Pilas, baterías y micropilas que a diario
invaden nuestros hogares. Las radios, linternas, reloj,
walkman, cámaras fotográficas, calculadoras, juguetes,
computadoras son solo una pequeña muestra de una enorme lista
de productos que emplean estas fuentes de energía, siendo la
razón de su éxito comercial la autonomía de la red eléctrica,
es decir ser un objeto portátil. Actualmente no
se conoce ningún estudio que evalúe el impacto al ambiente
ocasionado por la utilización y manejo inadecuado de pilas y
baterías en Argentina; se sabe que varios componentes usados
en su fabricación son tóxicos y por tanto la contaminación
ambiental y los riesgos de afectar la salud y los ecosistemas
dependen de la forma, lugar y volumen en que se ha dispuesto o
tratado este tipo de residuos.
El funcionamiento
de las pilas se basa en un conjunto de reacciones químicas
que proporcionan una cierta cantidad de electricidad, que si
bien es pequeña, permite el funcionamiento de pequeños
motores o dispositivos electrónicos. Pero esta ventaja
favorable de la autonomía, se contrapone a los efectos
negativos de los compuestos químicos empleados en la reacción
donde se produce la electricidad, ya que en su mayoría son
metales pesados, que liberados al ambiente producen serios
problemas de contaminación.
Las pilas son
arrojadas con el resto de la basura domiciliaria, siendo
vertidas en basureros, ya sean a cielo abierto o a rellenos
sanitarios y en otros casos a terrenos baldíos, acequias,
caminos vecinales, causes de agua, entre otros. Para imaginar
la magnitud de la contaminación de estas pilas, basta con
saber que son las causantes del 93% del Mercurio en la basura
domestica, así como del 47% del Zinc, del 48% del Cadmio, del
22% del Níquel, entre otros metales pesados.
Solo para poner
un ejemplo veamos como afecta el mercurio, en alta exposición,
a la salud de las personas:
Aguda: Dermatitis, ulceraciones de conjuntiva y
cornea (ceguera), en forma oral colapso del aparato
digestivo mortal en horas, insuficiencia renal.
Subagudas: Alucinaciones, diarreas, hemorragias,
excitabilidad, las alteraciones por contacto vía oral,
mientras que por contacto dérmico: trastornos mentales,
insomnio, fenómenos vinculares periféricos, trastornos
sensoriales en las extremidades, acrodia infantil
(enfermedad rosa).
Crónica: Todas las alteraciones más delirio y
psicosis maníaco depresiva. En exposiciones continuas
pero en bajas dosis, en forma crónica: debilidad,
anorexia, pérdida de peso, insomnio, diarrea, pérdida de
dientes, gingivitis (inflamación de encías),
irritabilidad, temblores musculares suaves, y sacudidas
repentinas, sialorrea (salivación profunda).
Estas pilas sufren la corrosión de sus
carcazas afectadas internamente por sus componentes y
externamente por la acción climática y por el proceso de
fermentación de la basura, especialmente la materia orgánica,
que al elevar su temperatura hasta los 70º C, actúa como un
reactor de la contaminación.
Cuando se produce
el derrame de los electrolitos internos de las pilas, arrastra
los metales pesados. Estos metales fluyen por el suelo
contaminando toda forma de vida (asimilación vegetal y
animal).
El mecanismo de
movilidad a través del suelo, se ve favorecido al estar los
metales en su forma oxidada, estos los hace mucho más rápido
en terrenos salinos o con PH muy ácido.
El núcleo de la problemática radica en la amplia variedad y tipos
diferentes, lo que surge de la gran cantidad de sistemas químicos
posibles. Esto resulta en una complicación para su
gestión dado que sus formas de tratamiento y reciclado
difieren, así como también su grado de toxicidad.
Una
cuestión fundamental para el consumo de pilas y baterías es
poder clasificarlas según su composición. De este modo
podemos elegir aquellas que generan menor impacto ambiental
una vez agotadas o que pueden ser recicladas.
Como
primera clasificación de pilas y baterías podemos
diferenciar las “pilas húmedas” (a base de plomo ácido y
utilizadas por automóviles, motos, tractores, etc) y “pilas
secas” (a base de carbón, cinc, litio, níquel metal
hidruro, óxido de plata, alcalinas, etc).
Las
pilas secas son las utilizadas por la mayor parte de los
aparatos electrónicos domésticos y pueden clasificarse a su
vez en:
Primarias:
Son aquellas pilas comunes, generalmente cilíndricas, de
carbón-zinc, litio y las alcalinas. Estas pilas no pueden
ser recargadas, ya que se basan en sistemas electroquímicos
irreversibles.
Secundarias:
Pueden recargarse externamente dado que están basadas en
sistemas reversibles. En la mayoría de los casos están
compuestas por ácidos, álcalis, sales irritantes y
metales.
La
gestión ambientalmente adecuada de las pilas comienza con la
elección del producto que luego se convertirá en el residuo
que deberemos desechar. Por ello es importante el papel del
consumidor al momento de seleccionar la pila, con un papel
preponderante, ya que determinará a mediano plazo la calidad
de los productos ofrecidos en plaza.
Se
recomienda usar los artefactos eléctricos conectados a la
red, ahora si su uso es inevitable, es conveniente comprar
pilas recargables, de esa manera se produce una gran reducción
en el volumen de residuos a desechar, puesto que cada vez que
se recarga la pila se evita tirar a la basura una unidad.
Otra
alternativa es optar por las pilas alcalinas con mínimo de
mercurio y preferentemente opciones de las que se puede hacer
uso.
También
es recomendable usar calculadoras o aparatos a energía solar
y no dejar las pilas al alcance de los niños. Pueden
llevarlas a la boca y hacer una inconsciente ingesta de
metales pesados con su consiguiente peligro para la salud.
El Estado debe
intervenir urgentemente para definitivamente establecer los
mecanismos que faciliten la recolección de las mismas en
recipientes adecuados y adoptar las medidas para su reciclado
y destino final ambientalmente seguro (relleno de seguridad
para residuos peligrosos).
Este tema
compromete por igual a fabricantes, técnicos y gobiernos,
quienes deben desarrollar obligatoriamente y a la brevedad, métodos
eficaces para la eliminación segura de las pilas y evitar así
el impacto ambiental que producen sus componentes
contaminantes, poniendo en práctica políticas ambientales
que hagan de la calidad de vida no una declaración sino una
realidad.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
Uno
de los más graves problemas ambientales que se presenta en áreas
rurales es la desertización, fenómeno de degradación de la
tierra en zonas áridas, semiáridas y sub-húmedas secas
derivado de los efectos negativos de actividades humanas. Las
causas son el sobrecultivo, la utilización excesiva de las
tierras para el pastoreo y la deforestación, que derivan en
agotamiento y erosión del suelo. La productividad del suelo
disminuye, se reduce la producción de alimentos, se le quita
a la tierra su cobertura vegetal y todo ello impacta en forma
negativa en áreas que no están afectadas directamente por
estos síntomas, causando inundaciones, salinización del
suelo, deterioro de la calidad del agua y obstrucción de ríos,
corrientes y reservorios con sedimentos.
La
búsqueda de máximos beneficios a corto plazo de la
agricultura intensiva se ha convertido en la principal causa
de degradación de los suelos y el agua y, por tanto, de los
procesos de desertización. El elevado consumo de agua, la
fuerte mecanización y la utilización de productos agroquímicos,
constituyen los elementos característicos de la agricultura
intensiva, cuyo incremento en los últimos tiempos, está
propiciando un aumento de la presión y degradación de
nuestros suelos.
Más
del 30% de la superficie del Planeta lo constituyen áreas
susceptibles a la desertización. En ellas viven en torno a
mil millones de personas, que en menos de unas decadas será
muy difícil alimentar a la creciente población. Los más
perjudicados son los países de África, de algunas zonas de
Asia del este y del sur, y de Sudamérica.
La
imagen de Argentina como granero del mundo y productora de
cereales y carnes en abundancia no se ajusta a la realidad: la
porción continental de la República Argentina posee una
superficie de 2.700.000 km2, en la cual aproximadamente sólo
el 25% corresponde a regiones húmedas y subhúmedas. El 75%
restante (15 % de zonas semiáridas y 60% de zonas áridas)
presenta riesgo de desertificación. Además, un tercio de la
población del país (9,5 millones de personas) vive en zonas
secas, y de éstas proviene alrededor de la mitad de la
producción agropecuaria nacional.
Ya
no se trata de una posibilidad: el 40% de la superficie
continental del país se encuentra afectado por procesos que
están degradando sus tierras.
En
la Pampa Semiárida , con suelos arenosos de pendientes
suaves, se generalizó la agricultura con prácticas
incorrectas y el sobrepastoreo en las áreas más secas. Las
sequías periódicas desataron procesos de erosión eólica
dando origen a médanos y exponiendo los suelos a la erosión
hídrica.
En
la Patagonia , estepa con relieve de mesetas, la causante
principal de la desertificación está dada por el
sobrepastoreo ovino. Los sistemas ganaderos extensivos
establecidos hace más de un siglo no contemplaron el uso
sustentable del pastizal natural, acentuando sus condiciones
de aridez por disminución o eliminación de la cubierta
vegetal. Coexisten en el ambiente patagónico los valles
irrigados con severos procesos de salinización y
revenimiento. Actualmente más de 30% de la superficie de la
región se encuentra afectada por procesos erosivos eólicos e
hídricos graves o severos.
El
Chaco Semiárido gran planicie ubicada en el centro norte del
país, presenta un ecosistema forestal sujeto a desmonte
masivo y sobrepastoreo, que junto a la agricultura intensiva,
expone los suelos a las precipitaciones y temperaturas
extremas, generando pérdidas en fertilidad y eficiencia hídrica,
y procesos erosivos.
En
el área de Cuyo coexisten importantes áreas bajo riego, con
problemas de salinización y revenimiento freático (oasis de
cultivo), con extensas llanuras fluvioeólicas sujetas a
sobrepastoreo y deforestación.
Hay
que tener presente que los impactos no sólo tienen relación
con el medio ambiente, repercute también en los sistemas
sociales y económicos. Si bien las consecuencias ambientales
corresponden a la destrucción de la fauna y flora, la reducción
significativa de la disponibilidad de los recursos hídricos y
deterioro físico y químico de los suelos genera una pérdida
considerable de la capacidad productiva, provocando cambios
sociales (como las migraciones) que desestructuran las
familias y acarrean serios impactos en las zonas urbanas, para
donde se desplazan las personas en busca de mejores
condiciones de vida.
