PERIODISMO INDEPENDIENTE        ZONA NORTE Y NOROESTE GBA
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COLABORACIONES

 

EN BÚSQUEDA DE LA CIUDAD SUSTENTABLE

 

Por Cristian Frers  

Las ciudades, durante largas épocas fueron destacados centros de producción, desarrollo social, innovación y creatividad, han devenido en los últimos tiempos en espacios cada vez más inhóspitos en los que se multiplican la pobreza, la violencia, la marginación y la degradación del entorno. 

Frente a ello, las municipalidades y las pequeñas comunidades enfrentan el reto de asumir nuevas tareas ligadas al manejo ambiental así como a la administración y gestión de los servicios públicos y su infraestructura con un criterio de eficiencia.  

La gestión ambiental urbana tiene como fin mantener y preservar el ambiente urbano, y redefinir en el tiempo y en el espacio las relaciones entre los seres humanos y su ambiente, en especial en relación a los patrones de vida y consumo. Esta redefinición procura revertir los efectos de la degradación del suelo, del aire y agua producidos por los modelos de desarrollo urbano insostenibles que reiteran la exclusión y empeoran las condiciones y calidad de vida de los seres humanos que habitan las ciudades.

Una ciudad sustentable será aquella que logre satisfacer de manera equitativa las necesidades de todos sus habitantes sin poner en peligro la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras. Esto implica que sus actividades no destruyan los recursos ni la diversidad de los ecosistemas en los cuales se sustenta, y la necesaria participación de todos sus ciudadanos para ejercer sus derechos y responsabilidades. Esta ciudad deberá ofrecer a sus habitantes servicios de calidad para toda la población, un ambiente sano, viviendas dignas y suficientes, seguridad, parques, espacios deportivos y de recreación, convivencia social intensa y fructífera, empleo digno y bien remunerado, atención sanitaria completa y eficiente, educación de calidad y acceso a la actividad cultural.

La planeación y conducción del desarrollo es una responsabilidad pública que corresponde a las instituciones gubernamentales, garantizando la inclusión de todos los sectores sociales y la sustentabilidad de la ciudad. Las políticas públicas, en materia de diseño, planificación y construcción sustentable para las ciudades del futuro, deben adaptarse al carácter dinámico y evolutivo de las necesidades de sus habitantes, presentes y futuros, y al ambiente urbano.

Las ciudades modernas padecen problemas ambientales que afectan la salud de sus habitantes actuales y condicionan negativamente la calidad de vida en el futuro.  

El proceso de urbanización implica la modificación del espacio, de las actividades productivas y de consumo, de los estilos de vida y de las preferencias sociales; es un fenómeno multidimensional que ubica al problema de la sustentabilidad dentro de un contexto que rebasa los contornos propiamente urbanos, y que debe plantearse en términos de un balance de intercambios físicos, sociales y económicos entre la urbe y sus áreas de influencia. En el caso de las ciudades, el capital ecológico en forma de recursos comunes ambientales urbanos está representado, entre otros, por la capacidad de carga de la atmósfera, de la cuenca hidrológica que las abastece y por los recursos territoriales que ofrecen servicios de localización espacial, de recarga de acuíferos, de reserva ecológica y territorial, de recreación y de conservación de recursos naturales. Bajo un criterio de sustentabilidad, estos deben manejarse de tal manera que no se transgredan sistemáticamente ciertos umbrales críticos, después de los cuales se generan costos sociales-ambientales excesivos. Algunos de ellos son evidentes: contaminación del aire, contaminación y agotamiento de acuíferos, multiplicación de basurales a cielo abierto, entre otros inconvenientes. 

Los problemas ambientales de las ciudades deben contemplarse como una señal de alarma de los problemas generales de producción, consumo y organización de la vida, que se manifiestan de forma especial en las ciudades por ser lugares donde se concentran las actividades humanas. 

Sin duda, el principal contaminante que preocupa a las ciudades en los países en desarrollo es la excreta humana. Menos del 60 % de la población urbana en los países menos desarrollados tiene acceso a un saneamiento apropiado, y sólo un tercio está conectado a los sistemas de alcantarillado. 

Donde existen desagües, rara vez proporcionan un tratamiento del agua servida de las ciudades. De modo similar, la recolección y eliminación de la basura es un continuo problema para el gobierno local. 

Sólo la mitad de los residentes urbanos se beneficia de los servicios de recolección, y los desechos sólidos municipales recolectados acaban en basurales o sistemas de drenaje.

La basura industrial representan una particular preocupación en las ciudades que carecen de capacidad para su correcto manejo, puesto que es difícil controlar las descargas y asegurar que los desechos peligrosos no acaben en las alcantarillas. Los sofisticados controles, necesarios para tratar y eliminar los desechos peligrosos, no se encuentran establecidos y en uso en la mayoría de los países en desarrollo. 

Con respecto a las siguientes preguntas: ¿Cuáles son los problemas ambientales más apremiantes con que se enfrentan las ciudades hoy día? ¿Acaso estos problemas son muy diferentes entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo? A lo cual, un especialista debería contestar… Los problemas ambientales en diferentes ciudades y países son afectados por el nivel y el grado de las actividades humanas y la presión resultante sobre el ambiente. 

Las ciudades sustentables del siglo XXI demandan que se construyan nuevas formas de habitat, donde resistir y mitigar impactos permitan crear un nuevo ciudadano que sea colectivo. Que pueda, desde nuevos pensamientos y técnicas organizativas imaginar las ciudades, apropiándose de sus espacios, saliendo de la dependencia hacia un rol de toma de decisión. Para construir las ciudades del futuro es imprescindible salir de la sociedad del espectáculo para ingresar al campo de la dilatación de la conciencia, la participación y la solidaridad. 

Una ciudad sustentable es un sistema artificial diseñado por el hombre que tiene la virtud de integrarse a la naturaleza sin contaminarla y de ser amigable, de servir a su creador con calidad. O dicho de otra forma, es un sistema artificial que no esclaviza al ser humano ni destruye al medio natural en el que se implanta. Es una ciudad que se sustenta equilibradamente entre la naturaleza, lo artificial y lo humano creando un entorno, en el espacio y en el tiempo, de calidad para todos.

 

 


 

EL CAMBIO CLIMÁTICO COMIENZA A SER UNA REALIDAD

 

Por Cristian Frers  

Es posible, además, que en las próximas décadas, el clima se vuelva todavía más loco. Según estimaciones realizadas por expertos climatólogos, estamos a las puertas de un cambio ambiental global que modificará notoriamente el clima de nuestro planeta, y prepárese: esas variaciones también se harán sentir en nuestras pampas, nuestros hielos, nuestro suelos, nuestros cultivos, nuestra provisión de agua, nuestra salud y hasta en nuestro guardarropas. Si usted ahora no sabe si llevar o no el paraguas o duda entre calzarse un pulóver o una remera de mangas largas, en el futuro tendrá menos chance de saberlo.

