PERIODISMO INDEPENDIENTE        ZONA NORTE Y NOROESTE GBA
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¿LA SUPERSTICIÓN ES COSA DE POLLERAS?

Por Luis Buero

Una investigación hecha por una agencia de publicidad dio como resultado que las argentinas son más cabuleras que los varones.

¿Será verdad?

 Si activo las huellas de mi memoria, así como se enciende una tira de lucecitas de navidad, recuerdo de inmediato que todas las clases de ocultismo casero y cábala las recibí de las mujeres de mi vida. Empecemos por mi abuela, que le curaba las verrugas a mi hermano menor tirando sal gruesa por sobre su hombro al llegar a una bocacalle. Sigo con mi madre, que creía que cuando un perro aullaba era porque alguien estaba por morirse en el barrio, y se persignaba hasta acalambrarse si se le rompía un espejo, o esquivaba los gatos negros mejor que Contepomi a los rugbiers franceses. Mi esposa, que no se queda atrás en esto del pensamiento mágico, cada vez que termina de limpiar la casa aplaude fuerte, da un golpe al piso con el taco y enciende un sahumerio para alejar los malos espíritus. Mi suegra cura el empacho con una cinta métrica, y mi cuñada cree que la mayonesa se corta en presencia de una embarazada.

Pero ellas no inventaron estos actos compulsivos. En realidad, en el origen de todas las culturas se esconden aislados tabúes y creencias que a veces la mente religa,  y que generalmente estuvieron asociadas a una prohibición, o a un miedo ancestral al futuro y a los designios de la naturaleza. Entonces: ¿qué mejor ansiolítico que llevar en el bolsillo una colección de piedritas, cintitas, medallitas y amuletos? Pero, ya lo dijimos alguna vez,  todas las supercherías del mundo se agotan en tres deseos: salud, dinero y amor. Y en el temor a no poder lograrlos, o perderlos si se los tiene.  El bicho humano desconfía de lo que le puede deparar el destino, y nuestro inconsciente colectivo, que desciende de la paciencia desafortunada de los indígenas, y del desarraigo melancólico de los inmigrantes, no es proclive al optimismo.

Ahora bien: si analizamos la historia veremos que los machos no somos tan devotos de la ciencia como parece. No solo porque reyes, emperadores y hasta simples presidentes vernáculos hayan consultado clarividentes y tuvieran brujas asesoras. Sino también porque desde los más primitivos guerreros, que sentían un pavor supersticioso a los espíritus de los enemigos muertos en batalla, llegando hasta los hechiceros del fútbol, que queman incienso en las canchas, o los marineros, que esconden más ceremonias secretas que Nostradamus, todo denota que los tipos también sentimos que no todo es nombrabley que donde no llega el lenguaje, se oculta toda  una constelación mítica que sirve como sustrato a cualquier conducta de un ser ante lo imprevisible, tenga el sexo que sea.  

  Aún así, se ve que ante toda encuesta, a los hombres nos gusta decir que no somos supersticiosos, primero porque nos hace parecer inteligentes y seguros, y segundo, obvio,  porque afirmar que uno es cabalero,   trae mala suerte.

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EL RECREO DE LA GENERACIÓN PERDIDA

Por Luis Buero

Mi abuela solía decir que después de los 50 se vivían las horas extras de la vida. Hoy en ese período, para las mujeres se inicia la segunda adolescencia, y para los hombres, el síndrome de Peter Pan

Algunos tipos se atan el pelo con una gomita y salen a montar una Harley Davidson (por primera vez) para perseguir teens-agers,  y sobran señoras que se hacen un estiramiento total de piel, se pintan el pelo de fucsia y seducen a un jovenzuelo ansioso por averiguar qué sintió Edipo, según Sófocles.

Lo cierto es que la ciencia nos asegura que estamos destinados a cumplir en la andropausia y el climaterio todo lo que no se pudo en la pubertad.

Pareciera natural deducir que el hecho de que  el período de existencia humana en el planeta se haya prolongado sea la razón  inmediata de que gran cantidad de personas al llegar a la madurez quieran arrojar casi todo por la borda y empezar de nuevo. Pero ¿es solo la longevidad la que justifica que una serena ama de casa se convierta en Madonna?

Veamos. Los políticos acostumbran desenfundar una frase con olor a bronce: “Yo pertenezco a la generación perdida”. Pero: ¿cuál fue la generación perdida? ¿La del 30, la del 40, la del 50, la del 70, la del 80?

Si sacamos del ámbito histórico esa sugestión y la llevamos a la cotidianeidad, notaremos que para infinidad de seres humanos  lo que experimentaron entre los 18 y los 50 años lo consideran en diversos aspectos como tiempo mal invertido. Si volvieran a la adolescencia harían todo distinto, por eso cuando llegan a la madurez son atravesados por aquella mítica ilusión de que todo podría haber sido diferente, e intentan realizarlo ahora, tratando incluso de modificar el cuerpo para disimular sus marcas lo más posible.

Pero el secreto es otro. Los que aprendimos a bailar escuchando a Johnny Rivers , y nuestros antepasados, sufrimos una cultura productora de generaciones perdidas.  Es así. Hoy vemos como evidente que los mandatos de antaño: tener pareja para siempre, un trabajo estable y una familia feliz antes de los 30 años,  fueron parámetros que se quedaron en las películas de Angel Magaña (que veía la nona), y que nos obligaron a tomar decisiones anticipadas, e iniciar destinos confusos, para tranquilizar la mirada social que nos rodeaba, cuando no estábamos preparados para hacerlo.

 Me parece que la gente que nació luego de que Cindy Lauper cantara “Las Chicas Solo Quieren Divertirse”, se enfrentan a un panorama más libre. Ya la sociedad no genera Penélopes tejiendo frente al mar. Las minas ya ocupan el lugar de Ulises, y el de las sirenas también. Y los varones jóvenes se dan el lujo de estirar la adolescencia indefinidamente, algo que a nosotros, sus jueces, los de la generación perdida, nos irrita profundamente por la envidia de no haberlo hecho a tiempo, mientras hacemos equilibrio para tirarnos del ropero, seguros de que al caer nos vamos a hacer torta.

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MI "EX" ANDA CON ALGUIEN

Por Luis Buero

Casi nunca declaramos que nuestros “ex”, los que encontraron nueva pareja,  están intentando reconstruir su vida, simplemente balbuceamos un falsamente frío: “si, bah, me enteré que anda con alguien”.

