PERIODISMO INDEPENDIENTE        ZONA NORTE Y NOROESTE GBA
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NOVIAS CON MOCHILA

Por Luis Buero

Si los hombres que buscan pareja prestaran atención, notarían que algunas mujeres traen una mochila escondida en la espalda. Claro que las mochilas cambian con la edad, así que, por si no me creen, describo a continuación cuatro o cinco variantes, para que anoten;

a)Mochila al estilo “no me apuren que soy chica”.

Con su adolescencia que no cesa en la valija, los muchachos formales e higiénicos les parecen tarados o gays.

Me refiero a las corderitas de 18 a 23 años; son esas chiquilinas criadas como princesas que de pronto se enamoran de rollingas pelilargos y barbudos, llenos de aritos y tatuajes, que se toman hasta el agua de los floreros y no saben si viven en la Edad Media o en un comic japonés.

b)Mochila de las de 23 a 27, la clásica: “ demasiados deseos para un solo corazón”.  Son Cenicientas que  saltan de alegría cuando un príncipe les coloca el zapatito, pero a la semana recuerdan que ellas quieren recibirse de doctoras, conocer Groenlandia, pisar el lado oculto de la luna, saltar en parapente desde el Himalaya, bucear en las cavernas ocultas del Mar Negro, ganar mucha plata,  y bailar todas las noches. En síntesis, no tienen tiempo para ese amor que tanto deseaban.

c)Mochila tipo “Está bien, entrego mi libertad, pero no a cualquiera”.

Estas son las de 27 a 33, que buscan el candidato perfecto (lindo, con dinero y personalidad fuerte, afectuoso, amante de los deportes, caballero, semental incansable, simpático, culto,  familiero y buen bailarín).  Pero luego de probar una y otra vez se dan cuenta que van a tener que casarse con el menos peor, mientras esperan al galán perfecto.

d)Mochila marca “me divorcié y ahora busco un hombre de verdad”. Tienen de 35 a 42. Estas son las que vienen con guarnición, hijos que tratan de incluir en la oferta pues el padre biológico se borró, y la mamá (léase suegra) que viene adosada en el paquete ya que no anda bien de salud y vive con ella. En síntesis, sólo si es más linda que Mónica Bellucci es posible que capture algún voluntario a la brevedad.

e)Mochila con leyenda “ya cumplí los 45, no me vengan con estupideces”. Su equipaje incluye desilusiones, frustraciones, y una cosmovisión más desesperanzada que la de Discépolín.  Su mayor característica es la desconfianza: no le cree a los varones ni cuando le dicen qué hora es. Quiere recuperar espacios, amigas y vocaciones perdidas en el camino. Cree que todos los hombres son como el que la defraudó. Pobre, ¡no sabe que hay peores!

f)Mochila clase: “ya estoy más allá del bien y del mal”. Es la de 50 para arriba. Es la ideal, en sus bolsillos trae la paz de la sabiduría y la alegría de una segunda inocencia.  Siente que cumplió con Dios y con el Diablo así que ahora, ¡toque maestro que empezó la fiesta!.

Seguro me he quedado corto, por eso hermano, cuando conozcas una mina no olvides preguntarle: “oye, mujer, no es por nada pero,  ¿qué traes en esa linda mochila?”


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VIAJE HACIA EL VIAJE (*)

Por Luis Buero

La primera impresión la tuve hace dos meses. Fue en el viaje de Florida a Medrano y no podría decir con certeza en qué parte. Sólo sé que lo vi.

0currió tan de repente, que no atiné a hacer nada. El resto del pasaje seguía igual: delante de mí el mecánico roncando sobre la ventanilla, al costado la gorda con frutas, parados charlaban unos marineros japoneses, por el medio pasaba el ciego de la armónica pidiendo plata y a mi lado un pibe leyendo historietas de superhéroes apenas respiraba, hipnotizado. Yo reflexionaba que en las horas pico,  los viajes en subterráneo son insoportables, parece que nos vamos a pegar unos contra otros, y  tenemos que cuidarnos. Pero ese día todo empezaba a ser distinto: él estaba allí, tendido sobre unas vías, prácticamente muerto, pensé. Apenas le pude ver el cuerpo, creo que tenía un traje amarillo.

