PERIODISMO INDEPENDIENTE        ZONA NORTE Y NOROESTE GBA
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COLABORACIONES


GULA Y LUJURIA....  ¿PARA RECIBIR A JESÚS?

Por Luis Buero

Hace años un cura amigo me contó este chiste:

 “Manolo, el tipo más bruto que pueda existir, llama por teléfono a la santería del pueblo y  pregunta: “Óigame usted, buen hombre, ¿tiene cruces marca INRI?”. Y  el gallego que lo atiende contesta: “¡Si! ¿Usted las quiere con el atleta, o sin el atleta?”.

Lo que reflexionábamos con el sacerdote es si puede haber gente en el mundo occidental que no sepa quién fue Cristo. Pareciera que no. Pero yo dudo que todos recuerden sus enseñanzas en la mesa de Nochebuena.

Sin embargo, de lo que nadie se olvida y es más, un mes antes del 24 de diciembre ya algunas madres lo están planificando, es qué se va a comer en las fiestas. Hasta es motivo de conferencia familiar de algún domingo de fines de noviembre, especialmente en los hogares en los que en vez de un árbol, tienen un bosque genealógico.

Deliberando, siempre aparece la que quiere ser original y pide que este año se sirva algún plato de cebollas a la  naranja, porque lo probó en algún lugar donde los mozos atienden con turbante. En el extremo opuesto está el tradicionalista, el que se niega a cambiar su ensalada rusa con “matambre ”, ese al que hasta una mayonesa de atún le parece una violación a las costumbres. La abuela previsora argumenta que ya deberían haber encargado el pavo, el lechón y el peceto, porque unos días antes de las fiestas ya las carnicerías vendieron hasta el loro. Es aquí cuando reacciona el dueño de la casa donde se hará la bacanal porque se resiste a estrenar el verano parado diez horas frente a Porky estaqueado sobre el fuego. Finalmente se arma una comida única en el que cada grupo traerá algo que será compartido con los demás. Y es ahí cuando cada uno comienza evaluar si lo que se comprometió a llevar es más caro que lo que le toca al otro, e inesperadamente decide cambiar  el menú.

Así es que en la cena en cuestión nuestro paladar inaugura una insospechada lujuria en la que mezcla el vitel toné con salpicón de ave, ensalada de manzanas y nueces, rollitos de pescado con salta de soya, carne vacuna  a la ciruela, pollo asado con almendras y piñones, solomillo de cerdo a la miel y conejo a la mostaza. Todo esto rociado con vinos de distintos colores, con o sin burbujitas. Y de todo hay que servirse porque si no el que lo cocinó se ofende. A los postres, una sumatoria de turrones, cremas heladas y frutas secas aparecerán acompañadas por chorros de sidra,  champagne y ananá-fizz.

  Finalmente llega el día después y por 48 horas amanecemos diez años más viejos y nos movemos como si viniéramos de jugar contra la selección de rugby de Nueva Zelanda. Solo hablamos de gastroenteritis aguda, inflamación intestinal y contamos que estamos usando el baño de dormitorio. Eso sí, nos juramos que el año siguiente vamos a festejar con churrasquito y ensalada.  Y si mi amigo estuviera nos preguntaría sabiamente irónico: “¿con el atleta o sin el atleta?”.

 


FIESTA DE DIVORCIO?  ¡UN INVENTO FEMENINO!

Por Luis Buero

Benditas aquellas esposas que se liberan de un enfermo golpeador o un típico controlador, o un torturador psicológico, o un egoísta infantil.

Pero las otras, las que sólo dejaron de querer a un varón común y silvestre: ¿ qué festejan?

No lo sé, ellas sí, por eso inventaron las Fiestas de Divorcio, una absoluta creación femenina, no masculina. Why? Porque Ellos:

1) Se separan solo cuando ya tienen una amante de hace tiempo que les reclama legalidad, o sea,  que pasan de un cuartel a otro.

2) Cuando ya no desean a su pareja pero no tienen “otra”, se quedan con la actual siguiendo la filosofía del perro (mientras haya agua, comida y un lugarcito frente al fuego,  ésta es mi casa).

3) Ellas entonces se avivan y los dejan de amar,  y les ponen las  maletas en la vereda..... Y el macho deprimido, como en un tango, por ahí se va con los muchachos a reventar la noche pero tarde o temprano.... sólo piensa en emborracharse.

La mujer hoy, en cambio, es más frontal y  honesta, y cuando la cosa no va más dice hasta aquí llegó mi amor y  baja la cortina. Acto seguido organiza un “mega evento” en el que puede pasar de todo: quema de libreta y fotos del ex, ceremonia de re-bautizo como soltera, “morfi” abundante, champagne libre, danzas varias, y algún inesperado desquite sexual en habitación contigua con ignoto musculoso invitado.

