|
COLABORACIONES
|
 |
|
NO
DESEARAS LA MUJER DE TU PRÓJIMO
Por Luis Buero
Un
alumno de veinte años molesto me contaba que la noche
anterior, mientras estaba
bailando con una chica en un boliche, un tipo se paró con los
brazos cruzados al lado de ellos, que danzaban tranquilos, para
mirar a la piba fijamente. Y que eso le pasa seguido. Mi
vecino Roli, que ya pisa los 80, bufando como toro en la
corrida, narró una anécdota parecida que le ocurrió en
un bailongo de tangos cuyos habitúes tienen más años que
las galochas. Mientras escuchaba estos testimonios recordé
algo que he vivido más de una vez. Yo me pongo de novio y mi
media naranja enseguida me quiere presentar a su mejor amiga y
su novio. Y cuando llega su “hermana de la vida” descubro
que su pareja es un marsupial que no le quita los ojos de
encima a mi novia ni para pestañear. Ese tipo de situaciones
incómodas en la que un fulano descarado observa sin disimulo
y como hipnotizado a una mujer acompañada por su hombre, con
la misma intensidad con la que un mendigo hambriento se para
frente a la vidriera de una confitería fina, es continua.
Todos
sabemos que el deseo, propio o ajeno, es inquietante,
inesperado e inevitable. Pero no sólo somos parte de una
sociología animal, también devenimos en seres sociales, o al
menos yo creía eso hasta hoy.
Quiero decir, si es cierto que el “Ello freudiano”
que nos habita es el motor del infantil quiero
Todo ya y nada me importa, en contraposición deberían
frenarnos la conciencia moral, las normas, los valores
aprendidos, los cuales tendrían que llevarnos a desarrollar
cierta estructura de mora de nuestros impulsos, simplemente
por consideración hacia el otro, que en definitiva, es el
reflejo de nosotros mismos.
Pero
este nuevo varón “canchero” y narcisista, se jacta de no
tener escrúpulos, de ser un trasgresor y de establecer solo vínculos
contingentes o casuales.
Puede
sin tapujos darle un “piquito”imprevisto a la hija de su
mejor amigo en el día de su boda, o tirarse
un lance con su propia suegra o con la monja del curso de
catecismo de su nietito, y de palparle de pronto el trasero a
la esposa de su socio de toda la vida.
0bviamente
que para este sujeto emocional que vive a las órdenes de sus
pasiones, y al que Lipovetsky bautizaría “Hipermoderno”,
Dios está pasado de moda, y a los Diez Mandamientos habría
que “aggiornarlos” en una versión 2004, a saber:
“No
dejarás que palabras como ética o respeto te impidan ser un
hombre libre”. “No permitirás que cuentitos moralistas
sobre el amor al prójimo eviten que te conviertas en un
envidioso perseguidor de parejas felices”. “Ninguna versión
sobre el complejo de Edipo deberá detenerte y menos, hacerte
reflexionar sobre tu poderosa atracción por las mujeres de
otros” y así sucesivamente.
Tal
vez se esté gestando una nueva versión del argentino, un hedonista
perverso, preso
sin saberlo de la melancolía de lo que no pudo ser, y
frustrado por la desesperanza de lo que ya nunca será.
¿COMO
HACER FELIZ A UNA MUJER?
Por Luis Buero
La
pregunta intima que se hace todo hombre mientras mira dormir a
su lado a la damisela que ama es: ¿Cómo puedo hacerla feliz
para que ella quiera estar siempre conmigo
y no me abandone de golpe como el desodorante a las seis de la
tarde?
Mi
amiga Daniela afirma con ironía que el matrimonio es la
principal causa de divorcio. Yo creo que no es así, sino
simplemente que todo vínculo es: fácil o imposible.
