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COLABORACIONES
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TELENOVELAS
FOREVER
Por Luis Buero
Nadie
puede dudar del éxito que desde hace cincuenta años tienen
las telenovelas en nuestro país. Descendientes directas de la
tragedia, el melodrama, el folletin y el radioteatro,
peyorizadas como
“soap óperas” o culebrones, siguen alcanzando altísimos
niveles de rating, con públicos que abarcan a todas las
generaciones. Hay foros en internet dedicados a ellas y hasta
congresos de discusión y reflexión sobre el género en
distintos países.
Es
cierto que a veces los productores tratan de aggiornar
los conflictos, el lenguaje, los protagonismos. Cenicienta ya
no es tan pura y
el galán puede llorar, o no tener un rostro perfecto,
o peor: ser pobre.
Pero
en definitiva siempre se trata de dos seres que se aman pero
algo o alguien del contexto les impide estar juntos.....hasta
el capítulo número quinientos, cuando ambos, unidos, logran
vencer ese obstáculo y se casan.
Lo
paradójico radica en que fuera de la pantalla este dilema no
existe más, porque lo que pareciera caracterizar a los
romances actuales es su precariedad, y por ello en las grandes
urbes la pareja se convierte, ante el menor inconveniente, en
un pañuelo desechable. Es
más, muchísimas personas se han acostumbrado al
“zapping” amoroso y sexual, en gran parte por elección, y
en otras por resignación.
¿Qué
puede atraer a la gente entonces, de estos argumentos
glamorosos?
¿Se
sigue a la telenovela como si fuera un thriller, es
decir, algo que se acepta como totalmente irreal, como si se
tratara de un producto snob del mejor estilo Almodóvar?
Tal
vez la respuesta sea más simple.
En
este mundo en el que nadie se quiere morir de amor, en toda
charla entre amigos se discute si lo opuesto de la pasión es
el odio o la indiferencia. Pero la era del vacío nos ha
dejado un nuevo lastre.
Hoy,
la contracara del
amor es el miedo.
Todo
adulto afirma que para que la vida tenga sentido
necesita recibir
y dar cariño, especialmente de una pareja. Pero cuando
aparece la persona posible, y se manifiesta como tal, el
elegido o la destinataria de ese sentimiento,
huye, no se permite amar ni ser amado.
“¡Ay
me apabullás!” grita,... y desaparece.
Algunos/as
prefieren la “no construcción” de un vínculo afectivo
porque sienten que su principal misión es triunfar en la
profesión, y una pareja solo serviría para “romperle
las bolas”. Otros/as se auto-castran por temor al
sufrimiento.
Pero
los héroes y heroínas de las telenovelas no conocen el miedo
al amor, ni temen a la “asfixia” del compromiso, ni a la pérdida
posible del ser amado.
Por
el contrario, pelean por sus sentimientos contra viento y
marea, y finalmente logran estar juntos. Eso convierte hoy a
estas ficciones en inesperadas lecciones de vivencia y
crecimiento.
Para
todos, si, excepto para mi bisabuela de 102 años que cuando
pizpea “Padre Coraje” se le da por murmurar: ¡“bah,
igual que en mi pueblo, todas las mujeres andaban
siempre detrás del cura!”
HOMBRES
DESPECHADOS
Por Luis Buero
Un
cuento del escritor Fabian Donnini, hace referencia a un señor
que luego de varios años de haber sido abandonado por su
novia, vuelve a reencontrarse con ella.
El personaje la describe acostada y desnuda, deteniéndose
en detalles que nota diferentes con relación a la imagen que
había guardado de su amada, y no tiene en claro si la
distorsión que percibe es por el paso del tiempo o por el
sufrimiento que el recuerdo del abandono sigue provocando en
su mirada. Al final del relato nos enteramos que este hombre
es en el presente un médico forense, y que el cuerpo de su ex
mujer le ha “llegado” de casualidad como un cadáver más,
para que él le haga una autopsia de rutina.
Esta
historia refleja la bronca que da a todo hombre ser dejado por
su amada, de la noche a la mañana. A mí y a muchos nos ha
pasado alguna vez. Hablo
de vínculos en los que ella diariamente nos susurra un
sonriente: “te amo, te amo”, pero de pronto cambia
el mensaje grabado por “no sé que me pasa” y dos
semanas después parte para
no volver más.
Somos
hombres despechados porque cuando un Romeo ama
invierte en Julieta todas sus ilusiones, proyectos,
energía sexual y dinero: así lo dice Serrat, “son todos
tuyos mis compañeros de antes, mi perro, mi escalextric y mis
amantes”.
Pero
por sobre todas las cosas, Adán enamorado pone una gran porción
del amor a sí mismo en Eva. La elige como su ideal
del yo. Claro que, estas relaciones en las que él
permanentemente da y ella solo recibe, terminan con la huida
de la mujer, cuando ella comprueba que todo lo que él tenía
para proveerle, ya se lo entregó.
