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RENATA SCHUSSHEIM, LA FUERZA DEL DESEO

Por Luis Buero

Una “expo”  llamada Epifanía  

Hasta el próximo 12 de noviembre los visitantes al Museo Nacional de Bellas Artes tendrán  la oportunidad de disfrutar “Epifanía”, la nueva exposición-instalación de Renata Schussheim, una bellísima conjunción de pinturas, esculturas, fotos, diseños de vestuario,  luces, y sonidos especialmente preparados por su hijo Damián Laplace (35), que resumen parcialmente algunos hitos de su diversificada carrera.  Pero no es una muestra más para que  gente silenciosa mire cuadros colgados en un salón de luces amarillentas. Nada parecido. Entrar es iniciarse en un viaje por una puesta en escena con fondo negro y murmullos de mar , una inquietante fiesta de la imagen con espacios que son como estaciones para el alma del caminante, el que dejará su rol del turista curioso para transformarse en un personaje más de un evento que lo cobija como integrante, no como espectador furtivo.  

Renata carne y hueso  

Imagino que cualquiera que haya conocido la obra de Renata Shussheim  no podrá evitar preguntarse:¿cómo será esta mina? y ella, sin titubeos, seguramente se reirá a carcajadas antes de responderla.  Y sí, así en la vida como en las fotos,  tiene el cabello rojo como el fuego y unos ojos clarísimos que parecen descubrir una revelación en cada cosa que presencian. Y aunque en las revistas y en sus autorretratos aparece seria, meditabunda, triste o inquietante, en cuerpo presente es todo lo contrario. Una sonrisa constante y la buena onda son el  acompañamiento espiritual de todo lo que cuenta.  

¿Provenís de un hogar de artistas?  

En parte, mi abuelo era periodista y mi abuela era muy compañera de él, era una persona con mucho sentido del humor, y su casa era un lugar donde venían  los artistas que estaban de paso por Buenos Aires, sobre todo actores de teatro judío, escritores, pianistas, ahí yo viví  lo que era un poco la bohemia en esa época.  Pero claramente de chica dije quiero ser dibujante y a los 9 años ya empecé a estudiar dibujo, o sea que fue muy definida mi vocación por suerte. En general soy más dibujante que pintora, y dibuje muchísimos años en blanco y negro.  

Pero en tus pinturas abunda el rojo ….  

Me gusta mucho el rojo, lo asocio con la vida, con la sangre…….  

Y  en tus cuadros aparece un cartelito con la frase: técnica mixta…  

 En los cartelitos se indica técnica mixta para sintetizar,  porque seria complicado aclarar que en esa obra usé plumín, tinta china, lápices de colores, acrílicos, témpera para los fondos, a veces fotografías…  

Y cuando ya tenías una carrera muy definida como artista plástica  llegas al teatro…  

Oscar Araiz me pidió que le haga el vestuario para Romeo y Julieta, y  en esto fui una autodidacta, todo lo concerniente a la producción en teatro lo fui aprendiendo con el tiempo. Pero después aparece en mi vida la música, el video-clip. Finalmente cuando empecé a hacer exposiciones grandes es cuando comencé a mezclar las cosas. Hasta llegar a Epifanía que es donde la licuadora está funcionando con los elementos necesarios. Acá está todo (SE RIE).  

¿”Epifanía” es una retrospectiva?  

Estaba planteada así pero la palabra retrospectiva me resulta antipática. Yo preferí hacer algo más espontáneo, libre, tomando especialmente los últimos veinte años, con cosas representativas de cada disciplina. Por ejemplo, de mi paso por el rock hay un afiche nada más.  Lo que yo no quería era documentar, hacer una selección específica.  

Es como una puesta en escena…  

Siempre mi trabajo fue muy visual y la iluminación es fundamental para valorizar el objeto.  

¿Te consideras una artista de vanguardia?.  

Vanguardia es una palabra que para mi no tiene significado, no sé lo que es. Prefiero la palabra estilo, que hace reconocible a un artista. Eso le da una identidad. Además yo soy bastante difícil de encuadrar porque estoy en ámbitos muy variados, gracias a Dios.  

O sea que no tienes imitadores o creaste un movimiento…  

No. El otro día vino a ver la muestra una pareja de americanos, y me decían que según ellos, yo como artista soy la versión femenina del marido de la cantante Björk (Matthew Barney) cuya obra desconozco, pero lo voy a  buscar en Internet, pues siento que tengo un hermano por ahí sin saberlo…  

En tu muestra hay vestidos dorados sin personas que parecen estar habitados y en serie como fotogramas, una sirena que mira el mar de espaldas apoyada en una baranda de barco, estatuas de hombres o mujeres con cabeza de perros o pájaros, ¿te preocupa que la gente interprete tus ideas?  

Al contrario, me encanta que cada uno proyecte su película en cada trabajo, no quiero dar explicaciones porque cada uno tiene su propia vivencia. A mi me gusta mezclar figuras humanas con animales, me llevo muy bien con todos los animales, especialmente con los perros, y tengo muchos, (RIE) será por eso que estoy sola….  

 Es que las figuras humanas de tamaño natural provocan una sensación extraña…

En Recoleta había hecho unas mujeres que se estaban bañando a nivel del piso, una imagen plácida, bucólica, placentera, y un señor horrorizado se quejaba: ¿y esas mujeres que se están ahogando?!  Yo puedo saber o no del todo lo que quise decir, y cuando alguien busca entenderlo yo le pregunto: ¿para usted qué es esto?. Porque…¡qué importa lo que yo quise decir! Lo único que me interesa es que la obra se termine de construir en la mirada del otro.  

0 sea que el público es muy receptivo…  

Totalmente, viene mucha gente a mis exposiciones, y de diferentes lugares, incluso personas que nunca pisaron una galería y que leyeron una nota y sienten curiosidad, y te dan una devolución enorme, directamente o dejándote mensajes en un cuadernito que hay en la entrada.

No me digas que es  fácil ser artista plástico en nuestro país…

No, en cuanto a obtención de becas, apoyos, planes de estudio, proyectos, es un infierno (RIE), igual que para un científico. No va a venir alguien a decirte “qué tenés ganas de hacer, tomá, te doy el dinero, tomate un año sabático y hacélo”. Eso acá no existe. Y a nivel de política cultural tampoco sucede.  

