RENATA
SCHUSSHEIM, LA FUERZA DEL DESEO
Por
Luis Buero 
Una
“expo” llamada
Epifanía
Hasta
el próximo 12 de noviembre los visitantes al Museo Nacional
de Bellas Artes tendrán la oportunidad de disfrutar “Epifanía”,
la nueva exposición-instalación de Renata Schussheim, una
bellísima conjunción de pinturas, esculturas, fotos, diseños
de vestuario, luces, y sonidos especialmente preparados
por su hijo Damián Laplace (35), que resumen parcialmente
algunos hitos de su diversificada carrera. Pero no es
una muestra más para que gente silenciosa mire cuadros
colgados en un salón de luces amarillentas. Nada parecido.
Entrar es iniciarse en un viaje por una puesta en escena con
fondo negro y murmullos de mar , una inquietante fiesta de la
imagen con espacios que son como estaciones para el alma del
caminante, el que dejará su rol del turista curioso para
transformarse en un personaje más de un evento que lo cobija
como integrante, no como espectador furtivo.
Renata
carne y hueso
Imagino
que cualquiera que haya conocido la obra de Renata Shussheim
no podrá evitar preguntarse:¿cómo
será esta mina? y ella, sin titubeos, seguramente
se reirá a carcajadas antes de responderla. Y sí, así
en la vida como en las fotos, tiene el cabello rojo como
el fuego y unos ojos clarísimos que parecen descubrir una
revelación en cada cosa que presencian. Y aunque en las
revistas y en sus autorretratos aparece seria, meditabunda,
triste o inquietante, en cuerpo presente es todo lo contrario.
Una sonrisa constante y la buena onda son el acompañamiento
espiritual de todo lo que cuenta.
¿Provenís
de un hogar de artistas?
En
parte, mi abuelo era periodista y mi abuela era muy compañera
de él, era una persona con mucho sentido del humor, y su casa
era un lugar donde venían los artistas que estaban de
paso por Buenos Aires, sobre todo actores de teatro judío,
escritores, pianistas, ahí yo viví lo que era un poco
la bohemia en esa época. Pero claramente de chica dije quiero
ser dibujante y a los 9 años ya empecé a estudiar
dibujo, o sea que fue muy definida mi vocación por suerte. En
general soy más dibujante que pintora, y dibuje muchísimos años
en blanco y negro.
Pero
en tus pinturas abunda el rojo ….
Me
gusta mucho el rojo, lo asocio con la vida, con la
sangre…….
Y
en tus cuadros aparece un cartelito con la frase: técnica
mixta…
En
los cartelitos se indica técnica
mixta para sintetizar, porque seria
complicado aclarar que en esa obra usé plumín,
tinta china, lápices de colores, acrílicos, témpera para
los fondos, a veces fotografías…
Y
cuando ya tenías una carrera muy definida como artista plástica
llegas al teatro…
Oscar
Araiz me pidió que le haga el vestuario para Romeo y Julieta,
y en esto fui una autodidacta, todo lo concerniente a la
producción en teatro lo fui aprendiendo con el tiempo. Pero
después aparece en mi vida la música, el video-clip.
Finalmente cuando empecé a hacer exposiciones grandes es
cuando comencé a mezclar las cosas. Hasta llegar a Epifanía
que es donde la licuadora está funcionando con los elementos
necesarios. Acá está todo (SE RIE).
¿”Epifanía”
es una retrospectiva?
Estaba
planteada así pero la palabra retrospectiva me resulta antipática.
Yo preferí hacer algo más espontáneo, libre, tomando
especialmente los últimos veinte años, con cosas
representativas de cada disciplina. Por ejemplo, de mi paso
por el rock hay un afiche nada más. Lo que yo no quería
era documentar, hacer una selección específica.
Es
como una puesta en escena…
Siempre
mi trabajo fue muy visual y la iluminación es fundamental
para valorizar el objeto.
¿Te
consideras una artista de vanguardia?.
Vanguardia
es una palabra que para mi no tiene significado, no sé lo que
es. Prefiero la palabra estilo,
que hace reconocible a un artista. Eso le da una identidad.
Además yo soy bastante difícil de encuadrar porque estoy en
ámbitos muy variados, gracias a Dios.
O
sea que no tienes imitadores o creaste un movimiento…
No.
El otro día vino a ver la muestra una pareja de americanos, y
me decían que según ellos, yo como artista soy la versión
femenina del marido de la cantante Björk (Matthew
Barney) cuya obra desconozco, pero lo voy a
buscar en Internet, pues siento que tengo un hermano por ahí
sin saberlo…
En
tu muestra hay vestidos dorados sin personas que parecen estar
habitados y en serie como fotogramas, una sirena que mira el
mar de espaldas apoyada en una baranda de barco, estatuas de
hombres o mujeres con cabeza de perros o pájaros, ¿te
preocupa que la gente interprete tus ideas?
Al
contrario, me encanta que cada uno proyecte su película en
cada trabajo, no quiero dar explicaciones porque cada uno
tiene su propia vivencia. A mi me gusta mezclar figuras
humanas con animales, me llevo muy bien con todos los
animales, especialmente con los perros, y tengo muchos, (RIE)
será por eso que estoy sola….
Es
que las figuras humanas de tamaño natural provocan una
sensación extraña…
En
Recoleta había hecho unas mujeres que se estaban bañando a
nivel del piso, una imagen plácida, bucólica, placentera, y
un señor horrorizado se quejaba: ¿y
esas mujeres que se están ahogando?! Yo
puedo saber o no del todo lo que quise decir, y cuando alguien
busca entenderlo yo le pregunto: ¿para
usted qué es esto?. Porque…¡qué importa lo que
yo quise decir! Lo único que me interesa es que la obra se
termine de construir en la mirada del otro.
0
sea que el público es muy receptivo…
Totalmente,
viene mucha gente a mis exposiciones, y de diferentes lugares,
incluso personas que nunca pisaron una galería y que leyeron
una nota y sienten curiosidad, y te dan una devolución
enorme, directamente o dejándote mensajes en un cuadernito
que hay en la entrada.
No
me digas que es fácil ser artista plástico en nuestro
país…
No,
en cuanto a obtención de becas, apoyos, planes de estudio,
proyectos, es un infierno (RIE), igual que para un científico.
No va a venir alguien a decirte “qué
tenés ganas de hacer, tomá, te doy el dinero, tomate un año
sabático y hacélo”. Eso acá no existe. Y a
nivel de política cultural tampoco sucede.
¿Y
cómo lograste entonces tu abracadabra?