Ante esta experiencia inevitable, quienes se ponen al corriente de  que su “ex” estrenó media sandía, reaccionan de distinta manera. Veamos algunas:

a)      La que se brota. Es la típica cincuentona que echó de casa a su perejil después de 25 años de casorio, tratándolo de inútil, impotente y aburrido, y descubre que ahora ese señor canoso descartado convive con una piba de 23 que parece modelo de Dotto y escucha a Miranda todo el día.

b)      El guapo pistola, es el inconfundible machista tiempo completo, para el cual todas sus ex siguen “cachondas” con él, y de alguna manera le pertenecen. Insiste en que lo dejaron porque no saben reconocer a un hombre de verdad, y todo flaco que consigan es siempre una mala elección, una astucia que intentan para poder olvidarlo a él.

c)      El o la “empática” civilizada, modelo superado de ex, con la espalda torcida de tanto ablandar psico-divanes. Es el/la que se hace amigo/a de la nueva pareja del ex, lleva a la calesita a los flamantes hijastros,  comparte recetas de cocina o partidos de fútbol con él/ella  y hasta se cuentan escenas íntimas para compararlas, como si el “ex” fuera un niño/a del que se han transferido su crianza.

d)      La maestra frustrada, especialidad femenina, es la que eternamente se da cuenta que sus ex, solo luego de separarse, cumplen sin que nadie se lo pida y sin que se sepa porqué, todos los cambios que ella les reclamó a gritos durante años, arruinando miles de paseos, cenas y siestas de domingo.

e)      El corresponsal de guerra, un clásico memorioso masculino, es el que solo recuerda lo malo de la relación que tuvo. Es quien repite, una vez por día, la frase: “¿cómo pude aguantarle eso?”.  No la extraña, solo quisiera volver al pasado para agredirla en aquel momento en el que no fue capaz de pronunciar su bronca (obviamente porque la amaba, pequeño detalle) y ahora apenas atina a verbalizar un: “a enemigo que huye, puente de plata”. Y cuando la ve con otro, observa al nuevo candidato con pena, y a ella con sonrisa maliciosa, y piensa: “que te compre quien no te conoce”.

f)       La que nunca cierra bien la puerta: mujer eternamente enamorada de su ex, es la que camina hacia delante con la cabeza mirando para atrás. Ideal ejemplo de la frase: “la felicidad no se vive,  es solo algo que se recuerda”.

Todos nosotros somos un poco estos y otros distintos, unidos por una rara incomodidad. Es lógico que ver a esa persona con la que, además de pelearnos, alguna vez nos sacamos la foto sonrientes en la plaza, nos de “cosita”. Pero seguimos andando, sonrientes. Caso contrario corremos el riesgo de sentir, tiempo después, como diría John Lennon, que la vida es eso que se nos pasó mientras estábamos ocupados en otra cosa.

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SOBRE LA EXTINCIÓN DE LAS RUBIAS

Por Luis Buero

Me hubiera encantado leer en algún diario que la Organización Mundial de la Salud llegó a la conclusión  de que en el año 2200 morirá (viejo) el único  pobre de la Tierra. Pero, no ocurrió eso, el gran descubrimiento de la ciencia que divulgan algunos medios es que para esa fecha estará naciendo la última rubia de la humanidad. No es lo que se dice una noticia trascendente, pero tiene sus consecuencias. La primera es positiva para los fabricantes de tinturas para el pelo, siguiendo aquel principio que indica que mientras muchos lloran, otros están vendiendo pañuelos. La segunda secuela es que los científicos para afirmar que el gen que produce blondas auténticas está en extinción, han debido primero darse cuenta que de los 6.500 millones de seres que habitan este mundo, la mayoría viven en Latinoamérica, Asia y África, y algunas islitas más, es decir, geografías donde abundan los morochazos, los negritos, los mestizos, los blancos desteñidos, los de piel amarilla y hasta los de tez verdosa, como una de mis ex, pero ninguno de cabello dorado. Y ni hablar de los morenazos que abundan en tierras europeas. Justamente, como para que nazca un rubicundo se necesita que el papá y  la mamá pongan semillitas con esa tendencia, la mezcla sexual inevitable de razas genera cada día menos cría de cabellera clara.

Por lo tanto, y dado que las comunidades terrícolas siempre se encargan mediante el magma de significaciones sociales imaginarias que generan profusamente, de determinar qué tiene sentido y qué no, qué está bien y qué está mal, mucho antes que lo diferente sea tener las crines naturalmente del color del sol, yo estimo que ser rubio estará prohibido. Permítanme por un minuto pensar el futuro al estilo de George Orwel. Siendo así no me extrañaría que en el 2150 ya se promulguen leyes que discriminen a los pocos que nazcan parecidos a Jude Law  y  Nicole Kidman,  para evitar hacer sentir mal a las mayorías. A los cabecitas albinas se los apartará en un sector especial en los bares, hoteles y transportes públicos.

Desde ya que canciones argentinas como Rubias de New York (¿recuerdan a Gardel gorjeando “Mary, Peggy, Betty, Julie,…”), o La Rubia Tarada, de Sumo, dejarán de ser citadas en las antologías de la música. Los historiadores desistirán de imprimir biografías de Marilyn Monroe, Grace Kelly, Ingrid Bergman, Kim Bassinger o Uma Thurman. Nadie podrá titular un film como “legalmente rubia”, y mucho menos “los caballeros las prefieren rubias”. En los nuevos libros del colegio,  Jesucristo será indígena y a Colón lo dibujarán como Mohamed Alí.

A mi lo único que me preocupa es qué ocurrirá si para ese entonces algún antropólogo ilustre descubre que también se está extinguiendo el gen humano, y que para el 2500 seguramente se compruebe que aquella novela futurista,  El Planeta De Los Simios,  no era más que una clarividencia certera con estructura de ficción.

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HABLARLE A UN MURO

Por Luis Buero

Existe el mito de que los hombres eludimos conversar lo conflictivo, que en una pareja somos promotores de lo que el psicólogo René Kaës definiría como el pacto denegativo”. Según las mujeres, nosotros promovemos el “mañana lo charlamos”, momento que nunca llegará, por lo que aplicamos la sordina ante lo que no les gusta a ellas, y por lo tanto, de eso no se habla. La fábula insiste en que esta es una actitud típicamente masculina que condena al destino de la represión, y de la negación, todo aquello capaz de cuestionar la formación y el mantenimiento de un vínculo amoroso, y las cargas de las que es objeto. Y la consecuencia de esto es que la pareja compartiría inevitablemente un mudo malestar, una ira acumulada o una resignación frustrante.

Pero, chicas, les aseguro, este proceder no es un defecto único de quienes usamos calzoncillos, es un dilema humano, como el lenguaje mismo, y tiene sus porqués.

 Veamos: 1)  Eva  tiene un tío medio incestuoso que le manda e-mails pornográficos, y en las fiestas siempre la saca a bailar salsa o tango y trata de apretarla bastante, pero todos los reclamos, enojos y demandas del esposo actual de Eva no tienen éxito porque ella lo ve a su pariente como cuando tenía siete años y él la llevaba a la calesita, y lo defiende. 2) Adán recibe llamados de sus ex novias cuando está cenando con su pareja actual, ella le exige que les corte el rostro y no las atienda más, pero él le dice que le cuesta cortar viejos lazos y que en realidad lo llaman porque se les murió la madre o el gato. 3) Romeo se enamora de una señora casada, sabe y acepta el lazo que ella conserva, pero de pronto comienza a hacerle escenas de celos y le exige que se separe, y ella sonríe y nunca recoge ese guante. 4) Julieta se casó con un bohemio artesano de ferias y al día siguiente le pide a su tortolito que se comporte como un yuppie asesor de Felisa Miceli, pero el milagro no ocurre.

Y entonces los que creen en el poder mágico de la palabra  descubren que la tan mentada comunicación se vuelve simplemente un hablarle a un muro. Sí, es así, nos pasamos la vida discutiendo con paredes por dos razones: primero porque hablar es una necesidad, pero escuchar es un talento. Segundo porque, cuando el otro ha construido su identidad y personalidad de una manera, el cambio que le pedimos lo resulta peligrosamente des-estructurante,  es como si a un náufrago le cuestionáramos la balsa, como si quisiéramos dejarlo sin sustento. Por lo que finalmente nadie quiere modificar su conducta por el sufrimiento del otro, ya que el dolor que menos duele es el ajeno. ¡Que se adapte el otro!, pensamos, ¿por qué tengo que cambiar yo?