Pero aunque uno sienta que una relación de pareja se desliza
como una llanta en el pavimento nuevo, igual el gran dilema
del macho en celo es cuánto tiempo le va a durar a ella ese
amor que ahora dice sentir por él. El plomero de mi edificio,
Don Silvio, afirma que la mujer es psicológicamente como un
bebé de seis meses cuyos deseos uno se ve obligado a atender
y del cuál se puede esperar lo imprevisible. Por
ejemplo, que ese
bebé llore protestando pese a que está recién “comido y
cambiado, y no le duele nada” y uno no sabe qué demonios le
pasa.
La
cultura en la que vivimos hace que los hombres vivamos
convencidos de que para enamorar a una mujer debemos cumplir
en forma generosa con la provisión de las cinco “p”
supuestamente fundamentales para ellas:
Léase
buena presencia física, poseer un abundante patrimonio,
contar naturalmente con un generoso y activo, pene,
experimentar una sincera y
bucólica paciencia frente a su histeria
inevitable y necesidad de seducir
o otros tipos, y ejercer una actitud paternal
ante su requerimiento de protección infantil.
Es,
pues, una ilusión proyectada desde la idiosincrasia masculina
que cumple así con la creación de un mundo “homeostático”
en el cuál toda mujer supuestamente
se acomodaría
satisfecha como gato en el
almohadón, segura de que no va a experimentar
ningún registro de carencia.
Claro
que ese hombre ideal no es fácil de hallar, pero si existiera
...¿tarde o temprano lo dejarían plantado?.
Si,
es como una extraña ley de Murphy: la misma razón por
la que lo eligen es la excusa que esgrimen un par de años
después para dejar de quererlo.
0
sea, es factible hacer feliz a una mujer....pero sólo por un
tiempo. Luego
inevitablemente llegará el día en que ella dirá: no
sos vos, soy yo, y le colgará la galleta.
También
están las que desean huir y no se animan y por eso hacen
talleres para mujeres que aman demasiado (que deberían
estar coordinados por Ray Bradbury, porque
esa frase me suena a ciencia ficción).
La
película Propuesta Indecente nos
enseña que la mujer no es feliz ni con el millón de dólares
ni con el amor desinteresado, ni con los dos juntos.
Su
naturaleza es la incomodidad existencial, el caos ontológico,
y quizá por eso se dice que de la muerte y de los cuernos no
se salva ningún hombre.
El
gran secreto para el varón no es descubrir cómo hacerla
feliz sino aprender a aceptar la pérdida,
darse cuenta que el amor para siempre de una mujer es
sólo por hoy, ¿y mañana? mañana chicos, nunca se
sabe.
ELLA
NO QUIERE VIVIR CONMIGO
Por Luis Buero
Varón
que accidentalmente lees esta nota, seguramente te sentirás
identificado. Si, estamos hablando de Ella, la que ilumina tus
días pero que es más inestable que el clima del Caribe.
Resulta que esta minita de oro comparte con vos la cama, los
fines de semana, conoce a tu familia y se deja sacar fotos
contigo abrazados en las plazas. Más de una vez fue a comprar
de apuro un test de embarazo porque “Andrés” se demoraba
en venir. Alguna noche te despertó gritando por una pesadilla
y en otra te pidió que le acariciaras la espalda mientras
vomitaba tres milanesas que comió de más. Y sin embargo
cuando la presentás como tu novia pone cara de incomodidad, y
codazo mediante te corrige: “¿no es demasiado pronto para
catalogarnos novios?”. Y no
quiere vivir contigo.
Pobre
de aquel ingenuo que haya sido criado con bizcochuelos
maternos y se durmió abrazado a las tapas duras de La
Cenicienta, edición ilustrada.
Hoy
la chica de sus sueños ya no espera que le coloquen el
zapatito y la lleven al palacio, sino que nos sorprende acuñando
frases al estilo “no sé lo que me pasa”, “no sos vos,
soy yo”, “dame tiempo a que me acomode” y “ mi psicóloga
dice que vos me vas a comprender”....
Ella
quiere vivir sola.
¿Por
qué? Porque hoy muchas chicas sienten pánico al compromiso,
y prefieren entablar relaciones “lights”, y los vínculos
menos furtivos los construyen pero en un “como si”, en una
especie de escena dramatizada.
