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COLABORACIONES
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ECOLOGÍA
Y ECOLOGISMO
Una
Visión geopolítica
Por
el Lic. Carlos A. de Jorge (*)
1-
La Geografía y la Geopolítica Clásica.
“Paradójicamente,
quienes querían impedir la imposición del peaje en la ruta
Panamericana argumentaban que debía dejarse a la naturaleza
como estaba y no talar los árboles existentes. Estos son
eucaliptos y pinos, traídos desde Australia y América del
Norte. Si lo que se deseaba era realmente volver a la
naturaleza en su estado prístino, lo que había que hacer
era, precisamente, talarlos. Pues la región pampeana en su
estado natural no tenía árboles. Los existentes están por
obra del hombre. Y en su “haber” no se agrega este
hecho”.
Desde
la conclusión de los trabajos e investigaciones de Von
Humbolt, Richter y Ratzel, hace ya más de cien años, tanto
la Geografía como su disciplina derivada, la Geopolítica,
alcanzaron los lineamientos básicos que, con posterioridad,
perfeccionaron en este siglo otros entendidos e
investigadores, dedicados a ambas vertientes. La mayor parte
de los aspectos teóricos y prácticos fue quedando, con el
correr del tiempo, integrando un “corpus” de referencia
para aquellos que bucearon con posterioridad en una problemática
tan atractiva como apasionante (no exenta de conexiones con la
estrategia y el arte militar) y que permitía inclusive,
adentarse en el ámbito de la prospectiva.
Y por ello mismo de suma utilidad para el área de
Inteligencia.
Para
su desarrollo, la geopolítica utilizó los dos clásicos métodos
científicos de su ciencia madre: el sistemático y el
regional (1). Propio el segundo de la geografía, pero siempre
de provecho para otros investigadores de esa gran división
que se conoce como “ciencias humanas” o “ciencias
blandas”, dentro de las cuales ambas están inscriptas.
La
mayoría de los aspectos tratados versó sobre la existencia y
potencialidad de los estados, el aprovechamiento de ciertos
recursos, la importancia del poder político, económico o
militar; los problemas limítrofes, la competencia
internacional, las necesidades espaciales y otra miríada de
problemáticas muy cercanas a la geografía política, la
geoestrategia, y la geografía económica. Mas adentrado el
siglo actual, apareció nítidamente el teñido ideológico,
de izquierdas o de derechas, que deformaron en gran medida el
lícito quehacer del geopolítico.
Las
“cuestiones” ambientales no fueron ajenas en ese lapso a
la geografía. Es más: puede afirmarse que muchas ideas
nacieron del vientre de ella misma. En fecha tan temprana como
el año 1923, el geógrafo estadounidense Harlan Barrows definía
en forma magistral al quehacer geográfico, afirmando que
“la geografía deberá tender a aclarar las relaciones
existentes entre los entornos naturales y la distribución del
hombre y la de sus actividades” (2). Y antes y después de
esa fecha, los geógrafos enriquecieron con sus aportes la
teoría ecológica que estaba naciendo. Basta bucear en los
escritos de la “Escuela Alemana” para encontrarse con apellidos como
Sauer, Hettner, Hirth y tantos otros, o en los trabajos
anglosajones que acuñaron la expresión
“ecología humana”, para indicar explícitamente
aquellas relaciones. Cierto es, se debe reconocer que muy poco
de ello se trasvasaba de la geografía a la geopolítica,
ocupada en aquellos momentos en trabajos como los
precedentemente descriptos.
La
estructura de las investigaciones, entre tanto, avanzaba
sistemáticamente en la descomposición del objetivo de análisis
en las vertientes consagradas por la experiencia : geografía
física, geografía humana y biogeografía. Cada una con sus
correspondientes subdivisiones. Lo cual era calcado por la
geopolítica ( de manera similar a como se realiza en el área
de inteligencia con el componente geográfico).
La
introducción del método regional permitió un avance
importante en el tratamiento de grandes unidades espaciales y
le dio a la geopolítica la oportunidad de compenetrarse con
el nivel macro. La Cuenca del Plata, el Atlántico Sur, la
Geopolítica antártica, son ejemplos ideales para traer a la
memoria y reconocer lo mucho y bueno realizado por entendidos
y especialistas argentinos. Para el área de Inteligencia,
estos trabajos han ayudado, oportuna y eficazmente, a la
producción en los niveles estratégicos nacionales y en el
marco regional, continental y mundial.
2-
La aparición de la ecología como “nueva ciencia”.
Antes
de profundizar el tema, quiero señalar (en función de lo que
más adelante quedará expresado) que “no” trato de desmerecer los esfuerzos lícitos que
el hombre ha realizado para cuidar y proteger el medio.
