Primera Parte

        Preguntado en 1958 por la revista Atlántida a qué cosas renunció para llegar a Presidente, respondió: “Espiritualmente a ninguna, materialmente a todas”.  A  cuarenta y nueve años de estas expresiones las mismas siguen arremetiendo contra la epidemia de corrupción y enriquecimiento ilícito que enferma y destruye al país. Al asumir el poder enfatizó que abandonaba toda tarea partidista y declaró solemnemente que desde la Casa de Gobierno no se haría política de partido, señalando que era imprescindible terminar con el “sectarismo y la intolerancia”.  Es notable la actualidad que cobran estas palabras frente al  matrimonio presidencial que maneja el país a su antojo y viaja por el mundo repartiendo boletas para las próximas elecciones o pactando con dictadores como Chávez. 

      En su discurso presidencial del 1° de mayo de 1958 resaltó: “La Nación Argentina inicia hoy un nuevo período constitucional que las circunstancias han convertido en comienzo de una nueva era.  En lo profundo este acto inicial está presidido por un ideal moral: la clara e inequívoca voluntad del reencuentro argentino y de reanudar el desarrollo nacional.”  Continuaba: ”A partir de hoy gobernaré para todos los argentinos y reclamaré el concurso de cuantos comparten los anhelos del pueblo, cualquiera que sea su militancia política y sin otra condición que su honestidad y su capacidad.  Abandono toda tarea partidista y declaro solemnemente que desde la Casa de Gobierno no se hará política de partido.  Debemos terminar con el sectarismo y la intolerancia.”  Transcurridos cuarenta y nueve años  no estaría  demás que el presidente Kirchner les diera un repaso. 

OBJETIVOS 

      El gobierno de Frondizi tuvo como objetivos superiores “Legalidad para todos, paz social y desarrollo económico”, cuya concreción trató de ser impedida –con la complicidad de sindicalistas, políticos y militares- a través de más de treinta intentos de golpe de Estado, todos ellos en connivencia con los holdings importadores.  Pese a ello logró en tres años el autoabastecimiento petrolero, triplicar la producción de acero, fortalecer las industrias química y automotriz y asegurar condiciones de pleno empleo en el mercado laboral.  

      En junio de 1992 expresó en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, donde en 1960 había inaugurado el primer alto horno de SOMISA: “La crisis global que afecta a nuestra Nación ha excedido el ámbito económico y está deteriorando la credibilidad del pueblo y, particularmente, la de su juventud”.  A renglón seguido enfatizó: “Los niveles de superávit que quiere alcanzar el gobierno para pagar la deuda externa sin afectar las reservas y sin emitir, se conforma con el hambre y la marginalidad de amplias franjas de la sociedad argentina”. ¿Hace falta hoy, por ejemplo,  algo más que mirar el flagelo del hambre  en la Rioja, Tucumán, el Chaco y Corrientes?. 

      El 9 de junio de 1993, al cumplirse 10 años del fallecimiento del General de División Juan Enrique Guglialmeli, Arturo Frondizi  expresó en el Centro de Estudios Nacionales: “Nos hemos reunido en este acto para recordar y rendir homenaje a diez años de su fallecimiento, al general de Divisió Juan Enrique Guglialmelli.  Fue un patriota regido por la ley moral y un argentino insobornable.  Hoy sigue viviendo entre nosotros gracias a sus magníficas condiciones como ser humano y a la vigencia permanente de su aporte doctrinario y de sus experiencias en el campo militar y político”. 

      “Estoy obligado a confesarles que no he asistido a esta merecida evocación por una razón nostálgica, sino porque aún me siento peleando a su lado por los altos ideales que nos integraron del mismo lado.  El nombre de Guglialmelli y de su ejemplo me obliga a no desfallecer en la lucha que venimos emprendiendo desde hace muchos años para lograr un destino de grandeza para nuestra Patria.  El enemigo trasnacional es muy poderoso y cuenta con importantes e influyentes cómplices vernáculos. Guglialmelli sabe que la pelea sigue abierta y que no desertaremos”. 

       El 9 de abril de 1992 en la provincia de Santa Cruz, que en 1968 era el confín de la jurisdicción del V Cuerpo de Ejército comandado precisamente por el general Guglialmelli, señaló el ex Presidente: “seguir vigente la actual política económica y sobreponiéndose la estabilidad monetaria al desarrollo, habrá una Patagonia fantasma.  Pueblos abandonados en medio del desierto”.  Además sentencié que discutir en  la actualidad la soberanía argentina sobre el Lago del Desierto y los Hielos Continentales, era un mecanismo de traición a la Patria”. 