Es ahí cuando el reflexionar con quien elegimos estar nos requiere silencio. Pero un silencio fructífero. Como diría Lao Tsé: “Treinta rayos convergen hacia el centro de una rueda, pero es el vacío del centro el que hace útil a la rueda”.

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MIEDOS JUNTOS O SEPARADOS

Por Luis Buero

Nuevamente en una encuesta me preguntaron si al formar pareja prefería compartir le lecho con mi mujer o no. De allí la reflexión del motivo de tal cuestionamiento.

Quiero decir, extraño bicho el humano, crea estrategias para ser amado, pero en cuanto logra conseguir pareja y ser feliz,  lo detiene el miedo a la pérdida y al ataque. Hasta ayer no sabíamos cómo poner la estatuita de San Antonio para que le pegara un rayo de Dios y nos trajera a la vida alguien que valga la pena. Hoy que lo tan soñado se cumplió, nos llenamos de inesperadas preguntas:

¿Y si pierdo mi identidad, y si me invaden, y si dejo de ser yo mismo y si caigo preso bajo el dominio del otro,… y si finalmente me abandonan?  E inmediatamente empezamos a decir que el amor es como un tarro de dulce de leche, y el día del matrimonio es la fecha de vencimiento.

Entonces,  por las dudas buscamos recetas para conservar la pareja. Y nos aconsejan: lo mejor es dormir en camas separadas, o en habitaciones distintas, o mudarse cada uno a un edificio diferente o hasta ciudades y países lejanos, ella en Buenos Aires y él en Tokio, como si la duración de un vínculo pudiera demorarse en algún freezer que detuviera su destino.

Pareciera ser que somos animales simbólicos que se angustian, atravesados por el lenguaje que los preexiste, buscadores perseverantes del goce movidos por el deseo. Un deseo que no siempre se satisface con lo socialmente esperable, un deseo que además, a  veces “no desea satisfacerse”.

Esto tiene consecuencias fundamentales en todos los actos de nuestra finita existencia, ya que vivir constituye una ininterrumpida toma de decisiones, y cada una de nuestras elecciones estarán influidas por nuestra exclusiva manera de desear y de gozar, y a esta situación no escapa la elección de nuestro objeto de amor, de nuestra pareja y de la cama que nos junte o separe.

La pareja, la del amor, es la unión imposible de lo diferente con la ilusión de completud unificadora.  Imaginemos entonces, la complejidad que supone este encuentro. Lo perdurable, lo previsible, las garantías, ya no forman parte de nuestro devenir. Por ello,  las camas dobles o simples no son más que los barcos que nos transportan en este maravilloso mar de la vida, y sería ideal entregarse mansamente a su fluyente navegar, sin tantas ataduras, si no por el contrario, desplegando las velas para que el viento nos lleve plenos y victoriosos, mientras brille el sol.

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¿ CELOS INTERPLANETARIOS ?

Por Luis Buero

No sé si lo recuerdan, pero hace un tiempito elogiábamos a Lisa Nowak, comandante del transbordador Discovery, diciendo que ya no se podía decir ni en broma que las mujeres manejan mal.

Ahora, lejos de la estratosfera, la famosa dama del aire acaba de descubrir la dureza de vivir con los pies en la Tierra: ha sido acusada de agredir y tratar de secuestrar a una mujer a la que consideraba su rival por el amor de otro astronauta, el aparentemente voluble y disputado galán galáctico, Mr. William Oefelein.

O sea, que nuestra estrella aeroespacial ha probado que los celos femeninos no respetan categorías y que no tienen límite ni distancia. A esta ilustre señora de nada le sirvió ser entrenada en la Nasa para soportar la ausencia de gravedad, la sensación de claustrofobia, el estrés, y el cansancio físico y psíquico. Tampoco le fueron útiles sus conocimientos de piloto de pruebas. Ninguna herramienta psíquica le permitió poner en juego su estructura de demora y lograr que el sentir fuera tamizado por el pensar antes del hacer.

Los americanos, que aman a estos héroes nacionales como semidioses, no entienden nada. No pueden comprender porqué una mina de esa categoría y prestigio se disfrazó con una peluca, compró gas pimienta y una pistola de aire comprimido, y manejó mil quinientos kilómetros con un pañal para no detenerse ni para hacer pis, y poder llegar rápido a atacar a su aparente enemiga, la ingeniera militar Colleen Shipman. Periodistas de Orlando han escrito que la agencia estadounidense que los entrena es responsable del desmoronamiento emocional de Nowak.

Pero lo único que hay que aceptar es que los astronautas son antes que nada, seres humanos, y por lo tanto, personas susceptibles de sufrir sentimientos de exclusión y abandono, reales o imaginarios. Porque las estrellas son ajenas, pero los celos son de nosotros, y cuando se disparan como el Columbia,  huelen a nafta quemada, y nos impulsan a hacer cualquier barbaridad, de la que luego nos arrepentimos llenos de vergüenza. Hay millones de celosas en este mundo, que no conocen otros planetas, pero que al igual que Lisa ven a las demás mujeres como bestias en celo, agazapadas con el cuchillo entre los dientes y dispuestas a todo por robarle su objeto de deseo. Destruyen minutos invalorables de su vida y de su relación afectiva, cuando la tienen, por la altísima ansiedad que les provoca una escena temida y alucinada: él, ahora, seguro que está con la otra. Pero es muy probable que el muchacho en ese momento se haya demorado con el cohete porque en Marte había un piquete, o no haya encontrado ningún taxi espacial libre. En síntesis, la Dra. Jeckill se  convierte en Mrs. Hyde al cuete, cumpliendo su profecía, es decir, quedándose sin el pan y si la torta, pero al menos aprendiendo que ahora sin nada y sin él, igual puede seguir viviendo. Si Lisa se da cuenta de esto, les juro, ya se ganó el cielo.

 

Instituto Superior de Letras
Eduardo Mallea
(A-1369)

Virrey Arredondo 2416  
(1426) Buenos Aires

Argentina  

Tel../(011)4782-2701  
Tel.: (011) 4784-2912 

 -       CURSO  de dos meses (marzo/ abril del 2007)

-    INTENSIVO DE

REDACCIÓN DE LIBRETOS

PARA TELEVISIÓN Y RADIO

durante ocho jueves de 19 a 20,30 h.

comienza el Jueves 15 de marzo a las 19

Docente:  Luis Buero  

DESTINATARIOS:  Público en general.   Profesionales de los medios, docentes, traductores, intérpretes, periodistas, escritores y estudiantes de todas las áreas. No se requiere experiencia sobre el tema.  

ü        Se entregarán certificados de asistencia.

Informes e inscripción:

Virrey Arredondo 2416  CAPITAL

Tel../ 4782-2701 /   4784-2912

por e-mail  :   info@institutomallea.com.ar

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WELCOME TO ARYENTAIN

Por Luis Buero

Durante años los gobiernos de turno no fomentaron la radicación de industrias, y cuando pudieron le pegaron al campo. Pero, como Dios es argentino, seguramente pensó: a estos salames solo los pueden salvar los extranjeros…¡y nos regaló un turismo fabuloso!

