La
Tanatología Forense, es la ciencia que se ocupa del
estudio del cadáver, desde el punto de vista de las
exigencias judiciales.
La
Agonología, que es una de sus ramas principales, se
ocupa de los fenómenos fisiopatológicos que se producen en
la fase de transito de la vida a la muerte; tal como
diferenciar las lesiones inferidas a los vivos o a los
muertos, el estado mental del agonizante de decir verdad, la
sobrevida del herido y otros temas vinculados al asunto que
nos ocupa.
La
existencia del hombre esta marcada en su comienzo y en su fin
por dos acontecimientos – el nacimiento y la muerte -. Se
puede nacer de modo básicamente análogo. En cambio morimos
de modos distintos, de muerte natural o por violencia.
El
objetivo de la Ciencia Forense es establecer la causa, el
mecanismo y la manera de la muerte. La muerte de
N.S.JC fue un “homicidio jurídico”.
Para
reconstruir el drama bíblico utilizando los esquemas
investigativos actuales, es necesario tener en cuenta los
siguientes datos:
1.Las circunstancias del hecho.
2.El lugar del suceso.
3.Los instrumentos utilizados.
4.Los relatos de los testigos.
5.La “Iconografía” disponible, si así puede
llamarse, a la obras de arte, que durante cientos de años
inspiraron a los artistas cristianos.
El
medico forense, utiliza los signos que halla en el cadáver y
en la escena del crimen, o si la victima esta aun con vida,
los síntomas que puedan contarle o el apreciar. Es esta la
fase cognoscitiva del diagnostico y la detección. Ello
permite en cada caso hasta donde sea posible, establecer el
donde, cuando, como, quien y porque, de la enfermedad o del
crimen.
II-
El Arresto:
De
acuerdo con los escritos que hemos consultado, la noche había
cerrado ya completamente, cuando Jesús y sus discípulos
abandonaron la sala donde habían cenado. Según su costumbre,
atravesaron el Valle de Cedrón y se dirigieron al huerto de
Getsemani, situado al pie del monte de los Olivos.
El
Salvador, había dicho a Pedro, a Santiago y a Juan que
“velaran y orasen”. De pronto una patrulla armada y
provista de antorchas invade el huerto. Eran los agentes del
templo, especie de fuerza policial que actuaba a órdenes de
los sacerdotes; iban armados de palos y escoltados por
soldados romanos con espadas.
La orden de arresto emanaba del Gran Sacerdote y del Sanhedrín.
Conociendo Judas la costumbre de Jesús, les había indicado
que en aquel sitio podrían prenderle fácilmente. Judas
acompañaba la patrulla y señalo con un beso a la victima de
su traición.
Hubo
entonces un principio de resistencia de parte de los discípulos.
Pedro pasó de la oracióna la acción. Sacando una de las dos espadas que llevaba,
cortó de un golpe la oreja a Malco (o Malek), el ciervo del
sumo sacerdote. Nuestro Señor, tomo la oreja del herido y se
la reestableció.
Dice
Fulton J. Sheen (“Vida de Cristo”): “Mal espadachín,
aunque excelente pescador”. Pienso que Pedro no era diestro
en el manejo de la espada y aun menos en la esgrima doble,
utilizando a la vez, un arma en cada mano.
Por
otra parte, la espada utilizada en la época era El
Gladius Romano, corta espada de 50 cm. de longitud que
portaban exclusivamente las legiones del Cesar. Muy
probablemente utilizo su instrumento de trabajo, el cuchillo
de pescador, de cierto tamaño y peso y por ello mas apto para
herir con cortes a la manera de un machete y no a puntazos
dirigidos a atravesar al adversario.
La
experiencia medico legal indica, que Pedro dirigió el golpe
de arriba abajo y a la cabeza de Malco. Este instintivamente
la lateralizo, para esquivar el golpe y la cuchilla le amputo
la oreja. El medico legista italiano Leoncini clasifica las
heridas cortantes en:
1.Lineales
2.En Colgajo.
3.Mutilantes.
A
esta ultima variedad, pertenece la lesión que sufriera Malco.