No dije nada, soy una porquería, igual a todos, me callé, me hice el burro.

Pero no pude dormir la noche siguiente. La imagen desolada del tipo muerto me perseguía. En verdad, padecer insomnio no me convenía un pito; desde que Mirta me había abandonado tenía que cuidar a los chicos, llevarlos al colegio, prepararles la comida, arreglar la casa lo mejor posible. Por suerte la encargada del edificio lavaba la ropa y me hacía los mandados. Buena señora, también se quedaba con los chicos todas las tardes y me cobraba poco.

En el laburo me miraban con lástima: “ahí va el cuernudo” decían por lo bajo. Nada cuesta imaginar el sufrimiento ajeno cuando uno lo ha vivido; caso contrario, la comprensión se enfrenta a bárbaras distancias.

Dos días después de la primera aparición vino la segunda. Es el poder de perpetuación que tiene la tristeza. Tomé la Línea “B” expresamente y esperé con cierta ansiedad. “Quizás lo han sacado, tal vez fue solo una alucinación” murmuraba asustado, sabiendo que si lo descubría otra vez no iba a atinar a nada. Me sentía asesino.

Y al rato nuevamente lo vi: era el mismo hombre, recostado boca arriba sobre las vigas brillantes, sangrando como un miserable pájaro. Recién lo encontraba por segunda vez y ya lo percibía familiar. Un tremendo sentimiento de culpa se apoderó de mí pues con la decisión de no avisar lo estaba dejando morir. ¿Qué hacía allí? ¿Qué monstruo ciego lo había derribado?

Cuando llegaba a la oficina los odios volvían a repetirse. El olor de los cerdos titiriteros brotaba de los biblioratos como una baba arácnida que lo impregnaba todo. Pero debía trabajar, había que pagar el alquiler, los impuestos, la comida, los gastos de los chicos, el abogado que atendía una demanda de divorcio vincular que Mirta insistía en hacer para casarse de nuevo. Intentaba también juntar fuerza y argumentos para responderle a sus miradas, para mantener los párpados inertes. Mientras yo imaginaba que, de sentarme a llorar en la vereda de la esquina, mis lágrimas producirían un tsunami, mis compañeros se pasaban el día hablando de mi, imaginando causas y responsables, escribiendo el guión de una película con mi supuesta vida. Meditaba a veces, refugiándome de aquella murmuración: “¿Qué tiene raro un abandonado más en el país de los divorcios y las separaciones?”. Los que inventaron la sociedad redactaron un ideal de hombre de mágica integridad.

El martes pasado lo encontré varias veces. Es decir, me tomé el día para pasear en subte de Pellegrini a Agüero y de Agüero a Pellegrini, aunque en realidad sólo lo veía durante las idas al centro. Por momentos me distraía y pensaba si el Metro francés sería parecido a estas catacumbas oscilantes, a estos sarcófagos móviles que nos transportan a diario de la casa al trabajo y viceversa. Pasaron los días. El jueves me pelee con Marcelo en plena contaduría: me gritó que yo era un chanta, un salame, que no tenía que hacerme tanto problema, que Mirta en definitiva era una atorranta. Entonces recordé que esa mañana ella había vuelto a casa a buscar algunas ropas que nunca antes se había llevado, y yo me arrodillé y le pedí que se quedara. Por primera vez vi melancolía, no sólo desprecio, en el hielo vidriado de sus ojos claros.