Lo
único que te mueve siempre es la fuerza de tu deseo, el deseo
es lo que te impulsa y hace que consigas las cosas, que
contagies a otro, porque uno está como un poseso queriendo
hacer un proyecto y finalmente convence a un señor que te
apoya y que lo único que ve es a una loca dándole
importancia increíble a una obra que quiere hacer (RIE).
¿Y
ser mujer no te complicó las cosas?
Yo
no lo sentí así, (PIENSA) y eso que he trabajado en el mundo
del rock que es bastante machista. Una sola vez me pasó,
hace muchos años, con un galerista italiano, en Roma, que me
pidió que en mis cuadros pusiera solo Schussheim, porque al
firmar como mujer se cotizaban menos (SE RIE) por supuesto que
lo odié y firmé con mi nombre y apellido, pero me impresionó
su pedido.
Renata
: ¿Chica mágica y misteriosa?
En
Epifanía sus obras son intrincadas, llenas de simbolismos, el
rostro de Renata y el de sus, a veces, indefinidos
personajes miran fijo a los ojos del espectador provocándole
una agradable incomodidad, una conexión distinta en el que el
visitante también es observado.
Un
galán ocasional que quisiera conquistarla podría
preguntarse: ¿qué le
digo a esta chica?
¿Vos
creés que das una imagen de mina complicada, difícil,
inalcanzable?
No,
(SE RIE SORPRENDIDA), para nada. Yo vivo a media cuadra de un
supermercado y te digo que lo que más me calma los nervios en
la vida es ir con el changuito a hacer las compras. Me encanta
cocinar, ver películas en casa…
Pero
por ahí te da por tener una dieta de arroz integral y té
de soja…
No,
(SE DIVIERTE) yo como de todo y soy absolutamente carnívora,
soy la persona menos light
que hay en la vida. Y hoy me siento mal porque anoche festejé
mi cumpleaños y me maté comiendo de todo. Y me encanta
probar comidas distintas cuando viajo…
O
sea, dejemos lo etéreo para la hora de crear….
Sí,
yo tengo 57 años y desde los 15 trabajo en una profesión que
es realmente inestable, y viví toda mi vida, a veces mejor,
otras peor, de esto, siempre evitando meterme en una actividad
que me impusiera una relación de dependencia para lograr un
sueldo fijo o una seguridad económica. Yo fui madre a los 21
años y me separé muy joven, y crié a mi hijo y lo mantuve
al mismo tiempo que exponía, en una época más difícil que
la actual para una mujer sola, en este aspecto.
Y
en respuesta a ese esfuerzo recibiste muchos elogios, premios
internacionales, reconocimiento…
Hay
un texto que escribió sobre mí hace muchos años un
periodista venezolano que yo incluí en un libro que se acaba
de publicar con fotos de mis trabajos. Era un crítico que
comentó que mis dibujos le hacían acordar a las tapas de las
viejas revistas Para
Ti, a los folletines, al mundo de Manuel Puig,
y a mi me pareció muy hermoso que hiciera esas asociaciones,
y más siendo un extranjero. En ese texto él se preguntaba cómo
iba a ser mi futuro, cómo me iría a desarrollar yo como
artista, y bueno, supongo que me he desarrollado bien. (RIE y
BRINDA CON AGUA MINERAL SIN GAS).
Recuadro:
RENATA
ABREVIADA
Desde
1966, expone oleos y dibujos en las mas importantes galerías
de arte de Argentina, México, Venezuela e Italia.
A
partir de 1968 comenzó a alternarse la artista plástica con
la diseñadora de arte, realizando trabajos para teatro,
opera, ballet, comedias musicales, rock, cine y video.
Se destacó en ámbitos muy disímiles: Grand Theatre de
Geneve (Suiza), Teatros Municipales de Río de Janeiro y San
Pablo (Brasil), Teatro Regio Torino (Italia), Teatro Real de
Madrid (España), Teatro Colon, Teatro San Martín, Teatro
Nacional Cervantes, Estadio Luna Park de Buenos Aires y en los
Festivales de Asti y Ville Vesuviane de Italia, entre otros.
Realizo
el diseño de vestuario de "Romeo y Julieta" en el
Teatro Principal de Valencia y en el Teatro Municipal de Río
de Janeiro , y de "Lady Macbeth" en el Teatro Real
Madrid y en el Teatro Colon con la dirección musical de M.
Rostropovich. Y de las obras "Tango x 2", "Kuharay"
y "Bocca Rock", interpretadas por Julio Bocca
Trabajo
junto a Lluis Pasqual en "Edipo XXI" para el Teatro
Grec de Barcelona.
Recibió
el Premio Konex y el Premio del Fondo Nacional de las Artes,
el Premio Florencio Sánchez y el ACE en varias oportunidades.
|

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Superior de Letras
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(A-1369)
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Prof. Luis Buero
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el
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MUCHO
MAS QUE UN CELULAR
Por
Luis Buero 
La
circunstancia de que hoy a un pibe de ocho años le suene
su teléfono celular en medio de una clase de
Geometría, porque una nena de nueve que está en otra
aula quiere invitarlo a jugar en el recreo, y su maestra
deba pedirle por favor que lo apague, es para mí la prueba
irrefutable de que cada vez que un nuevo invento cae en manos
del hombre, este se vuelve más peligroso que mono con navaja.
Ya sé, suena exagerado, pero ya no hay concierto, curso,
conferencia, cine, avión, banco, arte de palco, boda o
velorio en el que no tengamos que sufrir la violencia
inesperada del zumbido de esos escarabajos electrónicos, y de
pronto nos enteramos sin desearlo que a la Tota le vino un
soponcio porque el marido la dejó por la verdulera y a ella
de la impresión se le dio vuelta la sangre.
No dudo que desde el día en que Caín descubrió que
con un cacho de hierro le podía partir la cabeza como un
queso a Abel, los avances tecnológicos han demostrado que la
ciencia evoluciona más que la condición humana, porque el
hombre busca afanosamente estar mejor, y no,
ser mejor.
Y cuando en medio de una misa suena un aparatito
de estos y uno protesta, siempre hay alguien que nos pide que
no seamos anticuados, y nos cuenta que la telefonía móvil
acaba de salvar a un alpinista noruego extraviado en el
Himalaya justo en esta época en la que el Yetti está en
celo.
Yo, sin embargo, creo que el celular ha sido muy útil para
destruir algunos mitos urbanos:
1) La fantasía de la libertad individual: una
publicidad eficaz ha logrado instalar la necesidad imperiosa
de la radiotelefonía portátil, y la aspiración de mayor
estatus que esta delega. Y nos preguntamos: ¿cómo ha gente
que todavía no lo tiene?.
