Durante
el siglo pasado la Argentina, un país de tradición
agropecuaria, vivió un proceso de creciente industrialización
y concentración de su población en ciudades. Pero los
problemas asociados con el crecimiento de estas urbes en
varios miles de habitantes, no suele tenerse en cuenta.
Nuestras ciudades han funcionado como aspiradoras de materia y
energía: Al principio agotaron los ecosistemas cercanos y más
tarde, se lanzaron a extraer los recursos de los más
alejados. Este proceso sin control ha dejado más de una región
ecológica a punto de extinguirse.
Es
indudable que los principales problemas ambientales-urbanos
que afectan a la población argentina, como a la mayoría de
la población urbana mundial, son: la falta de sistemas de
agua potable que abastezcan con un volumen suficiente y una
calidad aceptable a toda la población; la inadecuada provisión
de cloacas y sistemas de evacuación de excretas; la
dificultad para resolver la recolección y disposición de los
residuos sólidos domiciliarios y los efluentes industriales;
la contaminación del atmosférica; la contaminación sonora;
la contaminación de los cursos de agua que atraviesan las
ciudades y la consiguiente contaminación e inutilización de
los acuíferos subterráneos; la escasez de espacios verdes;
la escasa accesibilidad, producto de la congestión en los
centros urbanos y las bajas densidades en la periferia de los
mismos, y de la organización del sistema de transporte; el
alto grado de hacinamiento y precariedad habitacional.
La
pregunta del millón es saber si son compatibles un ambiente
finito con unas necesidades humanas que se plantean como
ilimitadas. La conclusión nos llevaría a aceptar que es
posible definir que el mundo y todo lo que en él existe, es
finito, no así las necesidades humanas, ya que sobre el
umbral de satisfacción de las necesidades básicas se pasa a
hablar de deseos, los que sí son infinitos.
Cuando tratamos temas
ambientales, muchas veces se comete el error de verlos de
manera fraccionada o hasta secundaria.Se insiste con la imagen de
los ambientalistas como críticos de toda tecnología que
llevarán a todos a la pobreza. Pero en realidad, los
ambientalistas examinan las consecuencias de las tecnologías,
y apuesta a aquellas que mejoran la calidad del ambiente y la
salud. Es común escuchar opiniones contrarias a la acción de los
ambientalistas, a los cuales se califica de soñadores en
contra del progreso, antitecnológicos e insensibles a las
demandas sociales. En algunos lugares se muestra una
disconformidad frente a las advertencias de los
ambientalistas. Ese tipo de generalizaciones pone a todos los
profesionales que se dedican al tema ambiental en una misma
bolsa y se nutre de un imaginario en el cual se presenta a las
personas interesadas en los temas ambientales como seres
irracionales que se opone a todo y no se da cuenta de las
urgencias sociales que existen en el planeta tierra. Muchas
personas podrían terminar cediendo o aceptando que los
ambientalistas son retrógrados e inútiles, y que el mundo
estaría mejor sin ellos. Sin embargo, habría que preguntarse si las advertencias ambientales han
empeorado o mejorado las condiciones de vida. En realidad, si
se observa con detenimiento los cambios provocados por los
ambientalistas en los últimos años, es evidente que esos
actores sociales están lejos de combatir todas las tecnologías
o de ser insensible a las realidades sociales. Se postula como ejemplo sus advertencias a los transgénicos y la energía
nuclear. Sin embargo, muchas de los reclamos ambientales se
centran en mejorar la tecnología para con ese fin asegurar la
calidad ambiental y la salud humana. Un ejemplo rotuno de esa
actitud es la lucha por lograr que se elimine el plomo de los
combustibles, un aditivo con probados efectos negativos en la
salud humana. La presión de los ambientalistas logró el apoyo de profesionales de la
medicina, y con el paso de los años desembocó en eliminar
ese aditivo de los combustibles para automóviles. Esa
eliminación no desembocó en el colapso de ninguna industria,
ni miles de personas perdieron sus puestos de trabajo. La única
caída fue justamente de los niveles de plomo en la sangre de
los niños. Otro de los temas es el de los refrigeradores que los ambientalistas se
basan en las campañas que promueven el cambio de los gases de
enfriamiento. Es sabido que los gases usados en los modelos
convencionales tienen un efecto muy negativo en la capa de
ozono, la que protege de la radiación ultravioleta. Las
demandas por abandonar los viejos gases refrigerantes tuvieron
la oposición de los defensores del progreso convencional, de
la industria de los electrodomésticos y hasta de sindicatos.
Pero finalmente triunfó una nueva tecnología que aprovecha
gases que no dañan la capa de ozono. Esa reconversión está
en marcha en muchos países, y es evidente que no se han
dejado de fabricar refrigeradores. Otro de los argumentos contra los ambientalistas es que solo se preocupan
por el ambiente, y no les importa las fuentes de ingreso que
la gente necesita. En ese terreno también hay ejemplos donde
un manejo correcto del ambiente en realidad genera más
ingresos a las comunidades locales.