Mi
Noche Triste, el tango de Pascual Contursi, podría ser el
ejemplo de que ya en 1916 las entonces “sometidas” minas
nos dejaban con la guitarra colgada en el ropero. Hoy, Maná,
con su Mariposa Traicionera, Ale Lerner convencido que después
de ella no hay nada, Los Pericos, aturdidos al despertar y
los hermanos Calamaro pidiéndole a la pérfida que “no
me nombres”, son portavoces de esta sensación de haber
sembrado en el desierto.
La
vida puede depararnos: 1) la mujer experta en el arte de usar
y dejar, que nos devuelve a la góndola de su supermercado
mental de hombres, como si tuviéramos fecha de vencimiento,
ó 2) la que nunca se fue de su casa natal y todo lo que vive
es un cómo si fuera adulta, hasta que escucha
el llamado de papá y mamá y decide volver a su cuna.
¿Cómo
sobrevivir y no sentirnos siempre despechados,
eternos perros lamiéndose la herida? La solución no es dejar
de dar sino preguntarnos en el momento en el que más la
amamos: “¿me puedo separar de esta mujer y seguir
viviendo?” Si
la respuesta es no, es hora de empezar ya a trabajar en
nuestro interior, su ausencia, si, ahora, cuando aún nos sonríe,
sabiendo que esa mano que hoy nos acaricia el
rostro mientras desayunamos, mañana subiéndose a un taxi con
sus valijas, inexplicablemente nos dirá adios y para
siempre.
TIPO
QUE, TE RE-PASASTE MAL, PANCHO
Por Luis Buero
Mi
bisabuela solía decir que después los 50 comienzan las
horas extras de la vida.
Pero
los tiempos cambiaron, y los hombres empezamos a esa edad una
especie de segunda etapa de la adolescencia, pues la primera
se extinguió a los 49. O sea que la generación equis
ya no tiene fin, y los chicos de seis años y sus abuelos de
sesenta usan los mismos tipos de sacones sueltos, vaqueros
pinzados y borceguíes con cordones negros como sogas. Y en
este juego de recreo de secundaria en el que sea ha tornado la
red de relaciones humanas, en la cual todo es momentáneo,
furtivo y providencial, el idioma no podía estar ausente para
adornar con sus velos nuestra mágica dramática cotidiana.
Digamos
que si es cierto que el amor es intentar
dar lo que no se tiene a alguien que no es,
la palabra hablada sigue adoptando renovados
significantes para un significado que, en síntesis , volverá
a nombrar lo innombrable.
La
dialéctica del sólo por hoy permite la construcción
de vínculos temporarios entre, por ejemplo, amantes con
almanaques muy desparejos, en los cuales
uno de los dos siempre sale lastimado (aquel para el cuál
un sentimiento tiene algo de comunión perenne más allá de
las diferencias). Pero en estos casos y en muchos otros, se
presenta esta indeclinable fascinación por la juventud.
Esto ocurre, tal vez, porque la pregunta de todo ser
desde que un neonatólogo lo trae de un tirón a estas tierras
de desequilibrio, es “¿ y a mi quién me va a amar ?”,
y en la medida en que a los viejos hoy no los quiere nadie,
porque no se valora su sabiduría y su ternura, sino que se
rechaza su manera irreverente de recordarnos la muerte, ser
joven eternamente es una astucia para garantizarse el afecto
de alguien.
“Deséame
y existiré”
pareciera ser la demanda de quienes buscan retrasar los
relojes para que un otro concreto o generalizado los mire. Y
en esa lucha por imitar a los cachorros, la gente mayor busca
teñir el discurso de sus códigos y lunfardos, con el riesgo
que se corre al tratar de incorporar lo que yo bautizaría
como el “no lenguaje” de los adolescentes.
Los
chicos no leen libros, ni diarios ni revistas,
y desde pequeños se comunican por salas de chateo o se
“meilean” con frases cortas, caritas previamente
dibujadas, con
predicados sin sujeto, y con verbos que se obstruyen en el
silencio, como en la publicidad televisiva de toallitas
femeninas en la que dos veinteañeras van a hablar de
“esos días” y una
dice, “todo bien”, y
no expresan nada.....¡y
se entendieron!.
Entonces
pretender apropiarse instrumentalmente de esta mudez para
rejuvenecer es convertirnos de a poco en marsupiales que
terminarán reduciendo todo a un gruñido o a un eructo, nada
más que para vivir la ilusión óptica de ser “teens for
ever”.
Ya
sé, puede ser que no estés de acuerdo, y quizás a leer
esto digas:
chabón, nada, tipo que ,estás hecho bola.
Te
respondo:
onda que, sory , viste?
MUJERES
PERFECTAS ¡CIENCIA FICCIÓN!