2) La ilusión de la racionalidad cartesiana: la
publicidad canaliza emociones, temores y deseos, generando la
falsa hipótesis de que se cuida, controla o se tiene a mano a
la persona con la que supuestamente uno puede contactarse en
diez segundos. Pero el prefijo “tele” significa lejos;
sí, podemos escucharlos, pero no estamos ahí para salvarlos
de su destino adverso.
3) La creencia ingenua en la percepción objetiva:
Ante los millones de estímulos que nos lanzan las empresas
con mensajes constantes, en los que nos ofrecen desde sacar
fotografías hasta arrojarnos en paracaídas con estos
equipitos multicolores, generan una sola realidad indiscutible
que parece plantearnos esta dicotomía: o estás en el
presente o te quedaste en el tiempo.
4) Pero el mayor imaginario que nos venden es el
de estar instantáneamente relacionados. En otras palabras, de
haber existido entonces el celular, ¿para qué iba Cristo a
organizar la última cena? Les hubiera avisado a los
apóstoles por teléfono lo que estaba pasando y listo. Sin
embargo él los reunió y estableció la fundamental
diferencia entre comunicación y comunión, algo que dos mil
años después, todavía no hemos llegado a comprender.
ADIÓS
PUCHO
Por
Luis Buero 
Y
sí. La Ley Antitabaco no le dijo chau,
si no directamente adiós
al pucho. Y está muy bien. Según cifras oficiales, de las
40.000 personas que mueren por año por culpa del faso, 6.000
son fumadores pasivos, los cuales también se ven afectados
por el alquitrán, la nicotina, el amoníaco, el monóxido de
carbono, y otras sustancias nada espirituosas contenidas en el
humo que exhala el fumador activo.
La
norma legal es entonces no solo un intento por salvarle
la vida a los que se la quieren quitar pitada a pitada, si no
una medida para proteger al resto de los mortales.
No
es la primera vez que se reprime a los adictos al pitillo.
Durante décadas se gastaron millones en carteles puestos
aquí y allá que nadie respetaba. Después se reglamentaron
algunas prohibiciones y sectores para aliviar los pulmones de
los no fumadores y evitar explosiones de estaciones de
servicio y destacamentos de explosivos. Pero igual seguíamos
en los bares charlando tras las señales de humo que nos
enviaban desde otras mesas. Hoy, según se lee en los diarios,
los amantes de los rubios,
o negros, o lights, tendrán que llevarse
otras cosas a la boca, y por eso se irritan y presentan
recursos de amparo, denuncias de inconstitucionalidad y demás
exhortos, como víctimas de una discriminación antojadiza.
Ahora
bien, reconozcamos que esta ley que viene pensándose de hace
bastante tiempo tiene tolerancia cero.
Es decir, o fumas en tu casa (hasta que los consorcios se
quejen por esto) o en medio de la pampa húmeda.
Porque la prohibición se extiende a todos los ámbitos
públicos cerrados, confiterías, restaurantes, ambientes de
trabajo en general, shoppings,
empresas, incluyendo también todas las
publicidades en la vía pública y medios de difusión
masivos, y la venta a menores de 18 años.
Y
como la Argentina hasta hoy goza del record de ser una de las
naciones más permisivas en este tema, y lidera el ranking de
países donde más se consume tabaco en lugares públicos,
ahora la mano se va a venir cada día más dura.
Es
decir, no me extrañaría que pronto se amplíe la ley con
otros artículos informando lo siguiente:
-
No
se le permitirá más a Virginia Luque cantar el tango Fumando
Espero.
-
Si
un violinista toca mal no se podrá decir que tiene un toscano
en la oreja.
-
Las
abuelas no deberán narrar más a sus nietos el cuento de
la buena pipa.
-
En
las películas solo podrán fumar “los
malos”; y los amantes, después de
tener sexo, apenas se los verá mascar chicles o
chupetines.
-
Será
castigado afirmar que la secretaria del gerente es un
filtro.
-
Se
brindarán terapia gratuita para paliar la depresión de
los fabricantes de ceniceros, los despachantes de aduana,
los funebreros, y
a un dibujante de camellos.
Sin
embargo, dado el instinto de muerte que abunda en muchos
criollos, sólo hubiera bastado con afirmar que el cigarrillo
no hace ningún daño a la salud para que muchos dejaran de
fumar al instante.
LA
MATRIMONIOFOBIA ESTA DE MODA
Por
Luis Buero 
En
declaraciones a la revista Enquire, Bradd Pitt anunció
que él y Angelina Jolie no se casarán hasta el día en que
los homosexuales ganen su derecho a contraer matrimonio en los
Estados Unidos.
La
excusa puede parecerles absurda o ingeniosa, pero es ideal
para anotarla y pasársela como dato a esos amigos que tenemos
que a metros del Registro Civil les comienza a temblar
la lapicera y fantasean con escapar echando polvo como el
corre-caminos.
Pero,
por si las parejas gays pronto
son aceptadas por las leyes, es conveniente ir pensando otras
frases sustitutas. Veamos: “querida/o,
no me casaré contigo hasta que….”
-
una
lágrima suene al caer.
-
Nazarena
Velez cante bien.
-
Racing
Club salga campeòn.
-
La
hiena Barrios se haga transformista.
-
Los
pingüinos emigren a Ecuador.
-
Mauricio
Macri se haga de River.
-
Ben
Laden se fotografíe sin turbante.
-
Los
Diputados trabajen gratis.
-
Luciana
Salazar ensaye Macbeth en el San Martìn.
-
La
Tota Santillán adelgace.
-
Las
chauchas vengan sin porotos.
-
Bush
se afilie al comunismo.
En
fin, la lista podría ser infinita, cuando de novios fugitivos
se trata. Ahora bien, antes los amantes huían del noviazgo o
la convivencia. Hoy no tienen problemas en irse a vivir
juntos, compartir inversiones económicas, comprometerse ante
la familia sociedad, y engendrar o adoptar varios hijos,
claro que.…le tienen terror a la libreta roja.
Así
es. En su discurso suenan tan naturales, que su desprecio a
los formalismos establecidos resulta una rebeldía
antropológica. Si el casamiento fuera algo tan poco
importante para ellos, un trámite burocrático como aseguran,
firmarían, pagarían el sellado y listo. Pero por el
contrario, si se llevan de maravilla, sugieren que por
cábala no quieren arruinar la magia formalizando
la relación.