Por
último, es importante resaltar que la protección del
ambiente por la que luchan los ambientalistas redunda en
protección de la sociedad en su conjunto.
Tenidas
en cuentas todas estas acciones queda claro que los
ambientalistas no tiene un dogmatismo antitecnológico. En
realidad, los ambientalistas evalúan los efectos de las
tecnologías, y no se dejan engañar por la propaganda o el
dogmatismo. Algunas apuestas tecnológicas sirven para mejorar
la calidad de vida, pero otras no, y eso es justamente lo que
se debe analizar. Por lo tanto nadie puede afirmar que en esta
visión del mundo se postula un regreso a la edad de piedra,
como se escucha en más de un ámbito.
Este nicho donde
habitan los ecologistas y ambientalistas tiene su razón de
ser en el ser humano mismo y sus particulares formas de ver la
vida, el desarrollo y el futuro. Porque el que alguien se
vuelva ambientalista está en función al grado de
conocimiento que va adquiriendo sobre las interacciones entre
el hombre y la naturaleza. Esa relación es la clave. Por ello
muchos defensores del maltrato al ambiente se empeñan en
seguir manteniendo en la ignorancia a la población, para que
no piense y no razone, para que no llegue a conclusiones que
lo harán defensor de la vida.
Lamentablemente existe
un contradictorio sistema de valores entre muchos seres
humanos que se dicen ambientalistas para las ideas y
opiniones, pero productivistas para las acciones prácticas,
sin que exista ese compromiso real a favor de la conservación
de los ecosistemas. Más
bien terminan aceptando que es inevitable la destrucción ecológica
para lograr el desarrollo. Es decir, se desea la preservación
del ambiente, pero sin un compromiso ni responsabilidad con su
comportamiento cotidiano conservacionista y reparador. Es como
decir ...Sí, pero no... o pecar y rezar para empatar.
Hoy y en el futuro tenemos la obligación de
compatibilizar ese dilema generando una nueva cultura que
supere la desconexión radical entre el afán destructor y
devorador que tenemos principalmente en las ciudades, con las
crisis socio-ecológicas que hoy contaminan no sólo el aire,
agua y suelos, sino que también constituyen una amenaza
creciente a la vida y bienestar de todos nosotros, los seres
humanos.
Los
ambientalistas
han cumplido y debe seguir cumpliendo un papel clave en la
sociedad. Sus acciones han mejorado la calidad de vida de
mucha gente en todo el mundo, y una de sus contribuciones más
importantes ha sido promover, y en muchos casos obligar, a
buscar nuevas tecnologías que sirvan a las personas y al
ambiente. No sólo para satisfacer las necesidades de las
generaciones presentes sino para asegurar las necesidades de
las futuras generaciones.
EL
PROBLEMA DE LA POLÍTICA AMBIENTAL
Por
Cristian Frers
La protección del ambiente es esencial para
la calidad de vida de las generaciones actuales y futuras. El
reto radica en combinarla con un crecimiento económico
continuado de manera sostenible a largo plazo. La política
ambiental se funda en la creencia de que unas normas
ambientales rigurosas estimulan las oportunidades de
innovación y negocio. Existe una estrecha interrelación
entre las políticas económicas, sociales y medioambientales.
Hace apenas unas décadas atrás, el ambiente no formaba parte de las
principales preocupaciones de la humanidad. Hoy en día, por
suerte, en cambio la conciencia de que el ambiente en el que
vivimos no es un recurso inagotable e invulnerable se está
instalando en la cultura de las sociedades actuales y en la
agenda pública de los estados. Sin embargo, la gestión de
las políticas ambientales se halla aún en pañales frente a
los urgentes desafíos de las próximas décadas en las que no
es aventurado suponer que asistiremos a una profunda
reconversión ambiental del desarrollo y la política.
En
la Argentina, a la nación le compete todo lo que sea referido
a implementar la política ambiental, a la prevención, la
evaluación del impacto, aspectos económicos, educación,
autoridad policial. Pero debe ser concertado. Solo el acuerdo
interjuridiccional llevará a la solución.
Podemos
tomar como ejemplo: La prevención. Ya que está, en la
política de protección ambiental contemporánea, es uno de
los principios aceptados por gobiernos y entidades
internacionales como principio rector de la política
ambiental; proporciona una guía sobre cómo
intervenir en los sistemas ambientales de manera menos
perjudicial y es una herramienta para definir las decisiones
políticas que afectan al medio ambiente.
Asimismo, actua sobre una línea que atraviesa diferentes
disciplinas y hace foco sobre la calidad de vida de los
ciudadanos presentes y futuros.
El
Gobierno Nacional debe jerarquizar la autoridad ambiental
nacional mediante la creación del Ministerio de Ambiente y
Desarrollo Sustentable, con competencia efectiva y
protagonismo en todos los temas con implicancias ambientales.