“Tampoco” opino que es constructivo ni que lleva a una
mejor calidad de vida la destrucción en si misma, o por si
misma, de la naturaleza que nos rodea. Además descreo de la
felicidad humana si se está rodeado por detritus, por un
medio contaminado o bajo el temor de una guerra nuclear. Y
mucho menos niego la posibilidad de estructurar nuevas teorías
científicas o no reconocer los verdaderos avances que la
ecología ha promovido en sus jóvenes cien años de
existencia semindependiente. Los “pero” que irán
apareciendo se refieren más a los aspectos acientíficos, a
la desinformación que rodea a esta problemática y al uso
intencionado que a través de los medios de información
masiva, han promovido el propio interés en dilucidar estas
cuestiones.
Dicho
esto vale la pena repasar, aunque mas no sea someramente,
algunas de las cuestiones que apuntalarán sucesivamente, las
conclusiones parciales que obtendremos.
Primeramente,
es imprescindible aclarar que el término CLIMA es de origen
griego y tan antiguo como la geografía misma. Con él, Estrabón
(padre de nuestra ciencia) designó, allá por la época de
Tiberio, al mismo objeto de estudio que más adelante llamaríamos
“regiones”. Climas eran el Egipto del Nilo, la Tracia, el
Medio Oriente, o las áreas circundantes al Ponto Euxino.
Modernamente se lo ha aplicado a algo total y absolutamente
inexistente, a una abstracción pura e imaginaria, que se
define como “estadio medio de la atmósfera, representado
por el conjunto de los elementos meteorológicos referidos a períodos largos (no
inferiores a 30 años de observaciones) y a sus
variaciones periódicas o aperiódicas”
Pretender
darle entidad al clima es algo similar, por definición, que
tratar de alcanzar una clasificación de fantasmas, discutir
el sexo de los ángeles o realizar secuencias estadísticas
sobre imaginaciones de adolescentes. Más allá de que pueda
servir su análisis para formular teorías, intentar entender
el comportamiento de la atmósfera y comprender el sistema
climático global. La confusión aparece cuando se trata como
sinónimos a los factores meteorológicos (precipitaciones,
vientos, temperatura, etc.) y a sus estadios medios. Los
primeros son reales, perceptibles y mensurables. Los segundos
no.
La
percepción capta, además, que los factores meteorológicos
varían. Se modifica la temperatura diariamente; en
determinadas épocas llueve y en otras no; la humedad relativa
ambiente es elevada en ciertas oportunidades y no en otras.
Por ende, si se modifican naturalmente los factores meteorológicos,
es una perogrullada hablar de “la variación del clima” ,
caballito de batalla de lo que más adelante denominamos como
“ecologismo”.
La
ecología, como teoría científica, despunta al tomar de la
geografía la idea del clima, relacionándolo con el suelo, la
biota (vegetal y animal) y el accionar del hombre en ese
medio. En realidad, lo que se intenta explicar (y de hecho con
mucho éxito) son las relaciones hombre-medio, con una óptica
distinta a lo que el método tradicional de la geografía venía
realizando.
Para
ello se necesita de un nuevo lenguaje y enfoques más dinámicos.
La aparición de terminologías complejas matiza lo que, a lo
largo de los siglos, la geografía había conseguido
vulgarizar y hacer entender a todos los alumnos del colegio más
elemental. El suelo deja de ser suelo para ser la “interfase
litósfera-atmósfera-hidrósfera-biósfera”. Una sencilla
región se transforma en un biótopo; un límite en un biocoro.
Las relaciones entre vegetales y animales se transmutan en
biocénesis. Y así sucesivamente. El ropaje es atractivo y
efectivo. Otorga al orador la misma importancia que le
adjudica el hablar de “estaciones de transferencia” y de
“puntos de ruptura de carga”, en vez de decir,
sencillamente, Estación Retiro.
El
enfoque ecológico permite tomar conciencia al mundo de la
ciencia de los efectos que sobre el planeta estaba causando la
acción antrópica. Problemáticas relativamente acuciantes,
como las del agotamiento de los recursos, los límites del
crecimiento, la desaparición de algunas especies animales, la
contaminación ambiental, la presión demográfica y otras
similares son tratadas con cierta rigurosidad científica .
Los resultados de la tarea han descendido en cascada hacia la
conciencia de los habitantes del tercer planeta y hoy se han
transformado en verdaderas líneas de acción. Han surgido políticas,
leyes, revistas especializadas, acciones económicas. Vedas y
tratados, protocolos y acuerdos. Todo lo cual ha repercutido
en el pensamiento geográfico y en menor medida, en el análisis
geopolítico. Creemos que también (al menos en algunos países)
en la formación de un nuevo componente de la actividad de
inteligencia.
