PERIODISMO INDEPENDIENTE        ZONA NORTE Y NOROESTE GBA
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LA VIDA ES HERMOSA

por Poldy Bird

¿Y qué puedo hacer ahora para demostrarte lo que entre broncas y recelos escondí?
¿Qué puedo hacer ahora, que no sé hacia qué lado dirigir mi voz para hablarte?
Ahora que el norte no importa, que la lluvia es pintada, que esté de mas el sol, que para qué sirven los jazmines, que nunca mas un tango, un Wagner, los Rollings, Patsie Claine enloqueciéndose, que las culpas abruman, que al fin sabés que te metiste en camisa de once varas por un amigo y fue el que te pateó, porque nadie aguanta tener que agradecer (y si no, como decía Arnaldo, mirá Cristo. Lo crucificaron porque les dio demasiado).
¿Vos me ves?
¿Vos andas dando vueltas todavía por aquí?
¿Vos no dejas que nadie me venga bien, que todos me parezcan poco menos que imbéciles, que los tipos que se me acercan digan justo, justito lo que me resulta ridículo, tonto, remanido, presuntuoso, predecible, inútil?
¿Vos hacés que pierda los papeles, los anillos, los anteojos, que no me acuerde de lo que tengo que hacer, que NO ME IMPORTE...?
No estoy.
No soy.
No puedo.
No me esfuerzo.
No se me dá la gana.
No me importa.
No espero que me digan "quédate", "veni", "andate".
No espero nada.
Van pasando las cosas, la vida va pasando.
Sucede.
A pesar de mí, sucede.
Ha llegado otro verano, que se escurrió entre lluvias y vientos anunciados por los que se alegran anunciando las catástrofes.
Unos azareros que pusimos en la terraza sobrevivieron el crudo invierno.Los compramos en un vivero de Maldonado hace cuatro años, ¿o cinco?, titubeando:
"¿aguantaran, no aguantaran?"
Nada es tan frágil como parece.
Nada es tan fuerte como creemos.
Casi todos los premios están arreglados.
Esperan que cumplas ochenta años para rendirte los honores que merecías desde los cuarenta y así se quedan con la conciencia tranquila cuando te morís. La alfombra roja solo es para los poderosos, no para los creadores, para los que cambian el pensamiento de la gente mejorándola, haciéndole subir un escaloncito a la raza humana.
Y no es que "el mundo es así".
El mundo es generoso, paciente, productivo, sensible, ¡no hace más que perdonar el daño espantoso que le hacemos, nuestra imparable depredación, nuestra autosuficiencia de matones!
Nos da y nos vuelve a dar. Flor tras flor. Color tras color. Sonido tras sonido.
Fruta tras fruta.
Nos da todo lo que necesitamos para vivir mientras agujereamos su ozono para freírlo.
¿Cómo le vas a echar la culpa al mundo, que cuida el delicado y pequeño nido del colibrí y la maravillosa telaraña de plata?
Y nos presta todo su aire para que nos comuniquemos.Pobre mundo debe creerse que nos hace sentir mas acompañados con las ondas de Internet...
No sabe (porque es ingenuo como mi tía Elsa) que la soledad no tiene nada que ver con la vida que tanto cuida.
Que la soledad es un virus que no tiene vacuna porque nadie la fabrica.
¡Imaginate la industria de la droga, las armas, y la corrupción si la vacuna se repartiera gratis! Porque debiera ser gratuita y obligatoria.
¿Vos me oís?
¿O estás concentradísimo atendiendo tu ausencia?
¿Ves tus libros ordenados por temas?
¿Ves mis lágrimas, ordenadas también por temas en las cajitas de los recuerdos y las añoranzas?
Si, te extraño. Si, te amo. Si, te pienso. Si, te ubico en el lugar de siempre, porque no creo en la desaparición total de nadie.
Si, sos parte de mi vida. Eso no puede cambiarse.
Vos sabés que lo único que no podemos cambiar es el pasado.
Menos mal, porque hay cosas tan bellas en el pasado, que locos como somos los humanos, podríamos cambiarlas en un rapto de bronca.
Hace un tiempo vi una inscripción, estaba escrita con aerosol en una paresita larguísima detrás de las vías del tren que va para Retiro. Decía, extendiendo el mensaje unos cien metros:
ALMA, LA VIDA ES HERMOSA
Y si no, pregúntale al mundo, a los azahares de los azareros, a la vaca del dulce de leche, a la carcajada de Beatriz Guido, al refinamiento de José Bianco, al trébol de los Irlandeses de mis ancestros, a los dientes nuevos de mi nieto el futbolista (que me oye fascinado cuando le cuento que ví a Neil Armstrong pisar la luna el 20 de julio de 1969, el día en que menos delitos se cometieron en el planeta, (¿sabías?)
Sí, terminante: LA VIDA ES HERMOSA


LOS NIÑOS TIENEN MIEDO

por Poldy Bird

Una arropa a este niño,

lo abraza,

pone los labios sobre su frente para ver si tiene fiebre,

llama al médico. . .