Pero esto es sólo el comienzo de una urgente transformación de sí misma.

Al toque viene la cirugía plástica,  o si no se tiñe el pelo del color opuesto al que siempre usó. Si puede se muda o hace un largo viaje, y la que menos “guita” tiene al menos compra sábanas nuevas. 0bvio que la feliz divorciada, si se le da, sale una noche con algún mancebo lampiño que acaba de estrenar su DNI,   ó es copiloto ocasional de un señor muy mayor que la pasea en un descapotado deportivo más caro que un original de Van Gohg.  Sí. Ya nada ni nadie le impedirá  beber, cantar y gritar con sus amigas en cuanto boliche de fisicoculturistas streappers  se abra.

Pero a las pocas semanas, con la misma sonrisa de la fiesta, comenzará el turismo afectivo y volverá a descubrir que ese que tiene plata es más agrio que un limón verde, el bohemio es romántico pero no le  puede pagar ni una botella de agua mineral sin gas, el semental es un león en la cama pero vago como una lechuza, el filósofo es sabio pero no baila salsa, el hippie es suave pero no se baña,  y el pachanguero es divertido pero más infiel que Don Juan Tenorio.  Y en alguna tarde gris de otoño, una inoportuna melancolía la sorprenderá abrazada a un almohadón, extrañando absurdamente al abandonado, porque para ella la felicidad no se vive, sólo se recuerda y mal.

En síntesis, la depresión, el duelo, no pueden disimularse con cornetas y matracas, risas estentóreas y bebidas chispeantes. Tal vez sea mejor para ella indagar qué pasó,  y seguir el consejo de Moria por un rato: ¡“si querés llorar, llorá”!.

 

Instituto Superior de Letras
Eduardo Mallea
(A-1369)

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Títulos oficiales - Redactor -  Corrector -  Educación a distancia

seminario de un sólo día (SÁBADO 17 DE DICIEMBRE)

INTENSIVO DE

GUIÓN PARA TELEVISIÓN Y RADIO

Disertante: Prof. Luis Buero 

DESTINATARIOS:  Público en general.   Profesionales de los medios, docentes, traductores, intérpretes, periodistas, escritores y estudiantes de todas las áreas.

Se entregarán certificados de asistencia.

SE REALIZARÁ EL SÁBADO 17 DE DICIEMBRE

de 9 A 18 HORAS

 


DIME QUÉ LEES.....

Por Luis Buero

¿Y te diré quién eres? Me parece una exageración pero la sufrimos a diario. Es decir, nadie saldrá indemne de la mirada ajena si lee ostentosamente en el subte ediciones ilustradas de “Cómo hacer el amor los 365 del año sin aburrirse”.

Pero lo que nos molesta es que basta que saques un libro en un transporte público o en un bar, para que todo el mundo quiera saber qué estás leyendo. Y enseguida te definen el perfil psicológico con la misma sutileza que Terminator Dos.

Sin embargo, no es común ver gente sumergida en textos que no sean de estudio o trabajo. Pero si hacemos memoria veremos que la única obra que todo el mundo exhibe sin tener que dar grandes explicaciones a través del tiempo, es el best-seller.

Y cada época ha tenido el suyo. Para no ir tan atrás, los sesenta fueron el “boom” de la literatura latinoamericana. ¿Quién no tenía en su bolso un ejemplar de Rayuela, pese a que le costara irse de la página 200 a la 23 para seguir la trama, o de Cien Años de Soledad, aunque pensara que a esa historia le sobraban, como diría Borges, cincuenta años.

Los años setenta, tiempos de dictadura, dejaron su espacio a títulos como El Varón Domado, o La Insoportable Levedad del Ser.  También era común que cierta gente se zambullera en los oasis de amor y paz de Kalil Gibrán, mientras otros preferían las ideas color púrpura de Stephen King o las intrigas clásicas de Sidney Sheldon.

Los ochenta trajeron la democracia y el gusto por los ensayos políticos, pero rápidamente Arturo Jauretche y Rodolfo Terragno fueron destronados por Paulo Coelho y los compendios de autoayuda.  ¿Quién no exhibió –lo entendiera o no- una edición de El Alquimista en alguna playa bonaerense?  Y llegó la última década del siglo y el pragmatismo político que aseguraba que ya estábamos en el primer mundo nos permitió relajarnos. Entonces, mientras suponíamos que las ideologías estaban muriendo, los micros de larga distancia se plagaron de volúmenes de  La Novena Revelación, de James Reinfield. Un golazo tal de ventas que el autor luego debió agregar nuevas revelaciones. Sin embargo ya se habían adelantado en esa misma ruta Víctor Sueyro y Jorge Bucay para señalarnos que existían otras realidades sutiles en las cuales podíamos bucear sin dinero, y ser felices igual.