3-
La
introducción de modelos y el método sistémico en la
vertiente ecológica y “medioambiental”.
a)
Crítica de los modelos :
La
utilización de los modelos en ciencias e investigación ha
demostrado ser de cierta utilidad para avanzar teóricamente
sobre algunas aristas poco conocidas de la realidad geográfica.
La aparición de las computadoras, la posibilidad de trabajar
sobre largas secuencias estadísticas a alta velocidad, la
interrelación entre disciplinas científicas, cada vez más
cercanas entre sí, la densidad de tecnología necesaria para
llegar a óptimos resultados han obligado a crear ficticias
realidades, a través de los “modelos” que tratan de
representar al mundo verdadero.
Paradójicamente
hemos llegado a confundir la foto con la naturaleza, el cuadro
con el personaje, la imagen del espejo con la persona (3). Y
para colmo de males, en más de una oportunidad, cuando la
realidad que se desea descubrir no encaja con el modelo
creado, forzamos los parámetros para alcanzar, al menos, una
pequeña coincidencia.
Y
eso no es, precisamente, hacer ciencia.
Entre
los defectos más comunes que se citan a la utilización de
modelos en la literatura especializada cabe destacar :
La
vastedad de ciertos ecosistemas y de la atmósfera misma les
otorgan la propiedad ínsita en ellos de absorber algunas
alteraciones en los niveles micro y macro. Estos verdaderos
MEGASISTEMAS se depuran solos, así como el organismo humano
crea sus propios anticuerpos para defenderse del ataque de
bacterias o microbios. Este tipo de propiedades o alteraciones
no puede integrarse en los
modelos matemáticos más desarrollados. Por lo cual,
han fracasado los intentos de imponerlos, aún cuando haya
quienes se empecinan en utilizarlos.
Los
modelos multiespecíficos requieren una larga elaboración teórica,
eliminan la posibilidad de autorregulación del sistema y su
complejidad impide obtener conclusiones válidas en el corto
plazo (4).
En
este tipo de modelos se ha demostrado teóricamente que “no
es posible aproximar las reales interrelaciones que existen en
un ecosistema mediante ecuaciones simplificadas, sin correr el
riesgo de que ocurran cambios irreversibles no previstos por
el modelo” (5).
La
utilidad práctica de los modelos no está en relación
directa con su complejidad. Lo que los suele tornar económicamente
inalcanzables para paises no desarrollados.
Es
imposible dar una descripción de un ecosistema, o de la atmósfera
misma. Todo modelo se encuentra inscripto en otro metamodelo,
ciertamente inalcanzable en las condiciones actuales del
conocimiento científico.
Mejor
que nadie un propio ecólogo para decirlo: “La moda de la
teoría de sistemas, la abundancia creciente de datos numéricos
y la asequibilidad de las computadoras electrónicas han
conducido a sobrevalorar la construcción de modelos matemáticos.
Pero no es oro todo lo que reluce. Son modelos cerrados y
basados en las venerables ecuaciones de Volterra, que serían
muy mejorables. Sin embargo la inercia mental, el aire de
modernidad de todo el asunto y la confusión y la barahúnda
de cifras rebajan el nivel de crítica de manera excesiva”
(6).
Todo
aquello que se diga respecto al cambio climático global por
la acción antrópica; lo que esté referido al mathusianismo
ecológico, predictor de desastres para la especie humana; lo
que aparece como escuela de desinformación científica en
medios masivos de comunicación se basan usualmente en
prospectivas alcanzadas a través de modelos. Y tienen el
exacto valor que la crítica que acabamos de hacer les otorga.
b)
El método sistémico en la vertiente ecológica.
No
bien finalizada la II guerra mundial, se cimentan las bases de
lo que pasó a
conocerse como teoría general de los sistemas, análisis sistémico,
o método sistémico. Elaborado por Von Bertanlanffy, en
geografía se implantó como “concepción gestáltica” (de
GESTALT : forma, figura), u “holística”, la que se
trasvasa también a la geopolítica.
El
método, o concepción teórica, trata de dilucidar un
problema acuciante para las ciencias: sus fronteras o
solapamientos, que mas que separarlas en cuerpos distintos del
saber tienden a vincularlas. La idea de las “totalidades”
da una excelente oportunidad
para analizar como un todo lo que el método sistemático
dividía y separaba. Al fin y al cabo, el pensamiento podía
sondearse hasta un pasado tan lejano como el de la Antigua
Grecia, de acuerdo con los dichos de Polibio.
El
método ha servido a la ecología para efectuar sus más
descollantes avances. Y podría afirmarse que le ha venido
como anillo al dedo. El uno sin la otra no podrían haber
existido. De allí que para adentrarse en los aspectos teóricos
que la ecología normalmente elabora, es necesario estar íntimamente
vinculado a él.
