PERIODISMO INDEPENDIENTE        ZONA NORTE Y NOROESTE GBA
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NO DESEARAS LA MUJER DE TU PRÓJIMO

Por Luis Buero

Un alumno de veinte años molesto me contaba que la noche anterior, mientras  estaba bailando con una chica en un boliche, un tipo se paró con los brazos cruzados al lado de ellos, que danzaban tranquilos,  para mirar a la piba fijamente. Y que eso le pasa seguido. Mi vecino Roli, que ya pisa los 80, bufando como toro en la corrida, narró una anécdota parecida que le ocurrió en un bailongo de tangos cuyos habitúes tienen más años que las galochas. Mientras escuchaba estos testimonios recordé algo que he vivido más de una vez. Yo me pongo de novio y mi media naranja enseguida me quiere presentar a su mejor amiga y su novio. Y cuando llega su “hermana de la vida” descubro que su pareja es un marsupial que no le quita los ojos de encima a mi novia ni para pestañear. Ese tipo de situaciones incómodas en la que un fulano descarado observa sin disimulo y como hipnotizado a una mujer acompañada por su hombre, con la misma intensidad con la que un mendigo hambriento se para frente a la vidriera de una confitería fina, es continua.

Todos sabemos que el deseo, propio o ajeno, es inquietante, inesperado e inevitable. Pero no sólo somos parte de una sociología animal, también devenimos en seres sociales, o al menos yo creía eso hasta hoy.  Quiero decir, si es cierto que el “Ello freudiano” que nos habita es el motor del infantil  quiero Todo ya y nada me importa, en contraposición deberían frenarnos la conciencia moral, las normas, los valores aprendidos, los cuales tendrían que llevarnos a desarrollar cierta estructura de mora de nuestros impulsos, simplemente por consideración hacia el otro, que en definitiva, es el reflejo de nosotros mismos.

Pero este nuevo varón “canchero” y narcisista, se jacta de no tener escrúpulos, de ser un trasgresor y de establecer solo vínculos contingentes o casuales.

Puede sin tapujos darle un “piquito”imprevisto a la hija de su mejor amigo en el día de su boda, o  tirarse un lance con su propia suegra o con la monja del curso de catecismo de su nietito, y de palparle de pronto el trasero a la esposa de su socio de toda la vida.

0bviamente que para este sujeto emocional que vive a las órdenes de sus pasiones, y al que Lipovetsky bautizaría “Hipermoderno”, Dios está pasado de moda, y a los Diez Mandamientos habría que “aggiornarlos” en una versión 2004, a saber:

 “No dejarás que palabras como ética o respeto te impidan ser un hombre libre”. “No permitirás que cuentitos moralistas sobre el amor al prójimo eviten que te conviertas en un envidioso perseguidor de parejas felices”. “Ninguna versión sobre el complejo de Edipo deberá detenerte y menos, hacerte reflexionar sobre tu poderosa atracción por las mujeres de otros” y así sucesivamente.

Tal vez se esté gestando una nueva versión del argentino, un  hedonista perverso,  preso sin saberlo de la melancolía de lo que no pudo ser, y frustrado por la desesperanza de lo que ya nunca será.


¿COMO HACER FELIZ A UNA MUJER?

Por Luis Buero

La pregunta intima que se hace todo hombre mientras mira dormir a su lado a la damisela que ama es: ¿Cómo puedo hacerla feliz para que ella quiera estar siempre  conmigo y no me abandone de golpe como el desodorante a las seis de la tarde?

Mi amiga Daniela afirma con ironía que el matrimonio es la principal causa de divorcio. Yo creo que no es así, sino simplemente que todo vínculo es: fácil o imposible. Pero aunque uno sienta que una relación de pareja se desliza como una llanta en el pavimento nuevo, igual el gran dilema del macho en celo es cuánto tiempo le va a durar a ella  ese amor que ahora dice sentir por él. El plomero de mi edificio, Don Silvio, afirma que la mujer es psicológicamente como un bebé de seis meses cuyos deseos uno se ve obligado a atender y del cuál se puede esperar lo imprevisible.  Por ejemplo,  que ese bebé llore protestando pese a que está recién “comido y cambiado, y no le duele nada” y uno no sabe qué demonios le pasa.