Los
cultivos intensivos han sido y son una de las principales
causas de pérdida de suelo fértil. Los países ricos aplican
su tecnología y sus capitales para incrementar la producción
de las tierras. Los países pobres incrementan su producción
de alimentos a través de nuevas roturaciones y desmontes. La
falta de mercado interior obliga a producir para mercados
exteriores muy competitivos.
Las
poblaciones en crecimiento sobreexplotan sus tierras y, debido
a esto, tienen que emigrar cuando ya han agotado todos sus
recursos. Son los problemas añadidos, consecuencia de la
desertización y destrucción del medio. El incremento de la
población incide en la pérdida de suelo fértil, ya que se
necesita espacio para edificar. El ritmo de crecimiento demográfico
actual reducirá en un tercio la superficie agrícola por
persona, en las próximas generaciones.
La
forma más antigua de llegar a la desertización de un terreno
está ligada directamente a la supervivencia de los pueblos y
la provoca el hombre. El llamado sobrepastoreo es decir,
mantener demasiado ganado en una superficie dedicada a pastos
acarrea la pérdida de especies comestibles y el consiguiente
crecimiento de especies no comestibles. Si la excesiva presión
de pastoreo continúa, la pérdida de la cubierta vegetal
puede llevar a la erosión del suelo. Muy ligada a esta causa
aparece la sobreexplotación , en la que el suelo se agota por
la pérdida de nutrientes y la erosión. Si se acortan los
periodos que las tierras quedan en barbecho, es decir, libres
de todo cultivo o se abusa del uso de técnicas mecánicas que
producen una pérdida generalizada de suelo, estaremos frente
a un futuro de tierras infértiles y secas. También la tala
excesiva de vegetación , para crear tierras agrícolas y
pastizales, pero sobre todo para destinarla a leña
caracteriza las tierras secas de los países en desarrollo
provoca que, en regiones enteras (como el Sahel en África),
los alrededores de las ciudades carezcan por completo de árboles.
La salinización del suelo consecuencia directa del el uso de
técnicas agrícolas rudimentarias y prácticas poco
apropiadas, unido a la mala gestión de los programas de
irrigación, es otra de las causas directas de la muerte de la
tierra. Todos estos factores son inherentes a la presencia del
hombre en la Tierra , pero en el último siglo se le sumó
otra actividad humana altamente devastadora: el turismo, sobre
todo la preparación urbanística destinado a alojarlo. No es
raro encontrar en zonas cálidas complejos que bien parecen
oasis en desiertos. Las aguas, en muchas ocasiones subterráneas,
que la naturaleza destina a hectáreas se canalizan para
servir a unos cuantos metros cuadrados, en clara disminución
de las demás tierras.
Para
dominar la desertificación es indispensable que las
sociedades humanas aprendan otra vez lo que aprendieron por
primera vez hace miles de años, esto es, que la vida social y
cultural sólo es posible en las zonas secas si se es capaz de
elaborar una economía que esté en armonía con la
naturaleza, adaptada a las condiciones del lugar.
Para
una lucha eficaz frente al problema de la desertificación se
hace imprescindible desarrollar acciones de prevención y de
recuperación. Para la prevención se requiere planificar un
adecuado manejo del recurso suelo, conservar los bosques,
evitar el sobrepastoreo, utilizar métodos adecuados de
irrigación, mejorar los pronósticos de sequía a largo plazo
y combatir la pobreza rural. Para la recuperación de áreas
ya degradadas es necesario reforestar, mejorar el uso del agua
y fijar medanos.
Técnicamente,
las áreas afectadas por la desertificación pueden ser
"restauradas" cuando se recupera el ecosistema a
través del abandono del mismo, lo que reduce la presión de
uso de los recursos y posibilita la recuperación de los
componentes originales del ecosistema, logrando una restauración
de éste y de su capacidad de sostenimiento,
"rehabilitadas" cuando se recupera el ecosistema
original a través de un mejor manejo, lo que produce un
cambio permanente o "habilitadas" cuando se recupera
el ecosistema por medio del agregado de elementos ajenos a él,
tales como especies vegetales exóticas, construyendo un
ecosistema distinto del original pero que puede ser manejado
en forma sustentable.
En
todo caso resulta imprescindible realizar las siguientes
acciones, tanto para la prevención en áreas susceptibles
como para la recuperación en áreas degradadas:
Mejorar
las condiciones sociales, culturales y económicas.
Prevenir
el avance de la erosión y el deterioro de la vegetación.
Planificar
el uso del suelo
Realizar
actividades agrícolas con técnicas de labranza
conservacionistas
Utilizar
sistemas de riego que eviten los peligros de sedimentación
y salinización.
Desarrollar
variedades de vegetales resistentes a la sequía.
Mejorar
los pronósticos de sequía a largo plazo y sistemas de
alerta temprana.
Conservar
los bosques nativos.
Reforestar
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
La
política ambientales la
fijación de un conjunto armónico e interrelacionado de
objetivos, que se orientan al mejoramiento del ambiente y al
manejo adecuado de los recursos naturales. A estos objetivos
se deben incorporar decisiones y acciones específicas
destinadas al cumplimiento de los mismos, con el respaldo de
normas, instituciones y procedimientos que permitan lograr la
funcionalidad de dichas políticas.
En
otras palabras es el conjunto de los esfuerzos políticos para
conservar las bases naturales de la vida
humana y conseguir un desarrollo
sostenible.
Los
principios de la política ambiental son, todos sabemos que no
existe un acuerdo general sobre los principios
de la política ambiental, sin embargo, hay algunas bases
generalmente aceptadas:
Los
principios del desarrollo
sostenible.
El
principio de
responsabilidad.
El
principio de prevención,
según el cual siempre es mejor prevenir que corregir.
El
principio de sustitución que exige remplazar sustancias
peligrosas por substitutos menos contaminantes y
procesos de alta intensidad energética por otros más
eficientes siempre que estén disponibles.
El
principio de: "el que contamina paga" para los
casos en los que no se puede prevenir el daño ambiental,
siempre que sea posible identificar el causante.
El
principio de la coherencia
que requiere la coordinación de la política ambiental
con otros departamentos y la integración de cuestiones
ambientales en otros campos (por ejemplo política de infraestructuras,
política económica).
Principio
de la cooperación,
según el que la integración de importantes grupos
sociales en la definición de metas ambientales y su
realización es indispensable.
La
política ambiental debe basarse siempre en los resultados
de investigaciones científicas.
Muchas
veces la falta de coordinación y de planificación de las
acciones de los gobiernos han derivado en una total ineficacia
de sus políticas, y han significado, en las cuestiones
ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al
principio, a cero. Por ejemplo, las muy pocas veces que se han
establecido medidas anticontaminación de los cursos de agua,
se acciona contra diversas empresas, pero no se tienen en
cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se
encuentran a la vera de los ríos, o se vierten líquidos
cloacales sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan
efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que hacen
la vista gorda. Las políticas ambientales, sobre todo
aquellas dirigidas a frenar el daño que causa la contaminación
deben ser a todo o nada, es decir que si se emprende una campaña
no se pueden dejar fisuras o empezar por pequeñeces. No sirve
llevar a los jardines de infantes a juntar papelitos, mientras
se deja que una poderosa industria desvíe su efluente
contaminante de la planta de tratamiento. No es eficiente
hacer un llamado a la adhesión voluntaria a un plan de
producción limpia, al que acudirán los que siempre
colaboran, pues aquellos a quienes la producción limpia no
les interesa seguirán contaminando libremente.
Es
muy difícil elaborar, acordar y ejecutar una política
ambiental alejada del disparate si no nos planteamos
desmitificar la cuestión ambiental, poniéndola dentro de la
sociedad y al servicio de los intereses de nuestra sociedad,
dentro de la política (cosa pública) como ocurre con la
educación y la seguridad.
Y
esto implica poner a la investigación científica al servicio
de los intereses nacionales, con la promoción del Estado y
las universidades, y no al servicio de la currícula personal
de los investigadores y promovidas exclusivamente por fuentes
internacionales.
Es
importante tener en cuenta que la elaboración de una política
ambiental regional satisface importantes necesidades para
todos los sectores de la vida local.
Ella demanda, que cada comunidad regional haga un balance
ambiental sobre el proceso histórico de desarrollo regional.
También exige elaborar un diagnóstico actualizado,
definiendo cómo esa realidad ambiental es afectada hoy por su
entorno económico, social, cultural, institucional, nacional
e internacional. Cada región muestra una realidad ambiental
específica, en sus recursos naturales y potencialidades, en
la diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar,
en las capacidades y compromisos de sus instituciones y en la
población, entre otras. Asimismo, la política obliga a cada
comunidad regional a revisar sus desafíos futuros y
priorizarlos, establecer plazos para su cumplimiento, definir
los recursos necesarios y las responsabilidades que
corresponden a cada sector como: público, privado, académico,
gremios, organizaciones de base y de los ciudadanos en
general, como también señalar aquellas tareas que requieren
el concurso de diversos actores de la región.
Con
esta información ideal en la mano, o en su defecto con el
saber local disponible, se hará una convocatoria estatal (en
forma asociada Nación y provincias) en cada provincia
argentina, sobre un área limitada de las mismas (para que la
iniciativa sea viable) a los fines de discutir con los
productores y comunidades locales una estrategia sustentable
para el desarrollo local y un proceso de transferencia de
tecnología disponible en el país.
La
idea es que si esa estrategia deviene en planeamiento con
participación vinculante de productores y comunidades y logra
resultados exitosos debería ser un punto de referencia para
la réplica a nivel provincial.
Se
trata de una estrategia de ordenamiento que va de lo
particular a lo general en la ejecución y con una política
centralizada en lo conceptual por ecoregión.
En
el marco de esa estrategia no nos proponemos una guerra entre
la soja y la ganadería, ni entre la agricultura y el bosque
nativo, ni entre conservación y desarrollo, sino una
concertación entre intereses que deben considerarse legítimos
entre ellos, legitimados todos por la convocatoria del Estado,
que es la única fuente de legitimación en nuestro orden
constitucional.
Porque
en esto tiene que haber un punto de convocatoria, un punto de
encuentro, un punto de organización, un punto de autoridad,
que no es una palabra que nos tenga que dar miedo. Un punto de
autoridad que pueda ordenar a todos los factores, a todas las
corporaciones, a todos los intereses que están en lucha. Lo
que está faltando en Argentina es este punto de autoridad.