Lo
que usualmente requiere la participación de un número
elevado de especialistas de distintas ciencias y el trabajo en
equipo. Cuando estas cirscunstancias no se dan, suelen aflorar
los defectos en las construcciones teóricas y las falencias
aparecen notoriamente. Inclusive para el lego.
Uno
de estos ejemplos de falta de comprensión general de algunos
problemas holísticos es, pricisamente, el vapuleado tema de
la contaminación atmosférica por la acción del hombre, como
secuela del cual surgieron “el calentamiento global de la
atmósfera”, luego “el enfriamiento global” de ella y
finalmente “el agujero de ozono antártico”. En cada una
de estas temáticas se ha despreciado la realidad geopolítica,
la profundización del estudio de los paleoclimas y la evolución
de la vida en el planeta Tierra, en relación a su atmósfera
e hidrósfera. La subestimación de estos parámetros ha
traido aparejados errores que invalidan gran parte de las conclusiones de muchos investigadores. Como afirmara
un especialista argentino que ha trabajado profusamente en
este tema, “la predicción ...no requiere conocer el proceso
íntimo de las causas,,,; la prognosis es, en cambio, el
anuncio de los hechos futuros, basado en el conocimiento científico
del proceso íntimo que los determina” (7). Lamentablemente,
se hace más predicción que prognosis.
b)
El “medioambientalismo”.
Con
una relación directa de causa-efecto, la investigación científica
seria que realiza la ecología le sucede una corriente de
pensamiento seudocientífica, cuya denomincación genérica
puede sintetizarse en la frase : “preocupación
medioambiental”. Sus inicios pueden rastrearse hacia la década
del ’50., en el pensamiento “universalista” descendiente
desde las Naciones Unidas y que se entremezcla, en la década
del ’60, con el resquebrajamiento de los imperialismos, la
aparición teórica del “tercermundismo”, la concreción
de agrupaciones, como los NOAL, el “Grupo de los 77” y las
ofensivas ideológicas de la ex URSS en plena Guerra Fría,
donde se utiliza la carrera espacial (no debe olvidarse que el
éxito Ruso en el lanzamiento del primer Sputnik sacudió a
los EEUU y a Occidente) como un jalón de la superioridad
material del comunismo sobre el sistema capitalista.
En
realidad el hecho de concretarse el dominio del espacio
exterior abre a la humanidad, la posibilidad de repensar las
filosofias existenciales, dormidas frente al materialismo del
Este y del Oeste y situa nuevamente al hombre en su propio
microcosmos, su finitud y sus vulnerabilidades y miserias.
Mucho de geopolítica debió de examinarse en esa época,
cuando bajo la propaganda ideológica, naciones enteras fueron
enviadas al sacrificio por causas que jamás comprendieron. Y
en esta guerra fría se utilizó todo.
Y una buena prueba ideológica fue, precisamente, la
publicidad otorgada a los desastres que el colonialismo, la
dominación capitalisma, el sistema de expoliación imperante,
etc., iban dejando en sus ex colonias. Mas allá de que parte
de ello fuese cierto, la tintura “verde” sobre el cuerpo
“rojo” redituó grandes beneficios en los círculos
intelectualoides, en las mayorías desinformadas (o mal
informadas) y en los nunca faltantes grupúsculos que gustan
estar en la cresta de la ola.
Como
contrapartida de este accionar, organizaciones y entidades
“occidentales” iniciaron otra ofensiva que en la década
del ’70 se vulgarizó como “diálogo Norte-Sur”. Pueden
encontrarse entre otras a la FAO, al Banco mundial, al Club de
Roma y otras similares, donde el desarrollo, la conservación
del medio, el control de la natalidad y la polución ambiental
eran el centro del interés de sus publicaciones y
recomendaciones. El resultado final está a la vista: en vez
de conservar la naturaleza, se la PRESERVA. Ella no debe estar
al servicio del hombre. La existencia de éste, en ciertas
comunidades, tiene menos valor
que un árbol o una ballena. Se pretender legalizar
masivamente el aborto, dándose la paradoja que, para evitar
la presión sobre la naturaleza el ser humano es la única
especie que viola las leyes mas elementales de la misma: la
perpetuación de la especie, la defensa de la cría y el
cuidado de la descendencia. No se educa. Se hace temer bajo
las presiones cataclísmicas y la publicidad en los medios
masivos. Se ha perdido la conciencia de lo que es correcto y
lo que no lo es. Y así sucesivamente.
La
presión que se ha hecho sobre Brasil para evitar la
desforestación amazónica nos induce a suponer que, tras el
fondo ecológico, en realidad se esconden intereses de otro
tipo, como los económicos, los políticos y los geopolíticos.
Se ha afirmado que de producirse la tala amazónica, se perdería
el PULMON del planeta.