Entonces aparentemente tienen pareja, pero
parten solas a mil lugares, salen de vacaciones con
amigos, van a bailar con las amigas, planean hacer un master
de dos años en Tanzania, y cada tanto cuando se les acerca
algún “bagre” a abordarlas, entonces sí sacan la
credencial de minas con novio, para quitárselos de encima.
Para ellas siempre es demasiado temprano, pronto, rápido,
para decirle al mundo (y en especial a los varones que las
conocen) que tienen novio. Tienen
la sospecha traicionera que detrás de cada esquina puede
estar esperándolas un Brad Pitt, y si así fuera, tal vez con
Brad del brazo comiencen a fantasear que en la calle siguiente
quizá el destino les esté reservando un encontronazo con un
Matt Deamon, así que tampoco es cuestión de aferrarse al
lomo del angelical rubio del Caballo de Troya.
En
el interior de muchas mujeres parecieran convivir
dos lobas que están en permanente pelea.
Una es dulce, afectuosa, ingenua, “familiera”,
contenedora, frágil, sensible, virgen, y sólo espera casarse
con el hombre de su vida y tener muchos hijos. Busca el sol de
la mañana para que ilumine su sonrisa cristalina. La
otra loba es agresiva, destructiva, noctámbula, egocéntrica,
“hiper-narcisista”, es una infiel compulsiva que quiere
probar los genes de muchos lobos, y
sólo busca satisfacer de inmediato cada uno de sus
deseos.
¿Cuál
ganará la batalla? Muy sencillo, triunfará aquella loba que
esa mujer alimente más. Mientras, flaco, salí a pescar.
VENTAJAS
DEL NOVIO ALMOHADA
Por Luis Buero
¡Las
mujeres ya pueden sustituirnos!. Al menos eso propone Kameo,
la empresa japonesa inventora de la exitosa “Boyfriend Arm
Pillow”, algo así como
"El Almohadón Brazo de Novio", y que consiste en
una almohada que tiene la forma del torso de una persona, con
una extensión a la manera de un brazo para que las
chicas sin pareja no se sientan tan solas y tengan
a quien abrazar mientras duermen. El prospecto que lo acompaña
anuncia que también mantiene el cuerpo balanceado a la hora
de dormir, aliviando dolores y contracturas. Además, tal vez
porque ellas aseguran que el tiempo interno de una
mujer es la joya más preciada que tiene y el secreto menos
entendido de los varones, Kameo le agregó un reloj
despertador a su Romeo de Peluche, así que si a la piba un
sueño la lleva a permanecer excesivamente en los brazos de
Morfeo, suena la sirena y vuelve a la realidad de un salto.
Al
consultar sobre el nuevo producto a mis amigas/os, me
respondieron:
Brenda:
“¡qué tristeza tener que comprarse una almohada-novio
para no dormir sola! ¡además ¿por qué?... si los hombres
son como los menús de deliveries, los llamás y en quince
minutos los tenés calientes en la puerta!
Maricel:
“¡yo prefiero ese almohadón-novio! ¿Por qué?
Porque no te pincha con la barba, no se da vuelta para el otro
lado para dormir ni ronca, no tiene mal aliento y te escucha
todas tus confesiones sin pronunciar palabra, no te joroba con
reclamos ni celos.... y lo mejor de todo, cuando no tenés
ganas de abrazarlo....¡ lo guardás en el placard y listo!
Johnatan,
el peluquero de señoras de mi barrio exclamó: “¡me
encantaría tener una almohada que me haga sentir que alguien
me está apoyando la mano por la espalda!!”