Por Luis Buero
Una
película que nos proponga seres ideales solo puede ser una
comedia o un thriller de ciencia ficción. Entre
estos dos géneros se debate el último film de Frank Oz, con
la actuación de Nicole
Kidman.
En
él, la protagonista llega a un pueblo, Stepford, donde todo
es armónico y reina la paz, justamente, porque las esposas
obedecen y cumplen todos los mandatos de sus maridos, es
decir, aquel rol que la sociedad machista les ha asignado. Y
todo marcha sin sobresaltos, hasta que nuestra heroína
descubre que se trata de réplicas robóticas con las que los
hombres del lugar han reemplazado a las mujeres reales.
Algunos
críticos han dicho que esta obra, como tantas otras de su
estilo, nos
ofrece el eterno mensaje de que la perfección no
garantiza la felicidad. Pero, ¿de qué perfección están
hablando?
Justamente
la historia define como geniales a esposas que son las síntesis
fenomenológicas de todos los deseos masculinos.
Sin
embargo lo más importante de esta metáfora no está en su
argumento, sino en la forma en la que éste resuene en los
espectadores. Y
hasta es posible que revele que el autor es el portavoz de
muchos varones que por un instante pudimos sonreír lacónicamente
ante la presentación de un sueño de semejante textura ideológica.
Y
hablando de cuentos, pareciera por demás evidente que desde
que Eva nos hizo morder la manzana, vivimos
un pánico insoportable, que no se cancela, ante
la inminencia o la sombra del deseo femenino.
Tal
vez, digo, la génesis
de la opresión a la que siempre fue sometida la mujer radique
justamente en la horrible inseguridad que nos provoca su
imagen impredecible, su mirada interrogante, su inquietud
insospechada. La
vemos como a una fuerza de la naturaleza que debe ser acotada,
dominada, amordazada, para asegurarnos, entre tantas cosas, de
que permanecerá a nuestro lado, y que sólo tendrá ojos para
nosotros. Para eso inventamos la cultura.
Pero
a los hombres de Stepford parece que congelarles la evolución
a las mujeres nos les bastaba, tal vez porque presintieron que
ellas también tienen mundo interno, y que sin moverse de
casa, igual pueden
dejar de querernos. Es allí dónde la creación de una
sustituta mecánica genera la ilusión de garantía, la
cristalización de ese pacto
de amor único y perenne que un día imaginamos que otra mujer
nos firmaba, mientras nos amamantaba, y de la cual lisa y
llanamente dependían nuestras vidas.
Tal
vez Mujeres Perfectas no sea más que la denuncia
encubierta de la incapacidad de los varones para aceptar la pérdida
de las fantasías sobre las que fundamos nuestra existencia.
0
sea, la pretensión infantil de querer seguir creando un paraíso
imaginario, con manzanas de juguete y esposas mecánicas
tranquilizadoras, para no ver que las otras, las
verdaderas, como Thelma
y Louise, hace rato que partieron a buscarse a sí mismas, a
un lugar que pareciera estar muy lejos de nosotros mismos.
¡TIEMBLA
ATENAS, QUE YA VAMOS !!!
Por Luis Buero
Los
Juegos Olímpicos que se iniciaron en Grecia
776 años A.C., vuelven en el 2004 a repetirse en el
mismo lugar. La mítica Atenas volverá a ser entonces la meca
del turismo internacional.
Así es que por sus flamantes carreteras transitarán
atletas de todo el mundo,
portando consigo las ilusiones y el fervor de los países
que representan.
Muchos
privilegiados ya han viajado a la ciudad olímpica, y otras
personas seguirán el evento por televisión.
Algunas chicas, como diría mi abuela, se deleitarán
viendo a los más “churros” en pantaloncitos cortos y
otros espectadores admirarán la perfección de las formas y
el movimiento.
La
Argentina, obviamente, tiene sus mejores expectativas puestas
en los deportes que tantas satisfacciones le ha dado en los últimos
tiempos: fútbol, tenis, hockey y basquet.
Pero
hay algunas disciplinas en las que sólo nos hemos destacado
esporádicamente. Para ellas me permito darles los siguientes
consejos (que pueden tomar nuestras autoridades en serio o
no):
1)
Para el rubro Lanzamiento de Martillo (atletismo),
sugiero enviar un piquetero violento, porque tengo la sospecha
de que este individuo al ver una herramienta de trabajo la va
a tirar lo más lejos que pueda.
2)
Natación la daría por perdida. No podemos superar a
los cubanos, pues se sabe que en Cuba se preparan mucho en
este rubro para poder rajarse de la isla a nado en cuanto
puedan.
3)
En Boxeo la propondría a Elisa Carrió, porque ha
adelgazado bastante, lo que supone entrenamiento intenso,
y además tiene mucha experiencia: siempre anda a las
piñas con todos los gobiernos.