Este punto de autoridad democrática es el Estado. Un Estado
que no puede, ni debe transferir responsabilidades que le son
propias.
Los
intereses nacionales están relacionados a la capacidad de
sostener la producción de alimentos conservando el suelo, las
aguas y la biodiversidad terrestre y acuática; de aprovechar
racionalmente nuestros recursos hídricos marinos y fluviales
y de conservar los bosques nativos que entornan a los segundos
y suelen ser sus cabeceras de cuencas; de recuperar los suelos
en proceso de desertificación; de proteger los escenarios
naturales que demanda el turismo nacional e internacional; de
resolver el tratamiento y disposición de residuos urbanos y
peligrosos; de dar claras señales de lucha contra la
contaminación, focalizando la gestión y no la propaganda en
la prioridad Matanza-Riachuelo; de preparar a la industria
para la anulación o mitigación de impactos negativos y para
implementar prácticas ambientalmente sustentables ante las
crecientes barreras para-arancelarias que imponen los países
desarrollados; de diversificar nuestra matriz energética con
la generación de energías limpias
Cada
sociedad tiene una prioridad social, económica o política
diferente. El grado de interés dependerá de la realidad que
les toque vivir a cada una de ellas. Es cierto que la
prioridad social de los argentinos hoy se relaciona más con
sus necesidades básicas. ¿Pero no es una cuestión básica
el tener en cuenta el cuidado de nuestro propio planeta?
El
ambiente también necesita de políticas, iniciativas y
programas que abarquen los desafíos que hoy enfrenta el país
y el mundo. Pero en la Argentina pasa a ser un tema más
dentro de una larga lista de promesas. Tal vez entonces sea
hora de que todos los habitantes de la nación incluyamos el
tema ambiental en nuestra agenda.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
CAMBIOS
EN LA MENTALIDAD EMPRESARIAL PARA MEJORAR LA SUSTENTABILIDAD
DEL PLANETA
Por
Cristian Frers (*)
Cansados
por el esfuerzo que genera poner en marcha un sistema de
producción que malgasta la energía y vínculos con la sola
idea de mejorar la rentabilidad cueste lo que cueste, los
ingresos y las alzas de la bolsa de mercados. Los líderes
empresarios comenzaron a trabajar en la utilización de un
nuevo paradigma en el universo de los negocios.
El
nuevo paradigma esta munido de espiritualidad. Desplaza hacia
atrás el espíritu materialista de los negocios e impulsa
hacia delante una actitud de servicio al cual le importa tanto
lo físico como lo psíquico, como cada uno de los seres y las
partículas que dan origen a este mundo. Consideran, con
firmeza, en una vieja idea que manifiesta que para demostrar
la influencia que tiene cada acción vegetal, animal y humana
sobre la totalidad, hay que manejar el concepto: Cuando una
mariposa bate la alas en Pekín, repercute en la ciudad de México.
El
problema es el hecho de que nos hemos rodeado de productos
cada vez más extraños a nuestra propia creatividad. Debido a
una tecnología cada vez más sofisticada, los seres humanos
se están rodeando de un número creciente de elementos extraños.
Nos despertamos por la mañana, accionamos un interruptor y de
algún modo se enciende una luz, tiramos de la cadena y cae el
agua, hacemos girar una llave y el coche arranca. Tanto en las
cuestiones importantes como en nuestra vida cotidiana nos
hemos hecho cada vez más dependientes de cosas que sólo
conocemos vagamente. Al estar desvinculados de las cosas a las
cuales dimos origen, nuestro comportamiento de unión con el
mundo quedo gravemente dañado, es decir, nos hemos apartado
tanto de la naturaleza que lo natural nos resulta extraño.
El
paradigma que emerge se basa en el reconocimiento del valor de
la conciencia de cada ser humano, en el saber que existe la
posibilidad de realizar negocios aprovechando de nosotros la
sabiduría más profunda y reconectados con la conciencia
propia, de los otros, de cada ecosistema y del planeta. Es
tiempo de responsabilizarnos por nosotros, por los demás y
por el hábitat.
No
todo se modifica con aplicar tecnologías de punta, y en
algunos casos ni siquiera se requiere utilizar procesos
complejos y equipos muy costosos. La naturaleza abunda en
soluciones posibles de aprovechar o imitar pues ofrece a los
seres vivos toda una gama de oportunidad para satisfacer sus
necesidades: alimentarse, cobijarse, echar raíces, invernar.
Una especie vegetal o animal nunca agota todas las
posibilidades; sucede que a lo largo de la evolución cada
especie se ha amoldado a determinadas condiciones de su
ambiente. La especialización está dirigida con tal exactitud
a las particularidades del entorno, que cada una de las
especies encaja perfectamente en un papel determinado por la
Naturaleza. Esta naturaleza es un libro de sabiduría que
muchas veces es atropellada, desvalorizada e ignorada por el
olvido y la soberbia que afectan a los habitantes de la
tierra. Debe comprenderse que las respuestas están allí para
cada una de las preguntas o dudas que la gente tiene. Para
saber aprovechar esta poderosa fuerza que nos muestra el qué,
el cómo y el para qué de los diferentes procesos biológicos
que suceden sin que nos demos cuenta, hay que detenerse a
mirarla.
En
los albores del siglo XXI, los sistemas de gestión ambiental
son cada vez más sofisticados. Las estrategas, métodos y prácticas
ambientales, pasando del cumplimiento reglamentario a enfoques
más proactivos respecto de la minimización de residuos y la
integración de cuestiones ambientales e inquietudes sociales
en la estructura estratégica de las compañías. Muchas de
las compañías más grandes del mundo han reducido
significativamente las corrientes de residuos durante la década
de 1990. No obstante dicho éxito, clientes, interesados y
gobiernos exigirán éxitos muchos más importantes en los próximos
diez años.
Para
que las regulaciones promuevan la innovación y la
productividad de los recursos, éstas deben:
Concentrarse
en el resultado, no en la tecnología.
Promulgar
normas estrictas.
Regular
las fases más cercanas posibles al usuario final, y al
mismo tiempo fomentar las soluciones en las primeras
etapas del proceso.
Establecer
períodos de transición.
Hacer
que el proceso normativo sea más estable y previsible.
Las
empresas deben participar en la elaboración de normas
desde el principio.
Mejorar
los conocimientos técnicos de quienes dictan las normas.
Los
que deben dar fuerza a la idea son los mismos empresarios
puesto que dirigir una compañía que debe adaptarse a cambios
radicales en su estructura, requiere mucho más que una buena
planificación financiera además de saber manejar clientes y
empleados. El liderazgo ambiental no sólo requiere mejoras al
sistema de gestión ambiental, sino que también necesita el
compromiso de empleados, clientes, proveedores e interesados.
Las soluciones surgen cuando se mejoran los procesos de
entrega de productos, se desarrollan nuevos productos que
minimizan las consecuencias ambientales, se implementan
tecnologías que eliminan problemas e implicancias ambientales
y se vincula cada elemento constitutivo con la empresa, la
sociedad y el ambiente.
La
escasa evidencia disponible en Argentina como la de otros países
de América Latina e incluso de países desarrollados, nos
muestra una serie de barreras a la incorporación o al
desarrollo de una gestión ambiental en las pequeñas y
medianas empresas. Se pueden destacar tres puntos:
Un
primer punto es la falta de información o la
desinformación acerca de la normativa ambiental. Este
dato muestra un mal punto de partida para esperar que
las empresas tengan una buena gestión.
Un
segundo punto es la falta de incentivo de mercado.
Recientemente las empresas grandes han estado
enfrentando requisitos de mercado que las están
llevando como una zanahoria hacia una gestión ambiental
más avanzada. Para las empresas esto significa obtener
un beneficio por mejorar sus gestión ambiental.
Un
tercer punto para la gestión ambiental de las Pymes
tiene raíz social, y en especial en la importante
contribución de las Pymes en la creación de empleos.
Muchas veces se escucha el siguiente argumento: Si se
hace una presión muy fuerte para que las empresas
mejoren su gestión ambiental, necesariamente va haber
muchas empresas que van a cerrar y esto tiene un impacto
ambiental indeseable. Este es un falso dilema, porque
existe la posibilidad de aplicar políticas y
estrategias vinculadas con la Producción más Limpia.
El
nuevo líder debe ser un buen administrador de sus propios
pensamientos o ideas, palabras y acciones. Sólo cuando un
ejecutivo ve a otro provocar el cambio, siente impulsos de
cambiar. Hay que concienciar a esas personas para generar el
cambio. De lo contrario es difícil, que los empresarios
quieran o se animen a generar esos cambios.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
“Un
país con problemas de agua es el latir de un corazón que
lucha por existir”
El
problema de la contaminación del agua es conocido desde la
antigüedad, ya que parecen relatos de la contaminación del
agua incluso en las Sagradas Escrituras. Este problema es
local, regional y mundial.
Del
total de agua existente en el planeta, únicamente el 3% es
agua dulce. Pero de este porcentaje, la mayoría (el 79%) está
en forma de hielo (por lo que no está disponible para su uso)
y el resto se encuentra como agua líquida: en forma de aguas
subterráneas (el 20%) y, únicamente el 1% restante, como
aguas superficiales. Pero estos recursos no son inagotables.
Hemos de tener en cuenta que la capacidad de aprovechamiento
del escaso porcentaje de agua disponible, se ve notablemente
disminuida debido a los incesantes cambios en nuestra
civilización que conducen inexorablemente a su deterioro y
escacez.
El agua dulce es el recurso renovable más
importante, pero la humanidad está utilizándolo y contaminándolo
más rápidamente de lo necesita para reponerse. Efectivamente,
las aglomeraciones en las grandes ciudades, la mejora en la
calidad de vida, el rápido desarrollo industrial, el
incremento del turismo y la agricultura, las actividades de
ocio, entre otras acciones. hacen que este escaso porcentaje
se vaya reduciendo de forma natural y que su composición se
vea notablemente alterada. Para
agravar el problema, el ciclo hidrológico es cada vez menos
previsible ya que el cambio climático altera los patrones de
temperatura establecidos en todo el mundo.
De
todo esto se deriva, la gran importancia de un aprovechamiento
integral de las aguas dulces disponibles y la preservación de
su calidad, en condiciones óptimas, para su utilización.
La
contaminación del agua es la acción y el efecto de
introducir materias o formas de energía, o inducir
condiciones en el agua que, de modo directo o indirecto,
impliquen una alteración perjudicial de su calidad en relación
con los usos posteriores o con su función ecológica.
