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COLABORACIONES
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SER
UN POTUS
Por Luis Buero
La
gran tentación de todo cuarentón es tener un romance con una
chica que tenga entre 21 y 26 años de edad. Ese "volver
a los 17" como diría Violeta Parra, marcha sobre rieles
hasta que ella le avisa que él es el hombre de su vida seis días
a la semana, porque los viernes... "¡ella se va a bailar
sola con sus amigas!".
"¿Por qué a bailar?¿ no pueden ir a cenar, al cine, al
teatro, a un recital,
a una exposición de arte?" le pregunta el atribulado
caballero, y
rápidamente le describe algo obvio: que en los boliches van
los tipos a
levantarse minas y que estando bebidos o tal vez
"fumados" es absolutamente probable que uno o más
de uno se le tire un lance de manera obscena o agresiva.
Pero ella lo mira como si él le hablara del sexo de los ángeles.
El varón entra en pánico y lejos de apelar a la experiencia,
que siempre nos enseña que el agua del río no se detiene
aunque le metamos nuestro pie, enfrenta el discurso de la
jovencita con planteos sobre la Etica totalmente inútiles, ya
que esa decisión ella se la ha planteado como algo
instituido, gual que los viajes de egresados de estudiantes,
el show de streappers en as despedidas de solteras, la ingestión
de pizza después de ver una película en un cine de Lavalle y
la jura de la bandera cada 20 de junio.
Pensando que su razonamiento está obnubilado por la edad,
consulta a los
machos más jóvenes de la especie, y descubre en ellos los
mismos ataques de celos o incomodidad ante esta costumbre de
las minas, que parece atacarlas a los 16 y les dura hasta
cerca de los 30.
Ellas aseguran no hacerlo con la intención de
"transarse" otro flaco, sino
para divertirse. Si van solas, afirman, pueden bailar más
sueltas y hasta
hacerse las payasas, "bardear" a todo el mundo,
beber de más, y sentir la
libertad de acceder a cierta cuota de descontrol que con el
novio presente
sería imposible.
Incluso varias chicas confiesan "producirse más" y
ponerse "más
provocativas" cuando van solas a las
"disco", total, si algún chico se les
viene encima le dicen que tienen novio y listo. Aunque, claro,
si el pibe
está bueno, a lo mejor danzan un poco y algún piquito le
dan.
Hombres atormentados, con la excusa de que pasaban por
casualidad, se
aparecen de golpe en el boliche a la tres de la mañana, para
ver qué están
haciendo sus novias, pero este tipo de actitudes o intentar
que ellas corten
estas salidas puede significar el fin de la pareja.
Allí es cuando el varón comprende que la mujer copió de él
sus dos grandes defectos milenarios: inmadurez y egocentrismo.
Y ante la brutalidad de presenciar su propia imagen interior
reflejada duramente en el espejo de la isteria femenina, no le
queda otra opción que ser un potus. Ni estar a avor ni
oponerse, ser un potus, inmóvil, mudo, y esperar que a ella
se le pase. Y si la chica cumplió los 30 y no crece, al
menos, rogar que lo riegue un poco todas las mañana.
LA
"ENFERMEDAD" DE PENÉLOPE
Por Luis Buero
Para algunas mujeres existe una sola versión del amor, el
imposible.
Gritan a los cuatro vientos que solo las "entibian"
esos tipos "abandónicos" que en cuanto las conocen
las conquistan, pero luego las llaman poco o nada, o les dejan
mensajes inesperados en el contestador telefónico cuando ya
ellas piensan que todo se cortó, o las citan a lugares y
luego les avisan que no pueden ir. Y estas mismas minas
aseguran que, por el contrario, el varón previsible, siempre
puntual y disponible, el que les lleva un té cuando les duele
la panza, se vuelve aburrido y terminan adoptándolo como
madre sustituta o peor, como marido.
Ellas eróticamente sólo se enganchan con aquello que no
pueden tener,
porque portan el estigma que afirma que lo que cuesta
conseguir vale más.
Entonces aquel que las deja prendida al teléfono que no suena
durante
semanas les hace subir la tensión, la fantasía que
mueve todo su aparato
psíquico. En síntesis, el tipo que sirve el amor en cuenta
gotas se
convierte en el más deseado.
Yo sospecho que estas mujeres sufren de lo que bautizaría
como la
"enfermedad" de Penélope, aludiendo al goce secreto
que tal vez le produjo
a esa solitaria mujer la permanente e infructuosa espera de su
amado héroe Ulises.
En la 0disea, Homero nos relata que Ulises parte hacia la
guerra de Troya,
dejando en Itaca a su joven esposa Penélope y a su hijo Telémaco,
y antes de salir, en su saludo de despedida le dice:
"Cuando veas que mi hijo ya tiene barba, cásate con
quien quieras y abandona tu casa".
El tiempo pasa, el texto narra por un lado que el hogar de Penélope
se ve
asediado por 108 pretendientes, que ella ni quiere ver,
y por otro lado
que Ulises inicia una travesía en la que enfrentará con
muchos peligros
(el ciclope Polifemo, Circe, las sirenas, las vacas de Helios,
la ninfa
Calipso, etc.) revelándose la dimensión del placer de este
hombre dentro
de esa realidad, porque si tardó tanto tiempo en volver es
porque no estar
con Penélope es lo que anhelaba más profundamente.