Nuestro Señor tomo la oreja del herido y se la restableció,
de otra manera, la lesión producida por Pedro, y según lo
legislado en el artículo 90 del Código Penal Argentino habría
sido calificada como de importancia grave, en este caso en
defensa de terceros.
El
“restitutio ad integrum” de la pieza anatómica amputada, fue una
curación milagrosa, ello no pudo pasar desapercibido a los
integrantes de la patrulla, sin embargo, no hay, o no hemos
hallado otros comentarios al respecto. En cambio, hay múltiples
citas, que señalan a Malco, como el esbirro que abofetea a
Cristo frente al Sanhedrín.
III-
La flagelación:
Jesús
fue encadenado en el huerto de los Olivos y así permaneció
con las manos sujetas a la espalda, hasta la flagelación,
donde se las quitaron para atarlo a la columna y azotarlo. ¿Cómo
era la columna? ¿Cuál la posición de Jesús atado? ¿Características
del instrumento utilizado? ¿Número de azotes y sus
consecuencias?
La
mayoría de los estudiosos supone con razón que la columna
era de mármol, baja y con una argolla encima para sujetar al
torturado, de esa manera la víctima, debía encorvarse
presentando toda la espalda al verdugo. Si la columna era
alta, el preso quedaba de cara a ella y apoyado en tierra por
la punta de los pies, para evitar su desplazamiento durante el
castigo.
Los
instrumentos utilizados eran la vara, “el flagrum”,
“el flagellum”.
En los golpes con la vara la piel resiste sin romperse, el
derrame hemático se produce en los tejidos subyacentes a
ellas, aparecen así, equimosis lineales, bien delimitadas y
capaces de reproducir la forma del instrumento utilizado. De
allí su importancia medicolegal en el diagnostico de
sevicias.
El
flagrum estaba constituido por dos ramales de cuero con bolas de
metal en las puntas. El flagellum
estaba hecho con nervios de buey y ruedecillas dentadas en sus
extremos.
Estos
instrumentos producían no solo equimosis lineales, como lo
hace un latigazo, agregaban también heridas contusas dado sus
especiales características constructivas. Entre los judíos,
y a esclavos, solo se podían dar 40 azotes, entre los romanos
no había límite alguno.
Cuarenta
golpes, equivalen a ochenta lesiones, el límite se establecía
para evitar la muerte de la victima; la flagelación precedía
a la crucifixión. ¿Cuál fue el número de azotes que sufrió
Jesús? No hemos hallado datos certeros, casi todos los
estudiosos opinan; “Que no había en la piel espacio alguno
indemne” (Dr. An6tonio Barbará Ruidor – “La medicina
y la pasión de Jesús” – Edit. Villamaza, Barcelona
– Valencia 246).
Para
algunos fueron tres y para otros 6 los soldados romanos que se
turnaban para azotar al Salvador.
Yo
supongo que recibió al menos 100 golpes con el flagrum
o con el flagellum. Si
aceptamos que una fractura del hueso humero produce una pérdida
de 750 cc de líquidos orgánicos, y una de fémur 1500 cc, (y
por ende el shock desencadenante).
La
tortura sufrida por Jesús supera ampliamente estos parámetros.
Cualquier hombre, sin el carácter divino de Jesús hubiera
muerto durante la tortura.
IV- La corona de espinas:
Después
de la flagelación y esperando Jesús ser conducido ante
Pilatos, quedo abandonado a la soldadesca romana. Se supone
que la corona de espinas estaba formada por un “capacete”
de junco que sirvió de base para implantar el manojo de
espinas o corona propiamente dicha, las puntas atravesaron la
piel del cráneo, produciendo lesiones de tipo punzante y
excoriaciones de la piel al resbalar por ella.
La
región esta inervada por las ramas sensitivas del nervio
facial, y las lesiones resultan especialmente dolorosas. Las
hemorragias también son muy copiosas cuando un traumatismo
afecta esta zona, porque el cuero cabelludo esta muy
vascularizado.
La
sangre siguiendo la dirección de la fuerza de gravedad, cubrió
la cara, los cabellos y la nuca. Este detalle, junto con el
sudor y el polvo adheridos hacen verosímil la creencia, de la
impresión del rostro del Salvador en el lienzo de la Verónica.