Sí, créanlo porque lo afirman las estadísticas. Resulta que nosotros queremos rajarnos,   pero miles de brasileros, yanquis, europeos y asiáticos insisten en pasar sus vacaciones aquí. Y en conocer, de paso  esta capital que está ubicada in the ass of the World. Y hete aquí que el turismo se convirtió en el segundo sector que más divisas y empleos genera hoy.

Ui ui mesié! En el 2006 visitaron el país 4,2 millones de personas, dejando un ingreso descomunal en dólares. ¿Qué hacen? Pues cazan y cabalgan en las provincias del centro, pescan y esquían en el sur, recorren las ruinas y paisajes rocosos del norte. Y por supuesto, pasean y fotografían todo Buenos Aires, la Reina del Plata. Yes, la City porteña, también bautizada como la ciudad del peso barato, y como la Capital Cosmopolita de Sudamérica. ¿No será mucho? Pero el aluvión permanente de visitantes extranjeros que recibe lo justifica.

¡Si hasta somos el destino favorito de los cruceros gay!

Y nosotros los esperamos a todos con las fauces abiertas y los bombardeamos con el bife de chorizo, los shoppings,  las prendas de cuero, y algunas artesanías que se han vuelto antiguas y autóctonas de golpe, logrando que los elegantes franceses, los alegres y llamativos brasileños, los nada tímidos italianos, y los nostálgicos españoles hagan algo mancomunadamente: gastar money y dejar muchas divisas aquí.

Sí, queridos hermanos, hoy Recoleta, Puerto Madero, el Obelisco, Caminito, las Galerías Pacífico, son sitios descubiertos por ojos lejanos que registran todo desde otro ángulo. Nos enfoca así, por ejemplo, la cámara de un turista romántico que no busca geografías modernas universalistas, si no identidades locales; no le interesa el futuro si no el origen de lo que pisa. Este es el que fotografía hasta los semáforos y los baches, y se compra un poncho tejido en Irán pensando que es de los valles calchaquíes. También existen el turismo de elite, que va a los museos y espectáculos culturales, y descubre los frentes maravillosos de la Avenida de Mayo;  y el turismo de masas que llega con la ilusión de ver jugar a Boca y aprender a bailar el tango en La Viruta.

Y todos conviven con otro tipo de turista, el post-moderno, ese marketinero impulsado solo por la conveniencia del famoso 3 a 1, que le permite llenarse de cosas y partir.  

Peor no os quejéis por tanta presencia invasora.  Entre el ocio y el neg-ocio, nuestros vecinos mundiales en tránsito nos ayudan a querer nuestro lugar de pertenencia, revalorizado en su mirada encantada, y Buenos Aires se convierte en esa pebeta que no invitábamos a salir, hasta que otro que la piropeó,  nos la reveló bellísima.

 

La ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ACTORES

INFORMA

Que durante el mes de Febrero del 2007

Se dictará en su sede un curso intensivo

Sobre el tema  Redacción de guiones para televisión y radio  

A cargo del docente Luis BUERO

DURACIÓN 8 CLASES

LOS MARTES Y JUEVES DE 19 A 20,30  

COMIENZA EL MARTES 6 DE FEBRERO A LAS 19  

INTERESADOS CONSULTAR EN

 Alsina 1762/66

CAPITAL FEDERAL

4374-7599  /  4373-1781

email:     sec_cultura@actores.org.ar


MELISA Y SERGIO EN VERONA

Por Luis Buero

Viajaba con un amigo en el subte, y de pronto lo escuché reflexionar amargamente: el pasado está agazapado y vuelve cuando uno menos lo espera. Le pregunté si había llegado a esa conclusión al enterarse de la citación de un juez a Isabel Perón, pero me respondió casi gritando: ¡No! ¡Me refería al  regreso de Gran Hermano! Entonces opinó que el programa era otra vez eso de mostrar chicas y chicos lindos bostezando, tomando mate, hablando liviandades, bañándose, las veinticuatro horas del día.  Acto seguido  me contó que acababa de ser eliminada del ciclo una rubiecita que afirmaba ser la novia del cantante Sergio Denis,  al que según parece le habría sido infiel durante su estadía en esa “casa que late”.

Y ahí nomás me confesó que a él le había pasado lo mismo, que luego de divorciarse de su primera esposa,  se había enamorado de una mujer muy joven, la que luego de un tiempo terminó por abandonarlo.

Yo, de pronto, acostumbrado a escuchar historias parecidas, empecé a pensar que si William Shakespeare viviera  ahora, seguramente escribiría una versión distinta de Romeo y Julieta en el 2007. Nada de dos adolescentes cuyas familias les impiden juntarse. Hoy crearía dos amantes diferentes, es decir, un señor de sesenta años conquistando a una chica de veintidós, y las trágicas consecuencias que eso casi siempre trae, la huida o la infidelidad de ella, tarde o temprano, cuando se cansa del chiche viejo.

¿Por qué pasa esto?  Los hombres que al comienzo del siglo XXI pasaron ampliamente los cuarenta,  sufren del síndrome de Peter Pan, se creen pendex atemporables, y después terminan como Paul McCartney, solos y con la mitad de la fortuna. Pero cuando el macho humano ve venir el nubarrón de la andropausia, brama: “ Yo quiero seguir siendo un pibe”. ¿Y qué hace?: sale con un bombón veinticinco años menor….Extraño error, porque para sentirse joven un tipo tiene que engancharse, justamente, con una mina mayor. Lo prueban las matemáticas, somos menores ante alguien más jovato, no ante una persona con menos edad. Pero la tendencia es justamente la opuesta y lejos de lo que se cree, los problemas no se presentarán en la cama, si no cuando los nuevos amantes de Verona estén vestidos.

Si. Una jovencita actual ve la pareja única y permanente como algo asfixiante que amenaza su identidad. Y fantasea, como tiene toda la vida por delante, que mañana pueden aparecer aún muchos varones mejores y distintos. Y aunque eso no sea cierto, igual ella  querrá probarlos. Además una relación estable exige descentramiento, atender los deseos de otros, dejar de mirarse el ombligo,  y esto para una niña en crecimiento es un obstáculo a su narcisismo, porque todavía la adolescente que fue le tironea las entrañas. En síntesis, el matrimonio de almanaques desparejos  es una cadena demasiado pesada para ser llevada solo por dos, por eso siempre aparece un comedido… y brinda su apoyo.