Adivinemos
que sucede. Podríamos decir que una fobia es un miedo
desmesurado a un ataque que no va a venir. Se caracteriza
básicamente como la aparición de una crisis de angustia
desencadenada por la situación fobígena. Es
interesante observar que el mandato social del matrimonio
puede convertirse para ciertas personas en un objeto
persecutorio, aunque desde el discurso
minimicen la importancia del papeleo. Y no es extraño que eso
suceda. En los últimos treinta años las corrientes de
pensamiento foráneas han ponderado el individualismo extremo
y la proliferación de hombres y mujeres “lights”
obsesionados en la autorrealización y la libertad
total. Así pues, embebidos en esa nueva leche cultural,
la pareja estable y la
familia posible a formar suenan como un ataque
a la identidad del individuo, como un proyecto que lo
obligará a descentrarse, a pensar en los otros del grupo
antes que en él mismo. Por lo tanto mejor hacerlo sin
aspavientos, sin que el Juez y Dios firmen las libretas, y
sobre todo, sin que Romeo y Julieta se enteren del todo que
han empezado a crecer, aún contra su voluntad.
LA
OTRA LETRA CHICA
Por
Luis Buero 
Uno
está enamorado y nada importa. Ella es un ángel…hasta que
el velo de la idealización cae pesadamente y nuestra
ciega pasión recupera la vista.
¿Por
que? porque los vínculos afectivos, igual que los convenios
de todo tipo, portan la tan famosa y temida letra chica en la
doble faz de la última página. Son parte del paquete
turístico que en el viaje del amor uno ha comprado sin estar
del todo enterado, o tal vez, confiado en que de intentar
leerlas solo verá cláusulas fáciles de cumplir.
Es
ahí cuando ella, tu pareja, te anuncia con palabras o con
hechos lo siguiente:
- Tenemos
que ir todos los fines de semana a almorzar a lo de mamá.
- En
las fiestas familiares yo bailo exclusivamente con mi
primo Martín porque él estudió salsa y vos no.
- Una
vez por mes salgo con mis amigas a divertirme, sola.
- A
los cumpleaños de compañeros de oficina vamos sin
novios, maridos ni esposas, y tampoco me vengas a buscar
porque vuelvo siempre con José, que tiene auto y
vive cerca de aquí.
- En
los fines de semana largos visito a mis parientes del
campo, y quisiera ir sin vos porque me junto con mis
amistades de la infancia a comer asados y charlar.
- Algunos
domingos quiero llevar a mis sobrinos al cine y me tenès
que acompañar porque cuidar a seis niños en un shopping
es una tarea difícil.
- Cada
tanto me encuentro a tomar un cafè con mi ex, que ahora
es mi mejor amigo.
- El
gran danés que viste en lo de mi hermana en realidad es
mío, convivirá con nosotros.
- ¡Ya
te dije que de los gastos totales del mes yo me iba a
hacer cargo de tres items,
alumbrado, barrido y limpieza!
- ¿Sexo?
Los sábados a la tarde, ¿no te alcanza con eso?
- Cuando
los hijos triunfan es porque tuvieron una buena madre, si
fracasan es porque se identificaron con el inútil del
padre.
En
fin, ustedes seguramente agregarán más letra hormiga a esta
lista. Frente a lo que no nos gusta y entendemos que es parte
integrante de esa mujer que nos presenta su cosmovisión como
un juego de todo o nada, algunos varones se oponen con la
discusión descontrolada o la amenaza de separación, el
famoso “él o yo, elegí”.
Otros
elaboran lo que el psicólogo René
Kaës definió como “el
pacto denegativo”. Es decir, el silencio ante
todo lo que no nos gusta y por lo tanto, de
eso no se habla. Una actitud que condena al
destino de la represión, la negación, todo aquello capaz de
cuestionar la formación y el mantenimiento de ese vínculo, y
las cargas de las que es objeto. Y la pareja comparte un mudo
malestar, una ira acumulada o una resignación frustrante que
sin embargo es invisible a los ojos de todos, porque ellos
jamás discuten.
Pero
la realidad es que no hay Ley del Consumidor que nos proteja
por no habernos avivado a tiempo, así que, queridos hermanos,
sugiero ante cualquier contrato afectivo llevar, como Sherlock
Holmes, una buenísima lupa y no desenvainar la lapicera hasta
saber bien lo que nos están por hacer firmar.
Curso
intensivo de redacción de guiones de
TELEVISIÓN y RADIO por internet
POR
INTERNET- VIA e-MAILS
Docente
LUIS BUERO
SIN
INSTITUCIÓN INTERMEDIARIA
es directamente con el
docente y por correo electrónico
(El
certificado no tiene membrete de institución sino que es
personal del docente. )
EL
SECUESTRO AFECTIVO
Por
Luis Buero 
Por
alguna razón, establecido un vínculo entre dos
personas, se despliega (a veces inconscientemente) una lucha
de poder. En los trabajos, las relaciones de producción
generan roles asimétricos: hay un patrón y un empleado. En
los matrimonios o noviazgos, hay una igualdad de derecho
y de hecho, sin embargo nuestra inseguridad e impulsos
egoístas a veces intentan reproducir, al menos
fantasiosamente, la dialéctica del amo y de esclavo.
Uno
de los sentimientos más comunes que provocan que uno de los
dos (o los dos) intente coartar, disminuir o directamente
cancelar la “vida fuera
de la pareja” del otro/a, son los celos.
Sí,
celos. Los celos nacen de un exagerado egocentrismo
infantil que todos podemos padecer en algún momento. Es un
intento de apoderarnos del deseo del otro para que sólo esté
dirigido hacia nosotros mismos. Nuestro sueño es ser el
exclusivo centro de atención de la persona que dice amarnos,
repitiendo de modo imaginario una posición que supuestamente
tuvimos cuando estábamos en los brazos de mamá, allá lejos
y hace tiempo. Sin embargo esa reivindicación del ser
un Todo con alguien (mamá aquella vez, o la media
naranja hoy) es algo imposible de lograr. Y siempre lo fue. Ya
mucho nos dolió, como puñalada artera en pleno narcisismo,
descubrir en aquellos años en que calzábamos pañales,
que mamá tenía marido, otros hijos, y además alumnos de
piano, y hasta una foto escondida de Humphrey Bogart. Por eso
ahora, cuando la novia o el esposo utiliza una porción de “nuestro
tiempo” para visitar a su abuela, charlar con los
amigos en un café, jugar al tenis con los sobrinos, dedicarse
a la política, a un hobby cualquiera, o pasa demasiado
rato escribiendo en su computadora o paseando el
perro, un lejano malestar nos remite a esa angustia de no ser
elegidos como únicos full
time, esa sensación fulera que ya sufrimos
antaño.