También
le pregunté sobre el tema a mi primo Javier, preclaro
machista, el cuál
entre pitada y pitada de su elegante pipa reflexionó:
“muchas mujeres pasan la noche aferradas a su
almohada, y ese es el final de su destino inevitable. Terminan
solas porque nada ni nadie logra satisfacer su deseo, el cual
que se desplaza constantemente, nunca se agota, jamás se
cancela y lleva el nombre de cualquier hombre....menos del que
puede tener”. La
portera de mi edificio, Fidelina, en cambio opinó que
“ si bien es llamativo que se sigan generando objetos para
facilitar el aislamiento, lo
bueno de estos productos es que vienen con garantía, en
cambio los hombres no, y una mujer se da cuenta qué clase de
tipo no querría tener nunca como marido sólo luego de que se
casó con él.”
Lo
cierto es que debido al volúmen de ventas, Kameo planea sacar
al mercado una versión “femenina”, una “Girlfriend
Pillow”, la
cual vendrá seguramente con ciertas redondeces que nos
permitan a nosotros dormir en posición cucharita.
Yo
voy a seguir prefiriendo a mi novia Verónica, porque las
almohadas son para dormir, y cuando uno encuentra al amor de
su vida, es necesario estar bien despierto, para disfrutarlo.
SUPERHÉROES
HUÉRFANOS (E IRREALES)
Por Luis Buero
Es
cierto: a
Superman ninguna mamá le
cose los botones de las camisas que rompe para salir volando,
y Batman no tiene
mujer que le arregle los bolsillos de donde saca tantas cosas
raras que tira a los malhechores. Los héroes de historieta
tuvieron padres que algún malvado mató o simplemente se
quedaron en otro planeta que explotó.
En
lo que se identifica el público con estos chicos rudos es en
la motivación ética generalizada en todos de construir un
mundo mejor. Dado que en las historias en las que actúan hay
villanos muy poderosos que están más allá de la Ley, y
se observa que la
justicia ordinaria no puede controlarlos, es
necesaria la invocación de los musculosos de capa y
pantaloncitos cortos para que lleguen por el aire y
que angelicalmente los detengan, y así el orden
se restablezca, y la paz social se restaure.
Los
Superhéroes despliegan la magia de las hadas milenarias y la
sagacidad divertida de los duendes, y las televidentes o
lectoras inevitablemente se enamoran de ellos. Pero no tienen
madre ni novias ni esposas, solo alguna abuela como la del
Capitan Piluso, la que a diario le daba el vaso de leche a las
cinco de la tarde, o el nono de Heidi que sólo Dios
sabe de dónde sacaba plata para mantener a toda una familia
en medio de la montaña. Ellos
son seres ideales que nunca envejecen, ni pierden las
batallas, pero su único defecto radica en que, justamente, no
existen.
La
realidad que no valoramos, por mirar hacia arriba esperándolos
es, por ejemplo, que a los militares impertérritos del
Proceso de Reorganización Nacional, (la dictadura militar
1976/83), los que les hicieron frente fueron las Madres y
Abuelas de Plaza de Mayo y los políticos como Balbín, que
organizaron la Multipartidaria.
Fue lo grupal que nació del valor de seres vulnerables
que marcharon en conjunto tomados de la mano para enfrentar un
poder entonces realmente temible. Tampoco tienen capa roja ni
vista de rayos equis las madres que acompañan a sus hijos
enfermos en los hospitales de niños, día tras día, ayudando
con el rezo y su afecto a la recuperación de los mismos. Ni
saben volar los operarios que lavan parados en un andamio los
vidrios de las torres de Catalinas Norte en el piso treinta y
cinco, ni tenía piel de acero contra las balas la Monja
Martha Pelloni cuando denunciaba el caso María Soledad.
Los
Superhéroes pues, no necesitan madres, porque nos tienen a
nosotros mirándolos con infantil admiración. El problema
radica en que perdemos conciencia de que justamente la horda
primitiva de la que alguna vez formamos parte los humanos
generó las instituciones para no depender nunca más de estos
padres poderosos y castradores. No tener en cuenta esto es
desconfiar de la democracia y esperar que nos salven los
Superhéroes. Y la democracia tiene algo parecido a los Superhéroes
de historieta: si la
destruyen, no
tiene madre que la llore.
