PERIODISMO INDEPENDIENTE        ZONA NORTE Y NOROESTE GBA
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PONIÉNDOLE NOMBRE AL BEBE

Por Luis Buero

Durante la tarde la noticia del embarazo alegra a la pareja, luego invitan a los suegros a cenar, todos ríen y brindan hasta que alguna comedida, esa cuñada que nunca falta, se le ocurre preguntar con tonito inocente: ¿y qué nombre le van a poner?. Entonces el matrimonio se mira con la sonrisa congelada, copa en mano, sin saber qué contestar.

Horas después, los futuros papá y mamá están acostados  boca arriba en la cama, mirando el techo y repitiendo nombres a granel hasta la madrugada.

Por empezar aún no saben el sexo del futuro bebé,  así que la tarea se ve duplicada y comienzan las distintas variantes.

1)     Si es varón podrían bautizarlo con el nombre del joven progenitor, y crear una más de esas series de generaciones donde todos los críos se llaman igual,  como los príncipes o algunos Papas. Claro que esta opción es rechazada cuando de golpe se imaginan retándolo: “vení a tomar la sopa de una vez,  Alvaro III”, o comentándole al pediatra: “Mire doctor, Cristina VII no quiere dejar el pañal y sentarse en el retrete”.

2)      La segunda idea es quedar bien con los abuelos y  designar al heredero con sus nombres, pero como el nono paterno es bien de campo y se llama Setembrino, y la abuela materna es polaca y su gracia es Apolinaria, esta moción es descartada de inmediato.

3)     Si la feliz preñada es una intelectual empedernida,  puede venirle a la mente ponerle al bebé el nombre de alguno de sus autores admirados: Aristóteles, Sigmund, Jorge Luis, o quizás de personajes de novelas como Ulises, Erdosain, Gregorio Samsa, Oliver Twist. Y si su marido está muy politizado es capaz de descolgarse con Hipólito, Juan Domingo, Fidel, Evita, Indira, Golda, Máxima,  o si es fanático del fútbol tal vez nos sorprenda con un  Dieguito, o proponga Zinedine, por el  francés cabeza dura.

4)     Las amigas fanáticas de las telenovelas harán lobby para que a la beba la inscriban como Topacio o Antonella, y si es machito que lo denominen Montecristo. El tío religioso propondrá Abraham,  María Magdalena, Lázaro. La hermana menor,  enchufada al mp3, recomendará posibilidades como Luis Miguel, Talía o Cheyenne.

5)     Nunca falta una vecina que leyó Mujeres Que Corren Con Los Lobos, de Clarissa Pinkola Estés, que les hará el bocho a los indecisos papás con los poderes mágicos de los nombres, y el camino vital  que estos representan para su portador. Eso los llevará a estar varias noches frente a la pantalla de Internet para saber qué significado esconde cada uno, desde Aarón hasta Zulema, y navegarán por sitios de arcángeles, hadas y duendecillos. 

Finalmente tanto rompedero de cerebro tendrá su fin luego del nacimiento, cuando vayan a anotarlo al Registro Civil, sabiendo que el esfuerzo ha sido en vano, porque lo inscriban como lo inscriban, los demás ya han comenzado a llamar al bebé:  Cachito, Pupi, Chiche, Cara’e Pollo, Pochi, Cuqui, Bachi, y la verdad, nadie se acuerda del nombre.


SIEMPRE ELIGEN AL PEOR

Por Luis Buero

Es real que muchas mujeres tienen una reiterada insistencia en aferrarse “al patán”,“al pirata”, pero esta costumbre varía según las edades. Veamos.

Cuando son adolescentes, digamos entre los 14 y 23 años, ya nos dan la primera desilusión. Papá y mamá se han esmerado en criarla con leche importada, hirviendo el agua que  ella toma durante quince minutos todos los días, la han anotado en el más exclusivo colegio parroquial trilingüe, y la enviaron a estudiar clavicordio y baile clásico...para que luego la blonda angelical se aparezca con un primer novio tan execrable que haría estremecer al mismísimo sátiro del subte.

Y si, ella se engancha con el más reo, el que desaprueba todas las materias, el que se ratea cuantas veces puede, el que les vende petacas de licor  y cigarrillos no santos a las chicas. Como diría Don Sigmund, la prohibición genera el deseo.

Luego, entre los 24 y los 32  les ataca una segunda etapa de quedarse con el menos recomendable, algo propio de estos tiempos en los que ellas en vez de pensar en casarse y tener hijos, sueñan con hacer grandes negocios, ser conductoras de televisión, arrojarse en parapente sobre las arenas de El Líbano, montar un camello en Siberia y bailar en Creamfields durante tres días sin parar. Con semejante plan de vuelo, un piloto responsable no les conviene. Este es el período en el que inconscientemente se buscan amores imposibles para no tener que formalizar, a saber: el madurito casado que jamás dejará a su esposa e hijos, el bailarín que de día es heterosexual y de noche no se sabe, el profesor de tenis que la engaña con todas las otras alumnas, el marino mercante que está una semana aquí  y once meses dando la vuelta al mundo, el guerrillero que cada dos por tres huye a alguna selva insólita para imitar al Che Guevara.

Pero un día la niña cumple los 33 y se da cuenta que a su reloj biológico le queda menos minutos, y comienza a buscar marido escondida en las ramas con la navaja entre los dientes. Con un telescopio apunta a la fauna masculina, pero se da cuenta rápido que los animalitos que abundan sueltos son todos divorciados que no se quieren comprometer, o solitarios que siguen apegados a  mamá, o celosos patológicos y violentos que tienen más entradas en la comisaría que la pizza de muzzarella, o salames sin un cobre, más secos que pañal de muñeca.

Aquí es donde hacen de tripas corazón y al primero que cae lo arrastran hasta el Registro Civil con la esperanza ilusoria de transformarlo a su imagen y semejanza, luego de obtener la libreta roja . Grave error porque Marilyn Manson no puede convertirse en  Mel Gibson por más amor o gritos que le peguen. Luego del divorcio les queda ir a un “solos y solas  y después, al final, el geriátrico, donde seguirán sonriéndole al desaconsejable, porque caso contrario no tendrían oportunidad de sufrir, y la vida les resultaría demasiado aburrida. ¿O me equivoco? 


SOBRE LOS DESUBICADOS DE SIEMPRE

Por Luis Buero

Hubo un tiempo en el que las palabras “respeto”, “caballerosidad”, “cortesía”, “consideración por el otro”, trazaban un diseño de las relaciones entre las personas, demarcaban espacios, nos protegían de posibles exabruptos y  situaciones incómodas. Hoy la filosofía del “hago la mía y la paso bien” se ha colado hasta en tus círculos más cercanos, y ante ciertos comportamientos salvajes, los que apostamos al viejo ceremonial, o somos tímidos,  nos quedamos sin libreto.