Nada se dice de las selvas Congoleñas que explotan
empresas europeas. Ni de la tala que se realiza en América
del Norte, en Canadá y EEUU y que coloca a este último país
como el primer productor mundial forestal (ver cuadros Nro.
1-2-3-4).
Europa
se desarrolló a lo largo de 20 siglos devastando sus bosques,
de los que solamente queda 1,3 millón de km2, y que se siguen
talando. Los grupos de corte marxista realizan manifestaciones
en américa del Sur y se convierten en grupos de presión ante
sus respectivos gobiernos, pero ignoran supinamente que la ex
URSS es la segunda productora mundial de rollizos y madera. En
Moscú , nadie hace manifestaciones de este tipo ni se
organizan marchas pidiendo la desnuclearización del país.
Los
datos reales, incontrovertibles, indican que, de la totalidad
de la superficie del planeta, el 71% de la misma está
cubierto por los océanos. Y que el 90% del oxígeno libre en
la atmósfera proviene de ellos y de la actividad fotosintética
de las algas marinas y del fitoplacton.
De los 50 millones de km2 de selvas y bosques
existentes en las porciones continentales emergidas (el 33%
del total de la superficie terrestre), la amazonia solo
representa aproximadamente el 9%. ¿ Cuanto oxígeno menos se
produciría si desapareciese ??.
Mas
o menos el 0,3% de aquel total.
O sea, prácticamente nada.
Se
podría imaginar entonces, a esa superficie reemplazada por
cultivos, que también producen oxígeno. ¿ Puede ser que la
clave esté en otro lado ?. ¿ Qué pasaría con los precios
del sorgo, el arroz, la soja, el mijo, si esas extenciones se
dedicasen a producirlos?
¿
Que sucedería con el precio internacional de las maderas, de
los productos de las industrias derivadas, con el precio del
papel o de la pasta celulósica? . Sería interesante ponerse
a extraer datos numéricos y pensar que Brasil podría
competir en el mercado mundial con las multinacionales de la
alimentación y del papel. Y resolver en gran parte el
problema del hambre de la humanidad presente y futura. Sin
necesidad de leyes de aborto ni control de la natalidad.
Sin
temor a equivocarme, puede aseverarse que el
medioambientalismo puede ser utilizado por distintos grupos de
poder (políticos, económicos), con el objeto de obligar a
estados y naciones a tomar distintas actitudes en beneficio
propio. Aún en contra de sus propias convicciones o
intereses.
4-
La difusión “ecologista” y los medios masivos de
comunicación.
La
difusión de la ecología, trasvasada como
“medioambientalismo” a traves de los medios masivos de
comunicación, ha adquirido ciertas características que la
asemejan, en gran medida, al quehacer que durante mucho
tiempo, han venido practicando ciertos grupos ideológicos
para modelar las pautas de comportamiento social de las
poblaciones – blanco que les interesaban. Vamos a revisar
algunas de esas líneas de acción.
a)
El trasbordo ideológico inadvertido.
En
los gráficos Nro. 1 y 2 aparecen señalados los hechos más
significativos de los últimos 600 millones de años de vida
del planeta. Puede advertirse que la temperatura media de la
tierra ha oscilado recurrentemente entre 12 grados centígrados
y 18 grados centígrados. A cada descenso le ha correspondido
un período glaciario, detectado perfectamente en los
vestigios geológicos que la corteza aún mantiene. Son de destacar las glaciaciones del Cámbrico y el pérmico;
la elevada temperatura media de nuestro planeta
durante todo el Mesozoico y, finalmente, las últimas
cuatro etapas de enfriamiento global del Pleistoceno al
Holoceno, acaecidas en su historia reciente. Como se aprecia,
el planeta y su clima sufrieron, cíclicamente, “cambios
globales” de calentamiento o enfriamiento. Y por aquél
entonces aún no había aparecido el hombre sobre la faz de la
tierra, ni existían los efectos invernadero ni los
“agujeros de ozono” por causa antrópica, ni los
clorofluorocarbonos (CFC) y halones de “exclusiva” factura
humana. Debe suponerse que todo era “natural”. ¿ Por qué
esto no se dice (o aclara) al lado de las supuestas y no
comprobadas acusaciones referidas a la acción del hombre?
Forzar la realidad, deformarla, ocultar parte de ella
para que el discurso propio sea creíble es IDEOGIZARLA.
Y
esto no es hacer ciencia. Existen casos en donde las
contradicciones internas de las investigaciones son tan
evidentes que uno no puede menos que pensar en términos de
“ciencia ficción”. En un estudio se aclara que varios
científicos solamente aceptan como válidos
los registros de cuatro estaciones meteorológicas
argentinas y se
asume sin discutir esta afirmación.