Y ella, Penélope, perdida en un callejón histérico,
oscuro y sin salida,
va tejiendo la satisfacción inconsciente que siente por
lo no realizado.
En síntesis, la llama de su vida es el amor que siempre se
queda en el
umbral encarnado en el varón idealizado que está por venir
pero no llega,
y en los otros hombres que rechaza.
Compañeras de Penélope en dar lo que no tienen a alguien que
no vendrá,
es el camino permanente de muchas damas que no pueden entender
que la
pasión puede existir en la cotidianeidad, en el amor que se
cumple,
consuma y florece.
Hasta que llega un día en que esas chicas evolucionan, crecen
y empiezan a buscar una pareja en serio, para encontrar
el complemento posible que les permita formar un vínculo
estable, su media naranja. Y ese caminar por la vida trae
aparejado el deseo de ser finalmente encontrado también por
el otro, y de guardar las agujas de tejer hasta que nazca un
crío.
EL
MITO DE "ROMEO Y JULIETA" EN EL 2004
Por
Luis Buero 
Julieta
trabaja en una empresa de telefonía celular y no tiene
pareja; sus
amigos varones se pasan la vida jugando al fútbol cinco o
bebiendo de más en un "happy hours, after office",
sus amigas están ocupadas asistiendo a cursos diversos, el
papá tiene que resolver problemas económicos, la mamá duda
entre estudiar psicología social o hacer un curso de
cristiandad, la hermana mayor se ha ido con su novio a
trabajar a otra provincia, y los compañeros de oficina solo
le hablan a su celular para comentarle temas de trabajo. Hasta
su psicóloga la dejó sola porque se tomó licencia por
parto.
Romeo es escritor y vive solo. Se divorció años atrás y sus
hijos no lo llaman nunca, a pesar de que él insiste en
conservar el vínculo ellos se han aliado con su madre, la ex
de Romeo. Sus amigos varones tienen esposas que no los dejan
salir con él y negocios que los absorven completamente; sus
amigas optaron por "mailearle" pues no tienen tiempo
de verlo, sus ex novias lo atienden por teléfono como si
ellas fueran Angelina Jolie y él Freddy Krugger.
Julieta hundida en un sofá mira reality shows y come pizza.
Su teléfono
nunca suena. Romeo alquila películas condicionadas para
recordar qué era el sexo, pero finalmente se aburre del
autoerotismo y aprende a dormirse
temprano, luego de tomarse dos o tres cervezas.
Pero la flecha de cupido no descansa. Aún nadie lo sabe, todo
es perfecto.
Un día, Romeo va por la calle con su bolsa de ropa sucia
hacia el laverrap, y pierde un calzoncillo en el camino.
Julieta que viene caminando detrás, absorbida por la succión
cerebral de su vacío interior despierta de golpe, lo levanta
tomándolo de una puntita y sonriente se lo alcanza. Bromean
por el color del mismo. Casualmente descubren ser vecinos de
la misma torre de doscientos departamentos y los líos del
consorcio ocupan brevemente la conversación. Hace frío. Él
la invita a tomar un té para ponerse de acuerdo en la
siguiente reunión de copropietarios, se miran, son dos
planetas solitarios sin sistema solar que los contenga, y se
han unido.
Una semana después van al cine, cenan juntos, pasean por el
rosedal, ella
entra en el departamento de él, llega la noche, hacen el
amor, aún nadie lo
sabe, todo es perfecto.
El amanecer los descubre abrazados y el sol brilla más que
nunca. Pareciera que nunca más va a llover en la Tierra. Aún
nadie lo sabe, todo es perfecto.
¿A quién podría preocuparle que ellos se amen si nadie los
tiene demasiado en cuenta y no pertenecen ni a los Capuleto ni
a los Montesco? Ni ella es comunista y él liberal, ni él es
de Boca y ella de River, ni ella es fanática de las
hamburguesas y él de la milanesa de soja.
Todo los une, nada los separa. ¿Quién podría molestarse por
esta unión?
¿Acaso el dólar va a llegar a diez pesos porque ellos están
juntos?¿El
agujero de ozono puede agrandarse por el calor de su amor y
los glaciares
corren el riesgo de derretirse por culpa del noviazgo de estos
dos pequeños seres? No.
Sin embargo, al conocerse la noticia, el mundo que los rodea
se resquebraja.
Los amigos y los compañeros de oficina, el profesor maduro y
el futuro
cuñado de Julieta descubren instantáneamente que siempre
estuvieron
enamorados de ella, pero jamás se lo habían confesado, y
entienden que éste es el momento para informárselo cita
mediante. Las amigas de la joven se sienten traicionadas
porque ahora ya la chica no estará disponible para ir con
ellas a los boliches en misión "de levante", y se
lo dicen directamente: "nos abandonaste por un
hombre".
El papá de "la nena" tiene un brote edípico y la
vuelve loca con invitaciones a almorzar a solas, y la va a
buscar a la facultad toda las noches para evitar que se
encuentre con Romeo, y la mamá declara públicamente que el
nuevo candidato es feo, demasiado grande para la nena, pobre y
encima divorciado, peor imposible. La madre de Julieta y el
futuro esposo de su otra hija deciden mandar cartas y mails anónimos
a los diarios criticando la obra del escritor Romeo, como
forma de venganza.