Además, el Gobierno Nacional debe dar:
-Un impulso prioritario a una política y
normativa sobre ordenamiento ambiental territorial, hoy
ausente; siendo sustancial para la construcción social,
democrática y federal.
-Impulsar la urgente sanción de una Ley de
Presupuestos Mínimos de Evaluación de Impacto Ambiental, que
establezca instancias obligatorias de consulta y
participación ciudadana y de acceso a la información
pública.
-Impulsar la sanción de una ley que
determine un proceso de reconversión de la industria en
funcionamiento en Argentina, incorporando las tecnologías
más limpias existentes en la actualidad, así como una
estrategia que asegure la viabilidad económica de la
transformación de este sector y criterios de producción
sustentables.
Es importante tener en cuenta que la
elaboración de una política ambiental regional satisface
importantes necesidades para todos los sectores de la vida
local.
Ella
demanda, que cada comunidad regional haga un balance ambiental
sobre el proceso histórico de desarrollo regional. También
exige elaborar un diagnóstico actualizado, definiendo cómo
esa realidad ambiental es afectada hoy por su entorno
económico, social, cultural, institucional, nacional e
internacional. Cada región muestra una realidad ambiental
específica, en sus recursos naturales y potencialidades, en
la diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar,
en las capacidades y compromisos de sus instituciones y en la
población, entre otras. Asimismo, la política obliga a cada
comunidad regional a revisar sus desafíos futuros y
priorizarlos, establecer plazos para su cumplimiento, definir
los recursos necesarios y las responsabilidades que
corresponden a cada sector como: público, privado,
académico, gremios, organizaciones de base y de los
ciudadanos en general, como también señalar aquellas tareas
que requieren el concurso de diversos actores de la región.
La
realidad ambiental de la región va cambiando día a día,
por: el impacto del crecimiento demográfico o económico, la
introducción de nuevas tecnologías o las pautas de
comportamiento de la población. También pueden cambiar los
recursos de que disponen las autoridades y la población para
enfrentar los retos ambientales. Todo lo dicho obliga a
considerar la política como un instrumento esencialmente
dinámico que debe ser actualizado periódicamente para
adecuarla a las nuevas realidades.
Muchas
veces la falta de coordinación y de planificación de las
acciones de los gobiernos han derivado en una total ineficacia
de sus políticas, y han significado, en las cuestiones
ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al
principio, a cero. Por ejemplo, las muy pocas veces que se han
establecido medidas anticontaminación de los cursos de agua,
se acciona contra diversas empresas, pero no se tienen en
cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se
encuentran a la vera de los ríos, o se vierten líquidos
cloacales sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan
efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que hacen
la vista gorda. Las políticas ambientales, sobre todo
aquellas dirigidas a frenar el daño que causa la
contaminación deben ser a todo o nada, es decir que si se
emprende una campaña no se pueden dejar fisuras o empezar por
pequeñeces. No sirve llevar a los jardines de infantes a
juntar papelitos, mientras se deja que una poderosa industria
desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento.
No es eficiente hacer un llamado a la adhesión voluntaria a
un plan de producción limpia, al que acudirán los que
siempre colaboran, pues aquellos a quienes la producción
limpia no les interesa seguirán contaminando libremente.
Creo indudablemente que la ciudad de Carmen de Areco, en la provincia de
Buenos Aires, debe formular políticas activas en relación al
ambiente, generando nuevas posibilidades en su territorio y
actuando en apoyo de las iniciativas privadas y del Estado.
Como un paso efectivo en esa dirección, el municipio debe
modificar sus reglamentaciones acerca de la problemática
ambiental, buscando adecuarlas al panorama de nuevas
posibilidades de reactivación económica y de pleno empleo
que se impulsa desde el Gobierno Nacional, sin que ello apunte
en el sentido de deteriorar elambiente en el territorio de la ciudad de Carmen de
Areco, sino siguiendo los lineamientos de preservación y
cuidado ambiental, como parte precisamente de los propósitos
de hacer de esta ciudad un lugar privilegiado para el
desarrollo de nuevos emprendimientos productivos.
Es necesario para
esto:
1)-
Cumplir plenamente con la letra y el espíritu de las
leyes y regulaciones ambientales aplicables.
2)Participar de manera pro activa en la planificación y
reforma de los requerimientos ambientales para asegurar su
costo-efectividad, racionabilidad y realización.
3)Proteger y manejar los recursos como el suelo, agua y vida salvaje de una
manera segura para el medio ambiente.
4)Monitorear regularmente el desempeño ambiental a través de rigurosas
evaluaciones.
5)Brindar soporte profesional, asesoramiento, servicios y
recursos para asegurar que se logren, eficientemente, los
objetivos ambientales.
6)Trabajar en cooperación, con otros, para forjar objetivos comunes para el
ambiente.
7)Comunicar y hacer cumplir esta política en todos los
sectores.