Ahora
bien, ese abandonar totalmente la vida que teníamos siendo
solteros, es en parte un auto-secuestro afectivo.
Sí,
nuestra debilidad, el querer evitar reclamos, caras largas,
escenas de cuartel, es lo que nos hace cercenarnos y dejar de
llamar o ver a esa gente que solíamos frecuentar. Y así
nuestro mundo se va empequeñeciendo, pues nadie puede darnos
todo lo que necesitamos, y nuestra inserción creativa en la
sociedad va siendo anulada, mientras nos sentimos morir
asfixiados. Si nuestro rol, en cambio, es del “secuestrador”,
sufrimos al querer controlarlo todo inútilmente.
¿Soluciones?
El desaparecido en acción debe volver a la película y no
dejarse castrar, cueste lo que cueste. El celoso/a
necesita
entender que puede prescindir de ese objeto de deseo y seguir
viviendo igual. También debe reflexionar sobre la altísima
dependencia afectiva que tiene hacia ese otro/a. Y finalmente
comprender que aunque es común que sospechemos que nos van a
dejar por otro, lo que siempre ocurre, es que nos dejen por
nosotros mismos.
¿CAMA
DOBLE O SEPARADAS?
Por
Luis Buero 
Tom
Cruise y otros famosos confesaron que con sus esposas duermen
en camas separadas. Los medios recogieron la novedad y lo
difundieron por todo el orbe, sumado a la discusión que se
instala sobre el particular, sumado a la información de que
tal vez Napoleón, Ramses II y don Cromagnon hacìan los
mismo. Y aparecen expertos diciendo que es mejor para la
durabilidad de los vìnculos no dormitar juntos.
¿Les
cuento mi experiencia?
Cuando
un hombre se divorcia lo primero que elogia de su recuperada
condición de soltero no es la libertad, si no el tener toda
la cama grande para él solo.
Sí,
se para frente a la misma como un nadador ansioso en la punta
de una pileta olímpica, inmensa, contenedora, que lo espera
con aguas termales para que se desperece en amplias brazadas,
ya que no habrà ningún otro socio en el club que lo moleste.
Y se zambulle en esas dos plazas, y se despatarra en todas las
posiciones, sabiendo que nadie le disputará el espacio, ni lo
destapará de noche, ni lo despertará gritando por una
pesadilla o por el calor de su cuerpo en verano. Adiós
ronquidos, codazos, o tener que dormir de un solo lado. Pero
esa felicidad eterna….dura tres semanas.
De
pronto el Robinson
Crusoe del colchòn comienza a despertarse a
medianoche y no puede conciliar el sueño de nuevo. La primera
vez que le sucede siente deseos sexuales inoportunos y se
promete buscar una amante ocasional. La segunda
madrugada se ve sorprendido por un inesperado miedo a la
oscuridad y estrena esa lucecita del pasillo nunca encendida.
La tercera velada comienza a pensar qué le sucedería si ese
fuera su último día y se muriera sin nadie para despedirlo.
La cuarta, no lo duden, invitará a cenar a su casa a esa
chica en cuestión, y cuando la vea acostarse boca abajo a su
lado, le acariciará la espalda desnuda, como quien se
reencuentra con la vida, y casi en voz baja le murmurarà
ansioso: “¿por
què no te quedàs para siempre?”
ELLAS
REPRESENTAN EL NEO-MACHISMO
Por
Luis Buero 
Sí,
hay civilizaciones, grupos étnicos, religiones, escuelas,
empresas, hogares, en los que la mujer todavía es vista
como si estuviéramos en los tiempos de Galilea. Pero ese es
el viejo vínculo hombre-mujer, que es criticado por todo el
mundo occidental sin devaneos.
En
cambio las nuevas generaciones viven una nueva época, la del
neo-machismo, que no es el anterior remozado, sino, a mi
entender, el machismo que hoy emiten desde la piel y en cada
acto las pendex, y también las no tan jóvenes que quieren
rebelarse contra todas las represiones sufridas.
Las
mujeres ya no ven en el varón (niño, adolescente, adulto o
anciano) una figura de autoridad ni alguien que pueda ponerles
un límite.
En
absoluto. Mandan a pasear al barrendero y al obispo con el
mismo tono de voz. Ellas se hacen pipi en todo, son los machos
del siglo XXI.
Cuando les conviene usan la seducción y el sex-appeal; si no
da resultado apelan al látigo de punta metálica; y cuando ya
les falló el plan B y el C, aún les queda la opción de
llorar y convertirse en la víctima vulnerable a la que hay
que defender de King Kong. Y sí, en toda revolución
hay excesos, y en esta sobran.
Hoy
el universo emocional, afectivo y pulsional de las minas
es un caos del que ni ellas mismas pueden salir.
Sus
deseos (los cumplan o no) en lo que respecta a relaciones de
pareja, no se agotan en un solo varón, y con tanta histeria
insistente no hacen más que gritar su inacabable
insatisfacción.
Quieren
experimentar todas las sensaciones, diversiones y
trasgresiones...y al mismo tiempo tener una pareja estable, y
si se da, hijos y tallarines los domingos. Aún siendo feliz y
teniendo buen sexo con la pareja querida, nada acalla sus
deseos de seguir seduciendo. Algunas buscan amores
extramatrimoniales pero descubren que tampoco eso les responde
el dilema. Y ante cualquier crítica se defienden enojadas, o
dicen las peores malas palabras, o lanzan una disparatada
carcajada, con una risa que, aún teniendo acordes de
revancha, no puede soslayar su carga de culpa y de angustia.
Esta
es la mujer neo-machista de hoy, la que tiene la posibilidad
de gobernar una provincia, modificar su inseguridad corporal
cambiando su cuerpo, dormir en todas las camas que se le
cante sin que por ello la tilden con la palabra de las cuatro
letras. Y sin embargo, no es feliz, nada la conforma, porque
con tanto ímpetu no se ha dado cuenta que la teoría del amo
y del esclavo no se acaba cambiando de lugar, si no
disolviendo esos roles para siempre.
SENTIDO
DEL ROMANTICISMO
Por
Luis Buero 
El
Romanticismo fue un movimiento estético que se originó en
Alemania a fines del siglo XVIII y se extendió por toda
Europa y América en la primera mitad del siglo XIX, como una
reacción al racionalismo de la Ilustración y el
Neoclasicismo, dándole preponderancia a la espontaneidad, la
imaginación y la manifestación de sentimientos intensamente
subjetivos.