Los hijos de Romeo, al enterarse de que el papá tiene novia,
deciden
desistir del uso del apellido, creyéndose súbitamente
desplazados por la
nueva consorte, y le inician una demanda para tal fin; los
amigos de él se
burlan por verlo tropezar nuevamente con la misma piedra y
para peor con una chica más joven, las amigas se sienten
abandonadas y entienden que ahora tendrán que gastar plata en
un terapeuta porque él no tendrá tiempo de chatearles, y
empiezan a "tirarle onda" con todo y a criticar a la
enamorada a la que describen como una estúpida que no se da
cuenta del hombre que tiene al lado.
Mientras, para completar el cerco, el primo de la muchacha,
que está
radicado en Singapur desde hace años, le está armando un
negocio para
tentarla laboralmente, así ella se va a radicar a ese lejano
país, con él, y
deja plantado al desafortunado amante.
Sin planearlo, las dos familias (la de Romeo y la de Julieta)
traman planes
diarios para qye la pareja no perdura. Solo la abuela de
Julieta desiste de
participar en algún contubernio: "¿ para qué si tarde
o temprano se van a
separar igual?" asegura sabiamente la anciana.
La ex de Romeo que hacía años no lo molestaba ahora le
quiere hacer un
juicio por 30 pesos que le quedó debiendo de la cuota
alimentaria del mes de marzo de 1979, y el hermano del
desafortunado novio le reclama 400 pesos para pagarle un
masajista a una tía política segunda que no ven desde la época
en que Palito Ortega triunfó con La Felicidad.
Romeo escribe en su diario: "La gente está demasiado
frustrada como para soportar en su mirada a dos simples
mortales que subversivamente pretenden ser felices. ¿Con el
permiso de quién?, se preguntan. ¿Cómo no nos consultaron
antes? reclaman sus frustraciones a coro, como si ellos fueran
los secretarios de Julio César y los pobres novios dos
simples cristianos en la plaza del circo romano, esperando ser
devorados por los leones enviados para tal fin".
A nadie le importa que ellos estén felices.
Los padres de ella no soportan que alguien haya inferido en el
poder que
quieren seguir teniendo sobre su hija, la que hoy tiene menos
de 30 pero
igualmente el día que cumpla 104 años ellos le van a mandar
una tarjeta
diciendo "!felices 104 añitos!!!". Ellos se sienten
tan jovenes mientras ella no crece!...
Donald Winnicott, un inglés que se la sabía lunga, aseguraba
que además del mundo interno de cada ser, y del externo que
todos compartimos, existe otro espacio que el llamaba
"transicional". Ese sitio está conformado por
cierto tipo de vínculos que se dan entre dos (madre/hijo,
terapeuta/paciente,.... y entre los integrantes de una pareja
de novios por ejemplo). Es un lugar, un rincón del alma
compartida, una intersección diría un matemático asombrado
por la teoría de conjuntos, en el cual los demás no pueden
entrar, y no son incapaces de entender qué sucede entre
ellos.
Los de afuera gritan: ¿cómo esa petisa va a salir con ese
gigante?¿una chica de 25 con un tipo de 50? ¡qué locura la
negra con el blanco, la judía con el árabe, la ejecutiva con
el albañil, la soltera con el divorciado, la bailarina con el
discapacitado motriz, el escritor con la vedette, el taxi boy
con la catequista, la escultora exitosa con el empresario
fracasado, la campesina con el disc jockey...!
¿Se resume todo a la envidia del que tiene amor y felicidad?
¿Se agota la
explicación al simple egoismo de no poder contar más con ese
amigo o amiga que antes era como la milanesa y se prendía en
todos los picnics y ahora tiene alguien que le ocupa el tiempo
mucho mejor? ¿Los hombres que antes ni miraban a
Julieta y ahora la quieren seducir se ven desaforadamente
afectados por la famosa "escena primaria", complejo
de Edipo no superado mediante?
Julieta consulta con compañeras de trabajo de distinta edad:
una de 60 años le dice que luego de enviudar, el que le
espantaba los novios era el hijo mayor. Otra de 40 le comenta
que al volver a la casa natal con sus seis hijos luego de
divorciarse, su madre le recriminaba que salía a pasear
demasiado y le censuraba cualquier relación amorosa que ella
quisiera emprender.
Entonces lo que está escrito se cumple, y el mito de Romeo y
Julieta vuelve a repetirse.
Si amar es dar lo que uno no tiene a alguien que no es, dijo
un famoso
psicoanalista, para qué tratar de separar a quienes de todos
modos algún día van a perder el deseo de estar juntos.
Pero la compulsión que nace de la envidia es casi fisiológica.
Julieta, por su juventud, no entiende que formar una pareja
significa
renunciar a muchas cosas, y mandar al diablo al que se
desubique, aunque eso signifique lesionar algún vínculo, al
menos en el aquí y ahora, y quiere
conservar Todo como estaba y a Romeo al mismo tiempo, pero se
entristece al darse cuenta que ya es imposible. Y extrañamente
prefiere estar sola sin Romeo antes que sola sin el anterior y
frustrante mundo que la rodeaba.
Porque a su familia y a sus amigos los conoce desde hace mucho
tiempo, en cambio su novio es alguien nuevo en su vida.
Si Romeo no le cae bien a sus padres, a su hermana, a su cuñado,
a sus amigas, por algo será.