La cultura en la que vivimos hace que los hombres vivamos convencidos de que para enamorar a una mujer debemos cumplir en forma generosa con la provisión de las cinco “p” supuestamente fundamentales para ellas:

Léase buena presencia física, poseer un abundante patrimonio, contar naturalmente con un generoso y activo, pene,   experimentar una sincera y  bucólica paciencia frente a su histeria inevitable y necesidad de seducir  o otros tipos, y ejercer una actitud paternal ante su requerimiento de protección infantil.

Es, pues, una ilusión proyectada desde la idiosincrasia masculina que cumple así con la creación de un mundo “homeostático” en el cuál toda mujer supuestamente  se  acomodaría satisfecha como gato en el  almohadón, segura de que no va a  experimentar ningún registro de carencia.

Claro que ese hombre ideal no es fácil de hallar, pero si existiera ...¿tarde o temprano lo dejarían plantado?.

Si, es como una extraña ley de Murphy: la misma razón por la que lo eligen es la excusa que esgrimen un par de años después para dejar de quererlo.

0 sea, es factible hacer feliz a una mujer....pero sólo por un tiempo.  Luego inevitablemente llegará el día en que ella dirá:   no sos vos, soy yo, y le colgará la galleta.

También están las que desean huir y no se animan y por eso hacen talleres para mujeres que aman demasiado (que deberían estar coordinados por Ray Bradbury,  porque esa frase me suena a ciencia ficción).

La película Propuesta Indecente  nos enseña que la mujer no es feliz ni con el millón de dólares ni con el amor desinteresado, ni con los dos juntos.

Su naturaleza es la incomodidad existencial, el caos ontológico, y quizá por eso se dice que de la muerte y de los cuernos no se salva ningún hombre.

El gran secreto para el varón no es descubrir cómo hacerla feliz sino aprender a aceptar la pérdida,  darse cuenta que el amor para siempre de una mujer es sólo por hoy, ¿y mañana? mañana chicos, nunca se sabe.  


 

ELLA NO QUIERE VIVIR CONMIGO

 

Por Luis Buero

Varón que accidentalmente lees esta nota, seguramente te sentirás identificado. Si, estamos hablando de Ella, la que ilumina tus días pero que es más inestable que el clima del Caribe. Resulta que esta minita de oro comparte con vos la cama, los fines de semana, conoce a tu familia y se deja sacar fotos contigo abrazados en las plazas. Más de una vez fue a comprar de apuro un test de embarazo porque “Andrés” se demoraba en venir. Alguna noche te despertó gritando por una pesadilla y en otra te pidió que le acariciaras la espalda mientras vomitaba tres milanesas que comió de más. Y sin embargo cuando la presentás como tu novia pone cara de incomodidad, y codazo mediante te corrige: “¿no es demasiado pronto para catalogarnos novios?”. Y  no quiere vivir contigo.

Pobre de aquel ingenuo que haya sido criado con bizcochuelos maternos y se durmió abrazado a las tapas duras de La Cenicienta, edición ilustrada.

Hoy la chica de sus sueños ya no espera que le coloquen el zapatito y la lleven al palacio, sino que nos sorprende acuñando frases al estilo “no sé lo que me pasa”, “no sos vos, soy yo”, “dame tiempo a que me acomode” y “ mi psicóloga dice que vos me vas a comprender”....

Ella quiere vivir sola.

¿Por qué? Porque hoy muchas chicas sienten pánico al compromiso, y prefieren entablar relaciones “lights”, y los vínculos menos furtivos los construyen pero en un “como si”, en una especie de escena dramatizada.  Entonces aparentemente tienen pareja,  pero parten solas a mil lugares, salen de vacaciones con amigos, van a bailar con las amigas, planean hacer un master de dos años en Tanzania, y cada tanto cuando se les acerca algún “bagre” a abordarlas, entonces sí sacan la credencial de minas con novio, para quitárselos de encima. Para ellas siempre es demasiado temprano, pronto, rápido, para decirle al mundo (y en especial a los varones que las conocen) que tienen novio.  Tienen la sospecha traicionera que detrás de cada esquina puede estar esperándolas un Brad Pitt, y si así fuera, tal vez con Brad del brazo comiencen a fantasear que en la calle siguiente quizá el destino les esté reservando un encontronazo con un Matt Deamon, así que tampoco es cuestión de aferrarse al lomo del angelical rubio del Caballo de Troya.