¿Y cómo lograste entonces tu abracadabra?  

Lo único que te mueve siempre es la fuerza de tu deseo, el deseo es lo que te impulsa y hace que consigas las cosas, que contagies a otro, porque uno está como un poseso queriendo hacer un proyecto y finalmente convence a un señor que te apoya y que lo único que ve es a una loca dándole importancia increíble a una obra que quiere hacer (RIE).  

¿Y  ser mujer no te complicó las cosas?  

Yo no lo sentí así, (PIENSA) y eso que he trabajado en el mundo del rock que es bastante machista.  Una sola vez me pasó, hace muchos años, con un galerista italiano, en Roma, que me pidió que en mis cuadros pusiera solo Schussheim, porque al firmar como mujer se cotizaban menos (SE RIE) por supuesto que lo odié y firmé con mi nombre y apellido, pero me impresionó su pedido.  

Renata : ¿Chica mágica y misteriosa?  

En Epifanía sus obras son intrincadas, llenas de simbolismos, el rostro de Renata y  el de sus, a veces, indefinidos personajes miran fijo a los ojos del espectador provocándole una agradable incomodidad, una conexión distinta en el que el visitante también es observado.

Un galán ocasional que quisiera conquistarla podría preguntarse: ¿qué le digo a esta chica?  

¿Vos creés que das una imagen de mina complicada, difícil, inalcanzable?  

No, (SE RIE SORPRENDIDA), para nada. Yo vivo a media cuadra de un supermercado y te digo que lo que más me calma los nervios en la vida es ir con el changuito a hacer las compras. Me encanta cocinar, ver películas en casa…  

Pero por ahí te da por tener una dieta de arroz integral y  té de soja…  

No, (SE DIVIERTE)  yo como de todo y soy absolutamente carnívora, soy la persona menos light que hay en la vida. Y hoy me siento mal porque anoche festejé mi cumpleaños y me maté comiendo de todo. Y me encanta probar comidas distintas cuando viajo…  

O sea, dejemos lo etéreo para la hora de crear….  

Sí, yo tengo 57 años y desde los 15 trabajo en una profesión que es realmente inestable, y viví toda mi vida, a veces mejor, otras peor, de esto, siempre evitando meterme en una actividad que me impusiera una relación de dependencia para lograr un sueldo fijo o una seguridad económica. Yo fui madre a los 21 años y me separé muy joven, y crié a mi hijo y lo mantuve al mismo tiempo que exponía, en una época más difícil que la actual para una mujer sola, en este aspecto.  

Y en respuesta a ese esfuerzo recibiste muchos elogios, premios internacionales, reconocimiento…  

Hay un texto que escribió sobre mí hace muchos años un periodista venezolano que yo incluí en un libro que se acaba de publicar con fotos de mis trabajos. Era un crítico que comentó que mis dibujos le hacían acordar a las tapas de las viejas revistas Para Ti, a los folletines, al mundo de Manuel Puig, y a mi me pareció muy hermoso que hiciera esas asociaciones, y más siendo un extranjero. En ese texto él se preguntaba cómo iba a ser mi futuro, cómo me iría a desarrollar yo como artista, y bueno, supongo que me he desarrollado bien. (RIE y BRINDA CON AGUA MINERAL SIN GAS).

Recuadro:  

 RENATA ABREVIADA  

Desde 1966, expone oleos y dibujos en las mas importantes galerías de arte de Argentina, México, Venezuela e Italia. 

A partir de 1968 comenzó a alternarse la artista plástica con la diseñadora de arte, realizando trabajos para teatro, opera, ballet, comedias musicales, rock, cine y video.  Se destacó en ámbitos muy disímiles: Grand Theatre de Geneve (Suiza), Teatros Municipales de Río de Janeiro y San Pablo (Brasil), Teatro Regio Torino (Italia), Teatro Real de Madrid (España), Teatro Colon, Teatro San Martín, Teatro Nacional Cervantes, Estadio Luna Park de Buenos Aires y en los Festivales de Asti y Ville Vesuviane de Italia, entre otros.

 Realizo el diseño de vestuario de "Romeo y Julieta" en el Teatro Principal de Valencia y en el Teatro Municipal de Río de Janeiro , y de "Lady Macbeth" en el Teatro Real Madrid y en el Teatro Colon con la dirección musical de M. Rostropovich. Y de las obras "Tango x 2", "Kuharay" y "Bocca Rock", interpretadas por Julio Bocca

Trabajo junto a Lluis Pasqual en "Edipo XXI" para el Teatro Grec de Barcelona.

Recibió el Premio Konex y el Premio del Fondo Nacional de las Artes,  el Premio Florencio Sánchez y el ACE en varias oportunidades.


Instituto Superior de Letras
Eduardo Mallea
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    SEMINARIO DE UN SOLO DÍA

INTENSIVO DE

GUIÓN

PARA TELEVISIÓN Y RADIO  

A REALIZARSE EL SÁBADO 2 DE DICIEMBRE

DE 9 A 18 HORAS

Disertante: Prof. Luis Buero  

DESTINATARIOS:  Público en general.   No se requiere experiencia sobre el tema.

ü        Se entregarán certificados de asistencia.

Info rmes e inscripción: 
 Virrey Arredondo 2416; CAPITAL,

Tel . 4782-2701  
 4784-2912

e-mail:   info@institutomallea.com.ar


MUCHO MAS QUE UN CELULAR

Por Luis Buero

La circunstancia de que hoy a un pibe de ocho años le suene su  teléfono celular en medio de una clase de Geometría, porque una nena de nueve que está en  otra aula quiere invitarlo a jugar en el recreo,  y su maestra deba pedirle por favor que lo apague, es para mí la prueba irrefutable de que cada vez que un nuevo invento cae en manos del hombre, este se vuelve más peligroso que mono con navaja.

Ya sé, suena exagerado, pero ya no hay concierto, curso, conferencia, cine, avión, banco, arte de palco, boda o velorio en el que no tengamos que sufrir la violencia inesperada del zumbido de esos escarabajos electrónicos, y de pronto nos enteramos sin desearlo que a la Tota le vino un soponcio porque el marido la dejó por la verdulera y a ella de la impresión se le dio vuelta la sangre.

No dudo que desde el día en  que Caín descubrió que con un cacho de hierro le podía partir la cabeza como un queso a Abel, los avances tecnológicos han demostrado que la ciencia evoluciona más que la condición humana, porque el hombre busca afanosamente estar mejor, y no,  ser mejor.