Esta
contaminación de las aguas superficiales y subterráneas (ríos,
lagos, embalses, acuíferos y mar) es
producto de las actividades del hombre; éste agrega al agua
sustancias ajenas a su composición, modificando la calidad de
la misma. Está contaminación tiene su origen en
diversos factores como:
1)Agentes patógenos: Bacterias
, virus , protozoarios, parásitos que entran al agua
provenientes de desechos orgánicos.
2)Desechos que requieren oxígeno:
Los desechos orgánicos pueden ser descompuestos por bacterias
que usan oxígeno para biodegradarlos. Si hay poblaciones
grandes de estas bacterias, pueden agotar el oxígeno del
agua, matando así las formas de vida acuáticas.
3)Sustancias químicas inorgánicas:
Acidos, compuestos de metales tóxicos (Mercurio, Plomo),
envenenan el agua.
4)Los nutrientes vegetales:
Pueden ocasionar el crecimiento excesivo de plantas acuáticas
que después mueren y se descomponen, agotando el oxígeno del
agua y de este modo causan la muerte de las especies marinas
(zona muerta).
5)Sustancias químicas orgánicas:
Petróleo, plástico , plaguicidas, detergentes que amenazan
la vida.
6)Sedimentos o materia
suspendida: Partículas insolubles de suelo que enturbian el
agua , y que son la mayor fuente de contaminación.
7)Sustancias radiactivas: Que
pueden causar defectos congénitos y cáncer.
La
contaminación de las aguas es uno de los factores más
importante que rompe la armonía entre el hombre y su medio,
no sólo de forma inmediata sino también a medio y a largo
plazo; por tanto, la prevención y lucha contra dicha
contaminación constituye actualmente una necesidad de
importancia prioritaria.
Todos
los contaminantes contenidos en las aguas residuales, causarían
serios problemas ambientales si se incorporasen directamente a
un curso de agua no contaminado. Por ello es necesario que
sean tratadas antes de su vertido, con el fin de rebajar lo más
posible su carga contaminante, y que estén dentro de unos límites
que se consideren adecuados.
Los problemas del agua se centran tanto en la
calidad como en la cantidad. La comunidad debe conocer la
importancia de la "calidad" de la misma y esa misma
comunidad de encargarse de su cuidado y preservación.
Tomemos el caso el arsénico en el agua. La
muerte se cierne en forma de arsénico para unos 140 millones
de personas en todo el mundo que, sin saberlo, beben agua
contaminada, en mayor o menor medida, por la presencia de arsénico.
Según
un estudio presentado por la Real Sociedad Geográfica del
Reino Unido se afirma que en más de 70 países de todo el
mundo, el agua destinada para el consumo humano presenta altas
concentraciones de arsénico, lo que representa enormes
riesgos para la salud de la población.
De
hecho, en aquellos núcleos de población en los que se ha
encontrado mayores niveles de concentración de arsénico en
el agua de consumo humano, se ha podido constatar un aumento
considerable de enfermedades pulmonares, cardiovasculares y
neurológicas, dermatológicas y –lo que es más grave-
diversos tipos de cáncer.
El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del
siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de
este elemento tan necesario para la vida humana será un 56%
superior que el suministro... y quienes posean agua podrían
ser blanco de un saqueo forzado.
El
problema es que el agua es un recurso que se da sentado en
muchos lugares, es muy escaso para los 1.100 millones de
personas que carecen de acceso al agua potable, a las que habría
que sumar otros 2.400 millones de personas que no tienen
acceso a un saneamiento adecuado.
Más
de 2.200 millones de habitantes de los países
subdesarrollados, la mayoría niños, mueren todos los años
de enfermedades asociadas con la falta de agua potable,
saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad de los
habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades
provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o
alimentos contaminados, o por los organismos causantes de
enfermedades que se desarrollan en el agua. Con suministros
suficientes de agua potable y saneamiento adecuado, la
incidencia de algunas enfermedades y la muerte podrían
reducirse hasta un 75 por ciento.
En
la mayoría de las regiones, el problema no es la falta de
agua dulce potable sino, más bien, la mala gestión y
distribución de los recursos hídricos y sus métodos. La
mayor parte del agua dulce se utiliza para la agricultura,
mientras que una cantidad sustancial se pierde en el proceso
de riego.
Este
recurso es un bien tan necesario que podría pasar a ser
objeto de peleas políticas, si se lo observa sólo como un
negocio: represas, canales de irrigación, tecnologías de
purificación y de desalinización, sistemas de alcantarillado
y tratamientos de aguas residuales. No debe olvidarse el
embotellamiento del agua, puesto que es un negocio que supera
en ganancias a la industria farmacéutica. El origen de esta
comercialización del agua habría que buscarla en noviembre
de 2001, cuando los recursos naturales al igual que la salud y
la educación, empezaron a ser objeto de negociaciones en la
OMC (Organización Mundial de Comercio). La meta final es la
liberalización de los servicios públicos para el 2005. Esto
que suena árido y aburrido, puede simplificarse: lo que hasta
ahora era regulado por los estados, pasará a ser mercado de
libre comercio. Dentro de este contexto, existen dos
escenarios probables: La apropiación territorial: esto podría
realizarse mediante la compra de tierras con recursos
naturales (agua, biodiversidad), tampoco se descarta un
conflicto militar.
Esta
última hipótesis, nos transporta a la última guerra en Irak
(Marzo 2003) y la apropiación de las grandes petroleras
estadounidenses de los recursos iraquíes. No se descarta que
con esa guerra hayan querido controlar los recursos hídricos
de los ríos Eufrates y Tigris... ríos caudalosos en una de
las zonas más áridas del planeta.
El
agua es un don que la naturaleza ofreció a la vida y a cada
uno de nosotros. El 70% de nuestro cuerpo está compuesto de
agua. Por ser todo esto, el agua constituye una de las metáforas
más significativas de lo Divino que está en nosotros y en el
universo y de la sacralidad de toda la vida. ¿Cómo cuidarla
y no luchar por ella?
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
"Si
queréis saber cómo habita el alma en el cuerpo, os bastará
observar cómo usa el cuerpo de su cotidiana habitación: si
ésta es desordenada y confusa, desordenado y confuso será el
cuerpo poseído por el alma". Leonardo Da Vinci.
En
la basura podemos encontrar varios tipos de desechos, producto
generalmente de nuestra forma de vida. Al mismo tiempo que
disponemos de más aparatos para hacer nuestra vida más
confortable, nos hemos ido aficionando a la adquisición de
objetos útiles e inútiles, primorosamente empacados en
envolturas extravagantes y costosas. Preferimos aquellos
productos que vienen envueltos individualmente y con cubiertas
poco o nada biodegradables o reciclables.
Parece
que nos encanta comprar bebidas en envases no retornables para
evitarnos la molestia de devolver el envase para que pueda ser
reutilizado varias ocasiones.
De
tal manera nos hemos ido acostumbrando a ciertas comodidades
que por momentos consideramos que son indispensables para
llevar a cabo las tareas de nuestra vida moderna.
Un
buen manejo de los residuos ayuda a combatir enfermedades como
la fiebre tifoidea, la diarrea, la salmonelosis, la rabia y el
dengue.
Para
los investigadores de las enfermedades transmitidas por el
agua o por el aire resulta relativamente sencillo conocer cuántos
metros cúbicos de aire respira una persona, cúantos litros
de agua bebe por día y cúal es el límite aceptable de un
contaminante para el ser humano.
En
materia de desechos sólidos, en cambio, es más complicado
establecer la relación directa con la salud, pues nadie come
una cantidad específica de basura al día ni está en
contacto con ella si no es por razones de trabajo, como los
separadores de desechos.
Se
pueden, de todas maneras, identificar algunos daños
indirectos: sobre todo la contaminación de acuíferos subterráneos
y superficiales, y la reproducción de vectores (rata, mosca,
cucaracha) que transmiten enfermedades como la fiebre
tifoidea, la diarrea, la salmonelosis, la rabia y el dengue.
Se
estima que cada habitante de América Latina y El Caribe
produce entre medio kilogramoy un kilogramo de basura por día. O sea que una
familia de cinco personas genera en un mes de 100 a 160
kilogramos de desperdicios.
En
casi todos los países existen ejemplos aislados de una labor
buena o aceptable en el tratamiento de la basura, sobre todo
en las grandes ciudades. Sin embargo, el panorama integral es
menos alentador por las grandes deficiencias en las ciudades
del interior.
En
muchos casos, el desconocimiento de los intendentes y
consejales municipales, así como la falta de voluntad política
sumado al desinteres de
la población en general, hace que la situación se
agrave contaminando el agua, aire, atmósfera y suelo además
de que permite la proliferación de flora y fauna nociva, así
como de las múltiples enfermedades que se trasmiten al ser
humano al contacto de estos agentes.
La
basura en muchos municipios y ciudades de Argentina es un
reflejo de sus habitantes y de sus autoridades. No sólo se
trata del poco hábito por la higiene que mostramos en forma
cotidiana, sino de los lugares que se eligen como destino
final de los desperdicios.
En
los debates preelectorales, el problema de la basura aparece
concentrado en la discusión de la limpieza. Cómo lograr
retirar la basura de las calles y los domicilios es un debate
que pasa del problema del prestador (concesión privada o
servicios propios) al problema de la medición: si el pago de
ese trabajo debe realizarse según la tonelada de basura, como
sucede actualmente, o si debe hacerse mediante el
reconocimiento de un canon por zona limpia. Pero la realidad
es que la recolección es la parte menor del problema de la
basura. Su fase crítica se encuentra antes y después de la
recolección: en la producción y en la disposición de la
basura.
La
política en cuanto a residuos urbanos no ha cambiado
demasiado desde tiempos inmemoriales. Puede resumirse en un único
concepto: llevarlos a otro lado.
Para
comenzar a cambiar estos habitos
es necesario tomar las siguientes acciones:
1)Como primer paso se deben realizar actividades de
reflexión y concientización sobre el problema, con los niños
y adolescentes de la comunidad.
2)Luego se debe convocar a todos los líderes comunales
del distrito, para un taller de dos días para discutir la
problemática que tiene la comunidad por la contaminación por
basura, y la búsqueda de soluciones.
Aunque las autoridades ambientales regulan la
disposición técnica para el tratamiento de los desechos
municipales, pocos son los municipios que pueden sufragar los
costos de un relleno sanitario que cumpla con todas las normas
de seguridad.