Cuando regresé aquella noche, la portera me entregó una cédula judicial y me contó que Mirta se había llevado los chicos esa tarde. Y ahí está, me quedé como si nada, mirando por la ventana como si todo el glaciar Perito Moreno se estuviera derrumbando delante de mí en un segundo. Me fui a un rincón de la cocina y tomé una cerveza helada. Pensé algo, no sé qué, pero de pronto me acordé de aquel fulano accidentado, yaciente, y entendí que no podía dejarlo solo. Fui a la estación Medrano, tenía sólo para un cospel, lo compré y esperé. Ya lo había perdido todo; no importaba entonces meterse en los líos burocráticos a los que te somete la policía cuando querés ayudar a alguien. Era necesario recoger ese cuerpo y avisar a las autoridades. “Tal vez aún estuviera vivo”, calculaba confundido.

Al doblar la segunda curva el subte aceleró con violencia. Yo mantenía la entrada al vagón abierta,  con mis manos y un pie, ante la tensa expectativa de los curiosos de siempre. Sólo debieron transcurrir unos segundos para que lo viera. Allí estaba, más cerca que nunca, con una nitidez a prueba de lágrimas. Entonces, aferrado un instante a las puertas que forcejeaban por cerrarse,  grité como nunca el terror de estar solo y me arrojé sobre aquel hombre.

Probablemente la gente del vagón produjo un gran bochinche porque a los diez o quince minutos dos tipos de overol azul vinieron a buscarme y me cargaron.

Había una irreparable negrura en ese túnel, una desaforada oscuridad envolviendo a tres tipos absolutamente solos transitando aquellas oxidadas vías, mientras la sombra de uno iba meneando la cabeza a la del otro, como diciéndole que ya no había esperanzas, que yo moriría antes de llegar a la próxima estación.

Quise aguardar sonriendo.

(*) Cuento Pertenece al libro "EL ULTIMO OTOÑO y OTROS CUENTOS"       escrito por Luis Buero y publicado en 1982, Faja de Honor de la S.A.D.E.,1983


NUEVE LUNAS Y ALGO MAS

Por Luis Buero

De pronto en tu dormitorio hay un nene no te deja dormir con su llanto, y una mamá joven que está deprimida porque se ve fea y siente que todo lo hace mal, y que su cuerpo no le pertenece más. 0 sea que, por el momento, “¿sexo?”: ¡olvídalo!. Y por si fuera poco tu suegra,  que dice saber mucho y se cree imprescindible, se pasa horas y horas en tu casa sin parar de hablar. ¿Qué pasa?: ¡Sonríe! ¡Ya eres padre primerizo!...

Y sí, todo cambia y mucho, porque luego de nueve lunas viene otra más, la décima, que nos muestra la otra cara de un nacimiento, aquella de la cual nos contaron poco y nada. En fin, ese niño tan deseado, imaginado, buscado, amado, finalmente hizo su aparición y se convirtió inevitablemente en “his majesty, the baby”. Y ya nada vuelve a ser igual. Durante el parto, el marido sostiene a su mujer y de pronto toma en sus brazos el recién nacido como si fuera el tesoro más frágil del universo, y a tanta emoción le sobreviene una sensación inmediata de temerosa incompetencia, y quiere saber, con vergúenza: “¿qué hago ahora con esto?”

Sorprendido inaugura palabras que hasta ese día dormían en su diccionario: ombligo, pañal, biberón, suero con glucosa.

Y al rato el varón descubre cómo su esposa adquiere un nuevo tono de voz, más tierna que lo habitual, y empieza a nombrar  todo lo referente al pendex con diminutivos: “talquito, batita, cunita, mantita”, y obviamente, caquita”.  Si, porque algunas horas después, si la flamante mami está en cama reponiéndose del esfuerzo de traer al nuevo miembro de la familia, el varón da la bienvenida a la primera micción y deposición del gurrumín, tarea que desarrollamos con temor de quebrar tan leve cuerpecito al manipularlo,  y que a la vez  nos hará recordar por siempre la famosa frase: “algo huele mal en Dinamarca”.