Uno de estos malos ratos en situaciones rutinarias y cotidianas,  es común que nos toque sufrirlo el día en que nuestra Eva nos blanquea como novio ante su núcleo íntimo.  Es ahí cuando el desprevenido Adán quizás descubra que su Lady Di se ha criado rodeada por algunos descendientes de Tarzán, y del mono relojero en celo.

Si eso te ocurre es que te has topado, sin anestesia, con los desubicados de siempre,  esos tipos más absurdos que payaso en velorio, y  absolutamente impunes. Su delito es el descaro agravado por el vínculo.

Me refiero a ciertos especimenes que pertenecen al mundo masculino que rodea a tu mujer: primos segundos, amigos varones, tíos lejanos, compañeros de trabajo, esos que le mandan e-mails  pornográficos, o que en una reunión familiar, después del tercer vaso de cerveza, inesperadamente le dicen a ella chistes obscenos, la sacan a bailar delante de vos como si fueras un poste,  y la revolean por el aire, apoyando la mano donde no deben, (o acercándola sin tocar del todo), generando fricciones entre la pareja, cuando los dos vuelven a casa y él exclama: “¡Cómo se lo permitiste!”.

Y bueno, sonaste hermano. Porque los desubicados de siempre son desvergonzados y atrevidos, pero tu Eva los ve como alegres, divertidos, y chiquilines,  aunque ya sufran los efectos de la andropausia. Nunca están de novio, y generalmente se muestran expertos en ritmos caribeños como el cha cha cha y la salsa cubana, lo que les da pie a exhibirse ante los machos presentes, que como espectadores resignados asisten al espectáculo en el que los desubicados de siempre les aprietan las curvas a todas las mujeres, sin que nadie chiste para no parecer un muchacho  “mala onda”. Ellas saben que son improcedentes, extemporáneos, impertinentes, pero igual pareciera que les cuesta mandarlos al diablo.

Al contrario,  los defienden ante sus nuevos candidatos, sin percibir que para los desubicados de siempre,  las parejas felices son  como la luz solar para Drácula, por eso su misión inconsciente es crear conflictos entre los consortes unidos,  aunque parezca que solo quieren pasarla bien usando a los presentes como títeres de su divertimento. La incógnita es saber si tu señora querrá algún día ponerle límites a aquellos que no conocen el arte de la convivencia entre el pasado y el presente de una mujer,  o se volverá a quedar sola, por defender a quienes la dicha ajena los irrita como la sal a los caracoles.


VACACIONES PARA EL RELOJ

Por Luis Buero

Las vacaciones de invierno despiertan distintas expectativas, según vos seas una estudiante agotada por los exámenes, o el padre de críos que pronto usarán tu cama como acróbatas de circo, o aquel juez que prefiere demorar una sentencia durante la feria, o el maestro de esquiadores que empezará a coleccionar tobillos doblados,  o la actriz de espectáculos infantiles que finalmente llegará con su sueldo a fin de mes. El periodo de descanso de julio siempre nos atraviesa, y nos divide el año en dos como una bisagra que, a veces, nos propone pensar un plan de acción para lo que queda hasta el 2007.

Esa estrategia casi siempre se basa en lograr a partir de agosto lo que no se consiguió desde enero a julio.  Yo les propongo experimentar algo distinto en estas vacaciones. ¿De qué les hablo? Tomen nota.

 Muchos ingleses, los mismos que otrora acuñaron la frase “time is money” hoy son seguidores del Movimiento “Slow” (lento).

 Esta tendencia, que gana adeptos en las grandes ciudades de Europa, se inició en Roma hace algunos años cuando unos famosos cocineros italianos se horrorizaron al ver que frente a su tradicional restaurante se instalaba un local de hamburguesas promocionando el típico “mc combo”. Ellos se revelaron contra la idea del fast food y propusieron el slow food. El tiempo pasó, la moda contagio otros aspectos de la cotidianeidad,  y se convirtió en el Movimiento Slow.

Una de las obras que le dio forma teórica a esta nueva filosofía es el libro El Elogio de la Lentitud, del periodista canadiense Carl Honoré.  Lo que esta tendencia propone es romper con este record deportivo en el que se constituye toda nuestra vida, incluidas las vacaciones, porque permanentemente estamos huyendo de la sensación inconsciente de frustración y culpa que nos ocasiona estar “perdiendo el tiempo”. Aún en  momentos de ocio.

Pareciera que no podemos ni debemos detenernos, y por ello las publicidades nos ofrecen aspirinas de triple poder, y vitaminas y antioxidantes para que estemos a mil y sin parar todo el año. Y si te pescaste la gripe asiática te ofrecen una pastillita y ni tenés que pasar por la cama. ¿Y las ojeras? Para eso está el maquillaje.

Por el contrario, la corriente “Slow” podría traducirse como “bajá un cambio”, en el lunfardo moderno, o en italiano sería algo así como aprender a disfrutar del “dolce far niente”, intentando dejar de ser nuestros propios explotadores, evitando armarnos rutinas que no podemos cumplir a menos que volemos todo el día como Superman, y comamos una polenta mágica mientras respondemos los e-mails de madrugada. En síntesis, dar bienvenida a la tan depreciada ley del menor esfuerzo, trabajar para vivir y no vivir para trabajar, darse espacio temporal para el sexo, la alimentación, la familia, el descanso, la educación, y no estar disponible las 24 horas como una guardia de hospital.

Un provinciano seguro se sonreirá con estas frases, porque él siempre supo que simplemente.... mañana será otro día.

Instituto Superior de Letras
Eduardo Mallea
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Títulos oficiales - Redactor - Corrector Literario

 SEMINARIO INTENSIVO DE UN DÍA

SOBRE EL TEMA

REDACCIÓN DE GUIONES

PARA TELEVISIÓN Y RADIO

SE REALIZARÁ EL DÍA SÁBADO 15 DE JULIO

DE 9 a 18 horas

Disertante: Prof. Luis Buero 

DESTINATARIOS:  Público en general. docentes, traductores, intérpretes, periodistas, escritores y estudiantes de todas las áreas.

No se requiere experiencia sobre el tema. 

ü        Se entregarán certificados de asistencia.  

consultar EXCLUSIVAMENTE en
INSTITUTO EDUARDO MALLEA
VIRREY ARREDONDO 2416 CAPITAL (ALTURA CABILDO AL 1400)
TEL.  4782-2701  /  4784-2912

SOBREVIVIR AL MUNDIAL

Por Luis Buero

Y si, hay vida después del Mundial. De a poco vamos sobreviviendo al furor esperanzado que se pinchó, a la bullanguera decoración celeste y blanca de toda la ciudad que quedó bajo un manto de tristeza, a las publicidades que terminaban en el grito Argentina-Argentina, a las clases exprés de fútbol y de geografía universal, y al informe diario del estado físico de Messi y Tevez con el que nos perseguían cien canales transmitiendo fútbol.

¿Cómo recordaremos este mundial? ¿Privará la sensación de duelo o la de bronca?