MUCHO
MAS QUE UN CELULAR
Por Luis Buero
y Georgina Oliveri
Es
maravilloso que la tecnología evolucione, lástima que la
educación de muchos usuarios no avanza con el mismo ritmo.
Hoy resulta normal estar en medio de una conferencia o clase,
participando de una ceremonia patriótica ,
disfrutando la proyección de una película o de la realización
de una pieza teatral o concierto y vernos sobresaltados por
los inevitables “escarabajos” que adictos a la telefonía
móvil no sólo no quieren apagar sino que además los
atienden y hablan como si el resto del mundo no existiera.
También
es común estar viajando en un colectivo repleto o
charlando con un amigo en un bar, y notar que algunas personas
reciben un llamado y comienzan a hablar a los gritos
intimidades personales como si mágicamente se hubieran
trasladado al patio de su casa. Y qué decir de la manera en
que se utiliza el servicio de radio: “bip bip y sale
una voz estentórea que se oye despertaría hasta el pobre Drácula
de su sueño eterno”.
En
síntesis, todo un show de los nuevos cowboys de
cartucheras con celulares; intención de aparentar una imagen
de actividad, despliegue inútil de gente irrespetuosa cada día
menos comunicada con el resto y sobre todo, consigo misma.
Hasta una
firma israelí ha inventado un equipo que bloquea la señal
de los celulares y que ha sido adquirida por iglesias de
México para usarlo durante las misas.
¿Qué
relación existirá entre el status de un individuo
socialmente adaptado y un telefonito celular? ¿Su deseo
inevitable de tener un equipo de esa naturaleza, será acaso
un síndrome paranoico, de sesgo capitalista y desarraigado de
toda reflexión, o simplemente un síntoma del exagerado
narcisismo posmoderno?
Quienes
tienen el afán de poseer uno de estos nuevos bichitos sin
cables sabrán los beneficios que consiguen con solo unos 10
cm de largo, unos 4 de ancho y tan solo 70 gramos de peso.
Pero como sucede en toda sociedad pseudo-desarrollada, no
es difícil encontrar el patrón patológico de cualquier
revolución barata.
¿Vino
acaso el celular a sembrar una mayor comunicación entre los
individuos anteriormente desposeídos de dicho privilegio? La
respuesta no está en la sociedad como grupo de cambio, sino
en el individuo como sujeto aislado.
Se
podría llegar a argumentar que este descubrimiento impagable
trajo consigo el beneficio de poder comunicar una persona con
otra no sólo en cualquier momento, sino casi desde cualquier
lugar, pero trajo aparejada una nueva necesidad que está
lejos de ser resuelta. La fantasía de que su uso permanente
puede ayudar a concretar grandes negocios, vencer
el tedio
existencial de cierta juventud, aliviar la
soledad generalizada de los adultos mayores, el desempleo
enraizado en el país o las relaciones amorosas de happy
hour También son la música de fondo de muchos caminantes
con caras de winners que transitan con la berenjena pegada a
la oreja gritando a cuatro vientos su esperanza de lo
imposible.
Por
otro lado, una
persona que tiene
la insólita resistencia a ser un beneficiario de la telefonía
móvil suele ser percibido de forma muy similar a como sería
mirado un extraño ser que no es poseedor de televisor en su
casa. No pertenece al primer mundo.
0 pero, no pertenece a ningún mundo, es un
extraterrestre.
Cada
vez más para iniciar una relación entre dos personas
tiene que haber una máquina de por medio. "Tienes un
e-mal", "tienes un too-way", "tienes un
menú de mensajes recibidos".
Y
al final, todo lo que no es naturaleza, es cultura
(impuesta por el fast marketing )icotomía
social propia de nuestro tiempo, que poco habla de
“nosotros” como sociedad y mucho de “uno” como
proyecto cuasi inadaptado de transcurso temporal, en
la faz de “un mundo conectado” con la nada que lo condena.
¿SER
PRESIDENTE ES UN ACCIDENTE?