En Argentina, con su inmensa variedad de suelos y climas, no se queda afuera de las proyecciones climáticas. Al parecer, aquí los cambios serán cada vez más crecientes y tendrán un fuerte impacto económico y social. La Pampa Húmeda y la región mesopotámica padecerán más inundaciones, con el consiguiente perjuicio en la producción de cultivos. En Cuyo y el Noroeste aumentará la aridez y la Patagonia sufrirá el retroceso de glaciares aunque podrá ahorrar en calefacción: sus inviernos ya no serán tan rigurosos. Así, generalizando , gran parte de nuestro territorio tendrá inviernos más templados, veranos más sofocantes y una Ciudad Autónoma de Buenos Aires casi, casi tropical. Sin ritmo de maracas y de bombos pero con las mismas lluvias breves e intensas que restan horas de playa en el Caribe, y mayor riesgo de que sus habitantes sufran golpes de calor. Seguramente los pulóveres de lana gruesa y las camperas más abrigadas pasarán definitivamente a cuarteles de invierno.

La alimentación también deberá adecuarse. El consejo de beber mucha agua tendrá cada vez más peso para prevenir los golpes de calor que, se anticipa, serán más frecuentes. El estrés laboral también se agudizará debido a las altas temperaturas. ¿Necesitaremos colectivos con aire acondicionado? ¿Comeremos más ensaladas que platos calientes? ¿Nos sentiremos como habitantes de una república bananera? Para saber exactamente cómo serán esos cambios y entenderlos, conviene empezar a llamar a las cosas por su nombre. Porque tiempo no es lo mismo que clima, y cambio climático es mucho más que un día caluroso en medio de un invierno loco.

Las consecuencias del calentamiento global serán, en Argentina, tan notorias como en el resto del planeta. Millones y millones de pesos se perderán en intentar prevenir o reparar los daños por inundaciones, en represas hidroeléctricas con menor capacidad de generación de energía, en sistemas de riego artificial para soportar la falta de agua y las altas temperaturas.

El viernes 2 de febrero de 2007, un numeroso grupos de científicos de todo el mundo divulgó en París, Francia, un informe que volvió a poner el alerta sobre los cambios que se producen como consecuencia del calentamiento global. Ya nadie discute que la emisión del dióxido de carbono y otros gases, provocados por autos, fábricas y todos los derivados del petróleo, está generando un efecto invernadero en la atmósfera que en pocos años más gatillará, y ya lo está haciendo, aumentos en la temperatura y mayor inestabilidad en las precipitaciones.

En relación a la emisión de gases, Argentina esta en el puesto número 30 en el mundo: los primeros lugares son para Estados Unidos de Norteamérica, China, Japón, la ex Unión Soviética y Alemania.

“Nuestro país –expresa Carlos Mereson, ex secretario de la Secretaria de Desarrollo Sustentable de la Nación- debe planear dos estrategias: la ofensiva, basada en acciones de mitigación de los gases del efecto invernadero, y la defensiva, con acciones de adaptación y contención de las consecuencias”. Mereson, parte de una idea: “Argentina muestra una alta vulnerabilidad respecto de eventos climáticos extremos”.

Es necesario establecer cinco bases fundamentales para abordar los desafíos del calentamiento global y generar una era de energías poscarbónica:

                        -Maximizar la eficiencia energética en el uso de combustibles fósiles.

-Reducir las emisiones de gases que producen un calentamiento global.

-Optimizar la introducción comercial de energías renovables.

-Establecer una tecnología de células de combustible de hidrógeno a los efectos de acumular energía renovable.

-Crear redes de energía mediante las cuales ésta pueda distribuirse a todos los continentes. 

"Como lo destaca el IPCC -comenta  Osvaldo Canziani, copresidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático-, es ineludible que los países emergentes reconozcan la importancia del conocimiento científico y tecnológico y la trascendencia del desarrollo sustentable, con sus beneficios sociales y económicos sumados a la defensa de los ecosistemas. Así lo hicieron y continúan haciéndolo Europa, Estados Unidos y Canadá, donde los gobiernos terminaron con la dicotomía política-ciencia y adoptaron estrategias de desarrollo no coyunturales ni meramente económicas sino planificadas seriamente. No como las nuestras: de urgencias y de apuros".


 

BUSCÁNDOLE SOLUCIÓN A LA GESTIÓN DEL AGUA

 

Por Cristian Frers  

El agua, una molécula simple de características extraordinarias, es mucho más que un recurso renovable; es, ni más ni menos, la base de la vida en el planeta Tierra. El agua no sólo es indispensable para vivir: es la vida. Así pues, parece razonable preocuparse por el estado actual y futuro del agua en el planeta. La palabra clave, que refleja la situación actual del agua y sus perspectivas futuras a nivel global, es la escasez.

Esta escasez es consecuencia de que el crecimiento de la economía mundial se haya multiplicado por siete en los últimos cincuenta años del siglo XX , condicionando de forma decisiva la vida de muchas personas en el siglo XXI. La aparición simultánea de un déficit de agua que aumenta con rapidez en tantos países exige un enfoque totalmente nuevo de la política hidrológica, un enfoque que no se centre en el incremento del suministro sino en la gestión de la demanda. La gestión de la escasez del agua va a afectar lo que se come, cómo se eliminan los residuos e incluso el lugar que se habita.

La explosión demográfica de las últimas décadas y las perspectivas de crecimiento de la población a corto plazo han creado una presión sobre los recursos hídricos sin precedentes en la historia de la humanidad. Tradicionalmente, se han considerado los sectores urbano, industrial y agrícola como los principales usuarios del agua. Sin embargo, en los últimos tiempos, ha emergido con fuerza otro sector que demanda parte de los recursos; se trata del sector ambiental, que ha dejado de ser residual para pasar a tener una alta prioridad. Dicha prioridad está justificada, pues la demanda ambiental no debe entenderse sólo con el objeto de preservar el entorno ya que, incluso desde un punto de vista utilitario, el ambiente juega un papel esencial en la renovación y depuración de los recursos hídricos. Para cumplir este papel, el ambiente requiere parte del recurso como cualquier otro sector. Baste señalar la magnitud de los que son problemas prioritarios en la actualidad:

1)      En el planeta, hay mas de 1.000 millones de personas que no disponen de instalaciones para abastacerse de agua y 2.400 millones se ven privadas de acceso a sistemas de saneamiento.

2)      El 70% del agua utilizada por la humanidad se destina a la agricultura, sobre todo al regadío.

3)      Cada día mueren en el mundo 6.000 personas, en su mayoría niños menores de cinco años, a consecuencia de enfermedades diarreicas causadas por los problemas del agua.

4)      Desde 1900 ha desaparecido el 50% de los humedales del mundo.

5)      Entre 1990 y el 2001 la Tierra padeció el azote de 2.200 desastres naturales relacionados con el agua. 

Hacia el año2025, existirán 2.500 millones de personas más que hoy en día a los que habrá que abastecer y alimentar. Si continúa la tendencia a una creciente desigualdad entre países industrializados y países en desarrollo, entre ricos y pobres, como sucede entre países y dentro de cada país, se agravarán las tensiones en lo referente a la distribución de los recursos hídricos.

