ballenero Austral que fue creado en 1994 por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), por iniciativa del Gobierno Francés para proteger las especies migratorias de Ballenas.

6- Facilitar la interpretación de los sistemas estuarinos y marinos con fines de conservación, educación y turismo.  

Permitir e incentivar el estudio científico con métodos no letales, de poblaciones de ballenas que están siendo explotadas económicamente, de forma sostenible mediante el turismo de observación de cetáceos. Particularmente la Ballena Franca Austral.

El MERCOSUR constituye un foro ideal para realizar un Acuerdo con las características enunciadas puesto que contempla:  

1- Estimular la coordinación de criterios ambientales para la negociación e implementación de actos internacionales de incidencia prioritaria en el proceso de integración.

2- Promover el fortalecimiento de las instituciones para la gestión ambientalmente sostenible mediante el aumento de la información substantiva para la toma de decisiones, promover el mejoramiento de la capacidad de evaluación y el perfeccionamiento de las instituciones de enseñanza, capacitación e investigación.

3- Garantizar que las actividades relacionadas con el desarrollo del turismo entre los Estados parte consideren los principios y normas que aseguren el equilibrio ambiental.

4- Al mismo tiempo debe tenerse en cuenta que la constitución de acuerdos regionales que promocionen la cooperación e integración científica y de gestión de especies amenazadas no debilita a la Comisión Ballenera Internacional (CBI), sino que la complementa y refuerza la capacidad de los Estados de adelantar en aquel foro sus intereses nacionales y regionales.  

Ballena Franca Austral (Eubalaena australis)

Las ballenas son sin duda los mamíferos más grandes de la tierra y ciertamente los más misteriosos e interesantes, ya que se ignoran muchas cosas acerca de ellos. La Ballena Franca Austral es una de las colosales maravillas que visitan cada año las aguas del Atlántico Sur.

De algún modo, se parecen más a los seres humanos que a los peces con quienes comparten su medio ambiente, ya que como todo mamífero respira mediante pulmones y no por branquias.

Además, poseen sangre caliente y no fria. Su estructura sí se asemeja más a la de un pez, claro que en proporciones magníficamente superiores. La Ballena Franca Austral puede medir hasta 15 metros, el macho, y 16 metros la hembra y llegar a pesar entre 30 y 40 toneladas, dependiendo del sexo y de la edad.

En cuanto a su estructura morfológica, sus extremidades anteriores han evolucionado hasta convertirse en aletas y su cola dispuesta horizontalmente constituye su principal órgano propulsor para sus desplazamientos. No está formada por huesos, sino de tejido elástico y fibroso, lo que le otorga firmeza y flexibilidad. Su cuerpo está cubierto de una capa de grasa que la ayuda a flotar, además de contribuir a mantener el calor y almacenar energía.

La ballena Franca Austral, al igual que la Jorobada, la Gris o la Azul, corresponden a las llamadas Mysticetes. Esto se explica por sus largas barbas, las que crecen hacia abajo desde la parte superior de la boca, pareciendo bigotes. Estos son importantes para su alimentación. Al no poseer dientes, las barbadas capturan su alimento al tragar agua de mar. Para expulsar el líquido hacia el exterior utilizan su lengua y a través de las barbas que cuelgan de su paladar filtran el alimento, que en el caso de la Ballena Franca Austral son pequeños peces y crustáceos en forma de camarones, llamados krill, para lo que deben recorrer enormes distancias entre los sitios donde las condiciones adecuadas otorgan este alimento.

Su piel es generalmente de color negro grisáceo, frecuentemente con manchas irregulares blancas en la superficie ventral y el dorso, si bien pueden encontrarse ejemplares de color parduzco, gris claro e incluso albinos.  