El nuevo milenio nos sorprendió con una epidemia de lectores de Harry Potter y Código Da Vinci, un contagio afectivo que hizo volar la imaginación a nuevos confines, y que asoció en tal suerte a El Señor De Los Anillos.

Sí. Al leedor de lo que está de moda se lo critica por no resistirse a las promociones, por seguir mansamente la corriente, pero no se lo define como si esa obra fuera una prolongación de su forma de pensar. A lo sumo alguien dirá que no tiene personalidad, lo cual no es insultante una vez que el año 1984 ya pasó y no somos como George Orwell nos imaginaba en su novela . ¿O si?.... 


¡ GRACIAS LUIS MIGUEL !

Por Luis Buero

Las mujeres se molestan mucho si descubren que su pareja esconde entre sus libros un almanaque del 2006 con fotos de Luciana Salazar tomando sol en bikini de espaldas.  Ni hablar si el pobre tipo instaló como protector de pantalla de su compu la imagen de Angelina Jolie, o se queda boquiabierto mirando una película vieja de Pamela Anderson que dan en la tele  mientras su cónyuge le está contando que la tortuga de la vecina tiene sinusitis. “Baboso” es lo más suave que le gritarán al oído.  Y no hay Romeo que se salve de una ironía, un punzante sarcasmo, por pispiar de reojo  las revistas del kiosco de diarios, ya que aparecen minas en cueros hasta en la tapa de la biografía de Mickey Mouse en fascículos.

Pero llega noviembre, viene Luis Miguel a la Argentina, y todo ese proscenio de rectitud y abstinencia de fantasías que les permitía señalarnos con el dedo acusador... se les derrite como bombón en el horno.

Mágicamente se olvidan de todas sus frases de censura, como aquella que pregona que la infidelidad no es sólo de cuerpo sino también de pensamiento.  Si de Luismi se trata, todo debe ser comprendido. Nos aseguran que el fanatismo que las inflama es por el arte del puertorriqueño, y que solo lo admiran como cantante. Ellas juran que se gastarán lo que sea por una entrada al estadio donde actúa,  porque les gustan sus canciones....pero todos sabemos que si Luismi fuera físicamente parecido a Armando Manzanero, a Lula, a Ben Laden, a Diego Capusotto,  al tío Cosa, no gastarían para verlo ni ese austral que se les quedó olvidado en un pantalón viejo en el desván.

Por el contrario, el otrora niño prodigio es lindísimo, y ellas se la pasarán hablando durante todo el recital de sus ojos verdes, de su sonrisa compradora que hipnotiza, del espacio entre sus dientes de adelante que subyuga, de esos ojos de bueno que Dios le dio, y de que está triste por la ausencia de sus padres. También harán referencia al hoyuelo en el mentón que lo vuelve alucinante, y discutirán sobre si su cabello es o no es castaño claro, haciendo hincapié en su simpatía, romanticismo, carisma. Y mientras el seductor latino se mueve por el escenario entonando sus edulcorados temas, nuestras exasperadas novias y esposas se imaginarán a sí mismas  besándolo, abrazándolo y otras escenas que ruborizarían al propio Marques de Sade. 

Sin embargo, muchachos, algo alivia nuestra profunda herida narcisista y hasta deberíamos decirle: ¡gracias Luis Miguel!. Si, al menos podremos mirar sin querer algunos de los carteles publicitarios donde Pampita o Nicole modelan ropa interior,  sin que por ello nos incrusten un codazo en el lugar de la costilla que nos falta. No porque ellas después de hacerse pipí durante tres horas por otro hombre sientan vergüenza ajena, si no porque estarán sonrientes por unos días, con la mirada perdida, sin fijarse en nosotros y cantando: “Suave.. lara lara lara.....!”


MUÑECOS BRAVOS

Por Luis Buero

Dado que, según dice la gente (y algunas estadísticas de bolsillo lo certifican), en las grandes ciudades sobran mujeres solas de todas las edades, religión y color, sería un absurdo imaginar a dos tipos peleándose a muerte por una dama.

Sin embargo ocurre y es común que la que lo ha elegido a uno como su hombre tenga unos cuantos alrededor codiciándola.

¿Por qué? Paso a contarles. Cantidad no implica calidad, y de esa muchedumbre de Julietas supuestamente ansiosas y disponibles tenemos que empezar a restar las que no son para nada comestibles:

1)    Las casadas recientemente o que tienen unos meses de noviazgo y aman al muchacho, que obviamente es una pinturita (no olvidemos que escoba nueva barre bien).

2)    Las recientemente separadas, que el vulgo imagina vulnerables y más fáciles que la tabla del uno, pero lamentablemente la sabiduría popular se equivoca. Algunas quedaron fóbicas al compromiso y a los hombres, pues culpan a todos por la herida que le abrió uno solo. Otras no pueden olvidar al ex, están de luto, las deprime hasta ver el sol de primavera en la ventana.