4)
Si de remar se trata, cualquier ama de casa argentina
te conduce una góndola como si fuera un aliscafo. Fíjense si
no, cómo
hicieron para navegar nuestras aguas turbulentas desde que el
dólar se cotiza tres a uno y los sueldos de los maridos están
más congelados que Walt Disney.
5)
Lanzamiento de Jabalina es propio de los americanos,
allí no conviene intentarlo. Ellos están muy acostumbrados a
mandar las armas fuera de su casa.
6)
En lo que respecta a competencia de pedaleo no podemos
dudar, cualquier ministro de economía vernáculo es un
experto en bicicletear . Y si no me creen
preguntenle al Fondo Monetario y
a los jubilados.
7)
Recomiendo a una ex novia mía para carrera
pedestre de 500 metros libres, porque yo la creía
una santa y ahora que mi amor ha dejado de ser ciego descubro
que es más rápida que la luz.
8)
Los vecinos de Belgrano, dada la habilidad lograda para
cruzar exitosamente los días de tormenta la Avenida Cabildo a
la altura de Blanco Encalada, serán los indicados para lograr
aunque sea una medalla de plata en natación.
9)
Salto en Alto es ideal para nuestros políticos, porque
no se sabe cómo pero permanentemente están arriba.
Eso
sí, no aconsejo que a un porteño le den la llama olímpica:
¡a ver si todavía se la quiere traer de recuerdo para hacer
el asadito de los domingos!
ARJONA
TIENE RAZÓN
Por Luis Buero
Somos
muchos los que preferimos una de 40 en lugar de
cien de 20.
No,
no son monedas extranjeras ni quilates de oro. Son mujeres;
porque la experiencia enseña que esa super mina
de las cuatro décadas, como diría Arjona, está en la flor
de la vida, mientras que las más jóvenes ni siquiera han
germinado.
Las
menores de 30 mentalmente no abandonaron la secundaria.
Y no por tontera, sino porque no quieren. Las
corderitas son complicadas, vuelteras, inestables, egocéntricas.
Las
de 20 a 35 todavía esperan que el destino les provea su príncipe
azul, pero mientras llega salen con marqueses y condes de
todos los colores. No
buscan compromisos porque están confundidas y siempre
necesitan tiempo, mucho tiempo, tiempo para todo.
Cuando
se relacionan con un hombre por más de 72 horas seguidas
buscan probar. Sí. Intentan probar su templanza, su dinero,
su sexualidad, su paciencia, su capacidad simbólica, y alguna
otra cosa que él tenga y que pueda sorprenderlas. Una vez que
saciaron su curiosidad, le contaron hasta la última de sus
fantasías y estrambóticos proyectos y desenredaron la madeja
de ridiculeces que alimenta su mente, lo abandonan como cáscara
vacía de banana y parten hacia la próxima víctima.
Las
de veintipico viven en eterna crisis (de identidad,
vocacional, de sentimientos). Algunas declaran que no quieren
tener novio porque primero deben triunfar en la vida; esas son
las que coleccionan “amigos con derecho a roce” o amigovios
“hot only”, pero tarde o temprano hallan un mártir
que igual se enamora de ellas y soporta estoicamente sus idas
y venidas, sus locas histeriqueadas, su infructuosa
demanda de lo que no existe, mientras la chica canta Nada
Es Para Siempre a dúo con la voz de Fabiana Cantilo que
surge de un c.d.-
Pero
Dios aprieta pero no ahorca. Cuando el varón está por darse
el disparo en la frente ante la mirada atónica de la pendex
que sólo atina a gritarle: “¡ no me salpiques con sangre
el jean que es un Versace!”, aparecen ella, la mujer de
las cuatro décadas.
Potente,
magnífica, hermosa, inteligente, insuperablemente
irresistible, aunque le duela el juanete, porque su espíritu,
aún vapuleado por arduos dolores sin medida, la mantiene
erguida y avasallante. Se la distingue por la mirada que sabe,
que recuerda, que guarda secretos eternos, la mirada que
entiende, que tranquiliza, que también desafía pero desde el
afecto, el juego, la contención, el consuelo.
Cuando
ama se entrega con plenitud y
eleva al hombre a
la cima de la montaña más alta sin reservas, sin
especulaciones, sin mezquindades, con toda el alma a la
intemperie. Al
varón le da su adoración sin ser sumisa, lo respeta por lo
que es sin idolatrarlo, le
acepta sus pánicos besándole con esmero cada una de sus
masculinas cicatrices, esas que nunca cierran del todo. En síntesis,
muchachos, tenemos
un solo corazón, mejor dárselo a quien seguro sabrá
cuidarlo. ¿No les parece?