Y cuando en medio de una misa suena un aparatito de estos y uno protesta, siempre hay alguien que nos pide que no seamos anticuados, y nos cuenta que la telefonía móvil acaba de salvar a un alpinista noruego extraviado en el Himalaya justo en esta época en la que el Yetti está en celo.

Yo, sin embargo, creo que el celular ha sido muy útil para destruir algunos mitos urbanos:

1)   La fantasía de la libertad individual: una publicidad eficaz ha logrado instalar la necesidad imperiosa de la radiotelefonía portátil, y la aspiración de mayor estatus que esta delega. Y nos preguntamos: ¿cómo ha gente que todavía no lo tiene?.

2)   La ilusión de la racionalidad cartesiana: la publicidad canaliza emociones, temores y deseos, generando la falsa hipótesis de que se cuida, controla o se tiene a mano a la persona con la que supuestamente uno puede contactarse en diez segundos. Pero el prefijo “tele” significa lejos; sí, podemos escucharlos, pero no estamos ahí para salvarlos de su destino adverso.

3)   La creencia ingenua en la percepción objetiva: Ante los millones de estímulos que nos lanzan las empresas con mensajes constantes, en los que nos ofrecen desde sacar fotografías hasta arrojarnos en paracaídas con estos equipitos multicolores, generan una sola realidad indiscutible que parece plantearnos esta dicotomía: o estás en el presente o te quedaste en el tiempo.

4)   Pero el mayor imaginario que nos venden es el de estar instantáneamente relacionados. En otras palabras, de haber existido entonces el celular, ¿para qué iba Cristo a organizar la última cena? Les hubiera avisado a los apóstoles por teléfono lo que estaba pasando y listo. Sin embargo él los reunió y estableció la fundamental diferencia entre comunicación y comunión, algo que dos mil años después, todavía no hemos llegado a comprender.


ADIÓS PUCHO

Por Luis Buero

Y sí. La Ley Antitabaco no le dijo chau, si no directamente adiós al pucho. Y está muy bien. Según cifras oficiales, de las 40.000 personas que mueren por año por culpa del faso, 6.000 son fumadores pasivos, los cuales también se ven afectados por el alquitrán, la nicotina, el amoníaco, el monóxido de carbono, y otras sustancias nada espirituosas contenidas en el humo que exhala el fumador activo.

La norma legal es entonces  no solo un intento por salvarle la vida a los que se la quieren quitar pitada a pitada, si no una medida para proteger al resto de los mortales.

No es la primera vez que se reprime a los adictos al pitillo. Durante décadas se gastaron millones en carteles puestos aquí y allá que nadie respetaba. Después se reglamentaron algunas prohibiciones y sectores para aliviar los pulmones de los no fumadores y evitar explosiones de estaciones de servicio y destacamentos de explosivos. Pero igual seguíamos en los bares charlando tras las señales de humo que nos enviaban desde otras mesas. Hoy, según se lee en los diarios, los amantes de los rubios, o negros, o lights,  tendrán que llevarse otras cosas a la boca, y por eso se irritan y presentan recursos de amparo, denuncias de inconstitucionalidad y demás exhortos, como víctimas de una discriminación antojadiza.

Ahora bien, reconozcamos que esta ley que viene pensándose de hace bastante tiempo tiene tolerancia cero. Es decir, o fumas en tu casa (hasta que los consorcios se quejen por esto) o en medio de la pampa húmeda.  Porque  la prohibición se extiende a todos los ámbitos públicos cerrados, confiterías, restaurantes, ambientes de trabajo en general, shoppings, empresas, incluyendo también todas las publicidades en la vía pública y medios de difusión masivos, y la venta a menores de 18 años.

Y como la Argentina hasta hoy goza del record de ser una de las naciones más permisivas en este tema, y lidera el ranking de países donde más se consume tabaco en lugares públicos, ahora la mano se va a venir cada día más dura.

Es decir, no me extrañaría que pronto se amplíe la ley con otros artículos informando lo siguiente:

  • No se le permitirá más a Virginia Luque cantar el tango Fumando Espero.

  • Si un violinista toca mal no se podrá decir que tiene un toscano en la oreja.

  • Las abuelas no deberán narrar más a sus nietos el cuento de la buena pipa.

  • En las películas solo podrán fumar “los malos”;  y los amantes, después de tener sexo, apenas se los verá mascar chicles o chupetines.

  • Será castigado afirmar que la secretaria del gerente es un filtro.

  • Se brindarán terapia gratuita para paliar la depresión de los fabricantes de ceniceros, los despachantes de aduana, los funebreros, y a un dibujante de camellos.

Sin embargo, dado el instinto de muerte que abunda en muchos criollos, sólo hubiera bastado con afirmar que el cigarrillo no hace ningún daño a la salud para que muchos dejaran de fumar al instante.

 


 

LA MATRIMONIOFOBIA ESTA DE MODA

Por Luis Buero

En declaraciones a la revista Enquire,  Bradd Pitt anunció que él y Angelina Jolie no se casarán hasta el día en que los homosexuales ganen su derecho a contraer matrimonio en los Estados Unidos.

La excusa puede parecerles absurda o ingeniosa, pero es ideal para anotarla y pasársela como dato a esos amigos que tenemos que a metros del Registro Civil  les comienza a temblar la lapicera y fantasean con escapar echando polvo como el corre-caminos.

Pero, por si las parejas gays pronto son aceptadas por las leyes, es conveniente ir pensando otras frases sustitutas. Veamos: “querida/o, no me casaré contigo hasta que….”  

  • una lágrima suene al caer.

  • Nazarena Velez cante bien.

  • Racing Club salga campeòn.

  • La hiena Barrios se haga transformista.

  • Los pingüinos emigren a Ecuador.

  • Mauricio Macri se haga de River.

  • Ben Laden se fotografíe sin turbante.

  • Los Diputados trabajen gratis.

  • Luciana Salazar ensaye Macbeth en el San Martìn.

  • La Tota Santillán adelgace.

  • Las chauchas vengan sin porotos.

  • Bush se afilie al comunismo.