3)    Las divorciadas maduras o las muy jóvenes, que quieren vivir la vida a pleno, o sea, están en permanente descontrol afectivo. Salen con alguien distinto  cada día y les cuesta mucho decidirse por uno. Todo colectivo les queda bien.

4)    Las libres y muy sueltas pero que no respetan las más mínimas medidas, contornos y geometrías propias del género, aunque podrían pasar por modelos de ropero o de tanque australiano, lo cuál no sería nada grave si no vinieran provistas con un vozarrón de tango y garganta quemada al cigarrillo que empalidecería al propio Julio Sosa, si viviera.

Si reducimos el parque mujeril con estos descuentos vemos que las que quedan, es decir, la lindas como Cameron Díaz, las fieles y estables como la Sra. Ingalls,  y  las afectuosas como la 99 ( esposa del agente 86), son disputadas por muchos.

Pero además basta que una chica, una mediana, o una grande, sea objeto de deseo de un señor, para que aparezcan todos los moscardones a querer picarla.

¿Por qué? Porque a algunos Romeos el enfrentar a un otro para obtener a una mujer lo retrotrae a una contienda anterior, primera, en la que tuvo que resignar (en el nivel inconsciente) su amor hacia su madre para no ser castrado por el padre. Y ahora, ya adulto, un lejano y oscuro resplandor pareciera darle la oportunidad de vengar aquella renuncia. Sin embargo: ¿ a quién le está queriendo “soplar” la mina ese muñeco bravo? ¿Y de qué chica realmente estamos hablando?

Tal vez el héroe se “gane” la chica, pero al día siguiente su fantasía puede caerse como telón de teatro viejo, si una vez obtenido el premio descubre que el oro que tanto le costó, sólo brillaba en su alucinación mientras existía un tercero que la disputaba, si, ese maldito rival que no pudo robarle la mina, pero que en cambio se llevó el bendito deseo para siempre.

 


MAL ENTENDIDOS

Por Luis Buero

No sé si todo empezó el día en que los gobiernos democráticos quisieron mejorar los salarios, presionando a los empleadores para que no aumentaran los precios. 0 tal vez fue que los vaivenes de la economía nacional les hizo pensar a los comerciantes que las ganancias del balance son siempre una incógnita mística, y que era imprescindible apelar al gran recurso argentino: bajar los costos.

Fue allí cuando comenzó el adelgazamiento progresivo de las cosas.

Si, de pronto los bifes de chorizo se volvieron más angostos, la crema para dolores musculares ya no calmaba en un solo día, y algunos automóviles comenzaron a traer puertas cuya chapa parecía ser de papel de aluminio. Y cuando una lata de tomate se promocionaba en oferta había que verificar si la fecha de vencimiento era posterior a 1928.

El tiempo iba pasando, y no era extraño que te vendieran un boleto de ómnibus de larga distancia con el asiento ocupado por otro pasajero, al que le habían dado el mismo lugar. 0 que notaras que todas las formaciones del subte que ibas a tomar venían indefectiblemente con menos vagones que antes, y tu destino era viajar asfixiado o no subir.

Pero como el ahorro es la base de la fortuna, según decían nuestras abuelas, muchos piolas empezaron a pensar que la atención de público es un mal necesario cuya erosión en las utilidades era preciso paliar.

Desde entonces en los Bancos y en los supermercados siempre hay menos empleados (cajeros) de los necesarios, se forman colas extensas y hay personal indiferente pululando tras los mostradores como si fueran actores de otra película. Y los clientes, desorientados como sordo en terremoto, terminan siendo asesorados por el policía de guardia.

Querés tomar un café con leche en el bar que abrieron en la facultad, el cual ocupa un espacio de 70 metros, con decenas de mesas y centenares de estudiantes, y notás que sólo han contratado....dos mozos adolescentes sin experiencia, para semejante cantidad de público.  0 sea, te tomarán el pedido (luego de que levantes los brazos media hora como bañero ahogándose) y es probable que te traigan una paella en vez

de medialunas.  En el complejo de cines del shopping te tenés que acomodar solo después de leer el número de la butaca, que está iluminado en el piso por una lucecita de dos voltios.

Pagás la cuota de una clínica privada pero en las guardias  jamás alcanzan los médicos y la gente se duerme horas en las sillas o de pie, honrando en silencio a la palabra paciente. En síntesis, vivimos en un país donde falta laburo pero sobran vacantes no ofrecidas.

Aquella mítica frase de un cartel: “atendido por sus dueños” quedó para el recuerdo. Hoy los hijos y nietos de esos empresarios están convencidos de que la mejor manera de juntar plata es merced al sufrimiento o incomodidad del consumidor, diluyendo así la calidad de vida de todos, y pegándole a cada instante a las manos que les dan de comer.