Una
de las soluciones sería unificar el tratamiento y disposición
final de la basura entre ciudades de un mismo municipio o región.
Basadas en la construcción
de un galpón, de un cerco perimetral y de la adquisición de
maquinarias tales como una trituradora, una prensa para plásticos
y una ensiladora, entre otras inversiones. De esta manera, a
partir de la separación quese debe realizar desde los hogares, se podrá mejorar
el tratamiento de los residuos inorgánicos y pasar a la fase
de producción de compost con el material orgánico. Es necesario
que el personal, en este centro cuente al menos con guantes,
tapabocas, lentes y botas para prevenir cualquier problema de
salud para sus trabajadores.
El
principal freno que detiene el desarrollo de la industria de
reciclaje es la falta de conciencia sobre cómo manejar la
basura y el potencial económico que representa. En Alemania,
por ejemplo, donde se promueve este negocio mediante la
aplicación estricta de la ley, el reciclado de empaques de plástico
se traduce en ingresos aproximados de 500 dólares por
tonelada.
Al tirarse todo de manera desordenada, mezclándolo
además con desperdicios orgánicos, la basura se vuelve
sucia, mal oliente y peligrosa para la salud. Su destino son
los basureros a cielo abierto, en donde los deshechos inorgánicos
pueden quedar enterrados sin descomponerse durante cientos de
años. . La cultura del derroche debería ser poco a poco
sustituida por una conciencia del mundo más amplia que
abarque también a nuestros deshechos. Para empezar, nuestro
personal kilo diario de basura tendría que ir reduciéndose
progresivamente a la mínima expresión mediante el consumo
racional.
Sólo
cuando la ciudad imponga un precio a la recolección y a la
disposición de la basura en el momento de su fabricación,
ese costo se incorporará al precio de los productos, y cada
uno de nosotros podrá actuar antes de producir la basura, o
sabrá al menos cuál es el precio que está pagando por ese
insensato lujo. Una política responsable y racional debería
discutir estas cuestiones que están antes y después de la
recolección de la basura.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
El
suelo es vital, ya que el ser humano depende de él para la
producción de alimentos, la crianza de animales, la plantación
de árboles, la obtención de agua y de algunos recursos
minerales, entre otras cosas. En él se apoyan y nutren las
plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto, todo el
desarrollo del ecosistema.
La
erosión del suelo se está acelerando en todos los
continentes y está degradando unos 2.000 millones de hectáreas
de tierra de cultivo y de pastoreo, lo que representa una
seria amenaza para el abastecimiento global de víveres. Cada
año la erosión de los suelos y otras formas de degradación
de las tierras provocan una pérdida de entre 5 y 7 millones
de hectáreas de tierras cultivables. En los países
subdesarrollados, la creciente necesidad de alimentos y leña
han tenido como resultado la deforestación y cultivo de
laderas con mucha pendiente, lo que ha producido una severa
erosión de las mismas. Para complicar aún más el problema,
hay que tener en cuenta la pérdida de tierras de cultivo de
primera calidad debido a la industria, los pantanos, la
expansión de las ciudades y las carreteras. La erosión del
suelo y la pérdida de las tierras de cultivo y los bosques
reduce además la capacidad de conservación de la humedad de
los suelos y añade sedimentos a las corrientes de agua, los
lagos y los embalses.
Los
problemas más comunes en relación al suelo tienen que ver
con las actividades de las personas. Al respecto, los
problemas directamente derivados del uso antrópico de los
suelos son actualmente muy severos. La erosión, la
desertificación, la contaminación, la compactación, el
avance de las ciudades y urbanización, y la pérdida de
fertilidad, se encuentran entre los problemas más graves que
afectan hoy a los suelos.
Erosión: La erosión es la pérdida de suelo fértil, debido a que
el agua y el viento normalmente arrastran la capa superficial
de la tierra hasta el mar. El ser humano acelera la pérdida
de suelos fértiles por la destrucción de la cubierta
vegetal, producto de malas técnicas de cultivo,
sobrepastoreo, quema de vegetación o tala del bosque. Las prácticas
productivas sin criterios de protección, contribuyen en gran
medida a que este problema se agrave cada día más.
La
degradación del suelo reviste gran importancia, porque su
regeneración es en extremo lenta. En zonas agrícolas
tropicales y templadas, se requiere de un promedio de 500 años
para la renovación de 2,5 centímetros de suelo.
El
cultivo de tierras en lugares con pendiente aumenta la
posibilidad de agotamiento del suelo fértil, ya que es muy fácil
el arrastre de tierra por acción de la lluvia.
La
actividad minera ha utilizado grandes cantidades de leña,
eliminando así la cubierta vegetal, imprescindible para la
protección del suelo. Estas prácticas se remontan a la época
de la colonia, cuando la deforestación acabó con ricas áreas
forestales y las desertizó.
La
erosión también puede afectar ecosistemas lejanos, como los
de la vida marina. El suelo arrastrado al mar se deposita como
sedimento y cambia la composición del fondo marino,
sepultando vegetación y cuevas, y transformando el contenido
químico de las aguas.
Es
importante destacar que la erosión del suelo, además de
afectar y alterar los ecosistemas, afecta seriamente a la
gente y a la economía de un lugar. Hay una relación directa
entre la disminución de la capacidad productora del suelo y
la disminución de los ingresos de la comunidad.
Contaminación:
Los suelos poseen una cierta capacidad para asimilar las
intervenciones humanas sin entrar en procesos de deterioro.
Sin embargo, esta capacidad ha sido ampliamente sobrepasada en
muchos lugares, como consecuencia de la producción y
acumulación de residuos industriales, mineros o urbanos.
Otra actividad con riesgo ambiental de contaminación de
suelos es la minería, por su poder modificador del paisaje y
sus descargas de residuos tóxicos.
El
suelo también sufre la contaminación por residuos de
pesticidas y otros productos agroquímicos, como los
herbicidas y los fertilizantes. Algunos de ellos permanecen en
el suelo, y desde allí se integran a las cadenas
alimenticias, aumentando su concentración a medida que
avanzan de nivel trófico.
La contaminación de suelos se da también por la mala
eliminación y ausencia de tratamiento de basuras. Otro
problema grave se presenta con los residuos industriales. El
vertido ilegal de residuos industriales constituya un serio
problema de contaminación del suelo.
Desertificación:
La desertificación es la intensificación de la aridez. Cabe
destacar que este término se utiliza para describir procesos
causados por los seres humanos. En cambio, otro concepto
llamado “desertización”, se utiliza para describir el
proceso natural de la formación de desiertos. La
desertificación, definida como la intensificación de las
condiciones desérticas y el decrecimiento paulatino de la
productividad de los ecosistemas, es generada principalmente
por el ser humano, que actúa sobre un medio frágil y lo
presiona en exceso para obtener su sustento.
Cuando
se tala vegetación para despejar tierras o usar leña, la
capa fértil del suelo es expuesta a la lluvia y al sol, la
corteza del suelo se endurece y se seca, impidiendo la
infiltración de más agua. Así comienza el proceso de
desertificación, ya que disminuye la filtración acuosa a depósitos
subterráneos, y la capa de suelo superficial se erosiona y se
convierte en estéril.
Las
principales causas de desertificación son la agricultura, la
erosión hídrica y eólica, los cambios climáticos, el
sobrepastoreo, la deforestación, los incendios forestales, la
extinción de especies nativas de flora y fauna, y la expansión
urbana.
Perdida de fertilidad por monocultivo y salinización:
Cuando
se siembra la misma especie cada año, la tierra se deteriora.
El trigo agota el nitrógeno y otros nutrientes del suelo. Si
se continúa cultivando trigo en la misma tierra, disminuye la
producción cada año. El monocultivo de especies forestales
también es un problema por la misma razón. Se está viendo
que el replante de pinos en el mismo terreno ya no es tan
rentable, porque en la segunda y tercera plantación disminuye
el ritmo de crecimiento de los árboles. Además de agotar las
tierras, el monocultivo multiplica algunas plagas, pues éstas
pueden contar siempre con el tipo de alimento al que están
adaptadas.
La salinización del suelo es la acumulación de sales
provenientes del agua de regadío y de los fertilizantes
usados. Debido al exceso de sales, el suelo pierde la
fertilidad.
Urbanización: La urbanización es el avance y crecimiento de las
ciudades y la edificación de nuevas poblaciones, las que
generalmente se ubican sobre suelo fértil. De esta forma se
pierde el mejor suelo agrícola, se impide la recarga de los
depósitos de agua subterránea y se destruye mucha microflora
y microfauna que vive en el suelo. Una gran parte de los
suelos con alto potencial agrícola de muchos países se
encuentran dentro de límites urbanos y el rápido crecimiento
de las urbes amenaza las tierras.
Compactación:
La compactación del suelo se produce por el paso de personas,
animales y vehículos en forma repetida por el mismo lugar.
Esto provoca la desaparición de los espacios existentes entre
las partículas del suelo, lo cual disminuye la cantidad de oxígeno
presente y, por ello, la microflora y microfauna.
La
degradación de los suelos es como una crisis silenciosa que
esta avanzando tan rápidamente en América Latina que pocos
países tienen la esperanza de alcanzar una agricultura
sostenible en un futuro próximo. Es un problema que, a pesar
de estar amenazando la subsistencia de millones de personas en
la región, tiende a ser ignorado por los gobiernos y la
población en general.
Los
Gobiernos nacionales, provinciales y locales tienen la
responsabilidad urgente de crear una mayor conciencia en la
población acerca del deterioro de los recursos de tierras y
de su efecto negativo sobre la producción agrícola y la
economía de sus países.
Las
causas de la degradación de suelos tienen su origen en
factores socioeconómicos, en la sobre-explotación de la
capacidad de uso de las tierras y en prácticas de manejo de
suelo y agua inadecuadas.
La información disponible de investigación sobre los tipos,
causas, grado y severidad de la degradación de tierras es
todavía insuficiente en la mayoría de los países de América
Latina. Esta falta de información dificulta enormemente la
identificación y la puesta en práctica de estrategias
efectivas de conservación y rehabilitación de tierras.