En fin, la lista podría ser infinita, cuando de novios fugitivos se trata. Ahora bien, antes los amantes huían del noviazgo o la convivencia. Hoy no tienen problemas en irse a vivir juntos, compartir inversiones económicas, comprometerse ante la familia sociedad,  y engendrar o adoptar varios hijos, claro que.…le tienen terror a la libreta roja.

Así es. En su discurso suenan tan naturales, que su desprecio a los formalismos establecidos resulta una rebeldía antropológica. Si el casamiento fuera algo tan poco importante para ellos, un trámite burocrático como aseguran, firmarían, pagarían el sellado y listo. Pero por el contrario,  si se llevan de maravilla, sugieren que por cábala no quieren arruinar la magia formalizando la relación.

Adivinemos que sucede. Podríamos decir que una fobia es un miedo desmesurado a un ataque que no va a venir. Se caracteriza básicamente como la aparición de una crisis de angustia desencadenada por la situación fobígena. Es interesante observar que el mandato social del matrimonio puede convertirse para ciertas personas en un objeto persecutorio, aunque desde el discurso minimicen la importancia del papeleo. Y no es extraño que eso suceda. En los últimos treinta años las corrientes de pensamiento foráneas han ponderado el individualismo extremo y la proliferación de hombres y mujeres “lights” obsesionados en la autorrealización y la libertad total.  Así pues, embebidos en esa nueva leche cultural, la pareja estable y la familia posible a formar suenan como un ataque a la identidad del individuo, como un proyecto que lo obligará a descentrarse, a pensar en los otros del grupo antes que en él mismo. Por lo tanto mejor hacerlo sin aspavientos, sin que el Juez y Dios firmen las libretas, y sobre todo, sin que Romeo y Julieta se enteren del todo que han empezado a crecer, aún contra su voluntad.


LA OTRA LETRA CHICA

Por Luis Buero

Uno está enamorado y nada importa. Ella es un ángel…hasta que el velo de la idealización cae pesadamente  y nuestra ciega pasión recupera la vista.

¿Por que? porque los vínculos afectivos, igual que los convenios de todo tipo, portan la tan famosa y temida letra chica en la doble faz de la última página. Son parte del paquete turístico que en el viaje del amor uno ha comprado sin estar del todo enterado, o tal vez, confiado en que de intentar leerlas solo verá cláusulas fáciles de cumplir.

Es ahí cuando ella, tu pareja, te anuncia con palabras o con hechos lo siguiente:  

  • Tenemos que ir todos los fines de semana a almorzar a lo de mamá.
  • En las fiestas familiares yo bailo exclusivamente con mi primo Martín porque él estudió salsa y vos no.
  • Una vez por mes salgo con mis amigas a divertirme, sola.
  • A los cumpleaños de compañeros de oficina vamos sin novios, maridos ni esposas, y tampoco me vengas a buscar porque vuelvo siempre con José, que tiene auto y  vive cerca de aquí.
  • En los fines de semana largos visito a mis parientes del campo, y quisiera ir sin vos porque me junto con mis amistades de la infancia a comer asados y charlar.
  • Algunos domingos quiero llevar a mis sobrinos al cine y me tenès que acompañar porque cuidar a seis niños en un shopping es una tarea difícil.
  • Cada tanto me encuentro a tomar un cafè con mi ex, que ahora es mi mejor amigo.
  • El gran danés que viste en lo de mi hermana en realidad es mío, convivirá con nosotros.
  • ¡Ya te dije que de los gastos totales del mes yo me iba a hacer cargo de tres items, alumbrado, barrido y limpieza!
  • ¿Sexo? Los sábados a la tarde, ¿no te alcanza con eso?
  • Cuando los hijos triunfan es porque tuvieron una buena madre, si fracasan es porque se identificaron con el inútil del padre.

En fin, ustedes seguramente agregarán más letra hormiga a esta lista. Frente a lo que no nos gusta y entendemos que es parte integrante de esa mujer que nos presenta su cosmovisión como un juego de todo o nada, algunos varones se oponen con la discusión descontrolada o la amenaza de separación, el famoso “él o yo, elegí”.

Otros elaboran lo que el psicólogo René Kaës definió como “el pacto denegativo”. Es decir, el silencio ante todo lo que no nos gusta y por lo tanto, de eso no se habla. Una actitud que condena al destino de la represión, la negación, todo aquello capaz de cuestionar la formación y el mantenimiento de ese vínculo, y las cargas de las que es objeto. Y la pareja comparte un mudo malestar, una ira acumulada o una resignación frustrante que sin embargo es invisible a los ojos de todos, porque ellos jamás discuten.

Pero la realidad es que no hay Ley del Consumidor que nos proteja por no habernos avivado a tiempo, así que, queridos hermanos, sugiero ante cualquier contrato afectivo llevar, como Sherlock Holmes, una buenísima lupa y no desenvainar la lapicera hasta saber bien lo que nos están por hacer firmar.


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EL SECUESTRO AFECTIVO

Por Luis Buero

Por alguna razón,  establecido un vínculo entre dos personas, se despliega (a veces inconscientemente) una lucha de poder. En los trabajos, las relaciones de producción generan roles asimétricos: hay un patrón y un empleado. En los matrimonios o noviazgos,  hay una igualdad de derecho y de hecho, sin embargo nuestra inseguridad e impulsos egoístas a veces intentan reproducir, al menos fantasiosamente, la dialéctica del amo y de esclavo.

Uno de los sentimientos más comunes que provocan que uno de los dos (o los dos) intente coartar, disminuir o directamente cancelar la “vida fuera de la pareja”  del otro/a, son los celos.

Sí, celos.  Los celos nacen de un exagerado egocentrismo infantil que todos podemos padecer en algún momento. Es un intento de apoderarnos del deseo del otro para que sólo esté dirigido hacia nosotros mismos. Nuestro sueño es ser el exclusivo centro de atención de la persona que dice amarnos, repitiendo de modo imaginario una posición que supuestamente tuvimos cuando estábamos en los brazos de mamá, allá lejos y hace tiempo. Sin embargo esa reivindicación del ser un Todo con alguien (mamá aquella vez, o la media naranja hoy) es algo imposible de lograr. Y siempre lo fue. Ya mucho nos dolió, como puñalada artera en pleno narcisismo, descubrir en aquellos años en que calzábamos pañales,  que mamá tenía marido, otros hijos, y además alumnos de piano, y hasta una foto escondida de Humphrey Bogart. Por eso ahora, cuando la novia o el esposo utiliza una porción de “nuestro tiempo” para visitar a su abuela, charlar con los amigos en un café, jugar al tenis con los sobrinos, dedicarse a la política, a un hobby cualquiera, o pasa demasiado rato escribiendo en su computadora o paseando el perro, un lejano malestar nos remite a esa angustia de no ser elegidos como únicos full time, esa sensación fulera que ya sufrimos antaño.