Por Luis Buero
Si la gran
sabiduría a la que puede aspirar un ser humano consiste en
aprender a soportar lo inesperado, Nestor Kirchner es nuestro
mejor maestro. Y convengamos que le ha tocado ser presidente
de un país de gente complicada, desconfiada, de corazón
revolucionario pero cerebro conservador, y dejar el helado y
seguro mundo de los glaciares para venir a vivir a una ciudad
tan mítica como Buenos Aires, que tuvo que ser fundada dos
veces, como si el destino se resistiera a su existencia.
Pero como si
convertirse en el primer mandatario de Argentina no fuera ya
bastante karmático, el estilo K parece ser el de estar
siempre asociado al accidente cotidiano. Ya el mismo día en
el que le colocaban la banda se cortó la frente chocándose
con la cámara de un fotógrafo.
Poco después,
el helicóptero que transportaba al Dr. Kirchner y a su
antecesor Eduardo Duhalde sufrió una pérdida de potencia que
le impidió levantar suficiente vuelo, y luego de recorrer
unos 200 metros al ras del piso debió posarse sobre el lecho
seco del Río Grande, en la Quebrada de Humahuaca. Las fotos
mostraban al presidente subiendo una cuesta ayudado con sogas
convirtiéndolo en Stallone en una película de alpinistas.
En otro acto público
volvió a lastimarse la cara, y ya en el sur, en abril de este
año, sufrió una sorpresiva gastroduodenitis que lo tuvo en
cama varios días.
Fuentes nada
confiables aseguraban en esos días que el chef internacional
que le preparo un antipasto de cebú virgen en celo, el cual
posiblemente motivó esa indisposición, fue el famoso
cocinero cacique don Atahualpa Chichito Arguiñano, más
conocido como Toro Fumado.
Pero los
trastornos imprevistos no son solo capital propio del
presidente. Recordemos a su hermana Silvia tropezándose en la
rural o a su mamá María Juana a la que días pasados se le
cayó encima un objeto mientras caminaba por la calle Córdoba
al 4000, siniestro del que por suerte salió ilesa.
Es inevitable
que alguien piense: ¿si a "ellos" les pasan
estas cosas, qué nos queda a nosotros"?, como si
tener el poder o estar relacionado con él, fuera garantía de
invulnerabilidad. Es una extraña alucinación que generan en
realidad los líderes, innatos o casuales, formales o libidinales,
que finalmente cohesionan a las masas, debiéndose hacerse
cargo de esa fantasía idealizadora que el pueblo les
proyecta.
En las
democracias la autoridad del presidente proviene del voto
popular. Sin embargo en la memoria neuronal de la humanidad
quedan resabios de aquellos años mozos y míticos del
misterioso mundo de los egipcios o del fastuoso imperio
romano, en los que el poder del mandamás venía directamente
de la mano de Dios. Y se supone que si tu jefe es el Supremo
de la barba larga, no te tiene que pasar nada.
Grueso error. Más
de un faraón terminó enterrado y atado como un matambre
antes de tiempo, y muchísimos emperadores lograron la
eternidad ayudados por una daga traicionera, un veneno
disuelto en vino tinto o alguna viborita lengua larga que les
surgió de la almohada. Como no existía el informe Warren en
esa época, supondremos que a Julio César lo mató Lee Harvey
Brutus y a otra cosa. ¿Será cierto?.
Freud ya nos
anticipaba en Tótem y Tabú, lo que le había pasado a
ese padre primitivo dominante, aparentemente invencible (
hasta que lo mataron sus hijos y se lo comieron). Verónica
Castro, muchos siglos después de esta leyenda nos quiso
prevenir con su telenovela Los Ricos También Lloran,
que la vida no se enamora de nadie, y el poder no te salva de
un malvado resbalón (aunque el post operatorio en un spa en
Las Leñas sea mejor que un torniquete casero en la Villa La
Cava).