América Latina muestra uno de los mayores índices mundiales de consumo de agua por habitante, tanto por el uso agrícola como el uso doméstico, como por el empleo de los ríos para la generación de energía y en la explotación de otros recursos naturales.

En América Latina, un solo tramo de un río, sin hablar de su cuenca, puede ser fácilmente intervenido, por más de 150 actores diferentes, entre los cuales se deben nombrar municipios, ministerios, secretarias regionales, superintendencias, empresas públicas y usuarios, sin que ellos se comuniquen entre sí o coordinen sus acciones.

La creciente crisis mundial del agua amenaza la seguridad, la estabilidad y la sustentabilidad del ambiente. Esto se debe a que los problemas de este elemento esencial se relacionan con la ineficiencia, especialmente por las decisiones en materia política y tecnología. En los procesos de desarrollo de los sistemas de abastecimiento de agua, se consideró durante muchos años que la tecnología era la solución principal a los problemas, y por consiguiente era necesario transferirla de manera masiva, de los países industrializados hacia los países en desarrollo. Estas tecnologías implantadas, sin tener en cuenta las condiciones locales, fracasaron y tuvieron consecuencias funestas para la población y el ambiente. No funcionaron porque, al parecer, olvidaron que el fin último de la tecnología era que la gente la usara, que funcionara a través del tiempo y que el uso dado por las comunidades, estaba determinado por su contexto sociocultural, económico y ambiental.

En los últimos años se ha visto reforzada la convicción de que la gestión de los recursos hídricos ha de llevarse a cabo de forma integrada, de que la evaluación de los recursos es fundamental para la toma de decisiones racionales y que deben apoyarse sin reservas las capacidades nacionales para llevar a cabo las evaluaciones necesarias. Las decisiones administrativas que pretenden aliviar la pobreza, propiciar el desarrollo económico, garantizar la seguridad alimentaria y la salud de la población, así como preservar los ecosistemas vitales, deben basarse en una mayor comprensión de todos los sistemas implicados. Frente a esta situación, se ha venido trabajando en modelos de gestión del agua y saneamiento básico, teniendo en cuenta la participación de la comunidad. Este es el modelo que debe implementarse ya que se ha comprobado que la participación de la comunidad en los proyectos de desarrollo da buenos resultados, cuando la población afectada se involucra en los proyectos y se le permite contribuir con sus conocimientos a la configuración de estos, tornando el trabajo más eficaz y productivo. Al mismo tiempo, se aumenta la capacidad de los individuos para organizarse a fin de hallar soluciones a los problemas que los aquejan. Generar capacidad de gestión en las comunidades implica asumir proyectos relacionados con las problemática del agua, desde ópticas más amplias.

Hay que recuperar el valor primitivo del agua, su valor social y personal. El agua, como antaño, sigue siendo un tesoro. Un tesoro dinámico que se acrecienta con una filosofía del uso en la que participa toda la sociedad. Una filosofía del uso que se fundamenta en dos pilares: el ahorro y la progresiva disminución de la contaminación. En fin, una sociedad que se implica también gestionando adecuadamente el recurso para repartirlo con parámetros de solidaridad.

Es necesario un debate social que estimule una nueva gestión de grupo basada en una información veraz, en un diálogo continuado; que despoje al agua de unas presiones demasiado mercantilistas que impidan comprender su relevancia social. Una gestión que contemple una alternativa olvidada como es el multiuso, uso selectivo del agua, antes que su utilización indiscriminada. Una gestión que sepa que reducir el desperdicio del presente es una de las más valiosas opciones de futuro.

Sin lugar a dudas, la crisis por la que atraviesa el Planeta nos compromete a desarrollar políticas sustentables, donde el ingenio siempre abusa de la capacidad para orquestar la estrategia que nos permita adelantarnos a las consecuencias nefastas, o simplemente a sobrellevar el arqueo de la problemática ambiental.

 

 


 

ESTADO DEL RÍO ARECO

A la altura de la Ciudad de Carmen de Areco – Provincia de Buenos Aires

 Por Cristian Frers  

El 9 de noviembre del 2006, tome cuatro muestras del Río Areco a la altura del balneario ... ya que desde hace un largo tiempo vengo anunciando que sus aguas tienen problemas de contaminación. Estos análisis se llevaron a cabo gracias al aporte económico de la sra. Maria Cristina Bosch.

Todo comenzó en Enero del 2005, me llevaron a conocer el Balneario de la Ciudad de Carmen de Areco. Ese mismo día, me dí cuenta que algo no andaba bien por la cantidad de espuma blanca que tenia el río a la altura del pequeño salto sobre el río Areco. Los detergentes producen espumas y añaden fósforo al agua (eutrofización). Disminuyen mucho el poder autodepurador de los ríos al dificultar la actividad bacteriana. Prosiguió desde Junio del 2005 hasta primeros días de Septiembre del 2006, con el programa de ecología “El Planeta Azul” emitido por FM Sincope. Durante todo el ciclo de este programa, hable cuantas veces pude sobre la contaminación de las aguas tanto superficiales como de las napas freáticas.

Ya entrado el 2006, el 11 de marzo, fue publicado en el Diario El Independiente de está ciudad, la nota “Como usar el agua en una comunidad”, nota de mi autoría. El 22 de Abril, se llevo a cabo un “Encuentro sobre el agua y su gestión” realizado en el salón del Consejo Deliberante de la Municipalidad de Carmen de Areco, del cual fui uno de los organizadores y expositores. En aquella oportunidad también me manifesté sobre la contaminación de las aguas y sus consecuencias.

Así, llegamos al 9 de noviembre del 2006, cuando mi madre se hizo cargo del aporte económico para analizar las aguas del río Areco.

El 20 de diciembre, se entregaron los análisis fisicos/químicos llevados a cabo en la Facultad de Agronomía de la U.B.A – Catedra de Edafología – en el Laboratorio de  Análisis de Suelos, Aguas y Vegetales a cargo del Ingeniero Eduardo Vella

De acuerdo a estos análisis, se debe interpretar que esta agua poseen un alto grado de salinidad. La salinidad es un factor ecológico de gran importancia ya que influye mucho sobre los tipos de organismos que podrán vivir en esos cuerpos de agua. La salinidad influye sobre las especies de plantas que podrán vivir en determinada agua, o en tierras humedecidas con determinadas aguas, me estoy refiriendo al uso de aguas para el riego de chacras, campos o estancias. Cuando se le consulto al Ingeniero Eduardo Vella si estas aguas podían ser utilizadas para riego respondió que “no” debido a la alta salinidad y gran cantidad de sulfatos.

En una de las muestras, Muestra Nro. 3, que la obtuve de la desembocadura de la zanja que corre al costado de Damaso Romero y que desemboca a la altura del puente en el río Areco, dio como resultado que las aguas contienen una cantidad importante de fósforo: 1,12 ppm

El fósforo, da origen a nutrientes vegetales que, pueden ser contaminantes. Cuando penetran en el agua, contribuyen a la formación de algas, de la misma forma en que lo hacen los nitratos. De hecho, el fósforo es el elemento cuya falta restringe el crecimiento de las plantas acuáticas. Al incorporar fósforo al agua de un río o lago se acelera el crecimiento de las algas, lo que, finalmente, daña el ecosistema por la disminución de los niveles de oxígeno que tiene lugar una vez que las algas mueren.