Sería importante lograr un Acuerdo Marco a
nivel Municipal, Provincial y Nacional. Este acuerdo marco
daría, en su momento, lugar a negociaciones para convenir
regulaciones sectoriales propias de las necesidades y
singularidades de cada región y de cada caso, teniendo en
cuenta el beneficio común de la preservación de la calidad
del ambiente en todos sus aspectos. Sus términos conducirían
a la seguridad ecológica colectiva en el país y a un
desarrollo social justo y equitativo.
EL
PROBLEMA DE LOS BOSQUES
Por
Cristian Frers
Los
bosques constituyen uno de los ecosistemas más valiosos del
mundo. Contienen más del sesenta por ciento de la
biodiversidad del planeta que, además de su valor
intrínseco, tiene otros múltiples valores sociales y
económicos: desde las importantes funciones ecológicas del
bosque en términos de protección del suelo y de las cuencas,
hasta el valor económico pecuniario y no pecuniario de los
numerosos productos que pueden extraerse del bosque. De los
bosques no solo obtenemos una serie de bienes y servicios
indispensables para nuestra supervivencia como: alimentos
vegetales y animales, maderas, medicamentos y muchos productos
más. Los bosques juegan un papel fundamental en la
regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y
caudales de agua y la conservación de los suelos. Por ello,
las selvas y demás bosques son posiblemente el patrimonio
natural más importante pero también el más amenazado y
depredado por la mano del hombre.
Cuando
se elimina un bosque y el terreno es destinado, por ejemplo, a
la explotación agrícola o ganadera, disminuye en gran medida
la capacidad de la superficie terrestre para controlar su
propio clima y composición química.
Una
de las mayores amenazas para la vida del hombre en la Tierra
es la deforestación. Desnudar el planeta de sus bosques y de
otros ecosistemas como de su suelo, tiene un efecto similar al
de quemar la piel de un ser humano. Los bosques ayudan a
mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan
la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las
variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a
las comunidades rurales de diversos productos, como la madera,
alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes
orgánicos.
La deforestación no es un proceso reciente
en Argentina. Desde hace tiempo nuestros ecosistemas
forestales comenzaron a recibir la presión humana debido a la
extracción de madera para distintos usos. Esta tendencia se
ha profundizado en los últimos años debido al avance de la
frontera agrícola.
Al mismo tiempo, los argentinos comenzamos a percibir que
éste es un problema grave.
Un
informe revela que Argentina pierde 250 mil hectáreas de
bosques cada año, y que las norteñas provincias de Salta y
Chaco son las más afectadas por la tala indiscriminada.
Según indica este documento, la deforestación es un proceso
con impactos gravísimos que se ha profundizado en los
últimos años, principalmente a raíz del avance de la
frontera agrícola.
Recién en los últimos años comenzamos a darnos cuenta que
éste es un problema realmente grave.
De acuerdo a las estadísticas, en el 2002 se estimaba que
Argentina contaba con 33 millones de hectáreas de bosque, y
desde esa fecha se están perdiendo anualmente unas 250 mil
hectáreas.
Los ambientalistas no dudan en calificar esta pérdida de
contundente, y afirman que en algunas regiones específicas la
deforestación avanza a ritmos aún más acelerados.
Según este estudio, en la denominada región del Chaco Seco
el 70 % de los bosques nativos fue eliminado, en beneficio de
la producción agrícola.
Otra región que se encuentra especialmente amenazada por las
empresas madereras es la selva de las Yungas, que comprende
también territorios de las provincias de Salta, Jujuy y
Tucumán, constituyendo una de las zonas más ricas en
biodiversidad del continente americano.
El informe asegura que estos impactos sobre el ambiente
explican los más recientes desastres naturales que han
afectado a varias provincias argentinas: grandes sequías,
inundaciones y aumentos sin precedentes en los niveles de
contaminación.
Las
causas de la deforestación se pueden dividir en dos, las causas directas
y las causas indirectas.
Entre
las principales causas
directas están:
1)La explotación maderera de los bosques. El madereo,
cuando se lleva a cabo con fines industriales, se realiza a
gran escala, convirtiéndose en una de las principales causas
de la deforestación a nivel mundial.
2)La sustitución de los bosques para la agricultura y la
ganadería. El suelo de los bosques es un suelo pobre para
dichas practicas, por lo que a los pocos años se convierte en
una tierra totalmente degradada.
3)La urbanización.
4)La minería y la actividad petrolera.
5)La construcción de infraestructuras, represas
hidroeléctricas donde se inundan áreas boscosas, carreteras,
entre otras.
6)Los
incendios forestales.
7)La lluvia ácida .
Las
causas indirectas son aquellas que hacen que las causas directas
existan. Algunas de ellas son:
A)Los modelos de producción y consumo, que originan una
gran demanda de madera, principalmente en los países
desarrollados.
B)Malas políticas económicas y sociales, algunas de las
cuales fomentan la sustitución de los bosques por la
agricultura y ganadería a gran escala con el fin de abastecer
el mercado internacional, y otras en cambio fuerzan a muchos
campesinos pobres a destruir el bosque para poder cultivar la
tierra y sobrevivir.