Para peor los médicos parecen no haber estudiado en la misma facultad y uno te aconseja “dále sólo huevo duro”, el otro te insiste en que el “huevo sea pasado por agua” y un tercero te asegura que frito no le hace nada y le va a gustar, el cuarto pediatra sugiere que duerma boca abajo porque se puede ahogar y el quinto te informa lo contrario.

A partir de allí esta contradictoria sensación de placer y duda, de culpa y satisfacción,  nos acompañarán toda la vida, pero en distintas situaciones.

Porque en ese nacimiento hay dos que se estrenan: el chiquito debuta como bebé y el adulto como padre, y un observador atento se preguntará más de una vez, con el tiempo, quién cría a quién.

Pero esto es sólo el comienzo, un entrenamiento para lo que vendrá después, cuando iremos modificando nuestras preguntas interiores :¿qué le hiciste a la tortuga? ¿te llevaste a marzo doce materias?, ¿cómo sacaste el auto sin registro? ¿con esta chica te vas a casar?, y así sucesivamente hasta que llega el día en que nos revele que va a ser papá o mamá y que, obviamente, cuenta con nosotros para que cuidemos al bebé.


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TELEVISIÓN DE VERANO TODO EL AÑO

Por Luis Buero

Promediando la década del 70, al gerente de una televisora local le escuché decir (textualmente) que en el verano los ricos y la clase media se van de vacaciones y no miran la tele, y que a la gente de la villa, que es la que se queda, se la conforma con un litro de vino y un programa de entretenimientos. Ya en los 90, casi finalizando el siglo, otro ejecutivo, más famoso aún que el anterior, reflexionaba que la televisión abierta es para las clases más bajas, y si los intelectuales quieren ver otra cosa,  para eso tienen las señales de cable.

El tiempo pasó pero para los por cerebros creativos de los canales los medios siguen siendo un negocio más.  Y hasta la bandera nacional –si sale en pantalla- corre el riesgo de llevar impresa  la marca de un analgésico con paracetamol.

Ahora bien, la producción se sostiene con la venta de los minutos de publicidad que la Ley de Radiodifusión permite. Claro que el segundo de una tanda puede valer cincuenta o dos mil pesos, depende del rating que obtenga el programa según la diosa medidora, doña Ibope. Como hay poco encendido de aparatos en la Capital durante enero y febrero, la táctica es  seguir ganando plata con el menor costo posible. Esto no lo inventó Ted Turner, es un principio que ya lo enarbolaba el creador de la contabilidad, Luca Pacioli, en la Edad Media. Entonces pareciera que de diciembre a marzo el grito de los capos mediáticos es (modificando el título de un antiguo film): “¡Que Bello es Sobrevivir!”! Y de ahí que confundan contenido con relleno y mezclen en la programación un quantum grosso de chatarra biodegradable.

Por eso en etapa veraniega la pantalla se achica más, porque una telenovela hondureña comprada en lata es más económica que un culebrón pensado aquí, y ese ciclo en el que se pasan horas comentando si Adán era homosexual o extra-terrestre es más fácil de hacer que una comedia musical con grandes cantantes. Y otra vez nos anunciarán como gran estreno Mi Pobre Angelito II  y Volver Al Futuro,  y tal vez nadie nos salve de ver de nuevo las aventuras de El Zorro ó Los Tres Chiflados.

Pero después terminará el período estival.... ¿y qué veremos? Nuevamente a Mirtha, Marcelo, el Diego, Adrián, Mario, Nicolás,  Solita, Julián, Osvaldo, Nancy, Facundo y algunos otros que amenazan con retirarse pero el último año será el próximo. Por millonésima vez las mismas caripelas  mezclándose invitados en sus propios programas.

