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COLABORACIONES
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OTRO TEMA ARGENTINO TABU
LA
ACTIVIDAD DE “INTELIGENCIA EXTERIOR”
Y la actividad de las
Telecomunicaciones en el seno del objeto.-
por
Dr. Juan de Dios Romero
Muchas
personas con quienes hable sobre el tema del título, han
considerado que ese tipo de actividad es una actividad hostil.
Al menos así lo infieren con bastante fuerza, porque
consideran que se realiza “contra” alguien. Contra un país,
contra una comunidad, contra los valores de extranjeros,
contra la voluntad de otros gobiernos de quienes pretendemos
su amistad y en algún caso, se considera que es un daño para
nosotros mismos.
Además,
a las mismas personas, les resulta dificultoso llegar a
mensurar la utilidad de este tipo de actividad, por las
razones del primer párrafo.
Si,
están seguras de la necesidad del despliegue de una política
exterior y, casi la mayoría considera, erróneamente, que
esta se ejecuta, en su totalidad, por intermedio de la
actividad diplomática.
La
diplomacia, como actividad profesional, es solo parte de la
política exterior de una nación.
Existe
una gran desinformación en el tema, y esas mismas personas,
si dan por cierto que la actividad de inteligencia exterior la
realizan otras naciones y les resulta extraño o algo muy
“distinto” que los argentinos abordemos el análisis o
discusión de este tema en el seno de nuestra comunidad, se lo
considera un tema tabú, propio de gente que anda en cosas
que, o son inútiles o son para huir de ellas: las personas y
el tema.
No
existe en Argentina un lugar académico universitario regulado
y permanente, donde se estudie el tema y se profesionalice la
actividad.
No
es posible concebir lo que significa y que alcances tiene la
actividad de inteligencia exterior sin conocer que es “la
inteligencia” y para lo cual es preciso conocer la normativa
del país en el tema, incursionar en la normativa de la
defensa y de la seguridad y realizar estudios comparados con
otras legislaciones.
A
partir del proceso metabólico que señalo, se puede inferir
que es actividad de inteligencia exterior, la que se denomina
así, porque tiene como objeto procesar conocimiento de hechos
y cosas que ocurren fuera de nuestro país, se suceden en el
exterior y mucha de la información que de esos lugares se
puede obtener, inferir, deducir, conocer, sistematizar,
distribuir y estudiar y analizar, puede realizarse desde
nuestro propio país, en parte muchas veces esencial.-
Se
suele confundir el objeto con la topología o la geografía o
la toponimia. Una nación como China, seguramente en su
estructura de gobierno, debe contar en su organigrama con una
oficina dedicada a conocer todo sobre Argentina, yo me
pregunto: cuantas personas allí estarán dedicadas a esta
actividad?. No creo que menos de un centenar, que quizás
realicen la misma actividad respecto al MERCOSUR o América
del Sur. Y con que objeto realizarían esta actividad?, me
contesto, para poder adoptar decisiones políticas más
correctas respecto a sus intereses y dedicadas a su propia política
exterior por el mismo motivo; y su actividad diplomática sería
de una naturaleza armónica con el plexo de esa política
exterior.
Y,
en esa actividad, van creando especialistas que quizás
conozcan sobre nuestra realidad más que la mayoría de
nosotros y por lo tanto puedan inferir las características de
hechos futuros que puedan ocurrir en nuestra vida doméstica
con bastante precisión. Esta actividad, con ésta densidad y
extensión hoy no se realiza en nuestro país.
También
creo que, al menos en el papel se debe dibujar un proyecto con
el propósito que me ocupa, y deberían participar
universidades, por medio de sus órganos educativos específicos
dedicados a estos temas, incluyo a universidades privadas y a
institutos que con tal propósito se puedan promover.
Creo
que sin estos instrumentos, careceremos siempre, cualquiera
sea el gobierno en ejercicio, de una importante herramienta
especializada. Y no la considero un recurso lujoso, o
sofisticado, o extra académico, o contrario a los argentinos.
sino imprescindible para cualquier gestión de gobierno que
pretenda tener éxito, hecho éste que, estoy seguro, en el
exterior no todos desean, siempre.
Más
aún, primero
sospecho y también ahora creo, que molestaría a muchos del
“exterior” que este tema se instale con fuerza en el seno
de la preocupación de nuestros intelectuales y políticos.
Si
se acepta la premisa anterior, creo prudente agregar que
carecemos de los recursos para abordar el tema en la dimensión
que se requiere y, alguien puede inferir que además promuevo
la participación orgánica de nuevos organismos académicos
en el tema, como una vía de participación de los ciudadanos
que consideren la disciplina su vocación aún no requerida.
Si,
se trata de conocer permanentemente que sucede en el exterior
entre terceros y de terceros con respecto a nosotros, la
organización de los escasos recursos debería ser muy
detallada.
El
conocer la realidad dinámica de otras sociedades requiere
además de cierto esfuerzo continuado, cierto talento para
desentrañar el porque de determinados comportamientos y,
considero que esos comportamientos o decisiones se vinculan a
lo que se supone se “conoce” de nosotros los argentinos
como personas y como comunidad y las diferencias entre las
distintas regiones del país en muchos aspectos culturales y
otros valores.
De
esto me permito inferir que una correcta traducción hacia el
exterior de lo que implica y sostiene nuestra pluralidad, es
decisiva para el exterior y para nosotros mismos.
Y,
me permito seguir infiriendo que un instrumento formidable
para otorgar certeza y eliminar muchos posibles errores,
nuestros o de terceros, es la política comunicacional de
radiodifusión sonora que se vincula por internet y por onda
corta.
En
mi opinión estas políticas deben estar en
una periódico ajuste de contenidos, oportunidad y
lenguaje, de forma tal que sean benéficas para los propósitos
de emitir una correcta imagen de nuestra presencia como
entidad colectiva y de nuestros propósitos en materia de política
exterior.
Creo
que en Argentina existe el suficiente talento para estos
primeros pasos, la escasez de recursos se debe salvar con
actividad posible y creativa y, recoger y procesar lo que en
la misma materia exponen otros terceros desde el exterior con
el propósito de influir en nuestras decisiones, valores,
prioridades y política cultural, siendo ésta última el
centro de gravedad del tema que expongo.
No
se trata de hurgar subrepticiamente en lo que los”terceros
hacen alli”, sino el de comprender el “porque lo hacen”,
el porque lo hacen de “determinada manera” y en
determinadas oportunidades.
Quizás,
si seguimos estos caminos nos llevemos más de una sorpresa.
No estamos solos en nuestros problemas domésticos, existen
quienes desean que las soluciones que encaremos tengan uno u
otro sentido y dirección y en esto, tampoco todos los
terceros del exterior coinciden.
Pero
esta dicotomía, estos enojosos desencuentros entre ellos, ya
es un problema de política exterior, la cual no podrá ser
mejorada sin el concurso de los recursos de las
telecomunicaciones y nuestras universidades y empresarios, y
fundamentalmente, sin el concurso de nuestros mejores recursos
psíquicos de nuestros hermanos argentinos.
Esta
es una propuesta, que creo merece un esfuerzo intelectual de
nuestros compatriotas, para una buscada y posible futura
felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria. Que no son
valores fungibles.
Dr.
Juan de Dios Romero juandediosromero@hotmail.com
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