Semejante
postura pareciera ser anacrónica hoy, en este planeta que se
jacta de dar trabajo a los robots, y en el que hasta las
tarjetas de San Valentín son postales enviadas por Internet.
Sin embargo el romanticismo cotidiano no puede morir por la
fundamental misión que cumple: el responder preguntas
fundamentales y reiteradas.
Aquella
famosa frase de Descartes :“pienso, luego existo”,
nos revela una duda anterior que la motivó: “¿Existo
yo?”, típico cuestionamiento inconsciente del varón a
partir del día en que mamá deja de tenerlo siempre en el
campo de su visión protectora,
y debe
buscar a otra que lo elija, empeorado todo esto con la idea de
la finitud de sus días, que intenta digerir mientras busca
perpetuarse en las cosas físicas (patrimonio, obra
artística, monumentos, poder político, los hijos).
La
mujer, en cambio, sobrelleva la resolución de un complejo de
Edipo o Electra más complicado, porque la nave de su
narcisismo vaga entre mamá y papá, y vuelta a mamá, hasta
que parte hacia el inconmensurable mar de la vida
preguntándose también: “¿ y a mí... quién me va a
querer?”.
Se
vuelve así tangible esa necesidad de hallar una pareja y
recibir esos suministros permanentes de afecto y valoración
que nos permitan sentirnos lo más importante para el otro,
para alguien.
Ninguna
estrategia humana puede ser más útil a estos fines que el
romanticismo.
La
rosa roja, el poema escrito aún con faltas de ortografía, el
chocolate con la carta de amor, la esquela con un “ te
quiero” que se deja pegada en su almohada, satisfacen
esa necesidad imperiosa de sentirnos únicos para el otro y de
experimentar que si ese otro nos registra de tal manera, por
lo tanto, existimos. Es
decir, nuestra imagen no está vacía frente al espejo de sus
ojos, al contrario, nos completa ese otro primordial, nos
reivindica en cada acción romántica.
Los
varones verdaderamente románticos son muy valorados como
pareja por las mujeres, y nunca pasan de moda. Me refiero a
aquellos tipos que no utilizan el recurso gentil y la
cortesía adulona nada más que para seducir o conquistar, si
no que llevan a Armando Manzanero y a Gustavo Adolfo Bécquer
en la sangre. Pero
no son la mayoría, por temor al ridículo. Si, atrapados en
un modelo perimido de masculinidad, muchos hombres se esconden
tras el mameluco del Groncho o la adusta relatividad
matemática de Einstein. De allí que ellas llenen los teatros
para ver a Luis Miguel, Montaner, Arjona y otros donantes de
ese almíbar de ensueño que nosotros, los llamados machos, no
supimos proveer.
NEURONAS
ROSADAS Y CELESTES
Por
Luis Buero 
Dos
matutinos importantes coincidieron en publicar sendos estudios
de universidades americanas sobre las diferencias en el pensar
masculino y femenino, seguidos del siguiente interrogante: ¿no
reflexionamos igual por culpa de la cultura o nuestros
cerebros ya vienen distintos de fábrica?
Y
tras esta duda (¿genética o educación?) se pusieron a
investigar las causales biológicas, psicológicas y sociales
por las cuales podría haber mentes “celestes” y “
rosadas”.
Y
para esto midieron las oleadas de testosterona que nadan en la
sangre de ellos, calcularon la cantidad de materia gris de
unas y de otros,
y pesaron las masas encefálicas de machos y hembras.
También arrojaron muñecas y camioncitos de bombero de
juguete a monos en sus jaulas para ver qué elecciones hacían
según el sexo
del bicho en cuestión. Y al final llegaron a la conclusión
(obviamente sin tener en cuenta las guerras que los
presidentes y generales inventan) de que el hombre es más
racional porque escasean las profesoras de matemáticas y
hay más científicos varones.
En
fin, sin comentarios. Cualquier tipo que haya estado casado un
tiempo o toda la vida, sabe que hombres y mujeres piensan
distinto sin tener que pisar la Universidad de Harvard para
ello. Y vayamos a ejemplos simples:
Cuando
un hombre pide “déjame ver la
televisión” , su esposa escucha: “no te deseo y me
excita más Bailando
Por Un Sueño”.
Si
el marido pregunta: “¿te ayudo a poner la mesa?”,
su mujer entiende: “¿qué pasa que todavía no está
lista la comida?”.
Supongamos
que un ex esposo, dominado por la culpa, llama a la madre de
sus hijos y le pide disculpas por haberla abandonado: la
señora inmediatamente dirá en voz baja: “ a este lo
largó la minita”.
Un
elogio del novio: “así como estás te ves divina” la
joven lo interpretará como: “no te pruebes más vestidos
o vamos a llegar cuando cierren el restaurante”. El
anuncio de Romeo: “me voy a pescar a Chascomús” a
Julieta le huele a:“al fin me levanté a mi secretaria”.
Pero
también se da el caso inverso, y a las pruebas me remito.
Cuando
ella sonriente afirma: “si no querés venir a casa de
mamá no importa, voy sola”, él cree oír: “yo
pareceré viuda pero a vos te voy a hacer cornudo”.
Si
la muchacha declara: “no necesito leer las instrucciones”,
su pareja capta: “ serví para algo, ya que sos hombre, y
poné en funcionamiento esta cosa”.
El
bostezo de la mina acompañado por un “la fiesta de la
empresa estuvo de lo más aburrida”, su
concubino lo traduce como: “ bailé con un flaco
maravilloso pero no me animo a transarlo porque es mi nuevo
jefe”.
La
declaración de la conyuge: “deberías empezar gimnasia
para descargar los nervios”, a él le resuena como: “con
esa panza estás menos erótico que Porky en
musculosa”.
Solo
en algo piensan igual Evas y Adanes y es cuando dicen “te
perdono”, pues en realidad están exclamando:
“prepárate, me
ocuparé de recordártelo toda la vida”.
CUESTIÓN
DE GÉNEROS
Por
Luis Buero 
El
género no es el sexo, sino el conjunto de significados y
mandatos que la sociedad le atribuye al rol femenino y al
masculino en un determinado momento histórico y social,
indicándonos una supuesta forma ideal de ser hombre o mujer.