Y NORITA SUBIÓ A LOS CIELOS

Por Luis Buero

Dentro de muchos siglos, cuando los periodistas escriban un segundo tomo del nuevo testamento, esta historia no podrá faltar, y seguramente la contarán así:  Érase en Río Cuarto, a fines del año 2006 del Señor, cuando fue hallado en la lujosa mansión de su aldea el cuerpo sin vida de una empresaria exitosa de 51 años.  A partir de ese momento en la cobertura instantánea del caso se produjo un milagro y nació un género periodístico: la noti-fiction, algo así como un info-entretenimiento, mientras un profeta les exclamaba a los movileros: “no dejéis que la verdad os impida publicar una nota con gancho”. Así fue que el primer día en que el siniestro tomó estado público los noticieros hablaron de un caso de hipoxifilia, procedimiento que consiste en provocar a una persona una leve asfixia durante el coito para que, supuestamente, sienta mayor placer. La posibilidad de que la occisa hubiera fallecido en medio de ese “juego sexual extremo” fue difundida con amplios detalles. Al segundo día los diarios titularon: “Crimen, Pasión y Misterio”, para luego contar que la mujer fue estrangulada con la cinta de su bata, después de tener sexo consentido con un amante, mientras su esposo jugaba al golf en Punta del Este. El tercer día las radios insistían con que el cuello del cadáver mostraba la marca de dedos que lo habrían presionado con intenciones criminales, y que un pecho morado denunciaba un intento de la víctima por defenderse. Las revistas afirmaban que fue asesinada por un hombre que la estranguló mientras la miraba a la cara. Al cuarto día ya los posibles amantes variaban en clase social, y los informes televisivos difundían el nombre de funcionarios del gobierno provincial, distinguidos vecinos, albañiles, jardineros, prostitutas, parejas swingers y hasta un taxi-boy adolescente. En las calles se vendía una remera para hombres con la leyenda: “yo no estuve con Norita”.

Al quinto día los sitios en Internet aseguraban que la gente del country Villa Golf, que ya era una nueva versión barrial de Sodoma y Gomorra, estaba acostumbrada a armar fiestas nocturnas en las que circulaba todo menos leche malteada. El sexto día los magazines aseveraban que la señora podría haber sido violada, y luego ahorcada, o tal vez en el orden inverso. Mientras tanto aumentaba la cantidad de fiscales, y se sumaban a la causa investigadores federales, agentes secretos,  expertos en informática y policías científicos. Gente de la zona testificaba que la muerta era una dama excepcional, que hacía beneficencia y adoraba a sus hijos.

Y al séptimo día se instaló la hipótesis de un homicidio por encargo de una mafia que le tenía envidia. A partir de allí el Evangelio mediático rematará diciendo que el alma de Norita ascendió a los cielos y está sentada, desde entonces, a la derecha de la cordura, muy triste, leyendo lo que se sigue inventando sobre ella, incluyendo esta columna.

 


LEONOR BENEDETTO, CON SU BUEN DESTINO A CUESTAS  

Por Luis Buero  

Es de tarde y la primavera estalla en su amplio piso del barrio de Recoleta. El living tan amplio y hermoso como un paisaje serrano.  En instantes entrará ella.  ¿Quién? Les digo.

Cuenta la leyenda que ya en noviembre,  pero de 1970, los telefonistas de Canal 9 no daban abasto para contestar los llamados telefónicos de televidentes que preguntaban  quién era esa nueva actriz que reemplazaba a Nora Cárpena en El Hombre Que Me Negaron,  la telenovela de Alberto Migré. Y la respuestas repetían un nombre y apellido que pronto tendría un surgir vertiginoso: Leonor Benedetto.  Pero a pesar de su juventud, de “nueva” no tenía nada.   Sí,  esta entrerriana enigmática que se vino a vivir a los 12 años a Martinez,  se recibió de bachiller en San Isidro, y que luego cursó el conservatorio de arte dramático,  ya había debutado a fines de la década del 60 en cine, teatro y televisión, participando en éxitos como Nuestros Hijos, Gran Teatro Universal, el especial Espectros con Alfredo Alcón, y la película El Santo De La Espada. Luego sería una viuda sensual en Rolando Rivas, la costurerita que triunfa en Rosa De Lejos, la bomba sexual en Atrapadas o Las Lobas,  la monja progresista de Un Lugar En El Mundo, Lola Mora, la escultora puro carácter, y últimamente  la mala y temible en  Padre Coraje, y  en Soy Gitano. Pero un día se fue a vivir a España, estudió cine, y al volver se pasó del otro lado de la escena….  

Luz, Cámara, Acción  

De golpe se abre una puerta angosta y aparece. Es muy alta, delgada, atemporal, sencilla con su camisa blanca, me pide el saco para colgarlo en una percha… y hablar de su nueva película se hace inevitable. Si, porque estamos a horas del estreno en Buenos Aires de El Buen Destino, rodada en Villa Mercedes, San Luis, cuya historia narra las vicisitudes de un pueblo que se quedó al costado de la civilización, con personajes prototípicos que encarnan un viejo orden que se ve modificado por la falta de trabajo.  

¿Te resultó difícil pararte de este lado de la cámara, y en especial con actores famosos? 

Me resultó muy fácil,  la clave está en haber reunido gente tan capacitada en lo suyo: no elegí a ninguno por su carita bonita. Y además tuve en el elenco a cuatro actores,  pensando en los cuales escribí el guión,  que son Federico Luppi, Pablo Rago, Maria Carámbula, y Jessica Schultz, Y eso jugó muy a favor, porque ellos no tenían mas que ser como son.  

¿Qué quisiste decir con  El Buen Destino?  

Dejando de lado lo anecdótico del argumento, yo realmente creo que si bien hay un montón de cosas que están predeterminadas,  hay un resquicio de libertad que tenemos, el tan mentado libre albedrío, del que se puede hacer uso en las circunstancias de emergencia. A veces se hace muy delgado ese resquicio, pero existe. Lo que pasa es que cuando estamos mal no lo vemos, pero creo que por ahí podemos colarnos para meter la mano en nuestro porvenir. Eso es lo que yo siento que hacen mis personajes, ya que ante una circunstancia adversa algunos se pierden, y otros en cambio pueden ir moldeando su vida, cuando los acontecimientos les son adversos, llegando a un buen destino.  

¿Vos apostas a que finalmente las cosas se reacomodan?  

Yo creo que es así, en la película y en la vida, el tema es que hay un flujo energético que a veces percibimos, y podemos entrar en esa onda que acomoda todo,  y otras veces nos resistimos muchísimo y esa onda pasa de largo y nos la perdimos.  

¿El Buen Destino es la versión 2006 de Un Lugar En El Mundo? Es decir, un mirar político menos ilusionado de la realidad, después de todo lo que nos pasó?  

Me envanece la comparación, puede ser,  claro que hay un mensaje social, pero no con relación a un partido. A mi personalmente me es muy difícil ponerme en alguna lista hoy, ponerme una etiqueta. Me resulta mucho más fácil identificarme con personas que con partidos.  

En las escenas se repite con insistencia una toma de los puentes….  

Es que a ese pueblo le construyeron la autopista y el boliche de ruta que se llamaba El Buen Destino se quedó al margen de la nada, esto lo he vivido.  Yo soy entrerriana, y cuando era chica y mi papá me llevaba a visitar a mis abuelos a Santa Fe, hacíamos paradas obligatorias en los bares de la ruta, que estaban atestados de camiones, y de coches,  y se sabia que donde paraban los camioneros era donde mejor comida había, donde mejor te atendían. Hoy no puedo pasar porque entre Buenos aires y Rosario solo parás en las estaciones de servicio que están en la autopista. De lo que hablo es de esta cosa del progreso irreflexivo que muy pocas veces está puesto al servicio de la felicidad del ser humano, y nos pasa por encima. 

¿Por qué tu papá se vino a vivir a Buenos Aires?  

Yo supongo que buscando un mejor destino. Y es probable que él sintiera que Entre Ríos le quedaba chico. Yo no me inventé el nomadismo, creo que es absolutamente heredado.  

Y en cuanto a tu vocación, ¿la tenías clara desde chica?  