En una escena de la película Stanno Tutti Bene, Marcello Mastroianni es un abuelo que cuida a su nieto, un lactante obnubilado por la pantalla de tv. De golpe se interrumpe la transmisión y el crío estalla en lágrimas. El abuelo logra calmarlo cuando lo sienta frente al ojo de vidrio de un lavarropas en marcha. Y nosotros somos como ese bebé entretenido por la ilusión de masa multicolor que gira siempre igual, ante una mirada absorta que parece rogarle:

 “¡ hipnotizame otra vez”!


.HAY HUMORES QUE MATAN

Por Luis Buero

Mi tío solía decir que las mujeres lindas no tienen la obligación de ser simpáticas, pero las feas sí.  Tal vez sea cierto que los hombres se fijen primero en la apariencia exterior, y luego, si ella  les dilata la pupila,  es posible que se interesen por saber si la muñeca también habla y viene con inteligencia y buen carácter.

Pero bastarán unos minutos para que cualquier varón descubra que de nada sirve el paraíso si no le dejarán meter la llave en la puerta para entrar, o puede pasar que entre café y café intuya que a pesar del paisaje apacible que le están mostrando, sólo le esperará un ciclo de terremotos y tornados si decide instalarse en ese territorio.  Dicho de otra manera, el efecto hipnótico que produce la chica bella pero triste y desamparada, que seduce con su supuesta vulnerabilidad, y que hace que cualquier nabo se sienta el Cid Campeador que la salva, tiene su tiempo.  En cuanto se convierte en Demi Moore en Ghost, siempre sufriendo, le dejamos nuestro lugar en el sofá a su psicólogo, y huimos.

En cambio la alegre, dicharachera, chistosa, la que no necesita beber una cerveza de más para reírse con ganas y nos regala ocurrencias insólitas, es irresistible.  Puede tener pelos en las encías pero si nos promueve un par de horas de carcajadas legítimas....se convierte en Cameron Díaz.

Ahora bien, Lucile Ball ya murió.  Y hoy puede ser que de pronto alguna “ mina piola y divertida” no nos agrade porque, en verdad, es una bruja destilando perlas de veneno, una lanzadora de cuchillos de ingenio destructivo. ¿Por qué? Porque el humor femenino se diferencia totalmente del masculino.

La comicidad del varón se basa en destacar los aspectos risibles de la vida cotidiana, sin apelar demasiado a la exageración.

Pero ellas, en cambio, incurren en la sátira,  en asociaciones mentales en las que la ironía se transforma en grotesco, y la reflexión en crítica mordaz. Entonces viven iluminando, con su foco tajante, lo ridículo, paradójico, contradictorio, del otro, sin piedad.  Lo usan para exponer su frustración.

Y sí, mientras los antiguos griegos (que inventaron la palabra democracia) definían la comedia, entretanto, en las colonias dominadas de la Roma imperial iba naciendo la farsa, el teatro de la burla hacia el poder, como intento de rebelión catártica, al menos desde el plano de lo intelectual.

Con las mujeres ocurre lo mismo. A veces su parodia se asienta en el chiste que minimiza a su eterno opresor, el hombre. Y se basa en desmitificar sus supuestos atributos de proveedor económico, protector y gran amante, aún sabiendo que esas virtudes, todas juntas, solo siguen viviendo en alguna historieta de ciencia-ficción. En su mordacidad, en síntesis, no encuentro la sonrisa sutil de La Gioconda sino, en cambio, me topo con El Grito, el cuadro de Evdard Munch en el que una persona sólo puede esgrimir una expresión de horror. Y no causa gracia.