Un potencial peligro

Una alarmante situación es la que se vive en el Santuario Ballenero Austral desde 1988, cuando Japón, supuestamente con fines científicos, comenzó a capturar a estos gigantes del mar. Esta investigación no ha cesado. De nada han servido las fuertes protestas internacionales provenientes de muchos países, varios de los cuales pertenecen a la Comisión Ballenera Internacional (CBI), único organismo con la autoridad para regular la caza de ballenas a nivel mundial. Japón, así como Noruega e Islandia, desafiando a todos y aún sin quebrantar técnicamente los acuerdos internacionales, utilizan la Convención Ballenera, cuyo propósito es permitir la investigación legítima en pequeña escala, para continuar cazando ballenas.

En la actualidad, se estima que el número de Ballenas Francas Australes que habitan los océanos Indico, Pacífico Sur y Atlántico Sur, no debe superar los 4 mil ejemplares, cifras que resultan de los avistajes realizados desde buques en alta mar y también desde las costas de Sudamérica, Sudáfrica y Australia.

Lo angustiante es que mientras existan países como Japón que aprovechan resquicios legales para sus propios fines, nunca se podrá garantizar el futuro de las ballenas.  

Un Santuario en el Atlántico Sur

Nuestra generación se enfrenta a la oportunidad más extraordinaria de grandeza que ninguna otra generación en la historia de la humanidad haya tenido jamás. Vivimos un tiempo en el que podemos salvar no sólo algún pequeño reino por propio interés, sino a todo el reino animal. Si no cambiamos nuestro rumbo y simplemente nos detenemos a dejar que el mundo salvaje desaparezca de la Faz de la Tierra, seremos más odiados que ninguna otra generación que haya existido. Las futuras generaciones sabrán que nosotros éramos conscientes de la peligrosa explosión demográfica de nuestra especie, de la pérdida de la biodiversidad, del calentamiento global, de la contaminación de los mares, el aire y la tierra, del adelgazamiento de la capa de ozono. Podrán observar que teníamos información más que suficiente para comprender que los problemas que habíamos provocado requerían de soluciones, y verán con igual claridad que fallamos para actuar con la fuerza suficiente para salvar a la Naturaleza. Y nos odiarán por eso porque habremos cambiado nuestro confort por su futuro...

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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PROMOVIENDO UNA EDUCACIÓN HACIA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

Por Cristian Frers (*)

La educación es, a la vez, producto social e instrumento de transformación de la sociedad donde se inserta. Por lo tanto, los sistemas educativos son al mismo tiempo agente y resultado de los procesos de cambio social. Ahora bien, si el resto de los agentes sociales no actúa en la dirección del cambio, es muy improbable que el sistema educativo transforme el complejo entramado en el que se asientan las estructuras socioeconómicas, las relaciones de producción e intercambio, las pautas de consumo y, en definitiva, el modelo de desarrollo establecido.

Para comprender qué es la educación ambiental, es conveniente explicar lo que no es. La educación ambiental no es un campo de estudio, como la biología, química, ecología o física. Es un proceso. Para muchas personas, este es un concepto que se le hace difícil comprender. Mucha gente habla o escribe sobre enseñar educación ambiental. Esto no se puede llevar a cabo. Uno puede enseñar conceptos sobre esta problemática, pero no educación ambiental.

La falta de consenso sobre lo que es la educación ambiental puede ser una razón de tales interpretaciones erróneas. Con frecuencia educación al aire libre, educación para la conservación y estudio de la naturaleza son todos temas considerados como educación ambiental. Al mismo tiempo, parte del problema se debe también a que el mismo término de educación ambiental es un nombre no del todo apropiado.

En realidad, el término Educación para el Desarrollo Sostenible sería un término más comprensible, ya que indica claramente el propósito del esfuerzo educativo: educación sobre el desarrollo sostenible, el cual es en realidad la meta de la educación ambiental.

Esto implica la necesidad de incluir los programas de educación ambiental en la planificación y en las políticas generales, elaboradas a través de la efectiva participación social. Demasiadas veces se cae en la tentación de realizar acciones atractivas, con una vistosa puesta en escena y grandes movimientos de masas, que no comprometen demasiado ni cuestionan la gestión que se realiza. La educación ambiental debe integrarse con la gestión y no ser utilizada como justificación ante las posibles deficiencias de ésta.