Cuando las plantas mueren, para su descomposición consume el oxígeno disuelto en el agua provocando condiciones anaeróbicas. Podría parecer a primera vista que es bueno que las aguas estén bien repletas de nutrientes, porque así podrían vivir más fácil los seres vivos. Pero la situación no es tan sencilla. El problema está en que si hay exceso de nutrientes crecen en abundancia las plantas y otros organismos. Más tarde, cuando mueren, se pudren y llenan el agua de malos olores y le dan un aspecto nauseabundo, disminuyendo drásticamente su calidad, por lo tanto, que en las aguas se encuentren “patos” y otros “animalitos”, eso solo nos es suficiente para afirmar que el medio no se encuentra contaminado.
Los fósforos provienen de diversas fuentes, las más comunes de las cuales son los detergentes. Otros aportes de fósforo a las redes de agua superficiales y subterráneas provienen del escurrimiento procedente de los establecimientos de engorde de ganado de corral, de la erosión de los suelos, de los sistemas cloacales y aguas servidas y del excesivo uso de fertilizantes en chacras, campos y estancias.

Al consultar a la Dra. Olga S. Heredia, de la Universidad de Agronomía de la UBA, sobre la cantidad de fósforo que se había detectado, respondió “Si usted se refiere a contaminación de agua para bebida, no existe una estandar de calidad con respecto al fósforo. Internacionalmente se ha establecido el valor de 0.100 ppm (USEPA) y en otros países (Holanda, Alemania) un valor de 0,05 ppm. Estos valores se basan en límites de calidad de agua que ingresan a cuerpos de agua como ríos, lagos o diques ya que dan origen a la eutoroficación, lo que aumenta la población de algas azul verdosas de las cuales hay especies que producen neurohepatotoxinas para animales y el ser humano, en otras palabras, los límites son de importancia ambiental”.

La Dra. Heredia, prosiguió con su explicación “De todas maneras, la muestra enviada por usted, están teniendo un aporte de fósforo que es importante, ya sea por la actividad agrícola o por carga orgánica y si se me pregunta si esta agua es apta desde el punto de vista ambiental le diría que NO”.

 Yo, Cristian Frers, Técnico Superior en Gestión Ambiental, cumplí en informar y en demostrar que las aguas del río Areco se encontraban en problemas. Ahora, es función del Intendente, de los políticos y de los funcionarios públicos, investigar y encontrar las causas de está contaminación porque la pregunta que surge es: ¿Si las aguas superficiales de un río se están contaminando... No lo estarán también las aguas que utilizamos para saciar la sed?

Como yo lo veo existen dos opciones:

Opción A: Que el Intendente, los políticos, funcionarios públicos y muchos ciudadanos, salgan a expresar que todos lo que dije y las pruebas que presente son falsas y que la fuente no es segura.

Opción B: Que el Intendente, los políticos, funcionarios públicos y muchos ciudadanos, tomen nota del problema y le busquen una solución a través de una gestión adecuada.

Ahora... La pregunta del millón es: ¿Cuál de las dos opciones eligirán?

 

 


IMPULSANDO LA EDUCACIÓN AMBIENTAL

Por Cristian Frers

Actualmente el Planeta Tierra se encuentra sumergido en un mar de problemas medioambientales derivados de las distintas formas de vida que el hombre ha adoptado a lo largo de la historia. El ser humano siempre ha necesitado de la Naturaleza para sobrevivir y por ello ha ido explotando los recursos Naturales, la mayoría de las veces de una forma irracional, dando origen a la aparición de una serie de problemas que preocupan cada día más a la población. Estas amenazas para el ambiente no siempre se solucionan con grandes medidas tomadas a nivel de Estado sino con pequeñas aportaciones individuales, trabajando localmente, pensando globalmente. 

El concepto de educación ambiental ha venido transformándose y evolucionado; perfeccionándose con los aportes de científicos y expertos comprometidos con la conservación de la naturaleza; enriqueciéndose con las experiencias acumuladas por numerosas organizaciones en todo el planeta y la labor de millones de ambientalistas disgregados a lo largo y ancho de la tierra; adecuándose a las exigencias y nuevos retos de un mundo cambiante; en fin, buscando como expresar y servir mejor a los fines que representa. Esta educación esta dirigida a desarrollar una población mundial que esté consciente de, y preocupada por el ambiente en su totalidad y los problemas asociados, la cual tiene el conocimiento actitudes, habilidades, motivación y compromiso para trabajar individual y colectivamente hacia la solución de actuales y la prevención de nuevos problemas.

La educación ambiental integra múltiples aspectos: científicos, sociales, económicos, políticos, filosóficos, éticos y culturales, desde una perspectiva globalizadora, buscando fomentar la creación y el desarrollo de normas, valores y comportamientos en la comunidad, para hacer frente a la crisis ambiental que pone en peligro el futuro de la humanidad. Por ello es indispensable desarrollar una política ambiental desde el campo educativo formal y no formal.

En definitiva, la educación ambiental es un proceso integral, sistemático y permanente de información, formación y capacitación formal, no formal e informal, basado en el respeto a todas las formas de vida, por el que las personas, individual y colectivamente, toman conciencia y se responsabilizan del ambiente y sus recursos, mediante la adquisición de conocimientos, aptitudes, actitudes, valores y motivaciones que le facilitan comprender las complejas interrelaciones de los aspectos ecológicos, económicos, sociales, políticos, culturales éticos y estéticos que intervienen en el medio ambiente, así como participar y movilizarse en función de resolver y prevenir sus problemas presentes y futuros, dentro de un proceso de desarrollo sostenible, orientados hacia la convivencia en armonía y equilibrio con la naturaleza, para beneficio de las generaciones actuales y por venir.

Los programas de educación ambiental para estudiantes no solo deben permitir que los jóvenes comprendan cuáles son los problemas del ambiente como: contaminación, degradación de suelos y ecosistemas, sino por qué han surgido y cómo deben ser controlados. La mayoría de los educadores afirman que los niños y jóvenes adquieren mayor conciencia ambiental, precisamente en el medio natural.

Los elementos de los programas de educación ambiental se encaminan en el conocimiento y puesta en práctica de los principios ecológicos; el estudio de la naturaleza; el mejoramiento del medio urbano y rural a partir de programas y políticas que permitan el beneficio de las comunidades; el conocimiento de los sistemas de producción en todas las zonas que el hombre ha habilitado para cultivar; y finalmente con las campañas para proteger el medio natural.

Para hacer posible los propósitos de la educación ambiental, es decir, mejorar todas las relaciones ecológicas incluyendo las del mismo hombre con la naturaleza y las del hombre entre sí; así como también generar conciencia, interés, aptitudes, motivaciones y compromisos con el ambiente, la educación ambiental debe transmitir conceptos básicos como:

1)      El ambiente de la tierra está formado por componentes físicos como: el aire, el suelo y el agua que se interrelacionan entre sí, formando la biosfera la cual se compone de ecosistemas en donde habitan los organismos que se interrelacionan con los componentes físicos.