En el interior de muchas mujeres parecieran  convivir dos lobas que están en permanente pelea. Una es dulce, afectuosa, ingenua, “familiera”, contenedora, frágil, sensible, virgen, y sólo espera casarse con el hombre de su vida y tener muchos hijos. Busca el sol de la mañana para que ilumine su sonrisa cristalina.  La otra loba es agresiva, destructiva, noctámbula, egocéntrica, “hiper-narcisista”, es una infiel compulsiva que quiere probar los genes de muchos lobos, y  sólo busca satisfacer de inmediato cada uno de sus deseos.

¿Cuál ganará la batalla? Muy sencillo, triunfará aquella loba que esa mujer alimente más. Mientras, flaco, salí a pescar.


 

VENTAJAS DEL NOVIO ALMOHADA

 

Por Luis Buero

¡Las mujeres ya pueden sustituirnos!. Al menos eso propone Kameo, la empresa japonesa inventora de la exitosa “Boyfriend Arm Pillow”, algo así como "El Almohadón Brazo de Novio", y que consiste en una almohada que tiene la forma del torso de una persona, con una extensión a la manera de un brazo para que  las chicas sin pareja no se sientan tan solas y tengan a quien abrazar mientras duermen. El prospecto que lo acompaña anuncia que también mantiene el cuerpo balanceado a la hora de dormir, aliviando dolores y contracturas. Además, tal vez porque ellas aseguran que el tiempo interno de una mujer es la joya más preciada que tiene y el secreto menos entendido de los varones, Kameo le agregó un reloj despertador a su Romeo de Peluche, así que si a la piba un sueño la lleva a permanecer excesivamente en los brazos de Morfeo, suena la sirena y vuelve a la realidad de un salto.

Al consultar sobre el nuevo producto a mis amigas/os, me respondieron:

Brenda: “¡qué tristeza tener que comprarse una almohada-novio para no dormir sola! ¡además ¿por qué?... si los hombres son como los menús de deliveries, los llamás y en quince minutos los tenés calientes en la puerta!

Maricel: “¡yo prefiero ese almohadón-novio! ¿Por qué? Porque no te pincha con la barba, no se da vuelta para el otro lado para dormir ni ronca, no tiene mal aliento y te escucha todas tus confesiones sin pronunciar palabra, no te joroba con reclamos ni celos.... y lo mejor de todo, cuando no tenés ganas de abrazarlo....¡ lo guardás en el placard y listo!

Johnatan, el peluquero de señoras de mi barrio exclamó: “¡me encantaría tener una almohada que me haga sentir que alguien me está apoyando la mano por la espalda!!”

También le pregunté sobre el tema a mi primo Javier, preclaro machista,  el cuál entre pitada y pitada de su elegante pipa reflexionó:  “muchas mujeres pasan la noche aferradas a su almohada, y ese es el final de su destino inevitable.  Terminan solas porque nada ni nadie logra satisfacer su deseo, el cual que se desplaza constantemente, nunca se agota, jamás se cancela y lleva el nombre de cualquier hombre....menos del que puede tener”.  La portera de mi edificio, Fidelina, en cambio opinó que “ si bien es llamativo que se sigan generando objetos para facilitar el aislamiento,  lo bueno de estos productos es que vienen con garantía, en cambio los hombres no, y una mujer se da cuenta qué clase de tipo no querría tener nunca como marido sólo luego de que se casó con él.”

Lo cierto es que debido al volúmen de ventas, Kameo planea sacar al mercado una versión “femenina”, una “Girlfriend Pillow”,  la cual vendrá seguramente con ciertas redondeces que nos permitan a nosotros dormir en posición cucharita.

Yo voy a seguir prefiriendo a mi novia Verónica, porque las almohadas son para dormir, y cuando uno encuentra al amor de su vida, es necesario estar bien despierto, para disfrutarlo. 


 

SUPERHÉROES HUÉRFANOS (E IRREALES)

 

Por Luis Buero

Es cierto:  a Superman ninguna mamá  le cose los botones de las camisas que rompe para salir volando, y  Batman no tiene mujer que le arregle los bolsillos de donde saca tantas cosas raras que tira a los malhechores. Los héroes de historieta tuvieron padres que algún malvado mató o simplemente se quedaron en otro planeta que explotó.

 En lo que se identifica el público con estos chicos rudos es en la motivación ética generalizada en todos de construir un mundo mejor. Dado que en las historias en las que actúan hay villanos muy poderosos que están más allá de la Ley,  y se observa que  la justicia ordinaria no puede controlarlos,  es necesaria la invocación de los musculosos de capa y pantaloncitos cortos para que lleguen por el aire  y  que angelicalmente los detengan, y así el orden se restablezca, y la paz social se restaure.