Ahora bien, ese abandonar totalmente la vida que teníamos siendo solteros,  es en parte un auto-secuestro afectivo.

Sí, nuestra debilidad, el querer evitar reclamos, caras largas, escenas de cuartel, es lo que nos hace cercenarnos y dejar de llamar o ver a esa gente que solíamos frecuentar. Y así nuestro mundo se va empequeñeciendo, pues nadie puede darnos todo lo que necesitamos, y nuestra inserción creativa en la sociedad va siendo anulada, mientras nos sentimos morir asfixiados. Si nuestro rol, en cambio, es del “secuestrador”, sufrimos al querer controlarlo todo inútilmente.

¿Soluciones? El desaparecido en acción debe volver a la película y no dejarse castrar, cueste lo que cueste. El celoso/a

necesita entender que puede prescindir de ese objeto de deseo y seguir viviendo igual. También debe reflexionar sobre la altísima dependencia afectiva que tiene hacia ese otro/a. Y finalmente comprender que aunque es común que sospechemos que nos van a dejar por otro, lo que siempre ocurre, es que nos dejen por nosotros mismos.


¿CAMA DOBLE O SEPARADAS?

Por Luis Buero

Tom Cruise y otros famosos confesaron que con sus esposas duermen en camas separadas. Los medios recogieron la novedad y lo difundieron por todo el orbe, sumado a la discusión que se instala sobre el particular, sumado a la información de que tal vez Napoleón, Ramses II y  don Cromagnon hacìan los mismo. Y aparecen expertos diciendo que es mejor para la durabilidad de los vìnculos no dormitar juntos.

¿Les cuento mi experiencia? 

Cuando un hombre se divorcia lo primero que elogia de su recuperada condición de soltero no es la libertad, si no el tener toda la cama grande para él solo.

Sí, se para frente a la misma como un nadador ansioso en la punta de una pileta olímpica, inmensa, contenedora, que lo espera con aguas termales para que se desperece en amplias brazadas, ya que no habrà ningún otro socio en el club que lo moleste. Y se zambulle en esas dos plazas, y se despatarra en todas las posiciones, sabiendo que nadie le disputará el espacio, ni lo destapará de noche, ni lo despertará gritando por una pesadilla o por el calor de su cuerpo en verano. Adiós ronquidos, codazos, o tener que dormir de un solo lado. Pero esa felicidad eterna….dura tres semanas.

De pronto el  Robinson Crusoe del colchòn comienza a despertarse a medianoche y no puede conciliar el sueño de nuevo. La primera vez que le sucede siente deseos sexuales inoportunos y se promete buscar una  amante ocasional. La segunda madrugada se ve sorprendido por un inesperado miedo a la oscuridad y estrena esa lucecita del pasillo nunca encendida. La tercera velada comienza a pensar qué le sucedería si ese fuera su último día y se muriera sin nadie para despedirlo. La cuarta, no lo duden, invitará a cenar a su casa a esa chica en cuestión, y cuando la vea acostarse boca abajo a su lado, le acariciará la espalda desnuda, como quien se reencuentra con la vida, y casi en voz baja le murmurarà ansioso: “¿por què no te quedàs para siempre?”


ELLAS REPRESENTAN EL NEO-MACHISMO

Por Luis Buero

Sí, hay civilizaciones, grupos étnicos, religiones, escuelas, empresas, hogares,  en los que la mujer todavía es vista como si estuviéramos en los tiempos de Galilea. Pero ese es el viejo vínculo hombre-mujer, que es criticado por todo el mundo occidental sin devaneos.

En cambio las nuevas generaciones viven una nueva época, la del neo-machismo, que no es el anterior remozado, sino, a mi entender, el machismo que hoy emiten desde la piel y en cada acto las pendex, y también las no tan jóvenes que quieren rebelarse contra todas las represiones sufridas.

Las mujeres ya no ven en el varón (niño, adolescente, adulto o anciano) una figura de autoridad ni alguien que pueda ponerles un límite.

En absoluto. Mandan a pasear al barrendero y al obispo con el mismo tono de voz. Ellas se hacen pipi en todo, son los machos del siglo XXI.
Cuando les conviene usan la seducción y el sex-appeal; si no da resultado apelan al látigo de punta metálica; y cuando ya les falló el plan B y el C, aún les queda la opción de llorar y convertirse en la víctima vulnerable a la que hay que defender de King Kong.  Y sí, en toda revolución hay excesos, y en esta sobran.

Hoy el  universo emocional, afectivo y pulsional de las minas es un caos del que ni ellas mismas pueden salir.

Sus deseos (los cumplan o no) en lo que respecta a relaciones de pareja, no se agotan en un solo varón, y con tanta histeria insistente no hacen más que gritar su inacabable insatisfacción.

Quieren experimentar todas las sensaciones, diversiones y trasgresiones...y al mismo tiempo tener una pareja estable, y si se da, hijos y tallarines los domingos. Aún siendo feliz y teniendo buen sexo con la pareja querida, nada acalla sus deseos de seguir seduciendo. Algunas buscan amores extramatrimoniales pero descubren que tampoco eso les responde el dilema. Y ante cualquier crítica se defienden enojadas, o dicen las peores malas palabras, o lanzan una disparatada carcajada, con una risa que, aún teniendo acordes de revancha, no puede soslayar su carga de culpa y de angustia.

Esta es la mujer neo-machista de hoy, la que tiene la posibilidad de gobernar una provincia, modificar su inseguridad corporal cambiando su cuerpo,  dormir en todas las camas que se le cante sin que por ello la tilden con la palabra de las cuatro letras. Y sin embargo, no es feliz, nada la conforma, porque con tanto ímpetu no se ha dado cuenta que la teoría del amo y del esclavo no se acaba cambiando de lugar, si no disolviendo esos roles para siempre.