¿POST-MODERNAS?...MEJOR
TENERLAS DE AMIGAS
Por Luis Buero
Romeo
llega a una fiesta y descubre a una Julieta post-moderna que
lo ve por primera vez y le sonríe ampliamente como diciéndole
: “aterrizá que hay pista”.
Romeo,
feliz, la
invita a salir y ella acepta. Se juntan la noche siguiente en
un pub, en el que Julieta de entrada le asegura que ella es
una chica seria a la que no le gustan los tipos que picotean
aquí y allá.
Entonces
Romeo le confiesa que no desea una relación light sino
que quiere tener una novia, formar algún día una familia. Es
allí cuando Julieta, antes de beber el segundo sorbo de café,
le informa porqué no puede vivir plenamente esa posibilidad;
y aquí entran las distintas versiones de confesiones de
chicas postmodernas:
A)
Soy casada y nunca abandonaría a mis hijos.
B) No tengo marido pero convivo con mi pareja. C) Tengo
novio pero no lo quiero; en realidad yo amo a otro hombre que
no me da ni la hora. C) Estoy sola pero en dos meses me voy a
vivir a España. D) Me divorcié hace medio año y estoy en
pleno duelo por la separación; me
cuesta dar el corazón, E)
Mi objetivo principal es terminar la carrera y si
tengo un novio no puedo ocuparme bien de la facultad.....y
así sucesivamente.
Es
en este instante cuando Romeo se hace la pregunta del millón:
“¿para qué diablos aceptó salir conmigo?”.
Inútil
buscar una respuesta. Dicen que a las mujeres no hay que
entenderlas, sino que solo hay que amarlas. Pero ahora ni eso
nos dejan hacer. ¿Por qué? Porque viven insertas en un
profundo desasosiego existencial, mirándose el ombligo hasta
hacerse el mal de ojo a sí mismas. Y es tanto lo que
intentan obsesivamente hurgar en su desorientada alma, que al
final no hallan ni sueño, ni vocación, ni camino ni hombre
que les resulte suficiente, ni totalmente “querible” ni
apropiado.
Por
eso cuando Romeo empieza a enamorarse, ella le hace la “verónica”
del torero y le grita “¡oleee!”. Y es este el momento en
el que la joven escapa y cae en brazos del mejor amigo de
Romeo, o del peor, lo mismo da, el cual apenas busca amores
temporarios, de una sola noche, o de hora y media,... y
Julieta suspira encantada.
Romeo
se queda triste un tiempo, hasta que luego se da cuenta del
terremoto del que se salvó, la llama por teléfono y así
recupera a la desorientada mujer en un nuevo rol, el
de la amistad.
Si,
negro. A estas minas que viven haciendo zapping con los
hombres conviene tenerlas de amigas.
Al menos en este tipo de afectos no son tan inestables
como las condiciones meteorológicas.
Y
a sus ocasionales amantes, rápidamente abandonados, Julieta
se despedirá por emails: “
ay,
estaba tan perdida y abrumada que pude ver en tus maneras y tu
sonrisa un refugio al paso; adiós, ahora no te escribiré más
y me pondré a mirar ese horizonte que busco”...
¿Qué
horizonte? Aquel lugar inexistente al que jamás llegará pero
que le permitirá algún día afirmar que se quedó soltera
porque en este mundo....... ya no hay hombres.
PASIÓN
DE MULTITUDES
Por Luis Buero
Se
dice que la mitad más uno del país es hincha de Boca, y que
el resto está en contra de la “oro y azul”.
Entonces
si el equipo de Bianchi pierde su chance en el campeonato
llueven los chistes al estilo “a Boca le dicen bebé
hebreo, porque nace bien pero enseguida le cortan la punta”,
o “Luis Sandrini”, porque por momentos te hace reír y
en otros te hace llorar.
Luego viene la revancha cuando River es vencido por los
“xeneizes” . Alli los boquenses se desquitan bautizando a
River “Bosque de Arrayanes” porque tiene los troncos más
grandes del país, o “Papa Noel”, ya que porta los
colores rojo y blanco pero no existe”, o “turista
extranjero, porque siempre lo llevan a pasear por la Boca”.
A
veces los enfrentamientos superan la cargada y derivan en
actos de violencia extrema, que todos conocemos.
Los más antiguos estudiosos de la Psicología de Masas
aseguran que el hombre, al moverse como parte de grandes
muchedumbres unidas por un color político o deportivo, tiende
a sufrir un reducción en su capacidad intelectual, su
conducta experimenta una regresión en la que lo afectivo
supera lo racional, disminuye el sentido de su responsabilidad
individual de las acciones que comete,
y se propaga a una velocidad inmensa una especie de
contagio afectivo, por
el cual la masa se vuelve impredecible. Pero también una
multitud puede realizar actos de heroísmo, de introspección
religiosa o una solidaria marcha del silencio para reclamar
seguridad y justicia.