V- El Vía Crucis:
El
verdadero motivo de la muerte de Jesús, fue completamente
religioso,sus
enemigos habían conseguido presentarlo en el Pretoriocomo culpable de delito de Estado.
De
otra forma, no hubieran podido obtener de Pilatos la condena a
muerte. Los sacerdotes, valiéndose de la muchedumbre,
pidieron que se aplicase el suplicio de la cruz. El domingo
anterior, el pueblo lo había aclamado, pero aquella mañana
muchos gritaban “No tenemos mas rey que El César”.
Este
suplicio no era de origen judío, si la sentencia condenatoria
de Jesús hubiera sido puramente mosaica, se lo habría
lapidado. La cruz era un suplicio romano que se aplicaba a
esclavos y delincuentes, cuando se quería agravar la pena de
muerte.
Se
atribuye su invención a Semiramis, reina de Asia y Babilonia.
De allí pasa al resto de Asia, Grecia e Italia. En Cartago
era el suplicio corrientemente utilizado.
Los
romanos dejabanlas
victimas crucificadas hasta que el cadáver evolucionaba a la
putrefacción, los hebreos aceleraban el final fracturando a
golpes brazos y piernas.
Decía
Séneca: “en la cruz, el ajusticiado pierde al vida gota a
gota”. Cuando la comitiva encargada de la ejecución se ponía
en marcha hacia el lugar del suplicio, solía ir precedida de
una trompeta que abría el paso; luego seguía un Heraldo que
anunciaba el nombre del reo y el delito cometido.
Otras
veces se escribían estos datos en una tablilla y se la
colgaba al cuello del reo. Formaban parte de ella, dos
testigos del Consejo que había sentenciado al inculpado. Y un
centurión montado a caballo al mando de un destacamento de
soldados.
Junto
con Nuestro Señor caminaban hacia el calvario, Dimas y Gesmas,
los dos ladrones que también iban a ser crucificados. Jesús
llevaba todo el peso de la cruz sobre su espalda y sus
hombros, ya lacerados por los azotes que había recibido.
Hay
opiniones contradictorias con respecto al peso de la cruz, no
se sabe que tipo de madera fue utilizada, había a disposición
cedro, olivo, palma y ciprés. Unos le asignan un peso de 40
Kg., otros opinan que su peso era de 75 kg.
El
palo vertical o “Stipes”,
que en Latín quiere decir “estaca, o palo hincado en
tierra”, media aproximadamente 2, 80 mts., y la viga
transversal o “patibullum”,
2,30 mts.
Cuando
visitamos Israel, pudimos comprobar, la dificultad para
reproducir el trayecto y las distancias del Vía Crucis, casi
todos los pasionistas admiten que fue de aproximadamente 1 km.
El condenado debía llevar sobre sus hombros el instrumento de
su suplicio, Jesús lo hizo pisando terreno desigual y
pedregoso.
Cristo
iba descalzo. Temiendo los soldados romanos que la perdida de
sangre, los azotes, la corona de espinas y el peso de la Cruz,
terminaran con su vida antes de ser crucificado, obligaron a
un forastero, Simón de Cirene a que le ayudara a
llevar la Cruz.
Era
probablemente uno de los cientos de curiosos que querían ver
la ejecución. Simón no actuó voluntariamente pero perteneció
después según parece, a la comunidad cristiana, en al cual
eran muy conocidos sus dos hijos Alejandro y Rufo.
No
se sabe con exactitud si el cireneo cargó totalmente la Cruz
yendo detrás del Señor o solamente lo ayudó. Según Ana C.
Emmerich (“Vida de Jesús y de la virgen”), Jesús no fue
enteramente liberado del peso de la cruz, porque ella se ataba
con ligaduras al tórax del condenado.
De
acuerdo con los relatos clásicos, cristo cayó tres veces,
hacia delante, y sin la protección instintiva de los brazos
inmovilizados por las ataduras. En estas condiciones, la caída
al suelo, suele producir equimosis y excoriaciones
en la región frontal, el mentón, el caballete nasal y las
rodillas. Por otra parte, el golpe de la cruz contra el hombro
y la escápula tiene que haber ocasionado lesiones contusas.