NUNCA ANTES DEL 2 DE ENERO

Por Luis Buero

Si te vas de vacaciones nunca lo hagas antes del dos de enero
¿Por qué? Les cuento.
Estuve para las fiestas del fin del 2005 en Mar del Plata y me ocurrieron las mismas cosas que cuando fui a otras playas de Buenos Aires para estas fechas en años anteriores.  Uno cree inocentemente que todo está preparado en cuanto comienza el verano ya que la temporada alta estalla el primero de enero y un millón de personas llegan desde todas partes del país y del exterior en dos o tres días.
Pero no, aún el  27 de diciembre uno descubre que:
1)      Si viajaste en tren no funcionan los servicios mínimos de la formación.
2)      Si elegiste el ómnibus, la empresa te manda una unidad con otro nombre y todos los pasajeros en la terminal se encuentran desorientados como picle en un pan dulce.
3)      Al llegar el hotel (aunque sea de cuatro estrellas) la conserjería todavía no cambió las pilas de todos los objetos electrónicos, ni funciona aún el aire condicionado, porque “lo están reparando”. Y te sugieren no abrir las ventanas porque acaban de ponerle un sellador. El desayuno es siempre igual y  la única empleada que lo sirve desaparece cada tanto para cumplir otras funciones. El personal se completará recién en enero.
4)      Los locales no están instalados del todo y el centro comercial se está armando como si la temporada comenzara dentro de seis meses.
5)      Cuando querés indagar por el nombre de unas calle te miran serios como si pensaran: “¿tan pronto nos vienen a escorchar?”.
6)      En varias playas aún no terminaron de instalar los balnearios y están cementando el piso para hacer playas de estacionamiento.
7)      Si no compras un diario temprano ya se agota porque los kioscos aún reciben pocos ejemplares.
8)      En el restaurante acaban de tomar gente nueva e inexperta que te baña el pantalón con el vinagre y sostiene los platos con un peligroso temblor parkinsoniano.
9)      Vas al puerto a mirar los barquitos pescadores y algún prefecto te saca a los gritos porque según él estás invadiendo zona operativa, y si le preguntás a un colectivero si el trayecto de su línea es por la costa te responde con menos chispa que un choque de tortugas.
10)     Los teatros hacen algunas funciones preliminares que son para ajustar las fallas, y el público les sirve como termómetro para mejorar la puesta.
11)     Pero lo peor de todo es el tiempo, el clima, que tampoco parece decidirse. De mañana está nublado, y hace frío, luego al mediodía sale el sol y todos corremos a la playa, pero a eso de las tres de la tarde de golpe se pone diluviar, entonces el pobre turista anda a los saltos como rengo en tiroteo.
Finalmente llega enero y las puertas de la ciudad se abren, pero los que fuimos en diciembre nos vamos con el ingrato recuerdo de haber visto un mal ensayo, la trastienda improvisada, el bostezo que expone una carie, esa costumbre argentina de hacer todo a último momento, total, como diría Minguito, es igual.


UNA ORACIÓN POR LAS VACACIONES

Por Luis Buero

Queridos hermanos, gritemos nuestra verdad: este año más que nunca.... ¡necesitamos vacaciones!

No sé porqué pero siento que más que nunca estamos agotados, cero pila, totalmente “outs”, en el horno.

Por eso, como un imaginario pastor , portavoz de una legión de compatriotas estresados, rezo por nosotros, y  a un supuesto dios pagano (llamémoslo) Dionisios Holiday,   para el período de descanso merecido que se avecina le ruego encarecidamente:

1)   Que salga el sol todos los días, y que los dermatólogos nos sugieran, de paso, qué hacer en la playa si no debemos tomar sol entre las 11 de la mañana y las cinco de la tarde.

2)   Que por esta vez los conductores de micros, pilotos aeronáuticos y maquinistas de trenes elijan otro mes para hacer paros, huelgas y sentadas.

3)   Que no haya piqueteros reclamando el aguinaldo de los planes Descansar y cortando la ruta de tu travesía.

4)   Que el hotel en el que reservamos una habitación triple con vista al mar no nos depositen luego en un sótano mono-ambiente por un supuesto error administrativo.

5)   Que podamos leer el menú de los restaurantes de izquierda a derecha y no al revés, asustados por los precios.

6)   Que si vas en casa rodante por un camino perdido no te pare un agente del orden para pedirte hasta el certificado de vacuna antivariólica del vehículo.