Los Superhéroes despliegan la magia de las hadas milenarias y la sagacidad divertida de los duendes, y las televidentes o lectoras inevitablemente se enamoran de ellos. Pero no tienen madre ni novias ni esposas, solo alguna abuela como la del Capitan Piluso, la que a diario le daba el vaso de leche a las cinco de la tarde, o el nono de Heidi que sólo Dios sabe de dónde sacaba plata para mantener a toda una familia en medio de la montaña.  Ellos son seres ideales que nunca envejecen, ni pierden las batallas, pero su único defecto radica en que, justamente,  no existen.

La realidad que no valoramos, por mirar hacia arriba esperándolos es, por ejemplo, que a los militares impertérritos del Proceso de Reorganización Nacional, (la dictadura militar 1976/83), los que les hicieron frente fueron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y los políticos como Balbín, que organizaron la Multipartidaria.  Fue lo grupal que nació del valor de seres vulnerables que marcharon en conjunto tomados de la mano para enfrentar un poder entonces realmente temible. Tampoco tienen capa roja ni vista de rayos equis las madres que acompañan a sus hijos enfermos en los hospitales de niños, día tras día, ayudando con el rezo y su afecto a la recuperación de los mismos. Ni saben volar los operarios que lavan parados en un andamio los vidrios de las torres de Catalinas Norte en el piso treinta y cinco, ni tenía piel de acero contra las balas la Monja Martha Pelloni cuando denunciaba el caso María Soledad.

Los Superhéroes pues, no necesitan madres, porque nos tienen a nosotros mirándolos con infantil admiración. El problema radica en que perdemos conciencia de que justamente la horda primitiva de la que alguna vez formamos parte los humanos generó las instituciones para no depender nunca más de estos padres poderosos y castradores. No tener en cuenta esto es desconfiar de la democracia y esperar que nos salven los Superhéroes. Y la democracia tiene algo parecido a los Superhéroes de historieta: si  la destruyen,  no tiene madre que la llore. 


 

MUCHO MAS QUE UN CELULAR

 

Por Luis Buero y Georgina Oliveri

Es maravilloso que la tecnología evolucione, lástima que la educación de muchos usuarios no avanza con el mismo ritmo. Hoy resulta normal estar en medio de una conferencia o clase, participando de una ceremonia  patriótica , disfrutando la proyección de una película o de la realización de una pieza teatral o concierto y vernos sobresaltados por los inevitables “escarabajos” que adictos a la telefonía móvil no sólo no quieren apagar sino que además los atienden y hablan como si el resto del mundo no existiera.

También es común estar viajando en un colectivo repleto  o charlando con un amigo en un bar, y notar que algunas personas reciben un llamado y comienzan a hablar a los gritos intimidades personales como si mágicamente se hubieran trasladado al patio de su casa. Y qué decir de la manera en que se utiliza el servicio de radio: “bip bip y sale una voz estentórea que se oye despertaría hasta el pobre Drácula de su sueño eterno”.

En síntesis, todo un show de los nuevos cowboys de cartucheras con celulares; intención de aparentar una imagen de actividad, despliegue inútil de gente irrespetuosa cada día menos comunicada con el resto y sobre todo, consigo misma.  

Hasta una firma israelí ha inventado un equipo que bloquea la señal de los celulares y que ha sido adquirida por iglesias de México para usarlo durante las misas. 

¿Qué relación existirá entre el status de un individuo socialmente adaptado y un telefonito celular? ¿Su deseo inevitable de tener un equipo de esa naturaleza, será acaso un síndrome paranoico, de sesgo capitalista y desarraigado de toda reflexión, o simplemente un síntoma del exagerado narcisismo posmoderno?

Quienes tienen el afán de poseer uno de estos nuevos bichitos sin cables sabrán los beneficios que consiguen con solo unos  10 cm de largo, unos 4 de ancho y tan solo 70 gramos de peso. Pero como sucede en toda sociedad pseudo-desarrollada,  no es difícil encontrar el patrón patológico de cualquier revolución barata.

 ¿Vino acaso el celular a sembrar una mayor comunicación entre los individuos anteriormente desposeídos de dicho privilegio? La respuesta no está en la sociedad como grupo de cambio, sino en el individuo como sujeto aislado.