FALLA O MARCA DE FÁBRICA

Por Luis Buero

Lo que no nos gusta de nosotros puede ser visto como una falla original de fábrica o como un detalle que nos hace originales y únicos. Todo depende de la mirada con la que enfoquemos el tema.

Quién sí podría quejarse ante El Creador, y no lo hace, es por ejemplo Stephen Hawking, el físico británico que es una especie de Isaac Newton o de Galileo Galilei contemporáneo,  y que subsiste anclado a una silla de ruedas severamente discapacitado por sufrir de Esclerosis Lateral Amiotrófica. Sin embargo esta horrible enfermedad no le impidió desarrollar una intensa actividad científica y pública. Y allí entra a jugar lo propio, el estilo, el self.

Pero para los que tenemos una vida menos complicada y una eternidad más improbable, lo que nos asfixia es un entorno que nos exige actuar como los demás, cumplir el rol tal como lo indica el mandato, ese contexto que nos asegura que estamos equivocados cuando intentamos ser tal cual somos.  Ante esa presión muy pocos parecen rebelarse. Es más fácil (al menos momentáneamente) escapar de la mismidad.

Entonces no es raro que una mujer vaya a ver a la modista, al cirujano plástico, a la maquilladora y al psicólogo, para pedirles que la conviertan en más alta, con otro busto, menos edad, y de paso adquirir una mayor autoestima. Y por si esto fuera poco desde el fondo de la cultura nos sigue resonando Platón, griego pensante para el cual todo en el mundo es contradictorio, fugaz y pasajero, pero hay un sitio bien arriba dónde está la esencia de las ideas y las cosas, un cielo sensible donde se inscribe el ideal de perfección al que deberíamos aspirar. Pues allí está probablemente esa imagen de Hombre, representación simbólica de lo inalcanzable, imaginario de lo que podríamos pero jamás seremos, que nos hace vernos en el espejo diario como una piltrafa humana. Si a esto le sumamos que la religión nos cuenta cada domingo que somos hijos de un pecado original, queridos hermanos, ya no servimos ni para que nos exhiban en un oulet 40 % off interplanetario.

Pero la cosa no termina allí. Si saliste varón te tiene que gustar el fútbol, amar hacer asados, conocer mucho sobre bebidas alcohólicas y automóviles y debés intentar acostarte con toda mina que se te acerque aunque sea para preguntarte dónde está la parada del colectivo 60.

Si naciste chancleta no te será permitido desear demasiado casi nada que no sea un marido, hijos, algún título terciario para trabajar en casa... y ni se te ocurra engordar o contar que te aburren las telenovelas. En síntesis, lolas grandes, cola parada, felicidad garantizada.

Pero ante esta búsqueda incansable de la aprobación del conjunto existe  una forma diferente de estar ante ese “otro generalizado” y es, como cantaba Frank Sinatra, “a mi manera”. Es decir, desarrollar la autoconciencia, la misma que le permitió al patito feo descubrir que él no era un ganso, sino, nada menos que un cisne.


ELECCIONES EN MI BARRIO

Por Luis Buero

Amanece y Don Antonio abre temprano el almacén para que los soldados de guardia le compren yerba para el mate.

En la puerta de su casa, el flaco Andrés se despide de su mujer, la Tota, y le da recomendaciones inciertas en un genérico “portate bien”, que ella responde con un bostezo desangelado, acostumbrada a ver que a su marido siempre en el comité lo enganchan como fiscal de mesa. Don Nicola despierta a sus hijas, que permanecen en brazos de Morfeo luego de una trasnochada velada en el club Imperio, porque para él se vota mejor de mañana. Sus amigos, Silvio el plomero y Cacho el mecánico, son de los que van a los comicios a primera hora, a apurar a los sufridos presidentes de mesa cuando todavía estos ni armaron las urnas ni prepararon los bizcochitos de grasa.  Margarita, la portera del único colegio, sabe que en algún cuarto oscuro tendrá que atender un parto o tal vez un sofocón con aires de infarto, cosas comunes entre gente que elige los domingos para nacer o morir, porque los demás días se trabaja.

Verónica, la quiosquera, saca a relucir los sandwiches de mortadela y queso, con la esperanza de que la demora de algún jovato en embocar la boleta en el sobre,  les abra el apetito a los sufragantes que hacen cola. Los varones esperan su turno y charlan manifestando su desconcierto: ¿para qué era esto? ¿diputados, concejales, gobernadores?  Abdón, el tendero,  asegura que no sabe si votar a Clemente o a Mafalda, y   lleva papel higiénico en el bolsillo para generar un voto escarmiento que solo servirá para que el flaco Andrés se enchinche a la hora del escrutinio.

Horacio, al que le dicen mosquito porque hay que matarlo para que deje de chupar, se queja porque no le venden vino en el supermercado coreano de la Avenida Nazca; y Malvina, la florista de la todavía empedrada Magariños Cervantes, reflexiona sobre la inutilidad de edictos que prohíben, por ejemplo, escupir en el suelo.