Por
ejemplo: el mundo laboral se divide en un ámbito privado y
otro público; a la mujer (la que durante las guerras tuvo que
ir a la fábrica y a la empresa a reemplazar al hombre) se la
condenó siempre a la invisibilidad del trabajo doméstico, a
ser la proveedora obligada de servicios indispensables pero
gratuitos.
Lo
femenino es definido aún como el territorio de lo emocional,
de lo silenciado (de allí que tantos abusos de distinto tipo
se realicen dentro del
perímetro de lo privado), y todo lo que tiene que ver
con la reproducción humana (la mujer debe ser madre y el
embarazo es su estado de perfección bíblica, su finalidad
natural). Ninguna
escapa a esta discriminación, solo que algunas se convierten
en Superniña; son las que corren con el celular
pegado en el oído y el trajecito sastre impecable a comprar
la harina impalpable para la torta de sus mellizos.
El
arquetipo viril nos presenta un hombre proveedor de bienes
materiales, productos
culturales y de la sexualidad. El varón pertenece
al sector de lo público, en síntesis, detenta el poder. Para
él es “la calle”.
Hoy,
aún el inconsciente colectivo sigue atribuyéndole a la mujer
el rol doméstico por excelencia, a través de
representaciones sociales y psíquicas que las inclinan desde
que nacen para desarrollar ciertas potencialidades e inhibir
otras.
De
allí también la idea estereotipada de que la mujer es
sensible, dócil, emotiva, y
el hombre es racional, duro y no llora.
Por
eso las telenovelas son para ellas y se emiten en horario
vespertino, ya que por la noche llega el hombre para el cual
el hogar es un lugar de ocio, no así para la mujer que “sigue
estando en su ámbito laboral”.
Pero
las necesidades sociales que motivaron el acceso de la mujer
al mundo de la producción demostraron que ellas son más
versátiles y eficaces que
los varones. Por otra parte la desocupación generó nuevos
“amos de casa” resignados a aceptar que la representación
de la masculinidad ya no se asienta en el afuera. En este
caso, algunos matrimonios sucumben cuando
les resulta intolerable asumir los nuevos roles El
varón se deprime porque deja de ser el proveedor y la mujer a
veces lo fustiga y lo desvaloriza. La dama no puede admirar
ahora a su Cid
Campeador porque lo ve planchar la ropa y cocinar el
bizcochuelo mientras ella vende seguros de vida.
Hoy más que nunca
la dicotomía masculino/femenino propone una
nueva dramática en la que cada uno debe aceptar, compartir,
negociar, respetar espacios, contener y sobre todo, amar de
veras al otro y al vínculo logrado. 0 de lo contrario seguir
siendo parte de un ejército de liberados pero tristes, y
demasiado solos y solas.
MONTECRISTO
SUPERESTAR
Por
Luis Buero 
Un
guionista pionero de nuestra televisión, solía decir que el
germen del éxito estaba en dos historias universales: La
Cenicienta y El Conde de Montecristo, y que si un libretista
lograba mezclar las dos ideas en un mismo producto tendría el
rating asegurado.
No
es extraño entonces que una nueva adaptación de la famosa
novela de Dumas vuelva a cautivar, porque se apoya en
sentimientos primitivos del ser humano: celos y envidia, y en
los actos que estas emociones básicas promueven: agresión,
traición e injusticia, y su consecuencia, la venganza. La
humanidad se mueve sobre la energía que emanan estas
palabras, y de revanchas se han nutrido la pantalla chica y la
grande, con anécdotas que no hacen más que resucitar al Ave
Fénix para que vuelva y no deje títere con cabeza. Y de las
vicisitudes de la Cenicienta se alimentan todas las
telenovelas, donde los pobres son buenos y los ricos no, pero
a veces lloran.
Así
es. En sus tramas se manejan personajes equidistantes y
estereotipados, villanos y héroes extremos que apelan a
nuestras más elementales estructuras mentales. Por eso no es
raro que estas descendientes directas de la tragedia, del
folletín y del radioteatro, rotuladas
como “soap óperas”, sigan alcanzando
altísimos niveles de popularidad. En parte,
la magia de estas estructuras narrativas radica
justamente en lo alejado que puedan estar de la realidad,
aunque se utilicen elementos del presente. Porque la
Cenicienta no armó un sindicato y fue a protestar contra la
explotación de las mucamas, si no que pactó con un hada
(pensamiento mágico) y se lo transó al príncipe. Y el
galán de Montecristo, por su parte, podrá vengarse de la
calumnia, la infamia, la agresión, unas decenas de capítulos
después de haberlas sufrido, y hasta es probable que en el
final lo supere la piedad y el perdón y se quede con la chica
que dio el mal paso.
Los
medios masivos cumplen finalmente su misión: la de ser el objeto
transicional, como diría Winnicot, de millones, es decir,
ese sustituto lejano (chupete electrónico) de una imagen
materna que nos narra el cuento de las buenas noches donde el
caos de la vida finalmente se ordena, el bien triunfa, el
crimen paga, el orden se restaura, y se nos devuelve la
seguridad ontológica esporádicamente perdida.
Pero
otro atractivo radica en que en las telenovelas los Romeos y
Julietas no conocen el miedo al amor, ni temen a la “asfixia”
del compromiso. Los amantes de los culebrones no experimentan
una pérdida de la identidad por formar pareja ni los persigue
el pánico al descentramiento, el horror de tener que dejar de
mirarse el ombligo para alzar la vista y contemplar al otro.
Por
el contrario, pelean por sus sentimientos contra viento y
marea, y finalmente hay boda con trompetas, castillo y muchas
perdices. Y la leyenda dice que seguirán felices, pero bueno,
el día después nunca lo veremos y esto también es parte de
su encanto.
LOS
CELOS EN GENERAL Y EN LA PAREJA EN PARTICULAR
Por
Luis Buero 
Los
celos que carcomen y que voy a abordar no son aquellos que, en
la pareja o en otro tipo de relaciones, estén justificados
por actitudes concretas de los otros.
No se trata de celos de hijos cuyos padres hagan notorias
diferencias de trato entre hermanos ni de un miembro de la
pareja que descubre actitudes engañosas en su partenaire, y
eventualmente una infidelidad.
“Los Celos que carcomen” serán, en este artículo,
los absolutamente imaginarios, los que se sufren con la
aparición de un tercero que interacciona (aunque sea
casualmente) con la otra parte del vínculo que tememos
perder. Es el celo-alucinación, el celo alarma, el celo
terror a la pérdida y al ataque, el celo inseguridad.
Son los afectos inesquivables que me llevaron a armar y
coordinar un taller de reflexión y mutua ayuda para
celosos y celados, que ya lleva tres “ediciones” en
distintos lugares con variados grupos. Un taller para celosos
y celados anónimos.