2)      La materia cumple continuamente un ciclo dentro de los ecosistemas y entre estos.

3)      Cada ecosistema tiene una capacidad, llamada biogénica, para soportar un determinado número de cada una de sus especies.

4)      El hombre es parte integral de los ecosistemas terrestres y para mantener su vida depende de estos. 

Estos conceptos de educación ambiental se reglamentan a nivel mundial, pero los propósitos deben variar de acuerdo con cada región, el número, el tipo y la gravedad de los problemas ambientales.

La educación ambiental para una sociedad sostenible y equitativa es un proceso de aprendizaje permanente, basado en el respeto por todas las formas de vida. Es una educación que afirma valores y acciones, que contribuyen con la transformación humana y social y con la preservación de los recursos naturales y el ambiente.

Debe estimular la formación de sociedades socialmente justas y ecológicamente equilibradas, que conserven entre sí una relación de interdependencia y diversidad.

La educación ambiental, en el contexto del desarrollo sostenible, debe generar con urgencia, cambios en la calidad de vida y mayor conciencia en la conducta personal, así como armonía entre los seres humanos y de éstos con otras formas de vida.

La aplicación de la educación ambiental no consiste, entonces, en una mera aplicación de ajustes y complementos a los programas tradicionales de la educación, se trata, más bien, de convocar a nuevos enfoques, nuevos contenidos y nuevos métodos, haciendo más flexibles las tradicionales estructuras de los sistemas educativos.

Esta educación trasciende el ámbito formal de la educación tradicional, no circunscribiéndose únicamente a los centros educativos, sino empleándose, también, en el ámbito laboral, en la empresa o el centro de trabajo, siendo éste un excelente vehículo para comunicar valores a favor del ambiente, relacionándolo con las características productivas. Por otra parte, el desarrollo eficaz de la educación ambiental demanda el pleno aprovechamiento de todos los medios públicos y privados de que la sociedad disponga, a través de diferentes sistemas y subsistemas de aplicación, vinculándose con la legislación, las políticas, los planes y programas de ejecución, las medidas y mecanismos de control y a todas las decisiones que los gobiernos adopten respecto al ambiente.

Proteger y preservar el ambiente y los recursos naturales de Argentina es un interés esencial del pueblo argentino en particular y de la humanidad en general, por cuanto constituyen condiciones primordiales para su supervivencia y desarrollo. Siendo la protección y conservación del ambiente y sus recursos un interés esencial de todos los argentinos, se convierte, por tanto, en un objetivo fundamental del Estado de la República Argentina, que interpreta, establece y tutela los intereses del pueblo.

 


GENERANDO UNA POLÍTICA AMBIENTAL REGIONAL

Por Cristian Frers

La intención de la humanidad para armonizar su relación con el ecosistema del cual forma parte ha dado lugar a una novedosa concepción, cual es la de promover el desarrollo en un marco de sustentabilidad. Los seres humanos como parte integrante y esencial de un sistema que requiere ser protegido y utilizado con criterios razonables para posibilitar el acceso a los recursos por parte de todos los habitantes de este planeta, y de las generaciones futuras. En este mundo actual no son suficientes los valores económicos para afrontar la realidad; también lo son los valores sociales, la igualdad y la protección de la tierra.

Hace apenas unas décadas atrás, el ambiente no formaba parte de las principales preocupaciones de la humanidad. Hoy en día, por suerte, en cambio la conciencia de que el ambiente en el que vivimos no es un recurso inagotable e invulnerable se está instalando en la cultura de las sociedades actuales y en la agenda pública de los estados. Sin embargo, la gestión de las políticas ambientales se halla aún en pañales frente a los urgentes desafíos de las próximas décadas en las que no es aventurado suponer que asisteremos a una profunda reconvervión ambiental del desarrollo y la política.

La situación ambiental de la Argentina evidencia procesos de deterioro y desaprovechamiento de recursos naturales, de energía y de hábitat, así como condiciones críticas en la calidad de vida de la población. Gran parte del problema de deterioro ambiental en Argentina se debe al convencimiento de que los recursos naturales son ilimitados e invulnerables, a la falta de una política adecuada, a la ausencia de coordinación en la aplicación de las normas y a la insuficiencia de información y conciencia publica sobre la protección de la naturaleza y el alcance de los sistemas de protección. Debido a que no se genera la ley general de medio ambiente podemos decir que el país carece de una política de medio ambiente y recursos naturales claramente definida y de aplicación nacional

Se sufren perjuicios por las inundaciones rurales y urbanas, por la desertización de los suelos y la deforestación. Hay que enfrentar el problema de qué hacer con los desechos. Se tiene el problema de la contaminación de aguas. Se esta ante la depredación de la pesca, y hay otros muchos casos que afectan el desarrollo, la salud, los intereses y el bienestar de los ciudadanos. Siempre se reacciona cuando suceden las crisis, pero no se piensa ni se actúa para prevenirlas.

La  problemática es enfrentar la construcción consensuada de una política ambiental nacional que atienda especialmente a la gobernabilidad del ambiente entre sociedad y autoridades, el apoyo financiero a las instituciones locales para la consulta e instalación de políticas a nivel local y la coordinación en la direccionalidad hacia la sustentabilidad de los planes sociales y económicos.

La elaboración de una política ambiental municipal satisface importantes necesidades para todos los sectores de la vida local. Ella demanda que cada sector de la comunidad haga un balance ambiental sobre el proceso histórico de desarrollo regional. También exige elaborar un diagnóstico actualizado, definiendo cómo esa realidad ambiental es afectada hoy por su entorno económico, social, cultural, institucional, nacional e internacional. Cada región muestra una realidad ambiental específica, en sus recursos naturales y potencialidades, en la diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar, en las capacidades y compromisos de sus instituciones y en la población, entre otras.

Asimismo, esta política obliga a cada sector de la comunidad regional a revisar sus desafíos futuros y priorizarlos, establecer plazos para su cumplimiento, definir los recursos necesarios y las responsabilidades que corresponden a cada sector ya sea este público, privado, académico y gremialista, como también, señala aquellas tareas que requieren el concurso de diversos actores de la región. La política busca hacer ambientalmente sustentable el proceso de desarrollo, velando por el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación, la protección ambiental, la preservación de la naturaleza y la conservación del patrimonio ambiental. Su fin último, es mejorar la calidad de vida de todos los habitantes y de las generaciones futuras.

Es por eso que creo fervientemente que la municipalidad de la ciudad de Carmen de Areco debería dar origen a una secretaria de desarrollo sostenible para que planifique: La evaluación de los proyectos a desarrollarse en el Municipio, que determine cuales de ellos tienen efectos sobre el ambiente o sobre la salud de la población y que garantice la participación de los vecinos en consultas sobre dichos proyectos conforme a las leyes y, además, para capacitar a los técnicos y profesionales en los temas relacionados con la gestión ambiental.