Romeo comienza a pensar que la relación costo-beneficio de
tener novia
siempre dará pérdida, y que cuando estaba solo al menos no
sufría celos,
broncas, angustias, agresiones. Cuando Romeo la vio por
primera vez en la calle se enamoró perdidamente de ella, pero
pensó que la estaba eligiendo a ella y no que tras ella venían
atadas un grupo de personas tan invasoras y agresivas a las
cuales no les interesa conocer. Tampoco soportar que ella le
venga de golpe con planteos como eso de querer ir a bailar o
de vacaciones sola con las amigas.
Julieta saca a relucir su histeria ("ayer pasé por la
Casa Rosada y uno de
los granaderos me guiñó un ojo"), él desenfunda su pánico
("tal vez no
deberíamos tomarnos esta relación tan en serio"). Ella
desabrocha su
egocentrismo ("dame un riñón, necesito un trasplante,
ganá más plata para
que podamos vivir mejor, dejá de escribir que eso no es
valorado por nadie, pero no me pidas que le diga a mi primo
que suspenda ese negocio"), él comienza a disociar amor
y sexo, como la cultura le enseñó ("me buscaré otra
mina, el amor no es necesario, ¿acaso no hay hombres que se
acuestan con ovejas, en el campo?").
Un día Julieta llega con lágrimas en los ojos y le pide un
tiempo para pensar, necesita "aire" y "estar
sola", la pareja se distancia y la sociedad respira
aliviada. Julieta insiste en que a su mamá y a su papá los
conoce desde que ella nació, en cambio a Romeo desde hace muy
poco, así que ella no va a contrariar los mandatos e imagos
parentales que le indican que otro tipo de hombre le conviene.
Después de todo, afirma la joven, la familia y los amigos son
para toda la vida, los novios y novias no. Romeo por su parte
recuerda que ocupar él solo la cama de dos plazas le permitirá
recuperar un sueño placentero y sin distracciones.
Ambos pues, vuelven a estar solos.
Los amigos, compañeros de trabajo y facultad y el cuñadito
de ella vuelven al "fútbol cinco", a la iglesia, a
los happy hours, y a su mundo de fantasías sexuales
irresueltas; las amigas recuperan la voluntad de estudiar y se
ponen de novio, o sea que no tienen tiempo para Julieta, y el
papá y la mamá hacen un viaje de segunda luna de miel al
Caribe.
Julieta vuelve a quedarse sola mirando a Discovery Channel
mientras vuelve a engordar comiendo empanadas enviadas por un
delivery de la zona. Romeo, por su parte, está pensando en
hacerse sacerdote budista o maestro sufi, para evitar volver a
caer en las tentaciones del amor carnal, que solo trae
desilusiones.
Por lo pronto va al laverrap con un changuito para que nada,
siquiera su tedio existencial, vuelva a rodar por el suelo.
Y las almas miserables que los rodeaban ya pueden descansar
tranquilas, luego de haber hecho todo lo necesario para que
Shakespeare siga teniendo
razón.
DOS
ALMAS
Por
Luis Buero 
Cansado
de tantas frustraciones amorosas, había decidido no volver a
interesarme por una mujer. Por culpa de la publicidad
televisiva, las películas condicionadas y algunos chistes
verdes, me resultó imposible enfrentar yo solo, la soledad..
Entonces,
desde que Ella y Yo somos novios, encaro esta relación de
pareja de otra manera. Ella
también ha sufrido mucho y si bien tenemos caracteres
totalmente opuestos, ella ha dejado que determine el curso de
nuestras vidas.
Sabiendo
que el amor eterno dura, más o menos, dos años, o treinta
meses, no más, la técnica que utilizo para que nuestra unión
perdure es la del desencuentro.
Por ejemplo, un sábado la llamo por teléfono antes
del mediodía y le digo las palabras de amor más bellas que
un humano pueda imaginar.
Con aire romántico, no olvido elogiar las partes de su
cuerpo que más venero, provocándole una gran ansiedad. Luego
propongo encontrarnos en la zona de Retiro, digamos, junto a
la Torre de los Ingleses, entre pajueranos y marineros.
Pero
ella sabe, (sus venas y nervios lo saben), que yo no iré, que
investigaré en el mapa de la ciudad cuál es el lugar geográficamente
opuesto y desesperado, como si en realidad fuera allí donde
la cité, la rastrearé por todas partes. Quedaré desolado.
Ella,
por su parte, me esperará infructuosamente en el sitio
indicado, y volverá amargada y tensa al hogar.
Otras
veces le he dicho que voy a estar caminando por la avenida
Rivadavia del 4200 al 5500, entre las seis y siete de la
tarde. Si quiere verme deberá caminar en el mismo sentido o
de manera inversa en ese horario. Pero como supone que puedo
haber entrado en un bar o negocio, estar sentado en un gran
banco de la Plaza Lézica o recorriendo un shopping nuevo, o
paseando por las galerías de José María Moreno, estará
nerviosa y expectante todo el tiempo.
Ella,
a su vez, me ha citado en calles sin nombre y sin número, o
cortadas tan pequeñas que ni figuran en los mapas, o frente a
un barco rojo o negro en el puerto de La Boca, o frente a
cierta tumba sin flores del cementerio de Avellaneda.