Para
superar los problemas mencionados, se deben considerar
soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, métodos
de prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del
deterioro causado lo puede solucionar la naturaleza misma con
sus ciclos naturales. Por ello la acción del ser humano
debiera contribuir a crear las condiciones necesarias para que
la naturaleza emprenda su obra de restauración. Sin embargo,
recuperar el suelo una vez que éste ha sido destruido es un
proceso lento si se lo deja sólo a su ritmo natural, y muy
costoso si se trata de acelerarlo. Por lo tanto, lo más
razonable es evitar que se destruya el suelo.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
El
ambiente y el estilo de vida tanto como la situación política,
social y económica son determinantes de la situación
sanitaria y la sensación de bienestar de cada persona: un
ambiente sano en cada hogar y en cada comunidad es una
necesidad básica e inherente a la dignidad humana.
La
salud ambiental implica el desarrollo de actividades de
investigación, normatización, capacitación, vigilancia,
control y minimización de causales de las condiciones
ambientales que afectan negativamente la calidad de vida de la
población, en el marco de la promoción y la protección de
la salud.
El
estado de salud de las personas es una consecuencia rápidamente
perceptible del deterioro del ambiente y no es extraño que
las primeras manifestaciones de los problemas ambientales se
vean reflejados en la salud de la población, tanto los
originados por los déficits de los servicios sanitarios como
por la contaminación del aire, el agua y el suelo o por las
condiciones de los lugares de trabajo. Tener un ambiente sano
y agradable, en armonía con la naturaleza, es un derecho básico
del ser humano, indispensable para poder realizarse en la
sociedad.
Ocuparse
de la salud ambiental implica buscar una significativa
disminución de patologías asociadas a las deficiencias de
las condiciones ambientales y de los servicios básicos a través
de tareas que minimicen estos factores de riesgo para la salud
de la población. Esto supone implementar políticas y planes
de ordenamiento territorial que incorporen instrumentos para
la gestión del riesgo; promover y vigilar la calidad del agua
de consumo humano a los efectos de lograr una sensible
disminución de la incidencia de las enfermedades de origen hídrico;
impulsar la extensión de redes de distribución de agua
potable; fomentar la extensión de redes cloacales y el
tratamiento de aguas servidas y excretas; contribuir a la
aplicación de políticas saludables en relación con escuelas
públicas y áreas cadenciadas; propender al manejo sanitario
integral mediante una adecuada gestión de los residuos sólidos
y en particular de los patogenos; promover la instrumentación
de estrategias para la reducción de superficies sometidas a
la erosión; incentivar medias para la gestión y mitigación
de los efectos de desastres, entre otras acciones.
A
la vez, será necesario promover el fortalecimiento de la
incorporación del componente sanitario ambiental en la
educación formal y no formal y la instalación de
emprendimientos productivos limpios que hagan énfasis en el
uso racional de la energía y en el empleo de energía
renovable; controlar la proliferación de vectores como
roedores y otras plagas que se constituyan en un eje de riesgo
para la salud de la población; identificar áreas de riego
mediante técnicas de monitoreo y análisis ambiental debido a
deficiencias de la calidad de aire, tanto interior como
exterior, el agua, los suelos, la vivienda y los alimentos;
incorporar los principios de la epidemiología ambiental para
el mapeo de áreas de riesgo y, por último, contribuir y
colaborar con el diseño, funcionamiento y control de las
instalaciones de los servicios sanitarios.
Abordar
el problema de la salud ambiental en el municipio es una ocasión
para hablar de lo que nos está pasando. Escucharnos es estar
dispuesto a respetar aquello que va más allá de lo que se
espera oír. Es aceptar lo que es, aunque sea distinto de lo
que conocemos o elegimos. Es necesario proponer o promover la
reflexión sobre la salud ambiental en la propia localidad,
valorarla y proponer alternativas saludables.
Para
generar proyectos sobre la salud ambiental se requiere un mínimo
de intercambios y de acuerdos previos, sobre como se abordará
el tema. Para intervenir en la localidad habrá que
indentificar el eje de riesgo, esto es, el riesgo ambiental.
Se sugiere como metodología para lograr tal propósito seguir
estos pasos: detectar el riesgo, evaluar la situación, hacer
un diagnóstico, formular una propuesta de proyecto de solución
técnica y económicamente viable, aprobar e implementar el
proyecto propuesto, poner en marcha el proyecto y, por último,
evaluar los resultados y realizar correcciones de ajuste.
Se
podría organizar un proyecto de prevención, como por ejemplo
una campaña de cuidado de la salud ambiental en la comunidad,
a través de la elaboración de materiales para la comunicación:
un folleto, un video, un programa de radio, mega afiches con
imágenes y consignas, una producción de graffiti, entre
otras actividades. Si se ha planteado armar redes con la
comunidad, hasta los niños y adolescentes pueden elaborar
mensajes para difundir, instituyéndose en agentes de prevención.
Siempre que se plantee el objetivo de realizar una campaña de
prevención, es importante que previamente se analicen los
mensajes de prevención que circulan: cuáles nos impactan y
en qué sentido, cuáles nos permiten actuar y cuáles no, a
quiénes están dirigidos. Luego se orientará la ponderación
de estas alternativas, invitando a considerar su pertenencia,
los pro y los contras y la posibilidad de que las mismas sean
sostenidas en el tiempo. Si no se tienen en cuenta cada una de
estas actividades, no es conveniente embarcarse en una campaña,
porque la tendencia será reproducir, tal vez con más
crudeza, los mensajes que tratan de infundir miedo y angustia.
Para
aplicar todo esto en el Municipio se debe entender que la misión
se basa en la planificación, organización, control y
evaluación de las actividades interdisciplinarias tendientes
a preservar o mejorar la salud del individuo y del cuerpo
social al que pertenece, mediante acciones específicas
dirigidas al ambiente urbano y rural.
Basadas
en las siguientes medidas:
Elaborar
el Programa Municipal de Salud Ambiental.
Controlar
y evaluar las actividades de los Departamentos que la
componen y de los niveles operativos zonales y locales.
Organizar
el sistema municipal de información de actividades
efectuadas en el marco de los programas del área.
Coordinar
actividades intrasectoriales y extrasectoriales con
Municipios y otros Organismos Provinciales y Nacionales.
Supervisar
las actividades de campo efectuadas por el personal de
Salud Ambiental.
Asegurar
la operatividad de las unidades zonales y locales de Salud
Ambiental y de los programas específicos del área.
Organizar
y supervisar la Residencia en Salud Pública Veterinaria.
Auditar
las rendiciones de gasto y recaudación efectuados por las
unidades regionales y de salud ambiental.
Que
el ambiente deteriorado enferma no es una novedad, pero sí
representa un nuevo escenario. Antes la salud ambiental se
vinculaba a condiciones puntuales como los efectos de la
contaminación nuclear o ciertas profesiones peligrosas, y se
creía que la ciencia resolvía cualquier problema. Ahora, el
adelgazamiento de la capa de ozono, la gestión de los
residuos, la calidad del agua, y los riesgos ambientales que
el ser humano todavía no sabe manejar, sumados a la pobreza y
la marginación, brindan un panorama más complejo que afecta
a la salud pública.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
BUSCÁNDOLE
UNA SOLUCIÓN A LA BALLENA FRANCA AUSTRAL
Por
Cristian Frers (*)
La Cumbre de la
Tierra realizada en Río de Janeiro en el año 1992, representó
sin lugar a dudas un nuevo hito histórico a favor del medio
ambiente. Renacía el Espíritu para la Conservación del
planeta y su gente, contemplando las futuras generaciones al
que llamaron: Desarrollo Sostenible o Sustentable. Los pueblos
originarios lo han aplicado sin saberlo desde antaño. Más
sabios y pragmáticos, demostraron que es posible obtener
bienestar económico, crecimiento cultural y calidad de vida
sin agredir a la naturaliza.
En
este mismo sentido se inserta la importancia de la Ballena
Franca Austral y su conservación en la región del Atlántico
Sur. Rescatada de la extinción, hoy se recupera lentamente y
la visión como recurso ha cambiado.
Además
de representar una alternativa potencial para el turismo ecológico
o sustentable, es referencial histórico y cultural para la
región del MERCOSUR. Nos enseña la manera de incorporar en
un futuro inmediato a la Ballena Franca Austral, viva y
protegida, para el desarrollo costero y de su gente. El éxito
de ésta integración dependerá de su protección perenne
contra nuevas posibles amenazas y un desarrollo ordenado,
racional y consciente como Patrimonio Natural, Turístico y
Cultural.
Recuperar
el Espíritu de Río y asegurar la protección de esta
ballena, así como del resto de la biosfera será nuestro gran
desafío en el corto plazo para las generaciones que nos
precedan.
El
Acuerdo Marco sobre el medio ambiente del MERCOSUR firmado por
la República Argentina, la República Federativa del Brasil,
la República del Paraguay y la República Oriental del
Uruguay, el 22 de Junio del 2001, tiene por objeto el
desarrollo sustentable y la protección del medio ambiente,
mediante la articulación de las dimensiones económicas,
sociales y ambientales, contribuyendo a una mejor calidad del
ambiente y de la vida de la población a través de las
siguientes acciones:
1-
Incrementar el intercambio de información sobre leyes,
reglamentos, procedimientos, políticas y practicas
ambientales, así como sus aspectos sociales, culturales, económicos
y de salud, en particular, aquellos que puedan afectar el
comercio o las condiciones de competitividad en el ámbito del
MERCOSUR.
2-
Incentivar políticas e instrumentos nacionales en materia
ambiental, buscando optimizar la gestión del medio ambiente.
3-
Buscar la armonización de las legislaciones ambientales
considerando las diferentes realidades ambientales, sociales y
económicas de los países del MERCOSUR.
4-
Promover la adopción de políticas, procesos productivos y
servicios no degradantes del medio ambiente.
Incentivar la investigación científica y el desarrollo de
tecnologías limpias.
5-
Promover el uso de instrumentos económicos de apoyo a la
ejecución de las políticas para la promoción del desarrollo
sustentable y la protección del medio ambiente.
6-
Promover la educación ambiental formal y no formal y fomentar
conocimientos, hábitos de conducta e integración de valores
orientados a las transformaciones necesarias para alcanzar el
desarrollo sustentable en el ámbito del MERCOSUR.
7-
Desarrollar acuerdos sectoriales, en temas específicos,
conforme sea necesario para la consecución del objeto de este
Acuerdo.
Es
imprescindible la creación de un Santuario Ballenero en el
Atlántico Sur, ya que a esta zona se la podría definir como:
Cualquier área del territorio intermareal o submareal, cuyos
fondos, aguas, flora y fauna asociadas, así como sus aspectos
históricos y culturales, han sido preservados por las leyes o
cualquier medida efectiva para proteger todo o parte del medio
ambiente incluido en la misma. Además, el objeto de su creación
es para:
1-
Proteger y gestionar áreas de importancia para el ciclo vital
de especies económicamente importantes.