Esta secretaria serviría a su vez para:

-         Que las autoridades se comprometan a resolver el problema de los residuos sólidos urbanos creando un programa progresivo que permita la reducción, reciclado y reutilización de los residuos producidos en las casas de familia. Cerrando los basureros abiertos actuales poniendo en marcha su remediación.

-         Realizar un relevamiento médico epidemiológico para determinar las causas de enfermedad en la zona urbana y rural; implementar un registro confiable y poner en marcha un plan de salud acorde con los resultados obtenidos.

-         Sanear los cursos de agua urbanos y rurales (arroyos, ríos, canales y zanjones) en pro de la salud comunitaria.

-         Promover la educación ambiental como herramienta para la formación de las nuevas generaciones en ámbitos formales y no formales. 

Esta secretaria actuaría como la Autoridad de Aplicación en cuanto a los problemas ambientales y sería la generadora de las ordenanzas municipales referidas a la gestión, uso y saneamiento del agua, a la implementación y gestión de la educación ambiental, entre otras.

En el Siglo XXI una propuesta política que pretende ignorar el contexto ambiental y conceptos básicos como manejo sustentable, preservación y soberanía de las cuencas hídricas y los recursos, resulta un anacronismo.

Se puede poner en duda que la capacidad del actual gobierno municipal es incapaz de aprovechar su tiempo de gracia para generar un nuevo proyecto regional. La incomprensión y la ignorancia de todo lo ambiental y ecosistémico determinan inexorablemente un pensamiento reducido, sesgado a las determinaciones económicas y a responder solo a problemas coyunturales.

El diseño e implementación de una política ambiental se erige como una condicionante importante para lograr la equidad, el desarrollo económico e indiscutiblemente, el cuidado del ambiente. Dicha política ambiental deberá reunir características de estabilidad a través del tiempo; consistencia con el desempeño institucional y general; y de consideración de las capacidades de liderazgo público y privado, así como de las condiciones económicas, políticas y sociales municipales. Aún más, el éxito de la gestión ambiental deberá fundarse en una clara definición de objetivos y prioridades que, además debe ser congruentes con las necesidades reales de la sociedad.

Argentina tiene este compromiso y también esta necesidad. El ecosistema que conforma nuestro país, y que enriquece a la valiosa región sudamericana, contiene una variedad de sistemas terrestres, acuáticos dulces y marinos de profunda riqueza de hábitats y biodiversidad. La cualidad de pluralidad y riqueza de especies de fauna y flora, suelos, bosques y recursos naturales disponibles es de altísima importancia intrínseca, así como para el apropiado desarrollo del país, la sociedad y sus comunidades, y la región en su conjunto.


EL CAMBIO CLIMÁTICO YA SE ESTÁ NOTANDO EN LA ARGENTINA

Por Cristian Frers

El cambio climático es la mayor amenaza ambiental del siglo XXI, con consecuencias económicas, sociales y ambientales de gran magnitud. Todos sin excepción; los ciudadanos, las empresas, las economías y la naturaleza en todo el mundo están siendo afectadas.

El clima siempre ha variado, es dinámico, no permanece estable y siempre han existido variaciones. El problema del cambio climático es que en el último siglo el ritmo de estas variaciones se ha acelerado mucho , y la tendencia es que esta aceleración va a ser exponencial si no se toman medidas que lo controlen. El ritmo desbocado de esta modificación climática tendrá como consecuencia grandes alteraciones físicas, como la elevación del nivel del mar, enormes deterioros ambientales y serias amenazas para la humanidad, así como extensión de enfermedades, daños por acontecimientos climáticos violentos, pérdida de cosechas, disminución de los recursos hídricos, entre otros problemas. En el terreno de la razón, hay que reflexionar sobre algunas evidencias como:

-Se elevó el dióxido de carbono en la atmósfera a un nivel superior al que hubo en los últimos cientos de años.

-Los hielos eternos han dejado de serlo: se están descongelando.

-La temperatura mundial aumentó a un promedio de 0.6 C por encima de los registros de los últimos siglos.

-Las capas de hielo del Artico adelgazaron entre 15 y un 40% en los últimos 30 años.

-Los glaciales se derriten o retroceden.

-Los océanos se calientan y las costas se erosionan más ligero.

-El 16% de los arrecifes de coral del mundo han muerto o agonizan.

-Los bañados, esteros, lagos, lagunas y otros humedales se achican o desecan.

-Aumentan las lluvias y el impacto de las inundaciones.

-La primavera se adelanta. Las plantas florecen antes de tiempo y las aves nidifican prematuramente. 

Los climatólogos y los ambientalistas vienen observando con atención los efectos del cambio climático en Sudamérica, en especial en Argentina. Las consecuencias pueden ser muy variables, pues se conjugan con otros factores –estacionales, ambientales, geográficos, demográficos, sociales-, y con malas prácticas productivas.

En la República Argentina, con su inmensa variedad de suelos y climas, no se queda afuera de estas proyecciones climáticas. Al parecer, aquí los cambios serán cada vez más crecientes y tendrán un fuerte impacto económico y social. La Pampa Húmeda y la región mesopotámica padecerán más inundaciones, con el consiguiente perjuicio en la producción de cultivos. En el Cuyo y el Noroeste aumentará la aridez y la Patagonia sufrirá el retroceso de glaciares aunque podrá ahorrar en calefacción: sus inviernos ya no serán tan rigurosos. Así, generalizando, gran parte de nuestro territorio tendrá inviernos más templados, veranos más sofocantes y una Ciudad Autónoma de Buenos Aires casi, casi tropical. Con lluvias breves e intensas, seguramente los pulóveres de lana gruesa y las camperas más abrigadas pasarán definitivamente a cuarteles de invierno.

En promedio, la temperatura aumento un grado en el territorio argentino durante el último siglo. El promedio de 14 modelos climáticos prevé un incremento de 1,5 grados más para el año 2030 en el norte del país –donde las zonas de calor se harán más severas-, y de 0.7 grados en el extremo sur.

En la desembocadura del Río de la Plata, el mar creció 17 centímetros durante el siglo XX, y se estima que a lo largo del siglo XXI podría subir otros 50 centímetros.

El doctor Vicente Barros, del Centro de Investigación del Mar y la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, expreso que “El cambio climático no hará sino anticipar los problemas que podría tener la Argentina a largo plazo en materia energética y del uso del agua y del suelo, por lo que las medidas a adoptar, en buena parte coinciden con la respuesta que el país debe enfrentar en esos sectores. En el caso de la energía, las soluciones a largo plazo pasan sobre todo por su uso racional y por el desarrollo de energías renovables. En algunas provincias –Salta, Santiago del Estero y Chaco- habrá que frenar ya la deforestación, para evitar que las tierras desmontadas no sirvan ya para la agricultura y se desertifiquen”.

Hay quienes expresan que, como no estamos seguros de cómo será el cambio climático, debemos hacer poco o nada. Lo cierto es que un gran número de personas se niegan a aceptar los hechos. Menos, aún, están dispuestas a considerar que ellas tienen algo que ver con el asunto. Lo más sencillo psíquica y políticamente es interpretar lo que a uno le gustaría interpretar, o bien patear la pelota afuera del campo de juego.