Nos
hemos intentado ver en los ascensores de la firma Olivetti, en
la tribuna popular de Boca un domingo en pleno clásico, en
los pasillos del laberíntico Ministerio de Bienestar Social,
en las salas de la Biblioteca Nacional, en las escaleras de la
Caja Nacional de Ahorro, frente a la Casa Rosada un primero de
mayo de aquellos en los que todavía los presidentes
convocaban a las masas, durante una peregrinación a la Basílica
de Luján y en la
estación Plaza Miserere a eso de las siete de la tarde,
cuando los hombres suben a los trenes como ovejas espantadas.
Fijamos como fecha posible para nuestra boda, el día en que
vuelvan a juntarse Los Beatles.
Desde
que empezamos el noviazgo, hace siete meses, solo la he visto
cinco veces, de las cuales dos son válidas y
circunstanciales, pues de las otras tres, dos fueron reuniones
de familia y en la tercera hice trampa.
Pero
en esas dos, en esas dos verdaderas, nos amamos hasta la
locura, nos mordimos las lágrimas y las manos, y juramos,
entre besos, seguir buscándonos toda la vida.
INQUIETANTE
DESEO FEMENINO
Por
Luis Buero 
La
cultura en la que vivimos hace que los hombres vivamos
convencidos de que para enamorar y tener siempre ardientes a
nuestro a lado a una mujer debemos cumplir en forma generosa
con la provisión de las cinco "p" supuestamente
fundamentales para ellas:
Léase buena presencia física, poseer un abundante
patrimonio, contar
naturalmente con un generoso pene, experimentar
una sincera y bucólica
paciencia ante su histeria inevitable y ejercer una actitud
paternal ante
sus necesidades de protección infantiles.
Eso, pues, desde la idiosincrasia masculina que cumple así
con la creación
de un mundo "homeostático" en el cuál toda mujer
supuestamente se
acomodará feliz como gato en el almohadón, a fin de no
tener que
experimentar ningún registro de carencia.
Claro que ese hombre ideal no es fácil de hallar, pero si
existiera ¿igual
le meterían los cuernos?
En el ciclo televisivo Resistiré, una chica muy joven que
tiene como padre y hermano a los personajes interpretados por
Hugo Arana y Pablo Echarri, inicia un romance de gran
intensidad erótica con su jefe o gerente, al cuál le
advierte en una escena, mientras lo besa con pasión, que ella
tiene novio, y que ese novio es el hombre de su vida, que no
se confunda, que con él es "otra cosa".
Dos películas, entre tantas, se acercaron en los últimos
tiempos al tema
del inquietante deseo femenino (inquietante para nosotros, los
hombres,
inventores de la masculina razón, el pensamiento lógico y la
ciencia
aristotélica, siempre convencidos de que todo efecto responde
a una causa).
Esos films son: OJOS BIEN CERRADOS e INFIDELIDAD.
En esas dos historias , dos mujeres distintas (una casada con
el buen mozo
de Tom Cruise y la otra con el sexy Richard Gere, ambos
profesionales
exitosos en la ficción también) manifiestan sentir la pulsión
irrefrenable
de acostarse con otro que nada hizo para conseguirlas y que no
tiene ninguna virtud en especial (¿una vez en sus vidas? ¿Varias?
¿Todos los días? ¿A cada minuto?) con la diferencia
argumental entre esas dos obras, dadas en que en el primer
caso la esposa solo confiesa su deseo por otro hombre y un sueño
no cumplidos, pero en el pasado, y en la otra película,
la fantasía se hace realidad. En los dos casos las dos señoras
afirmaban amar sinceramente a sus maridos......pero deseaban a
otro.
Se trata pues de dos matrimonios felices, sin desavenencias,
con hijos
amados y ausencia total de problemas económicos ni familiares
o de salud. Es decir, una vida perfecta, una familia soñada.
Pero.....¿soñada por quién, para quién, en relación a parámetros
establecidos por quién ?.
En OJOS BIEN CERRADOS, la última realización de Stanley
Kubrick, Nicole Kidman protagoniza a una señora de su casa
que en una fiesta conoce a un dandy maduro que la
galantea, y ella se siente turbada por esta situación.
Al comentárselo al anochecer del día siguiente a su esposo,
éste muy seguro le responde que sabía que ella no iba a
acceder a ese libertino porque la conoce y sabe que ella no es
de esa clase de mujeres, ya que es su esposa, la madre de su
hija, entonces ella ríe a carcajadas, evidentemente
angustiada, y le cuenta que un año antes, en un viaje en
barco que hicieron los tres, ellos y su pequeña niña, ella
conoció un marino que era también pasajero, y aunque nunca
intercambió palabras con el mismo, no podía dejar de pensar
en él. Desde el discurso asegura que de haber él intentado
tener un romance con ella, ella hubiera aceptado y dejado todo
lo que tenía. Y que sin embargo, ese era el momento en el que
más lo quería a su esposo. La película sigue narrando
entonces qué le sucede a él con esta insospechada confesión
, que insólitamente lo mueve a intentar una infidelidad
real a toda costa como venganza. En la película INFIDELIDAD
la dama choca en la calle con un joven de aspecto cotidiano,
con el que terminará, tarde o temprano, haciendo el
amor en su departamento y engañando a su marido,
personificado por Richard Gere.