Se podría llegar a argumentar que este descubrimiento impagable trajo consigo el beneficio de poder comunicar una persona con otra no sólo en cualquier momento, sino casi desde cualquier lugar, pero trajo aparejada una nueva necesidad que está lejos de ser resuelta. La fantasía de que su uso permanente puede ayudar a concretar grandes negocios,  vencer  el tedio existencial de cierta juventud, aliviar  la soledad generalizada de los adultos mayores, el desempleo enraizado en el país o las relaciones amorosas de happy hour También son la música de fondo de muchos caminantes con caras de winners que transitan con la berenjena pegada a la oreja gritando a cuatro vientos su esperanza de lo imposible.

 Por otro lado,  una persona  que tiene la insólita resistencia a ser un beneficiario de la telefonía móvil suele ser percibido de forma muy similar a como sería mirado un extraño ser que no es poseedor de televisor en su casa. No pertenece al primer mundo.  0 pero, no pertenece a ningún mundo, es un extraterrestre.

Cada vez más para iniciar una relación entre dos personas tiene que haber una máquina de por medio. "Tienes un e-mal", "tienes un too-way", "tienes un menú de mensajes recibidos".

Y al final, todo lo que no es naturaleza, es cultura  (impuesta por el  fast marketing )icotomía social propia de nuestro tiempo, que poco habla de “nosotros” como sociedad y mucho de “uno” como proyecto cuasi inadaptado de transcurso temporal,  en la faz de “un mundo conectado” con la nada que lo condena.

 


¿SER PRESIDENTE ES UN ACCIDENTE?

Por Luis Buero

Si la gran sabiduría a la que puede aspirar un ser humano consiste en aprender a soportar lo inesperado, Nestor Kirchner es nuestro mejor maestro. Y convengamos que le ha tocado ser presidente de un país de gente complicada, desconfiada, de corazón revolucionario pero cerebro conservador, y dejar el helado y seguro mundo de los glaciares para venir a vivir a una ciudad tan mítica como Buenos Aires, que tuvo que ser fundada dos veces, como si el destino se resistiera a su existencia.

Pero como si convertirse en el primer mandatario de Argentina no fuera ya bastante karmático, el estilo K parece ser el de estar siempre asociado al accidente cotidiano. Ya el mismo día en el que le colocaban la banda se cortó la frente chocándose con la cámara de un fotógrafo.

Poco después, el helicóptero que transportaba al Dr. Kirchner y a su antecesor Eduardo Duhalde sufrió una pérdida de potencia que le impidió levantar suficiente vuelo, y luego de recorrer unos 200 metros al ras del piso debió posarse sobre el lecho seco del Río Grande, en la Quebrada de Humahuaca. Las fotos mostraban al presidente subiendo una cuesta ayudado con sogas convirtiéndolo en Stallone en una película de alpinistas.

En otro acto público volvió a lastimarse la cara, y ya en el sur, en abril de este año, sufrió una sorpresiva gastroduodenitis que lo tuvo en cama varios días.

Fuentes nada confiables aseguraban en esos días que el chef internacional que le preparo un antipasto de cebú virgen en celo, el cual posiblemente motivó esa indisposición, fue el famoso cocinero cacique don Atahualpa Chichito Arguiñano, más conocido como Toro Fumado.

Pero los trastornos imprevistos no son solo capital propio del presidente. Recordemos a su hermana Silvia tropezándose en la rural o a su mamá María Juana a la que días pasados se le cayó encima un objeto mientras caminaba por la calle Córdoba al 4000, siniestro del que por suerte salió ilesa.

Es inevitable que alguien piense: ¿si a "ellos" les pasan estas cosas, qué nos queda a nosotros"?, como si tener el poder o estar relacionado con él, fuera garantía de invulnerabilidad. Es una extraña alucinación que generan en realidad los líderes, innatos o casuales, formales o libidinales, que finalmente cohesionan a las masas, debiéndose hacerse cargo de esa fantasía idealizadora que el pueblo les proyecta.

En las democracias la autoridad del presidente proviene del voto popular. Sin embargo en la memoria neuronal de la humanidad quedan resabios de aquellos años mozos y míticos del misterioso mundo de los egipcios o del fastuoso imperio romano, en los que el poder del mandamás venía directamente de la mano de Dios. Y se supone que si tu jefe es el Supremo de la barba larga, no te tiene que pasar nada.