Y el mismo autor en otra investigación, realiza una
prospectiva de cambio climático
para nuestro pais en tres horizontes temporales hasta
el año 2050. Pero para llegar a los resultados que expone,
utiliza los registros de 206 estaciones meteorológicas, 202 de las cuales, por propia aceptación,
resultan no ser confiables (8).
En
estos complejos trabajos, exponentes de modelos ignorados por
neófitos y entendidos, siempre los verbos están en
condicional. “Habría”, “se
causaría”, “es probable que”, “si se
verificase”. Nunca aparecen las afirmaciones concretas,
fruto lógico de una ciencia exacta, como se considera
mundialmente a la meteorología. Los resultados se exponen por
porcentajes. “Se consumiría el 10% de oxígeno; el 12% de
la atmósfera estaría contaminada hacia el año 2050”, etc.
Lo que jamás se dice al público es algo tan sencillo como
que, suponiendo una atmósfera de 400 km de altura, el volumen
de la misma asciende a 210 billones
de km cúbicos. ¿ Se imagina el lector la cantidad de
contaminantes y el tiempo de efluencia en que deben arrojarse
a la misma para deteriorarla?
Sin aclararse que además la atmósfera posee sus
propios mecanismos de descontaminación y que parte de esos
efluentes pueden escapar hacia el espacio exterior, lo que aún
no se ha cuantificado. Como
dice el Eclesistés: “Vanidad de vanidades y todo es
vanidad...Pasa una generación y le sucede otra; mas la Tierra
queda como está. (9). Sólo la vanidad humana puede hacer
creer al hombre que él está en condiciones de producir estas
catástrofes planetarias. Por suerte para la misma humanidad,
esto no es cierto.
b)
El uso de la palabra “talismán”
El
uso de la palabra “talismán” ha dado muchos frutos a
quienes la han utilizado con fines propios. Un ejemplo de ello
es la promiscuidad pornográfica que se trasmite a los jóvenes
con el “amor”. Para un cristiano, el término tiene
connotaciones propias. Cristo amó. Dios nos ama. Por ende, el
amor es bueno. Ergo, amemos. Pero al término, tanto en películas,
novelas e historietas, se le fue otorgando el sentido de
placer sexual. Y hoy se lo acepta vulgarmente como un sinónimo.
O como tal. Justificándose así el libertinaje que ostenta
mas de un film premiado con el “Oscar” a la mejor película.
Veremos sucintamente un par de ejemplos.
Para
el ciudadano común, que no tiene por qué estar enterado de
ciertas terminologías específicas, la palabra “impacto”
tiene connotaciones de
choque, proyectil que destruye, golpe violento o algo similar.
Y eso es exactamente lo que se imagina cuando se le informa
del “impacto ecológico” que tal o cual actividad humana
está causando en el medio. Pero para la ecología impacto
significa “la influencia que ejerce algo material o
inmaterial, pero perceptible, sobre su entorno”. La OMM lo
ha reconocido así, inclusive mediante la resolución Nro. 29,
en 1980. Un “impacto” es una línea telefónica aérea con
sus postes, ya que rompen la visual natural de un paisaje de
montaña. O un dique que corta el curso de un río. Las
ciudades son un impacto. Y así sucesivamente. Debe suponerse
que no se pretenderá que ninguna de ellas sea destruída para
evitar el impacto.
Otra
trampa similar es la que se realiza con la simonímia que se
le otorga a los verbos conservar, proteger, cuidar, preservar
y otros, con el agravante que son indistintamente utilizados
en protocolos y acuerdos internacionales, en los cuales en algún
momento, una de las partes firmantes para aducir que el
contenido varía de acuerdo con su propia interpretación de
lo que se ha firmado. Así, se logra el fin propuesto de
trasbordar ideológicamente un contenido sobre un término que
originalmente no lo poseía.
“Preservar”,
según el Diccionario de la Real Academia Española, significa
“poner a cubierto anticipadamente a una persona o cosa de
algún daño o peligro”. En ecología, se lo usa con el
sentido de NO TOCAR. Lo que no quiere decir, precisamente,
conservar, cuya esencia ecológica acerca la idea de
“mantener”. Y se puede mantener con el uso adecuado de la
cosa. En el caso de la actividad pesquera, el recurso se
mantiene si no se depreda, es decir, si no se pesca más allá
del “maximun maximorum”
permisible, o sea, con el uso inteligente por parte del
ser humano de la naturaleza que está a su servicio. Cuidar es
casi un sinónimo de ello. Con la diferencia que para el
“cuidado” se necesita designar a una institución o
persona. Que fue la idea original cuando se crearon los
parques, donde el hombre puede transitar, disfrutar o pescar,
de la idea de “inviolable” que varias instituciones no
gubernamentales (ONGs) pretenden imponer, por ejemplo, para la
Antártida.
c)
El argumento emocional
Como
afirmara Magnus Gudmunsson, “los grupos ecologistas usan
argumentos emotivos para defender su causa. Y en general son
contestados con argumentos técnicos. Los argumentos
emocionales pesan más para la mayoría de las personas. Al
final no todos entendemos los informes técnicos, pero todos
tenemos corazón”. (10). Y esta realidad es lo que les
permite, a través de los medios de comunicación masiva,
ganar adeptos y defensores. Nuestra propia experiencia nos
indica a qué costo se puede avanzar. Hay que destruir primero
los argumentos. Luego demostrar que uno está en lo cierto.