C)La
industrialización incontrolada que provoca contaminación y
ocasiona las lluvias ácidas.
Las
consecuencias de la deforestación son completamente negativas
desde todo punto de vista.
La deforestación implica la desaparición de especies
animales y vegetales, debido a la perdida de su hábitat.
Incide negativamente en la conservación del agua, originando
inundaciones o sequías. Provoca la erosión del suelo, así
como también el aumento de su temperatura. Como consecuencia
se rompe el equilibrio ecológico. Todo esto perjudica a las
poblaciones cercanas y a actividades como la agricultura, la
ganadería y la pesca.
También ocasiona un desequilibrio en el ciclo hidrológico y
en el clima global. El efecto invernadero aumenta con la
deforestación, ya que por un lado, disminuye la cantidad de
árboles disponibles para captar el dióxido de carbono de la
atmósfera, y por otro, los bosques al ser incendiados o
cortados liberan el carbono que ya tienen acumulado en forma
de dióxido de carbono, así, la concentración en la
atmósfera de este compuesto aumenta, siendo el que más
contribuye al efecto invernadero. Se estima que la
deforestación constituye un tercio de todo el dióxido de
carbono que la actividad humana libera a la atmósfera.
Deforestación y cambios climáticos están, pues,
íntimamente relacionados.
Desde el punto de vista social y cultural, para los pueblos y
comunidades indígenas que habitan y dependen de los bosques,
la deforestación significa la pérdida de su fuente de
supervivencia, y trae consigo la desnutrición, el aumento de
enfermedades, la emigración y hasta la posible desaparición
de la propia comunidad.
Los
programas forestales de cada país deben hacer partícipes a
todos los interesados e integrar la conservación y el uso
sostenible de los recursos biológicos. Asimismo, las
capacidades nacionales de investigación forestal deben
mejorarse y crear una red para facilitar el intercambio de
información, fomentar la investigación y dar a conocer los
resultados de las distintas disciplinas. Es necesario llevar a
cabo estudios que analicen las causas de la deforestación y
degradación ambiental en cada país, y debe fomentarse la
cooperación en temas de transferencia de tecnología
relacionada con los bosques, tanto Norte-Sur como Sur-Sur,
mediante inversiones públicas y privadas, empresas mixtas,
entre otras. Por otro lado, se requieren las mejores
tecnologías de evaluación para obtener estimaciones
fidedignas de todos los servicios y bienes forestales, en
especial los que son objeto de comercio general. Mejorar el
acceso al mercado de los bienes y servicios forestales con la
reducción de obstáculos arancelarios y no arancelarios al
comercio, constituye otra de las vías posibles, así como la
necesidad de hacer un uso más efectivo de los mecanismos
financieros existentes, para generar nuevos recursos de
financiación a nivel nacional como internacional. Las
políticas inversoras deben tener como finalidad atraer las
inversiones nacionales, de las comunidades locales y
extranjeras para las industrias sostenibles de base forestal,
la reforestación, la conservación y la protección de los
bosques.
ESTUDIANDO
LA FACTIBILIDAD DEL HIDRÓGENO COMO ENERGÍA
Por
Cristian Frers
La
tecnología del hidrógeno puede ser una de las alternativas
energéticas al petróleo que permita sortear los problemas
ambientales que plantea el actual uso de combustibles
fósiles, que es insostenible, pero sólo en el plazo de
varias décadas, y a condición de que se invierta masivamente
desde ahora.
Históricamente y desde hace algo más de
doscientos años, el manejo por parte del hombre de formas de
energía de mayor densidad que la leña, como el carbón,
luego el petróleo y ahora el gas natural han brindado junto a
la tecnología de conversión del calor en trabajo mecánico y
electricidad, aquellas otras tecnologías que facilitan y
permiten acceder a superiores servicios de transporte, fuerza
motriz, comunicaciones, confort en el hogar y
perfeccionamiento del comercio.
El conjunto de tecnologías especialmente
desarrolladas en el siglo XX, ha elevado el nivel de consumo
de energía per capita en la mayoría de los países. Ese
parámetro se toma como sinónimo de bienestar.
También, esa mayor cantidad de energía permite incrementar la
producción dealimentos,
considerando que el riego y los fertilizantes son en buena
medida el resultado del dominio energético dentro del bagaje
cultural evolutivo de la humanidad, hechos que han
posibilitado el incremento vertiginoso de la población
global. Toda esta bonanza que parecía orientada hacia un
destino continuo y mejor, colapsa yresulta inconveniente para el interés común.
Afortunadamente,
el ingenio humano, impulsado muchas veces por la necesidad de
encontrar alternativas, logrará en las fuentes renovables
directas o derivadas del sol, como el viento, la hidráulica,
la geotermia y la biomasa el recurso energético primario que
le permita mantener el consumo per capita e incluir al tercio
de población mundial, hoy todavía carente de servicios
energéticos. Esto permitiría que el hombre no sea
dependiente exclusivo de la tracción a sangre o la leña,
cuando se tiene, empleada directamente como fuente de calor.