Los más viejos sacan la silla de mimbre a la vereda y repiten las mismas frases de toda la vida: “somos el granero del mundo, aquí hace falta alguien con mano dura, las leyes sociales las trajo Palacios”.

Bajo la sombra de árboles que jamás emigran, nos sorprende el padre Aquiles, cuya edad ya es indescifrable, el mismo sacerdote con el que tomamos la primera comunión, el cuál nos sigue hablando como si tuviéramos siete años y eso en vez de molestarnos, nos enternece. Doña Claudia, que sigue vendiendo hilo sisal en la mercería, nos cuenta que la Avenida Juan B. Justo se sigue inundando, porque el Arroyo Maldonado tiende a escaparse cuando llueve. Cada día de elecciones mi esposa me pregunta por qué no hice cambio de domicilio, y debo viajar desde Belgrano a Villa Santa Rita para votar, si ya no vivo más allí desde hace  años. Y mientras miro el cielo diáfano y disfruto el aire con aroma a jazmines, me doy cuenta que no lo sé, y que tal vez nunca encuentre esa respuesta. 


MUJERES Y ENGRANAJES

Por Luis Buero

Era una tarde de sol y varias parejas estábamos reunidas en el quincho de mi cuñada comiendo hamburguesas, cuando mi sobrino le tocó el hombro a mi hermano y le susurró algo que todos escuchamos: “mamá dice si le programas la video-casetera para que grabe la telenovela mientras estámos acá en el fondo”.

Entonces saltó Luis María, que es más machista que un talibán, y sentenció: “y si, la ciencia no se creó para el sexo femenino, al final es cierto que la diferencia entre un globo aerostático y una mujer, es que el globo tiende a subir, y una señora sube a tener”.

Luego de los insultos recibidos, entre bromas y risotadas, mi esposa Verónica quiso emparejar la cosa: “Después de la hazaña de Eileen Collins, la astronauta que piloteó el transbordador espacial, ya no pueden afirmar que nosotras nos llevamos mal con las máquinas”...

Alli Fabián, un vecino, solidarizándose con Luis María, la interrumpió: “si, algunas minas saben perfectamente hacer funcionar el horno a microondas, el lavarropas, la cortadora de césped, la multi-procesadora, la licuadora, la lavadora de platos...por eso en los chistes alguien se pregunta, “¿qué hace una mujer fuera de la cocina?..¡turismo!...”

No necesito aclarar que el ambiente ya estaba caldeado cuando Mónica, la socióloga del grupo, sin soltar el sándwich de chorizo argumentó: “la realidad la están mostrando ustedes, a nosotras nos discriminan destinándonos a participar de tecnologías de servicios, mientras que ustedes aprenden y usan las tecnologías de poder”...

“¡Exacto!” Gritó mi cuñada Mariana, y agregó: “ya lo decía Mafalda en la tira cómica: la mujer no tuvo un papel en la historia, tuvo un trapo...!”

“Además –quise aportar yo- la primera programadora de computadoras fue Ana Lovelace, el siglo pasado”.  “Esa es la diferencia entre ustedes y nosotras –insistió Verónica –cuando nosotras hacemos trabajos atribuidos a los hombres, somos pioneras, en cambio cuando ustedes se meten en profesiones femeninas, con maricones....”

Daniel, un comensal más celoso que Otelo, no tardó en reconocer, lamentándose, la rápida adaptación de su señora a la cultura computacional, y  la bronca que le daba leer los e-mails que ella recibía de clientes y proveedores mandándole “besos” o “un abrazo” en el saludo final.

De pronto Mónica se paró y vociferó:

¡“Ahora solo bastaría que uno de ustedes alegue que a nosotras nos falta un cromosoma X, y que tenemos más grande el hemisferio izquierdo del cerebro, por lo cual solo servimos para llorar mirando una telenovela”!

Fue allí cuando mi sobrino le recordó a mi hermano que tenía que ir a programar la video-casetera, misión que fue a cumplir, mientras mi cuñada en voz baja comentaba a sus amigas presentes que en la vidriera de un sex shop de Buzios había visto la publicidad de no sé qué artefacto milagroso, a pilas, y yo de lejos notaba que se reían, se reían mucho, y no paraban de reírse.


¿HUÉRFANA, DESOCUPADA Y SIN AMIGOS?

Por Luis Buero

Todo ser viviente conoce la historia de Romeo y Julieta. En la misma, según la pluma del genial Shakespeare, dos adolescentes  se enamoran sin imaginarse el bardo que se armará a sus espaldas (y que les costará sus vidas)  ya que sus respectivas familias se llevaban peor que Bush y Ben Laden.