2-
Prevenir actividades externas que afecten negativamente al área
protegida.
3-
Acomodar, con los regímenes de gestión apropiados, el amplio
espectro de actividades humanas compatibles con los objetivos
primarios del área protegida.
4-
Proteger las poblaciones de ballenas severamente disminuidas y
permitir su recuperación.
5-
Complementar y mejorar la efectividad del Santuario Ballenero
Austral que fue creado en 1994 por la Comisión Ballenera
Internacional (CBI), por iniciativa del Gobierno Francés para
proteger las especies migratorias de Ballenas.
6-
Facilitar la interpretación de los sistemas estuarinos y
marinos con fines de conservación, educación y turismo.
Permitir
e incentivar el estudio científico con métodos no letales,
de poblaciones de ballenas que están siendo explotadas económicamente,
de forma sostenible mediante el turismo de observación de cetáceos.
Particularmente la Ballena Franca Austral.
El
MERCOSUR constituye un foro ideal para realizar un Acuerdo con
las características enunciadas puesto que contempla:
1-
Estimular la coordinación de criterios ambientales para la
negociación e implementación de actos internacionales de
incidencia prioritaria en el proceso de integración.
2-
Promover el fortalecimiento de las instituciones para la gestión
ambientalmente sostenible mediante el aumento de la información
substantiva para la toma de decisiones, promover el
mejoramiento de la capacidad de evaluación y el
perfeccionamiento de las instituciones de enseñanza,
capacitación e investigación.
3-
Garantizar que las actividades relacionadas con el desarrollo
del turismo entre los Estados parte consideren los principios
y normas que aseguren el equilibrio ambiental.
4-
Al mismo tiempo debe tenerse en cuenta que la constitución de
acuerdos regionales que promocionen la cooperación e
integración científica y de gestión de especies amenazadas
no debilita a la Comisión Ballenera Internacional (CBI), sino
que la complementa y refuerza la capacidad de los Estados de
adelantar en aquel foro sus intereses nacionales y regionales.
Ballena
Franca Austral (Eubalaena australis)
Las
ballenas son sin duda los mamíferos más grandes de la tierra
y ciertamente los más misteriosos e interesantes, ya que se
ignoran muchas cosas acerca de ellos. La Ballena Franca
Austral es una de las colosales maravillas que visitan cada año
las aguas del Atlántico Sur.
De
algún modo, se parecen más a los seres humanos que a los
peces con quienes comparten su medio ambiente, ya que como
todo mamífero respira mediante pulmones y no por branquias.
Además,
poseen sangre caliente y no fria. Su estructura sí se asemeja
más a la de un pez, claro que en proporciones magníficamente
superiores. La Ballena Franca Austral puede medir hasta 15
metros, el macho, y 16 metros la hembra y llegar a pesar entre
30 y 40 toneladas, dependiendo del sexo y de la edad.
En
cuanto a su estructura morfológica, sus extremidades
anteriores han evolucionado hasta convertirse en aletas y su
cola dispuesta horizontalmente constituye su principal órgano
propulsor para sus desplazamientos. No está formada por
huesos, sino de tejido elástico y fibroso, lo que le otorga
firmeza y flexibilidad. Su cuerpo está cubierto de una capa
de grasa que la ayuda a flotar, además de contribuir a
mantener el calor y almacenar energía.
La
ballena Franca Austral, al igual que la Jorobada, la Gris o la
Azul, corresponden a las llamadas Mysticetes. Esto se explica
por sus largas barbas, las que crecen hacia abajo desde la
parte superior de la boca, pareciendo bigotes. Estos son
importantes para su alimentación. Al no poseer dientes, las
barbadas capturan su alimento al tragar agua de mar. Para
expulsar el líquido hacia el exterior utilizan su lengua y a
través de las barbas que cuelgan de su paladar filtran el
alimento, que en el caso de la Ballena Franca Austral son
pequeños peces y crustáceos en forma de camarones, llamados
krill, para lo que deben recorrer enormes distancias entre los
sitios donde las condiciones adecuadas otorgan este alimento.
Su
piel es generalmente de color negro grisáceo, frecuentemente
con manchas irregulares blancas en la superficie ventral y el
dorso, si bien pueden encontrarse ejemplares de color
parduzco, gris claro e incluso albinos.
Un
potencial peligro
Una
alarmante situación es la que se vive en el Santuario
Ballenero Austral desde 1988, cuando Japón, supuestamente con
fines científicos, comenzó a capturar a estos gigantes del
mar. Esta investigación no ha cesado. De nada han servido las
fuertes protestas internacionales provenientes de muchos países,
varios de los cuales pertenecen a la Comisión Ballenera
Internacional (CBI), único organismo con la autoridad para
regular la caza de ballenas a nivel mundial. Japón, así como
Noruega e Islandia, desafiando a todos y aún sin quebrantar técnicamente
los acuerdos internacionales, utilizan la Convención
Ballenera, cuyo propósito es permitir la investigación legítima
en pequeña escala, para continuar cazando ballenas.
En
la actualidad, se estima que el número de Ballenas Francas
Australes que habitan los océanos Indico, Pacífico Sur y Atlántico
Sur, no debe superar los 4 mil ejemplares, cifras que resultan
de los avistajes realizados desde buques en alta mar y también
desde las costas de Sudamérica, Sudáfrica y Australia.
Lo
angustiante es que mientras existan países como Japón que
aprovechan resquicios legales para sus propios fines, nunca se
podrá garantizar el futuro de las ballenas.
Un
Santuario en el Atlántico Sur
Nuestra
generación se enfrenta a la oportunidad más extraordinaria
de grandeza que ninguna otra generación en la historia de la
humanidad haya tenido jamás. Vivimos un tiempo en el que
podemos salvar no sólo algún pequeño reino por propio interés,
sino a todo el reino animal. Si no cambiamos nuestro rumbo y
simplemente nos detenemos a dejar que el mundo salvaje
desaparezca de la Faz de la Tierra, seremos más odiados que
ninguna otra generación que haya existido. Las futuras
generaciones sabrán que nosotros éramos conscientes de la
peligrosa explosión demográfica de nuestra especie, de la pérdida
de la biodiversidad, del calentamiento global, de la
contaminación de los mares, el aire y la tierra, del
adelgazamiento de la capa de ozono. Podrán observar que teníamos
información más que suficiente para comprender que los
problemas que habíamos provocado requerían de soluciones, y
verán con igual claridad que fallamos para actuar con la
fuerza suficiente para salvar a la Naturaleza. Y nos odiarán
por eso porque habremos cambiado nuestro confort por su
futuro...
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
PROMOVIENDO
UNA EDUCACIÓN HACIA EL DESARROLLO SOSTENIBLE
Por
Cristian Frers (*)
La
educación es, a la vez, producto social e instrumento de
transformación de la sociedad donde se inserta. Por lo tanto,
los sistemas educativos son al mismo tiempo agente y resultado
de los procesos de cambio social. Ahora bien, si el resto de
los agentes sociales no actúa en la dirección del cambio, es
muy improbable que el sistema educativo transforme el complejo
entramado en el que se asientan las estructuras socioeconómicas,
las relaciones de producción e intercambio, las pautas de
consumo y, en definitiva, el modelo de desarrollo establecido.
Para
comprender qué es la educación ambiental, es conveniente
explicar lo que no es. La educación ambiental no es un campo
de estudio, como la biología, química, ecología o física.
Es un proceso. Para muchas personas, este es un concepto que
se le hace difícil comprender. Mucha gente habla o escribe
sobre enseñar educación ambiental. Esto no se puede llevar a
cabo. Uno puede enseñar conceptos sobre esta problemática,
pero no educación ambiental.
La
falta de consenso sobre lo que es la educación ambiental
puede ser una razón de tales interpretaciones erróneas. Con
frecuencia educación al aire libre, educación para la
conservación y estudio de la naturaleza son todos temas
considerados como educación ambiental. Al mismo tiempo, parte
del problema se debe también a que el mismo término de
educación ambiental es un nombre no del todo apropiado.
En
realidad, el término Educación para el Desarrollo Sostenible
sería un término más comprensible, ya que indica claramente
el propósito del esfuerzo educativo: educación sobre el
desarrollo sostenible, el cual es en realidad la meta de la
educación ambiental.
Esto
implica la necesidad de incluir los programas de educación
ambiental en la planificación y en las políticas generales,
elaboradas a través de la efectiva participación social.
Demasiadas veces se cae en la tentación de realizar acciones
atractivas, con una vistosa puesta en escena y grandes
movimientos de masas, que no comprometen demasiado ni
cuestionan la gestión que se realiza. La educación ambiental
debe integrarse con la gestión y no ser utilizada como
justificación ante las posibles deficiencias de ésta.
Para
hacer posible los propósitos de la educación para el
desarrollo sostenible, es decir, mejorar todas las relaciones
ecológicas incluyendo las del mismo hombre con la naturaleza
y las del hombre entre sí; así como también generar
conciencia, interés, aptitudes, motivaciones y compromisos
con el ambiente, la educación ambiental debe transmitir
conceptos básicos como: El reto que debemos plantearnoshoy en día es el de favorecer la transición hacia la
sostenibilidad y la equidad, siendo conscientes de que esta
transición requiere profundos cambios económicos, tecnológicos,
sociales, políticos, además de educativos.
Un
propósito fundamental de la educación para el desarrollo
sustentable es lograr que tanto los individuos como las
colectividades comprendan la naturaleza compleja del ambiente
resultante de la interacción de sus diferentes aspectos: físicos,
biológicos, sociales, culturales, económicos, entre otros; y
adquieran los conocimientos, los valores y las habilidades prácticas
para participar responsable y eficazmente en la prevención y
solución de los problemas ambientales en la gestión de la
calidad del ambiente.
La
educación ambiental resulta clave para comprender las
relaciones existentes entre los sistemas naturales y sociales,
así como para conseguir una percepción más clara de la
importancia de los factores socioculturales en la génesis de
los problemas ambientales. En esta línea, debe impulsar la
adquisición de la conciencia, los valores y los
comportamientos que favorezcan la participación efectiva de
la población en el proceso de toma de decisiones. La educación
ambiental así entendida puede y debe ser un factor estratégico
que incida en el modelo de desarrollo establecido para
reorientarlo hacia la sostenibilidad y la equidad.