Para hacer posible los propósitos de la educación para el desarrollo sostenible, es decir, mejorar todas las relaciones ecológicas incluyendo las del mismo hombre con la naturaleza y las del hombre entre sí; así como también generar conciencia, interés, aptitudes, motivaciones y compromisos con el ambiente, la educación ambiental debe transmitir conceptos básicos como: El reto que debemos plantearnos  hoy en día es el de favorecer la transición hacia la sostenibilidad y la equidad, siendo conscientes de que esta transición requiere profundos cambios económicos, tecnológicos, sociales, políticos, además de educativos.

Un propósito fundamental de la educación para el desarrollo sustentable es lograr que tanto los individuos como las colectividades comprendan la naturaleza compleja del ambiente resultante de la interacción de sus diferentes aspectos: físicos, biológicos, sociales, culturales, económicos, entre otros; y adquieran los conocimientos, los valores y las habilidades prácticas para participar responsable y eficazmente en la prevención y solución de los problemas ambientales en la gestión de la calidad del ambiente.

La educación ambiental resulta clave para comprender las relaciones existentes entre los sistemas naturales y sociales, así como para conseguir una percepción más clara de la importancia de los factores socioculturales en la génesis de los problemas ambientales. En esta línea, debe impulsar la adquisición de la conciencia, los valores y los comportamientos que favorezcan la participación efectiva de la población en el proceso de toma de decisiones. La educación ambiental así entendida puede y debe ser un factor estratégico que incida en el modelo de desarrollo establecido para reorientarlo hacia la sostenibilidad y la equidad.

La educación ambiental para una sociedad sostenible y equitativa es un proceso de aprendizaje permanente, basado en el respeto por todas las formas de vida. Es una educación que afirma valores y acciones, que contribuyen con la transformación humana y social y con la preservación de los recursos naturales y el ambiente.

Por lo tanto, la educación  para el desarrollo sostenible, más que limitarse a un aspecto concreto del proceso educativo, debe convertirse en una base privilegiada para elaborar un nuevo estilo de vida. Ha de ser una práctica educativa abierta a la vida social para que los miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades, en la tarea compleja y solidaria de mejorar las relaciones entre la humanidad y su medio.

Se escribe y se habla, bastante más que en el pasado, sobre el tema. Es un avance. La  educación ambiental ha tomado cierta relevancia en el desarrollo de la sociedad durante los últimos años y se encuentra incluida en los currícula escolares pero lo hace desde una línea transversal  no como nueva disciplina.

En la vida cotidiana, las industrias producen diariamente toneladas de elementos contaminantes que esparcen en la atmósfera o lanzan como residuos a los mares y ríos. Consumimos frenéticamente cantidades desproporcionadas de energía para la producción o para el transporte. Generamos exceso de basura para embalaje. En los establecimientos que expenden o producen alimentos no se cautela con la debida atención la salud de los consumidores. Se utilizan constantemente materias derivadas de especies o ambientes amenazados (cuando ya no se los ha extinguido o destruido concientemente). Se usa en exceso los pesticidas en los cultivos y se los diluye en las aguas de riego. Esparcimos por todas partes, especialmente en las calles y playas, toneladas de desperdicios que han ido ensuciando progresivamente el paisaje y deteriorando la salud pública. No prevemos las catástrofes, las inundaciones y otros fenómenos naturales y explotamos indiscriminadamente nuestros valiosos recursos naturales sin tomar conciencia que no son inagotables.

Estamos deteriorando y envenenando sistemática y colectivamente nuestras propias condiciones de vida y no se ha tomado las medidas urgentes que se requieren: no hemos tenido una política ambiental, poseemos una legislación abundante pero fragmentada, existen vacíos en la información ambiental, hay exceso de permisividad para la contaminación y esfuerzo insuficiente en las escuela y la sociedad por crear una conciencia nacional que permita enfrentar el suicidio ecológico en que estamos perseverando… más allá de todas las buenas palabras. Lo que sucede en Argentina se reproduce, con menor o mayor gravedad, a escala planetaria.