La moraleja inmediata de esta obra teatral, es la que se plantea al final, ya que los Capuletos y Montescos al ver el resultado horroroso de su contienda, deciden no enfrentarse más. La moraleja aplicada al día de hoy sería: “querida idishe mamme de varoncito más que crecido, o adorable papá guardabosques de su hijita adorada, dejad en paz a los novios aunque no sea de vuestro agrado la pareja que se formó, o alguien pagará las consecuencias....”

Pero la obra de teatro tiene otro mensaje para los propios tortolitos. Así es. Cuando un varón y una mujer se conocen se sienten tentados a detener el mundo y vivir la irrealidad de pensar que están ellos dos solos,  apenas separados por una taza de café o una almohada momentánea. 

Pero la verdad es otra. El Hombre es un ser social, y forma parte de una red de relaciones que lo contiene, y le da cierta seguridad ontológica, a veces imaginaria, pero necesaria para su subsistencia.

Ellos están los dos en el bar o en un dormitorio, sí, pero esa unión recortada del entorno es circunstancial e ilusoria.

Detrás del ventanal no sólo hay suegros que opinan y critican, también hay un ámbito que se modifica a su alrededor inevitablemente.

De pronto aparecen amigos que se quejan porque Romeo ya no tiene tanto tiempo para frecuentarlos. Y a Julieta la sorprenden compañeros de estudio que casualmente descubren que siempre estuvieron enamorados de ella, y que éste es el momento ideal para decírselo.

Hay cambios de horarios imprevistos en la facultad y en el trabajo, invitaciones a reuniones “after-office”, cumpleaños a los que se convoca a la gente sin acompañante, hijos de matrimonios anteriores que no aceptan el reciente enlace. Todo un sistema de personajes que parecían congelados, pintados en la escenografía, se rebelan, exigen protagonismo, y comienzan a disputarse el afecto de los contrayentes.

Romeo y Julieta son víctimas de una tempestad destructora e inesperada. Los de afuera, que no son de palo, no quieren aceptar que ellos se hayan elegido mutuamente sin solicitarles autorización, y que sean felices sin pedirles permiso.  Pero los inmortales novios sufren una miopía mayor.  Su desesperación por defenderse, en lugar de insertarse,  les impide reconocer que el terrícola es un “ser con los demás”, y que el bicho humano se desarrolla plenamente en ese proceso de socialización en el que el individuo como tal, solitario, se vuelve un error antropológico.

0 sea,  condenamos el vínculo al desear que nuestra media naranja sea huérfana, soltera, desocupada y sin amigos, porque nadie puede reemplazar todo eso. Ni el mejor de los amantes.


ÉCHALE LA CULPA A DOPAMINA

Por Luis Buero

“La pasión, en una pareja, dura entre uno y tres años” viene afirmando hasta el cansancio la antropóloga Helen Fisher, cuyas investigaciones cada tanto son difundidas por los medios de comunicación. Ella asegura que en la atracción por el ser amado intervienen tres neurotransmisores cerebrales: la dopamina, la noradrenalina y la serotonina, cuyos niveles según parece, comienzan a disminuir con el paso del tiempo y por ahí puede suceder que entre los 18 y los 30 meses, él o ella te digan: mi vida, hasta aquí llegó mi amor.  Ahora bien, manejar esta información ¿qué tiene de bueno, de malo, y de falso?

Esta es una noticia positiva para los avaros en dar seguridad afectiva, los adictos al sexo sin compromiso, los que buscan la desregulación del matrimonio, la flexibilización del vínculo, el “vivir juntos y separados”. A esta gente la tranquiliza conocer que en un puñado de semanas podrán rajarse de la relación afectiva sin necesidad de preguntar: “¿hasta cuando referí?”.

Los románticos, en cambio,  pueden entrar en pánico. Justamente ellos, que son fanáticos de palabras poéticas como “amor eterno”, que huyen de lo perentorio, de la angustia existencial que provoca lo superfluo, reciben ahora el chubasco de aprender que aunque se entregue todo,  el amor está condenado biológicamente a la fugacidad.  No faltarán entonces los bohemios locos que ya estarán llevando a sus parejas al neurólogo  para hacerles escanear el cerebro y descubrir si el éxtasis perdura en ellos o es hora de hacer la valija.

Algunos tortolitos intentarán pequeñas astucias para esquivar el mandato químico de la científica yanqui. Son los que jugarán a no conocerse, o de pronto él se hará pasar por un atrevido plomero, o se convertirá en un ladrón en celo, y ella se disfrazará de caperucita, cenicienta o desenfundará un látigo de tres puntas, desafiando así a la furtiva dopamina.

Lo equivocado radica en suponer que la persona de la que nos separamos hoy es la misma que conocimos un año y medio atrás. Los neurotransmisores son como las mediciones de rating: informan cuánta gente ve un programa, pero no nos dicen porqué.

