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COLABORACIONES
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155 AÑOS DE LA MUERTE DEL PRÓCER
José
de San Martín, aquel andinista revolucionario
La
historia del prócer argentino que entregó su vida para
independizar América del dominio español.
Por
Martín Hess
Educado
en España y habiendo luchado con altos reconocimientos en
numerosas batallas para la corona española, San Martín nunca
olvidó su origen natal y regreso con grandiosos sueños de
libertad a la castigada América para rescatar de la opresión
y esclavitud a sus hermanos de la patria.
José
Francisco de San Martín nació en Yapeyú, hoy provincia de
Corrientes, un 25 de febrero de 1778.Para la época en que
nació José, Yapeyú que había sido fundada en febrero de
1627 por los Jesuitas, ya no era la ciudad próspera que se
había transformado en el más importante centro ganadero del
Río de la Plata, en el que eran famosas sus zapaterías que
exportaban sus productos a Chile y Perú. Todo esto decayó
con la expulsión de los jesuitas en 1768, pero Yapeyú siguió
siendo una ciudad importante dentro de la estrategia española
para estas tierras. Cuando José tenía apenas tres años,
toda la familia debió abandonar Yapeyú y trasladarse a
Buenos Aires. Los San Martín vivirán en la capital del
virreinato hasta 1784 cuando fue aceptado el pedido de su
padre, Don Juan de San Martín, para regresar a España. Se le
encargó la dirección de un regimiento en Málaga y allí se
instaló la familia. José, que tenía por entonces ocho años
ingresó al Seminario de Nobles de Madrid. Allí aprendió latín,
francés, castellano, dibujo, poética, retórica, esgrima,
baile, matemáticas, historia y geografía. En 1789, a los
once años ingresó como cadete al regimiento de Murcia y en
poco tiempo ya tomará parte activa en numerosos combates en
España y en el Norte de África. Entre 1793 y 1795 durante la
guerra entre España y Francia, el joven San Martín tuvo una
actuación destacada en todos los combates en los que participó,
ascendiendo rápidamente en sus grados militares hasta llegar
al de segundo teniente. En la guerra contra las fuerzas Napoleónicas
y ya con el grado de Teniente Coronel, fue condecorado con la
medalla de oro por su heroica actuación en la batalla de Bailén
el 19 de julio de 1808.
El
joven José no olvidaba sus orígenes americanos y estaba muy
al tanto de los sucesos del Río de la Plata. Al enterarse de
los hechos de mayo de 1810, decide pedir el retiro del ejército
español para poner sus conocimientos y experiencia al
servicio de la naciente revolución americana.
Bajo
pretextos personales, San Martín decide pedir el retiro del
ejército español y solicita su traslado a Lima. Salió de Cádiz
para Londres el 14 de septiembre de 1811. Durante su estadía
tomada contacto con círculos liberales y revolucionarios, en
lo económico y político, que veían con simpatía la lucha
por la emancipación americana. En enero de 1812 San Martín
emprende el regreso a su tierra natal a bordo de la fragata
inglesa "George Canning”.
A
poco de llegar a Buenos Aires logra que se le respete su grado
militar de Teniente Coronel y que se le encomiende la creación
de un regimiento para custodiar las costas del Paraná
asoladas por los ataques de los españoles de Montevideo. Nace
así el regimiento de Granaderos a Caballo. El propio San Martín
diseñará los uniformes y las insignias del nuevo cuerpo
militar que se instala en el Retiro. La situación política
en Buenos Aires era complicada. Gobernaba el Primer
Triunvirato integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de
Sarratea y Juan José Paso. Pero el verdadero poder estaba en
manos del secretario de gobierno, Bernardino Rivadavia, que
venía desarrollando una política muy centralista de desoía
todos los reclamos del interior, cada vez más perjudicado por
la política económica de Buenos Aires que fomentaba el libre
comercio y mantenía un manejo exclusivo del puerto y de la
aduana.