"le duele la barriga,

tiene tos, . . . "

 

Se te anudan las tripas porque a este niño amado le duele la cabeza.

 

Ha faltado a la escuela.

 

Le silba un poco el pecho. . .

 

Una abraza a este niño y ruega a Dios que todos sus dolores se pasen a tu cuerpo.

 

Por el cielo de afuera pasa una nube blanca que parece una oveja.

 

Por el cielo de adentro ángeles invisibles se hamacan en el aire con olor a manzanas

y amasan,

como si fuera plastilina,

las notas de la música que baila por la casa.

 

Allá no hay cielo.

 

Allá.

 

Donde los chicos esperan el rayo de metal que los parta en pedazos.

 

Allá,

donde les enseñan a usar una escafandra que los disfraza de monstruos.

 

Y a aplicarse inyecciones entre ellos...

 

Y ya no lloran de hambre,

ni de frío,

ni de dolor...

sino de miedo.

 

Los niños tienen miedo.

 

Los han amenazado...

señores con trajes impecables y corbatas bonitas.

 

Señores que no parecen seres de otros planetas.

 

Tienen dos ojos inexpresivos.

 

Tienen la boca que pronuncia con desdén las palabras.

 

Tienen apuro por comenzar la guerra

porque estas armas de hoy están ocupando el lugar que ya está destinado

para las armas nuevas,

que fabrican con prisa.

 

Esos señores no tienen emociones.

 

Para hacerlos,

han clonado a las piedras.

 

Cuando miran a un niño,

no lo ven.

 

Ven un bulto de andrajos,

unas moscas molestas,

unas llagas que nunca cicatrizan,

y oyen ese quejido monocorde que se parece al llanto,

a un llanto sordo,

áspero,

inaguantable...

 

Deberán encontrar a un flautista que los guíe hacia el borde del precipicio

y termine con ellos como lo hizo con aquellas ratas...

 

Los niños tienen miedo.

 

Se toman de las manos.

 

Se apretujan.

 

No quieren inyecciones ni escafandras.

 

Máscaras parecidas al diablo.

 

Huesitos que la piel apenas tapa.

 

Y miedo,

mucho miedo.

 

No miedo de las fieras de afilados colmillos,

ni del diluvio,

ni del terremoto...

 

Los niños tienen miedo de la camisa bien planchada,

de los gemelos de oro,

de la sonrisa de dientes perfectos con la que estos señores

leen los titulares de los diarios

y los discursos en los que la palabra libertad está marcada con resaltador amarillo...

 

Y también tienen miedo de salir en las fotos que darán la vuelta al mundo

mostrando su desesperación o sus tripas desparramadas por el suelo...

porque han oído,

alguna vez,

y no lo han olvidado...

que las fotos te roban el alma...

 


SOBRAN ARMAS

por Poldy Bird

 

Si no lo digo

mis palabras se volverán grises.

Si me lo callo

el corazón se cerrará con llave,

ramos de sol se apagarán al viento,

y el mundo explotará si lo silencio.

Hay que desactivar

el llanto, la ignorancia,

la nave con plutonio,

los negociados con el hambre,

la inmutable indiferencia

frente a lo que no tiene conocida marca.

Hay que nombrar al niño,

a los millones de niños

que antes de dejar la niñez

se vuelven viejos.

Panzas con hambre,

huesos deformados

de tanto trabajar.

Hay que desactivar

la ambición que destruye la esperanza.

Está faltando amor.

Está faltando pan...

¡y sobran armas!

(*) Crónica y Análisis publica estos poemas por gentileza de su POLDY BIRD  Escritora que en 1969 publicó "Cuentos para Verónica", que ya va por la 74º edición. Este año apareció su libro número 20, “Morir entre tus brazos". Nacida en Paraná, Entre Ríos publicó poemas y colaboraciones en diversos diarios y revistas argentinos y del exterior, y se destacó en la producción de libros destinados a chicos y jóvenes. Entre sus obras se encuentran “Cuentos para Verónica”,  publicado en 1969 que ya va por la 74º edición,  “Cuentos para leer sin rimel”, "Besos en la Boca", “Nuevos cuentos para Verónica”. Este año apareció su libro número 20, “Morir entre tus brazos".

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