Mi opinión personal es que la incertidumbre debe hacernos actuar hoy, no mañana ni pasado, más resueltamente. Según la Organización Meteorológica Mundial, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera llegó a un nivel récord en el año 2005. El 62% de las emisiones de gases que causan el efecto invernadero corresponden al dióxido de carbono. El actual Protocolo de Kioto no permitirá estabilizar estas concentraciones, sino que a lo sumo frenará el crecimiento. Precisamente, lo que se debe discutir son las medidas a tomar después del 2012, cuando expire nombrado Protocolo.

El calentamiento del planeta es uno de esos casos poco comunes en que la comunidad científica siente más miedo de lo que puede estar ocurriendo que la población en general. Los científicos han vislumbrado lo que el futuro puede reservarnos.

Se ha comunicado que Exxon ha financiado a supuestos grupos de expertos para socavar la confianza en los datos científicos sobre el calentamiento del planeta, del mismo modo que la industria tabaquera financió investigaciones para poner en entredicho la validez de las conclusiones estadísticas que mostraban la vinculación entre el tabaco y el cáncer.

Se tiene que frenar este proceso del cambio climático reduciendo las emisiones de los gases de efecto invernadero. Pero aún cuando se estabilizara ya mismo las emisiones, la persistencia de los gases en la atmósfera y la inerecia térmica prolongarían el cambio climático por más de un siglo. Sé podría abordar este problema a escala mundial con un impuesto acordado globalmente, lo que no significa un aumento en la fiscalidad total, sino simplemente un sustituto en cada uno de los países de los impuestos actuales por un impuesto a la contaminación, por dióxido de carbono. Tiene mucho más sentido gravar lo dañino, como la contaminación, que lo positivo como el ahorro y el trabajo.

Sólo tenemos un planeta y debemos conservarlo como un tesoro. El calentamiento del planeta es un riesgo que no podemos permitirnos el lujo de seguir desconociendo.


EL AVANCE DE LAS ENERGÍAS ALTERNATIVAS

Por Cristian Frers

A través de su historia, el ser humano ha ido creciendo en dependencia energética. Hoy en día es inimaginable la vida sin provisión de energía. Iluminación, calefacción, refrigeración, cocción de alimentos, transporte, comunicación, cada pequeña parte de nuestro mundo cotidiano esta ligado a la energía.

Cuando hablamos de energías alternativas nos referimos a aquellas que a diferencia de las energías convencionales usan como fuente de generación recursos renovables y poseen una fuente prácticamente inagotable en relación al tiempo de vida del hombre en el planeta. Se producen de manera continua, no se agotan, y tienen su origen en los procesos ambientales y atmosféricos naturales: el viento, el sol, los cursos de agua, la descomposición de la materia orgánica, el movimiento de las olas en la superficie del mar y océanos, el calor interior de la tierra son fuentes de energías alternativas.

La principal de estas energías es la solar, que se aprovecha en la actualidad mediante células que la transforman en electricidad. Se fabrican con silicio y se utilizan ya, además de en las naves y estaciones espaciales, en aplicaciones domésticas. Un sistema de células solares puede abastecer de energía a una vivienda y esta opción se utiliza sobre todo en aquellas regiones que el transporte de las formas convencionales de energía eléctrica a través de tendidos de cable resulta muy costoso debido a su aislamiento. Existen algunas centrales en diversos países que pueden producir electricidad conectada a la red general. Aunque el coste inicial de las instalaciones de energía solar resulta más elevado que el de las convencionales, tras unos pocos años de funcionamiento se amortiza y el consumo se realiza entonces de modo gratuito.

La energía eólica cuenta con una vieja tradición en los molinos de viento, pero en los actuales dispositivos la energía obtenida no es mecánica sino también eléctrica. Los llamados parques eólicos consisten en una serie de grandes molinos de aspas alargadas que se sitúan en regiones donde los vientos sean mas o menos constantes y de una determinada fuerza.

La energía geotérmica se basa en el propio calor de la superficie terrestre, cuya temperatura va aumentando con la profundidad. Para aprovechar este fenómeno se inyecta agua hasta una cierta profundidad, donde se calienta y asciende. Con intercambiador de calor, este aumento de la temperatura puede convertirse en energía eléctrica. De manera similar, se utilizan también aguas termales y géiseres.

La gran fuerza del oleaje y de las mareas ha sido también objetos de estudios para su aprovechamiento. Para ello se han realizados proyectos que contemplan la instalación de grandes compuertas y turbinas en regiones de mareas muy vivas y que se situarían en lugares confinados como una bahía o similares. El cambio de dirección de las aguas movería dichas turbinas, con las que se generaría corriente eléctrica. Un principio similar es utilizado en los ríos para obtener energía hidroeléctrica, situando turbinas accionadas por la fuente de la corriente o bien creando una presa y aprovechando de este modo una corriente artificial permanente.

Dado el elevado costo de la energía renovable, su inserción en el mercado es lenta. Día a día, sin embargo, a medida que el costo de la energía convencional incrementa y los yacimientos se agotan, las energías renovables van ganando espacio, y se convierten en ventajosa realidad. Las ventajas en el uso de este tipo de recursos es sustancial:

A)    Mínimo impacto sobre el medio ambiente.

B)     No generan residuos difíciles de tratar, ni gases contaminantes como lo hacen los combustibles fósiles.

C)    Son autóctonas, no hay importación. Hay una disminución de la dependencia energética.

D)    Los impactos que producen son pequeños, de fácil minimización.

E)     Generan puestos de trabajo en su construcción, mantenimiento y explotación. Instrumento para lograr un desarrollo de tecnología nacional.

El tema energético requiere de un enfoque interdisciplinario. Geólogos, biólogos, geografos, físicos, economistas, ambientalistas procuran hoy desplegar soluciones y alternativas a una profunda crisis de abastecimiento que se expresa, entre otras formas, en el aumento sostenido que ha experimentado el precio del petróleo en los últimos dos años, el barril cuesta hoy aproximadamente el doble que hace dos años. Este aumento –impulsado a su vez por los conflictos en Medio Oriente- ha estimulado una nueva búsqueda de fuentes alternativas de energía.

La crisis energética obliga a un cambio en la forma de organizar las economías industrializadas. La industrialización, desde sus orígenes, dependió estrechamente de los llamados combustibles fósiles, principalmente el carbón y luego el petróleo. Todavía hoy, aproximadamente el 90% del abastecimiento mundial de energía sigue basándose en esta fuentes no renovables. Pero estos recursos se están agotando: se cree, por ejemplo, que las reservas de petróleo comenzarán a desaparecer en unos cincuenta años. Por otro lado, estas fuentes de energía son fuertemente cuestionadas por su responsabilidad en el llamado calentamiento global y en el deterioro del ambiente.

La preocupación por la posibilidad de una crisis energética de alcance nacional, en Argentina, encontró en el Congreso Nacional una actitud receptiva: desde abril del 2006 las cámaras parlamentarias aprobaron cuatro iniciativas relacionadas con fuentes alternativas y promoción de regímenes ya establecidos. De este modo, diputados y senadores buscan no sólo aportar soluciones ante el actual cuadro sino también reparar en parte la mora en la creación de marcos de inversión y regímenes de fomento que permitan diversificar la matriz energética.