      “Tenemos que librar una lucha sin cuartel contra el atraso, el estancamiento, el desánimo y la desesperanza.  Tenemos que extirpar hasta sus raíces la ignorancia, la miseria, la enfermedad y el miedo al futuro.  Tenemos que construir puentes, diques, caminos, oleoductos, usinas y fábricas sobre toda la República.  Habrá que volcar tractores, equipos electrógenos, talleres y máquinas agrícolas sobre todos los campos.  Tendremos que multiplicar los camiones, los vagones y las locomotoras.  Las alas argentinas surcarán todos los cielos y la bandera de la patria flameará  por todos los mares como una mensajera de progreso”. 

JUVENTUD: 

      Con respecto a las jóvenes generaciones el 5 de noviembre de 1993 dijo Frondizi en el Instituto Marianista: “Siempre he resaltado la importancia que tiene fomentar la participación dinámica de los jóvenes en la vida social, política y cultural del país.  Ello ayudará a que las nuevas generaciones restablezcan su confianza en la democracia. El respeto por la Constitución Nacional y la vigencia de la moral en la función pública”.”Hablar con la juventud me ha resultado siempre apasionante, si bien hoy es mucho más difícil hacerlo porque la sociedad argentina atraviesa por uno de los momentos  más complicados de su historia como sostén de la Nación. 

      “Es muy preocupante la tendencia creciente entre los jóvenes a descreer de la mayor parte de la dirigencia de todo signo.  Institutos de enseñanza como el que hoy tengo el honor de visitar, pueden ayudar positivamente para la formación de nuevas clases de dirigentes, inyectándoles un profundo sentido nacional y vocación cristiana, para que así vuelvan a interesarse por la acción política con fe y esperanzas*. “Nadie puede negar que nuestros jóvenes han venido moldeando sus vidas entre la injusticia social, la declinación moral y la frivolidad de muchos que asumieron responsabilidades de gobierno.” “Pero también asistieron a los desbordes sociales como consecuencia de la desindustrialización del país, la marginalidad, la desnutrición, la mortalidad infantil y la desprotección a la vejez”. Después de catorce años el problema está vigente. Hoy, como en ese entonces asegurara el estadista, “Los jóvenes reclaman ejemplos concretos de hombres y mujeres con vocación de servicio, con integridad moral, con espíritu nacional y que estén dispuestos a sacrificar sus logros personales por el bienestar común”. 

URGENTE: 

      Hay que lograr la aspiración de Frondizi: “Tenemos que impedir que las generaciones de recambio, partiendo de la desnutrición infantil y la falta de educación, se conviertan en miembros de una raza inferior que no podrá enfrentar las condiciones de futuro del “primer mundo”.  Por tal camino terminaremos “latinoamericanizados”, mostrando los rasgos más dramáticos de la pobreza y el subdesarrollo”. “Me permito invitar a los jóvenes que se incorporen al trabajo de elaborar alguna solución a la crisis material y moral que tiende a desintegrar a la sociedad argentina.  Todos los ámbitos de trabajo o de estudios sirven a una misión de esta naturaleza”. 

PESE A LOS AÑOS: 

      En diciembre de 1993 declaró: “Arturo Frondizi reafirma que si bien carga muchos años sobre sus espaldas, está presente en el campo de batalla de la democracia. Mi alma se sentiría muy triste si comprobara que los argentinos piensan que estoy esperando en la comodidad del descanso que no compromete, el juicio de la historia o ser destinado al bronce”. “Muy por el contrario. El fin de mis días me sorprenderá junto al pueblo y defendiendo sus legítimos derechos. Estoy por encima de los partidos y expreso con total convicción que es imprescindible por el bien de la Nación terminar con las apetencias partidarias y personales, los odios y los rencores, los que lamentablemente nos dividen con dramática reiteración. 

      Un ejemplo de lo expuesto anteriormente es la carta de solidaridad que el 28 de junio de 1993 le remitiera al Presidente venezolano, Rafael Caldera, posteriormente derrocado por el íntimo amigo del Presidente Kirchner, Hugo Chávez.

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(*) Especial para Crónica y Análisis por Carlos J. González Cabral. Maestro normal nacional. Se desempeñó como secretario de Gobierno y Hacienda (1958-1961) y como concejal (1963-1966) en la Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos (Bs.As.) en representación de la UCRI y del MID, respectivamente. Fue electo diputado provincial por el FREJULI (1973-1976). Entre 1989 y 1995 acompañó al ex presidente Frondizi como secretario político y privado.

 

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