Entró
en contacto con los grupos opositores al triunvirato,
encabezados por la Sociedad Patriótica fundada por Bernardo
de Monteagudo, y creó, junto a su compañero de viaje, Carlos
de Alvear, la Logia Lautaro una sociedad secreta cuyos
objetivos principales eran la Independencia y la Constitución
Republicana. El 3 de febrero de 1813 los granaderos de San
Martín entraban por primera vez en Combate frente al Convento
de San Lorenzo en Santa Fe. El triunfo fue total y el
prestigio del ahora Coronel San Martín crecía sin cesar. Así
en 1814 se le encomendó el mando del ejército del Norte en
reemplazo del General Belgrano. San Martín aceptó el cargo
pero hizo saber a las autoridades que sería inútil insistir
por la vía del Alto Perú y que se retiraría a Córdoba para
reponerse de los dolores causados por su úlcera estomacal y
terminar de delinear las bases de su nueva estrategia militar
consistente en cruzar la cordillera, liberar a Chile y de allí
marchar por barco para tomar el bastión realista de Lima.
Repuesto parcialmente de sus males, pero con el plan terminado
y aprobado, logró ser nombrado gobernador de Cuyo. En Mendoza
comenzó los preparativos para su ambicioso plan sin descuidar
las tareas de gobierno. Fomentó la educación, la agricultura
y la industria y creó un sistema impositivo igualitario
cuidando que pagaran más los que más tenían
Todo
el pueblo cuyano colaboró según sus posibilidades para armar
y aprovisionar al Ejército de los Andes. El propio gobernador
dio el ejemplo reduciendo su propio sueldo a la mitad. El 24
de marzo se reúne el Congreso en Tucumán. San Martín,
preocupado por la demora en sancionar la independencia dirige
una carta al diputado por Cuyo, Godoy Cruz: "¿
Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia?
¿No es cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón
y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al
soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de
los enemigos?”.
San
Martín reconocía como auténticos dueños del país a los
habitantes originales de América y se refería a ellos como “nuestros
paisanos los Indios”. Antes de cruzar los Andes se reunió
con caciques pehuenches al pie de la cordillera y les solicito
permiso porque “ustedes son los verdaderos dueños de
este país”.
A
principios de 1817 comenzó el heroico cruce de los Andes. San
Martín utilizó, para la mayoría de sus combates y
fundamentalmente para el cruce de los Andes, la guerra de
zapa, estas eran tácticas para desorientar al enemigo con
informaciones falsas y estrategias de espionaje. Pensaba
cruzar la cordillera por los pasos de Los Patos y Uspallata,
para lo cual necesitaba un plano de estos sitios. Envió a
Chile al mayor José Antonio Álvarez Condarco, que entendía
de ingeniería y tenia una memoria notable, por el paso de Los
Patos que, suponía, era el mas largo. Envía al mayor con una
copia de la declaración de Independencia de la Provincias
Unidas para el gobernador español de Santiago. La primera
idea del realista fue fusilar a Álvarez Condarco, pero se
conformo con quemar el acta y mandar al emisario de San Martín
por el camino más corto posible, el paso de Uspallata. Álvarez
Condarco regresó sano y salvo y diseño los mapas de los dos
pasos que utilizaría el ejercito libertador.
Pocos
días después de la batalla de Maipú, San Martín volvió a
cruzar la cordillera rumbo a Buenos Aires para solicitar ayuda
al gobierno del Directorio para la última etapa de su campaña
libertadora: el ataque marítimo contra el bastión realista
de Lima. Obtiene la promesa de una ayuda de 500.000 pesos para
su plan limeño de los que sólo llegarán efectivamente
300.000. San Martín regresó a Chile, donde obtuvo la ayuda
financiera del gobierno y armó una escuadra que quedará al
mando del marino escocés Lord Cochrane.
El
20 de agosto de 1820 partió desde el puerto chileno de
Valparaíso la expedición libertadora. En Julio de 1821, entró
victorioso el general a la capital virreinal de Lima. El 28 de
Julio San Martín declaró la independencia del Perú. Se formó
un gobierno independiente que nombró al general con el título
de Protector del Perú, con plena autoridad civil y militar.