Así,
aparece el hidrógeno, elemento en estado gaseoso en
condiciones ambientales normales, pero que es factible de
almacenamiento, transporte y distribución, lo que permite su
aplicación a cualquier segmento de la demanda.
El
hidrógeno fue descubierto por el científico británico HenryCavendish, en 1776, quién informó de un experimento
en el que había obtenido agua a partir de la combinación de
oxígeno e hidrógeno, con la ayuda de una chispa eléctrica.
Como esto elementos, no eran conocidos los denomino “aire
sustentador de la vida” y “aire inflamable”
respectivamente. El químico francés Antoine Lauren Lavoisier
consiguió repetir con éxito el experimento en 1785 y dio el
nombre de oxígeno al “aire sustentador de la vida” y el
de hidrógeno al “aire inflamable”.
El
hidrógeno es el elemento más ligero, más básico y más
ubicuo del universo. Cuando se utiliza como fuente de
energía, se convierte en el combustible eterno. Nunca se
termina y, como no contiene un solo átomo de carbono, no
emite dióxido de carbono. El hidrógeno se encuentra
repartido por todo el planeta: en el agua, en los combustibles
fósiles y en los seres vivos. Sin embargo, raramente aparece
en estado libre en la naturaleza, sino que tiene que ser
extraído de fuentes naturales.
El
hidrógeno es un elemento químico que contiene energía y que
puede ser almacenado en forma líquida o gaseosa. Es 14 veces
más ligero que el aire, incoloro, inodoro y no tóxico, ya
que su único producto luego de la combustión es agua.
El
hidrógeno no es fuente primaria de energía, no es un
combustible que podamos extraer directamente de la tierra como
el gas natural.
La
fuente más común de hidrógeno es el agua. Se obtiene por la
descomposición química del agua en oxígeno e hidrógeno
partir de la acción de una corriente eléctrica
(electrólisis) generada por fuentes de energía renovable
(solar fotovoltaica, eólica, etc.). Este proceso divide el
agua, produciendo oxígeno puro e hidrógeno.
El
hidrógeno obtenido puede ser comprimido y almacenado en
celdas por varios meses hasta que se lo necesite. El
hidrógeno representa energía almacenada, se puede quemar
como cualquier combustible para producir calor, impulsar un
motor, o producir electricidad en una turbina.
¿Que pasaría si todos los vehículos
obtuvieran de repente su energía a partir de células de
combustible basadas en el hidrógeno?
Distintos estudios sostienen que tal
conversión mejoraría la calidad del aire, la salud humana y
el clima, sobre todo si se utilizara el viento en la
generación de la electricidad necesaria para extraer el
hidrógeno del agua en un proceso sin contaminación.
De
forma semejante a cómo se bombea el gas en tanques, el
hidrógeno se bombearía en células de combustible que se
basan en procesos químicos y no en la combustión, para
impulsar los vehículos. Cuando el hidrógeno fluye a través
de los compartimientos de la célula de combustible, reacciona
con el oxígeno para producir agua y energía.
Tal
conversión podría evitar anualmente millones de casos de
enfermedades respiratorias y decenas de miles de casos de
hospitalización.
La
conversión de todos los vehículos actuales en vehículos
alimentados por células de combustible recargadas por el
viento, podría hacerse a un costo de combustible comparable
con el de la gasolina, e incluso menor si se consideran los
efectos de la gasolina sobre la salud.
Las
ventajas de utilizar el hidrógeno como energía son:
-No produce contaminación ni consume recursos naturales: El
hidrógeno se toma del agua y luego se oxida y se devuelve al
agua. No hay productos secundarios ni tóxicos de ningún tipo
que puedan producirse en este proceso.
-Seguridad: Los sistemas de hidrógeno tienen una historia de
seguridad muy impresionante. En muchos casos, el hidrógeno es
más seguro que el combustible que está siendo reemplazado.
Además de disiparse rápidamente en la atmósfera si se fuga,
el hidrógeno, en contraste con los otros combustibles, no es
tóxico en absoluto.
-Alta eficiencia: Las celdas de combustible convierten la energía
química directamente a electricidad con mayor eficiencia que
ningún otro sistema de energía.
-Funcionamiento silencioso: En funcionamiento normal, la celda de
combustible es casi absolutamente silenciosa.
-Larga vida y poco mantenimiento: Aunque las celdas de combustible
todavía no han comprobado la extensión de su vida útil,
probablamente tendrán una vida significativamente más larga
que las máquinas que reemplacen.
-Modularidad: Se puede elaborar las celdas de combustible en
cualquier tamaño, tan pequeñas como para impulsar una
carretilla de golf o tan grandes como para generar energía
para una comunidad entera. Esta modularidad permite aumentar
la energía de los sistemas según los crecimientos de la
demanda energética, reduciendo drásticamente los costos
iniciales.