A todo hombre le ha pasado alguna vez, ya sea apuesto o más
feo que el
lagarto Juancho, que una mujer casada o con novio, se le tire
un lance.
Si la chica es muy joven, como la actriz de la
telenovela de Telefe que
menciono, nos sorprende porque apenas le preguntamos nos
cuenta que no se lleva mal con el novio, es más, nos informa
que los dos ya tienen fecha fijada de casamiento, y
cuando en la vida real conocemos al pibe,
descubrimos en él a un galancete de primera, de esos que le
quitarían el
puesto a Bradd Pitt en cinco segundos si lo viera Martín
Scorcese. Y si se trata de una señora madura la que nos
quiere llevar al lecho, tambíen nos deja con la boca
abierta cuando nos asegura serenamente que no riñe
casi nunca con el marido, sino que por el contrario lo ama y
tiene una relación fogosa con él, el cual pese al paso del
tiempo no ha perdido la costumbre de llevarle el desayuno a la
cama, todos los días, con una rosa roja fresca.
Aquello de "hace años que no nos hablamos",
"dormimos en camas o
habitaciones separadas", "estoy con él porque no me
animo a separarme", no aparece en su relato.
Ante una situación así, muchos hombres hacen "palo y a
la bolsa" y no se
preguntan porqué la Providencia les regala ese bocado
de lomo sin haber
hecho nada para merecerlo. Actúan como ese afortunado
caminante que encontró una billetera perdida en
el piso, abultada por el sueldo que un pobre infortunado
acababa de cobrar y le dan curso al dinero sin el menor
sentimiento de culpa o reflexión.
0tros, los que inútilmente analizamos todo y buscamos
entender los porqués de cada cosa tendemos a preguntarle a la
bella que insólitamente nos elige como amantes, a qué se
debe su generosa actitud hacia nuestra simplísima y mortal
existencia, ya que no somos famosos ni tenemos plata ni
belleza ni popularidad de bien dotados físicamente. No
cumplimos con ninguna de las necesarias "pes".
Ella difícilmente nos de una respuesta.
Pero lo que verdaderamente nos angustia de su postura, a unos
u a otros, es esa declaración de que tienen una buena
relación con sus parejas, de que él, el otro en cuestión,
ése que mañana podríamos ser nosotros mismos, está
haciendo las cosas bien, y sin embargo le están por meter los
cuernos sin piedad.
Y ese deseo femenino imprevisto hacia nosotros, lejos de ser
un regalo del
cielo, termina convirtiéndose en una insoportable
sensación de que no hay
certezas ni garantías.
Y es alli cuando empezamos a reflexionar que la manera de ser
hombre o ser mujer son hechos del lenguaje, una función simbólica,
una construcción
cultural, un rol social, que trata de cumplir en cada caso con
los esperable
para el género.
Nosotros los humanos, mujeres y hombres, somos animales dentro
de la escala zoológica, pero una clase de animales muy
particulares, puesto que no estamos gobernados por el
instinto, sino por eso que Freud descubre como "pulsión",
y a partir de la cual todas nuestras necesidades se articulan
al goce. Somos animales simbólicos que se angustian,
atravesados por el enguaje que nos preexiste, buscadores
inclaudicables de goce movidos por el deseo. Un deseo que no
siempre se satisface con los socialmente esperable, un deseo
además, que a veces "no desea satisfacerse".
Esto tiene consecuencias fundamentales en todos los actos de
nuestra finita existencia, ya que vivir constituye una
ininterrumpida toma de decisiones, y cada una de nuestras
elecciones estarán influidas por nuestra exclusiva manera de
desear y de gozar, y a esta situación no escapa la elección
de nuestro objeto de amor, de nuestra pareja.
Y es así, que como seres únicos e irrepetibles, del mismo
modo son únicas y propias las características que determinan
nuestro goce y nuestro deseo.
Esto evidencia que somos distintos, diferentes,
irremediablemente, los unos de los otros.
Esto de las diferencias es un concepto muy caro a la cultura y
representa
uno de los aspectos primordiales de su permanente
"mal-estar". Pensemos
solamente en los exterminios y guerras motivadas por
diferencias religiosas, étnicas, ideológicas, económicas,
etc., y cuyo propósito no es otro que eliminar lo diferente,
suprimir la diferencia, hacer desaparecer lo particular y lo
individual, en tanto esto siempre constituye un peligro
latente contra el orden establecido, las instituciones que lo
aplican y controlan y los sistemas que lo sostienen.
La diferencia pone de manifiesto que algo falta, y la falta se
hace
insoportable, y de alguna manera hay que velarla o acallar
aquello que la
denuncia. Lo femenino, encarnado en la mujer, es el paradigma
de lo diverso, lo altero, lo héteros, que cuestiona el
ordenamiento fálico del mundo (¿masculino?). La mujer de hoy
, a sabiendas o involuntariamente, se hace popó en algún
momento de su vida en la corsetería cultural que le han
impuesto, y cuando todo parece perfecto, cuando su tensión
interna debería llegar a un equilibrio permanente, la
tan nombrada homeostasis, aparece el incómodo deseo.
De allí, que lo femenino tanto como el deseo, emergen como
"inquietantes", aquello que pone en duda todo saber,
toda certeza, toda garantía.