En un principio el San Martín se había negado a aceptar el
cargo, pero el clamor popular y los consejos de su amigo y
secretario, Bernardo de Monteagudo, le hicieron recordar que
el peligro realista no había desaparecido, que las fuerzas
del virrey se estaban reorganizando en los cuatro puntos
cardinales del Perú y que por lo tanto su presencia se hacía
imprescindible para terminar definitivamente con el dominio
español. Abolió la esclavitud y los servicios personales,
garantizó la libertad de imprenta y de culto, creó escuelas
y la biblioteca pública de Lima. Debió enfrentar graves
dificultades financieras, lo que creó entre la población un
creciente descontento. Pese a las dificultades San Martín
pudo controlar la situación y lograr la rendición de los
realistas del Sur y del Centro del Perú.
Mientras
San Martín llevaba adelante su campaña desde el Sur el
patriota venezolano Simón Bolívar, lo venía haciendo desde
el Norte. El general Sucre, lugarteniente de Bolívar, solicitó
ayuda a San Martín para su campaña en Ecuador. El general
argentino le envió 1600 soldados que participaron
victoriosamente en los combates de Riobamba y Pichincha que
garantizaron la rendición de Quito. Finalmente los dos
libertadores deciden reunirse. La famosa entrevista de
Guayaquil (Ecuador) se realizó entre los días 26 y 27 de
Julio de 1822. Aunque había diferencias políticas el tema más
definitivo fue quién conduciría el nuevo ejército
libertador que resultaría de la unión de las tropas
comandadas por ambos. San Martín propuso que lo dirigiera Bolívar
pero éste dijo que nunca podría tener a un general de la
calidad y capacidad de San Martín como subordinado. El
general argentino tomó entonces una drástica decisión:
retirarse de todos sus cargos, dejarle sus tropas a Bolívar y
regresar a su país. Tras la entrevista de Guayaquil San Martín
regresó a Lima y renunció a su cargo de Protector del Perú
y partió rumbo a Chile donde permaneció hasta enero de 1823.
Cruzó por última vez los Andes y estuvo unos días en
Mendoza desde donde pidió autorización para entrar en Buenos
Aires y poder ver a su esposa que estaba gravemente enferma.
Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez
le niega el permiso argumentando que no estaban dadas las
condiciones de seguridad para que entre a la ciudad.
Por ese entonces se había dividido la política en una
furiosa guerra entre Unitarios (los gobernantes de turno) y
Federales, en realidad Rivadavia, temía que el general
entrase en contacto con los federales del Litoral. Ante el
agravamiento de la salud de Remedios, San Martín decidió
viajar igual a Buenos Aires pero lamentablemente llegó tarde,
su esposa ya había muerto sin que él pudiera compartir al
menos sus últimos momentos. Difamado y amenazado por el
gobierno unitario, San Martín decide abandonar el país en
compañía de su pequeña hija Mercedes rumbo a Europa.
San
Martín atravesaba en Europa una difícil situación económica.
Del gobierno argentino no podía esperar nada y ni el Perú ni
Chile le pagaban regularmente los sueldos que le correspondían
como general retirado. Vivía de la escasa renta que le producía
el alquiler de una casa en Buenos Aires y de la ayuda de
algunos amigos como el banquero Alejandro Aguado que lo ayudó
para poder comprar su casa de Grand Bourg.
Ya
para fines de 1849, San Martín, de 71 años, estaba muy
enfermo. Sufría asma, reuma y úlceras y estaba casi ciego.
Su estado de salud se fue agravando hasta que falleció el 17
de agosto de 1850. En su testamento pedía que su corazón
descansara en Buenos Aires. Esta última voluntad se cumplió
en 1880, cuando el presidente Nicolás Avellaneda recibió los
restos del libertador que hasta hoy en día descansan en la
Catedral de Buenos Aires.
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