El viernes pasado cuando salí a la calle, apenas eliminado nuestro equipo,  me encontré con decenas de personas caminando calladas, serias como perro en bote. El subte  venía repleto, algo inusual a esa hora, y nadie decía una palabra. Eran cientos de pasajeros apretados sin hablar ni mirarse, más aplastados que busto de bailarina. Ni una queja entrecortada, ni un comentario irónico o enojoso. Nada, silencio de radio. Rostros de ilusión interrumpida, caras de seres adustos afectados por un imprevisto baldazo de agua helada. 

¿Estar así pinchados se deberá a la excesiva expectativa que ponemos siempre sobre los posibles réditos del fútbol? Lo cierto es que a los argentinos nuevamente en el Campeonato Mundial de Fútbol nos faltaron cinco guitas para el mango. Y sobre esta circunstancia sería interesante reflexionar.

Veamos: esta competencia congrega selecciones de todas partes del orbe, pero a lo largo de la historia ( y en especial en los últimos cuarenta años) todas las miradas terminan recayendo en cuatro equipos: Alemania, Inglaterra, Brasil y Argentina. Es decir, dos naciones poderosas del llamado primer mundo, y dos del bloque de los países subdesarrollados.

Antes del viernes muchos compatriotas daban por perdido este partido de antemano, y esto es porque cuando vamos contra “ellos”, los poderosos, se nos movilizan ciertos miedos básicos que dan por sentado que esas “potencias” nos van a pasar por arriba (como imperios colonialistas a las tribus). Pero después suena el silbato y vemos que podríamos haberles ganado como a cualquiera. Y de hecho tampoco perdimos durante el juego.

¿Porqué Pekerman no lo puso a Messi en vez de elegir a Cruz? Es un tema para periodistas deportivos.

¿Cuál es, en cambio, la lección recibida?

La de entender una vez más que nosotros básicamente sí podemos, y que esa sensación tipo “no era para nosotros” que a veces nos corroe las neuronas, es un mecanismo infantil que nos impulsa a seguir repitiendo profecías autocumplidas.

 Además de sobrevivir a una injusta derrota saliendo del estado colectivo de depresión, deberíamos entender que el futuro exitoso de este país es un sueño que nos merecemos, y que podremos conseguirlo, más allá del fútbol, si tomamos nota de nuestra capacidad como pueblo, y nos damos permiso para estar unidos y potenciados como cuando juega Argentina, aunque no juegue.


¿PAREJAS DESPAREJAS?...¡QUÉ GARRÓN!

Por Luis Buero

Mi propia vida sentimental ha sido un menú reiterado de parejas desparejas. ¿No me creen?. Les cuento.

Cuando cumplí los diecisiete noté que una parienta lejana, de 34 años, me miraba con ojos glaucos. Salimos a caminar un par de tardes, pero mi padre se enteró y me conminó severamente a abandonar esa incipiente relación. Dos meses después me enganché con una compañera colegio, obviamente de mi misma edad, pero con un apellido repleto de consonantes. Su familia, tradicionalmente judía, no podía entender cómo la nena se había enamorado de un goy devoto de la Virgen de Luján.

Pasó el tiempo y a los 19, en la facultad, tuve la suerte impensada de que la más hermosa del aula se fijara en mí (nunca sabré porqué). A toda la fauna masculina que me conocía, incluyendo mis amigos, no les cabía en la cabeza que la Bella le hubiera dado bolilla a la Bestia. Y me odiaban.

Un año después comencé a visitar a una importante escritora que ya estaba entrando (y casi saliendo) de la tercera edad. Para mí era como una segunda abuela, pero en la oficina no me dejaban en paz con la presunción de un supuesto romance otoñal que sólo existía en sus febriles roedores mentales.

 Bastante deprimido por estas calumnias, un día me sentí atraído por la joven morena que cuidaba a mi abuela todas las tardes. Cuando se lo conté feliz al editor del diario en el que colaboraba, su respuesta estentórea hizo temblar los cristales de la redacción: “¡cómo vas a noviar con una inmigrante indocumentada,  y para peor analfabeta!”.

Finalmente le llegó la hora a la bruja, aquella que se casa con nosotros segura de que nos va a cambiar, y con la que nosotros nos engrampamos  confiados en que ella va a seguir siendo igual.  Nada desentonaba, ni la marcha nupcial, salvo por una no tan pequeña diferencia. Ella (o su papá) tenía mucho dinero y yo era más pobre que una laucha de canoa. Por lo tanto no había terráqueo que creyera que yo estaba contrayendo enlace por amor. Aún así estuvimos juntos muchos años, hasta que un árbitro invisible hizo sonar el silbato y el partido terminó. Vino un entretiempo largo de duelo y como todo divorciado recién suelto formé una nueva unión con una locutora veinticinco años menor. Aquí ya no sólo sus papis y los míos, también mis hijos ya grandes y los vecinos de ella nos miraban como si fuéramos dos extraterrestres, o mejor dicho, dos inmorales extraterrestres.

Al fin hoy, ahora, tengo una pareja-pareja, y todo el mundo que me rodea está tranquilo y no deja de felicitarme. Al menos por ahora.  

Pero, ¿dónde habita el límite de lo parejo y lo desparejo? Absolutamente en la mirada esclerosada de los otros, aquellos envidiosos de la felicidad ajena, convertidos en Capuletos y Montescos instantáneos que señalan sin piedad la supuesta pecaminosidad de esos amores que rompen con el estereotipo que plantea la sociedad,  y que no todos pueden cumplir, afortunadamente.


PROHIBIDO ESTAR TRISTE

Por Luis Buero

Si una prima llorando te cuenta que perdió su embarazo tan deseado debido a un accidente,  ya la estás consolando incitándola a que, a la brevedad, pruebe con su esposo concebir un nuevo bebé.

 Si un flaco le confiesa a sus amigos varones que está bajoneado porque la novia con la que vivía se mandó a mudar....primero le toman el pelo, y  luego lo invitan a ir,  esa misma noche,  de levante por los boliches de onda.

Presentas un proyecto y ni acusan  recibo, o en el peor de los casos,  te plagian la idea, y cuando tus seres queridos te ven pinchado te recomiendan que vayas al psiquiatra para que te recete un antidepresivo, o a ver a un cura para que te aconseje.

Enciendes el televisor y ya te están gritando que empieces la mañana bien arriba con tal magazine de misceláneas y termines el día “hip hop”  con Marcelo, Mario o Peti. 

Y hasta las noticias radiales se mezclan con chistes.

Si el portero te ve con mala cara se lo cuenta a todo el mundo, y comienzan a conjeturar diversas desgracias que te podrían estar pasando,  que van desde un simple ataque al hígado hasta un aneurisma incurable. En la oficina te quieren trasladar a la sucursal Cosquín para que respires aire puro, y el ascensorista (que está estudiando Psicología Social) te informa, sin preámbulos, que según afirma Pichón, debes adaptarte activamente a la realidad.