Es necesario plantearse un cambio para el siglo XXI, un cambio que suponga una ruptura del sistema actual para evolucionar hacia una nueva sociedad basada en un desarrollo sostenible real, no utópico. Pero a través de nuestra visión compartimentada del mundo, de nuestro egoísmo tecnológico, económico y mercantil, del sistema antropocéntrico dominante sobre el natural, de las luchas encarnizadas entre etnias, del consumismo y despilfarro exacerbado de ciertas sociedades mientras otras atraviesan períodos de penuria, nunca abordaremos el proceso que culmine en un nuevo paradigma de subsistencia universal.

Sólo cuando reflexionemos que formamos parte de un ecosistema mundial donde existen múltiples relaciones bidireccionales, a través de las cuales actuamos sobre el medio pero también el medio condiciona las mismas, estaremos predispuestos al cambio, estaremos en el camino de la actuación racional con el entorno, nos situaremos en un nuevo paradigma necesario para el siglo XXI, el paradigma de la reconciliación del ser humano con la naturaleza para una supervivencia conjunta.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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DEBEMOS TOMAR CONCIENCIA SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Por Cristian Frers (*)

Actualmente, es un hecho científico que el clima global está siendo alterado significativamente (Cambio Climático Global) en el presente siglo, como resultado del aumento de concentraciones de gases invernadero tales como el dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos. Estos gases están atrapando una porción creciente de radiación infrarroja terrestre y se espera que harán aumentar la temperatura planetaria entre 1,5 y 4,5 °C (el llamado Efecto Invernadero y Calentamiento Global). Como respuesta a esto, se estima que los patrones de precipitación global y corrientes marinas también se alteren. Asociados a estos potenciales cambios, habrán grandes alteraciones en los ecosistemas globales.

En el 2008, existe una plena conciencia de parte de las organizaciones no gubernamentales y, en especial, de los países miembros de la Unión Europea respecto a algunos datos determinantes.

Sólo para tomar algunos datos y no hacer el artículo muy aburrido, pondré tres ejemplos para ilustrar lo que estoy diciendo: 

  • 13 de abril del 2008. Al Gore prevé un empeoramiento del cambio climático: Según el vice-presidente de los Estados Unidos y co-premio Nobel de las Naciones Unidas, el cambio climático está teniendo lugar a una velocidad mucho mayor de lo predicho, por lo que la Placa de Hielo del Polo Norte podría desaparecer de aquí a cinco años. Para Al Gore, la crisis del clima es mucho más grave y más rápida de lo que esperaban las proyecciones más pesimistas del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático y pide que se tomen medidas urgentes para paliar esta situación.

  • 19 de abril del 2008. Nicholas Stern afirma que el cambio climático es peor de lo que se pensaba y pide una acción climática urgente: El experto sobre cambio climático, Nicholas Stern, ha afirmado que en un informe realizado hace 18 meses en el que comparaba el riesgo económico de la Gran Depresión de los años 30 con el calentamiento global, subestimó la amenaza del calentamiento global. En una conferencia de prensa en Londres, Stern ha explicado que los últimos informes científicos climáticos muestran que las emisiones globales de los gases de efecto invernadero del planeta están aumentando mucho más rápido y, por lo tanto, están afectando al clima más rápido de lo esperado. Además, afirma que la capacidad de absorción del planeta es menor de lo que se pensaba. Stern ha destacado la necesidad de que las naciones se pongan en marcha ahora y ha pedido una acción climática urgente.