Sí, pero antes de ingresar al conservatorio inicié dos carreras universitarias, una de ellas Medicina. Mi padre soñaba con tener una farmacia, quería que yo fuera la titular pero atenderla él. Creo que más que mi futuro, estaba pensando en el de él, (RISAS).  

De Provincianita a Niña Sexy  

Pálida como una emperatriz de cuentos de hadas, y a la vez dulce y nada sofisticada, recuerda con humor los rótulos que le dieron notoriedad.  

¿Fue haciendo de mala en Rolando Rivas donde hallaste tu primer golpe de popularidad?  

(SONRIE, MIRA HACIA LA VENTANA)  Yo era la cuñada de Rolando Rivas en la telenovela, y el recuerdo de la gente de ese personaje es por su descaro fuerte en provocarlo a él.  

Pero te ganaste que los siguientes treinta años todos los periodistas te preguntaran si sos una come-hombres…  

Y me lo siguen preguntando,  y yo siempre contesto que si hubiera sido una come-hombres estaría indigestada, realmente. (RISAS)  

Pero la imagen persiste….¿Sentís que los hombres te tienen miedo?  

No se si es exactamente miedo, pero si que les despierto sentimientos muy ambivalentes, no creo que sea solamente para conmigo, si con cierto tipo de mujeres como yo. De  todos modos tengo, lo que se llama,  y lo digo con cuidado y humildad, éxito con los hombres,  en el sentido de que nos atraemos, pero muy pocas veces eso se concreta en algo sólido o  en lo que merezca empeñarse para la vida.  

¿Será porque los únicos que se animan con vos son esos hombres demasiado fuertes,  narcisistas, famosos o importantes, como Gerardo Romano, Sacristán, Biasatti, Rodriguez Saa?  

(RIE) No sé , pero no debe ser fácil vivir con alguien como yo, yo lo se, y hasta me lo han dicho mis hijos, Maria (36), Nicolás (33) y Marcos (23), y aunque es otro tipo de vinculo,  nosotros hemos tenido que aprender porque lo nuestro es para siempre, y creo que fue muy bueno haberlos destetado muy chicos, a pesar de extrañados o de dolerme la separación, haberlos mandado a cualquier lugar del mundo donde ellos creían que podía estar una porción de su destino en ese momento, lo he hecho y lo seguiré haciendo.  

¿El crédito que te permitió hacer tu película está relacionado con el vínculo que tuviste con el gobernador de San Luis?  

No, yo llegue a San Luis y solicite el crédito, como otros realizadores,  y me fue otorgado. Luego lo conocí  a él, pero eso fue posterior. Por esos créditos ya había filmado mucha gente que no es tan conocida;  hace mucho tiempo que San Luis está en eso, y es una buena idea, descentralizar Buenos Aires es una buena idea.. Este año también estuve en un festival en Mendoza, y en Tucumán, y en otros lugares del país, y me parece muy positivo eso.  

Hace tiempo declaraste que ningún hombre se merece una lágrima  

(RIE) No es tan así. Cuando me separé de Sacristán, con dolor,  por contingencias ajenas al amor que nos teníamos, yo dije que prefería llorar por él y no por mí. Yo lo que no puedo hoy y desde hace bastante tiempo, es quedarme en un lugar donde no me siento bien,  no puedo permitirme ni por un segundo en mi vida decir “¿que estoy haciendo aquí?” .Ni en una fiesta ni en un pais ni con un hombre, es un lujo que ya no me lo puedo dar.  

Siguiendo “El Buen Destino”  

¿Estás acompañando la película en sus distintos estrenos?  

Sí, desde hace un año estoy viajando por el mundo, periplo que concretamente se va a cerrar la semana que viene cuando llegue a la India. Y empecé en Montreal, España, México.  Yo ya tengo la idea de que es la película la que va delante de mi diciéndome “bueno, vení  por acà”… 

¿Y qué expectativas te despierta el estreno aquí?  

Durante un tiempo tuve  temor, la duda de si va a gustar, de qué van a decir, pero hubo un momento en el que sentí que la película es de verdad un ofrecimiento mío hacia la gente. Yo pienso que una persona de un comunidad que se hace famosa tiene un costo social, son muchos televisores prendidos a la misma hora, muchas entradas de cine o de teatro compradas, y me gusta haber tenido la lucidez necesaria para generar un mecanismo para devolver,. La película es eso.  Entonces me salí del esquema premio- castigo, es eso y nada mas…y nada menos.


BUENOS VECINOS

 Por Luis Buero

Yo  vivía en un barrio de casas, hasta que un día fui a parar a uno de esos rascacielos que mi abuela solía llamar conventillos de lujo.

Mi primer destino fue una planta baja, que elegí porque tenía un patiecito con macetas que me recordaba que yo era parte de la naturaleza. Todo en ese moderno edificio era “inteligente”...menos los vecinos.  Les costará creerlo, pero cada mañana tenía que juntar con bolsa y pala todos los recuerdos que me tiraban desde los pisos superiores. Como detective involuntario sabía si el del sexto “D” se había protegido antes de tener sexo la noche anterior, o si el del quinto “J” había sorprendido una laucha comiéndose su queso, y también si la del noveno “A” estaba en “esos días”.  Sí, lo que leen, no os horroricéis.

Urgente me mudé a un edificio más pequeño, de dos unidades por planta, y compré el primero “A”, sin saber que en el primero “B” se acababa de instalar un joven al que sus amigotes apodaban “el drogaman”. Yo me preguntaba el porqué del seudónimo, hasta que empezó a picarme la nariz y la garganta cada vez que entraba y salía de mi  departamento.  De las hendijas de su puerta fluía una neblina que se transformaba en una nube de formas imprecisas, cuyo aroma ácido se mezclaba con el de  los olores de las bolsas de residuos que depositaba en el pasillo a toda hora.

 Me quejé sin éxito con el administrador hasta que finalmente, al terminarse su contrato, el fumador de hierbas dejó su humeante vivienda a una nueva inquilina, una abuelita enternecedora,  con un solo defecto llamado Pichi.   Pichi era un doberman desdichado de seis meses de edad que aullaba veinticuatro horas seguidas de lunes a domingo, ya que la  viejecilla era dueña de un geriátrico y se pasaba todo el día controlando su funcionamiento, dejando solito al pobre can.  Ya olvidado del significado de la palabra dormir,  permuté mi tres ambientes por otro en el penúltimo piso, sobre el cual vino a vivir una pareja de recién casados. Todo era nuevo para ellos….menos la cama, porque sus resortes y golpeteos chillaban una y otra vez sobre las medianeras en cuanta oportunidad los tortolitos homenajeaban su amor, siempre de madrugada y sin darse respiro.

Huí pues, de ese edificio, y comencé a transitar diferentes unidades en propiedad horizontal encontrándome con solos de batería, alaridos inhumanos, batir de puertas, movimientos constantes de muebles, llantos inacabables de recién nacidos, loros y gallos madrugadores, teléfonos y equipos de audio de sonido estereofónico a todo volumen, y orgasmos cantados por sopranos y tenores de ópera. Descubrí que los habitantes de un consorcio construyen individuocracias que quiebran a diario la experiencia comunitaria que ellos mismos han creado. Y recordé que la libertad de cada  uno termina donde empieza la de los demás. Eso lo decía mi profe de Cívica, que ya, como el respeto, falleció hace tiempo. Mucho tiempo.


MUCHACHOS:¡ A LAVAR LOS PLATOS!