Uno quiere estar a la sombra y le suben la persiana para que lo encandile el sol, y lo llenan de preguntas que suenan como un reclamo: “¿cómo no vas a festejar tu cumpleaños?”, “¿te volviste  loco, vas a pasar solo la Navidad?”. Y de pronto recordamos cuando a los siete años nos caímos de una escalera y  recibimos un: “¡no llores, maricón!”

Sí, te pase lo que te pase, una cruzada de familiares, conocidos y desconocidos te aconsejan que te tomes todo con filosofía light, por cuatro días locos que vamos a vivir.

Gente más científica nos pregunta si no tendremos bajo el nivel de litio, o nos revela un mantra para que hagamos meditación trascendental.

Las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas, cantaba una antigua zamba, pero ahora ni las penas se nos permiten conservar,  porque hemos perdido el derecho a estar tristes, a reflexionar en paz y madurar sobre las experiencias dolorosas, a reconocer que las piedras con las que tropezamos también son parte el camino. Peor aún viviendo en este supuesto paraíso de consumo y entretenimiento, del todo bien, de la sonrisa permanente, como personajes entrampados en alguna novela futurista de  Aldous Huxley.

Porque no es sólo generosidad la que impulsa a ese eventual “animador instantáneo” a intentar sacarnos a empujones de la cueva temporaria en la que nos refugiamos. Ese “San Bernardo” no llamado sufre de cierto egocentrismo infantil cuya preocupación inicial está centrada en sí mismo, en conservar su propia alegría ficticia a toda costa, ese estado evanescente que el triste hace peligrar.


PAPA DE FIN DE SEMANA

Por Luis Buero

Cuando los padres se separan, es común que los nenes se queden a vivir con mamá. El papá se vuelve entonces una visita reglamentada, y mientras la sociedad murmura “algo habrá hecho”, él sufre en silencio y teme convertirse en el tío de sus propios hijos, por la falta de cotidianeidad en el vínculo. Todo eso, claro, cuando se los dejan ver.

En el imaginario popular y en los chismes a la hora del té, suelen ser los malos de la historia. Los que se fueron a comprar cigarrillos y nunca volvieron, los que huyeron tras las plumas de una corista, los que no pasan la cuota alimenticia y hay que perseguirlos con la justicia.

 Y pocas veces aparecen en la misma novela  los otros padres separados, los que les dejan todo a su mujer y siguen manteniendo a sus hijos. Sí, me refiero a aquellos que imaginan, conciben y acunan a sus críos, les hacen el desayuno a diario, compartieron con ellos el primer día de clase y el cuento de la hora de dormir, y  de pronto cuando el matrimonio se disuelve se convierten en una visita en el hogar que construyeron, y  quizás en un tío querido para sus hijos que tal vez pronto hasta tengan otra figura masculina como padre sustituto: la nueva pareja de mamá .

Ese papá de fin de semana siente que ayudó a construir un nido y luego lo tuvo que abandonar para siempre. Y nadie se ocupa de su sentir, porque se dice que los hombres no lloran, y tal vez sea mejor así, porque algunos están tan tristes que si lloraran todos juntos se produciría un tsumani. ¿No me creen? Vayamos al principio.

DE ÍDOLO A KELPER FILIAL 

En las épocas de mi bisabuela, los hijos eran de la mujer, que debía parirlos y criarlos, mientras el padre trabajaba todo el día, y luego  se iba a jugar al billar o al truco al bar con sus amigos,  y cuando estaban presentes,  sus críos los trataban de usted. En los años 60 y 70 comenzaron a enseñarle al hombre que cuando su esposa quedaba encinta ambos estaban embarazados, y que él era co-protagonista en todo este proceso, y después del nacimiento también, de por vida. Así fue que algunos varones tuvieron que hacer de tripas corazón y participar del parto ayudando a la futura mamá, y se animaron a cortar el cordón umbilical y a dar el primer bañito a sus bebés. Aprendieron a cambiar pañales, a preparar biberones y papillas y a consolar al lactante de noche, si se le ocurría llorar cada tres horas. Se animaron a susurrar el “arrorró mi nene” o despertarlos con aquella otra canción que decía que el gallo Pinto se durmió y esa mañana no cantó. En síntesis, se dieron cuenta que ese “trabajo” era un placer que se habían perdido de disfrutar durante generaciones, y que el concepto de masculinidad había dado una vuelta de página importante y ya era hora de cambiar para bien. Claro que también se estaba modificando el de feminidad, al mismo tiempo.

Así fue que este nuevo macho humano enamorado de sus hijos y de su función paterna, que había re-significado la palabra familia, y había cicatrizado tal vez sus heridas de la infancia,  conoció una segunda y dramática lección: divorciarse de su pareja  ya no era sólo romper el vínculo con una mujer, si no que debía enfrentar un dolor mucho mayor. 

¿PAPÁ POR SIEMPRE? 

Ningún film relata mejor (tal vez no haya otro) que Mrs. Doubtfire (Papá Por Siempre) el drama y el sentir de un hombre que al tener que irse del hogar familiar pues su esposa ya no lo ama más, no puede ya convivir con sus hijos, a los que adora. En la famosa película, Robin Williams interpreta al atribulado padre que al no resignarse a la imposibilidad de ver a sus niños de manera constante, y dado que el personaje es actor, llega al extremo de caracterizarse y hacerse pasar por una señora de edad mayor, de apellido Doubtfire, para convertirse en la niñera de sus propios hijos.

Y en la vida diaria, más allá de los pormenores y matices que rodean la separación de un matrimonio, es muy común que los hijos menores continúen bajo la custodia de la madre, a la que, salvo pruebas en contrario, la ley y la cultura popular  la consideran automáticamente mejor progenitora que el varón.

“Un padre sabe, incluso antes de separarse que habrá mil momentos de la vida de sus hijos que ya no ha de presenciar ni compartir, y luego con el tiempo va notando sus bruscos cambios físicos, en la voz, cada semana o quincena, o cuando puede reencontrarse con ellos. Sus éxitos y sus anginas serán una anécdota contada, y uno siente que de a poco se convierte en una visita, en una especie de  tío querido que de no estar presente a cada instante, teme quizás que hasta dejen de extrañarlo”  comenta SANTIAGO, 53 años, docente porteño, separado desde hace diez, con dos hijos.

 Las notas de actualidad sobre estos temas generalmente se dedican a describir la delicada situación en la que se encuentran los chicos, que deben adaptarse a una nueva realidad, o se enfocan en los derechos civiles de la mujer que pueden verse vulnerados si su pareja no le aporta los alimentos obligatorios por ley.

Pero en esta historia hay un tercero excluido, y su sufrimiento ninguna cámara lo enfoca.  