Lo
cierto es que el fútbol en nuestro país, como pasión de
masas, es un
universo de sentimientos, símbolos, lenguajes, fantasías,
esperanzas y frustraciones. Una ceremonia que tiene algo de
magia y de catarsis, un rito que a veces oculta un estado
colectivo de depresión o desaliento transformado en el grito
de “dame alegría, alegría, al menos hoy” como reza el
tema de Fito Páez, que algunos presienten dedicado a
Maradona.
El
fútbol además tiene su objeto deseado y buscado por 22
gladiadores: la pelota, la esfera perfecta que genera el
movimiento, la conciencia del uno y del todo, la imagen del
infinito. Y en este mundo en el que según nos aseguran, ya
han muerto las ideologías, se invisten con energía amorosa
otras identificaciones, como el club o la camiseta.
Boca
representa a los populares “bosteros”, y River a los
“millonarios”, aunque los seguidores provengan de una
variada mezcla de extractos sociales. Parecen dramatizar así
la oposición de clases con el incierto enfrentamiento de un
Caín y un Abel imaginarios y cambiantes. Y la pelea del día
siguiente en fábricas y oficinas es como la resaca de
una fiesta en la que apostamos que unos héroes iban a
hacernos olvidar de todas nuestras dificultades. Demasiado
nivel de aspiración puesto en un grupo de muchachos con
pantalones cortos, que simplemente cobraron plata para
entretenernos un rato, pero no para quitarnos la obligación
de cumplir nuestros sueños.
HOMBRES
CON "MUJERFOBIA"
Por Luis Buero
Ellas
no entienden lo que pasa.
Salen una, dos o tres veces con un tipo, todo
parece perfecto, abundan expresiones de afecto y elogio, y de
golpe Romeo promete: “
te llamo”,.... y se aleja para siempre.
Inútilmente
Julieta se
pregunta: ¿qué hice mal?, ¿me equivoqué al no aceptar
que fuéramos a la cama tan rápido?, o al revés, ¿me
apresuré a tener sexo? ¿no debí contarle con detalle mi
pasado? ¿ habré parecido autoritaria, invasora? ¿ el
problema será mi edad, mi pelo, este grano, o que
tengo gatos?
No
os gasteis niñas inocentes. La fobia tiene nombre y apellido,
pero no es el tuyo.
Hasta
hace unos años había sólo dos clases de varones: los que
vivían en la eterna adolescencia y no se comprometían ni con
una marca de desodorante, y los que se tomaban el amor en
serio y buscaban una pareja estable, y por ende, formar una
familia.
Pero
desde que algunas mujeres imitan a las chicas de
la serie televisiva Sex And The City, hay
una nueva clase de señores: los “mujerfóbicos”.
Así
como el hidrofóbico (aquel que fue mordido por un perro
rabioso) tiene una sed superlativa pero cuando le acercan el
agua se le cierra la garganta y no la puede beber, el
“mujerfóbico” busca desesperadamente un amor, pero cuando
la dama se presenta, huye espantado y ni él mismo sabe a
veces del todo porqué.
El
“mujerfóbico” de hoy es la versión del antiguo
“comprometido” después que es golpeado duramente por el
abandono y la desilusión.
Hoy
Adán conoce una
chica y ella le informa que no quiere tener novio, pero luego
se engancha con él y lo pone al tanto de las cosas que tuvo
que dejar por conservar esta relación, por ejemplo,
invitaciones de otros hombres,
un viaje a Marte con un amigo íntimo, las
vacaciones en Plutón con una prima, las
dos solas, y las
posibilidades de irse a vivir a Saturno dos años. Adán
lee en un libro que para conservarla no debe olvidar el
romanticismo, las flores, la sexualidad continua, la seducción
de la suegra, la aceptación de la cuñada, y soportar las
criticas de los amigos de ella que “se quedaron con las
ganas”. E
inicia así la ardua travesía para conservar a la resbalosa
Eva, tratando todas las noches de colocarle sus zapatitos
hacia adentro, como superstición, para que no se vaya. Si
ella necesita un riñón se lo donará y si la joven
le pide que la acompañe a pie hasta Luján, él se
olvidará de sus juanetes y el espolón que lo atormenta, y
caminará a su lado.
Pero
todo es inútil.
La
nueva mina estilo “mi ombligo y yo” tarde o
temprano se cansará de este envase y saldrá en la búsqueda
de otro (búsqueda que tal vez nunca canceló, ni siquiera
estando con él) y de la noche a la mañana no querrá verlo
nunca más.
De
allí la fobia, el recuerdo doloroso que no cesa, y el pánico
a volver a invertir afecto, ilusiones, energía sexual y
dinero, para conservar algo tan efímero, furtivo, inseguro y
provisional hoy, como es el afecto de esa mujer.