VI- La Crucifixión:
El
lúgubre cortejo llego por fin al sitio de la crucifixión. El
Gólgota no era un monte propiamente dicho, sino un montículo
ubicado fuera del recinto amurallado de Jerusalén.
La
palabra hebrea “Golgolet”,
de la cual deriva el nombre de Gólgota, significa “El lugar
del cráneo”. Una antigua tradición aseguraba que allí
estaba enterrado el cráneo de Adán, el cual fue puesto al
descubierto por el terremoto y rociado con la sangre que
goteaba de la cruz. De allí la costumbre de representar un cráneo
a los pies de los crucifijos, para indicar que el nuevo Adán
estaba muriendo por el viejo Adán.
Mucho
más razonable es pensar, y así se admite en la actualidad,
que el nombre alude a la forma del montículo, que se asemeja
a la de un cráneo y a su aspecto de eminencia rocosa, lisa,
árida y desprovista de vegetación. Para otros era
sencillamente el lugar donde se arrojaban los huesos de los
ajusticiados.
Otro
punto dudoso en la Historia de la Pasión es el relacionado a
la forma de la cruz. La cruz la formaban dos
palos, uno recto y vertical y otro transversal.
Entre
los pueblos de oriente medio se empleaban de ordinario, tres
tipos de cruces.
La
cruz decussata,
en figura aspa formada con dos vigas o palos cruzados en
X, posteriormente llamada Cruz de San Andrés.
La
“cruz comías”
o en forma de T
La
“cruz inmissa”
o cruz ordinaria, en la cual el leño vertical sobresale
por encima del transversal.
Es
muy probable que la de Jesús fuera una “cruz inmissa”
pero provista de un travesaño anteroposterior, ubicado a
dos tercios del palo vertical, el “sedil
o sedile”, sobre
el cual quedaba como a horcajadas el cuerpo del ajusticiado.
Ello
permitía que las manos soportaran el peso del sujeto sin
desgarrase. Otro accesorio de la cruz era el “supperaneum”,
era un soporte o escabel sobre el que apoyaban los pies.
¿De
que modo fue clavado El Salvador a la Cruz? Algunos opinan que
fue crucificado sobre la cruz tendida en el suelo y levantada
después. Pero muchos Padres de la Iglesia y casi todos los
comentaristas, entienden que la Cruz estaba ya plantada
verticalmente cuando fue clavado a ella el cuerpo de Jesús.
Para
aceptar esta hipótesis, es necesario suponer que el cuerpo
apoyaba en el sedile, de otra manera la maniobra de la crucifixión resultaría
muy difícil de comprender, mas si se tiene en cuanta la
altura, tal como aparece en los crucifijos y las obras de
arte.
La
crucifixión se hacia violentamente, los clavos entraban a
martillazos, produciendo lesiones – contusoperforantes -.
Algunos
escritores opinan que Jesucristo no fue crucificado
traspasando con clavos las palmas de las manos, sino que los
clavos penetraron por entre los huesos del carpo o muñeca.
Que solo así podía sostenerse el peso del cuerpo de Jesús,
pues clavado por las palmas estas se habrían desgarrado con
seguridad. Pero la presencia del sedile
sosteniendo el cuerpo, puede explicar que no se produjeran
tales desgarros.
Por
otra parte, los Libros Sagrados avalan el clavado por las
palmas de las manos; Tomás, el discípulo incrédulo decía:
“Si no veo en sus manos los agujeros de los clavos….”.
También aquella frase del salmo “Taladraron mis manos y mis
pies….”.
Con
respecto a los pies, es difícil aceptar que un solo clavo
atravesara ambos pies, como se ve en casi todos los cuadros de
los grandes maestros de la pintura. Resulta más lógico
suponer, que apoyado sobre el supperaneum,
fueran clavados separadamente.
La
imagen del Cristo con tres clavos es propia de los artistas
pertenecientes al periodo del Renacimiento. Jesús no ingirió
agua desde al noche anterior y estaba anímico, deshidratado y
sediento.