7)   Que si navegas en crucero, tu hija adolescente no se enamore del viejo saxofonista de la banda de jazz del barco,  y encima pida la venia del capitán para casarse con él.

8)   Que si tu auto se descompone en la ruta, los demás te ayuden en lugar de tocarte bocina.

9)   Que si fuiste a Claromecó no te pique un agua viva,  y si llegaste a Tokyo, no te pierdas en la ciudad sin la dirección del hospedaje en el bolsillo.

10) Que los punguistas, y chorros varios se abstengan por este verano de concurrir a las zonas de esparcimiento, o que la policía labure para que estos delincuentes no nos dejen como a Adán en otoño, o nos violen hasta el  caniche toy.

11) Que si te metiste en el avión en bermudas y ojotas con pasaje a Rio Grande (Brasil) no se equivoquen al embarcarte en el aeropuerto y aparezcas en Río Grande (Tierra del Fuego) muerto de frío.

12) Que las fotos de la cabaña alpina que te ofrecen en internet no sea, cuando llegás, la choza de un cacique  Ona fotografiada cuando salió a pasear la cabra.

13) Que no tengas que venir parada en el tren (como si fuera el colectivo 60)  desde la Quebrada de Humahuaca porque tu asiento fue vendido a otras tres personas más o que tengas que abandonar tu auto en Colonia porque no había lugar en el ferry.

14) Finalmente que al regresar no descubras que se te inundó el departamento, y  el perro que dejaste por estos días en lo del vecino ya no quiere volver.

 En síntesis, que la Providencia nos proteja y no tengamos que seguir descansando, como siempre, solamente en el diván del analista, hablando solos mientras él hace un crucigrama.


DONDE PASAS LAS FIESTAS ?

Por Luis Buero

Esa es la pregunta que todo el mundo te hará próximamente, y esconde más de un significado. El primero es aquel que indica que para las fiestas debés estar con alguien en algún lugar específico donde se reunan familiares. Ni se te ocurra decir “sólo, tranquilo en mi departamento” porque te van a mirar como si fueras un esquimal rubio. ¿Por qué? Pues, se ha escrito hasta el cansancio que el hombre es un ser social y que necesita agruparse para aminorar sus miedos básicos, es obvio pues que el que se lleva bien con su soledad en estos días será visto como un anacoreta poco confiable.

Pero hay otro mensaje implícito en la frase dónde la pasás, que pareciera referirse a un suceder inevitable, como si se tratara de la convalecencia propia de la escarlatina o de la gripe aviar. Y es porque estamos obligados a sentirnos felices, pues así se ha bautizado a las fiestas.

Por eso algunas personas ruegan no quedarse sin pareja ni que nadie querido se enferme en estas fechas.  Las cirugías mayores y los despidos se postergan para después del cinco de enero. Y alguna psicóloga mediática aconseja no hacer los famosos balances de fin de año. Que nada nos impida sentir la felicidad que corresponde.

 Sin embargo si estás divorciado tendrás que negociar en qué momento ver a tus hijos, los cuales andarán de gira en los distintos espacios en los que se diversificó su vida. Y al revés,  no podrás evitar encontrarte con aquellas personas que trataste sabiamente de eludir durante los otros 350 días. A saber: esa cuñada que te quiere menos que Hillary Clinton a Mónica Lewinsky, ese primo desubicado que le tiene ganas a tu mujer y le clava los ojos como mendigo a la vidriera del restaurante, el tío que cuando se bebió todo Mendoza y San Juan quiere empujar a todo el mundo a la piscina, el abuelo que se quita la dentadura postiza para comer los turrones y la sumerge en el vaso con soda, y el yerno que compite con el vecino para ver quien tira la cañita voladora más potente, se ha compra un misil tierra-aire y te deja sin oídos por una quincena. Pero lo peor es que quienes sufren el síndrome Campanelli y quieren invitar hasta la maestra de primer grado necesitan elegir para reunirse una casa con fondo y varias habitaciones. ¿Y a cuál irán? Nombres de localidades como Marcos Paz, Los Cardales, La Reja, empiezan a barajar los otros delante de tus ojos asombrados, mientras tratás de recordar si tenés actualizado el pasaporte, porque el kilómetro cero está en el Congreso y de ahí en más todo te parece la inmensidad. ¿Cómo llegar con el auto descompuesto en el taller,  justo en esas horas en las que los colectivos y taxis desaparecen de la faz de la Tierra?