La
educación ambiental para una sociedad sostenible y equitativa
es un proceso de aprendizaje permanente, basado en el respeto
por todas las formas de vida. Es una educación que afirma
valores y acciones, que contribuyen con la transformación
humana y social y con la preservación de los recursos
naturales y el ambiente.
Por
lo tanto, la educaciónpara
el desarrollo sostenible, más que limitarse a un aspecto
concreto del proceso educativo, debe convertirse en una base
privilegiada para elaborar un nuevo estilo de vida. Ha de ser
una práctica educativa abierta a la vida social para que los
miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades,
en la tarea compleja y solidaria de mejorar las relaciones
entre la humanidad y su medio.
Se
escribe y se habla, bastante más que en el pasado, sobre el
tema. Es un avance. Laeducación ambiental ha tomado cierta relevancia en el
desarrollo de la sociedad durante los últimos años y se
encuentra incluida en los currícula escolares pero lo hace
desde una línea transversalno como nueva disciplina.
En
la vida cotidiana, las industrias producen diariamente
toneladas de elementos contaminantes que esparcen en la atmósfera
o lanzan como residuos a los mares y ríos. Consumimos frenéticamente
cantidades desproporcionadas de energía para la producción o
para el transporte. Generamos exceso de basura para embalaje.
En los establecimientos que expenden o producen alimentos no
se cautela con la debida atención la salud de los
consumidores. Se utilizan constantemente materias derivadas de
especies o ambientes amenazados (cuando ya no se los ha
extinguido o destruido concientemente). Se usa en exceso los
pesticidas en los cultivos y se los diluye en las aguas de
riego. Esparcimos por todas partes, especialmente en las
calles y playas, toneladas de desperdicios que han ido
ensuciando progresivamente el paisaje y deteriorando la salud
pública. No prevemos las catástrofes, las inundaciones y
otros fenómenos naturales y explotamos indiscriminadamente
nuestros valiosos recursos naturales sin tomar conciencia que
no son inagotables.
Estamos
deteriorando y envenenando sistemática y colectivamente
nuestras propias condiciones de vida y no se ha tomado las
medidas urgentes que se requieren: no hemos tenido una política
ambiental, poseemos una legislación abundante pero
fragmentada, existen vacíos en la información ambiental, hay
exceso de permisividad para la contaminación y esfuerzo
insuficiente en las escuela y la sociedad por crear una
conciencia nacional que permita enfrentar el suicidio ecológico
en que estamos perseverando… más allá de todas las buenas
palabras. Lo que sucede en Argentina se reproduce, con menor o
mayor gravedad, a escala planetaria.
Es
necesario plantearse un cambio para el siglo XXI, un cambio
que suponga una ruptura del sistema actual para evolucionar
hacia una nueva sociedad basada en un desarrollo sostenible
real, no utópico. Pero a través de nuestra visión
compartimentada del mundo, de nuestro egoísmo tecnológico,
económico y mercantil, del sistema antropocéntrico dominante
sobre el natural, de las luchas encarnizadas entre etnias, del
consumismo y despilfarro exacerbado de ciertas sociedades
mientras otras atraviesan períodos de penuria, nunca
abordaremos el proceso que culmine en un nuevo paradigma de
subsistencia universal.
Sólo
cuando reflexionemos que formamos parte de un ecosistema
mundial donde existen múltiples relaciones bidireccionales, a
través de las cuales actuamos sobre el medio pero también el
medio condiciona las mismas, estaremos predispuestos al
cambio, estaremos en el camino de la actuación racional con
el entorno, nos situaremos en un nuevo paradigma necesario
para el siglo XXI, el paradigma de la reconciliación del ser
humano con la naturaleza para una supervivencia conjunta.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.
DEBEMOS
TOMAR CONCIENCIA SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO
Por
Cristian Frers (*)
Actualmente,
es un hecho científico que el clima global está siendo
alterado significativamente (Cambio Climático Global) en el
presente siglo, como resultado del aumento de concentraciones
de gases invernadero tales como el dióxido de carbono,
metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos. Estos gases
están atrapando una porción creciente de radiación
infrarroja terrestre y se espera que harán aumentar la
temperatura planetaria entre 1,5 y 4,5 °C (el llamado Efecto
Invernaderoy Calentamiento Global). Como
respuesta a esto, se estima que los patrones de precipitación
global y corrientes marinas también se alteren. Asociados a
estos potenciales cambios, habrán grandes alteraciones en los
ecosistemas globales.
En
el 2008, existe una plena conciencia de parte de las
organizaciones no gubernamentales y, en especial, de los
países miembros de la Unión Europea respecto a algunos datos
determinantes.
Sólo
para tomar algunos datos y no hacer el artículo muy aburrido,
pondré tres ejemplos para ilustrar lo que estoy
diciendo:
13
de abril del 2008. Al
Gore prevé un empeoramiento del cambio climático:Según
el vice-presidente de los Estados Unidos y co-premio Nobel
de las Naciones Unidas, el cambio climático está
teniendo lugar a una velocidad mucho mayor de lo predicho,
por lo que la Placa de Hielo del Polo Norte podría
desaparecer de aquí a cinco años. Para Al Gore, la
crisis del clima es mucho más grave y más rápida de lo
que esperaban las proyecciones más pesimistas del Panel
Intergubernamental sobre el Cambio Climático y pide que
se tomen medidas urgentes para paliar esta situación.
19
de abril del 2008. Nicholas Stern afirma que el cambio climático es peor de lo que se
pensaba y pide una acción climática urgente: El
experto sobre cambio climático, Nicholas Stern, ha
afirmado que en un informe realizado hace 18 meses en el
que comparaba el riesgo económico de la Gran Depresión
de los años 30 con el calentamiento global, subestimó la
amenaza del calentamiento global. En una conferencia de
prensa en Londres, Stern ha explicado que los últimos
informes científicos climáticos muestran que las
emisiones globales de los gases de efecto invernadero del
planeta están aumentando mucho más rápido y, por lo
tanto, están afectando al clima más rápido de lo
esperado. Además, afirma que la capacidad de absorción
del planeta es menor de lo que se pensaba. Stern ha
destacado la necesidad de que las naciones se pongan en
marcha ahora y ha pedido una acción climática urgente.
26
de abril del 2008. Por primera vez, los científicos se preparan ante la posibilidad
de un Polo Norte sin hielo en el 2008: Cuando en el
Polo Norte, en lugar de un extenso territorio de nieve se
observe una vasta extensión de agua, se habrá obtenido
la prueba de que el cambio climático está afectado con
intensidad. Por primera vez, los científicos del Ártico
se preparan para la posibilidad de que el Polo Norte se
encuentre sin hielo en este mismo año. El hielo Ártico
estaba disminuyendo a raíz de 44.000 kilómetros
cuadrados por año. Además, según las imágenes del
satélite, la mayor parte del hielo Ártico ahora es más
fina, y es una capa de hielo joven que sólo lleva ahí
desde el pasado otoño. Es la primera vez que el hielo
Ártico se encuentra tan fino, por lo que existe la
posibilidad de que el Polo Norte esté libre de hielo en
el transcurso de este mismo año.
Ya
no hay discusión científica acerca de las drámaticas
consecuencias del cambio climático global que está
soportando el mundo: con islas que se hunden, huracanes que
destrozan, glaciales que deshielan y ecosistemas que
desaparecen. Los modelos más desarrollados y probados del
mundo coinciden en pronosticar un panorama desolador para los
próximos 50 años.
Los
próximos años serán cruciales. Una pata importante de esa
carrera contra el tiempo es el acuerdo al que puedan llegar
los países desarrollados y en vías de desarrollo. También
es muy importante comprender que con sólo eso no alcanzará,
que se necesita mucho más.
La
pregunta del millón para los argentinos es ¿Qué sucederá
en la Argentina? ¿Habrá cambio climático? ¿Es un invento?
Sólo
pondré como ejemplo, lo que sucederá en la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires… Habrá
que acostumbrarse a tormentas severas, que podrán incluir
tormentas severas, inundaciones, inviernos más breves y
aumento de la humedad. Estas son algunas de las variaciones
del clima en la Cuenca del Plata que describen los
especialistas como producto del calentamiento global.
A
esto habrá que sumarle la inusual nevada y las temperaturas
bajo cero que se registraron en Buenos Aires, en el 2007 y las
cada vez más frecuentes granizadas, entre otros fenómenos
meteorológicos curiosos.
Vicente
Barros, experto argentino en el cambio climático, le da
también a la Argentina un lugar en el entreverado tablero de
las negociaciones internacionales. “Si uno mide las
emisiones por habitante. Argentina está por encima del
promedio, y emite más que China, Brasil e India. Si ellos
adquieren compromisos para bajar sus emisiones es probable que
no permitan que países con mayores emisiones por habitante no
hagan lo mismo”.
Los
especialistas coinciden en que se debería virar hacia fuentes
de energía renovable y reducir el consumo de los
hidrocarburos. De esta forma, la Argentina –que hoy depende
casi en un 90 por ciento del petróleo y el gas- solucionaría
o mitigaría, sus problemas energéticos y atacaría, al mismo
tiempo, su contribución a la emisión de gases efecto
invernadero.
Acomodar
las piezas del complicado rompecabezas ambiental cuesta buen
trabajo. Y a veces, se pierden las piezas del centro que son
esenciales. Se estima que tres cuartos de las emisiones de
dióxido de carbono causadas por los seres humanos en los
últimos veinte años se deben a la utilización de
combustibles fósiles, y gran parte del 25% restante es
producto de la deforestación.
El
mundo tiene que cambiar para poder subsistir. Pero ese enorme
cambio no sólo va a traer sacrificios, esfuerzos y males
inevitables. Se trata de una transformación radical. Pasar de
la era del petróleo a otra era.
Pensar
un mundo donde los países y corporaciones bajen su nivel de
influencia, es un pequeño sueño. Es difícil que quienes
posea el poder tengan ganas de distribuirlo. Aunque bien
pueden verse obligados por las circunstancias y la presión
que generen los que empujan los cambios. Eso explica las
negociaciones, las peleas desenfadadas. La energía es la
pieza central del rompecabezas. Como suele decir un juego de
palabras muy popular en inglés: “all revolutions are about
power” –Toda revolución es acerca del poder -. De
eso se trata: de poder y de energía. De dinero. Y de qué no
se nos vaya el último tren.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.