A partir
del Estilo K podríamos colocar carteles en los pasillos de la
Casa Rosada con algunos consejos útiles para presidentes: "ubique
su oficina en PB para no tener que subir escaleras, si tiene
que salir al balcón a saludar al pueblo lleve paracaídas, báñese
sentado en una silla, lleve equipo de esquí si han encerado
los pisos, salga con casco si lo esperan periodistas, antes de
arrojar un pucho asegúrese no estar en una inauguración de
YPF, no ponga bajo el Perito Moreno en deshielo para que le
caigan cubitos al whisky, y así sucesivamente...".
Pero el
"accidente" anímico diario lo tiene cada mañana al
leer en los periódicos las declaraciones que le dedica
fielmente la Dra. Elisa Carrio (más contrera que cuñada
y suegra juntas).
Voces malignas
aseguran que algunos asesores le han aconsejado a K abandonar
a Cristina y casarse con Lilita, para así acallar su crítica
permanente, agregando que de esa unión hasta podría nacer
una nueva versión del famoso"bizcocho de grasa".
Pero Nestor
Kirchner sabe que le tocó gobernar una nación que tuvo un
accidente peor que los que le pasan a él : la empujaron a un
precipicio. Y su gran desafío será demostrar que más que un
buen administrador puede convertirse en un gran estadista.
Quizás lo logre y cuando se lo reconozcan resbale en el piso
y sonriendo diga como otras veces: "Y bueno che, yo soy
un pingüino".
MADRE
HAY UNA SOLA ... ¡ Y ME TOCÓ A MI !
Por Luis Buero
Mi
madre fue siempre el motor de mi vocación periodística.
Por
ejemplo: ella me dio la noticia de que yo había nacido cuando
me miró por primera vez y dijo:“y bueno, a lo hecho
pecho”. A partir de ese momento cada vez que yo abría
la boca, aunque fuera para bostezar, ella me metía una teta.
O sea que no supe el significado de la palabra necesidad
por bastante tiempo, hasta que un día una voz masculina que
venía como del más allá llegó como un eco mortal : “negra,
dejá a ese chico que lo vas a ahogar y vamos para la
pieza...”
Ahí
fue que mediante un flash de agencia urgente recibí como
novedad que tenía
papá. Ahora bien, ese dicho popular: dónde caben dos
caben tres, no me causó mucha gracia, y mi vieja me dio
la tercera lección para el reportero: “hablar es una
necesidad, escuchar es un talento”. Pero me costó aceptar
esa ecuación.
Sin
embargo, ya en mi niñez, ella me inducía a adaptarme
activamente a la realidad, como una excelente informante.
Por
ejemplo yo entraba al baño y gritaba: “¡Mami, ¿quién
estuvo comiendo mejillones sentado en la bañera?!” y
ella desde lejos me aclaraba: “Ah, ese fue tu padre que
se estuvo cortando las uñas de los pies”.
O
cuando le ponía el termómetro debajo del brazo a mi padre,
que al engriparse perdía el sentido de la vista, y
se olvidaba de venir a buscarlo, yo se lo recordaba: “¡Mami,
mami, el termómetro bajó!”, “¡Cuánto, cuánto!”
Quería saber ella ansiosa, y yo le contaba: “dos pisos,
porque papi lo revoleó por la ventaba...” Pero
ella al portero le decía: “ay estos chicos qué
traviesos vienen ahora...” o sea, manipulaba la
información a favor del dueño del medio de comunicación.
Eso sí, seguía aquella ley de algunos editores: “no
dejes que la verdad te impida dar una noticia rimbombante” y
en vez de contarme que estaba embarazada de nuevo me hablaba
del vuelo de una cigüeña que estaba por traerme un
hermanito, y yo
pensaba en silencio: “qué padre degenerado tengo que se
acuesta con los pájaros”.
Con
los años noté que ella, como ciertos jefes de redacción, tenía
cierta tendencia a cambiar los titulares: yo le contaba
“mi novia me dejó, probablemente por mi impuntualidad,
porque dice que soy un retardado” y ella hablando con
las vecinas en la peluquería chusmeaba orgullosa: “mi
hijo es un play-boy, cambia de mujer como de camiseta”.