SI QUERÉS LLORAR, LLORÁ

“No hay dudas que el vinculo se aleja, aunque sea muy bueno ese encuentro semanal, el vinculo se establece con la cotidianeidad” asegura ANDRÉS SÁNCHEZ BODAS, psicólogo clínico desde hace 33 años, docente universitario y creador de la carrera de Counseling (Consultor Psicológico) en el país. Y agrega:

“En nuestra sociedad la gente cree que la que más sufre es la mujer, o los hijos, y se olvida de que el hombre pierde el hogar, la continuidad, el estar presente mal o bien en la cotidianeidad, y en mi experiencia de terapeuta, los hombres lloran, están angustiados por tener que ver a sus hijos  una vez por semana, en una especie de visita guiada de la que luego, si no tiene un lugar propio donde alojarlos, debe devolverlos al domicilio de la madre.  Es más, hay hombres  que demoran la separación, o directamente no se separan, aunque convivan  en condiciones deplorables de pareja, con 7 u 8 años sin vinculo sexual con su esposa,  para sostener una relación en función de no perder la convivencia con los hijos”.

Por su parte, MARIA RUTH MURAIS, psicóloga gestáltica sistémica, con 20 años de experiencia hospitalaria, parece coincidir con su colega al contar:

“Yo los veo sufrir en el consultorio, han dejado sus muebles, su casa, sus olores, sus plantas, y se tuvieron que ir porque es así su  historia, y todo eso produce duelo. Pero en la vida ¿qué es duradero?”  

CUANDO EL PADRE NI SIQUIERA SE SIENTE TÍO

Cuenta Eduardo, de Villa Crespo, 3 hijos, empleado bancario: “Teníamos algunos problemas de pareja, a mi entender no muy graves. Una noche, mi esposa me dijo que me tenia que ir, me echó de casa, dijo que hablara con su abogado. Para evitar males mayores pase la noche en casa de mis padres, al otro día  volví a casa. Al intentar ingresar me di cuenta  que había  cambiado la cerradura, no me atendía, cuando  respondió me insultó, negándose a que pueda estar con mis hijos”.

Eduardo representa otra realidad, la de los miles de papás que ni siquiera los pueden ver regularmente. JOSE MARIA BOUZA, fundador en 1988 de A.P.A.D.E.S.H.I. (Asociación de Padres Alejados de sus hijos, ver recuadro dos) asegura que El separado sin posibilidad de contacto de los hijos es un caso más grave, porque hay una obstrucción en el vínculo producida por su pareja, y el padre queda marginado de la sociedad, busca trabajos informales, deja de lado todo para concentrarse en una acción judicial en la que finalmente queda atrapado, pues piensa que se va a resolver rápido y en nuestro país no es así, es como un espejismo de montaña, donde el alpinista cree ver la cima ahí nomás, cerca, y tarde descubre todo lo que le cuesta llegar, y tal vez nunca llegue.” 

PARA LOS JUECES PAPÁ NO ES UN ÍDOLO 

JOSE MARIA BOUZA, que confiesa haber atendido él sólo ya alrededor de 15.000 padres en A.P.A.D.E.S.H.I., piensa que: “un juzgado donde se plantea una cuestión de tenencia debería evaluar quién es el más apto, no por su sexo, si no por sus condiciones psicológicas, desarrollo laboral y tiempo disponible, y sobre todo por su actitud con su pareja en cuanto a esta problemática. Pero prefieren culturalmente beneficiar a la madre, aún pasando por alto que algunas mamás hayan tenido intentos de suicidio, internaciones psiquiátricas, o incluso, que ni siquiera desee verdaderamente hacerse cargo de los chicos”

Por su parte, LUIS MARIA ASSANEO,  fundador de APRADIM (grupo de profesionales que dicta conferencias sobre temas como Enigmas de la Virilidad, Parejas en Crisis, etc), psicólogo y docente del CENTRO DOS de atención psicológica,  y miembro adherente de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, coincide con Bouza en que “ las leyes que dan automáticamente la tenencia de los hijos a las madres  son obsoletas; la posibilidad  maternante del padre ha evolucionado, y además antes era la mujer la que se quedaba en casa y ahora son los dos los que trabajan afuera del hogar”

La Lic. MARIA RUTH MURAIS amplía el concepto:  “con la madre se arma un lazo en los primeros cuatro años de vida que es preciso no cortar, pero luego ambos tienen capacidad para ejercer el rol de mamá-papá o papá-mamá, y los chicos podrían elegir con quien estar”

¿HAY ESPERANZAS, PADRE?

SÁNCHEZ BODAS sostiene que “las nuevas corrientes psicológicas, estas visiones humanisticas, en general miran más para adelante que para atrás, el aquí ahora, el presente, el porqué no importa tanto, me pasó lo que me pasó y ahora veamos lo que hacemos con esto. Estas corrientes aportan la posibilidad de pensar en lo concreto, se cita a la familia, a la ex, a los chicos, se hacen reuniones familiares, no se toma la cosa de manera individualista”.

MARIA MURAIS, desde una perspectiva sistémica aconseja:

“ la tendencia a lograr debe ser que la familia, producida una ruptura, recobre la homeostasis, la búsqueda de un nuevo equilibrio, todo tiende a que después de un momento de crisis todo se ordene, y al papá que se tuvo que ir, le espera un gran trabajo interno para superar este corte o quiebre,  puede ser el momento de un re-aprendizaje, pues hay papás que descubren su paternidad justamente cuando se van”.

JOSE MARIA BOUZA  sugiere que “los papás que nos quedamos sin nuestros hijos tenemos que cambiar y que preparar el nido, siendo cada vez mejores, para cuando ellos peguen el saltito y vengan con nosotros”.  

¿EL PADRE SEPARADO ES MENOS PADRE?

LUIS MARIA ASSANEO discrepa con otras posiciones y asegura que “es un mito que se ha armado alrededor de esto, de que los padres son más padres cuando están casados y conviven con sus hijos” . Y hasta pone en duda la palabra duelo:

 “El duelo es duelo cuando tenemos un objeto perdido, pero con el divorcio los hijos no se pierden, el vínculo sigue estando aunque no en las mismas condiciones, pero en muchos casos ese vínculo mejora. En realidad la sensación de soledad casi radical en la que ha quedado sumido un padre es porque se le revela su propia castración, la reafirmación de que todo no se puede, aunque la ciencia nos diga que sí.  Por otra parte, y con relación al vínculo nuevo que se establece entre padre separado e hijo, una cosa es la cantidad y otra es la calidad; un padre conviviente puede estar absolutamente presente, y hasta ser asfixiante, y el vinculo puede ser rudimentario, débil, y un padre puede ser que por trabajo o porque se separó de la madre no esté  siempre presente en forma física, sin embargo está presente en toda la actividad de la familia. Pero en esto no solo tiene que ver cómo el padre ejerza esa función, también es muy importante la actitud de la madre, ya que desde el psicoanálisis, el padre es un decir de la madre, es una internalizacion psíquica a partir de que la madre lo nombra y le dice a los hijos, ése es papá”. 