Digamos la verdad. En esos mil días que siguieron a la primera cita Julieta tomó nota de que Romeo aún vive con sus padres y que de noche si tiene un mal sueño se va a dormir a la cama de ellos.  Adán vio que Eva se comió la manzana, la víbora, los querubines y ahora está más gorda que una carpa de circo. 0telo se cansó de escuchar los mensajes de radio que otros hombres le mandan a Desdémona, la cuál es como Roberto Carlos, tiene un millón de amigos. Dalila observa que Sansón no se baña y que a David le falta apenas un grano para recibirse de choclo.

La que no tiene dramas es mi abuela Cheli, que tiene 95 años. A Cheli le gusta un viejito del geriátrico que tiene 104 pirulos,  y ya le prometió que si se engancha con él será, sin duda, digan lo que digan, para toda la vida.

Instituto Superior de Letras
Eduardo Mallea

Virrey Arredondo 2416  

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 Títulos oficiales - Redactor -  Corrector Literario -  Educación a distancia

informamos que se dictará en nuestra sede un

-       CURSO  de dos meses 

-    INTENSIVO DE  

 GUIÓN

  PARA TELEVISIÓN Y RADIO

 durante ocho miércoles de 19 a 20,30 h.

comienza el miércoles 5 de octubre a las 19

 Disertante: Prof. Luis Buero 

DESTINATARIOS:  Público en general.   Profesionales de los medios, docentes, traductores, intérpretes, periodistas, escritores y estudiantes de todas las áreas.

ü        Se entregarán certificados de asistencia.

  Informes e inscripción:
   09.00 a 12.00 y de 18.00 a 22.00, en Virrey Arredondo 2416; CAPITAL, Tel../(011)4782-2701  
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(*) Crónica y Análisis publica estas notas por gentileza del autor Luis Buero Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com
Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com

Luis Buero es guionista, periodista docente de la materia Guión en TEA Imagen,  en la Universidad de Morón, y en la Universidad de Belgrano.
Es  autor del libro "Historia de la televisión argentina contada por sus protagonistas", editado en 1999 por la Universidad de Morón (dist. La Crujía) que obtuvo una mención especial de APTRA en la entrega de los Martín Fierro 1999. 
Algunas obras:
* Televisivas:
La Familia Benvenuto (Comedia, TELEFE, 1991-1995)
Comunicado Pop (Magazine juvenil, ATC, 1997)
Un Milagro de Cristo en la Quebrada (Documental, CANAL 2, San Luis, 1994) 
El Laboratorio del Dr. Pipeta (Sketches cómicos infantiles educativos, TV QUALITY, 1999)
Colaboración autoral en Los Rodríguez (Sketches cómicos, TELEFE, Junio 1998) y en Señoras sin Señores (Sketches cómicos, TELEFE, Octubre 1998).
* Radiales: 
El Tiempo que viene (Periodístico, FM Comunidad, 1996).
* Literarias:
Príncipes y Medias Lunas (1971)
Cuentodisea (1975)
El Último Otoño (1982) Faja de Honor de la Sade 1983 
Historia de la Televisión Argentina contada por sus Protagonistas 1951/96 (Universidad de Morón, 1999) 
* Periodísticas: 
Diarios: La Nación - Clarín (calles de Bs.As.) - La Voz del Interior - La Prensa - Tiempo Argentino - La Razón - Época - Norte- Publimetro - Diario 16 (España) 
Revistas: Flash - Uno Mismo - Cosmopolitan - Nuestra - Clarín Viva -Autoclub - Sex Humor - Para Ti - Luna - Todo es Historia - Magazín Semanal 
Otros: Clarín Ciudad Digital - - Leedor. com (internet) - Página Digital (internet) - Mujerweb.com (internet)- Aglia.com (internet), Sensibles Del Sur (Bariloche/internet), etc.
* Discográficas:
Para Mamá, Actor Hugo Arana (RCA VICTOR, 1976)
* Cursos y seminarios dictados: 
Facultad de Filosofía y Letras U.B.A. - Facultad de Ciencias Exactas y Naturales U.N. (Córdoba) - Círculo de la Prensa (de Rosario) - Carolina Cable Color (de San Luis) - Canal 3 de Santa Rosa (La Pampa) - Círculo de Prensa de Rafaela - Sindicato Argentino de TV Capital y Filial Santa Fe - Canal 10 de Córdoba - Asociación de Periodistas de la Televisión y Radiofonía Argentinas - Escuela Superior de Periodismo - Asociación Argentina de Actores - Centro Cultural Borges - Universidad nacional de Villa María (Córdoba) - Centro de Trabajadores Argentinos (Docentes de la Rioja) - Centro de Estudios Sociales(Córdoba), Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales - Universidad de Flores (Estrategias de Comunicación) -Universidad Blas Pascal de Córdoba, Universidad Austral.

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