SENTIDO DEL ROMANTICISMO

Por Luis Buero

El Romanticismo fue un movimiento estético que se originó en Alemania a fines del siglo XVIII y se extendió por toda Europa y América en la primera mitad del siglo XIX, como una reacción al racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, dándole preponderancia a la espontaneidad, la imaginación y la manifestación de sentimientos intensamente subjetivos.

Semejante postura pareciera ser anacrónica hoy, en este planeta que se jacta de dar trabajo a los robots, y en el que hasta las tarjetas de San Valentín son postales enviadas por Internet. Sin embargo el romanticismo cotidiano no puede morir por la fundamental misión que cumple: el responder preguntas fundamentales y reiteradas.

Aquella famosa frase de Descartes :“pienso, luego existo”, nos revela una duda anterior que la motivó: “¿Existo yo?”, típico cuestionamiento inconsciente del varón a partir del día en que mamá deja de tenerlo siempre en el campo de su visión protectora,  y  debe buscar a otra que lo elija, empeorado todo esto con la idea de la finitud de sus días, que intenta digerir mientras busca perpetuarse en las cosas físicas (patrimonio, obra artística, monumentos, poder político, los hijos).

La mujer, en cambio, sobrelleva la resolución de un complejo de Edipo o Electra más complicado, porque la nave de su narcisismo vaga entre mamá y papá, y vuelta a mamá, hasta que parte hacia el inconmensurable mar de la vida preguntándose también: “¿ y a mí... quién me va a querer?”.

Se vuelve así tangible esa necesidad de hallar una pareja y recibir esos suministros permanentes de afecto y valoración que nos permitan sentirnos lo más importante para el otro, para alguien.

Ninguna estrategia humana puede ser más útil a estos fines que el romanticismo.

La rosa roja, el poema escrito aún con faltas de ortografía, el chocolate con la carta de amor, la esquela con un “ te quiero” que se deja pegada en su almohada, satisfacen esa necesidad imperiosa de sentirnos únicos para el otro y de experimentar que si ese otro nos registra de tal manera, por lo tanto, existimos.  Es decir, nuestra imagen no está vacía frente al espejo de sus ojos, al contrario, nos completa ese otro primordial, nos reivindica en cada acción romántica.

Los varones verdaderamente románticos son muy valorados como pareja por las mujeres, y nunca pasan de moda. Me refiero a aquellos tipos que no utilizan el recurso gentil y la cortesía adulona nada más que para seducir o conquistar, si no que llevan a Armando Manzanero y a Gustavo Adolfo Bécquer en la sangre.  Pero no son la mayoría, por temor al ridículo. Si, atrapados en un modelo perimido de masculinidad, muchos hombres se esconden tras el mameluco del Groncho o la adusta relatividad matemática de Einstein. De allí que ellas llenen los teatros para ver a Luis Miguel, Montaner, Arjona y otros donantes de ese almíbar de ensueño que nosotros, los llamados machos, no supimos proveer.


NEURONAS ROSADAS Y CELESTES

Por Luis Buero

Dos matutinos importantes coincidieron en publicar sendos estudios de universidades americanas sobre las diferencias en el pensar masculino y femenino, seguidos del siguiente interrogante: ¿no reflexionamos igual por culpa de la cultura o nuestros cerebros ya vienen distintos de fábrica?

Y tras esta duda (¿genética o educación?) se pusieron a investigar las causales biológicas, psicológicas y sociales por las cuales podría haber mentes “celestes” y “ rosadas”.

Y para esto midieron las oleadas de testosterona que nadan en la sangre de ellos, calcularon la cantidad de materia gris de unas y  de otros,  y pesaron las masas encefálicas de machos y hembras. También arrojaron muñecas y camioncitos de bombero de juguete a monos en sus jaulas para ver qué elecciones hacían  según el sexo del bicho en cuestión. Y al final llegaron a la conclusión (obviamente sin tener en cuenta las guerras que los presidentes y generales inventan) de que el hombre es más racional porque escasean las profesoras de matemáticas y hay más científicos varones.

En fin, sin comentarios. Cualquier tipo que haya estado casado un tiempo o toda la vida, sabe que hombres y mujeres piensan distinto sin tener que pisar la Universidad de Harvard para ello. Y vayamos a ejemplos simples:

Cuando un hombre pide “déjame ver  la televisión” , su esposa escucha: “no te deseo y me excita más  Bailando Por Un Sueño”.

Si el marido pregunta: “¿te ayudo a poner la mesa?”, su mujer entiende: “¿qué pasa que todavía no está lista la comida?”.

Supongamos que un ex esposo, dominado por la culpa, llama a la madre de sus hijos y le pide disculpas por haberla abandonado: la señora inmediatamente dirá en voz baja: “ a este lo largó la minita”.

Un elogio del novio: “así como estás te ves divina” la joven lo interpretará como: “no te pruebes más vestidos o vamos a llegar cuando cierren el restaurante”. El anuncio de Romeo: “me voy a pescar a Chascomús”  a Julieta le huele a:“al fin me levanté a mi secretaria”.

Pero también se da el caso inverso, y a las pruebas me remito.                  

Cuando ella sonriente afirma: “si no querés venir a casa de mamá no importa, voy sola”, él cree oír: “yo pareceré viuda pero a vos te voy a hacer cornudo”.

Si la muchacha declara: “no necesito leer las instrucciones”, su pareja capta: “ serví para algo, ya que sos hombre,  y poné en funcionamiento esta cosa”.

El bostezo de la mina acompañado por un “la fiesta de la empresa estuvo de lo más aburrida”,  su concubino lo traduce como: “ bailé con un flaco maravilloso pero no me animo a transarlo porque es mi nuevo jefe”.

La declaración de la conyuge: “deberías empezar gimnasia para descargar los nervios”, a él le resuena como: “con esa panza estás menos erótico que Porky  en musculosa”.

Solo en algo piensan igual Evas y Adanes y es cuando dicen “te perdono”, pues en realidad están exclamando: “prepárate,  me ocuparé de recordártelo toda la vida”.


CUESTIÓN DE GÉNEROS

Por Luis Buero

El género no es el sexo, sino el conjunto de significados y mandatos que la sociedad le atribuye al rol femenino y al masculino en un determinado momento histórico y social, indicándonos una supuesta forma ideal de ser hombre o mujer.