Siendo
la crucifixión el mas horrible de los tormentos, solía
ofrecerse al reo una bebida que se creía poseía propiedades
analgésicas, tal vez aportada por las mujeres de Jerusalén y
elaborada a base de vino mezclada con mirra. Al llevárselo a
los labios Cristo reconoció que se trataba de un calmante y
lo rechazó no quiso beber aquello que podía empañar su misión
de mediador según consta en las sagradas escrituras, solo
permitió que mojaran sus labios con la bebida ordinaria que
los romanos llevaban en sus campañas. Consistía en una
mezcla de vinagre y agua, llamada “posca”.
Un
soldado llamado Estefaton (¿?) tomo una esponja, la empapo
con el brebaje y poniéndola en una caña la acerco a los
labios de Jesús.
La
hora de la crucifixión, siguiendo a San Marcos, fue cumplida
a la “hora tercia”, (a las doce del mediodía). Todo
induce a creer que la muerte se produjo en tres horas.
En
el Suplicio de la Cruz el detalle más horrible era, que el
reo podía sobrevivir 3 o 4 días. Las hemorragias de manos y
pies no eran mortales, la intención no era matar al condenado
produciéndole determinada lesión corporal, sino exponer al
sujeto enclavado por las manos y dejarle abandonado hasta que
se pudriera sobre el madero.
En
la Crucifixión de Cristo la muerte de verificó muy pronto,
lo prueba el dato importante de que según la Ley Judía, los
sábados eran días destinados al descanso y no podía en
manera alguna hacerse en ellos trabajos de ninguna especie,
menos trabajos fúnebres, por esta razón, vieron que llegaba
la tarde del viernes y los crucificados no acababan de morir,
mandaron que los soldados fracturaran las piernas a los dos
ladrones que acompañaban a Jesús como lo hicieron en efecto;
pero al legar a este no tuvieron necesidad de repetir la
maniobra que tenia por finalidad, apresurar la muerte porque
yahabía dejado
d existir.
Fue
entonces que Longinus con la lanza le abrió el costado, y al
instante “salio sangre y agua”; “le
abrió el costado”, “la herida del costado”, etc. Son
dichos que correspondena
la descripción de una lesión de tipo punzocortante. Es
decir, producida por un instrumento dotado de punta y de filo.
Entre
las armas enhastadas utilizadas por los romanos, se distinguían
el “Pilum”, dotado de una pequeña punta piramidal y maciza. Podía
ser utilizada como un venablo arrojadizo o como arma de gran
poder de penetración, para traspasar escudos o cotas de malla
en el combate cuerpo a cuerpo.
El
“pillum” penetraba en el cuerpo de la victima produciendo lesiones
contuso perforantes, porque carecía de filos. Ello no se
corresponde con las descripciones de los escritores que se han
ocupado del tema, tampoco con el aspecto de la herida que se
observa en las tallas y los cuadros de los grandes maestros.
Longinus
seguramente utilizó una lanza con moharrra dotada de punta y
filos, y de forma oval o triangular. Un instrumento de este
tipo penetra en las partes blandas con la punta y las va
seccionando con el filo.
El
aspecto del orificio externo de la lesión es el de un
“ojal” de labios separados y bordes limpios no contusos,
porque el arma esta dotada de filo.
Ahora
bien, ¿como diferenciamos las lesiones inferidas al los vivos
y a los muertos? En las lesiones vitales, los labios de la
herida están separados y engrosados, porque la presión sanguínea
que aun perdura, los infiltra. Hay también signos francos de
coagulación y de hemorragia.
En
los cuadros de crucifixiones que hemos observado en los museos
europeos, la interpretación es libre, las hay de los dos
tipos. Lo mismo ocurre con el sitio topográfico de la
lanzada, la mayoría esta ubicada en el reborde costal
izquierdo, otras en el lado derecho.
Pensamos
que Longinus atacò por la izquierda, en ese lado supone el
vulgo se halla el corazón. Además el soldado romano era
entrenado para herir por debajo del reborde costal, debido a
la coraza que protegía el pecho del enemigo. Resulta entonces
que la lanzada siguió una dirección de adelante hacia atrás,
de abajo a arriba y de izquierda a derecha. Las lesiones de
este tipo en general lesionan el pulmón y el ventrículo
derecho.