En síntesis, muchos padres se quejan con dolor y melancolía de cómo se trastoca la relación con sus hijos luego de la separación de pareja, y a la vez acusan a quien se queda con la custodia de ellos, de hacer y deshacer a su antojo sin considerarlos. Nos queda sólo la esperanza de que cada ex pareja de mamá y papá separados se alíen en busca de un bien mayor, por los niños y por ellos mismos, sin necesidad de  jueces ni abogados, recordando que alguna vez se amaron y que esos niños son el fruto de ese amor,  para que las funciones materna y paterna se sigan cumpliendo sin obstrucciones, pese a todo, y que Mrs. Doubtfire se convierta en apenas una película que vive sólo en la memoria insistente de los cinéfilos. 

Re cuadro uno: 

VOCES DE PAPÁS 

EDGARDO (37) administrativo, marplatense: Mi separación fue muy dolorosa, porque sabia que el vínculo con mis hijos ya no iba a ser igual y se frustraba la posibilidad de tener una familia. Es difícil aceptar que mis hijos no puedan tener a su papá para acompañarlos y ayudarlos a crecer en todo momento.

MARIO (48) ingeniero, de Olivos: El contacto con mi hija siempre se dificulta porque la mamá le genera actividades extras en mis horarios de visita, o usa la estrategia de ponerse tan violenta y tan mal, que la nena prefiere quedarse con mamá "para que se calme" o "no se angustie". 

EMILIANO (27) Agente de Viajes, de Lanús: Cuando mi hijo tenía 4 años y después de una relación muy difícil con la madre, la misma en el año 2002 me denunció falsamente por abuso sexual hacia mi hijo, para que no pudiera verlo. Allí comencé un largo peregrinar por distintas instancias judiciales hasta el día de hoy. La terapia psicológica individual me ayudo a sostenerme en todo este tiempo. A mi hijo continúo si poder verlo desde hace tres años, y sin tener noticias de él desde hace más de un año.

Recuadro dos:

QUÉ ES A.P.A.D.E.S.H.I. (ASOCIACIÓN DE PADRES DISTANCIADOS DE SUS HIJOS) 

Esta institución sin fines de lucro fue creada en 1988 por JOSE MARIA BOUZA junto a otros papás que veían obstruidos su vínculo con sus hijos o tenían una imposibilidad de contacto con ellos.

En su sede,  los padres tienen días de reunión, de capacitación, obtienen contención psicológica e información jurídica. Hace casi 20 años, BOUZA imposibilitado de ver a su hija escribió una carta a los medios instando a otros padres en la misma situación a juntarse para ver como enfrentar la problemática,  y fue entrevistado por Fernando Bravo en un programa de televisión que tuvo una repercusión impensada. El grupo que con el tiempo se formó,  logró la sanción de la Ley 24270, por la que queda configurado como delito el accionar del padre o tercero que impidiere u obstruyere el contacto de menores de edad con sus padres no convivientes. “

Bouza cuenta que en ese momento consideraba terminada su misión pero “ luego aparecieron otras estrategias de mamás que tenían la tenencia de los hijos, por ejemplo el hacer denuncias falsas contra el padre de abuso deshonesto, o de violencia familiar, imposibles de probar, (que generan en el padre privado del vínculo el síndrome de alienación parental) y que la justicia desestima luego de años de un proceso, mientras el padre no puede ver a los hijos. Y hoy hasta vienen a consultarnos futuros papás de hijos que todavía no nacieron, porque se separaron de su mujer embarazada la cuál desde ya les dice que cuando nazca el bebé no se lo va a dejar ver”


IMPRESCINDIBLE ALEGRÍA

Por Luis Buero

La Argentina no es un país alegre. Si, llevamos en la piel demasiados recuerdos insalubres, y somos un pueblo con tendencia a la “depre”.  En la sangre que nos habita se mezclan la melancolía y la falta de optimismo, porque los proyectos y las ganas son constantes pero las frustraciones los superan. Aún nos condena la ley del no y la máquina de impedir. Y para peor la queja de tango sigue nutriendo los ovarios de esta nación, construida por aquellos bisabuelos inmigrantes que lo dejaron todo en el otro mundo, más los descendientes de indios, criollos y mestizos que la vienen ligando mal desde las épocas de Don Pedro de Mendoza.

En algunos porteños la tristeza se hace visible, paradójicamente, en la poca paciencia hacia el prójimo, y en el fastidio y mal humor cotidiano. Y en cierta gente del interior a veces se vuelve excesiva la parsimonia y el desinterés, como si la realidad fuera una película detenida en un inevitable presente continuo.

En este contexto en el que circula en ciertos grupos sociales un sentimiento de vacío, aburrimiento o angustia, y en el que la desesperada búsqueda de la propia realización muchas veces se vuelve difícil como un amanecer en día de lluvia, ¿cómo no va a ser bienvenida la alegría que puedan causarnos los triunfos de nuestro equipo en el Mundial, si los logra?

No es vana la súbita alegría, ni extemporáneo el furtivo nacionalismo que la camiseta provoca.

Justamente estos veintidós ídolos cumplen un rol adjudicado y aceptado por ellos: el de gratificar nuestro sueño colectivo. Esa aspiración, obviamente, está cargada de representaciones simbólicas. Por unos pocos minutos, en cada encuentro, ellos nos harán sentir animados, potentes, unidos, y si ganan, sumamente felices.

Pero este fenómeno de identificación masiva es un arma de doble filo: si fracasan, la idolatría mostrará el reverso de la tela, y la devolución será indiferencia o en el peor de los casos, una marcada hostilidad.

Todos los deportes y competencias son resabios del comportamiento naturalmente lúdico de las sociedades primitivas.  Épocas del taparrabo o la túnica en la que toda contienda tenía un rictus religioso y a nadie se le ocurría racionalizarlas.

Hoy como siempre ciertos intelectuales insisten en desvalorizar las pasiones que el fútbol en general, y los Mundiales en particular, despiertan, como si fuera preciso teorizar el contagio afectivo que nuestra selección nacional produce.

Más interesante sería hacer foco en esta necesidad de felicidad y de esperanza más o menos estable que todos requerimos, basada entre otras cosas, en mantener la fe en la movilidad social que le permita al que trabaja progresar y tener proyectos futuros, más allá de que nuestros jugadores traigan el trofeo ansiado o simplemente lleguen a los cuartos de final. Pero palabras más o menos,  mientras tanto, cuando empiece el partido el grito saldrá solo: ¡vamos Argentina, todavía!

 


¿MUNDIALISTAS HIPNOTIZADOS?

Por Luis Buero

Anoche tuve una pesadilla. Soñé que nuestro país estaba participando en un Mundial de Fútbol y me veía  corriendo por calles desiertas de Buenos Aires suplicando: “¡Qué no se enteren los habitantes de ninguna nación que nos tenga bronca y desee invadirnos, ni los alienígenas de Marte o los monstruos marinos  de las series Invasión y Surface!”.  Resulta ser que yo, en los brazos de Morfeo, descubría que cuando empezaba a jugar nuestra Selección: ¡la Argentina durante cada partido quedaba totalmente desprotegida!