 Por Luis Buero

 

Días atrás ingresó a la Cámara de Diputados un proyecto de ley que propone la modificación del artículo 199 del Código Civil, referido a los derechos y obligaciones de los cónyuges. Se trata de incorporar una pequeña frase que en palabras más o menos diría así: “Los esposos deben compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y la atención de los hijos, con sus esposas”. La iniciativa cuenta ya con dictamen favorable en distintas comisiones, y en cualquier momento puede ser tratada en el recinto. La autora del proyecto, la diputada Marcela Rodríguez,  ha declarado que "la irrupción de las mujeres en el mercado laboral en las últimas décadas mejoró sus perspectivas de desarrollo personal y profesional, pero fue insuficiente para obtener un reparto más equitativo de las tareas domésticas y de crianza de los hijos.”

La propuesta resulta interesante, pero parte de una serie de supuestos que habría que investigar, para ver si se justifica la innovación. El primero es la idea de que todavía existen cónyuges y que son mayoría con relación a las parejas no casadas. El segundo es la suposición de que hay muchos tortolitos que viven juntos y no en casas separadas y hasta en distintos barrios. También acepta como probada la hipótesis de que los hombres no comparten ni se ocupan de esos menesteres, y que el hogar es un espacio de ocio para el varón y de labor para ellas. Y finalmente da por descontado que las mujeres sí se dedican a pleno de las tareas domésticas. Justamente una amiga mía me contaba ayer, que el sábado pasado a la noche  le pidió a su marido que la llevara a algún lugar al que ella nunca hubiera ido, y él la llevó a la cocina.

Pero volviendo al tema,  dado que treinta millones de leyes no han logrado que el hombre cumpla con solo diez mandamientos, me pregunto como se efectivizará la aplicación de la norma en términos prácticos.

¿Irá doña Rosa a la comisaría y le dirá al cana de guardia: “¡oficial, vengo a hacer una denuncia: mi marido se niega a preparar los canelones!”? ¿Recibirá algún juez de turno una demanda de divorcio de una mamá porque el infeliz del marido le explicó mal la regla de tres simple a su hijo y el pobrecito se llevó matemáticas a marzo? .

Y lo que más me intriga es si el artículo se engrosará con incisos aclaratorios para los machos, donde se dispongan sus obligaciones concretas, por ejemplo, imaginemos:

Inciso uno: hacer la cama por la mañana y no poner la colcha sobre las sábanas arrugadas. Dos: dejar tapado el inodoro del baño, cuidando que siempre haya rollos de papel higiénico a mano de la consorte.  Tres: No llenar la heladera con alimentos que lo conviertan a él en un barrigón cervecero considerable. Y finalmente, cuatro: recordar que si le duele la cabeza a ella es porque está cansada, pero si tiene jaqueca él es porque ya no la quiere más.

Y bueno… al menos por una semana vamos a dejar de hablar de Tinelli.

 


EL VARÓN ASUSTADO

Por Luis Buero

Los varones no sabemos bien qué es lo que a las mujeres las conmueve, más allá de las fabulaciones de café en las que se debate si el secreto para conquistarlas o “tenerlas en un puño” está en la belleza del galán, o en su dinero o fama, o en su desempeño sexual, elucubraciones vanas que se derriten como helado al sol cuando vemos pasar a la más bella con un nabo de cuarta que no reúne ninguna de esas cualidades.

He aquí pues el secreto del éxito de algunos envíos publicitarios que insisten con la misma dialéctica desde hace años. Me refiero a esas publicidades televisivas de desodorante masculino que tienen siempre como personajes principales a tipos comunes rodeados de varias modelos hermosas quienes al oler la fragancia que el muchacho lleva en su cuerpo,  pierden toda voluntad y discernimiento, quedando totalmente descerebradas. Y como resultado hacen todo lo que el macho quiera: son sus esclavas afectivas y sexuales. Obviamente estas campañas nacen teñidas de erotismo e ironía, y en su  mensaje exagerado promueven la suspensión de la racionalidad del telespectador, y a la vez solicitan su complicidad para aceptar la humorada. Pero sin dudas el argumento suena súper machista, porque exhibe a una protagonista femenina denigrada,  que tiene actitudes de sumisión, e incluso en algunos cortos fílmicos soporta el maltrato, pero termina abrazándolo a él,  entregada, porque el fulano se fumiga con ese cosmético en aerosol.

Sin embargo, reconozcamos que desde los confines lejanos de la civilización, los efluvios de colonias o pociones rituales para el amor, fueron siempre interpretados como un elemento mágico que servía para hipnotizar, narcotizar o al menos dirigir a favor del perfumado, el deseo de la persona amada.

Pero hoy, ni es preciso mencionarlo, todos los hombres sabemos que usar ese aroma en las axilas no produce el más mínimo efecto en el sexo opuesto y  que, para peor,  los bichos humanos no elegimos, somos elegidos por ellas. Por tal razón, lo que la lógica interna de esas publicidades intenta hacer es aminorar el pánico masculino al rechazo, al al rebote. Y las minas lo intuyen, por eso no se enojan la verlas. Ellas saben que aquel varón domado al que se refería hace años Esther Vilar, hoy podríamos rebautizarlo como el varón asustado.

Sí, está atemorizado frente a estas damas modernas que lejos de comportarse como las chicas de esos avisos, son autosuficientes, independientes y hacen lo que se les canta. Obvio, en las grandes ciudades ellas toman, prueban, usan y dejan, y él no hace más que pensar de qué se tiene que disfrazar para seducirla y no perderla. Para ese varón asustado que ve en la mujer un objeto persecutorio es ese desodorante, y también, porqué no, el Viagra, un invento genial para no fallar, porque…no sea cosa que Adán no pueda, o no quiera, pues ya sabemos que fracasos así también se pagan con el desalojo del paraíso.


PÁNICO AL BAILE

Por Luis Buero

¡Vamos, reconozcámoslo! Los hombres, bailando, somos más pataduras que Tinelli!

Sí, ya sé que hay tipos que nacieron para la danza, como Julio Bocca. También se lucen los jóvenes bailarines seleccionados para el programa de Marcelo. Y hay algunos jovatos que se la dan de maestros en el corte y la quebrada del tango,  y son el deleite de las suegras en los casamientos.

Pero a la mayoría de los hombres, en general, no nos gusta bailar, y cuando lo hacemos es solo para el levante. Pero una vez efectuada la conquista,  nos tienen que pedir por favor que las llevemos a bailar una vez más.

 A las mujeres si, generalmente, les encanta bailar, solas, en pareja, en grupo, como fuere.  A los varones no, insisto, salvo que alguno tenga un don natural para hacerlo.  Pero todo bicho masculino que pisó la Tierra no tiene más remedio que exponerse, tarde o temprano, en una pista a la hora de la música en fiestas de 15, boliches, cruceros, cenas empresarias o de fin de año, o acompañando a la esposa a restaurantes donde después de cierta hora comienza la pachanga.