Lo
novedoso de esta tecnología es que la producción de
hidrógeno es realizada a partir de fuentes de energías
renovables.
La economía del hidrógeno posibilita una enorme redistribución del
poder, con consecuencias trascendentales para la sociedad. El
hidrógeno tiene el potencial de poner fin a la dependencia
que el mundo tiene del petróleo importado y de ayudar a
eliminar el peligroso juego geopolítico que se está dando
entre los países musulmanes y los países occidentales.
Reducirá drásticamente las emisiones de dióxido de carbono
y mitigará los efectos del calentamiento global. Y dado que
es tan abundante y existe en todas las partes del mundo, todos
los seres humanos dispondrán de energía.
No desarrollar en la Argentina una
tecnología nacional para el manejo del hidrógeno sería
equivalente a una dependencia como la que nuestro país tuvo
hacia finales del siglo XIX con la importación de carbón,
que superaba el millón de toneladas para poder hacer
funcionar las locomotoras y el ferrocarril. Situación que se
repitió a principios del siglo XX con la dependencia de los
combustibles derivados del petróleo. El caso más patético
ocurrió
cuando el General Enrique Mosconi buscaba asegurar el abastecimiento de
carburante para los aviones que conformaban nuestra incipiente
aviación. En aquel momento, 1922, las condiciones exigidas
por uno de los gigantes petroleros que monopolizaban la venta
de naftas impulsó, por iniciativa del General Mosconi, a que
nuestro país encarara una Industria Nacional de
Hidrocarburos. Buena parte del resto es historia
En
la búsqueda de una fuente de energía más limpia, la
culminación debe ser el hidrógeno mismo; hoy se están
desarrollando tecnologías para hacer esto realidad. El
hidrógeno tiene el potencial de ser utilizado en
prácticamente todas las aplicaciones donde actualmente se
utiliza combustible fósil, por lo que podríamos alcanzar
pronto una economía de hidrógeno.
Nos
hallamos en el vértice de una nueva época histórica en la
que todas las posibilidades se mantienen abiertas. El
hidrógeno, la materia misma de las que están hechas las
estrellas como nuestro sol, esta comenzando a ser controlado
por el ingenio humano y aprovechado para fines humanos.
Proyectar la ruta adecuada al comienzo del viaje es esencial
si queremos convertir la gran promesa de una era del
hidrógeno en una realidad viable para nuestro hijos y en un
valioso legado para las generaciones que vendrán atrás
nuestro.
EVALUACIÓN
DE IMPACTO AMBIENTAL
En
que consiste la Evaluación de Impacto ambiental
Por
Cristian Frers
En la actualidad, uno de los desafíos más
importantes que enfrentan los gobiernos municipales, es el del
diseño e implementación de políticas que compatibilicen el
desarrollo económico y social del municipio, con los
principios rectores de protección y preservación del
ambiente que exige la sociedad moderna.
Para resolver adecuadamente esta cuestión,
se requiere disponer de una visión global de la problemática
ambiental del municipio y de sus perspectivas futuras, que
permita establecer una adecuada política de gestión
ambiental, tendiente a lograr el objetivo final, que es el
desarrollo sostenido y sustentable de la zona.
La gestión de impacto ambiental pretende reducir al mínimo nuestras
intromisiones, elevar al máximo las
posibilidades de supervivencia de todas las formas de vida,
por muy pequeñas e insignificantes que resulten desde nuestro
punto de vista, y no por una especie de magnanimidad por las
criaturas más débiles, sino por verdadera humildad
intelectual, por reconocer que no sabemos realmente lo que la
perdida de cualquier especie viviente puede significar para el
equilibrio biológico.
La Evaluación de
Impacto Ambiental es uno de los instrumentos preventivos de
gestión que permite que las políticas ambientales puedan ser
aplicadas y más aún, cuida que ellas se incluyan
tempranamente en el proceso de desarrollo y de toma de
decisiones. Por ende, evalúa y corrige las acciones humanas y
evita, mitiga o compensa sus eventuales impactos ambientales
negativos.
Este estudio permiten documentar todo el
análisis de los impactos ambientales de una acción
determinada como de las diferentes alternativas para su
implementación, las medidas de mitigación y/o compensación,
y los planes de seguimiento, monitoreo y control. Además,
constituyen la fuente de la información primordial para
aquellas instituciones que deberán pronunciarse acerca de una
acción propuesta. Por otra parte, un estudio de impacto
ambiental es un conjunto de estudios técnicocientíficos,
sistemáticos, interrelacionados entre sí, cuyo objetivo es
la identificación, predicción y evaluación de los efectos
positivos o negativos que puede producir una o un conjunto de
acciones de origen humano sobre el ambiente físico,
biológico o humano. La información entregada por el estudio
debe permitir llegar a conclusiones sobre los efectos que
puede producir la instalación y desarrollo de una acción o
proyecto sobre su entorno, establecer las medidas a
implementar para mitigar y monitorear los impactos, y proponer
los planes de contingencia necesarios.