Por ejemplo: el mundo laboral se divide en un ámbito privado y otro público; a la mujer (la que durante las guerras tuvo que ir a la fábrica y a la empresa a reemplazar al hombre) se la condenó siempre a la invisibilidad del trabajo doméstico, a ser la proveedora obligada de servicios indispensables pero gratuitos.

 Lo femenino es definido aún como el territorio de lo emocional, de lo silenciado (de allí que tantos abusos de distinto tipo  se realicen dentro del  perímetro de lo privado), y todo lo que tiene que ver con la reproducción humana (la mujer debe ser madre y el embarazo es su estado de perfección bíblica, su finalidad natural).  Ninguna escapa a esta discriminación, solo que algunas se convierten en Superniña; son las que corren con el celular pegado en el oído y el trajecito sastre impecable a comprar la harina impalpable para la torta de sus mellizos.

El arquetipo viril nos presenta un hombre proveedor de bienes materiales,  productos culturales y de la sexualidad. El varón  pertenece al sector de lo público, en síntesis, detenta el poder. Para él es “la calle”.

Hoy, aún el inconsciente colectivo sigue atribuyéndole a la mujer el rol doméstico por excelencia, a través de representaciones sociales y psíquicas que las inclinan desde que nacen para desarrollar ciertas potencialidades e inhibir otras.

De allí también la idea estereotipada de que la mujer es sensible, dócil, emotiva, y  el hombre es racional, duro y no llora.

Por eso las telenovelas son para ellas y se emiten en horario vespertino, ya que por la noche llega el hombre para el cual el hogar es un lugar de ocio, no así para la mujer que “sigue estando en su ámbito laboral”.

Pero las necesidades sociales que motivaron el acceso de la mujer al mundo de la producción demostraron que ellas son más versátiles y eficaces  que los varones. Por otra parte la desocupación generó nuevos “amos de casa” resignados a aceptar que la representación de la masculinidad ya no se asienta en el afuera. En este caso, algunos matrimonios sucumben  cuando les resulta intolerable asumir los nuevos roles  El varón se deprime porque deja de ser el proveedor y la mujer a veces lo fustiga y lo desvaloriza. La dama no puede admirar ahora a su   Cid Campeador porque lo ve planchar la ropa y cocinar el bizcochuelo mientras ella vende seguros de vida.  Hoy más que nunca  la dicotomía masculino/femenino propone una nueva dramática en la que cada uno debe aceptar, compartir, negociar, respetar espacios, contener y sobre todo, amar de veras al otro y al vínculo logrado. 0 de lo contrario seguir siendo parte de un ejército de liberados pero tristes, y demasiado solos y solas.


MONTECRISTO SUPERESTAR

Por Luis Buero

Un guionista pionero de nuestra televisión, solía decir que el germen del éxito estaba en dos historias universales: La Cenicienta y El Conde de Montecristo, y que si un libretista lograba mezclar las dos ideas en un mismo producto tendría el rating asegurado.

No es extraño entonces que una nueva adaptación de la famosa novela de Dumas vuelva a cautivar, porque se apoya en sentimientos primitivos del ser humano: celos y envidia, y en los actos que estas emociones básicas promueven: agresión, traición e injusticia, y su consecuencia, la venganza. La humanidad se mueve sobre la energía que emanan estas palabras, y de revanchas se han nutrido la pantalla chica y la grande, con anécdotas que no hacen más que resucitar al Ave Fénix para que vuelva y no deje títere con cabeza. Y de las vicisitudes de la Cenicienta se alimentan todas las telenovelas, donde los pobres son buenos y los ricos no, pero a veces lloran.

Así es. En sus tramas se manejan personajes equidistantes y estereotipados, villanos y héroes extremos que apelan a nuestras más elementales estructuras mentales. Por eso no es raro que estas descendientes directas de la tragedia, del folletín y del radioteatro, rotuladas  como “soap óperas”, sigan alcanzando altísimos niveles de popularidad. En parte,  la magia de estas estructuras narrativas radica justamente en lo alejado que puedan estar de la realidad, aunque se utilicen elementos del presente. Porque la Cenicienta no armó un sindicato y fue a protestar contra la explotación de las mucamas, si no que pactó con un hada (pensamiento mágico) y se lo transó al príncipe. Y el galán de Montecristo, por su parte, podrá vengarse de la calumnia, la infamia, la agresión, unas decenas de capítulos después de haberlas sufrido, y hasta es probable que en el final lo supere la piedad y el perdón y se quede con la chica que dio el mal paso.

Los medios masivos cumplen finalmente su misión: la de ser el objeto transicional, como diría Winnicot, de millones, es decir, ese sustituto lejano (chupete electrónico) de una imagen materna que nos narra el cuento de las buenas noches donde el caos de la vida finalmente se ordena, el bien triunfa, el crimen paga, el orden se restaura, y se nos devuelve la seguridad ontológica esporádicamente perdida.

Pero otro atractivo radica en que en las telenovelas los Romeos y Julietas no conocen el miedo al amor, ni temen a la “asfixia” del compromiso. Los amantes de los culebrones no experimentan una pérdida de la identidad por formar pareja ni los persigue el pánico al descentramiento, el horror de tener que dejar de mirarse el ombligo para alzar la vista y contemplar al otro.

Por el contrario, pelean por sus sentimientos contra viento y marea, y finalmente hay boda con trompetas, castillo y muchas perdices. Y la leyenda dice que seguirán felices, pero bueno, el día después nunca lo veremos y esto también es parte de su encanto.


LOS CELOS EN GENERAL Y EN LA PAREJA EN PARTICULAR

Por Luis Buero

Los celos que carcomen y que voy a abordar no son aquellos que, en la pareja o en otro tipo de relaciones, estén justificados por actitudes concretas de los otros.
No se trata de celos de hijos cuyos padres hagan notorias diferencias de trato entre hermanos ni de un miembro de la pareja que descubre actitudes engañosas en su partenaire, y eventualmente una infidelidad.
“Los Celos que carcomen” serán, en este artículo,  los absolutamente imaginarios, los que se sufren con la aparición de un tercero que interacciona (aunque sea casualmente) con la otra parte del vínculo que tememos perder.  Es el celo-alucinación, el celo alarma, el celo terror a la pérdida y al ataque, el celo inseguridad.  Son los afectos inesquivables que me llevaron a armar y coordinar un taller de reflexión y  mutua ayuda para celosos y celados, que ya lleva tres “ediciones” en distintos lugares con variados grupos. Un taller para celosos y celados anónimos.