Mi mujer me dijo esta mañana que durante la noche grité  frases extrañas  con los ojos cerrados.

Según parece deliraba, y relataba que una hora antes de comenzar los encuentros en los que nuestro equipo participaba se producía un éxodo masivo de oficinas, fábricas, negocios y supermercados. Miles de automóviles huían hacia un mismo lado, mientras hordas humanas viajaban en subtes repletos con las mejillas pegadas a las ventanillas, o subían a colectivos que se convertían en latas de sardinas en pocos segundos.

Pero el fenómeno de hipnosis colectiva se repetía siempre cuando el árbitro daba la pitada inicial y entraban a contarse los 90 minutos de juego. En ese instante, en mi alucinación,  la patria se paralizaba,  se suspendían las cirugías, los aterrizajes, la recepción de correspondencia en el correo. Las ambulancias eran abandonadas en las calles, los barcos no podían entrar a puerto, los maestros se quedaban sin alumnos y la iglesias sin cura, las municipalidades trababan las puertas exteriores, los amantes evitaban tener sexo. Hasta los “chorros” se abstenían de salir a robar. Y al día siguiente de cada partido, los diarios exhibían fotos del presidente, que en vez de gobernar,  estaba reunido con sus ministros frente al televisor en su despacho, o imágenes de gendarmes absortos frente a un viejo Zenith blanco y negro en lugar de tener la vista clavada en la frontera.

Yo quería despertarme,  evadirme, pero era imposible; la voz de Dios sentenciaba en mis oídos: si el grupo social exige, el individuo debe adaptarse.

Entre ronquidos de desesperación escuchaba a mi psicóloga explicarme: el pueblo deposita en sus ídolos deportivos sus propias debilidades y frustraciones, convirtiendo al plantel en el objeto bueno, con la esperanza de que le devuelva a la sociedad una versión triunfadora y no depresiva de sí misma.

Pero en mi sueño, la realidad se había detenido como el vuelo de una paloma congelada en el aire. Y yo veía que, mientras ocurrían terremotos o ciertos presidenciables obstinados renunciaban a sus candidaturas, los noticieros sólo se referirán a lo que opinaban Pekerman o Messi,  y al precio de los televisores con plasma.

En fin, ya sé lo que piensan: nadie debería comer demasiado antes de acostarse, si no después se sufren pensamientos absurdos provocados por una digestión difícil,  que en nada coinciden con la realidad, como se ve.

 


DURMIENDO CON SHERLOCK HOLMES

Por Luis Buero

Somos un pueblo narcisista. Por eso todo vínculo estrecho nos inspira cierto pánico a la pérdida de la identidad. Uno de los grandes desafíos que debe llevar adelante una pareja que convive es lograr el equilibrio entre los espacios comunes y los propios, respetando el intento individual de encontrarse con uno mismo fuera del somos dos. Claro que el mundo privado del otro, sin mí,  produce cierto miedito.

Ahora bien, hoy en día es común que Romeos y Julietas que viven solos descubran a seis meses de empezar a noviar que no se pueden ver seguido, porque dieciséis horas diarias no les alcanzan para cumplir con sus profesiones, estudios, gimnasia, terapia, relaciones sociales, y pasear al perro. Así es que deciden compartir uno de los dos departamentos para poder encontrarse, obviamente sin pasar por el Registro Civil, y a veces sin presentarse los padres.

Y es regla de oro respetar la intimidad del otro...hasta que llega el día en el que ella no está porque va a llegar tarde, uno anda buscando en la biblioteca un libro que le prestó, y de pronto...¡zas! : aparece su diario íntimo. 0 puede pasar que ella se fue al supermercado y dejó abierta la casilla de e-mails, o quizás se olvidó el celular donde guarda mensajes de texto y registro de llamadas recibidas...

 Yo no debería estar leyendo esto, piensa uno, e inmediatamente comienza a meter las narices donde no debe. Pero como en el pecado se está la condena, la lectura lejos de darnos el secreto poder de la información, nos llena de dudas y ansiedades.

Por ejemplo, una mes antes de que la viéramos por primera vez ella escribió en su agenda: “hoy conocí a un muchacho genial”.  Nuestra mente rápidamente se altera:  ¿Cómo un muchacho genial?¿ quién es, dónde está ahora? Y vemos que en la fecha en la que fue a tomar algo con nosotros ¡no anotó nada! La investigación sigue, con resultados cada vez más inquietantes. Ella recibió un correo electrónico de un nabo que dice ser su admirador, y le chatea mensajes desde Colombia. Ya sé, es lejos, pero ¡es un hombre!¿ Y si viaja a Buenos Aires? Las manos ya se mueven solas, buscando descubrir una verdad trágica que en el fondo no queremos conocer. ¡Guarda un programa de una obra de teatro vista en el 2002 con una flor disecada adentro!.¿Por qué? ¿Quién se la habrá regalado? Hay un nombre escrito, “Raul” con tinta fresca, y un número de celular anotado, ¿quién será?..¿Y esa foto del Día del Amigo de año pasado? ¿Por qué aparece tan abrazada a un compañero de trabajo?

Finalmente llega por la noche la inocente autora de nuestros absurdos desvelos, y mientras ella asa un pollo y con toda naturalidad nos cuenta su día, comprendemos secretamente avergonzados que nuestra invasión fue al cuete, salvo por la enseñanza que nos dejo. ¿Cuál? El saber que  es mejor nunca poner el ojo en el mundo privado de una mujer, porque  siempre, inevitablemente,  se nos mete una basurita.


LAS DOS CARAS DE LA TV

Por Luis Buero

La televisión, como la vida, tiene dos caras, y satisface a dos tipos de públicos. Están aquellos que  siempre han disfrutado de las comedias tipo  “Yo Quiero a Lucy”, “La Niñera”, o los vernáculos “Campanelli”, y  elegido  las telenovelas que reproducían la historia de la Cenicienta adaptada a distintas circunstancias.

Me refiero a esas “soup óperas” típicas en las que  los personajes femeninos eran hermosas amas de casa que habían convivido con sus padres hasta contraer matrimonio,  y que luego se casaban jóvenes con su primer novio, el héroe, y para toda la vida. Y en las sitcoms clásicas, sus ocupaciones y conflictos tenían que ver con el hogar y las reyertas con cuñadas y vecinos cercanos. Por otro lado, sus hombres las amaban profundamente, y jamás los sorprendía ni un mínimo deseo de infidelidad, y hasta tenían la suerte de contar con las virtudes de una mujer hechizada que se cambiaba en un segundo para ir a cenar, con solo mover la nariz.

Pero también hay otra televisión exitosa que intenta responder los reclamos de veracidad del público y los críticos.

Me refiero a esa programación que actualiza aspectos parciales de la realidad,  en la que desde hace tiempo vienen triunfando familias con travestis, esposas que se las ingenian para ponerles los cuernos al marido con el jardinero, con el ex novio y con el mejor amigo de él, y esposos  que no saben cómo hacer para librarse de su mujer y sueñan con que se la lleven los extraterrestres.