Después conseguir que el interlocutor deje su escepticismo y,
finalmente, que no crea que uno es “mala persona”, a la
cual no le conmueven los daños que el hombre ha acarreado a
la naturaleza con su accionar. Todo lo cual es mucho y llega a
cansar al más curtido.
Los
medios más modernos de comunicación son los más utilizados,
por ser más efectivos. Fotografías, audiovisuales, películas,
internet. Se han reformulado programas de enseñanza, en los
cuales desaparece la geografía y surge como nueva asignatura
la ecología. La juventud, idealista de por sí, bebe entonces
una prédica distorsionada de la realidad. GREENPEACE ha
difundido películas donde aparecen verdaderas carnicerías
sobre especies de focas y canguros, lo que, lógicamente,
despertó la ira del público que las presenció.
Así, se consiguió vedar la caza del canguro en
Australia y la de focas en Islandia. Tiempo después se
demostró, mediante el uso de observaciones satelitales, que
ambas filmaciones habian sido realizadas por personal de esta
institución supragubernamental y que los cazadores, en
realidad, artistas contratados por la misma GREENPEACE. Si el
fin es bueno, no se pueden justificar los medios que se
utilizaron para publicitarlo, haciendo lo mismo que se
pretende condenar.
d)
Las multinacionales del negocio Ecológico.
Un
artículo del Diario “La Nación” del mes de abril de
1994, titulado “De rojos a verdes” , escrito por Luc
Ferry, destaca varios entretelones, expurgados de bibliografía
de origen europeo. Yves Lenoir afirma que todo este batir el
parche, es a su juicio, una de las más grandes
“manipulaciones planetarias”
de las últimas décadas. Su línea de pensamiento se
inclina a buscar su origen en el hecho de que varias grandes
compañías, al quedarse sin la guerra de las galaxias,
necesitan colocar sus productos de alta tecnología en otros
objetivos. La ciencia, el clima, el agujero de ozono, el
cuidado del ecosistema, son los nuevos consumidores de los
programas de investigación, satélites artificiales e
industrias que deben reemplazar a los CFC por nuevos productos
a descubrirse.
Son
varias las entidades crediticias que ya no otorgan préstamos
a los países del Tercer Mundo si no se destinan a empresas
que controlan la contaminación ambiental y la pureza de los
efluentes.
Las
plantas para depurarlos, obviamente, son extranjeras, de
elevado costo y no se producen fuera de los paises que otorgan
el crédito. Lo que es igual a decir que un tercio del mismo,
en realidad, va a parar a las mismas naciones que figuran como
prestatarias. Las
que, de paso, evitan el problema propio de la desocupación
obrera. Esto se denomina, en buen romance, “condicionar al
recipiendario”.
Una
excelente publicidad en los artículos domésticos consiste últimamente
en afirmar que el producto “no contamina la capa de
ozono”. El ecologismo mueve billones de dólares por año.
En EEUU el ejecutivo de una entidad ecológica gana
10.000 dólares por mes. Los cosméticos ecológicos de Body
Shop dejan a la empresa un superávit antes jamás alcanzado
(11). Para conseguir la veda total de la caza de la ballena,
Greenpeace sobornó con 5 millones de dólares a delegados de
6 países. Así obtuvo la mayoría en la convención. Esta
organización (Greenpeace) posee helicópteros, buques
oceanográficos y polares; instaló una base en la Antártida
y ejerció presión dentro de la convención para la explotación
minera en el sexto continente, a fin de que la misma no
tuviera éxito. Nuestro país votó afirmativamente en
Canberra, Madrid y Bonn para conseguir un resultado positivo.
Una vez que fracasó el proyecto, se retiró de la Antártida.
De esa manera demostró que su objetivo no era hacer ciencia
ni investigar, sino obtener la negativa. ¿ Alguien se ha
preguntado de dónde sale el dinero para toda esa actividad y
ese equipamiento? Gudmunsson afirma rotundamente que del chantaje ecológico
hacia las multinacionales, que son denunciadas por ella, por
contaminar al ambiente. No bien el “cliente” paga,
finaliza la campaña de denuncia. Tal vez, sea por ello que
varios países han prohibido a GREENPEACE dentro de sus límites.