Un proceso de evaluación de impacto ambiental presenta un conjunto de
ventajas que deben ser respetadas e incluidas, y que lo hacen
un instrumento apropiado para lograr una adecuada protección
ambiental. Al ser incluida en la toma de decisiones acerca de
una acción determinada se incorporan variables que de otra
manera no son consideradas. Tradicionalmente, las decisiones
se han realizado sobre la base de los costos económicos
inmediatos, la rentabilidad y las necesidades a corto plazo,
entre otros. Sin embargo, se reconoce que éstas deben
considerar las relaciones de interdependencia
hombre-naturaleza, el uso racional de los recursos y, en
definitiva, la sustentabilidad de las acciones humanas. En este sentido,
incorporar un proceso de evaluación de impacto ambiental a la
gestión de una acción propuesta complementa las decisiones,
permitiendo que ellas sean transparentes, informadas y
consensuada que debe seguir los siguientes requisitos:
1)Corresponder a las tareas propias del gobierno y no
restar espacio a la comunidad o al sector privado.
2)Estar
integrada con otras políticas en un programa consistente,
jerarquizado y financiable.
3)Clarificar
las responsabilidades del sector público, pero que también
abra la participación de la comunidad y del sector privado en
un muy vasto número de temas.
4)Tener la
gestión más adecuada a su propósito, estableciendo mayores
responsabilidades en los ejecutores, sumando a mayor
transperencia y responsabilidad.
5)Ser
objeto de controles internos y externos en forma clara y
rápida.
6)Ser
evaluada en todos los casos.
7)Permitir
una fluida comunicación del sector público con la comunidad,
en cada una de las etapas.
El término evaluación de impacto ambiental es reservado en la
actualidad a aquellos estudios referidos a determinadas etapas
de la vida
de la empresa o emprendimiento, como son su emplazamiento o
instalación, pues habitualmente es necesaria para la
obtención de autorizaciones de funcionamiento, y por lo
tanto, previa al funcionamiento de la empresa.
Estos estudio son actualmente solicitados
para la realización del procedimiento administrativo de
Evaluación de Impacto Ambiental. A su vez, la realización de
dichos estudios, se ha convertido en una modalidad adoptada
frecuentemente, como parte del procedimiento administrativo
para la toma de decisiones, en relación con actividades
productivas en funcionamiento o para la aprobación de
proyectos o planes de inversión para la instalación y
funcionamiento de las actividades de producción y/o de
servicios, así como para la construcción de edificios y
habilitaciones de diversas actividades comerciales e
industriales, entre otras actividades.
Antes
de empezar determinadas obras públicas o proyectos o
actividades que pueden producir impactos importantes en el
ambiente, la legislación obliga a hacer una Evaluación del
Impacto Ambiental que producirán si se llevan a cabo. La
finalidad de los estudios es identificar, predecir e
interpretar los impactos que esa actividad producirá si es
ejecutada.
Se denomina impacto
ambiental a las consecuencias provocadas por cualquier acción
que modifique las condiciones de subsistencia o de
sustentabilidad de un ecosistema, parte de él o de los
individuos que lo componen. No existe una valoración
cuantitativa universalmente aceptada para determinar el grado
de afectación de un impacto, salvo aquellos casos en que la
acción que lo provoca está asociada a una cantidad
mensurable; Por ejemplo, la concentración de un determinado
contaminante en el agua.
Sabemos que la provisión de agua potable
para el consumo de la población, así como el suministro de
ese elemento a las industrias y establecimientos que la
requieran, es una de las mayores responsabilidades de las
autoridades de los municipios.
La alta contaminación detectada en las
napas proveedoras de agua de la mayoría de las ciudades de
nuestro país, así como la de los cursos de aguas
superficiales, ocasionada fundamentalmente por la falta de
servicios adecuados en las concentraciones humanas y por la
actividad industrial marginada del cumplimiento de las normas
ambientales, determina que los municipios deban reforzar el
control de la calidad de las aguas de consumo humano
Uno de los
propósitos básicos de la evaluación de impacto ambiental es
prever que un proyecto no provoque impactos ambientales
significativos que afecten las variables ambientales por
encima de lo que la sociedad ha acordado proteger. Para hacer
viable este propósito es indispensable contar con un marco
legal adecuado, en el que consten las políticas y la
legislación para la protección del ambiente, a las que tiene
que adecuarse el proyecto o acción.
En
la evaluación de impacto ambiental, el mayor problema para la
aplicación eficiente de este instrumento reside en el bajo
nivel de cumplimiento y efectividad de los planes de manejo
ambiental, en buena parte por la debilidad de los mecanismos
de seguimiento y control y la aplicación oportuna de medidas
correctivas.
(*)
Cristian Frers: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
Técnico Superior en Comunicación Social.