DE
MARIPOSA A ORUGA
Por Luis Buero
Si
vas al cine, te sentás y comenzás a ver un film, y yo te
pregunto: “¿dónde está la película?”, contestarás
sin dudar: “¡está en la pantalla!”.
Pero
si reflexionás un segundo te darás cuenta que la película
no está en la pantalla, está en el proyector.
Todos
nosotros somos proyectores de películas, y tomamos al prójimo
como pantalla o espejo para intentar depositar en él algunas
de nuestras más ocultas fantasías o deseos inconscientes.
Esa persona que acabamos de conocer es como el terreno de un
camping en el que buscamos descargar la mochila interior, y si
nos deja, armar la carpa. Pero todo es una ilusión, a tal
punto que yo afirmaría: “dime qué necesitas y te diré
qué crees ver en tu reciente pareja”.
Entonces,
la frase “me
enamoré a primera vista”, no es más que la metáfora
que define esa alucinación que en algo nos permite
trasladar en Eva un vínculo anterior con alguien que queremos
reencontrar parcialmente (mamá, papá), o
la representación psíquica del ideal de pareja, que vaya a
saber Dios porqué se nos instaló así en nuestra mente.
Ahora
bien, las mujeres por su parte, cuando les gustamos mucho pero
nos ven indiferentes, distraídos, temerosos o enganchados con
otra, desatan todos sus poderes de seducción para
conquistarnos. Pero
en la relación con el macho invierten el proceso de la
naturaleza, o sea, que no van de oruga a mariposa, sino al revés.
Primero comienzan a aletear ante la presa mostrando
todos su colores fulgurantes. La futura novia comienza a
depilarse dos días antes del encuentro, se da baños de
inmersión de una hora con sales perfumadas, se unta todo el
cuerpo con cremas perfumadas, se tiñe el cabello
especialmente y usa para la ocasión ropas que siempre
resaltarán sus virtudes carnales.
Asimismo,
si durante la cena romántica a Romeo se le escapa un
“provechito”, ella sonreirá y opinará: “me parece
estar escuchando el timbal de la Camerata Bariloche”. 0 si
el candidato le describe durante horas las leyes del
waterpolo, Julieta igual lo mirará embelesada como si el
flaco estuviera recitando a Neruda. Si
él es algunos años mayor, ella no
lo bautizará “jovato” sino “muchacho grande” o amante
“atemporal”.
Y,
ya se sabe, el
amor es ciego pero el matrimonio le devuelve la vista.
Una
vez asegurada la presa, la mariposa se queda sin motivación y
generalmente elige entre dos caminos. 0 se transforma en
oruga, es decir, deja de ir a la depiladora, a la peluqueria,
engorda, guarda las sales de baño para el estofado, cuyo
aroma nunca más se desprende de su ropa gris y ancha, y
desvaloriza las creaciones de su consorte así el chico sea el
mismísimo Miguel Angel.
0
se convierte en la mariposa que nunca deja de cazar, porque
siempre requiere a su alrededor un concierto de insectos que
le permitan seguir soñando sus histéricos espejismos.
¿Vos
decís que hay otra opción? A lo mejor, tal vez, la tuya. Lástima
que no te conozco.
PELIGROSAS
CORDERITAS
Por Luis Buero
Es
como una ley de Murphy: “Hombre divorciado, si tienes entre
38 y 65 años y eres un cazador inexperto, tarde o temprano
serás desaforadamente atraído por la carne de cachorra”.
Las
maduritas y veteranas, que están solas y disponibles, sienten
un duro golpe en el bajo vientre de su narcisismo y exclaman:
“¿por qué siempre se fijan en las jovencitas?”. Es
entonces cuando en charlas de peluquería o durante un té con
tortas, despellejan al Adán, que lejos de asumir su
andropausia anda pastoreando en tiernos campos como un
adolescente.
Lo
bautizan viejo verde, o “acné” porque ataca
a las adolescentes, o “Cris Morena” porque hace
bailar a las chiquititas.
Lo
que esas mujeres que Arjona tanto venera (y que no pensamos
disputarle) no se peguntan es algo muy obvio desde la
perspectiva masculina. ¿Cómo no sentirse atraídos por una
“veinte añera” si la arteriosclerosis no hizo que
ese varón que peina canas deje de recordar su piel tersa y
perfecta, su humor de intacto cascabel, su risa a borbotones,
su ingenio brillando, su mirada pícara con relámpagos de
inocencia, y su loca carrera por vivir?
Mientras
la señora condena, la chiquilina pregunta, donde la
“mayorcita” es escéptica, la joven es esperanzada. Con
eso le basta a él para poder soportar a esos nuevos suegros
que lo odiarán prolijamente.
Ahora
viene la otra pregunta: ¿por qué algunas cenicientas
prefieren al viejo lobo antes que al querubín Pinocho?