Como
puede advertirse, lo económico. Lo político y lo ideológico
se entrecruzan estrechamente en un nuevo campo del quehacer
humano, dentro del cual la inteligencia no puede estar
ausente.
5.
Crítica y recomendaciones.
El
ecologismo ha vinculado siempre la presión del ser humano
sobre su entorno con el control de la natalidad. Los
argumentos suelen ser difundidos, inclusive, en bibliografía
científica y en textos escolares. Para justificar las
legislaciones abortivas, se creó el eufemismo de la
“planificación familiar”. Se
habla de la “explosión demográfica”.
Desde
los países “poderosos” se condicionan créditos y ayudas
en función de esta temática, tal como sucedió con la
“Ayuda para el Progreso” de EEUU, en la época del
presidente Kennedy, que pasaba por aquél entonces como el
primer presidente católico de su país.
Pero que, aparentemente, no leyó jamás una encíclica
papal. El resultado quedó a la vista con la desarticulación
de la célula fundamental de cualquier sociedad: La Familia.
Son
más los seres humanos asesinados por sus propios padres en el
vientre materno que los que perecen de hambre antes de llegar
al año de edad. Y que suman 80 millones. Pero nadie dice que
un tercio de la humanidad alimenta cerdos con maíz, arroz y
trigo, que se necesitan en el Tercer Mundo para dar de comer a
esos niños desfallecientes. Hoy por hoy el jugar con los
precios del mercado en el Golfo o en la bolsa es un crímen de
lesa humanidad. Se habla mucho de la presión demográfica,
pero no se difunde el hecho de que, si se cultivasen todas las
hectáreas disponibles actualmente en la tierra, no en función
de la economía de mercado, sino en función de la raza
humana, el planeta podría alimentar a 75.000 millones de
personas, sin inconvenientes. O sea, 15 veces más que la
actual población mundial. Cuidamos el arbolito y nos
olvidamos de nosotros mismos.
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|
|
|
|
|
|
CUADRO
NRO. 1
|
|
|
|
|
|
|
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|
EMPLEO
|
AREA
( * )
|
%
|
PORCENTAJES
SOBRE
|
|
CONTINENTES
|
|
|
|
PLANETA
|
510
|
100
|
|
|
OCEANOS
|
361
|
71
|
|
|
CONTINENTES
|
149
|
29
|
100
|
|
SELVAS
Y BOSQUES
|
50
|
10
|
33
|
|
PRADERAS
|
24
|
5
|
16
|
|
CULTIVOS
|
14
|
3
|
9
|
|
SABANAS
Y ARBUSTOS
|
7
|
1
|
5
|
|
TUNDRA,
ESTEPAS, LAGUNAS
|
30
|
6
|
21
|
|
DESIERTOS
|
9
|
1
|
6
|
|
REGIONES
POLARES
|
15
|
3
|
10
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
(
* ) 10 A LA SEXTA (en Km2)
|
La
ecología ha promovido legislaciones internas e
internacionales. El uso que se puede dar a las mismas puede
ser discriminatorio e intencionado. Recientemente en nuestro
país, un juez federal multó con un millón de dólares a una
empresa que arrojaba efluentes en el arroyo Claro. Su gerente
estuvo detenido dos o tres días. Puede ser que esto esté
bien. Lo que no queda muy bien es que, Acceso Norte por medio,
exista otra empresa que también arroja efluentes y no se la
haya requisado. Mucho deberá trabajar nuestra Secretaría de
Medio Ambiente para organizar las legislaciones e impedir
atropellos e injusticias. Sobre todo porque debido a su
reciente creación, las cosas aún están en pañales. Y en
estos item es de esperarse mucho de la “política
partidista”. Como ya ha acontecido con los árboles de la
ruta Panamericana y el tema del peaje (12).
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CUADRO
NRO. 2
|
|
|
.
|
|
|
|
|
CONTINENTE
|
SUPERFICIE
( * )
|
%
|
BOSQUES
|
%
|
|
|
Y
SELVAS
|
|
|
|
|
|
|
EUROPA
(SIN Ex URSS)
|
4,7
|
3,15
|
1,3
|
27,7
|
|
|
ASIA
(con ex URSS)
|
49,5
|
33,22
|
14,4
|
29,1
|
|
|
AFRICA
|
29,8
|
20
|
8,8
|
29,5
|
|
|
AUSTRALIA,
OCEANIA
|
8,9
|
5,6
|
0,7
|
7,9
|
|
|
AMERICA
DEL NORTE
|
24,1
|
16,17
|
7
|
29
|
|
|
AMERICA
DEL SUR
|
17,8
| |