El
tiempo pasó, hoy ella está todo el día mirando los canales
de noticias y escuchando una mini-radio portátil, y
vive al tanto de todo lo que sucede en el planeta, al
instante. Cuando tengo que escribir una nota la llamo por teléfono
y me “bate la justa”. Por suerte los periodistas no
estamos obligados a divulgar las fuentes. Si supieran que la mía
tiene 85 años, sufre el Mal de Parkinsons y tiene cataratas,
me despedirían en un segundo. Porque la noticia de que la
mano que mece la cuna mueve al mundo, no luce prestigiosa como
la guerra, los atentados y todos los secuestros.
(*) Crónica y Análisis
publica estas notas por gentileza del autor Luis Buero
Mail: luisbuero@tutopia.com
ó bueroluis@hotmail.com
Mail: luisbuero@tutopia.com
ó bueroluis@hotmail.com
Luis
Buero es guionista, periodista docente de la materia Guión
en TEA Imagen, en la Universidad de Morón, y en la
Universidad de Belgrano.
Es autor del libro "Historia de la televisión
argentina contada por sus protagonistas", editado en 1999
por la Universidad de Morón (dist. La Crujía) que obtuvo una
mención especial de APTRA en la entrega de los Martín Fierro
1999.
Algunas obras:
* Televisivas:
La Familia Benvenuto (Comedia, TELEFE, 1991-1995)
Comunicado Pop (Magazine juvenil, ATC, 1997)
Un Milagro de Cristo en la Quebrada (Documental, CANAL 2, San
Luis, 1994)
El Laboratorio del Dr. Pipeta (Sketches cómicos infantiles
educativos, TV QUALITY, 1999)
Colaboración autoral en Los Rodríguez (Sketches cómicos,
TELEFE, Junio 1998) y en Señoras sin Señores (Sketches cómicos,
TELEFE, Octubre 1998).
* Radiales:
El Tiempo que viene (Periodístico, FM Comunidad, 1996).
* Literarias:
Príncipes y Medias Lunas (1971)
Cuentodisea (1975)
El Último Otoño (1982) Faja de Honor de la Sade 1983
Historia de la Televisión Argentina contada por sus
Protagonistas 1951/96 (Universidad de Morón, 1999)
* Periodísticas:
Diarios: La Nación - Clarín (calles de Bs.As.) - La Voz del
Interior - La Prensa - Tiempo Argentino - La Razón - Época -
Norte- Publimetro - Diario 16 (España)
Revistas: Flash - Uno Mismo - Cosmopolitan - Nuestra - Clarín
Viva -Autoclub - Sex Humor - Para Ti - Luna - Todo es Historia
- Magazín Semanal
Otros: Clarín Ciudad Digital - - Leedor. com (internet) - Página
Digital (internet) - Mujerweb.com (internet)- Aglia.com
(internet), Sensibles Del Sur (Bariloche/internet), etc.
* Discográficas:
Para Mamá, Actor Hugo Arana (RCA VICTOR, 1976)
* Cursos y seminarios dictados:
Facultad de Filosofía y Letras U.B.A. - Facultad de Ciencias
Exactas y Naturales U.N. (Córdoba) - Círculo de la Prensa
(de Rosario) - Carolina Cable Color (de San Luis) - Canal 3 de
Santa Rosa (La Pampa) - Círculo de Prensa de Rafaela -
Sindicato Argentino de TV Capital y Filial Santa Fe - Canal 10
de Córdoba - Asociación de Periodistas de la Televisión y
Radiofonía Argentinas - Escuela Superior de Periodismo -
Asociación Argentina de Actores - Centro Cultural Borges -
Universidad nacional de Villa María (Córdoba) - Centro de
Trabajadores Argentinos (Docentes de la Rioja) - Centro de
Estudios Sociales(Córdoba), Universidad de Ciencias Sociales
y Empresariales - Universidad de Flores (Estrategias de
Comunicación) -Universidad Blas Pascal de Córdoba,
Universidad Austral.
|