1.-Introducción

Celos, envidia, voracidad, trilogía de emociones “negativas” que alimentaron la creación de diez mandamientos y miles de leyes en todo el mundo que ningún poder judicial logra que se cumplan finalmente.
Sentimientos que habitan en el origen de la vida, y en la concepción mítica del mundo que los propios hombres escribieron en los relatos religiosos y en los artísticos.  Aún dentro de su oculta simbología en nuestro pasado lejano hay un Caín que mata a un Abel,  o un Yago que induce a 0telo al homicidio a través de una calumnia porque desea su puesto, o una madrastra que inútilmente pregunta “espejito, espejito....¿quién es la más linda del reino”? y  ante la respuesta que  certifica la falta, se instala ella la idea de regalar a su rival una manzana envenenada.

Los celos son afectos constitutivos de nuestras más pequeñas células narcisísticas, y no hay ser viviente que en alguno de los ámbitos de su existencia no los haya sentido alguna vez.
También se nos revelan los celos como ingrediente del amor de pareja y se evidencian de las más diversas maneras (instinto de posesión, temor a la pérdida, fascinación del rival, pulsión de muerte, actos de violencia, o como espuela para el erotismo en un vínculo).
Pero fundamentalmente los celos “imaginarios” o “alucinatorios”  son los  generadores de conflictos en las parejas, en las familias, en los espacios laborales, y hasta en las contiendas políticas. Hasta se podría decir que dos gerentes de programación de emisoras competidoras  hoy mueven el tablero de la grilla de ciclos televisivos para ganar el amor del público, de manera irrespetuosa hacia esos espectadoras, más allá del negocio que los aumentos de ratings puedan ocasionar.

Porque.... en teoría buscamos una definición y un origen de los celos, saciamos nuestra ignorancia hasta conocer la fibra más íntima del monstruo verde de las siete cabezas, pero...¿y luego qué? ¿qué hacemos con ese saber si no podemos lograr una apropiación instrumental que nos ayude a producir un cambio en el aquí y ahora?
A mitigar el sufrimiento del que cela y del que es celado.

El operar sobre los celos es una tarea de aprendizaje, o de cómo diría Enrique Pichón Riviere, de enseñaje.
La respuesta obvia es que el problema no está solamente  en enterarnos qué nos pasa y porqué,  sino en ver qué podemos hacer con eso.  Y cómo podemos enfrentarlo a diario con técnicas renovadoras, creativas, sorprender al otro y  a nosotros mismos con recursos que nos permitan movilizar esas ansiedades profundas que nos provocan navegar aguas turbulentas donde los vínculos corren riesgos de atorarse en piedras o acantilados. Llegar pues,  a través de técnicas DE TRABAJO GRUPAL allí donde la palabra no puede ser agente de cambio. Porque el cuerpo muchas veces se nieta a mentir. Y comprender finalmente que seguimos siendo únicos e irrepetibles, justamente como componentes de la gran riqueza grupal en acción, y no dentro de la ilusión del Todo pasivo y omnipotente que alguna vez creímos ser, como parte de una fantasía inevitable, pero de corta duración. Añorar ser el UNICO es por empezar, no poder entender finalmente cuál es nuestra propia situación dentro de la corriente vital de la que formamos parte.  Y es conectarnos con la impotencia de pretender detener y encapsular lo incontrolable, el Otro, ahogándonos en ese mar imaginario y frustrante.
Lo grupal, por último, nos provee la ilusión de lograr vencer ese UNO formado por el paciente y el analista, ese dúo unificado en un animal simbólico de ocho patas, madre e hijo indiferenciados, trabajando los celos y su herida desde la circulación de la energía grupal

1.1 DEFINIENDO EL TÉRMINO

Celos, del griego zélus del latín zélosus, es definido por el diccionario como la “sospecha, inquietud, y recelo, de que el ser amado haya puesto o ponga su cariño en otro”. Los celos tienen mala prensa, pese a ser uno de los sentimientos que nos acompañan desde que iniciamos nuestros primeros pasos en la Tierra.

La primera vez que manifestamos celos frente a nuestra pareja causamos gracia. Esa mujer o ese hombre comprenden que estamos enamorados y toman esta reacción como un signo inapelable de nuestro amor, a lo mejor hasta ese momento no declarado.
Claro está que el sentido del humor frente a nuestra explosión por celos no le durará toda la vida. El celoso acosa, persigue, quiere controlar obsesivamente su posesión.
Si pensamos en el contexto social nos preguntamos: ¿los celos son hoy los mismos que los de ayer? ¿los de la década del 30, del 50, los de los últimos quince años?
¿O los celos están “fuera del tiempo?

2- LOS CELOS y EL  ARTE

Los celos han motivado distintas obras de arte. Una de ellas es la referencia que a ellos hace el teatro a través del inmortal Shakespeare y su “torturado”  moro de Venecia.
 Los celos tienen etapas, así como la uva se convierte en vino y la oruga en mariposa.
Otelo plantea en su dramática distintas fases para los celos.
Primero simplemente surgen en 0telo como fantasía,  ante el temor de perder lo que más ama,  luego se convierten en una pulsión destructiva cuando Yago le miente diciéndole que ha visto el pañuelo de ésta en manos de Casio, más tarde asesina a Desdémona y finalmente, cuando se entera de la verdad, se suicida.
Otelo en ningún momento duda de Yago, ni imagina que éste pudiera estar movido por oscuros intereses para contarle lo que vio. Es como si en el fondo de su ser pensara que la infidelidad de Desdemona es absolutamente posible, y de alguna manera esperada e inevitable, pues 0telo ya ha tenido una defraudación anterior, la que provino de su madre. Yago no hace más que reavivarle esa sospecha que detrás de toda mujer pura existe la ramera lasciva, la cuál se corporiza ante sus ojos por el sólo producto mágico de sus celos. El celoso pues requiere que su fantasía paranoica se concrete. Que su profecía terrible se cumpla.
Pero ¿cómo asesinar al ser que se ama?

3 .-CELOS PATOLÓGICOS Y CELOS NO PATOLÓGICOS

¿En qué radica la diferencia?
Los celos consisten habitualmente  en una preocupación por la posible pérdida de una persona amada o malestar por la relación real o imaginada que esa persona tiene con alguien