La primera de esas iniciativas fue convertida en ley el 19 de abril y apunta a crear un esquema de promoción de biocombustibles, por el cual se establece que dentro de cuatro años será obligatorio que la nafta y el gasoil incluya al menos un 5% de componentes derivados de sustitutos vegetales.

El proyecto tuvo como objetivo principal promover alternativas menos contaminantes a los derivados del petróleo y a reducir la dependencia de los combustibles fósiles, cuya explotación se encuentra en un punto de saturación por la elevada demanda, y con precios internacionales records.

La obligatoriedad de comercializar esta mezcla empezará a regir recién dentro de cuatro años, para dar tiempo a la investigación y producción a escala.

En un nuevo intento por promover fuentes energéticas alternativas a los combustibles de origen fósil el Congreso sancionó el 2 de agosto un régimen de promoción y fomento al uso del hidrógeno.

La propuesta busca fortalecer la estructura tecnológica e incentivar la participación privada en la generación y producción del hidrógeno

Para ello el Estado nacional queda a cargo de elaborar un programa que promueva la investigación científica y técnica sobre el uso del hidrógeno y sus aplicaciones, a partir de un Fondo Nacional de Fomento que debe integrar esencialmente con partidas del presupuesto nacional.

El hidrógeno es visualizado por técnicos y académicos como una de las alternativas preferidas frente a la creciente crisis de combustibles fósiles, principalmente porque no tiene efectos contaminantes y porque proviene de una fuente renovable.

Hace dos semanas el Congreso dio dos nuevas señales en el mismo sentido en el que viene trabajando desde abril: mientras que el Senado dio media sanción a un proyecto que crea un régimen de promoción de energías alternativas renovables, la Cámara de Diputados hizo lo mismo con una iniciativa que promueve la búsqueda de nuevas cuencas de hidrocarburos mediante exenciones impositivas para empresas que inviertan en exploración.

La primera de esas normas comprende fuentes de energía renovables no fósiles, como la energía eólica, solar, geotérmica, mareomotriz, hidráulica, biomasa, gases de vertedero, gases de plantas de depuración y biogás.

El proyecto fija como uno de sus objetivos alcanzar una contribución de las fuentes de energía renovables del 8% del consumo de energía eléctrica nacional hacia fines del año 2015, a partir de una amplia serie de ventajas impositivas.


LA IMPORTANCIA DE LOS PROBLEMAS AMBIENTALES

Por Cristian Frers

La importancia de los elementos del ambiente en la evolución y sostenimiento de la vida en el planeta fue reconocida mucho tiempo antes de que se tomara plena conciencia de los posibles efectos negativos que su deterioro traería a la humanidad. Desde mediados del siglo XX el tema ambiental cobró dimensiones internacionales a partir del conocimiento y difusión de problemas asociados a la degradación del ambiente.

Existen muchos problemas ambientales que están enfermando a nuestro planeta. Estos a su vez guardan estrecha relación con otros problemas económicos y sociales. El ser humano se encuentra en constante interrelación con su entorno. Cuando éste le produce algún perjuicio es que se habla de problemas ambientales. Estos pueden provenir directamente de la naturaleza, cuando el hombre se instala en sitios cuyos procesos naturales lo perjudican; o bien tener su origen por causas humanas o antrópicas, es decir, que el hombre interviene en los ciclos naturales generando un daño que, finalmente, se vuelve contra él mismo.

Los impactos ambientales y sociales que dan origen a los problemas surgen de muchos factores como: niveles insostenibles de consumo de recursos, tecnologías insuficientes, prácticas administrativas inapropiadas, políticas asimétricas de desarrollo económico, leyes y regulaciones que ignoran la verdadera exposición de los seres humanos e innumerables procesos políticos no participativos. Los patrones de consumo de todas las comunidades, tanto ricas como pobres, se asocian en conjunto con amenazas críticas al ambiente como son el deterioro de la salud humana.

Argentina  padece de una serie de problemas ambientales de variada naturaleza, asociados a diversas actividades humanas, que ponen en peligro el desarrollo sustentable del país. El nivel de contaminación atmosférica, el volumen de residuos urbanos e industriales y la congestión vehicular.

Uno de los grandes problemas que comenzó a gestarse en el siglo XX y que hoy se hace más severo es el relacionado con el consumo y la distribución del agua potable. Los ciudadanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ejemplo, consumen 6 veces más agua que los habitantes de pequeñas poblaciones del Norte.
Agregado a esto, aparece el tema de la presión de agua, las napas acuíferas, los efluentes cloacales e industriales y también la desaparición de ríos o cauces de aguas naturales.
Los argentinos estamos en una etapa muy primitiva en cuanto a la distribución y manejo del agua.

Se debe tener en cuenta la opinión de María Neira, Directora de salud pública y medio ambiente de la OMS, quién expreso: “En cuanto a factores ambientales, buenas inversiones en los mismos, hacer accesibles a toda la población el agua, el saneamiento y la higiene, podría reducir un 25 por ciento la morbimortalidad en el mundo y disminuir las enfermedades más prevalentes, ya que las diarréicas siguen matando a una gran cantidad de niños. Parece absurdo que en el siglo XXI sigamos hablando de que un determinante fundamental de la salud es tener acceso al agua y al saneamiento cuando el gran cambio en la situación epidemiológica del mundo occidental se produjo precisamente cuando se entendió que había que invertir en esto. Respecto a los países desarrollados, uno de los factores ambientales que podrían tener un gran impacto en la prevención de la enfermedad es la contaminación ambiental, responsable de un número elevado de muertes cada año y, sobre todo, de patologías crónicas y agudas, especialmente respiratorias y cardiovasculares. En cuanto al uso de pesticidas, quizá en nuestro entorno no sea un problema grave pero hay mucho que hacer en otros países para que éstos no lleguen a los alimentos y no sean causa de morbilidad. Entre los factores de riesgo ocupacionales, la exposición al asbesto sigue matando a miles de personas cada año y otros tóxicos y químicos son responsables de un número elevado de cancer. Ése es el tipo de desafío que se plantea la OMS. Hay que hacer un gran esfuerzo para prevenir estas patologías”.

En el país, la constitución de la nación, dictada en 1853 y enmendada parcialmente en 1860, 1866, 1898 y 1957, no contenía cláusulas ambientales. La reforma de Agosto de 1994 incorporó dos artículos, el Nº 41 y el Nº 43 referidos a la protección del ambiente. Todo esto se vio fortalecido  operativamente por la Ley General del Ambiente -Ley 25675-, que lamentablemente muy poca gente conoce o esta al tanto de que se trata.

En el año, 2006, se ha llevado a cabo una encuesta nacional encargada por la Fundación Vida Silvestre Argentina con el fin de determinar cuáles eran para la gente los problemas ambientales que desafían a la nación. Casi la mitad de los argentinos –exactamente el 46 por ciento– considera que