Grueso error. Más de un faraón terminó enterrado y atado como un matambre antes de tiempo, y muchísimos emperadores lograron la eternidad ayudados por una daga traicionera, un veneno disuelto en vino tinto o alguna viborita lengua larga que les surgió de la almohada. Como no existía el informe Warren en esa época, supondremos que a Julio César lo mató Lee Harvey Brutus y a otra cosa. ¿Será cierto?.

Freud ya nos anticipaba en Tótem y Tabú, lo que le había pasado a ese padre primitivo dominante, aparentemente invencible ( hasta que lo mataron sus hijos y se lo comieron). Verónica Castro, muchos siglos después de esta leyenda nos quiso prevenir con su telenovela Los Ricos También Lloran, que la vida no se enamora de nadie, y el poder no te salva de un malvado resbalón (aunque el post operatorio en un spa en Las Leñas sea mejor que un torniquete casero en la Villa La Cava).

A partir del Estilo K podríamos colocar carteles en los pasillos de la Casa Rosada con algunos consejos útiles para presidentes: "ubique su oficina en PB para no tener que subir escaleras, si tiene que salir al balcón a saludar al pueblo lleve paracaídas, báñese sentado en una silla, lleve equipo de esquí si han encerado los pisos, salga con casco si lo esperan periodistas, antes de arrojar un pucho asegúrese no estar en una inauguración de YPF, no ponga bajo el Perito Moreno en deshielo para que le caigan cubitos al whisky, y así sucesivamente...".

Pero el "accidente" anímico diario lo tiene cada mañana al leer en los periódicos las declaraciones que le dedica fielmente la Dra. Elisa Carrio (más contrera que cuñada y suegra juntas).

Voces malignas aseguran que algunos asesores le han aconsejado a K abandonar a Cristina y casarse con Lilita, para así acallar su crítica permanente, agregando que de esa unión hasta podría nacer una nueva versión del famoso"bizcocho de grasa".

Pero Nestor Kirchner sabe que le tocó gobernar una nación que tuvo un accidente peor que los que le pasan a él : la empujaron a un precipicio. Y su gran desafío será demostrar que más que un buen administrador puede convertirse en un gran estadista. Quizás lo logre y cuando se lo reconozcan resbale en el piso y sonriendo diga como otras veces: "Y bueno che, yo soy un pingüino".


 

MADRE HAY UNA SOLA ...  ¡ Y ME TOCÓ A MI !

Por Luis Buero

Mi madre fue siempre el motor de mi vocación periodística.

Por ejemplo: ella me dio la noticia de que yo había nacido cuando me miró por primera vez y dijo:“y bueno, a lo hecho pecho”. A partir de ese momento cada vez que yo abría la boca, aunque fuera para bostezar, ella me metía una teta.  O sea que no supe el significado de la palabra necesidad por bastante tiempo, hasta que un día una voz masculina que venía como del más allá llegó como un eco mortal : “negra, dejá a ese chico que lo vas a ahogar y vamos para la pieza...”

Ahí fue que mediante un flash de agencia urgente recibí como novedad  que tenía papá. Ahora bien, ese dicho popular: dónde caben dos caben tres, no me causó mucha gracia, y mi vieja me dio la tercera lección para el reportero: “hablar es una necesidad, escuchar es un talento”. Pero me costó aceptar esa ecuación.

Sin embargo, ya en mi niñez, ella me inducía a adaptarme activamente a la realidad, como una excelente informante.

 Por ejemplo yo entraba al baño y gritaba: “¡Mami, ¿quién estuvo comiendo mejillones sentado en la bañera?!” y ella desde lejos me aclaraba: “Ah, ese fue tu padre que se estuvo cortando las uñas de los pies”.

O cuando le ponía el termómetro debajo del brazo a mi padre, que al engriparse perdía el sentido de la vista,   y se olvidaba de venir a buscarlo, yo se lo recordaba: “¡Mami, mami, el termómetro bajó!”, “¡Cuánto, cuánto!” Quería saber ella ansiosa, y yo le contaba: “dos pisos, porque papi lo revoleó por la ventaba...”  Pero ella al portero le decía: “ay estos chicos qué traviesos vienen ahora...” o sea, manipulaba la información a favor del dueño del medio de comunicación.  Eso sí, seguía aquella ley de algunos editores: “no dejes que la verdad te impida dar una noticia rimbombante” y en vez de contarme que estaba embarazada de nuevo me hablaba del vuelo de una cigüeña que estaba por traerme un hermanito,  y yo pensaba en silencio: “qué padre degenerado tengo que se acuesta con los pájaros”.