La pareja, la del amor, es la unión imposible de lo diferente
con la ilusión
de completud unificadora, y allí convergen el deseo, lo
femenino y lo
masculino. Imaginen entonces, la complejidad que supone este
encuentro. Pero hay algunas "pes" que el hombre ya
no puede canjear con la mujer, dándoles as suyas por las que
ellas podría ofrecerle. Lo perdurable, lo previsible,
ya no pertenecen a lo femenino. Durante siglos y siglos ella
ha sido maniatada por los hombres para que pueda brindarle
estas dos "p" aún a costa de su vida, si era
necesario. Pero ahora la sociedad machista se hunde
irremediablemente como el Titanic, hace agua por todos lados.
Y Eva, cada día, pacientemente vuelve a lustrar la
manzana para lograr,
incluso contra su voluntad y a costa de su propia angustia,
interrumpir la
siesta eterna del desorientado Adán, ese héroe de
historietas que ya nadie
lee, y que a veces se duerme con un ojo abierto,
vigilando absurdamente
que no pase lo inevitable.
ELLA
SE FUÉ DE CASA
Por
Luis Buero 
Muchos
hombres tienen alguna vez una pareja con la que viven
subidos al ring las 24 horas. Y cuando a esa unión le
suena la campana del final, todos respiran aliviados (ellos,
sus hijos, los vecinos, y los terapeutas).
Luego, al iniciar un nuevo vínculo, un varón que se enamora,
se compromete absolutamente con el deseo de que esta vez todo
perdure, y está dispuesto a descentrarse, a escuchar, a
atender las necesidades su mujer, y a estar atento para que la
relación funcione.
Invierte energía, afecto, stress, tiempo, dinero, y todas sus
ilusiones.
Sin embargo en el 2004 los machos descubrimos que hagas lo que
hagas igual llega el día en que ella "no sabe que le
pasa".
Hasta ayer el flaco era su Tom Cruise, su Mesías, su Príncipe
Azul, su médico del alma, y de pronto hoy se despierta, lo
mira como si fuera un esquimal y piensa: " ¿de dónde
salió este tipo?", y a partir de allí el fulano
vale menos para ella que un bicho canasto que se le pegó en
la ropa. Hasta la semana pasada si a ella se le
ocurría plantar rosas en un campo minado en Irak, le pedía a
él que la acompañara para no sentirse sola. Hoy en cambio
necesita "aire", "espacio", no quiere ver
ni la foto de la cédula del pibe y hasta su nombre se
convierte para ella en un virus contagioso.
Entonces decide hacer las valijas y partir silbando bajito,
rumbo a algún lugar donde se supone que va a hallar la
paz interior (que vaya a saber uno porqué extravió) y de
paso a encontrarse a sí misma.
¿Y qué le hizo Romeo a Julieta para merecer esto? Nada. Pero
ella no sabe qué le pasa y no piensa descubrirlo junto a él,
total él es hombre y se puede quedar solo.
Sus amigas la tranquilizan: es la crisis de los (pónganle la
edad que quieran), y según la logosofía, las etapas humanas
previstas por el budismo congoleño, y las profecías de la
ladilla de adobe (animal de algún horóscopo criollo), lo que
ella hace está muy bien.
El abandonado, mientras, ahogado por la incertidumbre y la
melancolía, enciende la radio y escucha a Los Pericos, la
Bersuit, Maná, Cheyenne, rogarles a la mariposa
traicionera que vuelva, y por fin tiene que cambiar de estación,
como narra un tema, porque muchas canciones lo obligan a
recordarla.
¿Qué les pasa a las mujeres de hoy?
Yo les cuento: en las grandes ciudades hay demasiados
espejitos de colores, y la fantasía femenina se encandila con
ellos. La adolescencia interminable que las afecta les
impide vivir el amor sin utopias eternas.
Un matrimonio nuevo no es solo la taquicardia y el
orgasmo múltiple: es la convivencia, la preocupación, la
lucha compartida para arreglar ese caño que se rompe y
resolver situaciones dilemáticas como por ejemplo que el dólar
suba el trescientos por ciento y los sueldos no. Pero tu
chica, como canta Cindy Looper, sólo quiere divertirse.
Así que, ponga música maestro, que solo nos queda
decir como en un tango: que Dios la perdone.
ELLAS
RIEGAN A OTELO
Por
Luis Buero 
Otelo
conoce a Desdémona, pasean, se enamoran.
Desdémona
durante una velada romántica en un restaurante con
flores y velas, le confiesa que siempre quiso conocer un
hombre como él, y que pasó mucho tiempo sola cambiando de
posición la estatuilla de San Antonio que guardaba en el
placard, para ver si se producía el milagro.
0telo se convence: “para ella soy el Unico”.
Pero
de pronto son interrumpidos por la voz de un hombre que la
requiere desde el radio de su celular. “Ah, ese es
Walter, un amigo con el que nos juntamos siempre”,
aclara sonriendo Desdémona. Y ya en su departamento, al
regresar de esa cena, ella
tiene varios mensajes grabados en el contestador. “Ah,
son Sebastián, Franco y Raulito invitándome al cine, a
bailar, a hacer un viaje al exterior”. Mirándolo fijo
completa el golpe bajo: “si
vos mañana estas ocupado salgo con alguno de ellos”,
mientras intenta darle un beso tranquilizador en la
comisura de los labios.