  • 26 de abril del 2008. Por primera vez, los científicos se preparan ante la posibilidad de un Polo Norte sin hielo en el 2008: Cuando en el Polo Norte, en lugar de un extenso territorio de nieve se observe una vasta extensión de agua, se habrá obtenido la prueba de que el cambio climático está afectado con intensidad. Por primera vez, los científicos del Ártico se preparan para la posibilidad de que el Polo Norte se encuentre sin hielo en este mismo año. El hielo Ártico estaba disminuyendo a raíz de 44.000 kilómetros cuadrados por año. Además, según las imágenes del satélite, la mayor parte del hielo Ártico ahora es más fina, y es una capa de hielo joven que sólo lleva ahí desde el pasado otoño. Es la primera vez que el hielo Ártico se encuentra tan fino, por lo que existe la posibilidad de que el Polo Norte esté libre de hielo en el transcurso de este mismo año.

Ya no hay discusión científica acerca de las drámaticas consecuencias del cambio climático global que está soportando el mundo: con islas que se hunden, huracanes que destrozan, glaciales que deshielan y ecosistemas que desaparecen. Los modelos más desarrollados y probados del mundo coinciden en pronosticar un panorama desolador para los próximos 50 años.

Los próximos años serán cruciales. Una pata importante de esa carrera contra el tiempo es el acuerdo al que puedan llegar los países desarrollados y en vías de desarrollo. También es muy importante comprender que con sólo eso no alcanzará, que se necesita mucho más.

La pregunta del millón para los argentinos es ¿Qué sucederá en la Argentina? ¿Habrá cambio climático? ¿Es un invento?

Sólo pondré como ejemplo, lo que sucederá en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires… Habrá que acostumbrarse a tormentas severas, que podrán incluir tormentas severas, inundaciones, inviernos más breves y aumento de la humedad. Estas son algunas de las variaciones del clima en la Cuenca del Plata que describen los especialistas como producto del calentamiento global.

A esto habrá que sumarle la inusual nevada y las temperaturas bajo cero que se registraron en Buenos Aires, en el 2007 y las cada vez más frecuentes granizadas, entre otros fenómenos meteorológicos curiosos.

Vicente Barros, experto argentino en el cambio climático, le da también a la Argentina un lugar en el entreverado tablero de las negociaciones internacionales. “Si uno mide las emisiones por habitante. Argentina está por encima del promedio, y emite más que China, Brasil e India. Si ellos adquieren compromisos para bajar sus emisiones es probable que no permitan que países con mayores emisiones por habitante no hagan lo mismo”.

Los especialistas coinciden en que se debería virar hacia fuentes de energía renovable y reducir el consumo de los hidrocarburos. De esta forma, la Argentina –que hoy depende casi en un 90 por ciento del petróleo y el gas- solucionaría o mitigaría, sus problemas energéticos y atacaría, al mismo tiempo, su contribución a la emisión de gases efecto invernadero.

Acomodar las piezas del complicado rompecabezas ambiental cuesta buen trabajo. Y a veces, se pierden las piezas del centro que son esenciales. Se estima que tres cuartos de las emisiones de dióxido de carbono causadas por los seres humanos en los últimos veinte años se deben a la utilización de combustibles fósiles, y gran parte del 25% restante es producto de la deforestación.

El mundo tiene que cambiar para poder subsistir. Pero ese enorme cambio no sólo va a traer sacrificios, esfuerzos y males inevitables. Se trata de una transformación radical. Pasar de la era del petróleo a otra era.

Pensar un mundo donde los países y corporaciones bajen su nivel de influencia, es un pequeño sueño. Es difícil que quienes posea el poder tengan ganas de distribuirlo. Aunque bien pueden verse obligados por las circunstancias y la presión que generen los que empujan los cambios. Eso explica las negociaciones, las peleas desenfadadas. La energía es la pieza central del rompecabezas. Como suele decir un juego de palabras muy popular en inglés: “all revolutions are about power” –Toda revolución es acerca del poder -. De eso se trata: de poder y de energía. De dinero. Y de qué no se nos vaya el último tren.

(*) Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental. Técnico Superior en Comunicación Social.

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