Ahora bien: si conocemos una dama, queremos conquistarla y tenemos menos onda que un abedul para el baile, ¿qué estrategias podemos argüir antes de caer en el papelón? Una excusa es la profesional: ser el disc jockey de la reunión o el que toca un instrumento en la orquesta. La segunda es la deportiva: confesar un supuesto esguince por caída esquiando en el Himalaya.  Otro pretexto es el del gusto: “esta música no la bailo porque es grasa”,  y usarla aunque se trate de un típico vals vienés del siglo 18. Luego viene la evasiva científica: echarle la culpa a un remedio que estamos tomando el cual nos disminuye la serotonina y la vasopresina,  que según parece son las hormonas relacionadas con el bailar bien o quedarse estaqueado.  Y todo esto es porque a los descendientes de Adán nos da vergüenza mover la cadera, nos parece que eso es cosa de gays.

Y si les interesa discutir mi hipótesis les sugiero observar una multitud bailando en cualquier club o disco  y van a notar que la mayoría de los machos no coordinan bien sus extremidades superiores e inferiores, no tienen demasiado sentido del ritmo, ni se enganchan con el lado emocional de la danza. Por el contrario, parecen robots con interferencias en la carga energética, o elefantes en un ataque de epilepsia. Y sus rostros denotan un unívoco pensamiento: “¿ cuándo termina este martirio?”.

0bvio que siempre está la excepción, el Travolta que se distingue y hace que todos le hagan hueco para verlo, especialmente ellas, que además creen que un Romeo que baila bien, es bueno en la cama. Ese vivo danzarín es el amigo, compañero, primo o tío lejano que se la pasa toqueteando la cintura de nuestras novias, y sacudiéndolas toda la noche,  y no podemos decir nada porque está bailando por un sueño, el de ellas de divertirse siempre a cualquier costo. ¿ 0 me equivoco?.


CRECER ES MALA ONDA

Por Luis Buero

Una conocida marca de cerveza ha lanzado una nueva campaña con el slogan “hey, buena onda”, intentando que la frase se asocie al nombre de la bebida, y puntualizando que la misma es sinónimo de diversión y de “happy hours”. En los cortos televisivos y en los afiches desplegados en la via pública da varios ejemplos de jóvenes o situaciones buena onda, cuyos personajes reflejan una vez más el target puntual al cual están dirigidas casi todas las publicidades de cerveza, y también las de gaseosas: gente de 18 a 30 años.

Esta generación a la que se alude aparece siempre como muy consumista de todo lo que se defina “pasarla bien” y se la expone con una visión super light, cool and slow de la realidad. Y tal como se los muestra en esas propagandas, los destinatarios de estos mensajes nada subliminales componen ese híbrido definido como los adultescentes.

 Ahora bien, para parte de ese segmento de chicos y chicas que no quieren darse por enterados de que ya son hombres y mujeres, también seguramente existirán muchos seres humanos que significan lo contrario.

En lo cotidiano, ¿quiénes son los mala onda para estos creciditos pero con el reloj mental algo demorado?  Para ellos los mala onda son por ejemplo: el profesor que los quiere reprobar porque plagiaron un texto de Internet, el bedel que les pone ausente cuando faltan a clase, el policía que les hace la boleta por manejar la moto sin casco, la novia que quiere comprometerse y vincularse seriamente con su Romeo, el vecino que se queja porque se ponen a charlar gritando debajo de su ventana a las cuatro de la madrugada, el marido que protesta porque su pareja no está nunca a la hora de la cena ya que prefiere ir a los “after office” de la empresa, el transeúnte que les exige que respeten la cola para subir al colectivo, el amigo que no se suscribió a un servicio de banda ancha y no chatea horas y horas los domingos por la tarde, el portero que se queja porque dejaron el auto estacionado frente a la salida de garaje del edificio, y el mozo que les recuerda que no se puede fumar en ese bar.  También tiene mala onda para ellas el gerente de personal que pide a sus empleadas que no lleven polleras muy cortas ni escotes pronunciados a la oficina, y para ellos, porque les descuenta el día si llegaron tres horas tarde.

Algunos psicólogos mala onda han escrito sobre el decaimiento actual de la Ley del Padre, como imaginario de los deberes y valores rectores de una sociedad. Pero estos jóvenes atrapados en ese infantil modelo de Yo ideal que busca hacer lo que desea, cuando y como quiere, no se han quedado solo en el vacío solitario del buenaondismo, por el contrario, parecen exigir que los cobije una Ley de la Madre, o de la Abuela, construyendo una nueva subjetividad en la que casi todo se les perdone y se les permita,  porque  en definitiva, como se les afirma en uno de los avisos, la vida es como te la tomás.


(*) Crónica y Análisis publica estas notas por gentileza del autor Luis Buero Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com
Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com

Luis Buero es guionista, periodista docente de la materia Guión en TEA Imagen,  en la Universidad de Morón, y en la Universidad de Belgrano.
Es  autor del libro "Historia de la televisión argentina contada por sus protagonistas", editado en 1999 por la Universidad de Morón (dist. La Crujía) que obtuvo una mención especial de APTRA en la entrega de los Martín Fierro 1999. 
Algunas obras:
* Televisivas:
La Familia Benvenuto (Comedia, TELEFE, 1991-1995)
Comunicado Pop (Magazine juvenil, ATC, 1997)
Un Milagro de Cristo en la Quebrada (Documental, CANAL 2, San Luis, 1994) 
El Laboratorio del Dr. Pipeta (Sketches cómicos infantiles educativos, TV QUALITY, 1999)
Colaboración autoral en Los Rodríguez (Sketches cómicos, TELEFE, Junio 1998) y en Señoras sin Señores (Sketches cómicos, TELEFE, Octubre 1998).
* Radiales: 
El Tiempo que viene (Periodístico, FM Comunidad, 1996).
* Literarias:
Príncipes y Medias Lunas (1971)
Cuentodisea (1975)
El Último Otoño (1982) Faja de Honor de la Sade 1983 
Historia de la Televisión Argentina contada por sus Protagonistas 1951/96 (Universidad de Morón, 1999) 
* Periodísticas: 
Diarios: La Nación - Clarín (calles de Bs.As.) - La Voz del Interior - La Prensa - Tiempo Argentino - La Razón - Época - Norte- Publimetro - Diario 16 (España) 
Revistas: Flash - Uno Mismo - Cosmopolitan - Nuestra - Clarín Viva -Autoclub - Sex Humor - Para Ti - Luna - Todo es Historia - Magazín Semanal 
Otros: Clarín Ciudad Digital - - Leedor. com (internet) - Página Digital (internet) - Mujerweb.com (internet)- Aglia.com (internet), Sensibles Del Sur (Bariloche/internet), etc.
* Discográficas:
Para Mamá, Actor Hugo Arana (RCA VICTOR, 1976)
* Cursos y seminarios dictados: 
Facultad de Filosofía y Letras U.B.A. - Facultad de Ciencias Exactas y Naturales U.N. (Córdoba) - Círculo de la Prensa (de Rosario) - Carolina Cable Color (de San Luis) - Canal 3 de Santa Rosa (La Pampa) - Círculo de Prensa de Rafaela - Sindicato Argentino de TV Capital y Filial Santa Fe - Canal 10 de Córdoba - Asociación de Periodistas de la Televisión y Radiofonía Argentinas - Escuela Superior de Periodismo - Asociación Argentina de Actores - Centro Cultural Borges - Universidad nacional de Villa María (Córdoba) - Centro de Trabajadores Argentinos (Docentes de la Rioja) - Centro de Estudios Sociales(Córdoba), Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales - Universidad de Flores (Estrategias de Comunicación) -Universidad Blas Pascal de Córdoba, Universidad Austral.

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