La
“salida” de sangre no debe confundirse con hemorragia, que
es signo de lesión vital, como ya hemos comentado. La sangre
rezuma del cadáver cuando, acumulada en una cavidad, la
posición declive del cuerpo permite su salida.
La
ubicación casi horizontal del corazón en el mediastino, la
acumulación pasiva de sangre en las cavidades derechas y la
posición de Jesús clavado en la cruz, verticalizado y con el
busto algo inclinado hacia delante pueden explicarlo.
La
salida de “agua” aceptando que el lanzazo atravesara también
el pericardio, puede explicarse, según mi entender a la
existencia de liquido originado en una pericarditis traumática,
dado la multiplicidad de golpes que padeciera El Salvador,
predominantes en la mitad superior del cuerpo.
La
cronología o sea, la relación traumas precordiales y derrame
pericárdico, no es discordante con el tiempo transcurrido
desde el arresto a la muerte. Los derrames de este tipo se
producen en breve término; no así los pleurales que demandan
un lapso mayor. De ello hay casuística abundante en
traumatología forensey
en medina legal laboral.
La
causa de la muerte de cristo fue la asfixia
posicional. Con los brazos horizontalizados y el cuerpo
suspendido, se agotaron no solo los músculos que movilizan a
la caja toráxica.
Experiencias
con voluntarios suspendidos de un madero con las manos atadas
a este, y con la punta de los pies apoyados en el suelo,
registraron:
Taquicardia.
Hipotensión
arterial.
Calambres
en miembros superiores.
Palidez
sudoración y angustia.
Las
radiografías del tórax indicaron un descenso del diafragma
de hasta a14 cm y la verticalizacion del corazón. El tórax
se fija en inspiración permanente, la espiración es muy
dificultosa y la asfixia es la regla. La victima muere por
anoxia debido a la restricción de la dinámica respiratoria.
Contribuyeron
también al deceso, la hipovolemia producida por las
hemorragias y el “taponamiento” cardíaco originado por la
pericarditis traumática.
Comentario
aparte en relación con la condición mental del agonizante de
decir verdad, e interrogante planteado al medico forense en
alguna ocasión son las palabras de Cristo ya clavado en el
patíbulo de la cruz “PADRE, PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO
QUE HACEN”. Jamás hubo predicador como Cristo moribundo.
Cuando
muere una persona proclama su propia inocencia o condena a sus
verdugos, o pide perdón por su delito. Cristo como mediador
entre Dios y el hombre, lo que hacia era dispensar perdón.
Abogaba por los pecadores. O sea, intelecto integro y chispa
divina en su humanidad.
El
Art. 34 del Código Penal Argentino, exime de pena aquien no haya podido, en el momento del hecho
“comprender la criminalidad del acto o dirigir sus
acciones”. “comprender”,es captar valores. O sea, discernir, darse cuenta,
percatarse de la mala acción que se va a llevar a cabo,
distinguir entre el bien y le mal.
En
nuestro medio, el menor de edad autor de delito es equiparado
al alienado mental, no es punible porque no puede comprender
la criminalidad del acto cometido. O sea, solo la ignorancia
de su enorme pecado era capaz de brindarles una posibilidad de
salvación a quienes condenaron al Salvador.
La
expresión del Centurión: “Verdaderamente este hombre era
Hijo de Dios”, es testimonio valedero e irrefutable.
Fue
producto de una reflexión, al observar el terremoto y la
manera en que había muerto el crucificado, el había mandado
y presidido la ejecución y, seguramente había sacrificado a
muchos hombres anteriormente.
Dio
testimonio con la expresión propia de un hombre imparcial y
razonable, comprendió que las acusaciones habían sido burdas
calumnias y que aquel hombre era justo e inocente; mas aun,
proclamó incluso su Divinidad.
(*)
El Dr. Osvaldo H. Raffo es Medico Legista - Matricula nº
19621 y Ex-
Médico Forense de la Justicia Nacional y Docente
Universitario.