Pero bueno, el milagro ocurre y finalmente nos reunimos, como siempre,  imaginando las excusas que diremos el año que viene para no volver a ese sitio,  y sabiendo al mismo tiempo, que llegada la fecha,  no las vamos a usar. 

 


 

(*) Crónica y Análisis publica estas notas por gentileza del autor Luis Buero Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com
Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com

Luis Buero es guionista, periodista docente de la materia Guión en TEA Imagen,  en la Universidad de Morón, y en la Universidad de Belgrano.
Es  autor del libro "Historia de la televisión argentina contada por sus protagonistas", editado en 1999 por la Universidad de Morón (dist. La Crujía) que obtuvo una mención especial de APTRA en la entrega de los Martín Fierro 1999. 
Algunas obras:
* Televisivas:
La Familia Benvenuto (Comedia, TELEFE, 1991-1995)
Comunicado Pop (Magazine juvenil, ATC, 1997)
Un Milagro de Cristo en la Quebrada (Documental, CANAL 2, San Luis, 1994) 
El Laboratorio del Dr. Pipeta (Sketches cómicos infantiles educativos, TV QUALITY, 1999)
Colaboración autoral en Los Rodríguez (Sketches cómicos, TELEFE, Junio 1998) y en Señoras sin Señores (Sketches cómicos, TELEFE, Octubre 1998).
* Radiales: 
El Tiempo que viene (Periodístico, FM Comunidad, 1996).
* Literarias:
Príncipes y Medias Lunas (1971)
Cuentodisea (1975)
El Último Otoño (1982) Faja de Honor de la Sade 1983 
Historia de la Televisión Argentina contada por sus Protagonistas 1951/96 (Universidad de Morón, 1999) 
* Periodísticas: 
Diarios: La Nación - Clarín (calles de Bs.As.) - La Voz del Interior - La Prensa - Tiempo Argentino - La Razón - Época - Norte- Publimetro - Diario 16 (España) 
Revistas: Flash - Uno Mismo - Cosmopolitan - Nuestra - Clarín Viva -Autoclub - Sex Humor - Para Ti - Luna - Todo es Historia - Magazín Semanal 
Otros: Clarín Ciudad Digital - - Leedor. com (internet) - Página Digital (internet) - Mujerweb.com (internet)- Aglia.com (internet), Sensibles Del Sur (Bariloche/internet), etc.
* Discográficas:
Para Mamá, Actor Hugo Arana (RCA VICTOR, 1976)
* Cursos y seminarios dictados: 
Facultad de Filosofía y Letras U.B.A. - Facultad de Ciencias Exactas y Naturales U.N. (Córdoba) - Círculo de la Prensa (de Rosario) - Carolina Cable Color (de San Luis) - Canal 3 de Santa Rosa (La Pampa) - Círculo de Prensa de Rafaela - Sindicato Argentino de TV Capital y Filial Santa Fe - Canal 10 de Córdoba - Asociación de Periodistas de la Televisión y Radiofonía Argentinas - Escuela Superior de Periodismo - Asociación Argentina de Actores - Centro Cultural Borges - Universidad nacional de Villa María (Córdoba) - Centro de Trabajadores Argentinos (Docentes de la Rioja) - Centro de Estudios Sociales(Córdoba), Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales - Universidad de Flores (Estrategias de Comunicación) -Universidad Blas Pascal de Córdoba, Universidad Austral.

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