1.-Introducción
Celos,
envidia, voracidad, trilogía de emociones “negativas” que
alimentaron la creación de diez mandamientos y miles de leyes
en todo el mundo que ningún poder judicial logra que se
cumplan finalmente.
Sentimientos que habitan en el origen de la vida, y en la
concepción mítica del mundo que los propios hombres
escribieron en los relatos religiosos y en los
artísticos. Aún dentro de su oculta simbología en
nuestro pasado lejano hay un Caín que mata a un Abel, o
un Yago que induce a 0telo al homicidio a través de una
calumnia porque desea su puesto, o una madrastra que
inútilmente pregunta “espejito, espejito....¿quién es la
más linda del reino”? y ante la respuesta que
certifica la falta, se instala ella la idea de regalar a su
rival una manzana envenenada.
Los
celos son afectos constitutivos de nuestras más pequeñas
células narcisísticas, y no hay ser viviente que en alguno
de los ámbitos de su existencia no los haya sentido alguna
vez.
También se nos revelan los celos como ingrediente del amor de
pareja y se evidencian de las más diversas maneras (instinto
de posesión, temor a la pérdida, fascinación del rival,
pulsión de muerte, actos de violencia, o como espuela para el
erotismo en un vínculo).
Pero fundamentalmente los celos “imaginarios” o “alucinatorios”
son los generadores de conflictos en las parejas, en las
familias, en los espacios laborales, y hasta en las contiendas
políticas. Hasta se podría decir que dos gerentes de
programación de emisoras competidoras hoy mueven el
tablero de la grilla de ciclos televisivos para ganar el amor
del público, de manera irrespetuosa hacia esos espectadoras,
más allá del negocio que los aumentos de ratings puedan
ocasionar.
Porque....
en teoría buscamos una definición y un origen de los celos,
saciamos nuestra ignorancia hasta conocer la fibra más
íntima del monstruo verde de las siete cabezas, pero...¿y
luego qué? ¿qué hacemos con ese saber si no podemos lograr
una apropiación instrumental que nos ayude a producir un
cambio en el aquí y ahora?
A mitigar el sufrimiento del que cela y del que es celado.
El
operar sobre los celos es una tarea de aprendizaje, o de cómo
diría Enrique Pichón Riviere, de enseñaje.
La respuesta obvia es que el problema no está solamente
en enterarnos qué nos pasa y porqué, sino en ver qué
podemos hacer con eso. Y cómo podemos enfrentarlo a
diario con técnicas renovadoras, creativas, sorprender al
otro y a nosotros mismos con recursos que nos permitan
movilizar esas ansiedades profundas que nos provocan navegar
aguas turbulentas donde los vínculos corren riesgos de
atorarse en piedras o acantilados. Llegar pues, a
través de técnicas DE TRABAJO GRUPAL allí donde la palabra
no puede ser agente de cambio. Porque el cuerpo muchas veces
se nieta a mentir. Y comprender finalmente que seguimos siendo
únicos e irrepetibles, justamente como componentes de la gran
riqueza grupal en acción, y no dentro de la ilusión del Todo
pasivo y omnipotente que alguna vez creímos ser, como parte
de una fantasía inevitable, pero de corta duración. Añorar
ser el UNICO es por empezar, no poder entender finalmente
cuál es nuestra propia situación dentro de la corriente
vital de la que formamos parte. Y es conectarnos con la
impotencia de pretender detener y encapsular lo incontrolable,
el Otro, ahogándonos en ese mar imaginario y frustrante.
Lo grupal, por último, nos provee la ilusión de lograr
vencer ese UNO formado por el paciente y el analista, ese dúo
unificado en un animal simbólico de ocho patas, madre e hijo
indiferenciados, trabajando los celos y su herida desde la
circulación de la energía grupal
1.1
DEFINIENDO EL TÉRMINO
Celos, del griego zélus del latín zélosus, es definido por
el diccionario como la “sospecha, inquietud, y recelo, de
que el ser amado haya puesto o ponga su cariño en otro”.
Los celos tienen mala prensa, pese a ser uno de los
sentimientos que nos acompañan desde que iniciamos nuestros
primeros pasos en la Tierra.
La
primera vez que manifestamos celos frente a nuestra pareja
causamos gracia. Esa mujer o ese hombre comprenden que estamos
enamorados y toman esta reacción como un signo inapelable de
nuestro amor, a lo mejor hasta ese momento no declarado.
Claro está que el sentido del humor frente a nuestra
explosión por celos no le durará toda la vida. El celoso
acosa, persigue, quiere controlar obsesivamente su posesión.
Si pensamos en el contexto social nos preguntamos: ¿los celos
son hoy los mismos que los de ayer? ¿los de la década del
30, del 50, los de los últimos quince años?
¿O los celos están “fuera del tiempo?
2-
LOS CELOS y EL ARTE
Los
celos han motivado distintas obras de arte. Una de ellas es la
referencia que a ellos hace el teatro a través del inmortal
Shakespeare y su “torturado” moro de Venecia.
Los celos tienen etapas, así como la uva se convierte
en vino y la oruga en mariposa.
Otelo plantea en su dramática distintas fases para los celos.
Primero simplemente surgen en 0telo como fantasía, ante
el temor de perder lo que más ama, luego se convierten
en una pulsión destructiva cuando Yago le miente diciéndole
que ha visto el pañuelo de ésta en manos de Casio, más
tarde asesina a Desdémona y finalmente, cuando se entera de
la verdad, se suicida.
Otelo en ningún momento duda de Yago, ni imagina que éste
pudiera estar movido por oscuros intereses para contarle lo
que vio. Es como si en el fondo de su ser pensara que la
infidelidad de Desdemona es absolutamente posible, y de alguna
manera esperada e inevitable, pues 0telo ya ha tenido una
defraudación anterior, la que provino de su madre. Yago no
hace más que reavivarle esa sospecha que detrás de toda
mujer pura existe la ramera lasciva, la cuál se corporiza
ante sus ojos por el sólo producto mágico de sus celos. El
celoso pues requiere que su fantasía paranoica se concrete.
Que su profecía terrible se cumpla.
Pero ¿cómo asesinar al ser que se ama?
3
.-CELOS PATOLÓGICOS Y CELOS NO PATOLÓGICOS
¿En
qué radica la diferencia?
Los celos consisten habitualmente en una preocupación
por la posible pérdida de una persona amada o malestar por la
relación real o imaginada que esa persona tiene con alguien
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