Más
allá de que las minas a toda edad son, como diría Unamuno,
“más listas que el hambre”, o sea, mucho más piolas de
lo que nadie se anima a declarar, a
las chicas les gusta a veces dejar de hacer el papel de madre
de los de su edad y sentirse un poquito hijas de los “muchachos
grandes”.
Les
encanta por un rato tener al lado a alguien que la tenga
clara, que haya vivido, que les enseñe algo.
Las
mujeres saben lo que quieren y van camino a su meta, y muchas
veces no tienen ganas de bancarse todas las
pende-actitudes que hacen los tipos hasta los 30 para llegar a
su cometido. Por
eso para ellas un
viejo es más práctico, tiene la vida armada. Además los
jovatos no les dan tanta bola a
los amigos , no les interesa demasiado el fútbol, y
a ellas les divierte tener delante un tipo que, cuando ella se
saca el soutien, pone cara de estar mirando el derrumbe del
Perito Moreno en su conjunto.
Pero
esa expresión de niño con chiche nuevo es el principio del
fin de todo ladrón de cunas. Porque a medida que pasa el
tiempo, este encuentro se convierte en una aventura exótica
para esa inconsciente cachorra y una segunda oportunidad casi
ontológica añorada dramáticamente por él.
Y
tarde o temprano llega el día en el que Lolita se despierta y
se pregunta, ¿qué hago yo al lado de este jovato?, y en
menos tiempo en el que suena un disparo, se fuga a un “after
office” con los de su edad, se olvida hasta del nombre de su
hasta entonces, amor atemporal, y no vuelve nunca más.
(*) Crónica y Análisis
publica estas notas por gentileza del autor Luis Buero
Mail: luisbuero@tutopia.com
ó bueroluis@hotmail.com
Mail: luisbuero@tutopia.com
ó bueroluis@hotmail.com
Luis
Buero es guionista, periodista docente de la materia Guión
en TEA Imagen, en la Universidad de Morón, y en la
Universidad de Belgrano.
Es autor del libro "Historia de la televisión
argentina contada por sus protagonistas", editado en 1999
por la Universidad de Morón (dist. La Crujía) que obtuvo una
mención especial de APTRA en la entrega de los Martín Fierro
1999.
Algunas obras:
* Televisivas:
La Familia Benvenuto (Comedia, TELEFE, 1991-1995)
Comunicado Pop (Magazine juvenil, ATC, 1997)
Un Milagro de Cristo en la Quebrada (Documental, CANAL 2, San
Luis, 1994)
El Laboratorio del Dr. Pipeta (Sketches cómicos infantiles
educativos, TV QUALITY, 1999)
Colaboración autoral en Los Rodríguez (Sketches cómicos,
TELEFE, Junio 1998) y en Señoras sin Señores (Sketches cómicos,
TELEFE, Octubre 1998).
* Radiales:
El Tiempo que viene (Periodístico, FM Comunidad, 1996).
* Literarias:
Príncipes y Medias Lunas (1971)
Cuentodisea (1975)
El Último Otoño (1982) Faja de Honor de la Sade 1983
Historia de la Televisión Argentina contada por sus
Protagonistas 1951/96 (Universidad de Morón, 1999)
* Periodísticas:
Diarios: La Nación - Clarín (calles de Bs.As.) - La Voz del
Interior - La Prensa - Tiempo Argentino - La Razón - Época -
Norte- Publimetro - Diario 16 (España)
Revistas: Flash - Uno Mismo - Cosmopolitan - Nuestra - Clarín
Viva -Autoclub - Sex Humor - Para Ti - Luna - Todo es Historia
- Magazín Semanal
Otros: Clarín Ciudad Digital - - Leedor. com (internet) - Página
Digital (internet) - Mujerweb.com (internet)- Aglia.com
(internet), Sensibles Del Sur (Bariloche/internet), etc.
* Discográficas:
Para Mamá, Actor Hugo Arana (RCA VICTOR, 1976)
* Cursos y seminarios dictados:
Facultad de Filosofía y Letras U.B.A. - Facultad de Ciencias
Exactas y Naturales U.N. (Córdoba) - Círculo de la Prensa
(de Rosario) - Carolina Cable Color (de San Luis) - Canal 3 de
Santa Rosa (La Pampa) - Círculo de Prensa de Rafaela -
Sindicato Argentino de TV Capital y Filial Santa Fe - Canal 10
de Córdoba - Asociación de Periodistas de la Televisión y
Radiofonía Argentinas - Escuela Superior de Periodismo -
Asociación Argentina de Actores - Centro Cultural Borges -
Universidad nacional de Villa María (Córdoba) - Centro de
Trabajadores Argentinos (Docentes de la Rioja) - Centro de
Estudios Sociales(Córdoba), Universidad de Ciencias Sociales
y Empresariales - Universidad de Flores (Estrategias de
Comunicación) -Universidad Blas Pascal de Córdoba,
Universidad Austral.
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