¿
Y todo ese discurso que me hizo sobre su tremenda soledad? ,
se pregunta Otelo.
Ahí
se acaba su paz. Los celos tienen que ver inevitablemente con
la aparición de un tercero.
La Psicología enseña que
al abandonar el mundo paradisíaco del útero, y nacer,
adquirimos dos ansiedades básicas que nos acompañarán toda
la vida: el miedo al ataque y el miedo a la pérdida.
El niño igualmente desarrolla una relación idílica con su
nuevo objeto de deseo, la madre, de la que él cree que forma
parte, hasta que descubre que hay otro varón que los separa
pues tiene más poder que él sobre ella: el padre, ese
gigante que cada tanto se la lleva para la otra pieza, y
luego, como si esto fuera poco, ¡qué triste sorpresa le
regala el destino el día que descubre un hermano (otro
intruso) prendido de la teta de esa amada mujer.
En
ese instante, su narcisismo duramente herido debería enseñarle
que no hay garantías de exclusividad, que él no puede
dominar las acciones de ella y lo que es peor, que no tiene
forma de manejar su deseo.
Otelo
descubre que no puede evitar que Desdémona en el subte, en el
club, en el shopping, en un aula, vea de pronto a otro, se
derrita su cerebro como el Perito Moreno y se enamore. Se
siente vulnerable, excluido. Necesita urgente terapia.
Pero
¿cómo curar de una gripe a quien vive en el Polo Norte?
¿Cómo aminorar el obsesivo pánico de Otelo al
abandono, si tiene que convivir con una Desdémona que
defiende el estilo “hago
lo que quiero,
cuando, dónde y cómo se me canta” y
le importa un pito lo que le pase al Otro?
Una
Desdémona cosmopolita que enciende la antorcha de la libertad
absoluta sin indagar que su propia histeria es la que la lleva
a tomar y abandonar a los tipos como a muñecos, en la medida
en que obteniéndolos ya se ha extinguido su deseo. Por lo
tanto no puede quejarse de los celos que ella misma aviva,
conscientemente, a fin de que la pareja real, adulta,
constructora, creadora, no se forme nunca.
(*) Crónica y Análisis
publica estas notas por gentileza del autor Luis Buero Mail luisbuero@tutopia.com
ó bueroluis@hotmail.com
Luis
Buero es guionista, periodista docente de la materia Guión
en TEA Imagen, en la Universidad de Morón, y en la
Universidad de Belgrano.
Es autor del libro "Historia de la televisión
argentina contada por sus protagonistas", editado en 1999
por la Universidad de Morón (dist. La Crujía) que obtuvo una
mención especial de APTRA en la entrega de los Martín Fierro
1999.
Algunas obras:
* Televisivas:
La Familia Benvenuto (Comedia, TELEFE, 1991-1995)
Comunicado Pop (Magazine juvenil, ATC, 1997)
Un Milagro de Cristo en la Quebrada (Documental, CANAL 2, San
Luis, 1994)
El Laboratorio del Dr. Pipeta (Sketches cómicos infantiles
educativos, TV QUALITY, 1999)
Colaboración autoral en Los Rodríguez (Sketches cómicos,
TELEFE, Junio 1998) y en Señoras sin Señores (Sketches cómicos,
TELEFE, Octubre 1998).
* Radiales:
El Tiempo que viene (Periodístico, FM Comunidad, 1996).
* Literarias:
Príncipes y Medias Lunas (1971)
Cuentodisea (1975)
El Último Otoño (1982) Faja de Honor de la Sade 1983
Historia de la Televisión Argentina contada por sus
Protagonistas 1951/96 (Universidad de Morón, 1999)
* Periodísticas:
Diarios: La Nación - Clarín (calles de Bs.As.) - La Voz del
Interior - La Prensa - Tiempo Argentino - La Razón - Época -
Norte- Publimetro - Diario 16 (España)
Revistas: Flash - Uno Mismo - Cosmopolitan - Nuestra - Clarín
Viva -Autoclub - Sex Humor - Para Ti - Luna - Todo es Historia
- Magazín Semanal
Otros: Clarín Ciudad Digital - - Leedor. com (internet) - Página
Digital (internet) - Mujerweb.com (internet)- Aglia.com
(internet), Sensibles Del Sur (Bariloche/internet), etc.
* Discográficas:
Para Mamá, Actor Hugo Arana (RCA VICTOR, 1976)
* Cursos y seminarios dictados:
Facultad de Filosofía y Letras U.B.A. - Facultad de Ciencias
Exactas y Naturales U.N. (Córdoba) - Círculo de la Prensa
(de Rosario) - Carolina Cable Color (de San Luis) - Canal 3 de
Santa Rosa (La Pampa) - Círculo de Prensa de Rafaela -
Sindicato Argentino de TV Capital y Filial Santa Fe - Canal 10
de Córdoba - Asociación de Periodistas de la Televisión y
Radiofonía Argentinas - Escuela Superior de Periodismo -
Asociación Argentina de Actores - Centro Cultural Borges -
Universidad nacional de Villa María (Córdoba) - Centro de
Trabajadores Argentinos (Docentes de la Rioja) - Centro de
Estudios Sociales(Córdoba), Universidad de Ciencias Sociales
y Empresariales - Universidad de Flores (Estrategias de
Comunicación) -Universidad Blas Pascal de Córdoba,
Universidad Austral.
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