Con los años noté que ella, como ciertos jefes de redacción,  tenía cierta tendencia a cambiar los titulares: yo le contaba “mi novia me dejó, probablemente por mi impuntualidad, porque dice que soy un retardado” y ella hablando con las vecinas en la peluquería chusmeaba orgullosa: “mi hijo es un play-boy, cambia de mujer como de camiseta”.

El tiempo pasó, hoy ella está todo el día mirando los canales de noticias y escuchando una mini-radio portátil,  y vive al tanto de todo lo que sucede en el planeta, al instante. Cuando tengo que escribir una nota la llamo por teléfono y me “bate la justa”. Por suerte los periodistas no estamos obligados a divulgar las fuentes. Si supieran que la mía tiene 85 años, sufre el Mal de Parkinsons y tiene cataratas, me despedirían en un segundo. Porque la noticia de que la mano que mece la cuna mueve al mundo, no luce prestigiosa  como la guerra, los atentados y todos los secuestros.



(*)
Crónica y Análisis publica estas notas por gentileza del autor Luis Buero
Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com
Mail: luisbuero@tutopia.com ó bueroluis@hotmail.com

Luis Buero es guionista, periodista docente de la materia Guión en TEA Imagen,  en la Universidad de Morón, y en la Universidad de Belgrano.
Es  autor del libro "Historia de la televisión argentina contada por sus protagonistas", editado en 1999 por la Universidad de Morón (dist. La Crujía) que obtuvo una mención especial de APTRA en la entrega de los Martín Fierro 1999. 
Algunas obras:
* Televisivas:
La Familia Benvenuto (Comedia, TELEFE, 1991-1995)
Comunicado Pop (Magazine juvenil, ATC, 1997)
Un Milagro de Cristo en la Quebrada (Documental, CANAL 2, San Luis, 1994) 
El Laboratorio del Dr. Pipeta (Sketches cómicos infantiles educativos, TV QUALITY, 1999)
Colaboración autoral en Los Rodríguez (Sketches cómicos, TELEFE, Junio 1998) y en Señoras sin Señores (Sketches cómicos, TELEFE, Octubre 1998).
* Radiales: 
El Tiempo que viene (Periodístico, FM Comunidad, 1996).
* Literarias:
Príncipes y Medias Lunas (1971)
Cuentodisea (1975)
El Último Otoño (1982) Faja de Honor de la Sade 1983 
Historia de la Televisión Argentina contada por sus Protagonistas 1951/96 (Universidad de Morón, 1999) 
* Periodísticas: 
Diarios: La Nación - Clarín (calles de Bs.As.) - La Voz del Interior - La Prensa - Tiempo Argentino - La Razón - Época - Norte- Publimetro - Diario 16 (España) 
Revistas: Flash - Uno Mismo - Cosmopolitan - Nuestra - Clarín Viva -Autoclub - Sex Humor - Para Ti - Luna - Todo es Historia - Magazín Semanal 
Otros: Clarín Ciudad Digital - - Leedor. com (internet) - Página Digital (internet) - Mujerweb.com (internet)- Aglia.com (internet), Sensibles Del Sur (Bariloche/internet), etc.
* Discográficas:
Para Mamá, Actor Hugo Arana (RCA VICTOR, 1976)
* Cursos y seminarios dictados: 
Facultad de Filosofía y Letras U.B.A. - Facultad de Ciencias Exactas y Naturales U.N. (Córdoba) - Círculo de la Prensa (de Rosario) - Carolina Cable Color (de San Luis) - Canal 3 de Santa Rosa (La Pampa) - Círculo de Prensa de Rafaela - Sindicato Argentino de TV Capital y Filial Santa Fe - Canal 10 de Córdoba - Asociación de Periodistas de la Televisión y Radiofonía Argentinas - Escuela Superior de Periodismo - Asociación Argentina de Actores - Centro Cultural Borges - Universidad nacional de Villa María (Córdoba) - Centro de Trabajadores Argentinos (Docentes de la Rioja) - Centro de Estudios Sociales(Córdoba), Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales - Universidad de Flores (Estrategias de Comunicación) -Universidad Blas Pascal de Córdoba, Universidad Austral.

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