Con esa onda renovadora también llegaron las chicas de  “Sex And The City”, eternas soñadoras que se acuestan con un varón distinto cada semana, y las protagonistas de “Desesperate Housewives”, madres que por momento desearían comportarse como Herodes con sus propios críos. Y el Sr. Argento de “Casados Con Hijos”, que soporta a su cónyuge a través de un vínculo lamentable que lo incita a divulgarle todos sus pensamientos y críticas sin el menor tapujo.

En síntesis, la televisión pareciera reflejar dos cosmovisiones. Una es la esperanzada, la que expone lo que debiera ser y no lo que es, la que trata de exaltar un modo de vida que promueve una especie de seguridad ontológica, basada en pilares teóricos en los que se construyó nuestra sociedad. La que intenta potenciar lo bueno y disimular lo malo. La otra tevé insiste en decirnos que no todo es lo que parece, que hay ciertos estamentos sociales que se están disolviendo, mientras nacen otros valores que no son el reflejo de una comunidad en descomposición, sino la  observación nada pasteurizada de un mundo complejo y  multifacético.

A mí me gustaría ver una tercera opción, aquella que me permita indagar en las ficciones si los humanos somos seres físicos experimentando algunas sensaciones espirituales, o si somos en verdad seres espirituales en una encarnación pasajera y limitada, con alguna posibilidad de evolución interior. ¿Pido demasiado? Por ahí si, disculpen.


MEJOR NO ENFERMARSE

Por Luis Buero

Cuando yo era chico mi familia tenia un médico de cabecera, que también era el doctor del barrio. Curó a distintas generaciones de todas las dolencias que un humano pudiera sufrir,  y era común que aceptara que el carnicero le pagara con pollos y huevos, o que el almacenero le alcanzara una caja de salamines y quesos, si era fin de mes y  escaseaba el  efectivo.

Él estaba bien dispuesto siempre, a cualquier hora del día o de la noche, sábados y domingos,  para atender un parto de urgencia o un infarto, con la misma sonrisa y absoluta efectividad con la que diagnosticaba sarampión o hepatitis. Era como un abuelo sabio que  conocía nuestros dolores físicos, pero también nuestras frustraciones, ansiedades, sueños, esperanzas, hipocondrías.

Y sus pacientes, todos nosotros, finalmente gozábamos de buena salud.

Pero un día fue él el que se murió, hace ya muchos años, Entonces mis parientes se dividieron en dos grupos: algunos comenzaron a utilizar los servicios de las obras sociales que les tocaban en suerte, según el empleo que tuvieran.  0tros,  en cambio,  se afiliaron a una empresa de medicina prepaga. Pero cada uno por su lado, pagando mucho o gratis, con carencias o con lujos, todos desde entonces vivimos experiencias parecidas.

¿Cuáles son? Les cuento: un mes para conseguir un turno de un médico clínico, el cual te ha de enviar a hacerte análisis de todos los efluvios de tu cuerpo, en los que además han de  introducirte catéteres por el brazo, leches fosforescentes en la garganta, y canutillos con visor en el trasero,  y una vez leídos los mismos, treinta días después, ha de derivarte a un especialista que seguirá pidiendo estudios porque duda (más que el Dr. House en la famosa serie) de qué corno te vas a morir en breve, seguramente, si no te dan una medicación ya.

Pero además, nos dimos cuenta que nuestros órganos tienden caprichosamente a enfermarse de madrugada o en días feriados, momentos en los cuales estás fuera del horario de consultorios y los especialistas están jugando al tenis o reposando en el hotel de algún congreso en Madagascar. Entonces vimos que solo nos quedaban dos alternativas.  La más rápida es ir a las guardias, donde es posible que una jovenzuela galena se sorprenda de que tu tía no tenga testículos, o por el contrario te ausculte un gordo soberbio que no te habla a vos pero si a unos estudiantes que te rodean y miran como si fueras un extraterrestre o el eslabón perdido.

Claro que también podés llamar al servicio de urgencia y quedarte en cama, situación que te permitirá conocer un mozalbete con delantal verde y zapatillas de fútbol que, si te duele la espalda, pude confundir un catarro con una infección urinaria.

Finalmente, si no hay huelga o paro y soportas hacer una cola de cien horas, te queda ir al hospital.

Por eso en mi barrio hemos decidido permanecer sanos: si se nos fue el doctor para siempre, mejor no enfermarse.


(*) Crónica y Análisis publica estas notas por gentileza del autor Luis Buero Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com
Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com

Luis Buero es guionista, periodista docente de la materia Guión en TEA Imagen,  en la Universidad de Morón, y en la Universidad de Belgrano.
Es  autor del libro "Historia de la televisión argentina contada por sus protagonistas", editado en 1999 por la Universidad de Morón (dist. La Crujía) que obtuvo una mención especial de APTRA en la entrega de los Martín Fierro 1999. 
Algunas obras:
* Televisivas:
La Familia Benvenuto (Comedia, TELEFE, 1991-1995)
Comunicado Pop (Magazine juvenil, ATC, 1997)
Un Milagro de Cristo en la Quebrada (Documental, CANAL 2, San Luis, 1994) 
El Laboratorio del Dr. Pipeta (Sketches cómicos infantiles educativos, TV QUALITY, 1999)
Colaboración autoral en Los Rodríguez (Sketches cómicos, TELEFE, Junio 1998) y en Señoras sin Señores (Sketches cómicos, TELEFE, Octubre 1998).
* Radiales: 
El Tiempo que viene (Periodístico, FM Comunidad, 1996).
* Literarias:
Príncipes y Medias Lunas (1971)
Cuentodisea (1975)
El Último Otoño (1982) Faja de Honor de la Sade 1983 
Historia de la Televisión Argentina contada por sus Protagonistas 1951/96 (Universidad de Morón, 1999) 
* Periodísticas: 
Diarios: La Nación - Clarín (calles de Bs.As.) - La Voz del Interior - La Prensa - Tiempo Argentino - La Razón - Época - Norte- Publimetro - Diario 16 (España) 
Revistas: Flash - Uno Mismo - Cosmopolitan - Nuestra - Clarín Viva -Autoclub - Sex Humor - Para Ti - Luna - Todo es Historia - Magazín Semanal 
Otros: Clarín Ciudad Digital - - Leedor. com (internet) - Página Digital (internet) - Mujerweb.com (internet)- Aglia.com (internet), Sensibles Del Sur (Bariloche/internet), etc.
* Discográficas:
Para Mamá, Actor Hugo Arana (RCA VICTOR, 1976)
* Cursos y seminarios dictados: 
Facultad de Filosofía y Letras U.B.A. - Facultad de Ciencias Exactas y Naturales U.N. (Córdoba) - Círculo de la Prensa (de Rosario) - Carolina Ca